Enmienda y elecciones en Venezuela

Posted on 17 febrero, 2009. Filed under: Domingo Medina -Caracas | Etiquetas: , , , |

Por Domingo Medina / Caracas

Al analizar las elecciones regionales de noviembre pasado yo sostenía que el juego democrático se estabilizaba en Venezuela. Lo sostenía especialmente a la luz de las tendencias observadas en esas y en las últimas elecciones. Creo que los resultados del referéndum celebrado el domingo y en el que se aprobó la enmienda de cinco artículos de la constitución siguen señalando ese camino.

Electoralmente, lo que sucedió el domingo lo resume el segundo boletín oficial emitido por el Consejo Nacional Electoral ayer por la tarde con el 99 % de las actas escrutadas: 6.310.482 personas (54,85%) votaron a favor de aprobar la enmienda de los cinco artículos de la Constitución Nacional propuesta por la Asamblea Nacional a los venezolanos, mientras que los que votaron en contra sumaron 5.193.839 (45,14%). La enmienda así aprobada elimina las restricciones para la postulación de quienes ejercen cargos de elección popular, incluyendo el presidente de la república por supuesto. La abstención se ubicó en un poco más del 30 %.

Con respecto a los resultados de noviembre ambos bandos aumentaron su votación. Con respecto al referéndum de 2007, en el que el gobierno salió derrotado electoralmente, también. Y la oposición ha logrado quebrar la proporción de 60-40 que se venía observando en procesos nacionales (a excepción, claro, de 2007). Las razones, como es de suponer, son de diversa índole. Yo cuento entre ellas el liderazgo de Chávez, que es un fenómeno electoral que motiva – a favor y en contra- al electorado venezolano. También jugó un papel muy importante la movilización, especialmente para el gobierno, que tanto en 2007 como en 2008 había presentado deficiencias en este punto. Finalmente, creo que hay un elemento de gran importancia a la hora de analizar los resultados: el asunto que era objeto de votación: lo que se sometió a consulta era mucho más sencillo que la reforma propuesta en 2007, lo que, desde el punto de vista de los electores, elimina mucha incertidumbre y le permite tomar una decisión más “racional”.

Esto último, en mi opinión, evidencia lo que en noviembre pasado llamé el voto sofisticado, que viene cobran do gran significado en la democracia venezolana. Por otra parte, también creo que el voto de clase sigue mostrándose y que las clases medias y altas votan mayoritariamente por la oposición, mientras que las clases medias-bajas y bajas lo hacen por Chávez y sus aliados.

Las lecturas políticas de los resultados también siguen en la misma onda de las elecciones de los últimos años: el gobierno cuenta con una importante base de apoyo popular (que le permite, precisamente, ser gobierno), lo mismo que la oposición. La diferencia está en que el gobierno, electoral y políticamente hablando, está cohesionado alrededor de Chávez, mientras que en la oposición no se destaca ningún liderazgo que aglutine a sus fuerzas. El próximo año se abre la posibilidad de solicitar un referéndum revocatorio contra Chávez, pero me parece que la oposición –si es cauta y sigue los canales constitucionales- se concentrará, más bien, en recuperar espacios políticos en la Asamblea Nacional, para la cual se celebrarán elecciones en diciembre de 2010. Para el gobierno los resultados significan resolver un problema que se le habría presentado en 2012: ¿quién después de Chávez? Es decir, el gobierno ya tiene candidato; la oposición seguramente lo escogerá algunos meses antes de las elecciones.

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Venezuela: entre el voto duro, el voto sofisticado y el voto de clase

Posted on 2 diciembre, 2008. Filed under: Domingo Medina -Caracas | Etiquetas: , , , |

Por Domingo Medina / Caracas

 

Los venezolanos acudieron a las urnas electorales el domingo 23 de noviembre una vez más. Esta vez para elegir autoridades regionales y locales. Como ya se está haciendo costumbre, la jornada estuvo marcada por el civismo y la participación popular, por un lado, y por el despliegue logístico y tecnológico del Consejo Nacional Electoral, por el otro. También ya es costumbre que los dos grandes bandos en los que electoralmente se halla dividida Venezuela reclamen el triunfo. Pero también hay algunos elementos nuevos y otros que no lo son tanto pero que parecieran estarse consolidando y que conviene estudiar más a fondo.

 

El voto duro

 

Algunas de estas cuestionas ya las adelantaba en el análisis del referéndum constitucional del año pasado. Las voy a recordar brevemente para luego proceder a comentar los elementos que a mi juicio –y desde un punto de vista estrictamente politológico- son más resaltantes. Entre otras cosas, en aquel post yo señalaba que la derrota de Chávez en el referéndum “no significa la caída del gobierno ni […] un deterioro significativo de su base de apoyo popular”. De hecho, en términos electorales las elecciones del domingo 23 de noviembre representaron para el gobierno de Chávez poco más de cinco millones y medio de votos, 17 gobernaciones (de 22 que se disputaban), 265 alcaldías (de 327) y alrededor de 178  (de 233) legisladores estadales que le dan la mayoría en 19 estados.

 

Con respecto a la oposición, en aquella oportunidad yo sostenía que los resultados del referéndum auguraban que “se privilegiará el recurso de la vía electoral para dirimir sus diferencias con el gobierno y se abandonarán las vías extraconstitucionales. Los resultados le han mostrado que es posible vencer al gobierno en el terreno electoral; y las perspectivas para el año próximo, cuando se celebran elecciones para gobernadores y alcaldes y se abre la posibilidad de convocar referendos revocatorios para los diputados de la Asamblea Nacional, son alentadoras: podrían recuperar espacios políticos que por diversas razones –su propia torpeza, entre otras- habían perdido. Los resultados también le han confirmado a la oposición que la voluntad popular ha sido respetada en elecciones anteriores y le garantiza que lo mismo se hará en las elecciones que se sigan celebrando en Venezuela. Cantar fraude ya no es un recurso válido.”

 

En términos electorales, la oposición obtuvo poco más de cuatro millones doscientos mil votos, que le valieron para hacerse con los otros cargos en disputa (cinco gobernaciones, la alcaldía mayor de Caracas, 62 alcaldías, 55 legisladores estadales, siete concejales metropolitanos), resaltando el hecho de ganar estados como Miranda, Carabobo y Zulia.

 

El voto sofisticado y el voto de clase

 

De modo que este año nos encontramos con una situación que ya se comenzaba a visualizar en diciembre de 2007: el gobierno sigue contando con su base de apoyo popular y la oposición ha recuperado espacio político, elementos de primerísima importancia para el juego democrático venezolano. Pero los resultados del domingo 23 también nos permiten visualizar dos elementos que ya los teóricos comenzaban a señalar hace algunos años: el voto de clase y el voto sofisticado.

 

Desafortunadamente no tango a la mano un excelente trabajo de Manuel Hidalgo sobre el caso venezolano, pero este analista señalaba que el voto de clase comenzaba a ser importante en las elecciones venezolanas de finales de los 90 y principios de siglo. Lo que el voto de clase o clivaje de clase quiere decir es que cada clase social vota de un modo particular y distinto al de las otras. En el caso venezolano, aunque falta corroborar con investigaciones más profundas, los resultados indican que las clases medias y altas votan mayoritariamente por la oposición, mientras que las clases medias-bajas y bajas lo hacen por Chávez y sus aliados. Por supuesto, eso también significa que al gobierno le cuesta conseguir el apoyo de los sectores socialmente más favorecidos, mientras que a la oposición se le resisten los sectores populares. Esta situación se observa de manera especial en las grandes ciudades (Caracas, Maracay, Valencia, Maracaibo, Barquisimeto).

 

El otro fenómeno del que hemos hablado tiene que ver con la capacidad que tienen los electores para diferenciar los distintos tipos de elecciones y seleccionar y votar por sus preferencias según sea el caso. Así, los venezolanos distinguen claramente una elección presidencial de un referéndum constitucional y de unas elecciones regionales. Ello explicaría, junto con otras variables, las diferencias en los porcentajes de apoyos y votos totales obtenidos, por ejemplo, por Chávez y las fuerzas que lo apoyan en las elecciones celebradas los últimos tres años. Vistos los números agregados (y nuevamente a riesgo de incurrir en la falacia ecológica) este fenómeno no pareciera afectar mucho a la oposición, que ha mantenido una votación más o menos constante (4.300.000 en 2006, 4.500.000 en 2007, 4.200.000 en 2008).

 

Reitero que habrá que realizar investigaciones con muchísima mayor profundidad y echar mano a los distintos enfoques de análisis del comportamiento electoral para corroborar (o desmentir, si es el caso) lo que yo señalo aquí, pero en Venezuela pareciera estarse estabilizando el juego democrático con la cristalización de las lealtades partidistas, la consolidación del voto de clase y la existencias de esos electores sofisticados.

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Entre cachorros, oseznos y real politik

Posted on 22 septiembre, 2008. Filed under: Témoris Grecko | Etiquetas: , , |

Por Témoris Grecko / Ciudad de México

El año 2008 nos ha traído una serie de baños de real politik o política realista. Éste es un término en alemán que indica que la toma de decisiones está sujeta a las condiciones de la realidad fáctica, no de una realidad deseable; dicho de otra forma, que hay que actuar de manera pragmática y dejar la ideología para los discursos: vivimos en un mundo de jugadores que mueven sus fichas por intereses, no por nobles idealismos. En el siglo XXI, la real politik se impone.

Cuando Francis Fukuyama postuló que habíamos llegado al momento del fin de las ideologías, su intención era proponer a una de las ideologías rivales, la defendida por Washington, como súper-ideología o post-ideología, que no estaría al nivel de cualquier otra ideología competidora. En realidad, una vez que el gobierno estadounidense ha intervenido con cientos de miles de millones de dólares para salvar una variante del capitalismo cuyo dogma básico es impedir la intervención del gobierno, se ha consumado el fracaso general de las ideologías del siglo XX. Y el presidente venezolano Hugo Chávez dio otra muestra de esto al sacrificar la sensibilidad de su discurso social en un apoyo incondicional a Rusia: quien denostaba a sus rivales como “cachorros del imperio” estadounidense se asumió pública y estruendosamente como cachorro del imperio ruso.

Esta alineación trae cambios en los equilibrios regionales: derrotado en el referendo constitucional, rebasado por el colombiano Uribe, algo debilitado por un descenso (aunque no desplome) en las encuestas de popularidad y afectado por las dificultades económicas (reflejadas en desabasto y una gran inflación), Chávez gana margen de acción e influencia al actuar desde debajo del sobaco del oso ruso. Ya llegaron aviones bombarderos rusos y vendrán barcos rusos a proyectar poder en maniobras militares conjuntas. Sobre todo, esto le sirve a Moscú, que puede de esta forma incomodar a Washington y presionarlo en su casa.

Y tiene límites: este tipo de relaciones son siempre más costosas para el socio pequeño que para el grande, como la minúscula Georgia acaba de comprobar. Algunos observadores han tratado de demostrar que el ataque georgiano que desencadenó la invasión rusa contó con el conocimiento y la aprobación previa de Washington. Probablemente no es cierto, pero si lo fuera (y no sería sorprendente), se habría tratado de un sondeo, de un pececito agitado por Estados Unidos para ver qué tan lejos estaba dispuesto a saltar el oso ruso y qué tan fuerte se atrevería a morder. Mordió duro pero EU sacó la mano a tiempo: el pequeño pez quedó entre los dientes de la bestia mientras EU sólo se retiró para escribir en su cuaderno de notas: “Agresivo. Más cuidado para la próxima”.

Nadie quiere que pase nada en Venezuela. Y es necesario anotar que el pueblo venezolano, diga lo que se diga, tiene el presidente que ha elegido democráticamente en repetidas ocasiones. Pero si los enemigos internos y externos del presidente hicieran un truco sucio en su contra –como ya lo han intentado–, es muy difícil imaginar que Rusia haría más por su aliado que lo que EU hizo por Georgia. Su alcance es mucho menor que el de EU (el Departamento de Estado de EU se permitió burlarse de las maniobras conjuntas al señalar que si los rusos venían al Caribe, “es porque por ahí hallaron unos pocos barcos que pueden llegar”) y su compromiso político es meramente oportunista, ya ni siquiera hay una ideología que los pueda motivar a defender a unos camaradas.

Por eso es que Chávez no puede ser más que otro cachorro. O, digamos, un “osezno del imperio”.

Brasil, por su parte, no se dejó impresionar por las nuevas amistades de Caracas (ni por los 4 mil millones de dólares que Venezuela ha invertido en comprar armamento ruso, incluidos 24 sofisticados cazabombarderos Sukhoi-30). Chávez tenía las estampitas de los aviones de su cuate el grandulón, pero Lula ni las miró. Por lo contrario, está proyectando con mayor confianza el peso político, económico y militar de su país en la región, lo que como eufemismo se llama “liderazgo”. Lo ocurrido con la crisis boliviana lo dejó ver: primero jugó como el que no estaba interesado y al final acabó ejerciendo con éxito una presión sobre el presidente Evo Morales y los prefectos opositores, para obligarlos a negociar. En su estilo, Chávez vociferó para exigir una condena a Estados Unidos, que el presidente brasileño quiso y logró bloquear con facilidad.

En el plano global, esta alianza Moscú-Caracas tiene un valor moderado. A los rusos les sirve demostrar que tienen algunos amigos, aunque sean muchos menos que los que presentó GW Bush cuando invadió Irak. Pero Rusia, que sin duda va a ejercer mayor presión sobre su vecindario inmediato, está muy lejos de ser el gran jugador global que fue la Unión Soviética: el Caribe verá ahora unos cuantos barcos rusos, en el pasado vio misiles soviéticos que causaron una crisis mundial. Durante la Guerra Fría, había un equilibrio entre EU y la URSS, ahora EU multiplica varias veces los números de Rusia en fuerza militar, población y economía (el PIB ruso es apenas mayor que el de México: ver notas al final del texto).

Lo más importante, como ya señaló Domingo Medina en Mundo Abierto, es la emergencia de una serie de jugadores regionales y globales que rompen la unipolaridad de los últimos años y la bipolaridad de la segunda mitad del siglo XX: China trae un juego propio y su potencial en todos los ámbitos (excepto el nuclear, por el momento) es mucho mayor que el de Rusia, además de otros poderes relevantes como la Unión Europea, India y Brasil.

Todos están jugando bajo los principios de la real politik: ya los nobles ideales valen lo mismo en Washington y Moscú que en Beijing, Delhi y Brasilia (y Caracas): son puro rollo, como decimos en México.

¿Quién pierde? La sociedad civil. Porque no son sus intereses los que importan a cada uno de estos actores. Porque cuando la gobiernan mentalidades militaristas, aumenta el autoritarismo y se reducen los espacios para la disensión. Ejemplos hay muchos en cada país, pero el último lo acabamos de ver en Caracas, donde Chávez expulsó a Human Rights Watch por criticarlo. Y porque, claro está, estos juegos de guerra sólo hacen que el mundo sea más peligroso.

Y así estamos, entre cachorros, oseznos y bestias adultas: en el zoológico global.

Notas para contribuir a evaluar el potencial ruso después de su victoria en Georgia:

Población de Rusia: 142 millones. Población de Georgia: 4 millones y medio.
Personal activo del ejército ruso: 1,097,000. Personal activo del ejército georgiano: 32,000.

PIB de Georgia: 20 mil millones de dólares. PIB de Rusia: 1 billón 290 mil millones de dólares. PIB de México: 890 mil millones de dólares (sólo 30% menor que el ruso). PIB de Estados Unidos: 13 billones 500 mil millones de dólares (más de diez veces mayor que el ruso).

Gasto militar de Rusia: 40 mil millones de dólares. Gasto militar de Estados Unidos: 549 mil millones de dólares (más de trece veces mayor).

Población de Rusia: 142 millones. Cada año pierde 800 mil personas. Población de EU: 305 millones. Cada año gana 2 millones y medio de personas.

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Río Claro, centro del universo

Posted on 8 agosto, 2008. Filed under: Domingo Medina -Caracas | Etiquetas: , |

Domingo Medina / Caracas

 

La semana pasada viajé a Río Claro, mi pueblo natal. Claro que cada día mucha gente va y viene de Río Claro, pero cuando uno cuando uno se va poniendo viejo esos viajes se vuelven un poco extraordinarios. No tanto porque sucedan cosas extraordinarias (que en Río Claro suceden, advierto), sino porque los viajes son cada vez menos. Al final uno termina viajando cuando tiene un compromiso ineludible: una boda, un cumpleaños, una graduación. Pues, la semana pasada era la graduación de bachillerato de Julianna, mi sobrina mayor. Y yo no podía faltar, así que…

 

No sé cómo será en otros lados (del mundo y de Venezuela), pero las graduaciones de secundaria en Río Claro son bastante sencillas y humildes, aunque sin dejar de lado la seriedad y solemnidad que la gente de los pueblos pequeños le da a este tipo de actos. Para mi, además, la graduación de mi sobrina tenía un detalle muy especial: ella apenas estaba naciendo cuando yo me gradué de bachiller, un lejanísimo 1991. El tiempo, el implacable, el más feroz, diría Silvio…

 

Como mi hermano y papá de Julianna era el padrino honorario de la promoción –y estaba en el presidium del acto-, yo me senté junto a ella y su mamá en e sitio donde los graduandos esperan a ser llamados para recibir su diploma, su medalla y demás reconocimientos. No fue difícil regresar esos diecisiete años que me separaban de 1991 y verme otra vez en el mismo sitio, con menos panza y unos bigotitos que alcanzaban para sentirme orgulloso de la estirpe de “Los Bigotes”.

 

Comenzó el acto y los muchachos, por supuesto, se encargaron de darle alegría y emoción al asunto. Primero cuando los padrinos les dirigieron palabras muy sencillas y muy sentidas a la vez; luego cuando Enmanuel, en representación de los graduandos, se dirigió a los presentes. Sus palabras, como aquellas de 1991, dejaban ver todo un mundo de nostalgias y de sueños que comenzaba a hacerse paso. “Ya no estaremos más en estos pasillos, ya no tendremos la palabra amiga y el regaño oportuno de nuestros profesores. Comienza una nueva etapa para nosotros, pero siempre volveremos aquí al liceo, a nuestra casa”, dijo Enmanuel. A mi casi se me salen las lágrimas…

 

Luego una sorpresa para los padres: la entrega de un pequeño escrito por parte de cada uno de sus hijos en los que daban gracias por hacer posible ese día, por soportarlos, por amarlos. Julianna fue la encargada de leer para todos los asistentes esas palabras. Pinche escuincla, casi lo logra, pero no lloré. Ni madres…

 

También entregaron placas de reconocimientos a los padrinos honorarios, por su aporte, por iluminarles el camino, por el consejo amigo, por su perseverancia. El momento más emotivo, sin embargo, fue cuando los muchachos del coro dedicaron una canción a la Dra. Claret, médico que había llegado desde Valencia (Venezuela) unos años atrás y se quedó allí en el pueblo, hasta que una penosa enfermedad se la llevó de este mundo “para convertirla en el ángel que nos cuidará siempre”, como dijo la niña que, con lágrimas en los ojos, leyó aquella dedicatoria. Yo no tuve la oportunidad de conocerla mucho, pero por las palabras de los muchachos se ve que ella los quiso mucho y ellos a ella…

 

Después de las canciones la maestra de ceremonia dio por concluido el acto y los muchachos se fundieron en un abrazo con sus padres y también entre ellos mismos. Igual que 1991. Y también como en aquel año, había risas y lágrimas por igual: felicidad por lo logrado, tristeza por los que no pudieron llegar, nostalgia por lo que ahora quedaba atrás y miedo por lo que venía de ahora en adelante…

 

Yo fui a saludar a algunos de los profesores que 17 años atrás me habían dado clases. Momentos agradables que aprovecho para seguir en 1991 y constatar que igual que aquella vez y al menos por un día Río Claro era el centro del universo.

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Historieta de dos Cínicos: el cardenal Rivera y el presidente Uribe

Posted on 21 abril, 2008. Filed under: Témoris Grecko | Etiquetas: , , , , , |

Por Témoris Grecko / Ciudad de México

Cínico número 1: En 1987, Nicolás Aguilar, un párroco poblano fue acusado de abusar sexualmente de niños. Su jefe, el hoy cardenal y arzobispo primado de México Norberto Rivera Carrera, le pidió al cardenal Mahony, arzobispo de Los Ángeles, que se llevara a Aguilar a su diócesis. Éste lo hizo y Aguilar repitió sus maldades allá. Con los años, y tras las demandas de los niños que sufrieron abusos en Estados Unidos, esto se volvió un dime y direte judicial entre los dos jerarcas católicos: Mahony dice que nunca fue advertido del mal comportamiento de Aguilar. Rivera replica que envió una carta en la que le dijo a Mahony que Aguilar debía irse “por motivos familiares y por motivos de salud”, y que en la jerga eclesial esto significa que tiene “problemas de homosexualidad” (o sea, nos informa de que la iglesia usa eufemismos para desentenderse de sus vergüenzas). Mahony dice que nunca recibió esa misiva y que si hubiera sabido que ésa era la causa, obviamente no hubiera recibido a Aguilar.

Mahony aceptó que la diócesis de Los Ángeles pagara millones en indemnizaciones. Pero Rivera se salió con la suya porque las causas judiciales en contra de un obispo, pues en un país como éste, simplemente no van a ningún lado. No vale eso de la igualdad ante la ley. Es más, “casualmente”, agentes de migración, dependientes claro está del gobierno conservador de México, hostigaron al abogado gringo que representaba a las víctimas y le prohibieron entrar en el país. Bendita justicia. Rivera está muy a gusto porque, según él, cumplió con llevarse a Aguilar y avisarle a Mahony. Ajá. ¿Y las víctimas de aquí? ¿Los niños que sufrieron abusos en México? ¿Por qué no puso a Aguilar en manos de la policía, en lugar de enviarlo con engaños fuera del país, donde además siguió con sus tropelías? Pues el hombre sigue ahí con su buena conciencia, dice.

Todo esto viene al caso porque acabo de leer que Benedicto XVI visitó Estados Unidos y se reunió con las víctimas de los muchos abusos sexuales cometidos allá. Y no es que yo quiera traer al papa a México (juro de rodillas que no, cada una de las cinco veces que vino su predecesor causó efervescencia de fanáticos fundamentalistas y muchos problemas de tráfico), pero si lo hace, yo me pregunto: ¿Se reunirá también con las víctimas? ¿O las ignorará para verse con Rivera, príncipe de la iglesia mexicana? ¿O juntará a unas y a otro para que se den la mano y ‘ai muere?

Cínico número dos: Está de moda llamar a todo terrorista. Hay algunos que se emocionan abusando del término, como el presidente colombiano, Álvaro Uribe, que insiste en que los guerrilleros de las FARC son terroristas. Está claro que son secuestradores y criminales socios del narco (como mucha de la gente cercana a Uribe, e incluso él mismo fue colaborador del cártel de Medellín hasta los 90, según la inteligencia de estadounidense, citada en este reportaje de primera plana de El Universal), pero lo de terroristas es estirar mucho la palabra. Ya está mal que la utilice tan arbitrariamente allá de donde viene. Pero invadir ilegalmente otro país para hacer una operación militar, matar a ciudadanos de una tercera nación, ir a esa misma tercera nación a reunirse con su presidente y llamar terroristas –sin pruebas, sin generosidad para el fallecido, sin cortesía para su anfitrión, sin educación alguna– a los ciudadanos que mató y que ese presidente tenía que proteger, es imbécil y una grosería de alto calibre y mala precisión. Me pregunto por qué habrá creído que podía venir aquí a decir esas cosas, en un acto oficial con el presidente Calderón. Tal vez será porque el mismo Calderón había optado por nadar de muertito en el caso de sus compatriotas asesinados, evadir el bulto, bajarle el tono a las cosas y tratar de contentar a todos con un arreglo económico –lo que no aceptaron los padres de los caídos–. Uribe acaso pensó que podía venir a decir su batiburrillo de estupideces ante un Calderón calladito y regresarse a su país contento por su hazaña de justiciero de cártel . Pero Calderón, esta vez sí, tenía que decir algo, Uribe se pasó tres pueblos y era demasiado. El Congreso habló más alto y exigió al gobierno una protesta formal y la intervención de la OEA (El diputado que presentó la propuesta preguntó: “¿Qué hubiera pasado si en lugar de ciudadanos mexicanos hubieran sido ciudadanos estadounidenses?”). El rector de la Universidad Nacional, ése sí, le dijo las tres cosas que se merecía con toda claridad. Y aún así me quedo con la sensación de que no puede haber tanto cinismo, tanta exhibición de impunidad y desdén.

No digo que llevemos las tropas a la frontera (porque para empezar los guatemaltecos no tienen nada qué ver) ni que hagamos un show de autoconsumo que termine en sonrisas y apretón de manos, como ocurrió vergonzosamente en Dominicana. Pero exigir investigaciones serias con suficiente energía, presentar una protesta formal y demandar satisfacciones plenas, disculpas incluidas, es lo mínimo que hay que hacer ahora. Mientras no se demuestre que los mexicanos muertos (y la herida) empuñaron armas y atacaron a Colombia, no se les puede calificar ni siquiera de guerrilleros –mucho menos de terroristas–. Todo indica que no hacían más que turismo revolucionario, algo que está de moda en México desde 1994, que muchos hemos hecho y que no es ningún crimen. Y en todo caso, esos ciudadanos fueron asesinados en territorio en paz de otro nación, no en zona de combate colombiana.

La actitud del gobierno mexicano es muy distinta, lamentablemente. Fuera de la presión de los reflectores, Calderón volvió a su disciplina olímpica favorita, nadar de muertito, y su canciller, Patricia Espinosa, declaró al día siguiente que no problem, sir, no se pedirá recitificación alguna, y por si hubiera dudas de la firmeza de la posición nacional, agradeció a Uribe “que reconociera que el reclamo del presidente Calderón es muy legítimo”… ¿Así nomás? ¿Y el insulto? ¿Y los asesinatos? ¿No quieren da paso invitar a Uribe a comer a la UNAM, la universidad donde estudiaban los muertos?

No lo corrimos ni lo declaramos persona non grata, pero algo sí se llevó Uribe de México: la segunda mayor rechifla del año (ta-ta-ta-tata), después de la de Hugo Sánchez (aunque tal vez pronto será la tercera, porque la del PRD aún no termina y va in crescendo).

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Hemos estado tratando el conflicto entre Colombia, Ecuador, Venezuela y, ¡oh!, México también, en los siguientes posts:

¿Guerra en la Gran Colombia?

¿Quiso Colombia asesinar mexicanos en Ecuador? ¿Y qué hace el gobierno mexicano?

¿La OEA arrinconada?

Uribe y su ministro de la Defensa: Santos, pero no mucho

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¿Guerra en la Gran Colombia?

Posted on 6 marzo, 2008. Filed under: Témoris Grecko | Etiquetas: , , |

Por Témoris Grecko / Ciudad de México

“Señor ministro de Defensa, envíe 10 batallones a la frontera con Colombia de inmediato. Batallones de tanques, la aviación militar que se despliegue”. Una de las cosas que molesta de Hugo Chávez es la frivolidad con la que frecuentemente habla de asuntos serios y aun graves. Así, en un programa de televisión, con una de las cámaras enfocando un ministro que asiente con toda obediencia, y como si estuviera hablando de las fichas de plástico de un juego de mesa y no de soldados de carne y hueso que podrían morir por miles, y llevarse consigo a la población civil.

Si excusamos las formas, hay que decir que su acción tiene sentido. Porque lo que es inexcusable es la decisión premeditada del gobierno de Álvaro Uribe de invadir el territorio del vecino Ecuador para realizar un acto de guerra, y además mentir reiteradamente y con todo el cinismo. Uribe dijo que sus fuerzas habían sido atacadas por los guerrilleros de las FARC y que sólo habían respondido al fuego sin entrar en Ecuador, mientras que en realidad penetraron en él de manera deliberada, prepararon un ataque sorpresa contra el campamento guerrillero y aniquilaron a casi todos los que estaban allí, durmiendo. Siguiendo la táctica de que la mejor defensa es el ataque, Uribe no sólo no aceptó que había violado flagrantemente principios internacionales elementales, sino que se sacó cartas de debajo de la manga para acusar a los gobiernos de Venezuela y del agredido Ecuador de estar confabulados con las FARC, e incluso montó el espectáculo de anunciar una demanda contra Chávez por eso mismo.

¿Qué fueron a hacer las tropas de Uribe a Ecuador? Eliminaron al número dos de la guerrilla. Lo cual sería un objetivo militar natural si no supiera todo el mundo que ese personaje estaba encargado de negociar la liberación de más rehenes en poder de las FARC (una organización cuyos postulados políticos han sido desdibujados por su relación con el narco y su imperdonable práctica del secuestro de inocentes, ha caído de insurgente a criminal). El hecho de que estuviera en contactos con el gobierno ecuatoriano, para el propósito de negociar dicha liberación, fue usado abusivamente por Uribe como supuesta evidencia de la confabulación. Más aún, según las FARC, ese dirigente estaba a punto de reunirse con el presidente francés, Nicolás Sarkozy, para anunciar la liberación de Ingrid Betancourt, la legisladora colombiana enferma por quien se ha creado una campaña internacional. Y además, de acuerdo con una versión atribuida a fuentes de inteligencia por la radio colombiana, el líder fue localizado gracias a una llamada de Chávez motivada por el éxito de la liberación anterior, que no le dio ninguna alegría a Uribe, pero sí a los familiares y el pueblo colombiano.

Hace mucho tiempo que Uribe perdió la iniciativa política. Los colombianos dejaron de verlo a él para mirar a Chávez, en primer lugar, y a Sarkozy como quienes sí pueden obtener avances en el tema de los secuestrados. En dos años, además, hay elecciones presidenciales para las que Uribe no se debería presentar (va en su segundo mandato), pero un buen golpe a la guerrilla podría justificar que sus lambiscones le rueguen que se “sacrifique” por el pueblo. La respuesta venezolana y ecuatoriana ha sorprendido a muchos y, parece, al mismo Uribe. Pero uno se pregunta: ¿vale la pena para Uribe generar una crisis internacional, aunque no imaginara que alcanzaría este nivel, con tal de recuperar la iniciativa? Yo no estoy tan convencido.

Y menos Chávez y Correa, el presidente ecuatoriano. El tamaño de su reacción hace pensar que creen que el objetivo no era destruir un campamento, matar a un importante líder guerrillero ni descarrilar las pláticas para liberar a los rehenes, sino provocar una desestabilización política en Ecuador, y que podría repetirse en Venezuela, con intenciones parecidas. Con el respaldo, of course, de Washington. George Bush es el único líder del continente que no ha mostrado su alarma por la violación a la soberanía ecuatoriana y que de inmediato dio su respaldo incondicional a Uribe. En 2002, cuando un golpe de Estado fracasó en su intento de romper el orden democrático venezolano, la embajada estadounidense estuvo involucrada en la planeación y Bush apoyó a los golpistas mientras el resto de los gobernantes americanos lo condenaban. No hay duda, por mi parte, de que este ataque contó con el conocimiento de la Casa Blanca, la misma que destina miles de millones de dólares anuales en asistencia militar a Colombia y que mantiene ahí personal y aviones de sus fuerzas armadas.

El ejército colombiano, mayor y bien fogueado en décadas de guerra civil, es claramente superior al ecuatoriano. La lógica del movimiento de Chávez y Correa es presentar dos frentes potenciales al colombiano, que además tiene que enfrentar a guerrilleros y narcotraficantes en el interior. Pero se trata de presionar, no de ir a la guerra. A lo largo de diez años de bravuconadas, Chávez ha demostrado que ladra más que muerde. Y Uribe no se lo puede permitir, contra dos enemigos y con el país revuelto. Obviamente a nadie le conviene irse a las manos.

Lo que sigue preocupando es: ¿Qué tipo de objetivos de fondo tenía la operación contra el campamento de las FARC, tan importantes como para arriesgar esta crisis? Me parece improbable que fuera tan solo acabar con las negociaciones sobre los secuestrados. ¿Por qué actuaron de manera tan burda? ¿En verdad han decidido desestabilizar al gobierno de Ecuador (y acaso al de Venezuela también)? ¿Le hace falta a Bush inventarse una crisis en el patio trasero para distraer de sus fracasos en Medio Oriente, ahora que vienen sus últimas elecciones?

Recitaba el personaje argentino Martín Fierro: “Los hermanos sean unidos porque ésa es la ley primera, tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos se pelean los devoran los de ajuera”. Entre las naciones latinoamericanas que se proclaman hermanas, Venezuela, Colombia y Ecuador lo son más porque juntas eran la patria de Bolívar, la nación que él creó, la Gran Colombia. A veces, sin embargo, el odio entre hermanos es el peor de todos. Y alguno de ellos puede venir asociado con los de “ajuera”.

Aunque Chávez y Correa no quieran la guerra, ni Uribe tampoco, entre insultos y manotazos los niños se tropiezan. Muchas guerras comenzaron por imprudencias y errores. Diez batallones de tanques en el cuartel no representan el mismo peligro de equivocarse que diez batallones en la línea fronteriza y frente al enemigo. Nada más estúpido que colombianos, venezolanos y ecuatorianos matándose entre sí. No es, sin duda, lo que hubiera deseado Bolívar. Pero tampoco quiso que la Gran Colombia se dividiera en estos mismos tres países, y ya ven lo que pasó.

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Sobre PetroVenezuela y a Riesgo de ser Llamado Cachorro del Imperio

Posted on 4 marzo, 2008. Filed under: Témoris Grecko | Etiquetas: , , |

Por Témoris Grecko / Ciudad de México

Me declaro inocente del cargo de conocer a Ibsen Martínez. Puedo aseverar ante cualquier juez, confesor o referee de boxeo tailandés que jamás había tenido noticia de su existencia antes de hoy domingo como a las 18:30, hora de la Ciudad de México. Y solicito la benevolencia del respetable lector para que dé por válidas mis afirmaciones siguientes: a) la iniciativa de escribir sobre el pleito entre ExxonMobil y Hugo Chávez partió únicamente de mí, no fue sugerida por nadie ni compartida con nadie, por lo que no pudo haber un complot coordinado; b) ExxonMobil no me paga por cuestionar el modelo económico venezolano ni por pedir que se someta a juicio por pandillerismo a los directivos de esa misma compañía; c) me encantaría concentrarme en las barbajanadas que ha cometido dicha petrolera en el mundo, pero los amigos venezolanos han preferido centrar la polémica en su presidente y por cortesía debo seguir su camino.

¿Por qué viene al caso el tal Ibsen? Pues que llevamos una semana discutiendo sobre mi intento de llamar la atención sobre la dependencia de Venezuela en un solo recurso (el petróleo), sobre el desgano de todos los venezolanos a quienes he escuchado comentar el asunto por atender esta falla (común a numerosos países que padecen, como Venezuela, la maldición de los recursos) y, por parte de mis contraargumentadores, sobre la poca necesidad de preocuparse al respecto porque, dicen, el petróleo les basta y sobra para tener una economía que cumpla los objetivos nacionales. Y en eso estábamos cuando, este domingo como a las 18:30, abrí la página 31 del diario madrileño El País y encontré un artículo de Ibsen Martínez que, además de atacar a Chávez, presenta argumentos que favorecen mi postura.

¡Pura coincidencia!, digo yo. Sospecho que algunos lo dudarán. Preocupado por la posibilidad de que se me acuse de asociación delictuosa inconsciente con la conspiración neocolonialista, leí con lupa el texto para buscar rastros de la posible sumisión de Ibsen a los dictados del imperio. Y sí, encontré terribles evidencias en su contra: Martínez escribió que “Chávez se ha convertido en una prodigiosa máquina de fabricar inflación (25% anual, la más elevada del continente)” y también se refiere a “la falaz hoja Excel de Chávez” que es el único lugar, vocifera Ibsen, en el que puede ocurrir la “reducción de la pobreza” que proclama el gobierno. Además, en el obligado googleo que hay que hacer en nuestra época, encontré que Ibsen escribe para un diario venezolano antichavista, El Nacional. Y para cerrar el libro del alegato inquisitorio con un golpe triunfal, la prueba última: El País, donde se publicó la diatriba, es un ariete de la ignominia contra Chávez. ¡No, no hay más que decir, todo eso seguramente demuestra que Ibsen es un cachorro del imperio! ¡Hay que meterlo en un pozo y luego amarrarlo bajo un péndulo filoso que lo rebane con gozo!

Pero después de comprobar su maldad absoluta, me pregunté: ¿debemos darle al condenado la gracia de decir unas últimas palabras?, ¿podemos escucharlas a pesar del riesgo de que contaminen nuestro oídos?, ¿habrá algún argumento que debiéramos considerar? Sólo por si acaso, y en un acto de piedad, pido que se lea su artículo completo en El País o por lo menos los fragmentos que extraigo abajo. A riesgo de que, por las similitudes que se puedan encontrar con mi argumentación, quede demostrado que yo también sirvo al Gran Satán y que ya me quieren correr de mi casa por apestar tanto a azufre.

“¿Qué rayos tiene el petróleo que envenena?, es la pregunta que mucho indonesios, nigerianos, argelinos, mexicanos, ecuatorianos, iraníes y venezolanos se han hecho”.

Bueno, no estoy tan seguro de cuántos, así que comparto la preocupación de Ibsen, pero no su fórmula retórica. El problema de los pueblos que padecen la maldición de los recursos es que no perciben la relación entre sus males (en el artículo que yo escribí mencionaba corrupción, autoritarismo, debilidad democrática, desgano fiscal, debilitamiento de la industria local, raquitismo de los sectores económicos no petroleros, aumento de las importaciones y un crecimiento económico extrañamente inferior que el de países pobres en recursos) y la dependencia del petróleo. No solamente no la perciben: se instalan en la negación, simplemente no lo quieren ver. Encuentro un ejemplo elocuente en el siguiente comentario que dejó quien firma como Mikele:

Yo había preguntado:¿Qué pasa si ocurre algo y no hay una industria no petrolera que sostenga el país?

Él respondió: “En un mundo donde la demanda crece, donde las reservas se acaban, donde los imperios buscan nuevas reservas a toda costa, donde el precio del petróleo no hace más que crecer y crecer… esta afirmación no tiene ningún basamento”.

Es decir, a nosotros no nos puede pasar. Yo había presentado este argumento: “En esa época (años 70), el presidente mexicano, el Perro López Portillo, pidió a sus compatriotas prepararse para ‘administrar la riqueza’… y a fines de su mandato caímos en la espectacular crisis económica del 82. En esa época, todos los productores de petróleo, incluidos los venezolanos, estaban convencidos de que su destino era controlar el mundo con altos precios, se entregaron por completo a la maldición de los recursos y en los 80 y 90, a penar cuesta arriba.”

Mikele trató de descalificarlo en una línea: “La comparación al calco con la experiencia mexicana solo es resultado de” mi supuesta tendencia (de Témoris) a creer que las cosas se pueden predecir. Lo cual es falso, no predigo en ningún lado ni comparo nada al calco, se le hace fácil inventar. Para empezar, no es sólo la experiencia mexicana: usé el ejemplo del Perro, pero en Venezuela seguro tendrán un catálogo de declaraciones alegres que precedieron a la serie de crisis que condujo a la represión y la muerte de unas 1000 personas en el caracazo de 1989 (y que eventualmente llevaría a Chávez al poder). Ya alguien sostuvo entonces que decir que la bonanza se iba a acabar no tenía ningún basamento. Hoy, no se trata de predecir nada, ob-via-men-te. Como todos sabemos, el propósito de estudiar la historia es evitar que se repitan los errores, ¿verdad? Y lo que ocurre ahora recuerda mucho lo que pasó en los 70. Entonces hubo otros Mikeles que creían descalificar con simplezas a quienes advertían del riesgo de confiar demasiado en el petróleo, y que después fueron parte del gobierno que masacró a quienes protestaban.

A mí me parece alarmante este exceso de confianza en el petróleo de los venezolanos con los que he hablado, de todas las tendencias políticas. Pero lo más curioso es que la confianza de sus seguidores en Chávez es tal que lo creen capaz de montarse sobre las tormentas en un carro tirado por pegasos y controlar los destinos del petróleo. Tal vez me equivoco, pero eso es lo que me hace pensar el siguiente comentario que escribió mi muy querido amigo Domingo:

“También debo recordar que los altos precios del petróleo -la gallina- no se deben a pura suerte. No digo que no la haya, pero sería bueno de vez en cuando reconocer las políticas petroleras de la OPEP y de Venezuela en particular y su influencia en los precios del petróleo. Puedes estar seguro que esos precios no son producto de la casualidad”.

O sea, ¿el líder puede garantizarle el bienestar indefinido a su pueblo?

Crean o no los chavistas que Chávez puede influir determinantemente en el precio del petróleo (y por lo tanto asegurar la continuidad de la bonanza ad aeternum), lo que es claro es que su actitud de negación, que es común en los pueblos que padecen la maldición de los recursos, se ve reforzada por un ingrediente extra: el preciado recurso es nada menos que el factor clave e indispensable del proyecto político del líder. Este año cumple una década en el poder. ¿Y gracias a qué? ¿Cómo ha podido sostener los amplios programas sociales –sus misiones– que le han ganado reiteradamente los votos de una mayoría de venezolanos? ¿Cómo ha enfrentado la ineficacia y pequeñez de la economía no petrolera? ¿Cómo ha superado las formidables ofensivas económicas de sus enemigos? ¿Cómo ha ganado espacios en la escena internacional? La continuidad del proyecto bolivariano (el enésimo… todo gobernante venezolano abreva de la legitimidad del padre fundador y lo registra como marca propia) chavista depende del petróleo, de la continuidad de la bonanza… así que simplemente, no se va a aceptar que dicha bonanza, como todas las cosas humanas y como ocurre normalmente con los grandes auges de recursos naturales, puede acabar. Y no quiero asegurar –no vaya a ser que me parta un rayo– que va a acabar, aunque es probable. Pero los venezolanos no pueden basar los proyectos económicos del futuro en la idea voluntarista de que no se va a acabar. Así se jodió América Latina.

En fin, tras demostrar que el hereje Ibsen está equivocado, sigo con otro fragmento suyo: Los petroestados tienen distintos orígenes, formaciones sociales y económicas, regímenes políticos “y los mismos males. Las mismas ineptas respuestas con iguales nefastos resultados de endeudamiento y pobreza creciente. Sus gobernantes caen con frecuencia en fase maníaca y dan en exigir poderes especiales ‘para afrontar mejor’ la contigencia feliz de un boom”. “La más feroz paradoja del petroestado está en su incapacidad para capear las turbulencias que traen consigo las bonanzas y en su propensión a sus ciudadanos con una lancinante e irónica calamidad: la pobreza extrema”.

Debo tener un subconsciente imperialista porque además de ver retratado a Chávez en la descripción de gobernante del petroestado, estoy de acuerdo en todo… menos en el adjetivo “extrema” para el caso venezolano. No porque yo lo niegue, sino porque él no proporciona evidencia (aunque cita un artículo de un ex ministro chavista en Foreign Affairs —“Una revolución vacía”, se llama– que, dice Ibsen, demuestra que la pobreza no ha descendido en Venezuela, sino ascendido). Pero de Indonesia a México, pasando por Irán, esto suele suceder, e Ibsen presenta datos que, si no confirman su adjetivo, sí ponen en evidencia que en Venezuela hay problemas que no coinciden con la imagen positiva de la revolución chavista. Por ejemplo, pobladores que saquean un mercado en la población natal de Chávez. O la escasez de productos alimenticios básicos. Todo eso, y al mejor estilo de la maldición de los recursos, combinado con el gran incremento de importaciones de lujo de los privilegiados (¿sólo los de este régimen?, no lo dice y yo creo que de los de los anteriores también; Domingo, en todo caso, cree que esto es una señal del buen rumbo de la economía), como camionetas AudiQ7 de 60,000 euros (unos 90,000 dólares) que, dice Ibsen, son las favoritas de los “boliburgueses”. Yo lo que vi en Caracas son Hummers, que son lo más hortera de lo hortera, pero Ibsen vio AudiQ7… habrá que añadirle una acusación por eso.

En fin, se me acabó el espacio. Sólo añadir que Domingo considera que, si hay una relación entre control de precios y escasez (lo que Domi duda), esto se justifica porque “el gobierno venezolano considera que garantizar precios accesibles (…) a las clases populares es más importante que garantizar mayores ganancias a los empresarios”. No, el control de precios es una medida extrema para tratar de detener una inflación que se ha escapado de las manos, por lo general a causa de un manejo errático de la economía… ¿cuáles mayores ganancias de los empresarios, si no pueden vender sus productos ni al costo de producción y se están yendo a la ruina? Y no hablamos sólo de grandes empresarios, sino de productores de medio pelo. ¿Y el gobierno garantiza precios accesibles para comprar algo que no hay? Qué bueno que la leche sea barata, pero mejor sería que la hubiera, ¿no? Y ya que me pides que demuestre lo que digo de que a Chávez no le importa la economía no petrolera, allí mismo está la evidencia… dime, ¿en qué industrias hay bonanza fuera de la petrolera y las relacionadas con el gasto público?

Arriba escribí que no he escuchado a venezolanos preocuparse por los estragos de la dependencia del petróleo. Y todavía no los oigo. Pero al menos leí a uno. Lo cual me preocupa, porque como coincido en algunas cosas con él y a pesar de que juro que no lo conozco ni nos pusimos de acuerdo, a mí también me van a quemar. Ya va a saltar el Hermano Mikele a ponerme un parche amarillo en el saco que diga “cachorro del imperio” y me va a meter en su Tuol Sleng para obligarme a confesar (ya me pidió “aclarar desde donde estamos hablando para ser más sinceros”; él lo hace desde la parroquia de la revolución; seguro yo lo hago desde la catacumba del colaboracionismo). Para terminar (por fin y lejos de haber agotado el tema), cito a Ibsen Martínez, el hereje: “El petroestado venezolano (permanece) incólume en medio del boom que atravesamos –el más sostenido de los últimos 50 años–, con su rutinario caudal de despilfarro, de subsidiada ineptitud, de corrupción y de pobreza”.

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Conquistar el mundo… con la música

Posted on 29 febrero, 2008. Filed under: Domingo Medina -Caracas | Etiquetas: , , |

Domingo Medina / Caracas

 

Apenas la semana pasada se anunció que Escocia pondría en marcha para este verano una versión del Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela. Para los venezolanos esto es motivo de orgullo, por muy distintas razones. Sin embargo, es algo prácticamente desconocido para el resto del mundo. De hecho, cuando le mencioné a Témoris que escribiría sobre este sistema me pidió que le pusiera gancho (o garra, creo), porque –palabras más, palabras menos- leer un rollo sobre las orquestas juveniles de Venezuela daba más o menos hueva (Témoris, perdón por la indiscreción).

 

Vale, da hueva. Sin embargo, aquí va el rollo.

 

En agosto del año pasado, el público asistente a los Proms (los famosos Promenade Concerts, de Londres) le brindó ovaciones de 30 minutos a una orquesta cuya edad promedio era poco más de veinte años: el director, Gustavo Dudamel, con 26 años, era el mayor de todos. El episodio se repitió en Alemania, Holanda, Bélgica, Estados Unidos, México, España… En Los Ángeles y Nueva York las entradas se agotaban el mismo día que salían a la venta. Simon Rattle, Director de la Filarmónica de Berlín, no se aguantó y se vino a Venezuela a dirigir una orquesta “cuyos músicos no tocaban el piso con sus pies” y que no sólo tocan , sino que también bailan.

 

Los muchachos del Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela son considerados unos fenómenos. (Y no es sólo Rattle; Plácido Domingo, por ejemplo, lloró cuando los escuchó en Nueva York. El tenor, entre otros, considera que el futuro de la música clásica está en Venezuela.) También en Venezuela son unas estrellas, especialmente Dudamel, quien no solamente ha sido invitado por Rattle a dirigir la filarmónica de Berlín, sino que en 2006 fue nombrado Director de la Orquesta Sinfónica de Gotemburgo y recientemente Director de la Filarmónica de Los Ángeles.

 

¿Pero quiénes son estos muchachos? Pues, los más de 200 que en 2007 salieron de gira por Europa y el norte de América y recibían ovaciones dondequiera que se presentaban son apenas parte de lo que aquí en Venezuela se conoce como “El Sistema”, la Fundación del Estado para el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, del que participan más de 250.000 muchachos, de los que apenas un tercio ha dejado la adolescencia (los otros están en primaria o van al preescolar). Y tampoco es que sean “hijitos de papá”. Al contrario, la inmensa mayoría proviene de clases populares.

 

Eso en Venezuela, especialmente en ciudades como Caracas, Valencia o Barquisimeto, significa mucho. Porque significa ganarle espacio a la droga, a la violencia, el alcoholismo, la prostitución, la delincuencia y otros males que acechan a los jóvenes en nuestros países. El Sistema fue creado por el maestro José Antonio Abreu en la década de los setenta, pero hoy en día ha superado todos los objetivos y todas las previsiones de Abreu. Desde hace un buen El Sistema fue asumido como política del Estado y hasta en sitios tan recónditos como Río Claro hay niños y adolescentes tocando melodías de Mozart, Beethoven y otros grandes.

 

Son estos muchachitos los que tienen al mundo de la música clásica embelesado. Lástima que eso no de para titulares. Probablemente porque no son niños o jóvenes muy realistas sino más bien soñadores.

Les dejo aquí un videito.

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Exxon vs Chávez

Posted on 26 febrero, 2008. Filed under: Témoris Grecko | Etiquetas: , , |

Por Témoris Grecko / Ciudad de México

La “maldición de los recursos” o “paradoja de la abundancia” explica el extraño fenómeno de que muchos países que son ricos en recursos naturales tienden a tener menor crecimiento que otros países similares que son pobres en recursos. Entre 1965 y 1988, por ejemplo, el producto interno bruto per capita en los países miembros de la OPEP decreció en 1.3%, mientras que el promedio del resto del Tercer Mundo fue de un crecimiento de 2.2%. El problema es que la disponibilidad de tales riquezas suele generar un conjunto de efectos que termina por provocar pobreza y conflictos sociales. Para efectos de este artículo, sólo mencionaré dos.

Bajos impuestos y mala democracia: El control de las riquezas le da al gobierno una fuente de ingresos que: a) le permite no depender de los impuestos de los ciudadanos, por lo que los impuestos son bajos; b) los ciudadanos tienen poca influencia en el gobierno porque pagan pocos impuestos y el gobierno se torna autoritario; c) el gobierno tiene, además, recursos para dilapidar y comprar personas y grupos sociales; d) los ciudadanos y las empresas se acostumbran a pagar bajos impuestos y a evadirlos (como hemos visto con la reacción que generó en México –un país con tasas tributarias bajas y alta evasión– la decisión de crear un nuevo impuesto, motivada por la drástica caída de sus reservas petroleras).

Daño a la moneda y a la competitividad: grandes flujos de divisa extranjera (dólar) sobrevalúan la moneda; esto hace que otras exportaciones pierdan competitividad; los productos nacionales se vuelven muy caros y aumentan las importaciones; las industrias locales pierden mercados y muchas desaparecen; al gobierno no le importa, porque sus ingresos parecen garantizados; en general, la nación confía en que la abundancia del recurso natural es una garantía de por vida; hasta que la situación cambia y la economía en general se desploma. Esto le ocurrió a América Latina en los años ochenta y causó las tremendas crisis que bien conocemos.

Esto es precisamente lo que está pasando en Venezuela, un país que depende del petróleo, como sabemos. Durante los 80, con la crisis, en México se abrió un intenso debate sobre la despetrolización de la economía, o sea, generar actividades alternativas que eliminen la dependencia de un solo recurso. Esto condujo a que el peso del petróleo en las exportaciones bajara del 61.6% que representaba en 1980 al 7.3% de 2000 (aunque los ingresos fiscales siguen siendo petroleros en un 40%). Los gobiernos venezolanos nunca se han preocupado por despetrolizar su economía. El petróleo representa el 80% de sus exportaciones. Las industrias venezolanas son insignificantes. Los venezolanos están demasiado acomodados a la situación y pagan medio dólar por litro de gasolina. Un académico de la Universidad Central con el que hablé descartó de plano que la gallina de los huevos de oro se les pudiera enfermar y no cree que sea necesario hacer nada para darle alternativas a la economía. Creo que ésa es la opinión general. Como lo era en México en los 70.

Chávez tampoco va a hacer nada por la economía. En lugar de eso, la sigue estrangulando con controles de precios que revientan a los productores y generan escasez. Y mete a la gallina en problemas con una mala gestión del recurso (la deuda de Petróleos de Venezuela -PDVSA- aumentó cuatro veces durante su gestión, mientras que las políticas de la compañía abaratan precios a cambio de pronto pago –hace falta cash) y expropiaciones mal hechas. Tanto que ExxonMobil, a la que se le quitó importantes concesiones, obtuvo recientemente la congelación de 12 mil millones de dólares de PDVSA. El gobierno afirma que está bombeando 3 millones de barriles diarios, pero la OPEP dice que son 2.5 millones, mientras el consumo energético de los venezolanos aumenta.

Desde mi punto de vista, no es sólo Chávez el que tendría que darse cuenta de la manera de poner en peligro el recurso básico de su país y de la necesidad de crear un sector económico no petrolero. También los venezolanos que lo votan. Y los que no, además, porque él sólo está continuando lo que quienes están ahora en la oposición hicieron cuando tenían el poder. La gran oferta de campaña del último candidato único opositor, Manuel Rosales, en 2006, fue darles a los venezolanos una tarjeta de débito que se llenaría mensualmente con recursos provenientes de la venta de petróleo. (Y aún así acusan a Chávez de populista.) Ya veríamos cómo convencerían entonces a la gente de que hay que trabajar.

Lo que sí está haciendo Chávez de manera diferente es violar los acuerdos con las compañías extranjeras y lanzar amenazas estúpidas de que va a dejar de venderle a Estados Unidos (¿cuántas veces lo ha dicho ya?; si pudiera hacerlo, lo habría hecho, pero sabe que eso es estrangular a la gallina y perder el poder). Si algo le demostró el referéndum que perdió, es que hay límites y hay formas, ya no puede hacer y deshacer con el desparpajo y la agresividad con que actuaba antes. Y ahora, con la congelación de esos 12 mil millones, ya está viendo que tiene que irse con más cuidado. Por muchos votos que se tenga, uno no puede estarse saltando las leyes así como así. Supongo que algo aprenderá.

Pero aquí vamos a la segunda parte de este artículo: ¿quién es la pobre víctima?

ExxonMobil, la compañía petrolera más grande del mundo (400 mil millones de dólares en ventas en 2007) y también una de las empresas más brutales y deshonestas que hay. Fue formada en 1999 por la fusión de Mobil y Exxon, que a su vez son herederas de la Standard Oil, una compañía que fue dividida por un juez hace un siglo, como resultado de sus abusos. O sea, ni cambiaron ni aprendieron.

Las prácticas nefastas de estas compañías no han cesado jamás. Pero vamos a dar unos pocos ejemplos recientes de la empresa fusionada.

Está asociada con varios de los regímenes más sangrientos del mundo. De poco sirve lo que hace Occidente para promover la democracia y los derechos humanos si permite que sus grandes compañías financien a los dictadores y a los torturadores. En Nigeria, financia al ejército y a los grupos paramilitares que masacran a los pobladores del Delta del Níger. En Guinea Ecuatorial, el temible asesino y caníbal Teodoro Obiang se embolsa los ingresos de las concesiones que da a ExxonMobil y otras empresas y lo que sobra lo usa para reprimir a su gente. La revista Forbes expuso cómo dio cientos de millones de dólares al corrupto presidente angoleño José Eduardo dos Santos. En Asia Central también va por ahí y dio sobornos millonarios al dictador de Kazajstán. En Irak, por supuesto, ExxonMobil fue uno de los cabilderos más activos para promover la invasión y así apoderarse de una parte del petróleo iraquí. Desde 2001, esta empresa está en juicio en EU acusada de complicidad en violaciones de derechos humanos (tortura, asesinato y abuso sexual) cometidos por el ejército indonesia contra la población de Aceh (la región que sería después devastada por el tsunami de 2004). Entre muchas otras perlas por el estilo.

En cuanto al calentamiento global, mientras otras firmas por lo menos hacen relaciones públicas para demostrar su preocupación por el problema, ExxonMobil ha donado millones de dólares a organizaciones dedicadas a financiar la negación del asunto. En Estados Unidos, durante casi todo el gobierno de Bush, la gente que ha tratado de generar conciencia sobre el impacto humano en el cambio climático fue ridiculizada y marginada por gente como la que pagó ExxonMobil, hasta que la razón por fin se impuso. Pero todos ésos son años perdidos.

Otra de las gracias de esta empresa tiene que ver con la ecología. Por ejemplo, el terrible accidente del buque-tanque Exxon Valdez en 1989, que derramó 11 millones de galones de combustible (el mayor derrame del mundo) en Alaska y por lo que ExxonMobil todavía se niega a pagar compensaciones.

En fin. Son sólo algunos ejemplos. Por supuesto, dado el enorme cinismo con que se maneja, no debe sorprendernos que ExxonMobil se haga la víctima en su pleito con Chávez. Y probablemente tenga una base legal sólida para su demanda. Lo curioso es que, una vez más, quienes se quejan por haber padecido los abusos de Chávez son nada menos que los pandilleros del barrio: ExxonMobil, todos sus directores actuales y los pasados tendrían que ser llevados a juicio por una larga lista de violaciones; RCTV, la televisora venezolana a la que Chávez sacó del aire, fue cómplice activa de un intento de golpe de Estado que costó vidas humanas y que habría tenido consecuencias mucho más graves si no hubiera sido detenido; mientras que el presidente colombiano Álvaro Uribe, que acusa a Chávez de ser amigo de la guerrilla, promovió un proceso de paz con los grupos paramilitares que han dejado a miles de torturadores y asesinos impunes, que estaban asociados a gente cercana a él y que posiblemente tenían vínculos con él mismo.

No podemos dejar de señalar que Chávez se pasa de la raya. Pero tampoco que sigue contando con una legitimidad democrática, mientras que RCTV y ExxonMobil carecen de la legitimidad ética a la que se aspira en democracia. O Chávez sabe escoger a sus enemigos o los pandilleros en verdad le tienen ganas a Chávez.

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Apure en dos viajes

Posted on 16 febrero, 2008. Filed under: Invitados | Etiquetas: , , |

Maruxa Silva / Caracas

Hace algunos años, poco más de diez, mi papá me llevó a conocer el Llano. Estudiaba yo el cuarto año de bachillerato y entre las muchísimas tareas que tenía para entonces estaba leer “Doña Bárbara”, de Rómulo Gallegos. Pero no podía con la novela, por más que intentaba no podía, ella no se dejaba. Yo no entendía cómo Santos Luzardo había dejado la capital para adentrarse en unas tierras que según lo que narraba Gallegos yo entendía casi como inhóspitas y donde además no había ley porque una mujer mandaba con mano de hierro y era ella misma su ley. ¿Qué buscaba, qué se le había perdido por allá? Yo no entendía…A mi papá se le ocurrió entonces llevarme a conocer el Llano, más esperanzado que convencido de que se obraría al menos medio milagro y yo pudiera por lo menos terminar de leer la novela. Creo que al final fue más bien milagro y medio. Mi papá quería que yo viese La Marisela, el monumento de la hija de Doña Bárbara erigido para celebrar la novela de Gallegos.

No voy a decir que fue amor a primera vista, pero más o menos. El Llano comienza a asomarse en San Juan, donde los morros se elevan altivos, orgullosos, hermosos, sabedores de que una vez agarrado el camino del Llano ya no habrá más montañas, cerros, cumbres, colinas, nada… En Calabozo ya sabe uno que no hay vuelta atrás y que lo único que va a ver es el horizonte allá a lo lejos, siempre donde mismo, por más que uno trate de alcanzarlo. En Camaguán ya está uno atrapado por el Llano, más si uno se detiene a mirar los hermosos esteros, el ganado, los garceros…  Lo único que se escucha es música llanera -que para nosotros ha devenido en “la” música venezolana- y cada tanto se encuentra uno con asaderos a la orilla de la carretera en los que es obligatorio hacer una parada para saborear esa deliciosa carne asada y unas divinas cachapas con queso para luego seguir el viaje.

San Fernando ya está a tiro, aunque La Marisela seguía esperándonos un poco más allá. Cuando por fin llegamos no sé quién fue más feliz, si mi papá o yo. Llegamos ya en el atardecer, con el crepúsculo cayendo en el horizonte, las nubes anaranjadas pintando el cielo llanero, caballos sin domar corriendo de un lado para otro y agitando sus hermosas crines, bandadas de garzas elevando el vuelo. Y por supuesto La Marisela, rescatada de la barbarie por obra del amor, como reza una plaquita conmemorativa y como tal vez quería Gallegos que la recordáramos.

De regreso a casa todo fue una maravilla. No voy a decir que me devoré la novela, pero sí que la leí emocionada, me gustaron mucho más los paisajes que pintaba Gallegos y entendí a Santos Luzardo. En clases hice la mejor exposición, la profesora me felicitó por mi trabajo y obtuve la mejor nota. Milagro y medio…

Hace un par de semanas repetí el viaje, pero esta vez en otro plan. Fui con Domingo y con Roura, pero no para que mi hija se inspirara y leyera Doña Bárbara, todavía no está para eso. Sólo fuimos a pasar un par de días, a descansar un poco, a dejar tanto stress, porque eso sí que no lo conocen los llaneros. Allí seguían los esteros, el ganado, los garceros, los caballos galopando, los asaderos… En fin, todo parecía en el mismo sitio que yo lo había dejado diez años atrás. Y eso que no les hablé de los médanos de La Soledad, los ríos inmensos, los pescadores, los chinchorros, el queso llanero y tantas otras maravillas del Llano.

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