Los reales del petróleo

Posted on 26 septiembre, 2008. Filed under: Domingo Medina -Caracas | Etiquetas: , , |

Domingo Medina / Caracas

 

“Como todo conductor sabe, llenar el tanque [de gasolina] puede ser caro. Lo que generalmente se desconoce es a dónde va a parar la mayor parte de ese dinero.”

 

Más o menos eso es lo que dice la OPEP, que se ha puesto a sacar las cuentas de los últimos años y los números muestran que –¡no podía ser de otra manera en un sistema capitalista globalizado!- no son precisamente los productores de petróleo los que se quedan con la mayor parte de los reales (plata, lana, pasta, guita, dinero, cochino dinero). Los países consumidores, especialmente the big fishes –G7-, a punta de impuestos también hacen su agosto con el petróleo que los otros sacan. Según cuentas de la organización petrolera, desde 2003 y hasta 2007 los países del G7 (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y EEUU) recaudaron 2.585 billones de dólares por impuestos al petróleo o sus derivados (billones ingleses, expresados en miles de millones, no los nuestros que son millones de millones; seguiré usando esa nomenclatura para no enredarnos), mientras que los países de la OPEP (Argelia, Angola, Indonesia, Irán, Iraq, Kuwait, Libia, Nigeria, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Venezuela) ingresaron a sus arcas 2.539 billones de dólares en el mismo período.

 

Eso quiere decir que, en promedio, los países del G7 cada año ingresaban 517 billones de dólares. Si seguimos sacando cuentas y dividiendo eso, nos da que cada país obtenía más o menos unos 74 billones de billeticos verdes. Por su parte, los países de la OPEP en conjunto obtenían por la venta de su petróleo unos 508 billocintos; nada mal, sólo que dividido entre los doce miembros de la organización (ahora son trece, pero Ecuador no formaba parte de la OPEP durante el período del que hablamos) los números indican que a cada país le tocaban unos 42 billones y medio.

 

Si le echamos un ojo a los números de consumo y producción de cada uno de los grupos nos encontramos con que entre 2003 y 2007 los países del G7 consumieron poco más de 174 millones de barriles de petróleo, mientras que los países de la OPEP pusieron en el mercado unos 157 millones de barriles durante el mismo período. (Entre paréntesis, los países del G7 consumen diariamente casi el 45 por ciento de todo el petróleo que se consume en el mundo; un porcentaje similar corresponde a la participación de la OPEP en el mercado de la producción.)

 

Pero el quid de todo este asunto está en los niveles de impuestos que los distintos países del G7 le aplican al petróleo que consumen, niveles que por supuesto varían de un país a otro, siendo los Estados Unidos los que aplican los impuestos más bajos y el Reino Unido los más altos. Estos datos son importantes a la hora de analizar el Precio del Barril Compuesto en los países consumidores, en este caso el G7. El precio del Barril Compuesto lo que indica es el precio estimado al que el consumidor final adquiere un barril de productos ya refinados.

 

De este modo tenemos que en 2007, el consumidor final gringo pagó por un barril compuesto 97,1 dólares, de los cuales 66,6 $ eran del precio del barril de crudo (materia prima, más costos de flete y seguro, lo que se conoce como precios CIF), 18 $, fueron impuestos y 12,5 $ correspondieron a los márgenes de proceso y utilidad de las empresas refinadoras (Industry margin, en la nomenclatura de la OPEP). Por su parte, en el Reino Unido los consumidores finales pagaron ese mismo año 247,6 $ por barril, de los cuales 73,3 $ eran del precio del crudo (precio CIF), 151 $ de impuestos y 23,3 $ para las refinadoras.

 

En otras palabras, por cada barril de petróleo que consumió en 2007 el Reino Unido obtuvo más del doble (151 $) de lo que obtenía el país o países que se lo vendieron (73,3 $), quienes además debían descontar los costos de flete y seguro que ya mencionamos antes y los costos de producción propiamente dichos. En la tabla siguiente los datos de todos los países del G7.

 

AÑO 2007

(Cifras en dólares de Estados Unidos)

 

Barril Compuesto

Precios CIF

Impuestos

Refinadoras

EEUU

97,1

66,6

18,0

12,5

Canadá

113,9

70,8

27,7

15,4

Japón

136,6

69,8

51,3

15,5

Francia

174,4

72,0

89,4

13,0

Alemania

148,8

71,6

69,6

7,7

Italia

162,5

70,2

85,5

6,8

Reino Unido

247,6

73,3

151,0

23,3

 

Fuente: Boletín Estadístico Anual 2007 de la OPEP, disponible aquí.

 

Si analizamos los datos con respecto al precio de un litro de petróleo (o más bien de sus derivados) nos vamos a encontrar con la misma tendencia (hablamos siempre en promedio y no nos referimos exclusivamente a un litro de gasolina). Los márgenes de los países productores oscilan entre unos 40 – 45 centavos de dólar (esta vez precios FOB, es decir, sin cargarle los costos de flete y seguro), las industrias refinadoras unos 12 – 25 centavos y los gobiernos de los países del G7 unos 20 (EEUU) – 95 centavos (Reino Unido). Al final, los gringos pagaron en 2007 más o menos unos 0,8 $ por litro, mientras que los ingleses pagaron alrededor de 1,8 $. Aproximadamente un dólar más, un dolarito, como dirían algunos vendedores ambulantes de Caracas, que no empobrece ni enriquece a nadie, pero que…

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Georgia: comienza la nueva guerra ¿fría?

Posted on 19 agosto, 2008. Filed under: Domingo Medina -Caracas | Etiquetas: , , , |

Domingo Medina / Caracas

 

Hace algunos años, ya Michael Klare nos había advertido que las guerras de este siglo serían por los recursos, principalmente agua y petróleo. De allí que el control de las cuencas hidrográficas y las reservas energéticas ocupen un lugar destacado en la agenda política internacional. Y por supuesto, en la agenda de las potencias. Para que nos demos una idea, el mismo Klare cita en un artículo el informe que el Council on Foreign Relations, de los Estados Unidos, publicó en 2006 y en el que advertía acerca de las amenazas al flujo seguro de petróleo a los Estados Unidos. El informe, concluía que “sólo los EEUU tienen la capacidad de proteger el comercio global del petróleo contra la amenaza de una obstrucción violenta” y se pronunciaba “sobre la necesidad de una presencia militar fuerte de EEUU en las áreas claves de producción y en los senderos marinos que traen el petróleo extranjero a las playas norteamericanas.”

 

El conflicto que mantienen Rusia y Georgia se inscribe en este contexto. Alentados por la caída de la Unión Soviética, los EEUU buscaron establecer lazos militares y políticos con los gobiernos de los países del mar Caspio, principalmente Azerbaiyán, Kazajstán y, por supuesto, Georgia. La intención clara era recudir el dominio de Rusia sobre esos países y el ya creciente mercado energético de la región. Por Georgia atraviesan sendos gasoductos y oleoductos que llevan gas y petróleo del Mar Caspio hasta el Mediterráneo, es decir, a Occidente. El actual conflicto amenaza de manera muy seria ese flujo.

 

Ya sé que es una barbaridad hablar de una nueva guerra fría a raíz de este conflicto, especialmente porque aquella se caracterizó por la evasión del enfrentamiento directo entre las superpotencias y ahora no se han cortado ni un pelo para intervenir. Pero lo que deja claro este conflicto es que, al igual que entonces, ninguna de las potencias va a dejar que la otra gane influencia en ningún territorio tan fácilmente. ¿Un ejemplo, aparte de Georgia? Desde hace algunos meses la IV Flota de los Estados Unidos navega por aguas del Caribe, lo que ha sido visto con recelo por los países de la UNASUR; Rusia ha respondido enviando también una flota al Caribe en “misión de amistad”, que será bienvenida en puertos venezolanos, según palabras del presidente Hugo Chávez. Si quieren otro ejemplo podemos hablar del escudo antimisiles de los EEUU en Europa…

 

En una apreciación que muchos podrían calificar de exagerada, yo veo en los recientes acontecimientos internacionales un reacomodo de los países y un reordenamiento del sistema internacional, muy distinto al actual y al de la guerra fría ciertamente, pero en el que los EEUU ya no serán los únicos que decidan las cuestiones más importantes del planeta, especialmente en el tema energético.

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¡Pemex a debate! (Última de 3 partes)

Posted on 2 julio, 2008. Filed under: Manuel Ulloa -París | Etiquetas: , |

Por Manuel Ulloa Colonia / París

Han transcurrido cinco semanas más del debate en el Senado mexicano en torno a las iniciativas de Calderón y el previsible desgaste se empieza a hacer notar. ¡Y eso que falta todavía casi un mes ! Tras un arranque que gozó de todos los reflectores mediáticos, donde se fijaron las dos posturas políticas en lid desde entonces, vino una interesante discusión sobre la cuestionada constitucionalidad de las iniciativas presidenciales. A partir de entonces, el contenido de los Foros se ha vuelto cada vez más técnico (sin dejar de tener un importante trasfondo político, desde luego) y la actualidad inexorable ha ido relegando el debate a un segundo o tercer plano en los medios.

En la tercera semana de los Foros, por ejemplo, se dio un parteaguas que desvió toda la atención de los mismos: la consulta ciudadana. Impulsada por primera vez en el debate por el ministro en retiro, Juventino Castro y Castro, la idea de preguntar a la ciudadanía su opinión sobre las reformas fue aterrizada días más tarde en la ponencia de Marcelo Ebrard, Jefe de Gobierno del D.F., quien planteó delegar su organización al Instituto Electoral del D.F . De inmediato la propuesta desató del lado oficialista una virulenta campaña en contra. Desde entonces el tema tiene vida propia al margen del debate que la vio nacer. La jugada política de Ebrard es impecable y hace ver a los seguidores de Calderón que se oponen a la consulta como políticos arcaícos e insensibles a la voluntad popular. En contraparte, el ruido que desató la consulta hizo que pasaran desapercibidos los planteamientos de científicos que esa semana deploraron en sus ponencias la falta de una visión integral del sector energético en las iniciativas. Mario Molina, el Nóbel de Química, por ejemplo, criticó que se hable del fin inminente de las reservas mexicanas e incluso sentenció que más bien, al paso que vamos, la atmósfera se nos acabará antes que el petróleo. ¡Gulp !

Después vendrían otros expertos que, cifras en mano, pondrían en duda la conveniencia de explorar en aguas profundas y alertarían sobre el riesgo de no haber renegociado aún la explotación de yacimientos transfronterizos. Enfrente, los mismos argumentos de los reformistas : la panacea del tesorito en aguas profundas, la maquila privada de gasolinas, la incapacidad de Pemex de modernizarse por sí mismo y que las reformas son perfectibles. Un discurso que ya para entonces empieza a sonar a disco rayado, a hueco. Lo que hace aburrido el debate es que nadie se atreve a salirse del guión gubernamental. ¿De qué lado están los que obedecen a ideologías trasnochadas ? Los legisladores príistas se dan a desear aún más anunciando que no se prestarán a una privatización simulada. El proyecto de Calderón hace agua por todos lados justo cuando éste llega a España y, tras ser aclamado en el parlamento por glorias cardenistas que no le corresponden, se anima a decirles a los empresarios de la Madre Patria que ya merito salen las reformas.

La quinta semana estuvo marcada por la destitución de Creel como coordinador panista del Senado y los temas de la refinación y la industria petroquímica en el debate. El PAN intenta un golpe de timón (reconociendo implícitamente que van perdiendo) y llaman al director de PEMEX, Jesus Reyes Heroles Jr., para que se presente desde ahora en los Foros a responder preguntas de los legisladores (guión en mano, claro). No es para menos, la refinación es el caballo de Troya del “Plan de Negocios Petroleros Calderón”. Si eso pasa, la privatización de lo demás vendrá por sí sola. Los príistas, que ya habían bateado la idea de privatizar la refinación la semana pasada, ni pelan a Reyes Heroles. Los ponentes advierten la irracionalidad de ceder a terceros la renta de las gasolinas cuando la puede conservar el Estado. Nadie responde satisfactoriamente al simpático planteamiento. Tampoco explica nadie por qué la industria petroquímica ha sido desmantelada voluntariamente por los gobiernos neoliberales ni por qué Hacienda se agandalla todos los recursos de PEMEX.

Semana seis : mismo reclamo de la mayor parte de los ponentes, ahora sobre el abandono de la red de ductos de PEMEX, situación que se viene dando desde hace décadas. Hasta los empresarios gasolineros, a través del presidente de su asociación, expresan su desconfianza en las ventajas para el Estado de abandonar una responsabilidad estratégica, como es la de garantizar el abasto de crudo a las refinerías y los hidrocarburos refinados a los distribuidores y consumidores finales. Las filas de la asistencia vacías ; en los pasillos del Senado y en los medios sólo se habla del periodo extraordinario (que con sus dos días resultó extraordinariamente corto). La actualidad vuelve a hacer inaudibles los reclamos.

El Foro llega a su semana siete con poco aliento para tratar de dar respuesta a la pregunta de los 64,000 petrodólares : ¿A dónde va la renta petrolera desde hace treinta años ? Pues al gasto corriente, responden todos los expertos. En el sexanio de Fox se da un aumento de 50% en la nómina del sector público, dice el ex director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) Rogelio Gasca Neri. El Subsecretario de Hacienda, Alejandro Werner, asegura que no es que su dependencia se quede con la lana, sino que PEMEX no produce lo suficiente por ineficiente. Según él, la reinversión en PEMEX sólo es posible si aprueban las reformas. O sea, ya lo pasado, pasado. Dos días más tarde, Creel está de vuelta en el debate con nuevos bríos después de su descalabro político. Ya entrados en el tema del régimen fiscal de PEMEX, la mayoría de los panelistas refutan la idea de que no hay recursos ; éstos se dilapidan por una mala operación de la paraestatal y a un régimen fiscal confiscatorio impuesto por Hacienda, coinciden. Si a eso se suman las devoluciones por pago de impuestos a las grandes empresas, la actuación de Hacienda escapa a toda racionalidad económica.

Quedan por delante ocho foros y los legisladores ya nisiquiera disimulan su hastío. Los ponentes se la toman en serio, pero a menudo sólo tienen por auditorio una disciplinada cohorte de sillas vacías. El arroz se está cocinando por otro lado. El gran ausente del debate es sin duda el sindicato petrolero, cuya provervial corrupción, curiosamente, no mereció ser tratada ni en las iniciativas de Calderón, ni en los casi dos meses de discusiones en el Senado. ¿A dónde va a parar el debate ? Difícilmente se revertirá la dinámica decreciente del mismo. Se mantendrá el mismo formato rígido en el que se suben a la mesa más o menos igual número de detractores y defensores de las iniciativas, éstos últimos no se saldrán ni ápice del guión establecido y los medios ofrecerán resúmenes más o menos interesados según sus líneas editoriales. Después vendrá la consulta ciudadana del PRD y un largo mes en el que las fuerzas políticas velarán armas antes de la votación en el próximo periodo ordinario que inicia en septiembre.

La moneda sigue en el aire.

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¡PEMEX a Debate! (2 de 3)

Posted on 16 junio, 2008. Filed under: Manuel Ulloa -París | Etiquetas: , |

Por Manuel Ulloa Colonia / París

La segunda semana de los Foros de debate sobre la « Reforma energética » se proponía examinar si la reforma propuesta por Calderón se apega o no a la letra de la Constitución Mexicana, al espíritu del texto fundamental. Se invitó a catorce distinguidos juristas y doctores en derecho constitucional para dilucidar la cuestión, seis el martes 20 y ocho el jueves 22 de mayo. ¿El resultado ? Vamos por partes.

En términos generales, se invitaron de nuevo a los Foros de debate las mismas dos visiones que la semana anterior los inauguraron y que, por lo visto, lo atravesarán de cabo a rabo. Sólo que ahora tocaba dar la batalla en el terreno de la Constitucionalidad, de la viabilidad jurídica del proyecto petrolero de Calderón. Como es bien sabido, la interpretación de la Constitución no es una ciencia exacta, de modo que nos encontramos con dos visones interpretativas opuestas : la interpretación « creativa » vs. la interpretación « rigurosa ». Uno puede suponer que no es es precisamente una desinteresada musa quien inspira la creatividad interpretativa de algunos, como que tampoco es la « mitología nacionalista » lo que llama al rigor a otros, pero volveremos a ello más adelante.

Digamos por ahora que en el debate del 20, tres ponentes (Arturo Zaldívar, Mario Becerra y Héctor Fix) avalaron la constitucionalidad de las reformas y tres (Jaime Cárdenas, Arnaldo Córdova y Juventino Castro y Castro) las declararon abiertamente violatorias de la Constitución. Es notable el empeño que ponen los primeros en arropar con una franelilla de verdad sus argumentos. No lo logran, pero es entretenido seguirle el hilo a su defensa de las reformas y al final hasta se dibuja el contorno de una… vale, no seamos mezquinos, de una estrategia. ¿Cómo le hacen ? Zaldivar empieza dando el tono en Fa : « Es frecuente que un mismo texto pueda tener distintas interpretaciones sin que se haya modificado (…) Con todo podemos afirmar que las teorías interpretativas, literales e incluso gramaticales de la Constitución, son teorías que en principio se encuentran superadas.» Luego Becerra aventura que hay actividades de la industria petrolera que no necesariamente corresponden a áreas estratégicas y que basta con que el legislador diga que refinar no es estratégico para que la reforma sea constitucional, que no se privatiza porque el petroleo no deja de ser del Estado. Aja. Y Fix cierra la pinza con esta joya : « La creciente complejidad de la vida social exige interpretaciones (de la Constitución) cada vez más complejas y sofisticadas que no están al alcance de todos, al menos en lo inmediato.» Se agradece ; de pendejo no baja al respetable. Y enseguida afirma : « Yo sí pienso que la ley puede y debe contribuir a fijar los contenidos de la Constitución, porque la relación entre Constitución y la ley es dialéctica y no “unidireccional”. » Esto quiere decir, que una ley secundaria puede y debe determinar a la Carta Magna. La fórmula condensa la estrategia gubernamental de cambiar la Constitución sin cambiarla, de conseguir la privatización de la industria petrolera modificando leyes reglamentarias, de entrarle por la puerta de atrás, vamos.

Los de enfrente replican que se trata de reformas privatizadoras y anticonstitucionales. Cárdenas da no menos de 10 razones para argumentar lo primero y una verdadera letanía detallada de artículos constitucionales que serían violados para ilustrar lo segundo. Arnaldo Córdova de plano les dice que regresen a la escuela si no saben leer la Constitución y el Ministro en retiro, Juventino Catro y Castro, se dirige a los legisladores resumiendo con elegancia la situación : « En lo que infortunadamente no me parece que estemos de acuerdo y que finalmente solo puede resolverse mediante su poder soberano, es si los mandatos constitucionales son poesía celestial o por el contrario son normatividad obligatoria formalmente dictada por el bien del pueblo.» Y remata añadiendo « Es mi convicción y así lo expreso con toda lealtad ante ustedes que las actuales iniciativas presentadas por el Ejecutivo Federal forzosamente requieren para su aprobación consulta previa a la soberanía popular, porque es ella la titular exclusiva de las riquezas del subsuelo.» (Ya vimos que Marcelo Ebrard, Jefe de Gobierno del D.F., retomó posteriormente esta propuesta y le dió con ello un nuevo giro al desarrollo de los Foros.)

Para el Foro del 22, los « creativos » que se apersonaron en el Senado, Miguel Carbonell, Sergio López Ayllón y José Roldán, contaron con el refuerzo del panista, Fauzi Hamdan, y José Elías Romero. Con todo y la ventaja numérica, los « rigurosos » del día, Raúl Carrancá y Javier Garrido, se llevaron la tarde. Y hasta un Sergio García que se quiso mostrar equidistante de ambas posturas terminó aceptando, a pregunta expresa del diputado Pablo Gómez, la inconstitucionalidad de las reformas. Carrancá abre fuego desde el principio : « En mi concepto las iniciativas violan, no las iniciativas, yo lo quiero decir francamente. Las iniciativas no caminan por sí solas. El autor de las iniciativas viola la Constitución y tiene responsabilidad concreta en los términos del título IV de la Constitución. » López insiste en que es constitucional sacar del área estratégica algunas actividades en concreto y Carbonell opta por conceder que algunos aspectos de las reformas (ninguno central) estarían en « la frontera de la constitucionalidad », para mejor defender enseguida la idea de que es constitucional permitir la refinación por parte de particulares. Su método, dice él, es leer objetivamente las palabras de la Constitución, sin dejarse contaminar por ideologías. En vez de dar primacía a lo que no se puede hacer, él prefiere asumir que todo lo que no está prohibido expresamente en la Constitución es constitucional. El resultado es curioso : « Explotación no es refinación, no lo puede ser, no lo dice así la Constitución, como sí lo hace en la parte de Energía Eléctrica. Por tanto yo creo que hay que tomarse en serio las palabras.» Cualquier sofisma es bueno para convencer a los legisladores que no se trata de ir contra la Constitución, para enjuagarles la conciencia.

La estrategia es, primero, sembrar la duda : « Quienes declaran ex oficio la inconstitucionalidad o la constitucionalidad de una ley, asumen que existe una única interpretación válida: la suya y clausuran con ello el debate negando un valor fundamental de la democracia. » (López Ayllón). Luego, descalificar al adversario por ser demasiado literal, negativo, por estar anclado en el pasado, y así presentarse a sí mismos como los modernos, positivos, los únicos capaces de alcanzar la sofisticada interpretación que México necesita. Finalmente, hacen lo que pueden por convencer al legislador de que no se viola la Constitución con una ley reglamentaria que pone en sus manos sacar del área estratégica buena parte de la industria petrolera (refinación, distribución y almacenamiento) para entregarla al capital privado. ¿Lo conseguirán ?

En todo caso, lo que llama la atención es la concordancia perfecta entre los argumentos para defender la constitucionalidad de las reformas de un Fix, un Carbonell o un López Ayllón, con los que viene manejando el Gobierno desde hace meses. ¿Por qué poner en riesgo la credibilidad profesional defendiendo lo indefendible ? ¿Por eso mismo, por que es indefendible ? Cuentan que el abogángster de los años cincuentas, Bernabé Jurado, presentaba a Burroughs como prueba de su eficacia profesional. Entró a Lecumberri por el homicidio de Joan Vollmer y él lo sacó ¡en sólo trece días ! No sería nada raro que los que ayer asesoraron en Los Pinos, sean quienes fueron al Senado a dar la cara por sus clientes. ¡Le dimos la vuelta a la Constitución ! Podrían decir en privado desde un alto cargo en el futuro, si prosperara su causa. Esperemos que no.

Lo más seguro, y se mencionó a menudo en ambos foros, es que el asunto termine en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Y ahí, ya sabemos también cómo se las gastan los Ministros. Quizá por lo mismo por ahí va la cosa. Falta ver el papel qué juega por entonces la consulta pública que se prepara. Abordaremos el tema en la próxima y última entrega de esta serie.

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¡PEMEX a debate! (1 de 3)

Posted on 4 junio, 2008. Filed under: Manuel Ulloa -París | Etiquetas: , |

Manuel Ulloa / Paris

 

Hace tres semanas comenzaron en México los Foros de Debate sobre la (mal llamada) Reforma Energética, que organiza el Senado. No está claro si la existencia de los Foros ya estaba pactada de antemano en el Congreso o si fue un logro del movimiento lopezobradorista tras la toma de tribunas en ambas cámaras. Más allá de las escaramuzas mediáticas que libra cada partido político para colgarse la medallita de los Foros, el ejercicio está resultando sumamente interesante por lo que revela, a veces de manera involuntaria, de defensores y detractores de dicha « Reforma Energética ». En honor a la verdad, sería más justo llamarla « Plan de Negocios Petroleros Calderón », porque no reforma propiamente la Constitución (nada más la viola vía leyes secundarias), ni contempla a todo el sector energético, sólo a los petrolíferos.

 

No es tan fácil para el ciudadano de a pie seguir los debates que se llevan a cabo los martes y jueves a partir de las 10hrs., pero se puede. Ya sea en tele a través del Canal del Congreso o en radio a través de la 710AM del IMER. Por la internet se pueden leer las versiones estenográficas.

 

En cuanto a Televisa y TV Azteca, no hay que contar mucho con ellas : le dedican a los Foros un espacio inversamente proporcional a la importancia del tema, como ya es su costumbre.

 

Van seis foros hasta ahora. Cada uno ha representado en sí un desafío a la paciencia, pero también han tenido sus momentos fuertes, sus destellos de lucidez y sus dosis de humor involuntario. Es lo que voy a tratar de rescatar en estas entregas. Mi percepción es que los reformistas se están llevando la peor parte. No se convencen ni a ellos mismos. En el primero de estos foros la nota (no soy periodista así que tómese mi opinión con las reservas del caso) fue que Germán Martínez, el señor que dirige al PAN, o sea, al partido en el poder que presenta las iniciativas que son objeto de la discusión, fue a aventarse una arenga política para azuzar a los detractores. Acto seguido se retiró para ir a dar una entrevista en la tele. Revelador, ¿no ? Más claro ni el agua : el representante de Calderón que se suponía estaba ahí para defender con argumentos a su jefe, tira la piedra y se echa a correr a los brazos de Joaquín López Dóriga. Por eso ya no le contestó a Cuauhtemoc Cárdenas cuando éste le pidió que dimensionara el reto de PEMEX, informando cuántos de los 85 mil millones que según el panista se necesitaban urgentemente en los próximos 20 años (¿?), se requerirían cada año hasta 2028. Don Germán andaba apurado por llegar a Televisa. De modo que tuvo que concluir el ingeniero : « Nos están asustando. Es decir, parece un poquito querernos asustar con que el reto es muy grande; con que no tenemos capacidad de desarrollo tecnológico; con que los ingenieros que están en petróleos no sirven, así lo quiero entender, y con que no saben hacer las cosas. Yo creo que es totalmente lo contrario. » La respuesta del panista no llegó.

 

En el segundo foro, Claudia Sheinbaum se encargó de exponer el proyecto lopezobradorista que va en el sentido de invertir los recursos de excedentes petroleros en PEMEX y reintegrar verticalmente las cuatro áreas de la paraestatal: exploración, perforación, refinación y almacenamiento. No quedó del todo claro si alcanzarían los recursos para ello, pero es revelador que ahora Hacienda salga con que se esfumaron los excedentes petroleros. ¿Pura casualidad o tiene que ver con debilitar la contrapropuesta de AMLO ?

 

Aguilar Camín, por su parte, después de criticar el « mito nacionalista » que ciega a los detractores de la privatización, maneja un argumento alucinante : como desde 1960 la Constitución prohibe las concesiones y contratos con particulares, se han firmado miles de contratos que violan la Constitución. Por ende, hay que adecuar ésta última a la realidad. Es tanto como decir que como se sigue robando a pesar de que el robo está prohibido, basta con autorizarlo para dejar de infringir la ley. La pifia intelectual de Aguilar Camín consiste en omitir que, por contratos, la Carta Magna se refiere a contratos de riesgo, no a cualquier contrato de prestación de servicios.

 

Los diputados y senadores del PAN y del FAP que participaron aprovecharon para llevar agua a su molino y no aportaron nada a la búsqueda de consensos. Los del PRI, al deslindarse hipócritamente de Calderón y declinar atacar la propuesta de AMLO, pudieron darse el lujo de pasar por los más civilizados de la gayola legislativa.

 

Así concluyó la primera semana de los Foros, dedicada a los principios que deben regir la Reforma, con una clara polarización entre los que van a defender la propuesta de Calderón (Elizondo Mayer-Serra, Aguilar Camin o Luis Rubio, aunque ninguno lo haya hecho abiertamente) y los que van a atacarla (Ortíz Pinchetti, Sheinbaum, Muñoz Ledo, quienes sí no se andan por las ramas). La semana siguiente vendrían los Foros sobre la constitucionalidad de las reformas, pero es materia de otra entrega.  

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Petróleo en México: A Romper Tabúes, pero con las Manos Limpias

Posted on 3 abril, 2008. Filed under: Témoris Grecko | Etiquetas: , |

Por Témoris Grecko / Ciudad de México

El 18 de marzo fue fiesta nacional en México, un país muy dedicado a sus grandes gestas y la de ese día, la nacionalización de la industria petrolera en 1938, es considerada una de las más importantes. La historia nos cuenta que las compañías extranjeras se llevaban el recurso, la nación veía muy pocos beneficios y los trabajadores estaban sometidos a un régimen salvaje de explotación (uno de ellos, por cierto, fue Augusto César Sandino, quien de ahí marcharía a su natal Nicaragua a dirigir una revolución). El presidente Lázaro Cárdenas, considerado el mejor del siglo XX, supo aprovechar la coyuntura (Estados Unidos estaba distraído y preocupado con la inminencia de una gran guerra en Europa) y estatizar la industria. Hoy en día, Petróleos Mexicanos (PEMEX) conserva el monopolio en todas las áreas relacionadas, con excepción de la petroquímica secundaria. El Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) es una de las organizaciones gremiales más poderosas de América Latina.

Desde los años 80, cuando el neoliberalismo se consolidó como doctrina hegemónica dominante en el hemisferio, hacer cambios al régimen de PEMEX y del petróleo ha sido un tema que divide al país en dos bandos: por un lado, los nacionalistas, la izquierda, la extraña anomalía bicéfala llamada izquierda nacionalista, los conservadores, el sindicalismo y otros grupos se oponen radicalmente a realizar cualquier relajamiento del monopolio y arrojan por decreto al bando contrario a quienes sean que no se enmarquen disciplinadamente en este extremo: se trata de la defensa de la patria y el que no piense así es un traidor. En el otro lado es difícil saber quién está, porque el tema es uno de los tabúes más sagrados de México y tenemos la costumbre de linchar a quien dice pío al respecto. A eso se debe que, mientras el gobierno federal prepara una reforma que debería apoyar su partido, el PAN, y el tercer miembro del triopolio partidista, el PRI, negocia su respaldo, todo el mundo se apresure a jurar que no se trata de privatizar, sino tan solo de relajar las leyes (sin cambios constitucionales) que regulan PEMEX para que se pueda asociar con otras empresas que dispongan de recursos y tecnología para explotar las reservas petroleras en aguas profundas.

Lo curioso del asunto es que, si se trata sólo de eso, yo casi estoy de acuerdo. ¡O tempora, o mores! Aquí veo venir a los guardianes del tabú con estacas para clavar mi cabeza llena de serpientes!

El problema de los tabúes es que acaban con todo análisis y rechazan toda disidencia de entrada, sin reflexión. Pero, para empezar, está el hecho tragicómico de que, aunque todavía nos creemos potencia petrolera beneficiada por la escalada de precios del hidrocarburo, nos estamos viendo ante la posibilidad real de convertirnos en importadores angustiados por cada nuevo pico de los precios.

¿Cómo llegamos a esta situación? Hay una rama de explicaciones obvias que además nos dan el falso consuelo de proveernos de culpables a quienes quemar dentro de un barril. Todas son sintomáticas de un país que padece la maldición de los recursos.

Primero que nada, la corrupción, enorme, cínica, a los ojos de todos. PEMEX ha sido siempre el premio mayor de los corruptos, origen de grandes riquezas sucias, fuente de financiamiento del PRI. Lo sabemos bien, lo hemos sabido todo el tiempo.

Segundo, la falta de inversión: la aplastante carga impositiva que le aplica el Estado dejó a PEMEX sin recursos para exploración, mantenimiento, expansión y construcción de refinerías, lo que ahora tiene las reservas en situación de caída abrupta, la infraestructura en crisis, la empresa carente de proyectos en el extranjero y el país, en la paradoja de ser un exportador de combustibles que pierde dinero porque los reimporta refinados. PEMEX, una empresa que produce tanta riqueza, se ahoga además por deudas que apenas puede pagar. Pero México, entero, se acostumbró a sangrar a PEMEX, el gobierno obtiene de ahí las dos quintas partes de su presupuesto, y las empresas y los ciudadanos hemos estado pagando pocos impuestos y evadiéndolos porque, al fin y al cabo, ¿para qué está PEMEX?

Y en tercer lugar, la terrible y tristísima ironía de que uno de los pilares emblemáticos de la construcción de la nación, los trabajadores petroleros (como también los maestros), se han colocado entre las mayores lacras del país, dirigidos por su sindicato y apoyados en el poder que les da su control sobre el recurso estratégico nacional: los trabajadores explotados por las compañías extranjeras de antaño se convirtieron, merced a su capacidad de presión política y al chantaje brutal al que han sometido al país con su capacidad de estrangular la producción petrolera, en un ejército de hipócritas privilegiados con sueldos y pensiones onerosas, que realiza un manejo mafioso del otorgamiento de plazas laborales, que obtiene del Estado concesiones abusivas y perjudiciales y que es una pieza clave del enriquecimiento de unos y del financiamiento ilegal de partidos.

En resumen, la “bendición” aparente de ser ricos en petróleo nos ha dado lo siguiente (entre otras cosas):

a) Corrupción a niveles astronómicos;

b) Fraude electoral (mediante el financiamiento ilegal de partidos y candidatos);

c) Corporativismo con gran poder de chantaje y manipulación (sindicato);

d) Autoritarismo gubernamental;

e) Debilitamiento del poder ciudadano;

f) Lentitud de la economía no petrolera;

g) Erosión de la infraestructura pública;

h) Atraso tecnológico;

i) Dilapidación del recurso nacional;

j) Pérdida de competitividad y mercados;

y para acabarla de amolar:

k) Amenaza de dependencia energética.

¿Significa esto que la administración privada y/o extranjera era una mejor opción, que el hito sagrado de la nacionalización de la industria petrolera que llevó a cabo Lázaro Cárdenas fue, a fin de cuentas, un error histórico?

Quienes sostienen esto mienten, como nos muestran tantos casos en otros países del Tercer Mundo: las compañías petroleras no sólo se han destacado por poner sus intereses económicos por encima de cualquier otra consideración (lo cual significa que no se sienten obligadas a proteger el interés estratégico del país cuyos recursos explotan, y eso las convierte en un peligro para la seguridad nacional), sino que carecen totalmente de escrúpulos en cuanto a su intervención en las políticas internas: una visita a África nos muestra que en Nigeria, Guinea Ecuatorial, Angola y tantos otros países esas compañías financian a dictaduras sangrientas que estrangulan a sus poblaciones, y que incluso emplean mercenarios para combatir la oposición popular. La petroleras son grandes ejemplos de cinismo, irresponsabilidad y traición. Ahora PEMEX alimenta a una peligrosa mafia sindical, pero ExxonMobil o Shell bien podrían mantener ahora grupos paramilitares en Veracruz, Tabasco o Chiapas. Es lo que hacían en México antes de la expropiación, lo que han hecho en el mundo y lo que están haciendo en otros lugares, ahora mismo, mientras escribo.

O sea, el petróleo tiene que permanecer como está, bajo propiedad exclusiva e inalienable de la nación.

Lo que se puede considerar, sin embargo, son asociaciones estratégicas con algunas empresas petroleras, ya que mantienen infraestructuras en buen estado, son altamente competitivas, poseen tecnología de punta y desarrollan costosas tareas permanentes de exploración. Esto les permitiría producir petróleo a costos más bajos (gracias a su competitividad y sin el oneroso sobreprecio sindical) y gasolinas y otros productos en instalaciones nacionales, aprovechar mejor las cuencas conocidas, descubrir otras, perforar donde la tecnología que hoy tiene PEMEX no puede hacerlo y darles mayores perspectivas a las reservas –o sea, espantar la amenaza de convertirnos en importadores–. El ejemplo es la paraestatal brasileña Petrobras, que en asociación con compañías extranjeras (tiene el 65%, British Gas el 25% y 10% la portuguesa Galp Energia) acaba de descubrir un megayacimiento cerca de Rio de Janeiro y que en diez años, desde la apertura al capital extranjero en 1997, pasó de ser una pequeña empresa importadora a convertirse en un inminente gran exportador mundial con inversiones lejos de Brasil (incluso en la parte estadounidense del Golfo de México, en nuestras narices), con grandes beneficios para su país.

No se trata de entregar la riqueza nacional al extranjero a cambio de nada, como lo pintan los fundamentalistas. Se mantiene la propiedad del recurso y se permite la inversión bajo normas muy claras que reservan al Estado el control de las operaciones, mientras las compañías extranjeras aportan el know-how operativo, la tecnología y además asumen los riesgos.

Esto no es tan difícil de lograr. Lo hace Brasil y también lo vemos en Venezuela: agresivamente, Chávez les cambió las reglas del juego a las petroleras extranjeras y les dijo, “quienes se quieran quedar –y no sé cuándo decida ponerme más bruto con ustedes–, se aguantan, y quien no, adiós”. ExxonMobil se fue, demandó a Venezuela y consiguió que congelaran sus activos, pero no le duró el gusto y ahora esos dineros están fresquitos y a disposición de Venezuela. Otras empresas aceptaron las condiciones: saben que en la situación actual no es posible perder oportunidades y están dispuestas a jugar casi en cualquier tablero, con cualquier tipo de reglas.

México podría realizar los cambios legislativos necesarios para lograr algo parecido a lo de Petrobras, acaso con algún candado extra tipo Chávez para asegurar la primacía del interés nacional, de manera que pueda atraer las inversiones y tecnologías urgentes para infraestructura, exploración y refinerías, y eventualmente para fortalecerse y salir a competir por concesiones en otras zonas del mundo. (¿Por qué sería traición a la patria establecer un México un régimen de asociación como el que tiene éxito en Brasil?)

Además, y ya que estamos haciendo la lista de regalos para los reyes magos, habría que realizar otros cambios indispensables: desmantelar el sindicato (hace décadas que se situó más allá de los corregible –como el maestros– y debe ser sustituido por una representación más legítima y menos mafiosa; los trabajadores petroleros tendrán que aceptar le pérdida de muchos de sus privilegios) y las pesadas cargas relacionadas, así como seguir avanzando con reformas fiscales que amplíen la base impositiva y terminen con la evasión hasta despetrolizar las finanzas públicas, liberar a PEMEX de la carga fiscal abusiva y al país de la maldición de los recursos.

Ahora, ¿se trata efectivamente de esto? ¿El gobierno, el PAN y el PRI sólo quieren hacer cambios prácticos sin afectar los intereses nacionales? ¿Y qué hay de la experiencia de los últimos 20 años de facilitar la participación privada?

No es que la participación privada tenga algo malo en sí misma. El problema es que en México tenemos mil antecedentes de corrupción en estos ámbitos, quienes están en el gobierno han aprovechado la doble condición de juez y ejecutor para beneficiarse y han puesto importantes sectores (banca, carreteras, telecomunicaciones) en manos de irresponsables, con gigantescas pérdidas para el país, o de monopolistas voraces, con enormes costos añadidos. En un artículo publicado en El Universal, Jorge Zepeda Patterson habla sobre estas dudas, que no sólo son genuinas y fundadas, sino urgentes, ante la posibilidad de que repitan con el petróleo los abusos que cometieron en otros ámbitos: “No hay ninguna garantía de que el descalabro que representó el rescate bancario o carretero no vuelva a repetirse. Los causantes de esa brutal debacle financiera son hoy algunos de los hombres más ricos y poderosos del país. Gracias a la complicidad de las autoridades pudieron devastar la economía de sus empresas y, al mismo tiempo, enriquecerse de manera ilimitada.”

Además, ¿es realmente indispnesable hacerlo? En los medios y en el Congreso se pasean mil documentos contradictorios, cada uno descalificando a los demás, unos dicen que tenemos que entrar en aguas profundas ¡YA!, porque EU se va a empezar a comer una dona en el golfo, otros que no, que todavía hay mucho que extraer de aguas someras: unos dicen que la tecnología para aguas profundas simplemente no está en el mercado y que sólo asociándonos con empresas internacionales tendremos acceso a ellas, otros que no es así, que acudir a pequeñas empresas dedicadas a aportar esa tecnología es normal y que las empresas estatales lo hacen cada vez más; unos dicen que no tenemos los recursos para hacer las enormes inversiones que se necesitan, pero, y esto sí es un argumento irrefutable, debido a los altos precios sólo este año PEMEX tendrá 20,000 millones de dólares más arriba de lo estimado en el presupuesto 2008, ¿no es suficiente?

Por eso creo que si vamos a atrevernos a romper tabúes y exponernos al linchamiento de los inquisidores, es imprescindible que el gobierno y los partidos que promueven esta legislación (cuyos miembros, socios y financiadores, por cierto, son ni más ni menos que quienes se han beneficiado de las corruptelas del pasado) demuestren cabalmente, primero, que es necesario o ventajoso permitir estas asociaciones, y segundo, que se extiendan en ofrecerle a la sociedad las numerosas garantías y candados que nos pemitirían confiar en que todo este ímpetu de reforma no es el disfraz de un nuevo atraco contra el país. No es que crea que se van a robar el petróleo en botellas de cinco litros, pues hay acuerdo en que su propiedad debe permanecer única y estrictamente en el pueblo mexicano, pero sí las muchas comisiones, dádivas, facilidades, arreglos, beneficios, privilegios y contratos para hacer súper negocios.

De hecho, para empezar ya nos están llenando de sospechas: el funcionario designado por el presidente para impulsar la reforma, el secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño, hizo (cuando era asesor del secretario de Energía, que entonces era el hoy presidente Calderón) negocios con PEMEX que beneficiaron a su familia. En lugar de cortar por lo sano y apartarlo del asunto, el gobierno salió a defender la legalidad de esos movimientos. Probablemente sí sean legales, pero… ¿legítimos? Eso no importa, como dejó bien en claro el líder del PAN, Germán Martínez, cuando le preguntaron si lo que hizo Mouriño fue ético: “La única ética de los funcionarios públicos es la de la ley. Las éticas individuales son otra cosa”.

¿Así es como nos dan confianza? Pues de esa forma, a mí no me dan ganas de dejarme ver por los inquisidores, ¿para qué, para hacerles el caldo gordo a los corruptos? Pero no es tan fácil como esconderse, claro está. A falta de propuestas, los inquisidores sólo tratan de conservar las cosas como están, y en lo que PEMEX está ahora es a punto de irse al carajo. Y con él, el país. Así que tenemos que salir a decir que sí, que urge cambiar las cosas, que hay que reformar PEMEX para que podamos darle aire a nuestra industria petrolera, y si es necesario o conveniente, que hay que abrirles brechas a los tabúes, ¡nada es eterno! Pero no vamos a hacerlo sumidos en la desesperación, dispuestos a aceptar lo que nos quieran poner el gobierno y sus partidos. Primero que nada, tienen que demostrar que no van a hacer porquerías. Pero hasta ahora, como nos muestra Mouriño, lo que hay son sólo manos sucias de petróleo. Así, ni el saludo.

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Sobre PetroVenezuela y a Riesgo de ser Llamado Cachorro del Imperio

Posted on 4 marzo, 2008. Filed under: Témoris Grecko | Etiquetas: , , |

Por Témoris Grecko / Ciudad de México

Me declaro inocente del cargo de conocer a Ibsen Martínez. Puedo aseverar ante cualquier juez, confesor o referee de boxeo tailandés que jamás había tenido noticia de su existencia antes de hoy domingo como a las 18:30, hora de la Ciudad de México. Y solicito la benevolencia del respetable lector para que dé por válidas mis afirmaciones siguientes: a) la iniciativa de escribir sobre el pleito entre ExxonMobil y Hugo Chávez partió únicamente de mí, no fue sugerida por nadie ni compartida con nadie, por lo que no pudo haber un complot coordinado; b) ExxonMobil no me paga por cuestionar el modelo económico venezolano ni por pedir que se someta a juicio por pandillerismo a los directivos de esa misma compañía; c) me encantaría concentrarme en las barbajanadas que ha cometido dicha petrolera en el mundo, pero los amigos venezolanos han preferido centrar la polémica en su presidente y por cortesía debo seguir su camino.

¿Por qué viene al caso el tal Ibsen? Pues que llevamos una semana discutiendo sobre mi intento de llamar la atención sobre la dependencia de Venezuela en un solo recurso (el petróleo), sobre el desgano de todos los venezolanos a quienes he escuchado comentar el asunto por atender esta falla (común a numerosos países que padecen, como Venezuela, la maldición de los recursos) y, por parte de mis contraargumentadores, sobre la poca necesidad de preocuparse al respecto porque, dicen, el petróleo les basta y sobra para tener una economía que cumpla los objetivos nacionales. Y en eso estábamos cuando, este domingo como a las 18:30, abrí la página 31 del diario madrileño El País y encontré un artículo de Ibsen Martínez que, además de atacar a Chávez, presenta argumentos que favorecen mi postura.

¡Pura coincidencia!, digo yo. Sospecho que algunos lo dudarán. Preocupado por la posibilidad de que se me acuse de asociación delictuosa inconsciente con la conspiración neocolonialista, leí con lupa el texto para buscar rastros de la posible sumisión de Ibsen a los dictados del imperio. Y sí, encontré terribles evidencias en su contra: Martínez escribió que “Chávez se ha convertido en una prodigiosa máquina de fabricar inflación (25% anual, la más elevada del continente)” y también se refiere a “la falaz hoja Excel de Chávez” que es el único lugar, vocifera Ibsen, en el que puede ocurrir la “reducción de la pobreza” que proclama el gobierno. Además, en el obligado googleo que hay que hacer en nuestra época, encontré que Ibsen escribe para un diario venezolano antichavista, El Nacional. Y para cerrar el libro del alegato inquisitorio con un golpe triunfal, la prueba última: El País, donde se publicó la diatriba, es un ariete de la ignominia contra Chávez. ¡No, no hay más que decir, todo eso seguramente demuestra que Ibsen es un cachorro del imperio! ¡Hay que meterlo en un pozo y luego amarrarlo bajo un péndulo filoso que lo rebane con gozo!

Pero después de comprobar su maldad absoluta, me pregunté: ¿debemos darle al condenado la gracia de decir unas últimas palabras?, ¿podemos escucharlas a pesar del riesgo de que contaminen nuestro oídos?, ¿habrá algún argumento que debiéramos considerar? Sólo por si acaso, y en un acto de piedad, pido que se lea su artículo completo en El País o por lo menos los fragmentos que extraigo abajo. A riesgo de que, por las similitudes que se puedan encontrar con mi argumentación, quede demostrado que yo también sirvo al Gran Satán y que ya me quieren correr de mi casa por apestar tanto a azufre.

“¿Qué rayos tiene el petróleo que envenena?, es la pregunta que mucho indonesios, nigerianos, argelinos, mexicanos, ecuatorianos, iraníes y venezolanos se han hecho”.

Bueno, no estoy tan seguro de cuántos, así que comparto la preocupación de Ibsen, pero no su fórmula retórica. El problema de los pueblos que padecen la maldición de los recursos es que no perciben la relación entre sus males (en el artículo que yo escribí mencionaba corrupción, autoritarismo, debilidad democrática, desgano fiscal, debilitamiento de la industria local, raquitismo de los sectores económicos no petroleros, aumento de las importaciones y un crecimiento económico extrañamente inferior que el de países pobres en recursos) y la dependencia del petróleo. No solamente no la perciben: se instalan en la negación, simplemente no lo quieren ver. Encuentro un ejemplo elocuente en el siguiente comentario que dejó quien firma como Mikele:

Yo había preguntado:¿Qué pasa si ocurre algo y no hay una industria no petrolera que sostenga el país?

Él respondió: “En un mundo donde la demanda crece, donde las reservas se acaban, donde los imperios buscan nuevas reservas a toda costa, donde el precio del petróleo no hace más que crecer y crecer… esta afirmación no tiene ningún basamento”.

Es decir, a nosotros no nos puede pasar. Yo había presentado este argumento: “En esa época (años 70), el presidente mexicano, el Perro López Portillo, pidió a sus compatriotas prepararse para ‘administrar la riqueza’… y a fines de su mandato caímos en la espectacular crisis económica del 82. En esa época, todos los productores de petróleo, incluidos los venezolanos, estaban convencidos de que su destino era controlar el mundo con altos precios, se entregaron por completo a la maldición de los recursos y en los 80 y 90, a penar cuesta arriba.”

Mikele trató de descalificarlo en una línea: “La comparación al calco con la experiencia mexicana solo es resultado de” mi supuesta tendencia (de Témoris) a creer que las cosas se pueden predecir. Lo cual es falso, no predigo en ningún lado ni comparo nada al calco, se le hace fácil inventar. Para empezar, no es sólo la experiencia mexicana: usé el ejemplo del Perro, pero en Venezuela seguro tendrán un catálogo de declaraciones alegres que precedieron a la serie de crisis que condujo a la represión y la muerte de unas 1000 personas en el caracazo de 1989 (y que eventualmente llevaría a Chávez al poder). Ya alguien sostuvo entonces que decir que la bonanza se iba a acabar no tenía ningún basamento. Hoy, no se trata de predecir nada, ob-via-men-te. Como todos sabemos, el propósito de estudiar la historia es evitar que se repitan los errores, ¿verdad? Y lo que ocurre ahora recuerda mucho lo que pasó en los 70. Entonces hubo otros Mikeles que creían descalificar con simplezas a quienes advertían del riesgo de confiar demasiado en el petróleo, y que después fueron parte del gobierno que masacró a quienes protestaban.

A mí me parece alarmante este exceso de confianza en el petróleo de los venezolanos con los que he hablado, de todas las tendencias políticas. Pero lo más curioso es que la confianza de sus seguidores en Chávez es tal que lo creen capaz de montarse sobre las tormentas en un carro tirado por pegasos y controlar los destinos del petróleo. Tal vez me equivoco, pero eso es lo que me hace pensar el siguiente comentario que escribió mi muy querido amigo Domingo:

“También debo recordar que los altos precios del petróleo -la gallina- no se deben a pura suerte. No digo que no la haya, pero sería bueno de vez en cuando reconocer las políticas petroleras de la OPEP y de Venezuela en particular y su influencia en los precios del petróleo. Puedes estar seguro que esos precios no son producto de la casualidad”.

O sea, ¿el líder puede garantizarle el bienestar indefinido a su pueblo?

Crean o no los chavistas que Chávez puede influir determinantemente en el precio del petróleo (y por lo tanto asegurar la continuidad de la bonanza ad aeternum), lo que es claro es que su actitud de negación, que es común en los pueblos que padecen la maldición de los recursos, se ve reforzada por un ingrediente extra: el preciado recurso es nada menos que el factor clave e indispensable del proyecto político del líder. Este año cumple una década en el poder. ¿Y gracias a qué? ¿Cómo ha podido sostener los amplios programas sociales –sus misiones– que le han ganado reiteradamente los votos de una mayoría de venezolanos? ¿Cómo ha enfrentado la ineficacia y pequeñez de la economía no petrolera? ¿Cómo ha superado las formidables ofensivas económicas de sus enemigos? ¿Cómo ha ganado espacios en la escena internacional? La continuidad del proyecto bolivariano (el enésimo… todo gobernante venezolano abreva de la legitimidad del padre fundador y lo registra como marca propia) chavista depende del petróleo, de la continuidad de la bonanza… así que simplemente, no se va a aceptar que dicha bonanza, como todas las cosas humanas y como ocurre normalmente con los grandes auges de recursos naturales, puede acabar. Y no quiero asegurar –no vaya a ser que me parta un rayo– que va a acabar, aunque es probable. Pero los venezolanos no pueden basar los proyectos económicos del futuro en la idea voluntarista de que no se va a acabar. Así se jodió América Latina.

En fin, tras demostrar que el hereje Ibsen está equivocado, sigo con otro fragmento suyo: Los petroestados tienen distintos orígenes, formaciones sociales y económicas, regímenes políticos “y los mismos males. Las mismas ineptas respuestas con iguales nefastos resultados de endeudamiento y pobreza creciente. Sus gobernantes caen con frecuencia en fase maníaca y dan en exigir poderes especiales ‘para afrontar mejor’ la contigencia feliz de un boom”. “La más feroz paradoja del petroestado está en su incapacidad para capear las turbulencias que traen consigo las bonanzas y en su propensión a sus ciudadanos con una lancinante e irónica calamidad: la pobreza extrema”.

Debo tener un subconsciente imperialista porque además de ver retratado a Chávez en la descripción de gobernante del petroestado, estoy de acuerdo en todo… menos en el adjetivo “extrema” para el caso venezolano. No porque yo lo niegue, sino porque él no proporciona evidencia (aunque cita un artículo de un ex ministro chavista en Foreign Affairs —“Una revolución vacía”, se llama– que, dice Ibsen, demuestra que la pobreza no ha descendido en Venezuela, sino ascendido). Pero de Indonesia a México, pasando por Irán, esto suele suceder, e Ibsen presenta datos que, si no confirman su adjetivo, sí ponen en evidencia que en Venezuela hay problemas que no coinciden con la imagen positiva de la revolución chavista. Por ejemplo, pobladores que saquean un mercado en la población natal de Chávez. O la escasez de productos alimenticios básicos. Todo eso, y al mejor estilo de la maldición de los recursos, combinado con el gran incremento de importaciones de lujo de los privilegiados (¿sólo los de este régimen?, no lo dice y yo creo que de los de los anteriores también; Domingo, en todo caso, cree que esto es una señal del buen rumbo de la economía), como camionetas AudiQ7 de 60,000 euros (unos 90,000 dólares) que, dice Ibsen, son las favoritas de los “boliburgueses”. Yo lo que vi en Caracas son Hummers, que son lo más hortera de lo hortera, pero Ibsen vio AudiQ7… habrá que añadirle una acusación por eso.

En fin, se me acabó el espacio. Sólo añadir que Domingo considera que, si hay una relación entre control de precios y escasez (lo que Domi duda), esto se justifica porque “el gobierno venezolano considera que garantizar precios accesibles (…) a las clases populares es más importante que garantizar mayores ganancias a los empresarios”. No, el control de precios es una medida extrema para tratar de detener una inflación que se ha escapado de las manos, por lo general a causa de un manejo errático de la economía… ¿cuáles mayores ganancias de los empresarios, si no pueden vender sus productos ni al costo de producción y se están yendo a la ruina? Y no hablamos sólo de grandes empresarios, sino de productores de medio pelo. ¿Y el gobierno garantiza precios accesibles para comprar algo que no hay? Qué bueno que la leche sea barata, pero mejor sería que la hubiera, ¿no? Y ya que me pides que demuestre lo que digo de que a Chávez no le importa la economía no petrolera, allí mismo está la evidencia… dime, ¿en qué industrias hay bonanza fuera de la petrolera y las relacionadas con el gasto público?

Arriba escribí que no he escuchado a venezolanos preocuparse por los estragos de la dependencia del petróleo. Y todavía no los oigo. Pero al menos leí a uno. Lo cual me preocupa, porque como coincido en algunas cosas con él y a pesar de que juro que no lo conozco ni nos pusimos de acuerdo, a mí también me van a quemar. Ya va a saltar el Hermano Mikele a ponerme un parche amarillo en el saco que diga “cachorro del imperio” y me va a meter en su Tuol Sleng para obligarme a confesar (ya me pidió “aclarar desde donde estamos hablando para ser más sinceros”; él lo hace desde la parroquia de la revolución; seguro yo lo hago desde la catacumba del colaboracionismo). Para terminar (por fin y lejos de haber agotado el tema), cito a Ibsen Martínez, el hereje: “El petroestado venezolano (permanece) incólume en medio del boom que atravesamos –el más sostenido de los últimos 50 años–, con su rutinario caudal de despilfarro, de subsidiada ineptitud, de corrupción y de pobreza”.

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Exxon vs Chávez

Posted on 26 febrero, 2008. Filed under: Témoris Grecko | Etiquetas: , , |

Por Témoris Grecko / Ciudad de México

La “maldición de los recursos” o “paradoja de la abundancia” explica el extraño fenómeno de que muchos países que son ricos en recursos naturales tienden a tener menor crecimiento que otros países similares que son pobres en recursos. Entre 1965 y 1988, por ejemplo, el producto interno bruto per capita en los países miembros de la OPEP decreció en 1.3%, mientras que el promedio del resto del Tercer Mundo fue de un crecimiento de 2.2%. El problema es que la disponibilidad de tales riquezas suele generar un conjunto de efectos que termina por provocar pobreza y conflictos sociales. Para efectos de este artículo, sólo mencionaré dos.

Bajos impuestos y mala democracia: El control de las riquezas le da al gobierno una fuente de ingresos que: a) le permite no depender de los impuestos de los ciudadanos, por lo que los impuestos son bajos; b) los ciudadanos tienen poca influencia en el gobierno porque pagan pocos impuestos y el gobierno se torna autoritario; c) el gobierno tiene, además, recursos para dilapidar y comprar personas y grupos sociales; d) los ciudadanos y las empresas se acostumbran a pagar bajos impuestos y a evadirlos (como hemos visto con la reacción que generó en México –un país con tasas tributarias bajas y alta evasión– la decisión de crear un nuevo impuesto, motivada por la drástica caída de sus reservas petroleras).

Daño a la moneda y a la competitividad: grandes flujos de divisa extranjera (dólar) sobrevalúan la moneda; esto hace que otras exportaciones pierdan competitividad; los productos nacionales se vuelven muy caros y aumentan las importaciones; las industrias locales pierden mercados y muchas desaparecen; al gobierno no le importa, porque sus ingresos parecen garantizados; en general, la nación confía en que la abundancia del recurso natural es una garantía de por vida; hasta que la situación cambia y la economía en general se desploma. Esto le ocurrió a América Latina en los años ochenta y causó las tremendas crisis que bien conocemos.

Esto es precisamente lo que está pasando en Venezuela, un país que depende del petróleo, como sabemos. Durante los 80, con la crisis, en México se abrió un intenso debate sobre la despetrolización de la economía, o sea, generar actividades alternativas que eliminen la dependencia de un solo recurso. Esto condujo a que el peso del petróleo en las exportaciones bajara del 61.6% que representaba en 1980 al 7.3% de 2000 (aunque los ingresos fiscales siguen siendo petroleros en un 40%). Los gobiernos venezolanos nunca se han preocupado por despetrolizar su economía. El petróleo representa el 80% de sus exportaciones. Las industrias venezolanas son insignificantes. Los venezolanos están demasiado acomodados a la situación y pagan medio dólar por litro de gasolina. Un académico de la Universidad Central con el que hablé descartó de plano que la gallina de los huevos de oro se les pudiera enfermar y no cree que sea necesario hacer nada para darle alternativas a la economía. Creo que ésa es la opinión general. Como lo era en México en los 70.

Chávez tampoco va a hacer nada por la economía. En lugar de eso, la sigue estrangulando con controles de precios que revientan a los productores y generan escasez. Y mete a la gallina en problemas con una mala gestión del recurso (la deuda de Petróleos de Venezuela -PDVSA- aumentó cuatro veces durante su gestión, mientras que las políticas de la compañía abaratan precios a cambio de pronto pago –hace falta cash) y expropiaciones mal hechas. Tanto que ExxonMobil, a la que se le quitó importantes concesiones, obtuvo recientemente la congelación de 12 mil millones de dólares de PDVSA. El gobierno afirma que está bombeando 3 millones de barriles diarios, pero la OPEP dice que son 2.5 millones, mientras el consumo energético de los venezolanos aumenta.

Desde mi punto de vista, no es sólo Chávez el que tendría que darse cuenta de la manera de poner en peligro el recurso básico de su país y de la necesidad de crear un sector económico no petrolero. También los venezolanos que lo votan. Y los que no, además, porque él sólo está continuando lo que quienes están ahora en la oposición hicieron cuando tenían el poder. La gran oferta de campaña del último candidato único opositor, Manuel Rosales, en 2006, fue darles a los venezolanos una tarjeta de débito que se llenaría mensualmente con recursos provenientes de la venta de petróleo. (Y aún así acusan a Chávez de populista.) Ya veríamos cómo convencerían entonces a la gente de que hay que trabajar.

Lo que sí está haciendo Chávez de manera diferente es violar los acuerdos con las compañías extranjeras y lanzar amenazas estúpidas de que va a dejar de venderle a Estados Unidos (¿cuántas veces lo ha dicho ya?; si pudiera hacerlo, lo habría hecho, pero sabe que eso es estrangular a la gallina y perder el poder). Si algo le demostró el referéndum que perdió, es que hay límites y hay formas, ya no puede hacer y deshacer con el desparpajo y la agresividad con que actuaba antes. Y ahora, con la congelación de esos 12 mil millones, ya está viendo que tiene que irse con más cuidado. Por muchos votos que se tenga, uno no puede estarse saltando las leyes así como así. Supongo que algo aprenderá.

Pero aquí vamos a la segunda parte de este artículo: ¿quién es la pobre víctima?

ExxonMobil, la compañía petrolera más grande del mundo (400 mil millones de dólares en ventas en 2007) y también una de las empresas más brutales y deshonestas que hay. Fue formada en 1999 por la fusión de Mobil y Exxon, que a su vez son herederas de la Standard Oil, una compañía que fue dividida por un juez hace un siglo, como resultado de sus abusos. O sea, ni cambiaron ni aprendieron.

Las prácticas nefastas de estas compañías no han cesado jamás. Pero vamos a dar unos pocos ejemplos recientes de la empresa fusionada.

Está asociada con varios de los regímenes más sangrientos del mundo. De poco sirve lo que hace Occidente para promover la democracia y los derechos humanos si permite que sus grandes compañías financien a los dictadores y a los torturadores. En Nigeria, financia al ejército y a los grupos paramilitares que masacran a los pobladores del Delta del Níger. En Guinea Ecuatorial, el temible asesino y caníbal Teodoro Obiang se embolsa los ingresos de las concesiones que da a ExxonMobil y otras empresas y lo que sobra lo usa para reprimir a su gente. La revista Forbes expuso cómo dio cientos de millones de dólares al corrupto presidente angoleño José Eduardo dos Santos. En Asia Central también va por ahí y dio sobornos millonarios al dictador de Kazajstán. En Irak, por supuesto, ExxonMobil fue uno de los cabilderos más activos para promover la invasión y así apoderarse de una parte del petróleo iraquí. Desde 2001, esta empresa está en juicio en EU acusada de complicidad en violaciones de derechos humanos (tortura, asesinato y abuso sexual) cometidos por el ejército indonesia contra la población de Aceh (la región que sería después devastada por el tsunami de 2004). Entre muchas otras perlas por el estilo.

En cuanto al calentamiento global, mientras otras firmas por lo menos hacen relaciones públicas para demostrar su preocupación por el problema, ExxonMobil ha donado millones de dólares a organizaciones dedicadas a financiar la negación del asunto. En Estados Unidos, durante casi todo el gobierno de Bush, la gente que ha tratado de generar conciencia sobre el impacto humano en el cambio climático fue ridiculizada y marginada por gente como la que pagó ExxonMobil, hasta que la razón por fin se impuso. Pero todos ésos son años perdidos.

Otra de las gracias de esta empresa tiene que ver con la ecología. Por ejemplo, el terrible accidente del buque-tanque Exxon Valdez en 1989, que derramó 11 millones de galones de combustible (el mayor derrame del mundo) en Alaska y por lo que ExxonMobil todavía se niega a pagar compensaciones.

En fin. Son sólo algunos ejemplos. Por supuesto, dado el enorme cinismo con que se maneja, no debe sorprendernos que ExxonMobil se haga la víctima en su pleito con Chávez. Y probablemente tenga una base legal sólida para su demanda. Lo curioso es que, una vez más, quienes se quejan por haber padecido los abusos de Chávez son nada menos que los pandilleros del barrio: ExxonMobil, todos sus directores actuales y los pasados tendrían que ser llevados a juicio por una larga lista de violaciones; RCTV, la televisora venezolana a la que Chávez sacó del aire, fue cómplice activa de un intento de golpe de Estado que costó vidas humanas y que habría tenido consecuencias mucho más graves si no hubiera sido detenido; mientras que el presidente colombiano Álvaro Uribe, que acusa a Chávez de ser amigo de la guerrilla, promovió un proceso de paz con los grupos paramilitares que han dejado a miles de torturadores y asesinos impunes, que estaban asociados a gente cercana a él y que posiblemente tenían vínculos con él mismo.

No podemos dejar de señalar que Chávez se pasa de la raya. Pero tampoco que sigue contando con una legitimidad democrática, mientras que RCTV y ExxonMobil carecen de la legitimidad ética a la que se aspira en democracia. O Chávez sabe escoger a sus enemigos o los pandilleros en verdad le tienen ganas a Chávez.

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