El Elliot Ness Mexicano

Posted on 2 junio, 2009. Filed under: Alejandro Pérez Corzo -D.F. | Etiquetas: , , , |

Por Alejandro Pérez Corzo / D.F.

Vaya declaración la que hizo en marzo el Presidente Obama respecto del Presidente Felipe Calderón. Me ha dado vueltas en la cabeza desde entonces sin abandonarme más de un par de días para regresar a manera de vértigo y obligándome escribir estas líneas que espero me resulten paliativas. ¡Lo comparó con Elliot Ness en su guerra contra el narcotráfico! (la entrevista de Obama con la cadena CBS al hacer click aquí).

Un halago sin duda, merecido quizá. Eso no es lo que me quita el sueño. Lo que si me lo quita es que precisamente Eliott Ness y la mafia de chicago traficando alcohol son el perfecto ejemplo de lo ineficaz que es la lucha contra la oferta de sustancias ilegales que por otra parte se demandan incesantemente. ¿Eliott Ness, personaje mitificado por su probidad y valor obstinado, acabó con el tráfico de alcohol, sus mafias multimillonarias y sus consecuencias nefastas? ¡No rotundo! Los héroes que acabaron con esa práctica mafiosa y los daños colaterales, cuya incorporación al cine sería probablemente muy aburrida, fueron quienes por las causas que sea impulsaron la legalización del consumo del alcohol. Muerto el perro se acabó la rabia. El perro no es ni la oferta ni la demanda sino las enormes ganancias marginales que generan la producción, transportación y comercialización de drogas ilegales.

No es la primera vez que toco en este generoso espacio el tema (más al hacer click aquí), me atrevo a reiterar, sólo para poder dormir.

Quiero puntualizar una serie de hechos que pueden ser constatados en las fuentes oficiales (a confesión de parte, relevo de prueba, decimos los abogados), los informes de la ONU, encuestas mundiales y nacionales sobre adicciones y reportes de derechos humanos.

1.- El narcotráfico y el combate al mismo generan más muertes que todas las drogas de cualquier tipo juntas.

2.- los países en vías de desarrollo invierten un presupuesto sustancialmente mayor en combatir el tráfico de drogas que en combatir todos los problemas de salud asociados a su consumo en su conjunto.

3.- El dinero generado por el tráfico ilegal de drogas ha corrompido, en mayor o menor grado, a todos los Estados involucrados afectando otras facetas gubernamentales, no solo el combate al crimen.

4.- El tráfico de la droga ha allanado el camino a otro tipo de actividades criminales colaterales.

5.- La rentabilidad del negocio y el pago en especie ha convertido en consumidores a los países originalmente productores.

6.- No hay un solo país en el mundo que tenga como principal problema de salud o causa de muerte el consumo de drogas. Por otro lado existen países que como México tienen entre sus principales problemas al narcotráfico.

7.- Durante los primeros seis meses del 2008, únicamente en México, la guerra contra el narcotráfico ha generado más muertes que de soldados estadounidenses en TODA la guerra de Irak.

8.-La inversión en el combate al consumo a nivel mundial no representa ni la décima parte de lo invertido en combatir la oferta.

9.-En las cifras el combate a la oferta no ha reducido, en ninguna parte del mundo, en absoluto el acceso a las drogas sin embargo ha encarecido el producto generando un crecimiento del volumen de dinero que desplaza el negocio del narcotráfico y por ende su poder corruptor.

10.- Los volúmenes de divisas producto del narcotráfico que se mueven de un país a otro tienen capacidad de desestabilizar sistemas financieros incluso de países desarrollados.

11.- El producto del tráfico de drogas ha financiado sistemáticamente a las organizaciones terroristas internacionales.

12.-El número de muertes por la deficiente calidad en la producción de drogas tiene una representación significativa en el total de muertes por consumo de drogas.

13.- El precio de las drogas “inflado” por su ilegalidad en muchos casos es la principal causa por la que el adicto comete delitos patrimoniales o incluso se vuelve menudista de drogas.

14.- La gran mayoría de las personas que no consumen habitualmente drogas se abstienen más por motivos de cultura sanitaria y principios personales que por el hecho de que sean ilícitas.

15.- La gran mayoría de las personas afirma que no comenzaría a consumir habitualmente drogas por el simple hecho de que fueran mercancías lícitas.

16.- Existe un nexo causal entre la rentabilidad de las drogas y la inversión en la investigación en “drogas de diseño”.

17.- Al Capone y la mafia de Chicago mataron mucha más gente que el alcohol que traficaban.

18.- El volumen de dinero desplazado por los principales cárteles a nivel mundial iguala e incluso supera a los generados por algunas empresas del fortune 500.

19.- El poder de corrupción o coacción de los cárteles del narcotráfico les ha permitido monopolizar además, en algunos casos como el mexicano, el ejercicio de la criminalidad común.

20.- El narcotráfico ha penetrado sistemáticamente la estructura de las agencias encargadas de combatirlo.

21.- La justicia social y el estado de bienestar se postergan cuando los Estados requieren de concentrar sus fuerzas para combatir el narcotráfico.

22.- La representación política se ve amenazada por la necesidad de los narcotraficantes de acceder al ejercicio del poder público.

23.- El Estado en su afán de acabar con el narcotráfico viola sistemáticamente los derechos humanos de la población civil.

El Presidente Calderón no tiene otra opción que seguir siendo Elliot Ness, porque así se lo marcan la Constitución y las leyes, ese es su papel, luchar para contener al narcotráfico y sus consecuencias. El papel de la sociedad civil y sus representantes es de generar un debate integral y serio del tema.

Tumba de Elliot Ness, tomada del Flickr de Michelle Belanger

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Atom Vortex Sutra

Posted on 1 octubre, 2008. Filed under: Invitados | Etiquetas: , |

Por Roberto Garza Iturbide / Ciudad de México

I

El combate al narcotráfico se mide en las calles, en la venta mano a mano, en la cantidad de drogas ilegales que circulan diariamente en todo el territorio nacional. No hace falta ser un consumidor habitual para saber que en cualquier colonia, barrio o unidad habitacional se consigue droga con relativa facilidad. El llamado dealer, duro, bueno –o como le quieran decir– es un personaje infaltable en el retrato de nuestra sociedad. Ahí está, siempre disponible para satisfacer las demandas de un cuerpo de consumidores que incluye tanto a pandilleros, prostitutas, vagos, rateros, policías y políticos, como a jóvenes estudiantes, taxistas, oficinistas, artistas, publicistas, médicos, banqueros y empresarios. El bueno es una pieza desechable que aparece y desaparece como las moscas. Pero, eso sí, siempre hay uno con algo que vender. En el mismo instante que el gobierno de Felipe Calderón anuncia la captura de dos capos y el decomiso de tres toneladas de cocaína, miles de buenos reparten todo tipo de sustancias en las calles de México. El narcomenudeo es un negocio próspero, boyante. Seamos claros: la oferta de estupefacientes es tan grande como su demanda. Según la Encuesta Nacional de Adicciones 2008, en los últimos seis años creció 50 por ciento el número de personas adictas a las drogas ilegales. Lo repito: 50 por ciento. El gobierno federal militariza el país con la intención de frenar el narcotráfico pero el consumo de drogas prohibidas aumenta como el precio de la gasolina. ¿Quieren saber cuáles son los resultados de las actuales políticas de combate al narco? La droga circula como nunca antes por las venas del país y el número de usuarios crece cada día. Esa es la verdad. Ah, y por si alguien no se ha dado cuenta, debido a estas eficientes políticas de mano dura, México se ha convertido en un infame paraíso de la violencia.

II

El narcotráfico es un negocio multimillonario debido a la prohibición. Las leyes de nuestro país sancionan la producción, el tráfico y el consumo de las llamadas drogas ilegales. Así que tan criminal es el Chapo Guzmán como el joven que es sorprendido con un carrujo de mota entre los labios. Pero el narcotraficante tiene el suficiente poder para corromper a la autoridad (al más alto nivel) y salir caminando como si nada de un penal de máxima seguridad. El joven fumador de mota, en cambio, suele ser víctima de los peores abusos de poder por parte de los uniformados. Todo está mal: los narcotraficantes tienen tanto poder económico y político –al grado de ser intocables– porque controlan un negocio prohibido. Y los usuarios de a pie, es decir, los que poseen pequeñas cantidades de droga para el consumo personal, son tratados como el peor de los hampones. Los usuarios de drogas ilícitas tienen todas las de perder: se arriesgan al comprar en la clandestinidad, consumen sustancias elaboradas sin el menor control de calidad –con los riesgos fatales que esto implica–, son sujetos de persecución y abusos por parte de la autoridad, y en la mayoría de los casos padecen el rechazo social. Esto me lleva a plantear la siguiente idea: si los hechos comprueban que el combate armado al narcotráfico no resuelve los problemas de oferta y demanda de drogas, ¿no es tiempo de corregir la estrategia y cambiar el rumbo? Un primer paso es analizar los beneficios de una reforma que despenalice el consumo de las drogas, a la vez que ofrezca tratamiento médico y psicológico a las personas adictas. Lo prohibido siempre será deseado. Así que en lugar de satanizar a las drogas y perseguir a los consumidores como viles delincuentes, mejor hay que informar, educar y prevenir a la población sobre los riesgos en el abuso de ciertas sustancias. Empecemos, pues, por separar el binomio adicto-criminal. En el caso hipotético de que suceda, la despenalización del consumo abriría el camino al debate de un tema fundamental para los mexicanos, mismo que ofrece la única solución integral al problema del narcotráfico: la legalización de las drogas, es decir, la regularización de su producción y comercio.

III

Ilegales o legales, las drogas seguirán llegando a las manos de los consumidores. La demanda de narcóticos nunca se acaba. Denlo por hecho. El negocio es tan próspero que si hoy desintegran un cártel, mañana aparecen tres disputándose a muerte el hueco liberado en el mercado. En el actual esquema de prohibición, el comercio de las drogas ilegales conlleva el enriquecimiento desmedido de los narcotraficantes, la proliferación de la violencia, la corrupción en todos los niveles de gobierno y la erosión progresiva del tejido social. En cambio, en un esquema de legalización es posible regular el negocio desde la producción, transporte y comercialización, hasta el consumo. Habría control de calidad y venta de dosis estandarizadas en lugares específicos, así como precisiones legales que impidan publicitarla en los medios masivos, además de campañas informativas y de prevención al consumo abusivo, y de tratamiento a las personas adictas y a sus familias. En lugar de destinar tanto dinero a una guerra imposible de ganar, el gobierno mexicano debe armarse de valor y reconocer de una buena vez que la legalización es la mejor solución a los problemas que genera el narcotráfico. Por más idealista que suene, es una alternativa viable. Sería un triunfo de la razón.

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Sociedad Zombi: México es el segundo país del mundo más peligroso para los periodistas

Posted on 9 diciembre, 2007. Filed under: Catalina Gayà -Barcelona | Etiquetas: , , |

Por Catalina Gayà / Barcelona

Recordatorio y alarma: México es el país de Latinoamérica más peligroso para los periodistas de Latinoamérica. Así lo indica un informe de Reporteros Sin Fronteras (RSF) publicado en octubre de este año. Por si esto fuera poco hay otro dato todavía más preocupante. Amnistía Internacional (AI) considera México como el segundo país más peligroso del mundo por detrás de Irak, un país en guerra. Según RSF, en un año, entre septiembre de 2006 y septiembre de 2007, fueron asesinados ocho periodistas mexicanos y otros tres desaparecieron. Sin duda, 2006 fue un año fatídico para la profesión en todo el mundo: fueron asesinados 110 periodistas. Tanto RSF como AI han pedido a los Gobiernos democráticos que luchen contra esta lacra. De momento, parece que no hay resultados.

Recordatorio y tristeza: Aquí están algunos de los nombres de los periodistas asesinados o desaparecidos en México. No sé si son todos. Los he ido buscando por internet. La verdad es que espero que no haya más, pero lo dudo.

– El 8 de octubre del 2006, Guevara Guevara Domínguez, responsable de la edición digital del semanario Siglo 21, que se encontraba haciendo un reportaje en la frontera de los Estados de Durango (Norte) y Chihuahua, desapareció. Su cuerpo fue encontrado en un barranco en enero de este año.

– El 27 de octubre del 2006 Brad Will, camarógrafo de la agencia independiente Indymedia, murió asesinado en Oaxaca.

– El 10 de noviembre del 2006 apareció en un motel del Estado de Guerrero (Sur), el cuerpo de Misael Tamayo Hernández, director del diario regional El Despertar de la Costa

– El 16 de noviembre del 2006 apareció asesinado a cuchilladas en su apartamento de México, el exdirector del diario Excelsior, José Manuel Sánchez Nava.

– El 20 de noviembre del 2006, José Antonio García Apac, director del semanario Ecos de la Cuenca, desaparece en Michoacán.

– El 30 de noviembre del 2006 apareció el cadáver de Adolfo Sánchez Guzmán, de 31 años, colaborador del canal Televisa Veracruz y de la emisora Xhora Ori Estéreo 99.3 FM.

– El 8 de diciembre, asesinaron en la redacción a Raúl Marcial Pérez, editorialista del diario El Gráfico de Oaxaca.

– El 21 de diciembre murió a balazos Roberto Marcos García, subdirector del semanario Testimonio en el Estado de Veracruz (Este)

– En Yucatán, atentaron hasta cuatro veces contra el diario ¡Por Esto!

– Aunque no hubo asesinados, en San Salvador Atenco, los días 3 y 4 de mayo, estuvo acompañada de violencia y abusos sexuales cometidos con tres periodistas extranjeras.

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Guerra de las drogas: que EU no regale, sólo que no pague

Posted on 28 noviembre, 2007. Filed under: Témoris Grecko | Etiquetas: , , , , |

Por Témoris Grecko

En México es un lugar común señalar que, en materia de narcotráfico, Estados Unidos exige hacer a los latinoamericanos lo que él mismo no hace. Por ejemplo, capturar a los grandes capos. ¿Es que no los hay en EU? ¿Por qué no los vemos caer? O acabar con la oferta de droga hacia el norte, cuando ellos no elimina la demanda sin la cual, como explican las teorías del mercado que tan activamente promueve EU, no podría sobrevivir la oferta. (Ya dijo alguien que si México es el trampolín de las drogas, como denuncian en el norte, EU es la piscina.)

Washington dice que quiere asumir su responsabilidad y para eso lanzaron con México la Iniciativa Mérida, que supuestamente transferirá a México un total de 5,000 millones de dólares en asistencia contra el narco, durante varios años. Ya se ve que los intereses de esta ayuda van más allá de la drogas: ya la responsable de migración de México anunció que parte de ese dinero se empleará en reforzar la frontera con Guatemala y Belice para impedir el paso de los migrantes centro y sudamericanos que van a EU. Y se asume también que otro de los objetivos es aumentar las precauciones contra el terrorismo islámico. Históricamente, los imperios siempre se han dotado de zonas-colchón para mantener a raya las amenazas externas, para que ahí se produzcan las batallas con el enemigo sin que afecten el territorio propio: después de erigir la Gran Muralla, los chinos conquistaron las tierras al norte de la misma para estancar a los mongoles; los romanos usaron Dacia (Rumanía) para detener a los hunos, los ingleses a Afganistán, contra los rusos. (Todos fracasaron.)

Y EU tiene a México para amortiguar los golpes, sean del narco, de los inmigrantes o de al Qaeda. Mero control de daños: que sus luchas se peleen South of the Border.

Pero resulta bastante poco seguro que los 5,000 millones finalmente lleguen. Sólo se pidió al Congreso que aprobara 1,400 millones, de los que apenas 500 millones se aplicarán durante el primer año del proyecto. Esto resulta risible si se considera que los adictos estadounidenses financian la guerra mexicana con de 10 a 50 veces esa cantidad: datos del National Drug Intelligence Center, citados por The New York Times, indican que cada año se envía de EU a México entre 8,000 y 23,000 millones de dólares en pagos a los cárteles, con los cuales ellos combaten al Estado mexicano, asesinan rivales, policías, periodistas e inocentes en números que superan los de casi todas las guerras que hay en el mundo (unos 2000 en 2006 y más de 1100 en lo que va de 2007; sólo en otros seis países hay guerras con más de mil muertes anuales) y corrompen a funcionarios de todos los estratos de la administración pública. Además, también envían armas de alto poder, que el Times equipara con las que enfrentan los ocupantes en Irak. Las autoridades mexicanas afirman que el 90% de las armas que confiscan fueron contrabandeadas desde EU.

El Estado mexicano enfrenta a un enemigo que tiene la capacidad de invertir en esta guerra mucho más recursos que él, lo supera en capacidad de fuego, de intimidación y soborno. Es difícil ver cómo los 500 millones para el próximo año (si son aprobados), los 1400 que fueron solicitados o los 5,000 vagamente prometidos, puedan cambiar esta situación. Hacen falta más esfuerzos de ambos gobiernos.

Pero aun si EU no brindara ninguna ayuda económica y, en lugar de eso, hiciera en la frontera lo que le exige a México que haga ahí mismo, tendríamos cambios enormes. Hablamos de controlar los flujos transfronterizos, impedir el contrabando de armas (no se trata de unos cuantos individuos que aprovechan la laxitud de las reglas en EU para comprar pistolas en los mercados, sino de enormes cantidades de armas largas adquiridas y transportadas masivamente por las redes organizadas) y cancelar el envío bancario o en efectivo de las ganancias del narco a México.

Los mafiosos mexicanos estudian MBA’s en EU y ya han dotado a sus organizaciones criminales de mecanismos financieros para enfrentar emergencias, tienen liquidez para sortear las crisis de corto plazo. Pero el cierre efectivo de la frontera para sus operaciones con dirección norte-sur tendría efectos enormes si se realizara de manera prolongada y en meses o pocos años se secaría el negocio.

Sin embargo, no hablan de ello. Será que no pueden. O no quieren.

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