Hace 20 años…

Posted on 27 enero, 2009. Filed under: Yaotzin Botello -Berlín | Etiquetas: , , , |

Por Yaotzin Botello / Berlín

Por el hueco del Muro de Berlín, de unos 50 metros de largo, pasan prominentes. Estrellas de cine y políticos con corbatas europeas. Se bajan de sus barcazas hacia el muelle, cruzan el Muro que corre a lo largo del río Spree y van a un concierto a la arena O2. Ou-Tu. El nombre de la arena es el de la compañía de telefonía que patrocinó la construcción de ese gigantesco armatoste multiusos, que se construyó en el 2008 y que, por lo desolado del área donde está, parece más bien una nave extraterrestre que encontró un buen lugar de estacionamiento.

La vista desde el Oeste, del otro lado del Spree, desde donde se puede apreciar el muelle y, como en una foto más abajo, los 50 metros de Muro quitado.

La vista desde el Oeste, del otro lado del Spree, desde donde se puede apreciar el muelle y, como en una foto más abajo, los 50 metros de Muro quitado.

 

 

El Spree en el Oeste y la Ou-Tu en el Este, en el barrio de Friedrichshain.

Pasar por encima de la Cortina de Hierro, qué deseo ardiente para la gente que está arriba. Así se lo imaginaron los dueños de la Ou-Tu (yo hablo a la compañía y les digo O-Tsbai, como sería en alemán, pero siempre me corrigen) cuando mandaron quitar los 50 metros de Muro de Berlín que dividían el Spree del terreno baldío. Como si nada.

 

Los 50 metros de la Ou-Tu

 

Esta es una de las ideas que tienen los alemanes del Este de lo que pasó con ellos después de que se cayó el Muro de Berlín, hace 20 años. El Este, un lugar con espacio y rentas bajas para las nuevas casas, para los nuevos negocios, y donde los beneficiados directos no son los que viven ahí, sino los que llegan del mundo capitalista.

Un último estudio lo dice así: “Muchos ciudadanos de los nuevos estados federados (los que se integraron a la República Federal Alemana con la caída del Muro) se sienten insatisfechos con su situación financiera. Con su vida privada lo están. Por un lado reconocen que con la caída del Muro mucho se ha mejorado como las condiciones de las viviendas, de la infraestructura o de los productos. Un 88 por ciento de los encuestados dice que hay un aumento de la pobreza en los nuevos estados federados”.

 

Niños cruzando la cicatriz del Muro

 

Además, cada aniversario de la caída del Muro se revelan las encuestas en las que se dice que los alemanes quieren el Muro de regreso. A veces son más, a veces son menos. Yo digo que siempre tiene que ver con el momento de la situación financiera. Hace dos años eran 1 de cada 3 alemanes del oeste los que querían el Muro de regreso. Alemania del Oeste paga con las llamadas ‘transferencias’ la reconstrucción del Este, por eso el descontento. Pero también del ‘nuevo’ lado, porque el año pasado eran 1 de cada 5 alemanes del Este los que querían que se erigiera de nuevo una barrera. Las razones que he escuchado describen un mundo de seguridad bajo el régimen comunista, todo gris, monótono, con policía secreta y sin perspectivas, pero con vivienda, comida y sin envidias sociales.

Berlín es ahora inimaginable con Muro, fuera de la zona de la Ou-Tu, así como toda Alemania y otros países lo serán sin su nuevo Cinturón Verde, que se construye a lo largo de lo que ocupara la Cortina de Hierro para celebrar la ecología y conmemorar de alguna forma lo que hubo ahí hace 20 años.

 

Lo que fuera la Cortina de Hierro, empezando por la parte alemana, será transformada en una zona ecológica para mantener especies y para recordar la división

 

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Segunda caída, segunda

Posted on 9 noviembre, 2007. Filed under: Yaotzin Botello -Berlín | Etiquetas: , |

Por Yaotzin Botello / Berlín

 

Estamos en la parte de Berlín Oriental, lo que perteneciera a los comunistas hace 18 años, cuando se cayó el Muro de Berlín. Desde entonces aquí se vive sin esa dictadura que para muchos era una opresión política, económica y social. Otros todavía lo niegan y aseguran que querrían el Muro de regreso, para ser exactos uno de cada cinco alemanes.

Obviamente nunca va a regresar. Sueños guajiros, como diríamos los mexicanos.

Pero si era una opresión o si era una convivencia social, esa es la pregunta, y eso es lo que debe de permanecer en el recuerdo.

Hay museos, hay instituciones, hay libros que recuerdan el Muro de Berlín e incluso por las calles de la capital alemana viaja incansablemente la cicatriz del Murto de Berlín, una línea de ladrillos que marca el lugar por donde estaba de pie. Pero, eso sí, no hay nada como el Muro mismo.

Me refiero al Muro como ese pedazo de concreto en su lugar original, que nunca se ha movido y que desde noviembre de 1989 fue dejado a propósito así para hacernos reflexionar: la East Side Gallery.

Porque en realidad las piezas de concreto están en todas partes. Los vendedores ambulantes las ofertan a los turistas a un precio nada razonable. Un Museo las reinstaló para una exhibición permanente, otro museo las reinstaló temporalmente (¿¿??) y, recientemente que visité un centro de reciclaje (algo no conocido en México pero muy parecido a un tiradero de basura), había esas piezas de tres metros de altura por uno de ancho formando una barrera para contener basura. Sí, el Muro tiene un lado útil.

Pero la East Side Gallery (nunca hubo nombre en alemán para este museo de sitio) es la buena. Este trecho de Muro de Berlín se ha quedado en pie desde sus inicios. Corre 1.3 kilómetros a lo largo del río Spree y tiene las famosas pinturas de afamados artistas de todo el mundo.

El problema es que se está cayendo. Esta vez no políticamente, sino físicamente. Este Muro de Berlín, un recuerdo histórico y la mayor atracción turística de Berlín o incluso de Alemania, se está desmoronando. En estos 18 años de supervivencia existencial la contaminación de los autos, la humedad del río aledaño y el sol la han estado tirando. Claro, también los turistas han colaborado en gran parte (por eso hay que hacer una distinción entre turista y visitante, el turista es un ser subnormal que sólo se interesa en presumir los lugares que visita y dejar huella en ellos). Las pinturas están todas llenas de señas particulares, que el Mundial del 2006, que Juanita ama a Pedro, que Giovanna se besó con Piero, que hay una fiesta para tal fecha, etc. El Muro se ha convertido en un pizarrón de mensajes, en un lugar que atestigua cuántas personas querían hacer saber que visitaron Berlín y que nunca se detuvieron a pensar en su visita. Es un desastre.

Hay pinturas que no se aprecian más como el beso de Honecker, como el Traband, el coche de la RDA, atravesando el Muro y haciéndolo pedazos, y hay hasta hoyos que causan esas personas que van con un cincel a sacar pedazos de Muro, ya sea para llevárselos de recuerdo o para venderlos en el mercado del Zoo.

El único que lo salva es el presidente de la Iniciativa de Artistas de la East Side Gallery, Kani Alavi, un iraní que parece más preocupado por mantener el Muro de pie que cualquier alemán. Los alemanes, tal y como han hecho con la Segunda Guerra Mundial, empezarán a recordar el Muro unos 60 años después, cuando ya no haya restos de él (así como tampoco hay restos del Búnker de Hitler), o cuando muchas generaciones que sí pensaban en él y tenían mucho que aportar ya hayan desaparecido.

Por poner un ejemplo, la East Side Gallery es un patrimonio histórico pero no hay nadie que lo vigile. No hay policía, no hay guardas privados, no hay siquiera reflectores que pudieran contribuir a destacar a un posible vándalo por las noches. Las placas de Patrimonio ya fueron robadas y, por si fuera poco, el capitalismo que ha llegado de lleno al Este hace de las suyas. Justo al lado, en este lado oriental, se está construyendo una nueva sala para conciertos patrocinada por una de las grandes firmas de celulares de Europa. Y como está al lado del río, el dueño quería tener un acceso al tráfico fluvial. ¿Qué hizo? Mandó quitar unos bloques de Muro que le estorbaban. Así de fácil.

“Quería tener acceso a un muelle que está construyendo para permitir a la gente que pueda desembarcar en el río y acceder a tiro de piedra a esta sala”, comenta Alavi.

Nadie hizo nada, como nadie hace nada por la manutención del Muro y de sus pinturas, que recuerdan el día en que se cayó un gobierno, un sistema mundial.

Esta es, en términos de cualquier deporte del mundo, pero verbalizado con el carisma de la lucha libre mexicana ¡la segunda caída, segunda!

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