Crisis que camina hacia el sur

Posted on 12 mayo, 2009. Filed under: Eileen Truax -Los Ángeles | Etiquetas: , , , , , |

Eileen Truax/Los Ángeles

A seguir flotando de muertito, que la tormenta aún no pasa.

Mientras en Estados Unidos los más optimistas celebran el repunte de las ventas durante el mes de abril y la disminución en las cifras de desempleo, todo indica que en los países latinoamericanos que dependen del envío de remesas desde Estados Unidos, el 2009 será un año difícil.

Durante el 2008 la crisis económica que vio la luz en Estados Unidos tuvo un impacto significativo entre la población inmigrante que envía dinero a sus países de origen; pero en contra de lo que se esperaba, la caída en los envíos de remesas de Estados Unidos a los países latinoamericanos no fue todo lo dramática que se esperaba, llegando únicamente al 2%.

Un informe dado a conocer en días pasados por el centro de estudios Diálogo Interamericano, publicado bajo el nombre “Migración y remesas en tiempos de recesión”, señala que en parte esto se debió a que durante el 2008 los inmigrantes echaron mano de sus ahorros para mantener el ritmo de envío a sus países. Sin embargo en 2009, de acuerdo con las proyecciones realizadas en el mismo documento, serán cerca de un millón los hogares en países receptores que dejarán de contar con este ingreso; cuatro millones de hogares recibirán 10% menos, y en general el monto por remesas podría disminuir hasta en 5 mil millones de dólares, un 7% con respecto al año anterior.

Durante el 2008 los países latinoamericanos recibieron cerca de 69,000 millones de dólares, en contraste con los 64,000 millones que se espera sean enviados durante el 2009. Esta baja se deberá a la pérdida de empleos, a las disminuciones en los ingresos de los trabajadores inmigrantes, pero también a la reducción en el índice de migración, incluyendo las deportaciones continuas que se prevé continúen este año.

Según la información publicada en el informe, sólo 40% de los inmigrantes actualmente desempleados tendrán alguna manera de seguir enviando dinero; por su parte 25% de quienes están empleados dijeron que enviarán en promedio 10% menos que el año anterior.

Tomemos como ejemplo el caso de México, con más de 5 millones y medio de migrantes enviando remesas a su país de origen, las cuales constituyen el 2.47% de su Producto Interno Bruto (PIB). Durante el 2007 los envíos realizados sumaron los 26,075 millones de dólares, y durante el 2008 bajaron a 25,145 millones. Con el descenso estimado, la cifra en 2009 podría descender a los 23,500 millones de dólares.

Sin embargo hay otros países que, careciendo de ingresos por otros rubros como el petróleo o el turismo en el caso de México, tienen una dependencia mayor de las remesas y por ello se verán aún más afectados. Tal es la situación de El Salvador, con más de 800 mil migrantes enviando dinero a su país, para el cual las remesas constituyen el 18.35% del PIB; o como Honduras, con cerca de un millón de migrantes en la misma situación, cuyos envíos conforman el 21.6% del PIB.

En el caso de México, el mayor impacto podría sentirse en el campo. Durante la última década los gobiernos panistas se han jactado de que los programas asistencialistas implementados en las zonas rurales han logrado un escueto descenso en los índices de pobreza extrema registrado en los últimos años. Investigadores y analistas, en contraste, atribuyen la estabilidad de estas zonas a los dólares que llegan del norte a través de las cadenas de envío de dinero.

Si la baja en el envío de remesas es realmente de la magnitud estimada por ésta y otras organizaciones –incluyendo al Banco Interamericano de Desarrollo, que anteriormente había lanzado un pronóstico similar-, es posible que los niveles de pobreza se eleven durante el siguiente año; tal vez entonces el gobierno mexicano decida implementar políticas de inversión en proyectos productivos para que en el mediano plazo estas comunidades dejen de mandar gente hacia el norte para sortear la crisis del sur.

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Pastel presidencial

Posted on 21 enero, 2009. Filed under: Eileen Truax -Los Ángeles | Etiquetas: , , |

Eileen Truax/Los Ángeles

Terminada la fiesta, a repartir el pastel. A partir de este miércoles el flamante presidente de Estados Unidos, Barack Obama, tendrá que determinar cuáles son las prioridades de su gobierno e iniciar el proceso para repartir los recursos que tiene, entre los problemas que requieren de pronta solución.

Sabido es que el que más apremia es la economía. Ligado a éste se encuentra el desempleo, cuyas tasas se ubicaron alrededor del 8% durante el pasado diciembre. La guerra en Gaza evidenció también la urgencia de una revisión de la postura del país en los conflictos internacionales. Por último, en medio de la crisis, la reforma al sistema de salud, una de las banderas de Obama, se vuelve imperativa.

En medio de esta vorágine fácilmente podría pasar inadvertido otro de los pendientes; tal vez no el más urgente y estrepitoso, pero sí uno de los más importantes para este país: la necesidad de una reforma migratoria integral.

Para darle un amable recordatorio al nuevo presidente, este miércoles 21 de enero miles de activistas y miembros de la comunidad inmigrante en Estados Unidos se darán cita en Washington a través de distintas acciones durante todo el día, desde “plantones” frente al Capitolio y las oficinas federales de seguridad, hasta campamentos en los parques y visitas a los legisladores. Decenas de organizaciones de todo el país, principalmente de California, Arizona, Illinois, Florida y Nueva York, realizarán acciones simultáneas tanto en Washington como en sus estados de origen.

En paralelo, la organización Hermandad Mexicana Trasnacional, con sede en California, inició una campaña de cartas dirigidas a Barck Obama. En ellas se pide al mandatario que detenga las redadas y las deportaciones en tanto se gestiona la propuesta legislativa para una reforma migratoria. La petición se basa en el hecho de que esta moratoria puede ser decretada por el propio presidente a través de una orden ejecutiva y sin necesidad de que exista una aprobación previa por parte del Congreso.

Hermandad Mexicana hizo el borrador de la carta y distribuyó 10 mil copias en el sur de California; una vez firmadas, la propia organización se ha encargado de meterlas en sobres, ponerles una estampilla y llevarlas al correo. Se espera que lleguen a la oficina de Obama en la Casa Blanca entre el miércoles 21 y el viernes 23.

Además de saturar su buzón de correo “material”, la organización hizo una invitación para enviar la misma carta por correo electrónico a la cuenta de comentarios de la Casa Blanca; a dejar llamadas en el correo de voz, y a enviar el texto vía fax. La idea es dejar un mensaje que no se pueda ignorar.

Pero por muy bien organizadas que estén las agrupaciones activistas, el asunto es complejo. La mayoría de los grupos que tienen años en la defensa de los derechos de los inmigrantes buscan que se apruebe un “paquete” que incluya la legalización de los más de 12 millones de indocumentados en el país, con vías a la ciudadanía; la resolución de los casos de inmigración que tienen años sin resolverse; mecanismos para lograr la reunificación familiar y un programa que atienda la innegable necesidad de contar con visas para trabajadores temporales. Para esta corriente, no se debe aceptar nada que no resuelva todos estos asuntos de una vez, a fin de no “dividir” la fuerza del movimiento.

Sin embargo hay otros grupos que consideran que se puede avanzar por partes. Tal vez atendiendo primero el asunto de los estudiantes indocumentados, a través de una propuesta de ley ya existente en el Congreso y a favor de la cual se ha manifestado Obama, aunque eso no dé legalización a los familiares de estos chicos o a otro tipo de inmigrantes. Otras iniciativas podrían beneficiar a sectores de esta población por separado, pero se corre el riesgo de que el movimiento en su conjunto pierda fuerza.

Aunque la mayoría de los dirigentes, -incluyendo al arzobispo de Los Ángeles Roger Mahony y a otros líderes religiosos- buscan la propuesta integral, analistas consideran que esta alternativa no es viable en los meses por venir debido precisamente a la urgencia de atender los otros asuntos.

Hace un par de semanas un grupo representativo de estos líderes sostuvo una reunión con miembros del entonces equipo de transición de Obama en materia migratoria; tras la junta aseguraron que las señales dadas fueron buenas. Estos mismos representantes son los que este miércoles recordarán a Obama cuáles son las prioridades para la población inmigrante y particularmente para la población latina, la que con su voto contribuyó a armar la fiesta y que ahora busca su tajada de pastel.

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Cinco formas de paranoia fronteriza (incluso si usted no cruza la frontera)

Posted on 17 octubre, 2008. Filed under: Eileen Truax -Los Ángeles | Etiquetas: , , |

Eileen Truax / Los Ángeles

Pocas cosas más fascinantes que circular por frontera entre México y Estados Unidos. Una larga, larga cicatriz que por momentos es río, por momentos es montaña, y en muchos tramos empieza a ser muro de acero con alambre de púas. Por ella transitan los sueños de miles de indocumentados que cruzan cada año de manera ilegal, pero también los de millones de personas que cruzan legalmente. Esto, en medio de la paranoia yanqui post 9/11, puede convertirse en una pesadilla para ambas partes.

En febrero de 2007 mi esposo Diego y yo partimos con la organización Ángeles de la Frontera en la caravana que tuvo por nombre Marcha Migrante II: 16 días recorriendo la frontera entre México y Estados Unidos, empezando por el cruce San Ysidro-Tijuana en el Pacífico, y terminando en Brownsville-Matamoros, en el Golfo de México. El objetivo, recoger historias y testimonios de migrantes y gente que vive en la frontera, para llevarlas a Washington, en donde se debatía la Reforma Migratoria que no ocurrió. Nosotros fuimos a documentar el recorrido. A continuación, algunas de las perlas fronterizas que encontramos.

Vigilados

Yuma, Arizona. Por cuestiones que no vienen al caso, Diego y yo tuvimos que salir a medianoche de esta ciudad para llegar de madrugada a Phoenix, en donde habría un evento con el resto del grupo al día siguiente. Manejar por la línea fronteriza en Arizona de día es lindo, los paisajes son bellísimos; pero de noche es alucinante. Pasas por áreas rodeadas de montañas rocosas que no ves debido a la obscuridad, pero que puedes sentir a pesar de ella. En un punto vimos una imagen digna de programa de ovnis: allá arriba avanzaban unas luces como haciendo olas, rapidísimo, arriba y abajo. Nos tardamos un rato en descubrir que no eran ovnis (chin!), sino vehículos de la Border Patrol, la Patrulla Fronteriza, la “migra”, con unas luces como para dejar ciego a Dios, recorriendo las montañas rocosas. “Buscarán indocumentados cruzando”, pensamos. De pronto, un retén. Dos agentes de inmigración nos empiezan a cuestionar, a pedir nuestros documentos. “Oye, pero si no estamos cruzando la frontera”, se me ocurre decirle a Diego en español. El agente evidentemente entendió; me lanzó una mirada filosa y la luz de su linterna en la cara. Esa noche descubriríamos que si vas bordeando la frontera, aunque no la cruces, debes pasar por retenes de inmigración cada 30 millas. Los agentes tienen derecho a interrogarte, a pedirte tus documentos, y a retenerte si les pareces sospechoso. Sí; aunque seas estadounidense y sólo andes recorriendo tu país. Les llaman “operativos de vigilancia”.

Vergüenza

Víctor y Ruth son ciudadanos estadounidenses; ambos viajaban en el mismo auto como parte de la caravana. Al llegar a un retén de la Patrulla Fronteriza, el agente les preguntó a ambos si eran ciudadanos americanos, y los dos contestaron que sí. A Víctor, quien es de origen mexicano, le pidieron un documento que lo comprobara. Víctor entregó su licencia de conducir; el agente la deslizó por una computadora y le preguntó el apellido de soltera de su madre, una de las preguntas de confirmación de identidad usadas en Estados Unidos. A Ruth, de origen –y aspecto- anglosajón, no le pidieron nada.

“Es tan ofensivo, tan doloroso, tan anticonstitucional”, me dijo Ruth más tarde. “Me dio mucha pena ver el trato que le dieron a Víctor sólo porque ‘parece’ mexicano. Los dos hemos vivido el mismo tiempo en este lugar. Me sentí muy avergonzada de mi país”.

Hielera

Nuevo México. Otro retén. Uno por uno, revisan a los autos que van en la caravana. Le toca al nuestro. Para ese momento, casi una semana después de haber salido, llevamos nuestras cosas hechas un desmadre. Nos ven con miradas sospechosas. Nos piden abrir la cajuela. Se asoman a nuestras maletas. Abren las puertas traseras del auto. Intentan asomarse bajo los asientos. En el colmo del absurdo, un agente me pide abrir una hielera. Me da un poco de pena que vea que va llena de jugos abiertos y muffins aplastados. No es cierto: la verdad es que me da risa. En ningún momento hemos salido del país, pero sí: nos vuelven a pedir nuestros documentos.

Delincuentes

Lajitas, Texas. Si buscan el nombre en el mapa, tal vez no lo encuentren; pero si buscan entre los 100 mejores hoteles del mundo, ahí está. En el exclusivo resort Lajitas, ubicado en un terreno justo sobre la frontera –en este caso el Río Grande-, todos los trabajadores vienen de los pequeños poblados vecinos en México. Del lado estadounidense no hay pueblos en varias millas a la redonda, así que la relación beneficia a ambas partes: del un lado no hay empleo, del otro se necesitan los servicios. El problema es que tras los cambios en los reglamentos post 9/11, está prohibido que la gente que vive en el lado mexicano cruce a Estados Unidos por puntos que no sean una garita oficial; y la más cercana para esta comunidad está a dos horas por tierra. Es decir, en lugar de cruzar en quince minutos, los empleados tendrían que desplazarse casi cuatro horas para ir a trabajar, y de regreso. Por supuesto nadie lo hace: la gente sigue cruzando el río por donde siempre, como lo ha hecho por décadas; la diferencia es que eso, hoy, los convierte en delincuentes.

El cruce

Tres veces cruzamos hacia México durante la Marcha Migrante. Una de ellas fue con un grupo de activistas de Eagle Pass, Texas, que se oponen a la construcción del muro fronterizo en la zona. Como parte de las actividades del grupo, fuimos a una reunión de trabajo con el alcalde de Piedras Negras, Coahuila, del lado mexicano. Uno de los dirigentes propuso que fuéramos en un solo vehículo: una de esas camionetas blancas como para trasladar monjas, donde cupimos catorce personas. Sin problemas cruzamos hacia México, vimos al alcalde, cenamos. De regreso, nos preparamos para cruzar la garita.

El conductor pregunta entonces: “¿Todo el mundo trae sus documentos?”. Empiezo a buscar el mío, le digo a Diego que busque el suyo. Todos palpan nerviosos bolsas y bolsillos. Se empieza a sentir tensión en el aire. Me asalta una duda: ¿Y si alguno de los que viene no trae papeles? ¿Y si en la revisión alguien les parece sospechoso? ¿Qué pasaría con los demás? ¿Acabaríamos todos fichados como “smugglers”? ¿Por qué nos provoca tanta ansiedad la revisión? Son casi las dos de la mañana y me preocupo un poco: para ese entonces me veo peor que en la foto de mi pasaporte. ¿Pensarán que soy terrorista?

Llegamos al cruce, el conductor explica quiénes somos y a dónde vamos. El agente lanza la luz de su linterna, echa una ojeada y nos deja pasar sin pedir documentos, sin revisarnos siquiera. Cruzamos. El ambiente se relaja dentro de la camioneta y se escucha una voz: “De haber sabido, nos hubiéramos traído a unos paisanos”.

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Fe Migrante

Posted on 31 julio, 2008. Filed under: Eileen Truax -Los Ángeles | Etiquetas: , |

Eileen Truax/Los Ángeles

 

A lo largo de varias cuadras de la Avenida 56, en la ciudad de Maywood, California, se podía ver el rastro de pétalos de rosas rojas y blancas. Era viernes en la tarde y decenas de familias mexicanas llevando ramos de flores, rosarios, la foto de algún hijo o de un hermano, acompañaban en su llegada a su más notable visitante venido de Tlacotepec, Puebla: El Señor del Calvario, la imagen religiosa que se venera en esa comunidad y a la cual se encomiendan los migrantes antes de partir.

 

Cuenta la historia religiosa que el Señor del Calvario, la imagen de un Cristo negro no crucificado, sino yaciente, se apareció encima del cerro del Calvario, junto al pueblo de Tlacotepec de Benito Juárez, en el siglo XVII. Al ser descubierto los habitantes lo llevaron a la población para colocarlo en el templo local, pero al día siguiente la imagen había desaparecido: la encontraron nuevamente sobre el cerro. Al interpretar que ese era el sitio donde el Cristo quería permanecer, decidieron erigir un templo en el lugar.

 

Hasta ahí siguen llegando hoy los habitantes de Tlacotepec y de los poblados aledaños, lo mismo para pedir un milagro, para cumplir una manda o para dar gracias por los favores recibidos. Y hasta ahí llegan también las madres que despiden a sus hijos cuando éstos se van para el norte, hacia Estados Unidos. Entonces la plegaria es siempre una: que llegue con bien, que el cruce no se complique, que el pollero no se pierda, que la migra no lo agarre, que no le toque duro el sol, que le alcance el agua, que llegue, que llegue con bien, que llegue con bien.

 

“Yo sentí que me moría”, cuenta Luis Torres a todo el que se lo pregunta. “Me hubiera muerto de hambre en el desierto, porque el coyote se perdió, la migra nos fue orillando, orillando, y ya llevábamos tres días caminando”. Luis está seguro que es el Señor del Calvario quien le permitió llegar; por eso se hace cargo de la organización: el transporte de la imagen desde Puebla hasta Los Ángeles; la recepción en las distintas ciudades que visita, la celebración de misas, el contacto con los medios.

 

El 17 de julio por la noche la imagen del Señor del Calvario cruzó la frontera entre México y Estados Unidos. Los agentes de inmigración estadounidenses miraban sorprendidos y se volteaban a ver entre sí. “¿Y cómo sabemos que sí es un santo? ¿Y cómo sabemos que usted es sacerdote? ¿Y qué tal que lleva droga ahí adentro?”, son algunas de las preguntas que le hicieron al padre Adolfo Torres, párroco de Tlacotepec. “Revísenlo”, respondió el padre. La imagen pasó la frontera sin revisión alguna.

 

Al día siguiente el Este de Los Ángeles estaba de fiesta. Saliendo de trabajar, recién bañados y llevando a sus hijos pequeños, decenas de poblanos recibieron la imagen e inició el recorrido: Maywood, Van Nuys, Pacoima, Pomona, Ontario, Riverside, una decena de ciudades alojarán al santo en su visita de tres semanas, misma que finaliza este 10 de agosto. Hasta ahí, hasta las casas de poblanos que lo alojan por una noche, llegan los devotos: la madre que llora recargada en el cristal, recordando el diagnóstico de leucemia de su hija; la niña, en tanto, corre por un patio más saludable que nunca. La mujer que recuerda un embarazo complicado: el médico dijo que sólo una de las dos, madre o hija, se podrían salvar; hoy ambas besan la urna que contiene al Cristo. El hombre que llora en silencio, inmóvil, a unos centímetros de la imagen; llegó hace cuatro años, y dice que llegó gracias a él. 

 

Pero no sólo la fe lleva a la gente a ver al Señor del Calvario. Para Humberto Merino, uno de los organizadores, se trata también de una cuestión de identidad cultural: de que los hijos lo conozcan, que sepan cuál es su origen, que conozcan un pedacito de la historia familiar. Armando, un hombre que no ha regresado a su pueblo desde hace más de 10 años, se conmueve particularmente mientras toca el marco de madera de la urna: esa misma madera, la que está tocando él, es la que toca su mamá cuando va al templo, allá en Puebla. De alguna manera, el contacto con el objeto lo hace sentir cerca, con una nueva energía.

 

Luego está la otra parte, la del negocio. Porque el Señor del Calvario no sólo ayuda a pasar o en cuestiones de salud; ayuda a la estabilidad económica. Así, dentro de la urna en donde la gente deposita flores y billetes de un dólar, de cinco, de veinte, como limosna, empiezan a aparecer las tarjetas de los negocios encomendados: uno de mantenimiento, otro de servicios de limpieza. El integrante del mariachi que toca en la misa, antes de retirarse, desliza por el cristal de la urna su propia tarjeta de presentación; así “el santito” los tiene en cuenta.

 

Lo más conmovedor tal vez son las fotos. Las de la familia, las de pareja, la de un bebé. La mayoría tiene algo escrito a mano: “Señor del Calvario, cuídame a mi familia en Puebla”. Algunas, con letra infantil y en inglés, emocionan a cualquiera: “Please help my brother to stop drinking”.

 

Cada tarde, cerca de las seis, la imagen sale de una casa y se traslada a otra, y en ésta se celebra una misa. Hace tres años los migrantes le mandaron a hacer una urna en el que lo nombran el Señor de los Inmigrantes; ahí está la leyenda, grabada en el cristal, siempre junto al altar

 

“El Señor viene para darnos esperanza a aquellos que no podemos regresar a Tlacotepec”, dice un sacerdote mientras oficia. “Vivimos en un ambiente que no favorece a los migrantes, donde estamos perseguidos, acosados, por buscar una vida mejor. El señor nos viene a decir que aunque algunos nos deseen el mal, nosotros debemos continuar con fuerza”.

 

La gente que está ahí sabe de eso. Cuando a alguien le toca hablar por la comunidad, el mensaje es claro. “Vamos a pedirle a nuestro Señor del Calvario, nuestro señor de los inmigrantes, que así como ha venido a vernos, ayude a las autoridades a entender que somos gente buena, que trabajamos duro y no hacemos mal a nadie. Vamos a pedirle que nos haga el milagro de que todos nos legalicemos, que podamos vivir tranquilos en este lugar que tanto nos ha dado a nosotros y a nuestros hijos”.

 

Cuando vuelven a trasladar la imagen, la cargan entre varios hombres y parece que pesa más. Tal vez tanta petición, tanto encargo. Tal vez porque lleva a cuestas la esperanza en ese milagro, el que todos esperan, uno tan difícil de cumplir.

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El Parlamento Europeo y la máquina del tiempo.

Posted on 30 junio, 2008. Filed under: Javier Távara -Madrid | Etiquetas: , , |

Javier Távara / Madrid

A comienzos de junio, leía una entrevista a Edward Farhi, director del Departamento de Física Teórica del prestigioso MIT, Instituto de Tecnología de Massachusetts, Estados Unidos. En ella, el científico afirmaba que basándonos en Einstein, aunque fuera factible viajar al futuro, era imposible fabricar una máquina del tiempo para viajar al pasado. En ese mismo mes, el Parlamento Europeo de Estrasburgo nos ha hecho retroceder un siglo, sin alardear de conocimientos astrofísicos.

Junio de 2008 será recordado, además de por los goles de la Eurocopa, por dos indignidades que se han perpetrado en Estrasburgo: por una parte, la aprobación de una Directiva de Retorno que vulnera derechos fundamentales y por otra, la revisión de la Directiva de ordenación del tiempo de trabajo, con la que se pretende regular jornadas de hasta 78 horas semanales.

La semana pasada, mi pana Mingus, analizaba aquí el trasfondo político de la controvertida Directiva de Retorno, que fue aprobada el 18 de Junio. Hoy hablaremos del contenido de esta norma, que algunos pocos eurodiputados con sentido de la decencia califican ya como la directiva de la vergüenza, pues se establecen dos categorías de personas: las que tienen derechos fundamentales y las que no los tienen.

Para los que creen que exagero, empiezo por aclarar que no se trata de discutir aquí, sobre el derecho de los Estados europeos a repatriar a los extranjeros que se cuelan por sus fronteras o a los que se quedan sin permiso. Estamos todos de acuerdo en que los países europeos no pueden acomodar en su superpoblado territorio a todos los que quieren instalar en los países de la Unión. Se calcula que 8 millones de personas se han colado o se han quedado en la UE sin contar con las respectivas autorizaciones administrativas. La nueva directiva pretende armonizar las diferentes legislaciones de los socios europeos dotándoles de un marco normativo para repatriar indocumentados. Una sola norma general para los 27 Estados miembros. Hasta allí de acuerdo.

El problema viene con el contenido de la directiva. Para empezar, recupera la potestad de la Administración para decidir sobre la libertad de las personas. La Directiva de Retorno faculta a las autoridades administrativas a ordenar la reclusión de los sin papeles hasta por 6 meses, prorrogables en algunos casos, por doce meses más. La autoridades administrativas, eso sí, deberán comunicar el internamiento al Juez, para que lo confirme y lo revise mensualmente. Y hay más: la nueva directiva faculta a que se delegue en la Administración la potestad de decidir sobre la expulsión de extranjeros. De este modo los extranjeros sin papeles podrían ser expulsados por decisión de un funcionario raso de migraciones. Aunque se mantiene la posibilidad de que los afectados por una orden de expulsión recurran en apelación al Juez, en la práctica, serán muchos los enviados de regreso a su país por una simple decisión administrativa. Sobre las condiciones de internamiento de los sin papeles, mientras esperan su expulsión: deberá encerrárseles en centros especializados. A falta de ellos, podrá enviárseles a centros penitenciarios -a las cárceles de toda la vida- a condición de que se les separe de los presos ordinarios. Llegados a este punto, hay que recordar que la Directiva de Retorno afecta a personas que no han cometido delito alguno y que únicamente han incurrido en una irregularidad administrativa: la de sin ser europeos, estar en el territorio de la Unión, sin permiso. La guinda del pastel: la nueva directiva permite la deportación de menores no acompañados, y agárrense: se les podrá enviar a países distintos de su país de origen. El Parlamento Europeo nos devuelve a los oscuros tiempos en los que el poder político decidía por su cuenta deportaciones y encierros, quedando los jueces para labores de registro.

Por otra parte, el 10 de junio se aprobó la revisión de la Directiva de ordenación del tiempo de trabajo. La Comisión -ese poder ejecutivo de la Unión Europea cuya cara visible es Durao Barroso- pretende que el Parlamento finiquite el límite máximo para la jornada laboral de 48 horas semanales, establecido en otra directiva de 1993. Varios Estados fijan límites menores, llegando hasta las 35 horas de Francia. Ahora, se pretende regular que las distintas legislaciones nacionales puedan establecer jornadas de hasta 78 horas.

En su afán liberalizador, la Comisión pretende que mediante un simple acuerdo entre empresario y trabajador se pueda fijar la jornada laboral en 60 horas semanales. Y este acuerdo podría establecerse tan sólo una semana después de la firma del contrato de trabajo. Hay más. Para determinados colectivos de turnos irregulares, como los servicios sanitarios, la Comisión pretende que mediante acuerdo privado se pueda fijar la jornada laboral en 65 horas semanales y mediante convenio colectivo, la jornada pueda extenderse a 78 horas semanales. Y por si fuera poco, la Comisión pretende también redefinir el tiempo de trabajo, de modo que sólo entraría en el cómputo de horas, el trabajo efectivo a disposición del empresario y en ejercicio de funciones. A los médicos sólo les computarían las horas de atención al paciente. Las horas de guardia, de lectura de informes o de espera de análisis, todas esas horas con el batín puesto, quedarían fuera del cómputo. La propuesta de la Comisión todavía tiene que verse en segunda vuelta en el Parlamento Europeo, pero tal como está el percal, con el peso que han adquirido los neoliberales en Estrasburgo, no resulta inverosímil que la jornada legal de 78 horas semanales muy pronto vea la luz. Dicen que es un logro para los trabajadores. Si ello llegara a ocurrir, el Parlamento Europeo nos devolverá a los tiempos en los que los trabajadores pasaban su vida en los centros de trabajo. Todo un avance.

Según parece, el Parlamento Europeo y sus neoliberales eurodiputados están deseando inventar la máquina del tiempo. Para volver al pasado.

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Los muros del capital contra la inmigración

Posted on 26 junio, 2008. Filed under: Domingo Medina -Caracas | Etiquetas: , , , |

Domingo Medina / Caracas

 

Pudiera parecer exagerado, pero una manera de entender la recientemente aprobada directiva europea contra la inmigración ilegal es como la respuesta del capital a la situación mundial originada a partir, precisamente, de la globalización de los mercados. Como todas las respuestas de orden capitalista, es el mercado del trabajo el que tiene que sufrir las consecuencias. Intentaré explicarlo mejor.

 

El término globalización alude a un fenómeno social de tres caras, por así decirlo. Una de ellas es la política, que se expresa en la expansión de la democracia alrededor del orbe. Otra es la tecnológica, que mediante grandes avances, especialmente en el campo de la informática y las telecomunicaciones, ha puesto en duda las nociones de frontera y ha potenciado las posibilidades de intercomunicación e intercambio entre los humanos, sin importar el punto del globo en el que se encuentren. Finalmente, está el aspecto económico del asunto, con el triunfo del (neo)liberalismo como doctrina económica y su hijo predilecto el libre mercado, convirtiendo prácticamente a todo el planeta en un gran mercado mundial.

 

El problema es que a excepción de la Unión Europea ninguno de los espacios mundiales se ha convertido en un libre mercado del trabajo. Sólo en ese espacio europeo hay libertad de movimiento para las personas (por supuesto, sólo para los nacionales de los países de la Unión), además de los capitales y las mercancías. En el resto del planeta, libre mercado se entiende como libertad de circulación para el capital y las mercancías, no para las personas (el trabajo). El funcionamiento de ese sistema así globalizado ha significado la profundización de la brecha entre los países desarrollados y los que no lo son. (No es tan difícil entenderlo si se entiende la lógica del capitalismo, donde la ganancia va al capital y el trabajo se queda sólo con la remuneración. En el capitalismo globalizado los grandes capitales están, por supuesto, en los países desarrollados –principalmente EEUU y Europa-, mientras que los países pobres –de África, Asia y América Latina, en su mayoría- sólo representan mano de obra barata.)

 

Otro dato interesante es que los países desarrolla tienen un muy bajo –nulo y hasta negativo, en algunos casos- índice de crecimiento poblacional, mientras que los países pobres –el sur subdesarrollado- tienen altos índices de crecimiento demográfico. Todo esto, brecha económica y demográfica, ejerce una presión tal que produce los grandes flujos migratorios de nuestro tiempo. Y estos flujos son problemáticos por diversas razones, una de las cuales es que los estados receptores de inmigración tienen que hacer frente a los mismos dedicando recursos cada vez mayores a sus distintas políticas porque su base poblacional se amplía. De allí la directiva europea recién aprobada…

 

Que todo esto tiene un origen económico se puede entender también por las reacciones de distintos gobiernos, especialmente los latinoamericanos. Lula, por ejemplo, ha dicho que “el viento de la xenofobia sopla otra vez su falsa respuesta a los desafíos de la economía y de la sociedad. Hoy, como ayer, el desempleo, el hambre y la inestabilidad financiera reclaman mayor coordinación entre las naciones y mayor solidaridad entre los pueblos.”

 

Chávez ha amenazado con no enviar más petróleo a los países que apliquen la normativa y también con revisar sus inversiones en Venezuela; Correa, de Ecuador, ha dicho que podría bloquear las conversaciones entre la Comunidad Andina de Naciones y la Unión Europea; el Mercosur en pleno ha rechazado la directiva, así como el Secretario General de la OEA y gobiernos como los de Argentina, Bolivia y Nicaragua.

 

España, con muchísimos intereses financieros en la región, ha reaccionado rápidamente, convocando a representantes diplomáticos de más de 20 países de América Latina a una reunión y aclararles que su “política migratoria” no se alteraría por la directiva europea. Por la plata baila el mono y en este caso el organillero le ha dicho al gobierno español que no quiere ver cómo se pierden sus inversiones en América Latina.

 

Es así como trabaja el capital: pone muros en las fronteras –físicos, como el de la frontera gringa con México, o legales, como la norma europea- para evitar los flujos migratorios, mientras pone todo su empeño y el de sus representantes –los estados capitalistas- para asegurarse que los capitales y las mercancías puedan seguir moviéndose libremente por el mundo.

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La migración en Europa (vista desde el futbol)

Posted on 17 junio, 2008. Filed under: Yaotzin Botello -Berlín | Etiquetas: , , , , |

Por Yaotzin Botello / Berlín

Europa se está defendiendo de la migración. Los muros italianos y españoles se empiezan a levantar más fuerte y más alto, los alemanes y los austriacos también, pero en realidad nada detiene este tsunami de materia humana que ya inundó el continente europeo.

No sólo es gente que viene de otros continentes, es gente de la vieja Europa que está en la nueva, por decirlo de alguna forma. Todo mundo quiere un pedazo de la riqueza de los países europeos más consolidados.

Pero ahora nadie hace mella. Aquellos políticos o nacionalistas están muy ocupados con otra cosa: el futbol, la Eurocopa de futbol, una especie de mini Mundial. Que si los de la camiseta con una cruz blanca le ganan a los come döner, que si los polacos demuestran que se pueden sobreponer al poderío alemán, que si la naranja mecánica aplasta a les bleus, o que si la joven Rusia le puede hacer un par de goles a los unidísimos españoles. Ala, los españoles además, joder, que ora todos, incluida Cataluña, gritan gol al unísono para la clasificación a cuartos.

Todo mundo está obnubilado con los colores de su equipo ¿y acaso han visto quien mete los goles de sus propios equipos?

Los alemanes comenzaron con su “¡sieg!, ¡sieg!” que les regaló su delantero, polaco, Lukas Podolski. Después de ese partido hasta dijeron que era el equipo favorito de la copa. Háganme el favor. Después a los austriacos se les otorgó el placer de gritar su primer gol con su delantero de origen croata, Ivica Vastic, un gol que les supo a gloria porque en aquel entonces parecía que todavía podían clasificarse a cuartos de final. Hoy ya sabemos que no fue así. ¿O qué tal con el primero gol de los suizos, que también estaban con una sequía terrible? Ahí agujeró las redes el estrella suizo Hakan Yakin, un jugador de origen turco.

No quiero generalizar diciendo que las únicas emociones de la Eurocopa la traen los extranjeros, porque también los nacionales puros, los que sí lo son, han hecho lo suyo, pero no es el caso de mencionarlos aquí. Ellos ya deben de tener muchas entradas en otros blogues.

Sólo quería hacer hincapié en esta Europa multiculutral, mezclada, llena de Gastarbeiter, o trabajadores temporalmente eternos que ya están adentro y que quizás no hablan bien los idiomas o no se han desteñido lo suficiente por la falta de sol, pero que ahí están, trabajando por sus nuevos países. Gente que llegó por las antiguas colonias, ahí está el caso más claro de Les Bleus franceses, que en realidad tienen otro color; o gente que llegó con programas de trabajo de los mismos países en los años 70, o gente que busca recuperar de una u otra forma la riqueza que las grandes naciones del Siglo 18 y 19 les arrebataron. O incluso gente que ahora viene siendo importada para mejorar lo que sus mismos nacionales no pueden hacer.

Ahora mismo la Eurocopa, un torneo que los europeos no llaman Mundial de Futbol porque no participan los equipos de Argentina y Brasil, se regocija de tener a unos seis brasileños naturalizados y a un argentino. Ahí están los turcos y los polacos su Mehmet Aurélio para Turquía y Roger Guerreiro, respectivamente.

Estamos a la mitad del torneo, pero seguro que por ahí saldrá otro migrante salvando el pellejo de algún equipo nacional.

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Morir bajo el rayo del sol

Posted on 11 junio, 2008. Filed under: Eileen Truax -Los Ángeles | Etiquetas: , , |

Eileen Truax/Los Ángeles

Bajo el rayo del sol de los campos de California y contando con sólo 17 años de edad, María Isabel Vásquez Jiménez, una joven indígena oaxaqueña que trabajaba podando los viñedos, cayó desmayada el pasado 14 de mayo. Dos días después murió en un hospital. El diagnóstico indicó muerte por deshidratación.

Según cifras del Sindicato de Campesinos (UFW), en los últimos cuatro años han muerto al menos 10 trabajadores en los campos de este estado debido a las altas temperaturas y a la exposición al sol. Sin embargo el caso de María Isabel ha llamado la atención por dos motivos: el primero, porque su muerte se dio a unos días de la Cumbre de Gobernadores Fronterizos celebrada en la residencia oficial de Los Pinos, presidida por el presidente mexicano Felipe Calderón, y a la cual asistió el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger. El segundo, porque María Isabel estaba embarazada.

El día que murió María Isabel el termómetro registró 95 grados Farenheit, unos 35 centígrados, en la zona cercana a Sacramento, la capital estatal, donde trabajaba la joven al lado de su pareja, Florentino Bautista. La chica había llegado unas semanas antes con el fin de ganar dinero para ayudar a su madre viuda, quien se quedó en Oaxaca.

De acuerdo con una nota publicada por Araceli Martínez, reportera del diario La Opinión, María Isabel trabajó en los viñedos desde las 10:30 de la mañana hasta las 4:30 de la tarde. A esa hora se empezó a sentir mareada, se desmayó y su novio alcanzó a sostenerla. La chica fue colocada en el asiento trasero de la camioneta que lleva a los trabajadores del campo a sus casas, un vehículo sin aire acondicionado, donde el calor era aún más sofocante. La joven permanecía inconsciente, pero no podían llevarla a su casa porque tenían que esperar a que la cuadrilla terminara de trabajar. Finalmente, cuando decidieron llevarla al hospital, el “mayordomo”, como le llaman en estos campos a la persona que dirige a los trabajadores, le llamó por teléfono a Florentino para decirle que no mencionara el hecho de que María Isabel se había desmayado trabajando, debido a que al ser menor de edad podrían tener problemas. Le sugirió que dijera que se había desvanecido cuando corría para “mantenerse en forma”.

La chica llegó a la clínica 90 minutos después del desmayo, con una temperatura corporal de 108.4 grados Farenheit, unos 42 centígrados. Murió dos días después. En el intento por revivirla, los doctores detectaron que tenía dos meses de embarazo.

Tan pronto se dio a conocer el caso inició el ritual de rasgarse las vestiduras. Schwarzenegger se presentó en la ceremonia fúnebre para dar el pésame a la familia, reconociendo abiertamente que las regulaciones que puso en marcha en 2005 para que los contratistas proporcionen agua y sombra a los campesinos no son cumplidas; de acuerdo con el gobernador, más del 35% de los empleadores inspeccionados en 2007 por las agencias correspondientes no cumplían con estas normas.

Sin embargo durante su reunión con Calderón unos días después, cuando ambos mandatarios lamentaron la muerte de la joven, nada se mencionó sobre el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLC), cuyas políticas de competencia desigual han llevado al éxodo de mexicanos hacia Estados Unidos debido a la crisis en la que se encuentra sumido el campo mexicano.

María, cosechando mandarinas en un campo de cítricos en Tulare

A partir de la entrada en vigor del TLC, la migración de mano de obra campesina proveniente de los estados del sur de México como Oaxaca o Chiapas se ha disparado de manera exorbitante. Aunque no hay datos exactos se estima que en California podría haber unos 200 mil oaxaqueños, y sólo en el Valle Central, corazón agrícola del estado, entre 45 mil y 70 mil. El asunto es que en México muy poco se hace para detener esa migración, porque ni siquiera se reconoce. Durante su reciente visita a Los Ángeles, Calderón defendió a capa y espada al TLC; aseguró que el campo está en mejor situación que antes de su entrada en vigor y que los índices de migración no son tan altos como se señala. Pero hace unos meses, mientras hacíamos un recorrido por un campo de fresas, un activista me comentó que a partir del año 2000 empezaron a llegar cada vez más oaxaqueños a la región: entre 50 y 100 personas diarias tan sólo en la ciudad de Oxnard, en donde nos encontrábamos. En Oaxaca, es bien sabido, los pueblos se están quedando solos; pero el gobierno mexicano se niega a aceptarlo.

Según estimaciones del Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB), hay entre 40 y 50 mil trabajadores agrícolas en el Valle de San Joaquín, de los cuales 98% sería latino. Entre ellos, 35% es de origen indígena.

Trabajadora mexicana en un campo de lechugas en Fresno

Y a pesar de las leyes o de la fuerte sanción finalmente aplicada por el gobierno de California a la empresa que contrató a María Isabel, las condiciones de trabajo para estos campesinos siguen siendo deficientes. Recorriendo los campos de cítricos de Tulare, o los de cebollas y lechugas en Fresno, las imágenes son muy parecidas a las de hace diez, veinte años: trabajan con la espalda doblada, bajo el rayo del sol, entre químicos y fertilizantes. Cuando te saludan extienden una mano blanca, llena del polvo producido por un pesticida.

El miedo a perder el empleo o a la deportación; la falta de dominio del inglés, y en el caso de los indígenas, del español, favorecen que estos campesinos no se quejen; que sigan trabajando a brazo partido, enviando dinero a los viejos y a algunos niños que se quedaron en su lugar de origen, anhelando que gracias a su esfuerzo la siguiente generación no tenga que trabajar en estos campos; hasta que un día, alguno de ellos muere deshidratado bajo el rayo del sol.

Campo de lechugas en Fresno

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Refugiados y desplazados: emigrantes colaterales

Posted on 18 abril, 2008. Filed under: Domingo Medina -Caracas | Etiquetas: , , , |

Domingo Medina / Caracas

 

Para finales de 2006, el Alto Comisionado de  las Naciones Unidas (ACNUR) contabilizaba más de 32 millones de refugiados, desplazados, solicitantes de asilo y otros tipos de emigrantes forzados en el mundo. Es mucho más que la población de Venezuela y más o menos un tercio de la de México, para que nos hagamos una idea. Esta migración no ocupa mucho espacio en los medios, lo que de alguna manera contribuye a hacer su situación más penosa porque significa que ni los gobiernos ni las sociedades le prestan mucha atención.

 

Refugiados y desplazados internos son víctimas de conflictos bélicos, aunque pocas veces esto se reconoce. Para no ir tan lejos, el número de desplazados por la guerra de Iraq, según algunas estimaciones, se ubica entre millón y medio y tres millones (ACNUR contabiliza 1.834.000). Pero ni el ejército de ocupación ni sus aliados lo mencionan cuando nos informan que se está ganando la guerra al terrorismo. El drama no es pequeño si consideramos que esta gente lo pierde absolutamente todo: hogares, bienes y medios de vida, y muchas veces puede ser objeto de nuevos ataques –que los obligará a desplazarse nuevamente- o represalias.

 

Entre refugiados y desplazados internos hay diferencias: según la definición de ACNUR, “cuando un civil que huye cruza la frontera internacional de su país, él o ella se convierte en un refugiado y como tal recibe protección internacional y ayuda; pero si una persona en circunstancias similares es desplazada dentro del país, se convierte en desplazado interno”. Por supuesto, no basta que crucen la frontera para que se conviertan en refugiados: el país que lo acoge debe reconocerlo como tal. Por otra parte, quien recibe el trato de refugiado no puede volver a su país de origen.

 

Nuevamente según el ACNUR, los países con más desplazados son Sudán, Colombia, Iraq, Uganda, Turquía, República Democrática del Congo y Argelia, con cifras que van desde poco más de cinco millones de Sudán al millón de los últimos tres países.

 

Además del drama que supone perderlo todo, los desplazados son víctimas de discriminación y muchísimas veces de estafas. Inescrupulosos ofrecen trasladarlos a otros países o lograr reasentarlos en el propio a cambio de dinero, cosa que nunca hacen. Los refugiados, en ese sentido, lo tienen sólo un poco más fácil porque se supone que el país que les otorga ese status se hace cargo de ellos (Venezuela es uno de los países que mejor trato da a los refugiados, valga la cuña). Lo malo es que nadie quiere hacerse con un millón de personas más, porque para los Estados eso prácticamente significa un millón de problemas más. Sólo pensemos cómo se cierran los Estados Unidos y los países europeos ante la migración “normal” –la que emigra por razones económicas- y quizás podamos entender lo que piensan de la migración forzada (desde cierto punto de vista, la migración africana a Europa o la mexicana y centroamericana a los Estados Unidos también es forzada).

 

¿Debo agregar que de toda esa población obligada a emigrar por los riesgos muy ciertos de perder la vida si no hacen la mayoría son niños y mujeres?

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Cuando Ser Inmigrante Es Ser Criminal

Posted on 17 abril, 2008. Filed under: Eileen Truax -Los Ángeles | Etiquetas: , , |

Por Eileen Truax/Los Ángeles

Cuando llegué a vivir a Los Ángeles, hace cuatro años, me topé por primera vez con la noticia: en un barrio cercano a mi casa se había realizado una redada. Hasta ese momento no entendía bien el concepto, y posiblemente la idea de que agentes detuvieran a inmigrantes indocumentados y los enviaran de vuelta a su país de origen no me sonaba tan terrible. Fue hasta que me tocaron de cerca las historias derivadas de una deportación cuando entendí la magnitud del problema. Familias en las que ambos padres han sido detenidos y deportados sin tener oportunidad de contactar a un abogado, mientras sus niños, ignorantes de lo que ocurre, salen de la escuela y descubren que nadie llega a recogerlos. Mujeres que se quedan a cargo de la familia, tres, cuatro hijos, sin experiencia laboral y sin hablar inglés, tras la deportación del marido que era el sostén de la casa. Parejas que son separadas y que para verse se mudan lo más cerca de la frontera: ella se queda viviendo en Tijuana, él se muda a San Diego y los fines de semana se ven a través de la reja colocada en la frontera. Las historias se repiten, las redadas también, y el miedo se respira durante ciertas épocas del año.

Ahora es una de esas épocas. En lo que va del año se han registrado al menos cinco redadas en Los Ángeles y tan sólo ayer, 16 de abril, hubo una redada en cinco estados del país en la que detuvieron a 280 trabajadores inmigrantes.

En Los Ángeles, la temporada empezó el 7 de febrero en el área de Van Nuys, al norte de la ciudad, en la fábrica de una empresa productora de insumos para computadoras, Micro Solutions Enterprises. Cerca de 150 trabajadores fueron detenidos.

Sin embargo el caso de Van Nuys marcó una diferencia con respecto a redadas anteriores: 138 trabajadores, la mayoría de origen mexicano, decidieron no aceptar la salida voluntaria que se ofrece como opción a la deportación, y quedarse en el país a pelear su caso ante un juez de inmigración.

La mayoría sabe que tiene el caso perdido; son muy pocos los que cuentan con elementos para pedir la residencia o un asilo político; sin embargo un juicio de inmigración, si es bien llevado por la defensa, puede durar hasta tres años: la esperanza de algunos de ellos es que en ese lapso, y tras el cambio de presidente en enero del próximo año, pueda aprobarse una reforma migratoria que les dé posibilidades de quedarse en el país.

Mi primera entrevista con los trabajadores detenidos tuvo lugar en el departamento de dos de ellos. La puerta se abrió y encontré a un hombre de unos 60 años sentado en medio de la estancia. De la toma de corriente salía un cable que conectaba con un grillete electrónico que portaba en el tobillo. El hombre me volteo a ver con una mirada vacía.

Como parte de un programa piloto, la Oficina de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) decidió, en vez de asignarles una fianza para que enfrenten el juicio de deportación en libertad, colocarles estos dispositivos de monitoreo electrónico vía satélite. El grillete, que tradicionalmente se usa en el caso de criminales que han pagado condenas en prisión y salen bajo palabra, consta de un brazalete de plástico ajustado al tobillo y un dispositivo de tamaño y forma similares a los de una pila de computadora portátil que emite una señal electrónica cada tres minutos. Cada trabajador tiene que cargar el grillete en la corriente eléctrica diario durante tres horas. En el caso de que alguno se quite el dispositivo, automáticamente entraría en la categoría de fugitivo.

“Nos pusieron esta cosa como si fuéramos criminales”, me dijo el hombre. “Cuánta gente anda en la calle robando, haciendo cosas malas, y ellos andan libres, como si nada. Y a nosotros nos pusieron esto sólo por estar trabajando”.

Virginia Kyce, portavoz del ICE, me dijo que el uso del grillete en estos casos, lejos de ser una acción represiva, es una “medida humanitaria” que permite a los trabajadores esperar el tiempo que dure el proceso fuera de un centro de detención. Pero esta explicación no es suficiente para los portadores de los grilletes, quienes enfrentan una situación apremiante tras haber perdido su trabajo y teniendo pagos pendientes por realizar.

Por ejemplo, Norma Morales, quien enviaba dinero a México para el sustento de sus padres y de sus dos hijos pequeños. Desde la detención le ha sido imposible conseguir un empleo. “Uno va a pedir un trabajo en donde paguen en efectivo, pero si se dan cuenta de que traes el brazalete en el pie, te discriminan”, me dijo sobre su fracaso al tratar de encontrar empleo limpiando casas. “Aunque les digas que lo traes porque te detuvieron en una redada, no te creen: piensan que hiciste algo deveras malo”.

“Un día se me ocurrió salir con shorts”, me contó Gaby Pérez. “Todo el mundo me volteaba a ver como si fuera delincuente. Te hacen sentir como criminal, cuando tu único delito ha sido estar trabajando”. Como si la dificultad para encontrar empleo fuera poco, algunos trabajadores también se han visto rechazados por familiares o amigos que son indocumentados y temen a ser detenidos. “Saben que traigo el grillete y que en cualquier momento puede llegar inmigración porque saben dónde estoy. Mi familia habló conmigo y me explicó que no se quieren poner en riesgo. Y yo los entiendo, pero sí duele”, me dijo conteniendo el llanto.
Para algunos este rechazo ha implicado problemas de vivienda. A Juan, quien vivía con dos compañeros en un apartamento, éstos le pidieron que se cambiara de domicilio para evitar problemas con la ley. Ahora vive en un apartamentito con cinco de los trabajadores detenidos.

Al peso del grillete se ha sumado una nueva restricción impuesta por el ICE: los trabajadores deberán permanecer en sus casas al menos 12 horas durante el día, de 7:00 PM a 7:00 AM. Esto ha venido a desalentar aún más a quienes no encuentran empleo.

Algunos han empezado a tener molestias por el uso del grillete. A Norma, por ejemplo, se le hincha el pie; a Claudia, otra de las trabajadoras, le han salido ampollas alrededor del tobillo. Uno de los trabajadores fue sometido a un procedimiento quirúrgico y no consiguió el permiso para que le fuera removido momentáneamente el grillete. Quienes sí lo consiguieron fueron las mujeres embarazadas, a quienes a pesar de su estado les había sido colocado; se los retiraron cuando una de ellas sufrió un aborto. Esto, sin embargo, no fue suficiente para que el grillete les fuera retirado a dos mujeres que están amamantando.
Hace dos semanas iniciaron las audiencias en la corte de inmigración y la mayoría de los abogados de los trabajadores han pedido el retiro de los grilletes. Mientras se evalúa la petición, la empresa Group 4 Securicor, encargada de la operación de los dispositivos, recibe del gobierno un pago sustancioso por sus servicios de monitoreo a los “peligrosos” trabajadores inmigrantes de Van Nuys.

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