I want you!”: El reclutamiento de los jóvenes latinos

Posted on 26 marzo, 2008. Filed under: Eileen Truax -Los Ángeles | Etiquetas: , , , |

Por Eileen Truax/ Los Ángeles

La secundaria Roosevelt, en el Este de Los Ángeles, es uno de los puntos de referencia para los jóvenes latinos de esta ciudad. Fue ésta una de las escuelas en donde se realizaron los famosos walkouts que dieron origen al movimiento chicano de los años sesenta y setenta, y por sus aulas han pasado algunos de los latinos que han sobresalido en los últimos años, entre ellos el alcalde Antonio Villaraigosa.

Frente a la secundaria, en el café Arctic Hotspot, decenas de jóvenes hispanos se dan cita después de clases para leer, estudiar o conectarse a internet. En las paredes hay pizarrones con anuncios y volantes anunciando eventos. Y sobre el mostrador, una pila de folletos invitándolos a enrolarse con los Marines.

Para estos jóvenes, la invitación no está sólo aquí. En los canales de televisión en español hay promocionales que ofrecen a los chicos en cuyas casas se habla este idioma la oportunidad de una carrera militar que les dará el financiamiento para sus estudios y una vida llena de seguridad. Los reclutadores se encuentran afuera de las escuelas; les hablan por teléfono, los abordan en los centros comerciales.

Ese fue el caso de Arturo Cambrón, de 24 años, quien tras ingresar al ejército fue enviado a servir en Irak durante 13 meses. “Un reclutador habló con él y le dijo que el ejército le daría educación, entrenamiento para que pudiera trabajar después, y que le iban a dar 20 mil dólares en bonos”, relata su padre, don Arturo. “Él trabajaba en una bodega, no ganaba bien, y acababa de tener una hija, así que vio en esto la solución a su situación”.

A raíz del ingreso de su hijo a la vida militar, don Arturo forma parte del grupo Military Families Speak Out, familias de militares en Irak que se oponen a la guerra. Su hijo, asegura, ha sido afectado emocional y físicamente por la guerra, pero aún así podría ser enviado nuevamente a Irak.

“Los latinos somos un blanco más fácil. Ellos tienen una campaña enfocándose exclusivamente en la comunidad latina porque saben que nuestros jóvenes tienen pocas oportunidades de educación y empleo. Saben qué botones tocar con su publicidad, pero no es justo; los que están peleando son la gente más pobre, la clase obrera de nuestro país. No decimos que no recluten, pero pedimos que sean balanceados, que no presenten la vida en el ejército como si todo fuera bonito y nunca pasara nada”.

El fin de semana pasado el número de soldados estadounidenses muertos en Irak alcanzó los 4 mil. De estos, más del 400 han sido hispanos. El grupo Latinos Contra la Guerra (LAW), una asociación de padres, maestros, estudiantes y artistas hispanos, ha alertado sobre la posibilidad de que este porcentaje se dispare en el futuro debido a la baja en los enrolamientos voluntarios en todo el país, lo que ha obligado a los reclutadores a enfilar sus baterías hacia la comunidad hispana.

“Si te fijas, el 10% de los soldados que han muerto en Irak son latinos, pero ese no es el porcentaje que tenemos en universidades”, me dijo en Arctic Hotspot David Cid, quien es profesor de secundaria y organizador de LAW. “Si en las universidades hubiera también un 10% de latinos estaríamos hablando de igualdad, pero en este caso hay una clara discriminación: a los jóvenes latinos los reclutan para ir al ejército en lugar de la escuela”.

Wendy Barranco, originaria de México y quien a sus 22 años ya es veterana de Irak, coincide. “Hay más reclutadores en las áreas negras y latinas que en los vecindarios donde viven los blancos”, asegura. “He escuchado tantas historias de inmigrantes recién llegados, que firman el contrato y de un día para otro los envían a su unidad en Irak. No saben ni inglés, pero violan las reglas para meterlos”.

Jóvenes como Nelson, de 17 años y cuyo hermano está por ir a un destacamento en Irak por tercera vez, tratan de alertar por todos los medios a los chicos de su generación para que no se dejen “encantar” por los reclutadores. “A mi hermano Sergio le dijeron que con esto iba a poder pagar su universidad, pero desde que regresó la primera vez ya no es el mismo Sergio”, me dijo el joven originario de Guatemala. “Aún si sale algún día, no veo cómo va a tener la energía para ir a estudiar después de todo lo que ha vivido”.

Entre todos, tal vez el argumento más directo, el más contundente, es el que suelta David. “En nuestros barrios hacen redadas para deportar a los padres, pero están reclutando a nuestros hijos. Mientras los hijos pelean por el país, los padres son sacados por la puerta de atrás”.

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De Laos a Irak: Las bestialidades secretas

Posted on 21 diciembre, 2007. Filed under: Témoris Grecko | Etiquetas: , , , |

Por Témoris Grecko / Perth, Australia
No sorprende que el verdadero costo de la guerra de Irak haya sido ocultado y que ascienda al doble de lo que el gobierno de George W. Bush había declarado. Se trata de una costumbre muy arraigada en los presidentes de Estados Unidos, quienes incluso cada año lanzan decenas de operaciones clandestinas que, por su naturaleza, no son fiscalizadas por nadie y son gastos de los que no se rinden cuentas. Bestialidades ocultas.

El año pasado visité Laos, un pequeño y encantador país sudasiático en el que la gente me mostraba los daños de una guerra secreta que duró de 1964 a 1973: todavía se puede ver ruinas de edificios destruidos, diques y puentes para cuya reconstrucción jamás alcanzó el presupuesto, y lo peor, grandes áreas de selva arrasada por herbicidas, defoliantes y armas químicas prohibidas: las sustancias que arrojaron permanecen en la tierra y no sólo afectan a las plantas, sino que provocan malformaciones en los bebés y hoy abundan los jóvenes y adultos inválidos a causa de ello. El ejército de EU destrozó Laos durante casi diez años y a los contribuyentes de ese país jamás les dijeron lo que se hacía con su dinero.

Hace unos días, los representantes demócratas en el Congreso de EU dieron a conocer un informe que revela que a pesar de que Bush y sus funcionarios afirman haber gastado “sólo” 804 mil millones de dólares en cuatro años y medio de guerra (casi 14 mil millones de dólares por mes), en realidad el monto asciende a un billón y medio de dólares, a lo que poco le faltó para ser el doble (26 mil millones mensuales).

Como es natural, los legisladores lo colocan en el contexto de su nación y denuncian que cada familia estadounidense ha pagado 20,900 dólares (220 mil pesos) para hacer pedazos Irak, esté de acuerdo o no. Ya que Bush no se quiere salir de ahí y el próximo presidente, aunque quiera salir de inmediato, tendrá que organizar una retirada gradual, el reporte estima que los gastos pueden elevarse hasta 3 billones y medio, es decir, 46,400 dólares (487 mil pesos) por familia. Más costos indirectos, como lo que esto significa para la economía de EU (lo que se refleja en una deuda pública histórica y la caída del dólar) y el impacto del conflicto en los precios del petróleo.

Pero hay otra manera de evaluar la dimensión de estos gastos y es considerar lo que se podría haber hecho con ese dinero. También lo vimos en Laos: la guerra secreta fue tan intensa que la fuerza aérea de EU hizo casi el doble de vuelos que los que realizó en Vietnam. Los gastos fueron enormes, naturalmente, desde combustible hasta las inhumanas armas químicas que usaron. Pero si sólo consideramos el peso del metal que arrojaron sobre el paisito lao (no pensemos en las bombas como carísimos y complicados ingenios destructivos, sino sólo como si fueran cascajo), veremos que EU dejó caer 1.9 millones de toneladas, el equivalente a media tonelada por cada niño, mujer y hombre que en ese entonces vivía allí. El objetivo de Washington era cerrar el “camino de Ho Chi Minh”, que usaban los norvietnamitas para infiltrarse en el sur, e impedir que la guerrilla comunista lao tomara el poder. ¿Qué tal que esa media tonelada de metal, en lugar de que la hubieran usaran como instrumento destructivo, se hubiese convertido en inversión productiva? ¿En fábricas en lugar de fuego? ¿En casas en vez de explosiones?

¿Y qué tal que ese billón y medio de dólares con el que no han podido conquistar Irak, lo hubieran empleado de una forma inteligente para ganar el apoyo de los iraquíes? Ellos son unos 25 millones, por lo que hubiera sido como gastar 60 mil dólares (660 mil pesos) por cada habitante, desde los tataranietos hasta los tatarabuelos, en dar empleos, hogares, educación y salud.

La lógica de los violentos afirma que lo primero es la victoria militar. Pero en Laos los derrotaron, de todos modos. Y aunque Bush lo niegue, en Irak también, ya lo que queda es ver cuándo se van y cuánta gente muere mientras lo hacen. ¡Ah!, y ver cuánto odio dejan, cuántos nuevos reclutas para los terroristas. Si hubieran invertido constructivamente lo que gastaron en destruir, tal vez hubiesen podido ganar. Y tal vez no. Pero la gente que vive allí, en Laos y en Irak, tendría una imagen infinitamente más positiva de Estados Unidos, sus valores y su gente, y muchas menos ganas de poner bombas y convertirse en atacantes suicidas. De hecho, todos veríamos a EU con mejores ojos. Sus bestialidades pueden ser secretas. Pero no lo bestias que son.

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