Escenarios de la “guerra fría”: insurgencia y contrainsurgencia

Posted on 12 diciembre, 2008. Filed under: Domingo Lilón -Pécs, Hungría | Etiquetas: , , |

Por Domingo Lilón / Pécs

¿Volveremos a una nueva “guerra fría” en un sistema de relaciones internacionales que intenta ser multilateral, en donde nuevos agentes están ocupando lugares y roles claves? Es difícil predecirlo. De algo sí podemos estar seguro: las nuevas relaciones internacionales, marcadas por las grandes y las nuevas y emergentes potencias, están exentas del factor ideológico que caracterizó al mundo bipolar. Y, sin embargo, en estos nuevos escenarios internacionales vemos algunos elementos “cíclicos” que dejaron su huella durante la casi mitad de siglo de la “guerra fría”. Unos de estos elementos son las “guerras de insurgencia y contrainsurgencia”, características de las décadas de los 60 y 70 del siglo XX.

A pesar de ser un fenómeno tan antiguo (Espartaco, inmortalizado por Kirk Douglas, fue uno de los primeros) sería el siglo XX, principalmente su segunda mitad, la que mitificaría la insurgencia (levantamiento, sublevación) más conocida como guerra de partizanos o guerrilleros, o como la popularizaría Mao y el Che Guevara, guerra de guerrillas. Durante la II Guerra Mundial, la guerrilla partizana soviética, los partizanos yugoslavos de Tito o la guerrilla albanesa de Enver Hoxha (tres países en donde luego se implantaría la dictadura), jugaron, entre otros, un enorme papel en la guerra contra los ocupantes, nazis alemanes o fascistas italianos. En Yugoslavia serían ellos quienes liberaran al país de la ocupación. Unos años más tarde, el triunfo de la guerrilla de Mao conllevaría a la creación de la República Popular China. Igual importante papel jugaría la guerrilla en Vietnam tanto en su lucha contra el colonialismo francés como contra los EE UU. A partir de la década de los 60 del siglo XX se inicia la descolonización de África en cuyo proceso y lucha de liberación nacional un papel importantísimo lo jugarían los movimientos insurgentes en aquellos países en que la lucha armada fue la vía tomada. Entre ellos destacan la guerra de independencia de Argelia contra Francia y las guerras de las entonces colonias portuguesas contra Lisboa.

La guerra de Argelia (1954-1962) fue, como otras, una guerra muy sangrienta, que dejó un saldo de unos 300.000 argelinos muertos. Unos 24.000 soldados franceses perdieron la vida, así como unos 6.000 colonos franceses. Además, la guerra de Argelia provocó un éxodo masivo, tanto de la población argelina a otros países del área, como el retorno a Francia de más de un millón de colonos, principalmente los llamados Pieds-Noirs (Pies negros), colonos franceses y judíos. El Frente de Liberación Nacional (FLN) fue el órgano que aglutinó y dirigió la guerra de guerrilla de los independentistas argelinos contra el Ejército francés y la Organisation de l’Armée Secrète (OAS) que se dedicaba a la guerra sucia contra la insurgencia. En esta guerra, los militares franceses se destacaron por el uso de la violencia y la tortura no sólo contra los insurgentes argelinos, sino contra la población civil también, provocando con ello el odio de éstos hacia el ocupante francés. Y en ese ambiente de violencia y odio emerge la figura del teniente coronel francés David Galula y su teoría de guerra contrainsurgente.

David Galula (1919-1967) era un militar francés de origen tunecino. Se había graduado en la Academia Militar Francesa de Saint-Cyr en 1940, habiendo servido durante la II Guerra Mundial en el norte de África, Francia y Alemania. Entre 1945-1948 sirvió en la Embajada de Francia en China como Attaché Militar Asistente y entre 1949-1950 como observador militar de la Comisión Especial de la ONU en los Balcanes (UNSCOB) durante la guerra civil en Grecia (1946-1949), guerra librada entre el Gobierno griego, monárquico y conservador, apoyado por EE UU y Gran Bretaña de un lado, y las fuerzas guerrilleras del Ejército Nacional de Liberación Popular (ELAS) dirigido por el Partido Comunista Griego y apoyado por las entonces Unión Soviética y Yugoslavia. Por haber tenido lugar este acontecimiento histórico inmediatamente tras la II Guerra Mundial y en el que indirectamente participaron países que formarían más tarde parte de los dos grandes bloques militares del mundo bipolar, muchos lo consideran como el inicio de la “guerra fría”. Tras la derrota de los comunistas griegos, Grecia ingresa en la OTAN en 1951. Hasta 1956, David Galula era el Attaché Militar de Francia en Hong Kong. Ese año de 1956, marcado por la Guerra de Suez y la rebelión de Hungría, Galula es destinado a la Kabila argelina en donde implementaría nuevas tácticas y estrategias en la guerra contrainsurgente adquiridas de sus experiencias en la China durante la guerra de guerrilla de Mao y la Grecia de 1946-1949. La teoría de Galula, hoy día, era más que sencilla: 1) ganarse a los militares franceses para que no siguieran cometiendo actos de violencia contra la población civil y lograr, de esta forma, de que los argelinos no los vieran como enemigos, 2) ganarse a parte de la población civil para que ésta no sea fuente y base de apoyo a la insurgencia. Con estos métodos no logró Galula que Francia saliera victoriosa en Argelia. El 5 de julio de 1962 se proclamó la independencia de Argelia. Sin embargo, Galula demostró que las guerras contrainsurgentes, por ser guerras irregulares, no se ganan solamente mediante el enfrentamiento bélico, sino que las ideas y la propaganda surten mucho efecto en la población y juegan un papel primordial.

Durante los días 16-20 de abril de 1962, la Rand Corporation organizó un simposio sobre contrainsurgencia al cual David Galula fue invitado como conferencista. Como resultado de esta colaboración la Rand Corporation publicó en 1963 la obra de Galula Pacification in Algeria, 1956-1958, mientras que The Center for International Affairs de la Universidad de Harvard auspiciaba la publicación en 1964 de la obra de Galula Counter-Insurgency Warfare. Theory and Practice, institución a la que estuvo ligada como investigador. Transcurrió el tiempo, la insurgencia o guerrilla se fue haciendo más fuerte y popular, principalmente en América Latina tras el triunfo de las revoluciones cubana y nicaragüense y sobre la cual fueron apareciendo varias obras, entre ellas a destacar, La guerra de guerrilla (1960) de Ernesto Che Guevara o el Manual del guerrillero urbano (1969) de Carlos Marighella. Hasta que, de nuevo, Galula, o mejor dicho, su tesis, es recuperada, ahora con relación a la guerra en Afganistán y en Iraq. Esta vez de la mano del teniente general estadounidense David H. Petraeus, comandante de la Fuerza Multinacional en Iraq, en su manual Counterinsurgency (2006) y en el ensayo de Arthur Herman, profesor de la Universidad de Georgetown, titulado “How to Win in Iraq – and How to Lose”, publicado en la revista Commentary en abril de 2007, dadas las dificultades de enfrentarse a un enemigo que hace uso de la guerra no convencional o guerra de insurgencia.

¿Será aplicable la tesis de David Galula a Afganistán o Iraq? ¿Logrará el Gobierno de Obama y sus aliados derrotar a la insurgencia en Afganistán o Iraq? Hoy como ayer, nos enfrentamos a “escenarios de la guerra fría”, aunque, naturalmente, en nuevas condiciones.

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Escenarios de la “Guerra Fría”: Hungría (1956) – República Dominicana (1965) *

Posted on 6 octubre, 2008. Filed under: Domingo Lilón -Pécs, Hungría | Etiquetas: , , |

Por Domingo Lilón /Pécs, Hungría

 

Directa e indirectamente, en Mundo Abierto hemos comentado sobre la política internacional llevada a cabo en su momento por los EE UU y la ex-URSS durante el periodo de la “Guerra Fría” y el mundo bipolar. En esta ocasión queremos dar una vista panorámica sobre los acontecimientos que desembocaron en la invasión soviética a Hungría en 1956 y los que dieron lugar a la invasión norteamericana a la República Dominicana en 1965 dentro del marco de la “Guerra Fría”.

 

Desde el análisis comparativo de ambos acontecimientos podemos encontrar una serie de semejanzas entre ambos hechos, así como también, naturalmente, una serie de diferencias, tomando siempre como punto de partida los elementos de política interna y los de política internacional que influyeron en el desenlace de ambas invasiones dentro de la política de la “Guerra Fría”.

 

Ambos levantamientos, la húngara de 1956 y la dominicana de 1965, estaban destinados a fracasar ya que en el mundo bipolar la ubicación geográfica de ambos países, Hungría y la República Dominicana, se enmarcaban dentro del área de esfera de intereses de las potencias que dominaban el mundo bipolar de entonces: los EE. UU. y la URSS.

 

Un papel importante en los acontecimientos aquí analizados lo jugaron las doctrinas que sostenían los EE. UU. y la URSS. En el caso húngaro, aunque Jruschov sostenía, en teoría, la política de “coexistencia pacífica”, la dirección soviética no hubiera permitido un cambio político en un país que colindaba con sus fronteras; los EE. UU., por su parte y tras el triunfo de la Revolución cubana, los acontecimientos de Bahía de Cochinos (1961) y la crisis de los misiles de 1962, nunca hubieran permitido el nacimiento de otra Cuba en el Caribe, aunque la situación dominicana, y sus dirigentes, diferían mucho de lo cubano

 

La situación internacional antes del ‘56 húngaro y del ‘65 dominicano

 

Los acontecimientos de Hungría de 1956 estuvieron precedidos por una serie de sucesos que marcarían el llamado periodo del “deshielo” durante la dirección de Jruschov, pero que en realidad, y a pesar de algunas tímidas reformas, seguían representando la política expansionista o de mantenimiento de la esfera de influencia de la dirección soviética.

 

En marzo de 1953 murió Stalin con lo cual Jruschov toma el poder y tras el XX Congreso del PCUS logra afianzar su posición y criticar la forma arbitraria, dictatorial y totalitaria de los métodos de terror de Stalin. Ese mismo año de 1953 tiene lugar la crisis en Alemania Oriental. Pero los acontecimientos que marcaron mayores hitos serían los de Polonia y los de Hungría en el mismo año de 1956.

 

Tras el XX Congreso del PCUS, en febrero de 1956, en el cual Jruschov criticó la dictadura de Stalin, aunque no utilizando esta terminología, sino abuso de poder, desviación de la dirección comunista, culto a la personalidad, etc., en varios países de Europa Oriental se creyó que soplarían nuevos vientos.

 

Los polacos vieron en Gomulka el símbolo de la oposición a la URSS. Mas, y bajo la amenaza de una intervención armada en Polonia por el ejército soviético, para evitar males mayores Gomulka se comprometió a ser un gobierno fiel al bloque liderado por la URSS. Con este paso Gomulka evitó el derramamiento de sangre que tendría lugar en Hungría unos días más tarde.

 

Lo que se inició como una manifestación de apoyo por parte de los húngaros hacia los polacos en poco tiempo se convirtió en una revuelta popular que acabaría con la intervención de las fuerzas soviéticas.

 

En el caso dominicano los acontecimientos internacionales que influirían en la posterior invasión norteamericana de 1965 están estrechamente relacionados con los ocurridos en la vecina Cuba: Bahía de Cochinos (Playa Girón) de 1961 y la crisis de los misiles, la mayor, quizá, de todo el periodo de la “Guerra Fría” ya que directamente se enfrentaron la URSS y los EE. UU.

 

Tras este conflicto con Cuba era natural para la política norteamericana el impedir cualquier tipo de acción que amenazara sus intereses en el Caribe, zona que, al fin y al cabo, era esfera de influencia de los EE. UU. Y entonces surgió la crisis dominicana.

 

Durante 31 años (1930-1961), la República Dominicana estuvo regida por el dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo Molina. Este, que tomó el poder a través de la violencia, había sido un producto de los marines norteamericanos que ocuparon el país entre 1916-1924. En mayo de 1961 el dictador fue ajusticiado, iniciándose un periodo de caos y anarquía en el país.

 

En diciembre de 1962 se convocaron elecciones libres tras varias décadas, resultando vencedor el candidato del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Juan Bosch. Tras 31 años de dictadura era natural que algunas medidas del nuevo gobierno atentaran al status quo existente anteriormente. En marzo de 1963 se proclamó una nueva Constitución, la cual no fue muy aceptada por varios círculos. Luego se pasó a actos concretos en contra del gobierno bajo la acusación de infiltración y orientación comunista. De esta forma, en septiembre de ese mismo año de 1963 la República Dominicana, y el mundo, se despertó con el golpe de Estado al Gobierno de Bosch efectuado por la jerarquía de las Fuerzas Armadas Dominicanas. Los posteriores sucesos dieron lugar a la revuelta popular de abril de 1965 y a la invasión norteamericana de ese mismo mes y año.

 

Semejanzas entre el ‘56 húngaro y el ‘65 dominicano

 

Si analizamos detenidamente ambos acontecimientos vemos una serie de semejanzas entre ambos. A saber:

 

1.- Ambas revoluciones estuvieron precedidas de una feroz dictadura: en Hungría la de Rákosi (el Stalin húngaro), en la República Dominicana, la de Trujillo.

 

2.- Los respectivos gobiernos, el de Imre Nagy y el del depuesto presidente dominicano Juan Bosch, tras la dictadura intentaron democratizar sus países, aunque en el caso húngaro las iniciativas de Nagy fueran más radicales, como, por ejemplo, la salida de Hungría del Pacto de Varsovia y sus intenciones de convertirse en un país neutral.

 

3.- Ambos líderes revolucionarios, Imre Nagy y Francisco Caamaño (líder de los acontecimientos dominicanos de 1965), eran representantes del viejo poder: Nagy como comunista (y funcionario) y Caamaño como miembro del estamento militar (con el grado de coronel), cuya carrera militar la había desarrollado durante la dictadura de Trujillo.

 

4.- Tras el estallido de las revoluciones ambos líderes, Nagy y Caamaño, asumieron el papel histórico y político que le fue asignado en su momento.

 

5.- En ambos acontecimientos hubo una dualidad de poder: en Hungría se expresó entre Nagy y Kádár (gobierno establecido y apoyado por los dirigentes soviéticos), mientras que en la República Dominicana entre Caamaño y Wessin (apoyado por el estamento conservador cívico-militar y por los EE UU).

 

6.- En ambas revoluciones, el triunfo del movimiento de las masas populares parecía inminente a corto plazo, siendo abortado sólo por las invasiones soviética y norteamericana.

 

7.- Ambas revoluciones fueron eclipsadas por acontecimientos internacionales que desviaron la atención pública internacional: en el caso húngaro fue la crisis del Canal de Suez y en el dominicano, la escalada militar norteamericana en Vietnam.

 

8.- Las revoluciones húngara y dominicana no encontraron el apoyo necesario en los foros internacionales: el silencio de la ONU en el caso de Hungría fue más que elocuente, mientras que en el caso dominicano, los norteamericanos capitalizaron la OEA a tal punto que, amparándose en el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), varios países latinoamericanos enviaron tropas a la isla caribeña. Fue ésto tal descaro político que en varios círculos latinoamericanos la siglas OEA (Organización de Estados Americanos) fue interpretada con lo de Otro Engaño Americano.

 

9.- Independientemente del desarrollo posterior, ambas revoluciones tuvieron un gran eco de apoyo en  la opinión pública internacional.

 

10.- Instaurados los gobiernos afines a la URSS y los EE. UU., el de János Kádár y el de Joaquín Balaguer respectivamente, una de las principales tareas de éstos fue la eliminación o la captación de la oposición.

 

11. Por último, con la muerte violenta de ambos líderes de las revoluciones húngara y dominicana, Nagy (fusilado) y Caamaño (muerto en 1973 tras un desembarco guerrillero liderado por él) llegaron a convertirse no sólo en mártires, sino en símbolos de la resistencia a la política imperial de la URSS y de los EE. UU.

 

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* Este post es un resumen de un ensayo publicado ya con anterioridad.

 

 

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Georgia: comienza la nueva guerra ¿fría?

Posted on 19 agosto, 2008. Filed under: Domingo Medina -Caracas | Etiquetas: , , , |

Domingo Medina / Caracas

 

Hace algunos años, ya Michael Klare nos había advertido que las guerras de este siglo serían por los recursos, principalmente agua y petróleo. De allí que el control de las cuencas hidrográficas y las reservas energéticas ocupen un lugar destacado en la agenda política internacional. Y por supuesto, en la agenda de las potencias. Para que nos demos una idea, el mismo Klare cita en un artículo el informe que el Council on Foreign Relations, de los Estados Unidos, publicó en 2006 y en el que advertía acerca de las amenazas al flujo seguro de petróleo a los Estados Unidos. El informe, concluía que “sólo los EEUU tienen la capacidad de proteger el comercio global del petróleo contra la amenaza de una obstrucción violenta” y se pronunciaba “sobre la necesidad de una presencia militar fuerte de EEUU en las áreas claves de producción y en los senderos marinos que traen el petróleo extranjero a las playas norteamericanas.”

 

El conflicto que mantienen Rusia y Georgia se inscribe en este contexto. Alentados por la caída de la Unión Soviética, los EEUU buscaron establecer lazos militares y políticos con los gobiernos de los países del mar Caspio, principalmente Azerbaiyán, Kazajstán y, por supuesto, Georgia. La intención clara era recudir el dominio de Rusia sobre esos países y el ya creciente mercado energético de la región. Por Georgia atraviesan sendos gasoductos y oleoductos que llevan gas y petróleo del Mar Caspio hasta el Mediterráneo, es decir, a Occidente. El actual conflicto amenaza de manera muy seria ese flujo.

 

Ya sé que es una barbaridad hablar de una nueva guerra fría a raíz de este conflicto, especialmente porque aquella se caracterizó por la evasión del enfrentamiento directo entre las superpotencias y ahora no se han cortado ni un pelo para intervenir. Pero lo que deja claro este conflicto es que, al igual que entonces, ninguna de las potencias va a dejar que la otra gane influencia en ningún territorio tan fácilmente. ¿Un ejemplo, aparte de Georgia? Desde hace algunos meses la IV Flota de los Estados Unidos navega por aguas del Caribe, lo que ha sido visto con recelo por los países de la UNASUR; Rusia ha respondido enviando también una flota al Caribe en “misión de amistad”, que será bienvenida en puertos venezolanos, según palabras del presidente Hugo Chávez. Si quieren otro ejemplo podemos hablar del escudo antimisiles de los EEUU en Europa…

 

En una apreciación que muchos podrían calificar de exagerada, yo veo en los recientes acontecimientos internacionales un reacomodo de los países y un reordenamiento del sistema internacional, muy distinto al actual y al de la guerra fría ciertamente, pero en el que los EEUU ya no serán los únicos que decidan las cuestiones más importantes del planeta, especialmente en el tema energético.

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