De Centroamérica a Estados Unidos vía México: La Realidad Desesperada de una Utopía Prohibida

Posted on 24 marzo, 2008. Filed under: Témoris Grecko | Etiquetas: , , , , , , |

Por Témoris Grecko / Tecún Umán, Guatemala

Uno no ha terminado de llegar a Tecún Umán cuando ya se quiere ir. Este sitio vive de estar en la frontera guatemalteca con México, del tráfico de drogas, armas y seres humanos que va de Centroamérica hacia el norte, de las mercancías de contrabando que van al sur. Es el tipo de lugar en el que las personas se miran unas a otras con suspicacia, al tiempo en que evitan los contactos visuales prolongados. Podría ser como una Tijuana pequeña, pero en aquella famosa ciudad hay movimientos culturales y diversión, más allá de su parte dramática. Aquí no. Abandonamos las calles pavimentadas, salpicadas de burdeles, cantinas y cambiadores ilegales de moneda, y un triciclo taxi vadeó charcos en caminos lodosos para llevarnos a un portón verde, tras el que se encuentra lo que puede ser el único rincón amigable: la Casa del Migrante.

Adentro, lo primero que se ve es un gran mural que debe llenar de esperanza a todos los pobres caminantes que se refugian aquí. Van rumbo a Estados Unidos, vienen de sufrir asaltos de bandidos, extorsiones de policías, chantajes de gente común y han llegado a Tecún a descubrir que son el pez chico y miserable de una larga cadena predatoria, que los más indefensos del pueblo –los mendigos, los drogadictos, los alcohólicos– sólo pueden sobrevivir hincándole el diente al que llega débil y cansado, temeroso e ilegal. En la Casa del Migrante los alojan y alimentan. Además, los alertan: de los riesgos que encontrarán en su paso por México, de la perversión de su gobierno, de la corrupción de su policía, de las pandillas que roban y asesinan, de los peligros mortales de los trenes de carga.

Pero el mural alimenta el ánimo de los esforzados viajeros. Representa una Norteamérica sin fronteras, desde Panamá hasta los Grandes Lagos. El personaje más grande es un hombre que carga un atado con sus pocas posesiones. De sus sandalias cuelgan las raíces recién arrancadas, el dolor de dejar su hogar, su familia, lo único que conoce. Con un pie en lo que sería Costa Rica y otro en Belice, camina tranquilo por América Central. Después hay otras ocho figuras: tres hombres, tres mujeres, un bebé que carga una de ellas, y un muchacho. Están en movimiento sobre el centro y noroeste de México. No se percibe inquietud ni miedo, tan solo expectativa. Ante ellos, el muro fronterizo de Estados Unidos se abre en dos, como lo hicieron las aguas del Mar Rojo frente a Moisés y su pueblo, para que pasen por una hermosa tierra de colinas verdes hasta la gran ciudad. Sobre ella brilla un sol inmenso y bienhechor y ondea una bandera con barras y estrellas en son de bienvenida y señal de la vida buena y tranquila. Es como un sueño…

…que contradice la realidad. Un artista menos inspirado hubiera creado una obra que nos recordaría más a El Bosco que a la pintura naïve, con policías y ladrones que torturan a las almas de los migrantes. Aunque muchos mexicanos están extensamente informados sobre los peligros que sus compatriotas enfrentan como indocumentados para cruzar a Estados Unidos, la mayoría no sabe que tales imágenes son cotidianas en su propio país, que para cientos de miles de centroamericanos que tratan de atravesarlo cada año, México representa la etapa más temible y difícil de un viaje ya peligroso, dos millones de kilómetros cuadrados que se atraviesan entre ellos y su objetivo.

El gobierno de Honduras estima en 168 el número de centroamericanos sin papeles muertos en México en 2006 (más 29 heridos y 13 amputados) y en 91 sólo los del primer semestre de 2007 (más 16 y 7). Esto sugiere que la mortalidad de indocumentados a lo ancho de este muro de grosor gigantesco y porosidad fatal que es ahora México, es casi la mitad de la que se registra al evadir el muro horizontal que sigue construyendo Estados Unidos.

El gobierno mexicano calcula que 400 mil centroamericanos entran sin documentos al país, de los que sólo un 15%, según estimaciones, logra llegar a la frontera con EU. Pero el muro gringo no se abre como el Mar Rojo, obviamente. Tampoco la bandera de las barras y las estrellas les da la bienvenida. Porque incluso para quienes cruzan, consiguen trabajo y se establecen, no hay paraíso ni descanso. En las ciudades estadounidenses, el número de redadas masivas en centros de trabajo, así como el de entradas de la policía en medio de la noche en hogares de personas que trabajan y conviven bien desde hace años, se ha multiplicado: del intento de regularizar a los migrantes que hizo Bush, el cual acompañó con una política de mano dura para ganarse a los anti-inmigrantes, sólo quedaron el puño y los golpes. Se trata de garantizar que la utopía de la pintura de Tecún Umán nunca se cumpla.

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Créditos: Mural de la Casa del Migrante de Tecún Umán. Fotos de Vivienne Stanton. El reportaje que hicimos sobre la odisea de los migrantes centroamericanos que cruzan México rumbo a Estados Unidos será publicado en la revista Life & Style de abril.

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Debate Guatemala: la ciudadanía sometida

Posted on 6 noviembre, 2007. Filed under: Témoris Grecko | Etiquetas: , |

Por un margen de cinco puntos porcentuales, Álvaro Colom, de la Unidad Nacional de la Esperanza, venció al candidato del Partido Patriota, Otto Pérez Molina, en las elecciones presidenciales del domingo. Pérez Molina es un exmilitar de alto rango que está acusado de haber ordenado asesinatos y masacres de campesinos e incluso de vínculos con el narcotráfico. El eje de su campaña fue “mano dura” para combatir a la delincuencia, que está desatada. Colom tiene un perfil mucho más amable, como empresario y funcionario público con responsabilidad en el proceso de paz que terminó con la guerra civil y en proyectos de apoyo económico a sectores empobrecidos. Sin embargo, para ganar en ésta, su tercera campaña presidencial, creyó necesario establecer alianzas con militares enfrentados a Pérez Molina y acusados de controlar el cartel de narcotraficantes más poderoso del país.

Plagada con partidos débiles y caudillismos nocivos, Guatemala no ha construido las instituciones que le permitan ponerles límites a los poderes fácticos, que cuando no pueden imponer a sus candidatos, les imponen las reglas del juego a quienes vencieron. La lucha política está sometida a la poderosa influencia de la oligarquía, el ejército, la iglesia católica, los ministros evangélicos, las organizaciones criminales y las compañías multinacionales.

¿Cuál es la manera de darle poder a los ciudadanos? ¿Cómo se puede combatir la delincuencia sin violentar las garantías ciudadanas? ¿Podrá Álvaro Colom gobernar sin aceptar las imposiciones de los poderes fácticos? ¿Cómo romper el yugo al que el narcotráfico somete a los gobiernos latinoamericano, desde Bolivia hasta México? (Témoris Grecko)

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Guatemala: la caza del alcalde

Posted on 31 octubre, 2007. Filed under: Témoris Grecko | Etiquetas: , , , |

Por Témoris Grecko / Guatemala

El papá debe haberle dicho que la democracia sirve para cumplir los deseos del pueblo, porque la pequeña maya Luz de Jesús tenía muy claro el suyo cuando lo acompañó a votar: “Que se lleven a los malvados”, me dijo. Estábamos en San Pedro Sacatepéquez, el 9 de septiembre, uno de los muchos pueblos indígenas de Guatemala que votaron para presidente por Álvaro Colom, de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE). Pero en la capital y algunas zonas de predominancia ladina (mestiza), tuvieron ventaja otros candidatos. A nivel nacional, Colom obtuvo el 28%, seguido por Otto Pérez Molina, del Partido Patriota (PP), con un 23%: nadie consiguió más del 50% y el próximo domingo, 4 de noviembre, habrá una segunda vuelta entre los dos punteros.

El conteo fue ejemplar: en la madrugada estaba listo el 99% de los datos y los contendientes aceptaron las cifras del órgano electoral, cuyo presidente se permitió felicitarse a sí mismo tras alabar a dios. Subrayó que una prueba de la solidez de esta democracia es que una vez más, como ha ocurrido siempre desde su restablecimiento en 1985, el partido en el gobierno perdió el poder. Y parecía, además, un resultado europeo a partir de un caos centroamericano: de 14 candidaturas presidenciales, quedaron dos, una de centro-izquierda (Colom) y una de centro-derecha (Pérez Molina). Como en Francia.

Una segunda mirada nos muestra que el panorama hacia el 4 de noviembre es muy distinto. No es sólo que los partidos no retienen el poder: ninguno ha podido regresar a él. Esta falta de continuidad no es un signo de solidez democrática, sino de debilidad: las organizaciones políticas carecen de estructuras nacionales, se forman alrededor de personalidades y sus conflictos son también personales. Una vez que fue claro quiénes pasaban a segunda vuelta, Pérez Molina buscó a los candidatos descartados para conseguir su apoyo. Sólo consiguió el del tercer lugar, Alejandro Giammatei, a quien desautorizó su dirigencia. Así que Pérez Molina debió cambiar de táctica para imitar la de Colom: cortejar el poder local, el de los alcaldes recién electos, cuya lealtad hacia sus partidos duró tanto como sus campañas. Públicamente, los nuevos concejales hicieron el show de quitarse las camisetas de las agrupaciones con las que ganaron y ponerse la del candidato presidencial que les llegó al precio. Es lo normal: ni Colom, ni Pérez Molina ni Giammatei están hoy en los mismos partidos en los que militaban en las elecciones pasadas (las de 2003, cuando en segunda vuelta Colom perdió 55-45 frente al presidente Óscar Berger).

Tampoco convence la supuesta división ideológica. Los conceptos de izquierda y derecha se quedaron en el discurso de los militantes, ni una sola de las personas comunes con las que hablé manejó esos términos. Entre ciudadanos y políticos hay un abismo más grande que el que hay en México. Son campañas sin pasión. No la vi por Colom, definitivamente: fue a votar y sólo le aplaudieron dos o tres de quienes venían con él. Tiene cara de buena gente, pero parece tímido. Pérez Molina tiene mejores dotes populacheras. Besa bebés y saluda al que se deja. En su centro de votación lo esperaba una familia que vistió con el color naranja de su campaña hasta un perro. General retirado, fue jefe de la inteligencia militar y tuvo mando de tropas en el Quiché, en tiempos de represión feroz. Ahora le han levantado algunas acusaciones por violación de derechos humanos. Aunque no llama a quemar comunistas, como era común aquí, su programa se reduce al puño cerrado de su emblema y la “mano dura” de su eslogan. Y su propuesta es combatir la delincuencia mediante suspensiones de garantías, cerco de áreas problemáticas, uso de la fuerza militar…

Muchos guatemaltecos coinciden con él. Sobre todo los niños como Luz de Jesús, que en las elecciones infantiles, celebradas a la par de las de los adultos, votaron en un 60% por el “mano dura”. Un votante me dijo que disfrutaba la libertad que le había dado el fin de la dictadura y de la guerra civil. Pero… entonces cambió de opinión: con la libertad se alebrestó la delincuencia, vinieron los mareros (miembros de las maras), se acabó la seguridad. “Pérez Molina tiene carácter”, opinó. Todo el mundo se queja de lo mismo: la criminalidad está peor que nunca. Peor en épocas electorales: más de 50 aspirantes a alcalde fueron asesinados, muchos de ellos porque estorbaban a los candidatos del narco o no se habían dejado cooptar por él. Pero también más de cuarenta conductores de autobús. La UNE culpó de ello al PP, matar choferes sería una forma de acentuar el sentimiento de inseguridad y llevar a la gente a votar con miedo por el “mano dura”.

Colom sería la alternativa civilizada. Su plataforma, mucho más amplia que la de su rival, se enfoca hacia el desarrollo económico, el empleo y los programas sociales para sacar al pueblo de la espiral de violencia. También es la oportunidad de que, por fin, sea presidente alguien desligado de la recientísima historia de sangre del país. Mientras Pérez Molina se exhibía con los ex miembros de las PAC (los paramilitares derechistas de las Patrullas de Autodefensa Civil, responsables de masacrar campesinos), Colom se acercaba a organizaciones de víctimas… hasta que en la desesperada persecución de apoyos rumbo a la segunda vuelta, se presentó con varios exPAC a quienes les prometió compensaciones económicas.

El sector de origen maya, un 60% de la población, sigue sometido a la minoría ladina. Por primera ocasión se presentó como candidata presidencial una mujer indígena, la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú… pero es difícil de entender su apuesta de poner su autoridad moral en una boleta de votación. La gente terminó juzgándola como a cualquier político. Obtuvo un 3% de los votos. Votaron más por lista de diputados de su partido, Encuentro por Guatemala, que consiguió el doble, 6%.

El preferido de los mayas (aunque sólo de una mayoría relativa) es Colom, a pesar de que la distancia que los separa de este empresario blanco. Él votó en un colegio privado de la zona 15 de la capital: nos ofrecieron refrescos y galletas, los electores (lo spadres de familia con niñitos güeritos muy bien vestidos llegaban en camionetas todoterreno que nunca salen del asfalto) hacían filas de cinco minutos en un espacio techado y decorado con lemas cívicos, tenían a su disposición ocho baños portátiles y disfrutaban de la música de un grupo en vivo; en la escuela pública de San Pedro Sacatepéquez, en cambio, los mayas esperaron bajo el sol en colas de horas, sin aguas para beber ni recovecos para echarlas, con los niños muertos de sed sentados bajo la sombra de los mayores.

Ahí conocí a Luz de Jesús, cuando su papá no me dio permiso de hacerle una foto. No por malhumor: estaban contentos y esperanzados de que sirva de algo votar por Colom, quien ha armado con numerosas alianzas lo más parecido en Guatemala a una estructura nacional, con la que su partido ganó el 30% de las alcaldías (el doble que el PP). No pude averiguar si los mayas conocen su propuesta de gobierno o creen que podrá combatir la delincuencia. O tal vez no lo necesitan para eso: una semana después, el 16 de septiembre, en San Juan Sacatepéquez, cerca de San Pedro, una comunidad linchó a dos mareros y visitó en sus casas a otros 150, a quienes invitó a firmar un compromiso de buena conducta para que no les pasara lo mismo.

A mediados de octubre, Colom iba ligeramente atrás en las encuestas, con 37 puntos contra 39 de Pérez Molina. Es un empate técnico y todavía no hay nada para nadie. Si este pueblo extremadamente pobre requiere al candidato de la UNE, será entonces para que lleve a cabo un programa social eficaz. Pero si él gana, no va a llegar con manos libres: la debilidad del sistema de partidos significa que los poderes fácticos (las compañías extranjeras, la oligarquía, los militares, el narco, el clero católico, los ministros evangélicos) a nivel nacional y local tienen una influencia que aplasta al poder ciudadano. En la desordenada competencia por robarse alcaldes, los apoyos no se dan por simpatías ideológicas, sino por intereses. Esto, después de todo, sigue estando muy lejos de ser Francia.

Álvaro Colom al presentarse a votar

Otto Pérez Molina

Familia en el recinto donde votó Colom

Escuelita democrática

Puro votante comprometido

El can trajo a sus fans

En San Pedro Sacatepéquez

TODAS LAS FOTOS SON DE TÉMORIS GRECKO -septiembre de 2007

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