¿Cómo se encarna el Parlamento Europeo?

Posted on 4 junio, 2009. Filed under: Yaotzin Botello -Berlín | Etiquetas: , , , , , |

Por Yaotzin Botello / Berlín

¿Qué hace un eurodiputado? ¿a quién representa? ¿con quién habla? ¿hace bloque con su país o con sus partidos hermanos de toda Europa? ¿está en Bruselas o en Estrasbrugo? ¿cuántas veces está en contacto con su gente? ¿es más importante que ser diputado en su propio país?

Todas estas preguntas asaltan en diferentes momentos a los ciudadanos alemanes, y me atrevería a decir que a los europeos en general también, sobre las elecciones al Parlamento Europeo que se realizan desde hoy y hasta el domingo 7 de junio. Y, bueno, eso si es que el ciudadano común se hace estas preguntas, porque normalmente llegan cuando un periodista o un spot en internet te pregunta directamente. No me parece que alguien en su vida cotidiana piense en el candidato por el que quiere votar para Bruselas.

Poster hecho un equipo escolar alemán, integrado por Yashar Khosravani, Barbara Lata, Claudia Lo Cicero, Daniel Koerver.

El desinterés es enorme. Si en las elecciones de cada país siempre hay problemas de abstencionismo, para votar por eurodiputados lo es más. Para este año, en los 30 que hay elección directa al Parlamento Europeo, se prevé el promedio de abstencionismo más alto, entre un 60 y hasta un 80 por ciento.

La Fundación Alemana Preguntas para el Futuro entrevistó a 12 mil europeos y concluyó que para estas elecciones el abstencionismo se debe a la desconfianza, insatisfacción y frustración hacia los eurodiputados: “Tres de cada cinco europeos (60 por ciento) ven que las promesas de campaña no son respetadas y por eso no van a votar”, se lee en el estudio. Incluso de manera particular en Finlandia la cifra se eleva hasta el 82 por ciento en lo que concierne el sentimiento de irrespeto a las promesas de campaña.

La insatisfacción europea con los políticos y los partidos representa en Europa un 57 por ciento. “Los electores no tienen la impresión de cambiar algo con su voto”, se lee.

Esa impresión debería de cambiar porque entre el 70 y el 75 por ciento de las leyes que se hacen actualmente en cada país del bloque están dictadas por la Comisión Europea.

En este sentido se pueden distinguir dos tipos de electores: aquellos que se interesan por política europea de cara al mundo, o aquellos que están tan encerrados en sus pueblos que, afectados por las crisis mundiales del tipo que sean, quieren ver resultados locales, rápidos, palpables.

Fue así como la semana pasada participé en un chat con el presidente en turno del Parlamento Europeo, Hans Gert Pöttering. En ese chat, organizado por un medio alemán y uno danés, se nos dijo que había 1,400 participantes. Pensé que era un número alto para el alto escepticismo que se pregona. Las preguntas fueron tantas que en una hora de chat difícilmente se atendió a la mayoría de los participantes. Pero las preguntas fue lo que me llamó la atención.

Me pareció que la mayoría de las preguntas eran de orden general y abstracto, no por ello ínfimo, pero que no concuerda con esa idea de apagar el escepticismo que reina. “¿Por qué el Parlamento Europeo no ha podido vender mejor su proyecto de bloque?”, “¿qué opina sobre integrar a Turquía?”, “¿Habrá una Europa de dos velocidades?”, “¿se podrá lograr un acuerdo para una religión en común?”, “¿hay una identidad europea?”, “¿cuál es el déficit de la Unión Europea?”, “¿tendremos un ejército en conjunto que nos permita negociar mejor con Estados Unidos o Rusia (¡¡¡¡¡!!!!!)?”

Por ahí hubo dos preguntas que, a mi gusto, estaban aterrizando más el tema europeo a los bolsillos y las agendas del ciudadano común: “¿por qué hay tantos subsidios agrícolas y precios artificiales a productos agrícolas que impiden un libre mercado con los países en desarrollo?” y “¿por qué se hacen sesiones plenarias del Parlamento Europeo en Bruselas y Estrasburgo?” Esta última pregunta hecha en torno al gasto que implica tener dos sedes que se paga con impuestos.

Ninguna de las respuestas fue crucial para entender más la problemática de la Unión Europea y mucho menos para animar a nueva gente a votar. Por eso las campañas a eurodiputados, al menos en Alemania, han tratado de aterrizar en los intereses locales. Ahí está un video alemán hecho al estilo hip-hop en donde un joven insta en la calle a otros jóvenes a votar para tener tarifas planas de teléfono a lo largo de la Unión Europea. “¡Esto lo hace la UE!”, dice.

Los partidos socialistas hacen referencias a sexo para que la gente se grabe que debe de ir a votar: “Uuuuh, aaaahhh, uuuuh, aaaah, espero que esta vez sí”, se escucha en un spot de radio. Un candidato a eurodiputado de Baviera hizo un cortometraje dirigido a los productores de leche para atacar a la UE (por la crisis de la leche que se vive en varios países ahora).

¿Cómo se puede integrar a los ciudadanos al bloque europeo? Varios políticos y analistas coinciden en que, de entrada, para el pilar más fuerte, que es la Constitución Europea, es integrar al ciudadano común a hacerla.

“Hay que someter el texto constitucional a los ciudadanos, que los incluya, que lo discutan y que lo voten”, me dijo el candidato a eurodiputado de los izquierdistas, Lothar Bisky. Y en lo que respecta a los alemanes, Bisky no está tan lejos en su opinión porque en Alemania existe un nacionalismo por el país basado en la constitución nacional. La gente ama crear y ser parte de las reglas, y por ello un alemán se identifica como tal afuera de su país. Quizás algo similar puede suceder con la identidad europea.

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Enmienda y elecciones en Venezuela

Posted on 17 febrero, 2009. Filed under: Domingo Medina -Caracas | Etiquetas: , , , |

Por Domingo Medina / Caracas

Al analizar las elecciones regionales de noviembre pasado yo sostenía que el juego democrático se estabilizaba en Venezuela. Lo sostenía especialmente a la luz de las tendencias observadas en esas y en las últimas elecciones. Creo que los resultados del referéndum celebrado el domingo y en el que se aprobó la enmienda de cinco artículos de la constitución siguen señalando ese camino.

Electoralmente, lo que sucedió el domingo lo resume el segundo boletín oficial emitido por el Consejo Nacional Electoral ayer por la tarde con el 99 % de las actas escrutadas: 6.310.482 personas (54,85%) votaron a favor de aprobar la enmienda de los cinco artículos de la Constitución Nacional propuesta por la Asamblea Nacional a los venezolanos, mientras que los que votaron en contra sumaron 5.193.839 (45,14%). La enmienda así aprobada elimina las restricciones para la postulación de quienes ejercen cargos de elección popular, incluyendo el presidente de la república por supuesto. La abstención se ubicó en un poco más del 30 %.

Con respecto a los resultados de noviembre ambos bandos aumentaron su votación. Con respecto al referéndum de 2007, en el que el gobierno salió derrotado electoralmente, también. Y la oposición ha logrado quebrar la proporción de 60-40 que se venía observando en procesos nacionales (a excepción, claro, de 2007). Las razones, como es de suponer, son de diversa índole. Yo cuento entre ellas el liderazgo de Chávez, que es un fenómeno electoral que motiva – a favor y en contra- al electorado venezolano. También jugó un papel muy importante la movilización, especialmente para el gobierno, que tanto en 2007 como en 2008 había presentado deficiencias en este punto. Finalmente, creo que hay un elemento de gran importancia a la hora de analizar los resultados: el asunto que era objeto de votación: lo que se sometió a consulta era mucho más sencillo que la reforma propuesta en 2007, lo que, desde el punto de vista de los electores, elimina mucha incertidumbre y le permite tomar una decisión más “racional”.

Esto último, en mi opinión, evidencia lo que en noviembre pasado llamé el voto sofisticado, que viene cobran do gran significado en la democracia venezolana. Por otra parte, también creo que el voto de clase sigue mostrándose y que las clases medias y altas votan mayoritariamente por la oposición, mientras que las clases medias-bajas y bajas lo hacen por Chávez y sus aliados.

Las lecturas políticas de los resultados también siguen en la misma onda de las elecciones de los últimos años: el gobierno cuenta con una importante base de apoyo popular (que le permite, precisamente, ser gobierno), lo mismo que la oposición. La diferencia está en que el gobierno, electoral y políticamente hablando, está cohesionado alrededor de Chávez, mientras que en la oposición no se destaca ningún liderazgo que aglutine a sus fuerzas. El próximo año se abre la posibilidad de solicitar un referéndum revocatorio contra Chávez, pero me parece que la oposición –si es cauta y sigue los canales constitucionales- se concentrará, más bien, en recuperar espacios políticos en la Asamblea Nacional, para la cual se celebrarán elecciones en diciembre de 2010. Para el gobierno los resultados significan resolver un problema que se le habría presentado en 2012: ¿quién después de Chávez? Es decir, el gobierno ya tiene candidato; la oposición seguramente lo escogerá algunos meses antes de las elecciones.

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Venezuela: entre el voto duro, el voto sofisticado y el voto de clase

Posted on 2 diciembre, 2008. Filed under: Domingo Medina -Caracas | Etiquetas: , , , |

Por Domingo Medina / Caracas

 

Los venezolanos acudieron a las urnas electorales el domingo 23 de noviembre una vez más. Esta vez para elegir autoridades regionales y locales. Como ya se está haciendo costumbre, la jornada estuvo marcada por el civismo y la participación popular, por un lado, y por el despliegue logístico y tecnológico del Consejo Nacional Electoral, por el otro. También ya es costumbre que los dos grandes bandos en los que electoralmente se halla dividida Venezuela reclamen el triunfo. Pero también hay algunos elementos nuevos y otros que no lo son tanto pero que parecieran estarse consolidando y que conviene estudiar más a fondo.

 

El voto duro

 

Algunas de estas cuestionas ya las adelantaba en el análisis del referéndum constitucional del año pasado. Las voy a recordar brevemente para luego proceder a comentar los elementos que a mi juicio –y desde un punto de vista estrictamente politológico- son más resaltantes. Entre otras cosas, en aquel post yo señalaba que la derrota de Chávez en el referéndum “no significa la caída del gobierno ni […] un deterioro significativo de su base de apoyo popular”. De hecho, en términos electorales las elecciones del domingo 23 de noviembre representaron para el gobierno de Chávez poco más de cinco millones y medio de votos, 17 gobernaciones (de 22 que se disputaban), 265 alcaldías (de 327) y alrededor de 178  (de 233) legisladores estadales que le dan la mayoría en 19 estados.

 

Con respecto a la oposición, en aquella oportunidad yo sostenía que los resultados del referéndum auguraban que “se privilegiará el recurso de la vía electoral para dirimir sus diferencias con el gobierno y se abandonarán las vías extraconstitucionales. Los resultados le han mostrado que es posible vencer al gobierno en el terreno electoral; y las perspectivas para el año próximo, cuando se celebran elecciones para gobernadores y alcaldes y se abre la posibilidad de convocar referendos revocatorios para los diputados de la Asamblea Nacional, son alentadoras: podrían recuperar espacios políticos que por diversas razones –su propia torpeza, entre otras- habían perdido. Los resultados también le han confirmado a la oposición que la voluntad popular ha sido respetada en elecciones anteriores y le garantiza que lo mismo se hará en las elecciones que se sigan celebrando en Venezuela. Cantar fraude ya no es un recurso válido.”

 

En términos electorales, la oposición obtuvo poco más de cuatro millones doscientos mil votos, que le valieron para hacerse con los otros cargos en disputa (cinco gobernaciones, la alcaldía mayor de Caracas, 62 alcaldías, 55 legisladores estadales, siete concejales metropolitanos), resaltando el hecho de ganar estados como Miranda, Carabobo y Zulia.

 

El voto sofisticado y el voto de clase

 

De modo que este año nos encontramos con una situación que ya se comenzaba a visualizar en diciembre de 2007: el gobierno sigue contando con su base de apoyo popular y la oposición ha recuperado espacio político, elementos de primerísima importancia para el juego democrático venezolano. Pero los resultados del domingo 23 también nos permiten visualizar dos elementos que ya los teóricos comenzaban a señalar hace algunos años: el voto de clase y el voto sofisticado.

 

Desafortunadamente no tango a la mano un excelente trabajo de Manuel Hidalgo sobre el caso venezolano, pero este analista señalaba que el voto de clase comenzaba a ser importante en las elecciones venezolanas de finales de los 90 y principios de siglo. Lo que el voto de clase o clivaje de clase quiere decir es que cada clase social vota de un modo particular y distinto al de las otras. En el caso venezolano, aunque falta corroborar con investigaciones más profundas, los resultados indican que las clases medias y altas votan mayoritariamente por la oposición, mientras que las clases medias-bajas y bajas lo hacen por Chávez y sus aliados. Por supuesto, eso también significa que al gobierno le cuesta conseguir el apoyo de los sectores socialmente más favorecidos, mientras que a la oposición se le resisten los sectores populares. Esta situación se observa de manera especial en las grandes ciudades (Caracas, Maracay, Valencia, Maracaibo, Barquisimeto).

 

El otro fenómeno del que hemos hablado tiene que ver con la capacidad que tienen los electores para diferenciar los distintos tipos de elecciones y seleccionar y votar por sus preferencias según sea el caso. Así, los venezolanos distinguen claramente una elección presidencial de un referéndum constitucional y de unas elecciones regionales. Ello explicaría, junto con otras variables, las diferencias en los porcentajes de apoyos y votos totales obtenidos, por ejemplo, por Chávez y las fuerzas que lo apoyan en las elecciones celebradas los últimos tres años. Vistos los números agregados (y nuevamente a riesgo de incurrir en la falacia ecológica) este fenómeno no pareciera afectar mucho a la oposición, que ha mantenido una votación más o menos constante (4.300.000 en 2006, 4.500.000 en 2007, 4.200.000 en 2008).

 

Reitero que habrá que realizar investigaciones con muchísima mayor profundidad y echar mano a los distintos enfoques de análisis del comportamiento electoral para corroborar (o desmentir, si es el caso) lo que yo señalo aquí, pero en Venezuela pareciera estarse estabilizando el juego democrático con la cristalización de las lealtades partidistas, la consolidación del voto de clase y la existencias de esos electores sofisticados.

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Voto de esperanza

Posted on 4 noviembre, 2008. Filed under: Eileen Truax -Los Ángeles | Etiquetas: , , |

Eileen Truax/Los Ángeles

La fila para votar daba la vuelta a la esquina. No me refiero a las filas de este martes, que seguramente serán iguales; la fila de la que hablo se registró en el estado de Georgia la semana pasada: miles de votantes que buscaban sufragar con anticipación. Esa imagen se repitió también en California, Virginia, Nuevo México, Nevada, en casi todos los 32 estados de Estados Unidos que permiten el voto anticipado.

Esta modalidad, inicialmente pensada para realizarse por correo, permite que el votante reciba en su casa la boleta electoral, la llene, y la envíe de regreso, o bien la lleve personalmente y la deposite en una urna. Eso es lo que esperaban hacer quienes aguardaban en la fila.

¿Por qué esperar hasta dos horas para votar, si el día de la elección está aún lejos? Hace unos días se lo pregunté a algunas de las personas formadas en la fila de la oficina del condado de Los Ángeles. La mayoría respondió que para estar segura de que su voto contaría; para evitar que algún inconveniente este martes pudiera privarlos de votar. ¿Y por qué tanto interés? “Porque ahora sí nos toca el cambio, señorita”, me dijo una mujer. “Porque tenemos la esperanza de arreglar todo lo que ha andado mal en el país”.

Esperanza es la palabra clave, lo que ha prendido la mecha del entusiasmo y ha catapultado la participación ciudadana. La esperanza de los jóvenes, los que tienen un poco más de veinte años, que quieren ver en el gobierno a alguien que no tenga vínculos, ni con un Clinton, ni con un Bush. Esperanza de los viejos, que temen que las políticas económicas del actual gobierno continúen en el siguiente y su situación se vuelva más precaria cada vez. Esperanza de quienes con esfuerzo compraron una casa y la perdieron durante el último año; de los jóvenes que no tienen dinero para pagar la universidad; de los latinos que piensan que un presidente demócrata podrá “amarrar” la tan anhelada reforma migratoria. Porque sí: la ola de esperanza lleva el rostro de Barack Obama.

Es poco común encontrar a un político que despierte confianza, en el cual la gente tenga fe. No todos los días escucha uno a alguien decir: “yo sí le creo” cuando se habla de un candidato. Es difícil sentir a un político cercano, sobre todo en este país, donde el acento al hablar y el color de la piel han provocado tantas divisiones, tantas injusticias. Es tan poco común, que cuando aparece, el entusiasmo rebasa a la gente.

Yo cuento con la fortuna de ser partícipe de ese entusiasmo. Desde hace meses en las reuniones a las que acudo, en mi periódico, con mis amigos, no se habla de otra cosa. Todos los días recibo correos electrónicos con información, anécdotas, chistes, denuncias. En la calle la propaganda aparece por todos lados. El tema está ahí; Estados Unidos nuevamente vuelve a sentir suyo a un candidato y a vibrar con él. Gente que tenía décadas sin votar ha vuelto a interesarse en el proceso. Residentes permanentes que no tenían interés alguno por convertirse en ciudadanos, lo hicieron sólo para poder participar en esta elección. El voto masivo que hemos visto en días pasados y el que veremos este martes, se debe a Barack Obama, incluso aun el de muchos de quienes no votarán por él.

Independientemente del resultado que se dé a conocer esta noche, Barack Obama ya ha hecho historia. No sólo por ser el primer candidato negro, o por haber conseguido recaudar más fondos con su estrategia de activismo “grassroots”, a ras de suelo, que lo que la maquinaria republicana pudo poner al servicio de McCain. Aun si no resultara electo, Obama ha despertado en toda una generación la convicción de que la política sigue siendo un arma para cambiar al mundo; de que el voto y la voz de una persona sí hacen la diferencia, y de que la participación ciudadana es la materia prima para lograr la justicia social. Tal vez el país gane un buen presidente para los próximos cuatro, quizá ocho años, o tal vez no; pero lo que ya ganó desde ahora es la conformación de un estrato generacional que ha logrado pasar de la resistencia a la acción.

Mencionaba en otro espacio que yo recuerdo con exactitud el momento en el que decidí que iba a votar por Obama. En febrero pasado, en Nuevo México, Barack habló en el auditorio de una universidad en Santa Fe. El camino estaba nevado, el evento fue en la noche, pero hasta ahí llegaron miles de personas, la mayoría estudiantes, para escucharlo. Cerca de las diez de la noche, cuando todos salíamos, de pronto vi pasar el camión con el candidato a bordo y a un grupo de jóvenes salir corriendo detrás de él, a pesar del frío, gritándole y agitando las manos para despedirlo. Uno de ellos levantaba un letrero hecho a mano que decía “hope”, esperanza. Recordando ese momento entre los muchos que he vivido durante este año, el día que fui a depositar mi voto por Obama lo hice con el corazón.

Como cualquier otro político, Obama está muy lejos de ser perfecto. De hecho tiene severas carencias, como su falta de cercanía con América Latina, su nula experiencia internacional y la poca claridad sobre la posible conformación de su gabinete. Sin embargo es muy posible que este pueblo hoy le otorgue el beneficio de la duda con la esperanza de que el país transite a una era menos intolerante, en la que no haya justificaciones para guerras injustificables y en la que la inteligencia vuelva a ser un valor no negociable. La esperanza de que un hombre con la piel obscura entre en la inmaculada Casa Blanca; y una vez ahí, la esperanza de que no olvide que es un demócrata.

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Nuevos ciudadanos, nuevas esperanzas

Posted on 29 octubre, 2008. Filed under: Eileen Truax -Los Ángeles | Etiquetas: , |

Eileen Truax/Los Ángeles

Hace unos días, mientras adentro de un auditorio cerca de 2,700 personas juraban ante el gobierno estadounidense como nuevos ciudadanos americanos, afuera decenas de voluntarios de los partidos políticos preparaban sus materiales para ofrecerlos. Y es que en una elección en la que cada voto cuenta, 2,700 nuevos votantes no son nada despreciables.

Las ceremonias de entrega de certificados de naturalización son eventos más o menos comunes en las ciudades más grandes de Estados Unidos: varias veces al año, se da la bienvenida a los nuevos ciudadanos que han adquirido ese estatus por casarse con otro ciudadano o por haber vivido durante algunos años en el país siendo un residente permanente.

Sin embargo existe también un número importante de personas que, habiendo sido residentes por años, en ocasiones por décadas, no se deciden a dar el siguiente paso y convertirse en ciudadanos. Las razones son diversas: el trámite tiene un costo y hay que aprobar exámenes, entre ellos el de inglés; las personas no siempre se sienten completamente integradas al nuevo país, por lo que la ciudadanía no es algo que deseen, y el hecho de que la residencia permanente les permita gozar de derechos y servicios hace que la obtención de la ciudadanía no siempre sea una meta.

Pero hay un derecho que sólo puede ser ejercido por el ciudadano: el derecho al voto. Y volvemos a la elección en la que cada voto cuenta; por cada ciudadano potencial que no se naturaliza, hay un voto que no se ejerce.

Desde hace décadas, cientos de organizaciones activistas latinas buscan revertir esta tendencia y motivar a los residentes hispanos para que se conviertan en ciudadanos. El hecho de que haya más latinos votando representa, desde luego, la posibilidad de que lleguen a los puestos de elección popular políticos que impulsan la agenda que beneficia a estos latinos, lo cual deriva en leyes en pro de esta comunidad.

Si bien en las últimas décadas ha habido notables avances en este sentido –tal vez el caso más reciente y uno de los más sonados sea el del alcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa-, fue sin duda en 2006 cuando propios y extraños se dieron cuenta del potencial del voto latino: ante la amenaza de la propuesta de ley conocida como Ley Sensenbrenner, cuya aprobación hubiera resultado en la criminalización de los inmigrantes indocumentados, los latinos descubrieron que los derechos obtenidos podían revertirse, y que a los políticos se les pone y se les quita en las urnas.

Una fuerte campaña por la ciudadanía circuló entonces en los medios, en las organizaciones, a través de funcionarios hispanos, de boca en boca. La gente empezó a ir a los cursos de ciudadanía y a solicitar sus exámenes. De acuerdo con la Asociación Nacional de Funcionarios Electos y Designados (NALEO), organización que encabezó la campaña de ciudadanía más importante, más de un millón de residentes solicitaron la ciudadanía durante el 2007; tras ese proceso empezó uno más: el de registrar para votar a los nuevos ciudadanos.

“Yo quería votar por el cambio porque es muy importante en estos momentos”. Eva, originaria de Oaxaca y residente de Estados Unidos por más de 30 años, me platicaba sus razones para “hacerse ciudadana” después de tanto tiempo, mientras se registraba para votar minutos después de recibir su certificado de naturalización.

“Yo lo hice para que se escuchara mi voz”, me dijo un poco más tarde un hombre llamado Horacio, repitiendo el eslogan de una de las campañas. Horacio era residente desde 1988. Veinte años después decidió que era el momento de actuar. “Porque estando las cosas como están, uno no sabe si siendo nada más residente al rato nos sacan del país”, comentó.

Un caso similar es el de Fermín. Este hombre originario de Michoacán agitaba una  banderita estadounidense mientras se registraba para votar. “Por Obama”, me dijo sonriendo, sin titubeos. “Ahora me siento más atado, soy más libre de expresarme. ser ciudadano es un privilegio que no todos pueden tener; el orgullo de formar parte de este país”.

De acuerdo con un reporte del Centro de Políticas de Inmigración (IPC), de las elecciones de 1996 a las de 2004, el porcentaje de “nuevos estadounidenses” representó el 31% del incremento del padrón electoral; son en gran medida los inmigrantes que se han naturalizado recientemente, y los hijos de inmigrantes nacidos en Estados Unidos que cumplieron 18 años, quienes se han sumado a las filas de votantes.

Hasta 2004 había 12.6 millones de inmigrantes latinos y asiáticos registrados para votar, el 9.3% del padrón. Sin embargo, con al menos tres millones de naturalizados más desde las pasadas elecciones presidenciales, se espera que el voto de esos “nuevos” ciudadanos tenga un impacto en estados como Nuevo México, Florida, Colorado y Nevada, donde el porcentaje de latinos y asiáticos registrados para votar es superior a los márgenes de victoria que obtuvo el ganador en 2004.

Haciendo un corte limitado sólo a los votantes latinos, son cerca de 14 millones los que en esta ocasión se encuentran registrados para votar en la elección presidencial, frente a los 9.3 millones registrados en 2004. Se estima que el 4 de noviembre podrían acudir a las urnas 9.2 de esos 14 millones de votantes latinos, lo que supondría un 20% más que los 7.6 millones que votaron en la elección anterior.

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Ecuador: el problema no es Chávez

Posted on 3 octubre, 2008. Filed under: Domingo Medina -Caracas | Etiquetas: , , |

Domingo Medina / Caracas

 

La América Latina pareciera moverse a un ritmo y en una dirección distinta a otras regiones. Desde hace un buen rato, con sus particularidades, los países del hemisferio han venido viviendo una serie de cambios que han llevado al gobierno a movimientos, partidos y líderes de izquierda, muy críticos del programa neoliberal e impulsores de fuertes transformaciones políticas, institucionales y sociales. De hecho, cuando el mundo celebraba la caída del Muro de Berlín, el triunfo del neoliberalismo y el fin de la historia por allá en 1989, los venezolanos se oponían al paquete de medidas neoliberales de Carlos Andrés Pérez en lo que se conoció como “El Caracazo”.

 

Por supuesto, ese camino no es para nada fácil. Más bien, como aquella canción de los Beatles, “it’s a long and winding road”. El fin de semana pasado le tocó a Ecuador acudir a las urnas para decidir si se aprobaba o no la nueva constitución del país. Una amplísima mayoría, por encima del 65 % de los votantes, apoyó la propuesta impulsada por el presidente Rafael Correa. La nueva constitución planta un proyecto que, a decir de Correa, permitirá la construcción de un modelo socialista, con elementos similares a los establecidos en la constitución venezolana y en la propuesta de constitución boliviana. Por supuesto, también con elementos muy particulares que no están presentes en las otras, como lo referente a los derechos de la naturaleza.

 

El caso es que, de cara a la política doméstica, Correa ha obtenido una victoria impresionante, similar a la obtenida por Evo Morales hace casi dos meses. Es nota que deben tomar tanto los opositores internos, como lo ha hecho Nebot, el alcalde de Guayaquil, que se ha declarado dispuesto a dialogar con Correa y a aceptado los resultados sin ambages). Lo que sigue ahora en Ecuador es un proceso que debe culminar con la elección de las nuevas autoridades y representantes populares a los distintos órganos de gobierno. A juzgar por los resultados del referéndum, no habría que esperar mayores sorpresas en cuanto a un nuevo triunfo de Correa y sus partidarios.

 

En cuanto a la política internacional, los resultados de estas elecciones refuerzan el eje, si le podemos llamar así, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Cuba y Ecuador. Si lo ampliamos un poco e incluimos a Brasil, Argentina y Paraguay (todos los países mencionados con gobiernos de izquierda) tendremos un bloque que viene impulsando esquemas de integración muy distintos a los famosos TLC y que viene ganando espacio y poder en los organismos de decisión y representación multilaterales de la región. (De hecho, sería bueno recordar que Colombia y Perú son los únicos países de Suramérica con gobiernos de derecha.) Para muestra un botón: la reunión que sostuvieron esta semana Chávez, Lula, Correa y Morales en Manaos…

 

De modo que, si analizamos bien, veremos que el problema no es Chávez. El problema ni siquiera es Evo, Lula, Correa y Chávez. El problema, para quienes aún no se dan por enterados y siguen propiciando aventuras golpistas e intervencionistas, son los pueblos, que se cansaron de tanta receta neoliberal. Y con el ejemplo gringo de estos días…

 

Pero como decíamos, el camino no es fácil. Me voy a permitir citar dos comentarios aparecidos en la prensa española, que nos pueden dar luz acerca de por dónde van a venir los tiros. La primera, no podía ser de otra manera, es de El País: “La Constitución, aun llena de defectos como su prolijidad mamotrética y su hiperintervencionismo, quizá sea un arma válida para esa refundación, siempre que Correa no se lance a imponer a diestro y siniestro su voluntad.”

 

La otra cita es de La vanguardia: “Con este cuarto triunfo electoral consecutivo Correa ya tiene las manos libres para presentarse a la reelección y acelerar sus polémicas reformas socialistas, que, entre otras cosas, otorga al Estado un mayor control en sectores estratégicos. Sumak kawsay, buen vivir en lengua quechua, será el eje del nuevo marco institucional que prometió el presidente. Sin embargo, sumak kawsay, una fórmula tan difusa como el socialismo del siglo XXI que impulsa el joven mandatario ecuatoriano, parece ser el envoltorio de un proyecto estatista y de concentración del poder…”

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Palin, el arma secreta republicana

Posted on 12 septiembre, 2008. Filed under: Eileen Truax -Los Ángeles | Etiquetas: , |

Eileen Truax/Los Ángeles

El 29 de agosto bien tempranito sonó una alerta en mi teléfono celular con un mensaje de texto: “McCain elige a una mujer como compañera de fórmula”. Durante una fracción de segundo mi cerebro pensó: “¿Hillary?”. Una vez sobrepasado el involuntario sarcasmo matutino, corrí al internet: se trataba de una perfecta desconocida, con sonrisa de publicidad de pasta de dientes, con pinta de secretaria ejecutiva sexy, y con el sonoro cargo de gobernadora de Alaska. Ni cómo imaginarme que Sarah Palin sería el nombre más mencionado en los medios, y fuera de ellos, durante las siguientes semanas.

En los días posteriores lo comenté con muchas personas: todos coincidimos en que el nombramiento de la desconocida y atractiva Palin es un intento descarado del Partido Republicano por atraer a las mujeres que se describen a sí mismas como “independientes”, es decir, que no están atadas a ninguno de los partidos dominantes de Estados Unidos, pero que siendo herederas del movimiento feminista de los setentas anhelaban que una mujer llegara a la presidencia. También es un intento por atraer a un público joven; Palin tiene 44 años de edad, dos menos que Barack Obama, el candidato demócrata. Y para algunos más, el nombramiento de la gobernadora es un intento por reforzar los lazos del candidato republicano John McCain con el ala más conservadora de su partido.

Palin es abiertamente pro-life; está en desacuerdo con la educación sexual en las escuelas –sí, su hija de 17 años está embarazada-; está en contra del control de armas, y su expediente contiene perlas como la siguiente: siendo alcaldesa de su pueblo, Wasilla, en una ocasión buscó prohibir el acceso a algunos libros de la biblioteca local por considerar que tenían un lenguaje inapropiado. Aún así, tiene su encanto: la propaganda de su campaña al gobierno de Alaska incluía el eslogan “Coldest state, hottest governor”.

Pero si esas pueden ser algunas de las razones estratégicas de la campaña de McCain, las razones mediáticas son más burdas aún. A partir del nombramiento de Palin los medios de comunicación han enloquecido. Tan sólo en esta semana he visto su rostro en cuatro de las revistas con mayor circulación en el país. Time llenó su portada con un extreme close-up de la candidata, mientras la revista People la presenta, también en portada, cargando a Trig, su hijo de cuatro meses de edad que tiene Síndrome de Down; el título que ofrece People es “Family Drama”.

La carta de la típica familia americana ha sido muy bien jugada por Palin. Criada en Wasilla, Palin creció entre cuatro hermanos, una madre que cuidaba de ellos y un padre que fue maestro de ciencias en una escuela local. Durante su época de estudiante ganó reconocimientos por su desempeño en actividades atléticas, obtuvo el título Miss Wasilla y conoció a su sweetheart, el que se convertiría en su esposo. Combinando su incursión en la política con su actividad como hockey mom, como orgullosamente se ha descrito, Palin ha criado a cinco hijos; los cinco, acomodados rigurosamente por estatura –de hecho los seis si incluimos al no muy sonriente novio de la hija embarazada- han aparecido en los eventos oficiales acompañando a su mamá entre los aplausos conmovidos de los asistentes, particularmente las mujeres. La escena de una Palin cargando a Trig en televisión nacional, sumada a un muy buen discurso de aceptación pronunciado durante la Convención Republicana, hizo que la euforia de la Convención Demócrata de unos días antes quedara borrada de la memoria de corto plazo de los medios.

En los últimos días algunas encuestas han empezado a mostrar a McCain por encima de Obama en las preferencias electorales. Sin duda esto es efecto de la presencia de Palin en los medios; pero esta es una tendencia que, desde mi punto de vista, podría conservarse. Mientras Palin sigue teniendo los reflectores encima y arma discursos que por momentos pretenden ser incendiarios, aunque en general carentes de proyecto, la campaña de McCain continúa lanzando ataques en contra de Obama a ritmo de un spot televisivo diario.

Palin se refiere con sarcasmo al proyecto de gobierno del candidato demócrata, y la gente ríe: esta mujer sí que sabe cómo ser simpática. Obama responde de la misma manera y la gente se indigna: el tipo se atreve a ofender a una mujer. Pienso que las mujeres que simpatizan con la ideología republicana pero que nunca han tenido el suficiente interés en la política como para ir a votar, particularmente en los estados con mayor población rural, estarán viéndose reflejadas en la candidata. Con su sonrisa para enfrentar los problemas cotidianos, reivindicando los valores del pueblo pequeño, aceptando el designio divino enviado por Dios y enarbolando la maternidad como valor supremo, Palin podría convertirse en el arma del Partido Repúblicano no sólo para ganar el voto indeciso, sino para obtener un buen número de nuevos votantes.

Lejos están, al parecer, las críticas hechas por McCain a la falta de experiencia de Obama. Palin, la que recientemente obtuvo su primer pasaporte; la que al ser cuestionada sobre si aceptaría el cargo de vicepresidenta respondió que lo decidiría “cuando alguien le explicara exactamente cuáles son las actividades diarias de un vicepresidente”; Palin, la que justifica una guerra en Irak haciendo alusión a la voluntad de Dios, ha venido a poner al Partido Republicano bajo el reflector y podría estar a menos de dos meses de ser electa la segunda a bordo del gobierno estadounidense.

Tal como lo dijo la hoy candidata el día de su nominación, la vida está llena de sorpresas.

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Sociedad Zombi: La niña de Rajoy no nació el 9 de marzo

Posted on 16 marzo, 2008. Filed under: Catalina Gayà -Barcelona | Etiquetas: , |

Por Catalina Gayà

Con retraso, ya lo sé, aquí va la historia de la niña que no nació. El líder del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, hizo alusión al final del primer debate con el actual presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y en ese momento candidato del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), a una niña, que es la que él esperaba que naciera en España si él ganaba las elecciones. La niña, por supuesto, tenía unos padres (hombre-mujer) que trabajarían, tendrían una casa, serían honrados y ella tendría las mejores oportunidades de estudio (inglés perfecto, claro), trabajo y luego de matrimonio. Las 13 millones de personas que seguíamos el debate nos quedamos sin habla. A algunos, los simpatizantes y militantes del PP, les entró la niñamanía y se hicieron camisetas que ponían: “Yo soy la niña de Rajoy” y que lucían en los mítines del PP. A otros, entre los que yo me cuento, nos pareció demagogia y un horror, fuera de la realidad la posibilidad de plantear a una niña con ese futuro. Rápidamente en Internet salieron vídeos con la niña de Rajoy: algunos emulaban a la niña del exorcista, otros recuperaban las palabras que la hija de Franco, el dictador, había pronunciado para todos los niños y niñas de esa España triste y destrozada que mandaba Franco. Los políticos tampoco se callaron: Joan Herrera, el candidato de Iniciativa per Catalunya-Verds, un partido catalán que se define como de izquierdas, solidario y verde, dijo en un discurso que él trabajaba por si la niña de Rajoy era lesbiana.

En fin, media España se rio o se vanaglorió de la posible-futura existencia de esa pequeñaja. Algunos articulistas le auguraban un final muy negro: psicoanálisis o terapias varias durante años y años o adicciones varias. En esos días, yo andaba, como dicen en México del tingo al tango, o sea, entrevistando a especialistas en diferentes temas para una sección que titularon “Tome nota, presidente”. Ninguno de mis entrevistados me habló de la niña. Me explicaron cómo estábamos en materia de igualdad, inmigración, islamismo, investigación-desarrollo-innovación, ley de dependencia, cultura, cambio climático… Debo confesar que para mi sorpresa –y os aseguro que no pretendo defender el mandato socialista ni mucho menos—hemos avanzado y, mejor todavía, hemos cambiado el sistema legislativo en muchísimos aspectos como maltrato a las mujeres, se ha aprobado la ley de dependencia aunque las ayudas todavía no han llegado….. ¿Qué pasaba entonces? ¿Por qué todo el mundo andaba con el ánimo por los suelos y tenía miedo de que la niña de Rajoy al final naciera?

Una llamada. Una mujer muy querida, a la que he prometido que no la citaría, me llamó en uno de esos días en los que yo andaba con estas nubes grises sobre mi cabeza y con un cansancio bastante evidente. Y, por primera vez en 18 años y tengo 32, no se preocupó por mi cansancio. Textualmente me dijo: “Trabaja para que la niña de Rajoy no nazca”. Al principio, me reí pero me hizo pensar mucho y me dio miedo el miedo que sentía la gente –por supuesto no los votantes del PP—ante la posibilidad de que la niña naciera.

Efectivamente, la niña de Rajoy no nació el 9 de marzo, pero lo pagaron los partidos minoritarios. Ganó el PSOE ergo ganó Zapatero, pero los analistas atribuyeron el aumento de votos del PP a las nuevas generaciones, a esas niñas que se habían puesto la camiseta y que habían salido a la calle para decir: “Yo soy la niña de Rajoy”. Los votantes de 18 años sí creyeron en esa niña.

El 10 de marzo, comentábamos con un colega que la gente estaba tranquila, pero no feliz. Los resultados electorales en España fueron una muestra de bipartidismo y , los que votamos con miedo, tenemos algo en el cuerpo que nos dice que hay que cambiar algo. Y no solo la niña.

P.S: Leímos también que Cristina Fernández, en Argentina, y Felipe Calderón, en México, hablaron de una niña. Fernández hasta le puso nombre Dolores Argentina, el sentido dramático de los argentinos es genial. El asesor de campaña de Rajoy, Fernández y Calderón era el mismo. ¿Qué les pareció en México y Argentina? ¿Hubo revuelo?

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« Mejor no me Ayudes, Compadre Sarkozy »

Posted on 11 marzo, 2008. Filed under: Manuel Ulloa -París | Etiquetas: , |

Por Manuel Ulloa Colonia / París

Este domingo fui a ejercer mi derecho a votar en Francia por primera vez : Las municipales y cantonales de 2008. ¡Y con qué gusto voté después de ocho años de estar como el chinito, nomás milando! Yo formo parte de ese 30% del electorado que votó con enjundia para sancionar la política y las extravagancias (puterías, en lenguaje llano) de Mesié « bling-bling » Sarkozy (lo del « bling-bling » en alusión al tintineo de las pulseras de oro y el Rolex). En mi comuna (o municipio) no se corría el riesgo de pasar a la derecha pues en ella sigue reinando el Partido Comunista Francés. Aubervilliers en un vestigio del legendario cinturón rojo de comunas comunistas que llegó a rodear París por varias décadas, prácticamente desde la posguerra. No, lo que estaba y sigue estando en juego es más bien algo que se aparenta a una OPA (oferta pública de adquisición) hostil de estos últimos bastiones comunistas operada por el Partido Socialista. A ver cómo se resuelven las cosas el próximo domingo en la segunda vuelta, pero la ventaja de los cocós (comunistas) es de sólo 3 puntos.

El balance de la primera vuelta ya lo vieron seguramente en los periódicos : « Voto de castigo a Sarkozy y repunte de la izquierda » dicen más o menos todos los titulares. No obstante, si parto del ejemplo de mi comuna es porque refleja a su modo una tendencia más general del electorado fráncés en esta elección : el recentraje (movimiento hacia el centro) y la consecuente eliminación de los extremos. Tanto el Frente Nacional (ultraderecha) como el Partido Comunista salieron perdiendo, el primero mucho más que el segundo porque perdió todo. El PCF alcanzó a salvar algunos trastos del vendaval, pero está en franca decadencia (cómo estarán las cosas que sus candidatos a alcaldes ni siquiera se atreven a pronunciar el adjetivo comunista en sus discursos ni a poner el logotipo del partido en su propaganda).

Hablando de extremos hay una sola excepción digna de mencionarse : La Liga Comunista Revolucionaria, partido de filiación trotskista y decididamente anticapitalista, progresó cerca de dos puntos con relación a 2006 y prepara una alianza etratégica con otro partido anticapitalista alemán. ¿Otro mundo será posible ?

El recentraje beneficia sobretodo al recientemente formado MoDem (Movimiento Democrático), partido-veleta que con un promedio nacional de 4,5% y una flexibilidad ideológica que haría sonrojarse al mismo PRI, será el fiel de la balanza en muchas ciudades donde la batalla entre la derecha y los socialistas está cerrada.

A pesar de que la dirigencia socialista sigue posponiendo un necesario aggiornamento, el PS obtuvo una buena progresión en las grandes ciudades (París, Lyon, Estrasburgo, Marsella o Tolosa). Sin embargo, esta progresión puede ser tramposa, ya que se debe menos a las virtudes del programa socialista que a la colaboración de Mesié « bling-bling ». Este último trae la hormona desatada últimamente (como el mundo entero se ha dado cuenta) y se convirtió en el mejor aliado de los socialistas al declarar recientemente que las arcas del Estado estaban vacías y que el poder adquisitivo se iba a quedar como está (y háganle como puedan), al anunciar cada mañana una nueva reforma que deja perplejos hasta a los más reformistas y al hacer de su vida sentimental la comidilla de toda sobremesa. Sin olvidar el lamentable incidente de la Feria de la Agricultura en el que Sarkozy le replicó a un ciudadano que rechazó darle la mano de mala manera « ¡Pues entonces lárgate, pobre pendejo! ». 

Tomando en consideración lo anterior, la derecha no la está librando tan mal. Se trata de una elección local, pero que al ser usada por muchos electores como un plebiscito de la gestión sarkozista puede tener implicaciones nacionales. Eso sí, aquellos alcaldes y candidatos sarkozistas de la Unión por la Mayoría Presidencial que se reeligieron o se mantuvieron a flote lo hicieron gracias a la simple estrategia del « no me ayudes compadre », es decir, evitando que Sarkozy viniera a apoyarlos en campaña. ¡Qué bonita familia 

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Inmigrantes y Elecciones en España: ¿Integración por Contrato?

Posted on 7 marzo, 2008. Filed under: Javier Távara -Madrid | Etiquetas: , , |

Por Javier Távara / Madrid

La escena la presencié hace unos meses en un supermercado de barrio, en una de esas zonas de Madrid que poco interesan a las grandes firmas, pues el vecindario es de españolitos de pocos dineros y de inmigrantes. La única cajera, una chica latinoamericana, lidiaba con una tremenda cola de clientes impacientes. En esas estábamos cuando -¡ay!- una clienta inmigrante de algún país andino empieza a pagar su exigua compra con céntimos de Euro. Las vecinas de toda la vida que estaban detrás de ella montaron en cólera. A gritos le exigieron que se adaptara a las costumbres españolas y que llevara la calderilla de euro a cambiarla al banco antes de venir a fastidiar la cola del súper pagando con moneditas.

Algunos de la cola defendimos a la sudamericana con el simple argumento que los céntimos de euro también son dinero y que la chica está en su derecho a pagar con ellos. Las vecinas exaltadas mantuvieron su queja con un argumento, para ellas definitivo: los últimos en llegar nos están imponiendo sus costumbres a los que llevamos aquí toda la vida. La discusión se calentó, la encargada del súper notó el enfado de la clientela y abrió otra caja con el anuncio acostumbrado: pasen en orden por favor. Allí se armó la marimorena: el hombre chino que estaba al final de la cola, consiguió con una hábil carrerita ponerse el primero de la cola en la nueva caja, saltándose a la torera a los que llevaban más tiempo esperando. El vecindario se terminó de calentar y volvieron a repetir eso de que los recién llegados nos están imponiendo sus costumbres al tiempo que increpaban a la cajera sudamericana por aceptar que le paguen con moneditas.

Hubiera querido decirles de todo a las exaltadas, incapaces de entender que las normas de cobro en un supermercado no las fija la cajera si no sus jefes, unos millonarios que tienen contratada a la muchacha por 600 euros al mes, pero la chica de las moneditas se había esfumado y preferí decirle a la cajera unas palabras de ánimo.

¿A qué viene esta historia en Mundo Abierto? Quería complementar el relato que ofreció aquí Mingus hace unos días, donde nos contaba que el derechista Partido Popular de Mariano Rajoy pretende a exigir a los inmigrantes que se comprometan por contrato a respetar las costumbres españolas. Escrita así la idea resulta ridícula. ¿Cuáles son las costumbres españolas? Pero si hay algo que tiene el PP son asesores, politólogos y toda clase de expertos en escudriñar la realidad social española y el contexto europeo.

Y de Francia les llegó una lección en las penúltimas elecciones presidenciales, aquellas que llevaron al ultraderechista Le Pen a disputarle la presidencia a Chirac. Los barrios obreros que llevaban años votando al partido comunista habían cambiado su voto favoreciendo al ultraderechista. Cosas de la mala convivencia con la inmigración. Le Pen ofrecía mano dura contra los inmigrantes y su propuesta caló en los franceses más desfavorecidos. Chirac ganó las elecciones, pero se aseguró de fichar a un ministro de interior tan implacable como Sarkozy, quien le sucedería en la presidencia y terminaría imponiendo la prueba de ADN a los inmigrantes que deseen traer a sus familiares.

¿Qué pasa hoy en España? El PSOE de Zapatero adelanta por muy poquito al PP de Rajoy en las encuestas. Los asesores de Rajoy están convencidos de que pueden arrebatarles votos a los socialistas en los barrios obreros que tradicionalmente han sido votantes de izquierdas. Creen que es posible obtener el voto de esos españoles de pocos ingresos que compiten con la inmigración por un lugar en las fábricas y en las obras, en las escuelas, en los hospitales o en la cola del súper.

Lo que son las cosas. Ahora Rajoy dirige su discurso a los ‘currantes’. A los trabajadores que madrugan para llegar a tiempo al tajo, los que tienen dificultades para llegar a fin de mes, los que sufren las subidas de precios. El líder del PP denuncia las ‘desigualdades‘ entre españoles que ha creado el PSOE de Zapatero con reformas como el estatuto catalán. El derechista Rajoy pretende adelantar a Zapatero por la izquierda.

Su amigo francés Sarkozy le ha contado a Rajoy algunas de sus ideas y de allí sale el contrato de integración. El PSOE ha respondido que la mayoría de las obligaciones allí contenidas ya están recogidas en las leyes. Y en cuanto a las costumbres… ¿cuáles son las costumbres españolas? ¿Harán un catálogo? Pero en los barrios que han visto cambiar muy rápidamente la composición originaria del vecindario están encantados con esto de acostumbrar a los inmigrantes a sus ‘buenas’ costumbres.

Pero esto del respeto a las costumbres españolas, además de difuso, suena a pura xenofobia. ¿Lo de bailar un bolero pegadito a la pareja es una costumbre española o latinoamericana? Tu me acostumbraste, a todas esas cosas y tú me enseñaste que son maravillosas…

Zapatero tampoco anda muy fino hablando de inmigración. En una reciente entrevista en televisión, el Presidente se dedica a destacar que controla las fronteras mejor que nadie y que expulsa irregulares a tutiplén. En vez de articular un discurso de Derechos Humanos y de desarrollo sostenible, Zapatero se lía a hablar de cifras de indocumentados y expulsiones. Parece que le obsesiona desmentir la imagen que la oposición ha vendido de su Gobierno: que ha sido permisivo con la inmigración irregular. Hay que decir que con datos en la mano, las críticas que hace el PP respecto a la política de inmigración de Zapatero son una gran patraña. Ningún gobierno de España podría blindar las fronteras, como pretenden algunos.

El tema de la inmigración ha ocupado muchas portadas durante los últimos años y no podía estar ausente en estas elecciones. Lamentablemente no se abordan los temas de fondo: el Estado concentra sus esfuerzos en grandes infraestructuras en detrimento de las prestaciones sociales y mientras se sigan deteriorando los servicios que brinda el Estado, con el aumento de la población crecen las fricciones entre nativos y recién llegados. Lo peor es que hay quien pretende ganar las elecciones explotando ese malestar de los que más sufren el retraimiento del Estado.

Como los inmigrantes no votan, es más barato prometer mano dura para ellos que prometer la mejora de los servicios sociales para todos los ciudadanos.

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