Modelos de Cuba: un hobby sin fashion

Posted on 2 julio, 2009. Filed under: Walter Duer -Buenos Aires | Etiquetas: , |

Por Walter Dauer / Cuba

Modelo Cubana antes de la Revolución (foto tomada del blog Política Cubana)

El Club Amigo Ancón es un hotel all-inclusive muy cercano a la ciudad cubana de Trinidad, uno de las ciudades coloniales mejor conservadas de toda América latina. Sus características no difieren mucho de cualquier otro alojamiento con todo incluido que pueda visitarse en cualquier rincón del mundo, porque si hay un mercado que se ha globalizado desde hace mucho tiempo es, precisamente, el de este tipo de hoteles: la comida es la misma, las piscinas son todas parecidas, los shows en vivo parecen calcados unos de otros y hasta daría la sensación de que a los profesores de rumba, salsa u otro ritmo similar los fabricaron en serie y repartieron uno por cada uno de estos establecimientos.

Paré ahí sólo una noche con la intención de hacer un buen reportaje sobre Trinidad (no digo que lo haya logrado, sólo indico que era mi intención), pero no tenía ningún objetivo en común con ninguno de los otros huéspedes: entre mis metas no se encontraban ni la de comer hasta la explosión de mis arterias, ni emborracharme con margaritas hechas con alcohol de medio pelo, ni la de empujar un coco hacia una especie de arco utilizando una manguera pendiente de mi short de baño, como si de una extensión de los testículos se tratase.

Durante la noche y después de la cena, me dediqué a bajar la comida y a convocar al sueño recorriendo las instalaciones comunes. Para mi suerte, me topé con el único espectáculo que sí podía convocar mi atención: un desfile de modas. No porque sea un amante de las pasarelas, sino porque se trata de una verdadera rareza en Cuba, donde las grandes marcas aún no tienen cabida y cada uno viste lo que puede o lo que proporciona el sistema. Exhibían los trabajos de Lourdes Trigo, una diseñadora local, quien justo al final del evento me dijo que “aquí las modelos lo hacen por hobby, no hay un desarrollo del mercado que les permita armar una profesión de esto”. La misma Trigo agregó de inmediato que “incluso, todas las chicas que has visto aquí tienen una carrera universitaria y ejercen esa actividad en paralelo”.

Sin embargo, minutos después pude enterarme de que Yenny, tal vez la más bonita de las niñas que pasearon vestidos por ese espacio que en general se utiliza para servir el café de trasnoche a turistas pasados de comida y de alcohol y que tan lejos está del glamur que habitualmente envuelve a una pasarela, tenía un contrato cerrado con firmas italianas y que Diora, una de sus compañeras, estaba a punto de participar de desfiles en Uruguay. “Existe una entidad en La Habana, llamada Actuar, que las patrocina y que permite que algunas puedan tener proyección internacional”, me aclaró Trigo, aunque luego sostuvo su versión inicial para concluir que: “la carrera de modelo es muy corta, y las chicas lo saben, esa es otra de las razones por las que no se las incentiva a dejar todo por esto”.

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Cartas desde Cuba: Las generaciones perdidas de la música cubana

Posted on 9 febrero, 2009. Filed under: Témoris Grecko | Etiquetas: |

Por Témoris Grecko / La Habana

Cuba es el país del estancamiento, de los imprescindibles que no se van, de los que a los 40 o 50 años siguen siendo llamados “los jóvenes” porque nacieron en la Revolución pero ésta nunca les dio la oportunidad de reemplazar a los mayores. En música, por ejemplo, hay unos pocos grandes que lo abarcan todo: Silvio y Pablo, los dos gigantes de la lírica propagandística revolucionaria, están en todos lados (sobre todo Silvio); en trova vieja, Carlos Puebla se murió pero sus “Tradicionales” siguen usando su nombre para fosilizarse en las verandas del Vedado donde se reúne la élite cultural. Quienes nunca se subieron al carro fueron marginados (no es de sorprender que Ry Cooder se haya encontrado a las joyas de Buena Vista como fierros sueltos de un Chevrolet de los 40). Los jóvenes ya encontraron todo ocupado. Y se da la paradoja de que muchos se hacen conocidos fuera de la isla, pero adentro no.

En el plano de la música no está tan mal como en el político, pero es un reflejo de ello. Escribió Claudia Cadelo, una chica de la isla de 24 años, en su blog en diciembre pasado: “Aquí estoy viendo los premios Lucas… ¡qué asco! Siempre los mismos, pareciera que sólo hay 5 cantantes pop, 4 grupos de rock y 2 bandas de salsa. Los directores de los videos clips, casualmente, también son siempre los mismos”.

No es casual. Los gustos del público suelen ser variados. Los de los burócratas del Partido, no.

(Sólo la furia arrabalera del reggaeton ha escapado al control de los jerarcas, aunque no me atrevo a levantar las manos para aplaudir por esto… ahora que desde cada ventana se escucha el ritmo invariable con letras como “mami dame tu culo”, uno se pregunta qué les pasó a los cubanos que se alejan de su propia música, tan rica y diversa, y adoptan esta lamentable importación portorriqueña).

Como sucede en todos los niveles de la vida cubana, el Partido ha creado estructuras para canalizar la actividad artística dentro de la Revolución, es decir, al capricho y censura de sus funcionarios. Los músicos jóvenes tienen que trabajar para la Asociación Hermanos Saíz, hasta los 35 años, y después hay que pertenecer a la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba. Ambas son organizaciones de masas que controlan sus carreras, les dicen dónde tocar y por cuánto dinero, los meten y sacan de la tele y la radio, negocian con Egrem (la empresa gubernamental de grabación), y además los llevan a las grandes manifestaciones y otras actividades políticas.

Así que son varias generaciones perdidas de músicos, que han quedado aplastadas bajo el peso de los viejos de la Nueva Trova y otros monstruos por el estilo. Pero están ahí, luchando su yuca, como diría uno de ellos, y son oleadas: gracias a Ray Fernández, un gran trovador de los llamados jóvenes, a su esposa Lenia y a su amigo Darvis, pude aproximarme un poco a la escena de la trova cubana. Y me quedé muy impresionado por la cantidad de excelentes cantautores, todos los cuales se ganarían un lugar automático en prestigiados foros latinoamericanos (tal vez no en la tele), pero que aquí luchan para conseguir que un colega los deje echarse una o dos cancioncitas dentro de su espectáculo.

Lo mejor es que se rehúsan a callar: varios “amigos” le han pedido a Ray que no cante tal o cual pieza, que modere las letras, que se congracie para que le den oportunidades. Canciones suyas como “Lucha tu yuca” y “Matarife” son críticas al liderazgo y al sistema que no salen por la radio (sin embargo, Ray rechaza que lo llamen disidente y es un idealista que todavía cree que se le pueden hacer enmiendas a la R. para que recupere la evolución). Según denuncias de la oposición, también fue censurada la canción “Mala Leche”, del grupo pop Moneda Dura. En agosto de 2008, Gorki Águila, el vocalista de la banda punk Porno para Ricardo (y que canta versos como “El comandante habla su mierda delirante. Usted es un tirano y no hay pueblo que lo aguante”), fue detenido bajo cargos de “peligrosidad social predelictiva”, que es algo así como un equivalente tropical del sistema de prevención de asesinatos en desarrollo que vimos en la película “Minority Report”: no te arrestan por lo que hiciste, sino por lo que podrías hacer (también recuerda los ataques preventivos de Bush). Sólo la movilización de artistas y bloggers, que alertaron a la opinión pública internacional a través de sus bitácoras, evitó que Águila fuera condenado.

Claudia Cadelo lo expresó así: “Hace tiempo que perdí la esperanza en la intelectualidad y los artistas cubanos (radicados en el territorio nacional). El miedo y el acomodo valen más que el arte, la solidaridad y cualquier tipo de actividad que pueda atentar contra el negocito. Pero después de lo de Gorki ya lo que me dan es náuseas. Sin embargo el otro día Ciro, siempre tan comprensivo con sus compañeros (una pena que no sea y viceversa), me dijo: ‘Mira, Claudia, lo bueno de que exista Porno Para Ricardo es que hemos subido tanto la parada que ya el nivel de censura se ha visto obligado a bajar; ahora otros grupos pueden cantar cosas que quizás si ya nosotros no hubiésemos hecho “El Comandante” y “El General” no podrían hacerlas, y pasan por los canales oficiales y hacen letras críticas y eso está bien. Nosotros ya somos la oveja negra‘.
Así que me pongo a ver a Nassiry (el de Moneda Dura) cantando ‘Cuál es tu mala leche’ y me parece bien. No puedo negar que Ciro tiene razón, aunque sea doloroso para mí verlos convertidos en la oveja negra del gobierno y de los músicos también. No sé cómo aun tienen ganas de hacer un estudio para ayudar a una escena underground que ya ha demostrado que nunca los ayudará a ellos…pero en fin, tengo que reconocer que yo también soy víctima de ese espíritu de la mala leche”.

Un homenaje que se les puede hacer a los censurados es presentar las piezas por las que los reprimen. Así que ahora, a manera de mínima muestra de la producción cultural cubana y en solidaridad con los músicos, pongo unos videos con anotaciones para que los lectores de Mundo Abierto empiecen a conocer a las generaciones perdidas de la música cubana:

El matarife“, de Ray Fernández. Elementos para entender: matar vacas está penado con cárcel en Cuba; Ray conoció en una provincia el caso de un matarife que acababa de cumplir 10 años de pena y presenció su conversación con el trabajador social enviado para reencaminarlo por la senda de lña Revolución; yo no hice la grabación, pero reconozco su casa, donde nos pusimos una buena; las “laticas de sardinas de la alternativa bolivariana” se refiere a ayuda enviada por Hugo Chávez. Y los que pasean por allí son Lenia y su hijo.

Lucha tu yuca, taíno“, también de Ray. Los taínos fueron los primeros pobladores de Cuba, arrasados por los españoles casi hasta el exterminio. Un bohío es una choza taína. “Fulas” son los cuc o peso convertible. La historia es una analogía con la realidad actual, y el cacique con… bueno, ya saben quién.

“Mala leche”, de Moneda Dura. En cualquier otro país, la gente hace este tipo de canciones para quejarse de la vida cotidiana y no pasa nada. En Cuba, donde el régimen espera que se compongan temas que proclamen “Vivo en un país libre” y “Amo esta isla”, es vista como una crítica antirrevolucionaria.

ATENCIÓN: ESTÁ ENTRANDO USTED A LA ZONA NO APTA PARA NIÑOS NI REVOLUCIONARIOS DE MENOS DE CINCO AÑOS DE EDAD MENTAL.

SIGA ADELANTE BAJO SU PROPIO RIESGO.

“El Coma Andante”, de Porno para Ricardo. La verdad es que esta banda es bastante maleta, ni musical ni líricamente ofrece nada. Pero quien la hace relevante es la censura y la mediocridad del régimen, que la convirtieron en un referente para muchos miembros de las generaciones perdidas de Cuba.

Otras entradas de la serie Cartas desde Cuba, de Témoris Grecko.

(Cuando la) R (perdió la) EVOLUCIÓN

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Cartas desde Cuba: (cuando la) R (perdió la) EVOLUCIÓN

Posted on 16 enero, 2009. Filed under: Témoris Grecko | Etiquetas: , |

Por Témoris Grecko / La Habana

A fines de los años 80, mis tías Charo y Carmen me dieron un casete de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés. Se lo había vendido un taxista que lo grabó en uno de los primeros conciertos, tal vez el primerísimo, que los trovadorers dieron en México. Yo era un niño y crecí con su influencia, a lo largo de décadas canté sus canciones, tengo varias completas y muchos fragmentos de otras en la memoria. Era parte no sólo de mi formación musical y literaria, sino también política: ellos contribuyeron a darle márgenes a mi concepción del mundo. Una parte fundamental de esta construcción era darle apoyo incondicional a la Revolución cubana, a la que llamaré desde ahora la R. en este artículo. Esto se alimentaba por dos vías: la de la izquierda, para la que la R. era una causa vital, y la de México, para la que Cuba es tan importante como un asunto interno. Mis padres y mis tíos eran y son fieles creyentes de la causa. Para un chico como yo no había más opciones: tenía que amar a Cuba e idolatrar la R.

Al crecer y recibir más información, pude empezar a adquirir una perspectiva un poco más crítica. Bueno, tal vez no todo está perfecto allá, pensé. Fui a Cuba, por vez primera, en 1997, con mi gran amigo Adolfo, al Festival Internacional de la Juventud y los Estudiantes, y pude constatar que había descontento, deterioro, autoritarismo e intolerancia. Regresé en 2004. Aún así, Pablo me daba razones para seguir creyendo cuando aceptaba y justificaba: “No vivo en una sociedad perfecta / yo pido que no se le dé ese nombre / si algo me hace sentir ésta / es porque la hacen mujeres y hombres”.

Me motivaba, además, la mística de la R., una de las más poderosas que todavía persisten en nuestros días: la resistencia de la pequeña isla frente al imperio y la figura de Che, pero también la siempre impresionante gesta guerrillera de Fidel, su elocuencia y carisma, sus maravillosos desplantes frente a Estados Unidos y a los mediocres y prepotentes presidentillos latinoamericanos. En la primera Cumbre Iberoamericana, en Guadalajara, un caricaturista sentó al gordo Endara, Cristiani, Menem, Salinas de Gortari, Fujimori y tantas glorias de la época, sobre una banca larga, y a Fidel en el extremo, con mayor peso que los demás, levantándolos y haciéndolos desequilibrar. Palomo lo dibujó ganando en solitario un partido de tenis contra una veintena de rivales. A todos nos provocaba orgullo y risa, a la vez. (Lo de la risa es sorprendente en alguien que parece incapaz de reír.) Lo que le hizo a Fox cuando reveló la conversación telefónica fue un abuso imperdonable de la confidencialidad, pero en muchos de nosotros prevaleció el gozo de ver cómo fue exhibida la imbecilidad del mexicano.

Tuve que ir a Cuba por tercera ocasión, vivir en ella por un tiempo, recorrerla de Occidente a Oriente, y presenciar el aniversario 50 de la R., experimentar la vida diaria de los cubanos, preguntarles qué piensan, siente y sueñan, para que finalmente terminaran de caer mis ataduras románticas (más que ideológicas) y me pudiera dar cuenta de que la Revolución dejó de existir hace mucho, cuando perdió el sentido de evolución, cuando sólo se quedó la R., cuando Fidel se creyó lo de Brecht (traído hasta todos nosotros por el servicio de Silvio) de que hay hombres que son imprescindibles, cuando millones de cubanos nacieron, crecieron y maduraron sometidos al añejado sueño adolescente de un grupúsculo de ancianos.

No sabemos si Fidel está vivo o sólo incapacitado. La última de sus “reflexiones”, antes diarias, apareció en Granma el 16 de diciembre, lo que llevó a Ginés Górriz a concluir que, por lo menos, hay “muerte reflexiva”. Aunque parezca brutal, miles de cubanos creen, como yo, que la parca podría hacerles un gran favor si optara por llevarse un combo y limpiara el gobierno de un guadañazo para dejar el espacio a la gente joven que siempre ha sido relegada. A la generación inmediata siguiente le pasa lo mismo que al príncipe Charles de Inglaterra, frustrado ad eternum por una madre – reina excesivamente longeva y tristemente insensible. Cuando llegue a rey, si no muere antes que ella, ya será demasiado viejo. Uno se pregunta si no sería mejor dejar paso de una vez a los que vienen detrás.

Porque la expresión más viva (vaya paradoja) de que quienes llevaron la Revolución a la cumbre también la condujeron cuesta abajo, la despojaron de 9 de sus letras y la dejaron simplemente como la R., es la cúpula del liderazgo cubano. En el discurso del 50 aniversario de la R., en Santiago (no lo pudimos escuchar en directo porque sólo dejaron pasar invitados al Parque Céspedes y no encontramos un cubano que lo quisiera ver por tele, así que sólo conseguimos mirar la repetición), Raúl demostró su cansancio, su frustración, su vacío de ideas. Todo fue resistencia, resistir, resistan cubanos. Y la foto de portada del Granma del día siguiente fue la primera fila de los asistentes, tomada en contrapicada: un sexteto de aburridos viejitos en uniforme militar, sentados en frágiles sillas portátiles.

¿Por qué siguen los ancianos, con sus viejas hazañas de la guerrilla de los años 50 en la Sierra Maestra, aferrados al poder? El discurso revolucionario insiste en la fe en los jóvenes, en el pueblo y en la “estructura del liderazgo”, es decir, en los cuadros medios y bajos. Cuando Fidel, de 82 años, fue obligado por su enfermedad a dejar el poder (activo), por fin, puso a Raúl, de 77 años, como presidente. De alguna forma, obró el encantamiento de hacer que millones de personas, fieles y contrarios, tomaran como natural que el líder le heredara el poder a su hermano, tras apenas molestarse en simular un proceso de relevo institucional. Pero bueno, la gente sabía que Raúl vendría después. Sus esperanzas, como nos dijeron varios, estaban en ver a un joven (o, por lo menos, a alguien menos viejo) en la Vicepresidencia, aunque fuera uno de los pupilos, digamos Lage o Alarcón. Se creía que tendría un mayor contacto con la realidad de la gente. Y, ¡oh!, ¡ideas frescas!, porque lo que ha envejecido terriblemente también son las ideas. Pero no. Ahí quedó José Ramón Machado Ventura, otro héroe de la Sierra Maestra, donde combatió bajo las órdenes de Raúl, y que es un año mayor que él: tiene 78 años.

¿Y la confianza en los jóvenes? Mmmm, no parece haber mucha. Otra, ¿y la confianza en la estructura de liderazgo? ¿Por qué no se permite que los cuadros lleguen al poder? Más aún, ¿y la confianza en el pueblo?

Lo que se demuestra es que no existe ninguna de las tres confianzas. La parte medular del discurso de Raúl en el aniversario fue apelar a todos los héroes caídos en la lucha para advertir a los jóvenes de que la R. puede ser destruida y exigirles que se mantengan  firmes en los principio de la R., “que no se reblandezcan con los cantos de sirena del enemigo” (o sea, que le crean nada a Obama) porque si no, “les faltará la autoridad moral que sólo otorgan las masas a quienes no ceden en la lucha” y “pudieran terminar siendo impotentes ante los peligros externos e internos, e incapaces de preservar la obra fruto de la sangre y el sacrificio de muchas generaciones de cubanos”. Raúl y su pequeño senado de cabecera están aterrorizados porque, ¡diablos!, la muerte no es revolucionaria y se los va a llevar, caballero, ya se los está llevando. Acaso ya llegó por Fidel, no lo sabemos pero ellos sí. Y cuando se los lleve, ya no habrá manera de impedir que los jóvenes empiecen a decidir. Y están en peligro de decidir mal, porque ya no van a tener a los “imprescindibles” (“hay hombres imprescindibles”, “Fidel es uno de ellos”, dijo Raúl en el citado discurso) para guiarlos y darles manotazos cuando se equivocan.

La falta de confianza en el pueblo se demuestra también en otro aspecto. ¿Por qué se ha rehusado la cúpula a revalidar el respaldo del pueblo cubano en elecciones libres, directas y con la posibilidad de votar por opciones fuera de la R.? El Che decía que un pueblo analfabeto podía ser engañado. Ésa podría ser la justificación para evitar elecciones libres al principio, cuando todavía había Revolución. Estados Unidos trataría de influir en el proceso, de manipular al ignorante pueblo cubano y someterlo a sus caprichos (las elecciones nicaragüenses de 1989, en las que los sandinistas perdieron el poder, parecieron ser una demostración de este argumento; Porfirio Díaz, el dictador que derrocó la revolución mexicana, también decía que el pueblo no estaba listo para la democracia).

¿Vale esa afirmación 50 años más tarde? La gran mayoría de los cubanos nació después de la victoria. La Revolución los enseñó a leer y escribir, les dio salud y educación, y además, doctrina revolucionaria intensiva: durante medio siglo, los cubanos han estado “protegidos” de información exterior y sólo han recibido la que su gobierno ha estimado conveniente, desde que estaban en el círculo infantil (equivalente a jardín de niños), aprendieron a amar a los héroes revolucionarios y a comportarse de acuerdo a los principios revolucionarios, a los largo de sus vidas han cumplido con sus obligaciones revolucionarias, siempre han escuchado que en Cuba se vive bien y que el exterior es una selva peligrosa, y están más que conscientes de la “agresión imperialista” permanente y del peligro fatal de perder la independencia ante Estados Unidos. Además están los CDR (Comités de Defensa de la Revolución), los grupos que hay en cada una de todas las manzanas de Cuba, en los que se obliga a participar a todos los vecinos, y que vigilan que todos se porten bien.

En suma, la R. ha tenido tiempo suficiente para formar al pueblo como ha querido. ¿Y a pesar de todo tienen miedo de que la gente vote en contra? ¿Por qué no confían en su propio pueblo?

Al igual que los ancianos de la cúpula son la expresión más viva de que la R. es un cascarón vacío, de una manera trágicamente irónica, desde los abominables rincones del imperio enemigo llega un contraste dramático que exhibe la falta de evolución en la que ha caído Cuba: en noviembre, en elecciones democráticas, los estadounidenses eligieron como presidente a un hombre joven, negro y progresista. Pónganlo a un lado de los varones viejos, blancos y reaccionarios que no sueltan el poder en Cuba. A pesar de que una mayoría de la población es joven y negra, ¿alguien ve a los jóvenes y a los negros en el gobierno cubano? ¿Por qué no hay? ¿Y quién será el principal operador del presidente yankee? ¿Una mujer? ¿Alguien ve mujeres en el primer círculo del poder en Cuba? ¿Por qué no hay?

En las semanas siguientes, Mundo Abierto publicará mis “Cartas desde Cuba”, donde trataré de presentar un panorama de la situación en la isla: libertad de expresión (este post debía dedicarse a ello, pero hacía falta una introducción), bloggers y la internet, nuevos trovadores, la vida cotidiana, fracaso económico y grandes logros de la Revolución.

Para finalizar este largo texto, dejo las reflexiones de uno de un importantísimo valor de la Revolución, uno de los que más ha contribuido a extender su fama, su mística y sus mitos. El periódico español Público, creado hace poco para ofrecer la visión de izquierda que, piensan algunos, El País perdió, difundió una interesante entrevista a Pablo Milanés, de la que extraigo lo siguiente:

Hábleme de su isla, ¿cómo ha dejado Cuba?

Bastante mal. Después de tres ciclones, una crisis que no se acaba de solucionar y unos dirigentes que no hacen nada por sacar adelante el país nuevamente en medio de esta parálisis. Si a esto se agrega la crisis mundial, pues estamos bien arreglados.

¿No confía en que Raúl Castro dé un paso hacia delante?

Yo no confío ya en ningún dirigente cubano que tenga más de 75 años porque todos, en mi criterio, pasaron sus momentos de gloria, que fueron muchos, pero que ya están listos para ser retirados. Hay que pasar el testigo a las nuevas generaciones para que hagan otro socialismo, porque este socialismo ya se estancó. Ya dio todo lo que podía dar, momentos de gloria, cosas imperecederas que aún perviven en la memoria y en los hechos cotidianos del cubano, pero tenemos que hacer reformas en muchísimos frentes de la Revolución, porque nuestros dirigente ya no son capaces. Sus ideas revolucionarias de antaño se han vuelto reaccionarias y esa reacción no deja continuar, no deja avanzar a la nueva generación que viene implantando un nuevo socialismo, una nueva revolución que hay que hacer en Cuba.

Y a esos viejos revolucionarios, ¿la historia los absolverá?

Sí, creo que sí. Simplemente deben retirarse, pero no creo que haya que juzgarlos por nada. Hicieron lo que tenían que hacer en su tiempo. Simplemente, ahora no están haciendo lo que deben hacer.

¿Alberga esperanzas en la presidencia de Barack Obama?

Sí, cómo no. Soy un ciudadano negro y que Estados Unidos haya tenido una ley de derechos civiles conquistada en los años 60 y que, menos de 40 años después, ya tenga un negro presidente es tanto o más que lo que hemos logrado nosotros en Cuba, donde los negros aún no tienen ni poder real ni verdaderas oportunidades. Es una vergüenza que en Estados Unidos haya un presidente mestizo (y que los mestizos en Cuba) no hayan ejercido el poder en estos cincuenta años.

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Las generaciones perdidas de la música cubana (a partir del 9 de febrero)

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