A treinta años del triunfo en Nicaragua de la Revolución sandinista

Posted on 10 septiembre, 2009. Filed under: Domingo Lilón -Pécs, Hungría | Etiquetas: |

Por Domingo Lilón / Pécs, Hungría

Recuerdo muy bien aquel 19 de julio de 1979. Aún conservo en algún lugar de la casa de mi madre en Santo Domingo aquel periódico dominicano que en primera plana y con grandes letras anunciaba el triunfo de los sandinistas en Nicaragua y la salida de Somoza del país. Ese mismo 1979 ingresé en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, en donde el tema de conversación era Nicaragua. Un año más tarde, en 1980, iniciado los estudios en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas el tema de Nicaragua fue popularizándose aún más. Allí conocí a Juan, “Sandino”, como popularmente le conocíamos, quien había pasado medio año en Nicaragua en la campaña de alfabetización. Éramos la generación de la Revolución nicaragüense.

Al igual que Cuba, Nicaragua contaba con todas las características para la revolución tal cual la interpreta Hobsbawm “[…] tanto en el viejo sentido utópico de búsqueda de un cambio permanente de valores, de una sociedad nueva y perfecta, como en el sentido operativo de procurar alcanzarlo mediante la acción en las calles y en las barricadas, con bombas y emboscadas en las montañas” (Historia del siglo XX, 1914-1991. Crítica – Grijalbo Mondadori. Barcelona, 1995, p. 445).

Durante mucho tiempo Nicaragua sufrió de las apetencias de los EE. UU., lo que trajo como consecuencia la aparición de uno de los líderes más carismáticos de Centroamérica, Augusto César Sandino, quien luchó no sólo contra los norteamericanos, sino contra los gobiernos nicaragüenses impuestos por los EE.UU. Su asesinato lo convirtió en un mártir.

El control del poder real en el país descansaba en la Guardia Nacional creada por los EE.UU., la cual, a su vez, estaba controlada por el general Anastasio Somoza García, fundador de la dinastía de dictadores que controlarían el país y la nación desde 1937 hasta finales de la década de los setenta.

Con una feroz dictadura de varias décadas y un mártir como Sandino, era de esperar la aparición de un grupo guerrillero inspirado por la idea de “crear un, dos, tres Vietnam” del Che Guevara y del “foquismo” del francés Regis Debray. En la década de los sesenta hizo su aparición la guerrilla nicaragüense, dividida luego en tres grupos de marcadas diferencias ideológicas, las cuales unidas formaron el Frente Sandinista de Liberación Nacional, el cual salió triunfante en 1979 tras la huída del último de los Somoza, el entonces presidente Anastasio Somoza Debayle. De nuevo triunfaba otra revolución en América Latina y con ella venía la utopía de un futuro mejor. Pero la tarea a realizar era enorme, debido a la situación en que se encontraba el país.

A diferencia de Cuba, la Revolución sandinista contó con una amplia muestra de solidaridad internacional, especialmente de los países del área, de Europa occidental, pero también de Cuba, la ex-URSS y de los países comunistas de Europa. Incluso, en un principio, de los EE.UU., hasta la aparición de Reagan como presidente de los EE.UU. Entonces apareció la “contra”, la oposición al Gobierno de Managua, financiado por el Gobierno norteamericano, provocando una violenta y larga guerra civil que, al fin y al cabo, socavó el ánimo y la confianza de los nicaragüenses ante los sandinistas, quienes perdieron el poder en las elecciones generales de 1990.

“La revolución sandinista fue la utopía compartida. Y así como marcó a una generación de nicaragüenses que la hizo posible y la sostuvo con las armas, también hubo una generación en el mundo que encontró en ella una razón para vivir y para creer, y peleó por defenderla en muchas trincheras a la hora de la guerra de los contras y el bloqueo de Estados Unidos, desde Europa, Estados Unidos, Canadá, América Latina, promoviendo comités de solidaridad, recogiendo dinero, medicinas, útiles escolares, implementos agrícolas, escribiendo en los periódicos, levantando firmas, presionando a los parlamentarios, organizando marchas.

[…] En un fin de siglo poco heroico, vale la pena recordar que la revolución sandinista fue la culminación de una época de rebeldías y el triunfo de un cúmulo de creencias y sentimientos compartidos por una generación que abominó al imperialismo y tuvo la fe en el socialismo y en los movimientos de liberación nacional, Ben Bella, Lumumba, Ho Chi Minh, el Che Guevara, Fidel Castro; una generación que aún presenció el triunfo de la revolución cubana y el fin del colonialismo en África e Indochina, y protestó en las calles contra la guerra de Vietnam; la generación que leyó Los condenados de la tierra de Frantz Fanon y ¡Escucha, Yanki! de Stuart Mill, y al mismo tiempo a los escritores del boom, todos de izquierda entonces; la generación de pelo largo y alpargatas, de Woodstock y los Beatles; la de la rebelión de las calles de París en mayo del 68, y la matanza de Tlatelolco; la que vio a Allende resistir en el Palacio de la Moneda y lloró por las manos cortadas de Víctor Jara, y encontró, por fin, en Nicaragua, una revancha tras los sueños perdidos en Chile, y aún más allá, tras los sueños perdidos de la República española, recibidos en herencia. Era la izquierda. Una época que fue también una épica” – escribió Sergio Ramírez (Adios muchachos. Una memoria de la revolución sandinista. Editorial Aguilar, Madrid, 1999, pp. 14-15).

Sergio Ramírez no sólo hace recuento de las causas que llevaron al fin a la utopía sandinista, tales como la guerra de los contra, la posición del Gobierno norteamericano de Ronald Reagan, etc., sino los propios errores que cometieron los sandinistas. Rememora el mensaje que le envió Olof Palme desde Estocolmo tras su visita a Nicaragua en 1983: “Cuídense, se están alejando del pueblo” (p. 52). Mensaje premonitorio ya que verdaderamente se fue abriendo más y más la brecha entre los líderes y las masas. Una distancia que el mismo Sergio Ramrez reconoce más tarde: “He contado alguna vez que durante la campaña electoral de 1984, el número estelar del mitin un domingo en el puerto de San Carlos, en Río San Juan, era la entrega simbólica que iba a hacerme de su fusil un campesino de la comarca de Jesús María, hasta hacía poco alzado con la contra, y que se había rendido o había sido capturado. Cuando lo anunciaron, lo vi subir a la tarima y acercarse a mí bajo el sol relampagueante, vestido en hilachas y descalzo, el fusil viejo sostenido por un mecate en lugar de correa. Entonces advertí que entre nosotros había un inmenso abismo difícil de salvar. Las razones por las que se había alzado contra la revolución, dejando aún en más desamparo a su familia, eran distantes y distintas de las que a mí me habían impulsado para entrar en esa misma revolución que pretendía resolverle a él los problemas de su vida. No sólo por novelista era yo un intelectual, igual a los demás que vestían uniformes de comandantes, y también decían discursos y teorizaban. Todos, desde arriba, pensábamos la revolución en términos de teoría o de ideal, y esa concepción mental trataba de ser aplicada o impuesta a la sociedad, y a gente de carne y hueso como el campesino humilde y acobardado que me entregaba el rifle. Le proponíamos el viaje incomprensible de lo primitivo a lo moderno, pero él se negaba y había tomado un arma para oponerse” (pp. 211-212).

En el 2006, luego de su derrota en 1990, los sandinistas, con Daniel Ortega a la cabeza, vuelven al poder. En esos tres lustros transcurridos el Frente Sandinista perdió a varias figuras representativas tales como Carlos Mejía Godoy, Dora María Téllez Argüello, Luis Carrión, Víctor Tirado, Henry Ruiz, Ernesto Cardenal, Gioconda Belli o Sergio Ramírez. Y también, para muchos, perdió su áura, su fe, su esencia o, simplemente, como Sergio Ramírez escribiera “Hoy la revolución queda para muchos, dentro y fuera de Nicaragua, entre las nostalgias de la vida pasada y los viejos recuerdos, y se evoca igual que se evocan los amores perdidos; pero ya no es más una razón de vida” (p. 16).

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El “¡sí se puede!” de Raúl Castro

Posted on 11 agosto, 2009. Filed under: Domingo Lilón -Pécs, Hungría | Etiquetas: |

Por Domingo Lilón / Pécs, Hungría.

Todos sabemos del impacto y la influencia del “Yes, we can” del presidente Obama. Mas, grande fue mi sorpresa al leer un “¡sí se puede!” en un reciente discurso del presidente cubano Raúl Castro (Holguín, 26 de julio de 2009). Al igual que Obama en su momento, Raúl Castro llama a los cubanos a “vencer todas las dificultades, por grandes que sean”, dificultades ocasionadas por los efectos de la crisis económica mundial, pero también por la mala política económica del régimen.

La anterior temporada ciclónica afectó enormemente a Cuba, a tal punto que las pérdidas estipuladas por el Gobierno la sitúan en alrededor de “10,000 millones de dólares, el equivalente al 20% del Producto Interno Bruto”. Igualmente, la crisis económica afecta la economía cubana que ha visto reducir sus ingresos por concepto de turismo (debido a la tasa de cambio). A ello habría que agregarle los enormes gastos por concepto de importación de alimentos (según fuentes, Cuba importa un 60% de los alimentos que consume, lo que significa un gasto de unos 2,000 millones de dólares). Sobre este problema, Raúl Castro fue muy explícito en su discurso del 26 de julio pasado: “[…] es un tema de seguridad nacional producir los productos que se dan en este país y que nos gastamos cientos y miles de millones de dólares -y no exagero trayéndolos de otros países.”

Sobre este “problema de seguridad nacional”, Raúl Castro centró una gran parte de su discurso en Holguín, apelando a los cubanos a “la imperiosa necesidad de volvernos hacia la tierra, hacerla producir más”. En el 2007, “[…] casi la mitad del área cultivable estaba ociosa o deficientemente explotada. Llamamos en ese momento a generalizar con la mayor celeridad posible y sin improvisaciones cada experiencia de los productores destacados del sector estatal y campesino, y estimular la dura labor que realizan, así como solucionar definitivamente los dañinos impagos por el Estado en el sector. […] Volando, sobre todo en helicóptero, a lo largo y ancho del país, a veces ordeno al piloto desviarse y darle una vuelta a cualquier poblado, ciudad, etcétera. Puedo asegurarles que en la mayoría de todos sobra tierra y de buena calidad, pegada a nuestros patios, que no se cultiva; y por ahí es por donde se está haciendo un plan para avanzar, con cultivos intensivos, poniéndoles riego donde sea posible que exista agua y que existan los recursos para ponerlo. Si un día faltara el combustible en este mundo tan cambiante y alocado, que la comida la tengamos cerca, que la podamos traer en un carretón con caballos, con un buey o empujándola por nosotros mismos.”

Precisamente en este aspecto es donde podemos ver algunas novedades en la gestión de Raúl Castro frente a los problemas de la economía cubana: “¡La tierra está ahí, aquí están los cubanos, veremos si trabajamos o no, si producimos o no, si cumplimos nuestra palabra o no! No es cuestión de gritar Patria o Muerte, abajo el imperialismo, el bloqueo nos golpea y la tierra ahí, esperando por nuestro sudor. A pesar de que los calores son cada vez mayores, no queda más remedio que hacerla producir. […] Tierra que no sirva para producir alimentos, debe servir para sembrar árboles que es, además, una gran riqueza. Y quien les habla ha experimentado durante muchos años, y sobre todo en los últimos años, sembrando pequeños bosques, y he tenido el placer y la satisfacción de verlos crecer, y según el tipo de árbol, a veces en cinco años ya he formado un pequeño bosque con varios cientos de diferentes tipos; pero cada vez que hablamos del tema se aparecen los funcionarios del Ministerio de la Agricultura -del actual y de todos los demás anteriores ministros de Agricultura- con un listado interminable de millones de pesos o divisas solicitados para la tarea que se asigna, y si no aparece una bolsita de nailon no se puede sembrar. Yo no sé con qué diablo nuestros abuelos sembraban árboles, y por ahí están, y estamos nosotros comiéndonos los mangos que sembraron ellos.”

En su discurso de Holguín, Raúl Castro apela tanto a la actitud que se debe tener ante el buen uso y cultivo de la tierra, así como a la actitud en cuanto a la gestión por parte de los organismos de lugar. Es decir, toda una transformación, de cuerpo y de espíritu, ante la realidad cubana. Sobre ello matizaría en su discurso del 1 de agosto al decir que “[…] Son muchas las necesidades y hay que saber priorizar las principales. Su solución dependerá de que trabajemos más y mejor. Lo que sí debemos desterrar definitivamente es la irresponsable actitud de consumir sin que nadie o muy pocos se preocupen de cuánto cuesta al país garantizarlo y sobre todo si puede realmente hacerlo.”

En su discurso ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, del 1 de agosto de 2009, Raúl Castro fue mucho más explícito respecto a la actual situación cubana. Además de mencionar de forma más detallada los problemas de la economía cubana, admitió que para el 2009 “pensábamos crecer un 6%, ya en abril, cuando nos vimos obligados a realizar el primer ajuste del plan, rebajamos nuestra expectativa al 2,5% y hemos constatado que en el primer semestre, el crecimiento del PIB ha sido de un 0,8%. A pesar de ello, calculamos que terminaremos el año en el entorno del 1,7%.”

En ese mismo discurso volvió a los problemas arriba mencionados: “Hemos sido consecuentes con la necesidad de ajustar los gastos en correspondencia con los ingresos. No soy economista, ni me ha correspondido en los años de Revolución dedicarme a los detalles del desarrollo de la economía, pero parto de la lógica de que, como ya dije en la pasada sesión del Parlamento, nadie, ni un individuo ni un país, puede gastar indefinidamente más de lo que ingresa. Dos más dos siempre suma cuatro, jamás cinco. Hoy añado, como expresé hace tres días en el Pleno del Comité Central, que en las condiciones de nuestro socialismo imperfecto, a causa de insuficiencias propias, muchas veces dos más dos da como resultado tres.”

Naturalmente, estas alocuciones al pueblo cubano no significan un cambio radical del régimen. Raúl Castro lo deja muy claro en su discurso del 1 de agosto: “A mí no me eligieron Presidente para restaurar el capitalismo en Cuba ni para entregar la Revolución. Fui elegido para defender, mantener y continuar perfeccionando el socialismo, no para destruirlo.”

En un artículo publicado en Foreign Policy, Susanne Gratius escribe que “la transición de Castro a Castro representa un cambio. Transformó un régimen autoritario carismático en un régimen autoritario burocrático”, agregando que “la salida de Otto Rivero representó el fin de la campaña ideológica de la Batalla de las Ideas y, con ello, del Fidelismo. El régimen se dirige, cada vez más, hacia un autoritarismo burocrático que recuerda los últimos días del PRI [en México], pero con el ingrediente militar ruso.” (http://www.fp-es.org/apertura-y-cierre-de-cuba)

Será, acaso, el determinante “¡Sí se puede!” o el tímido “¿Sí? ¿Se puede?” O, tal vez, una jugada más de esa política de “Apertura y cierre de Cuba” de la que Susanne Gratius escribió.

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Crisis que camina hacia el sur

Posted on 12 mayo, 2009. Filed under: Eileen Truax -Los Ángeles | Etiquetas: , , , , , |

Eileen Truax/Los Ángeles

A seguir flotando de muertito, que la tormenta aún no pasa.

Mientras en Estados Unidos los más optimistas celebran el repunte de las ventas durante el mes de abril y la disminución en las cifras de desempleo, todo indica que en los países latinoamericanos que dependen del envío de remesas desde Estados Unidos, el 2009 será un año difícil.

Durante el 2008 la crisis económica que vio la luz en Estados Unidos tuvo un impacto significativo entre la población inmigrante que envía dinero a sus países de origen; pero en contra de lo que se esperaba, la caída en los envíos de remesas de Estados Unidos a los países latinoamericanos no fue todo lo dramática que se esperaba, llegando únicamente al 2%.

Un informe dado a conocer en días pasados por el centro de estudios Diálogo Interamericano, publicado bajo el nombre “Migración y remesas en tiempos de recesión”, señala que en parte esto se debió a que durante el 2008 los inmigrantes echaron mano de sus ahorros para mantener el ritmo de envío a sus países. Sin embargo en 2009, de acuerdo con las proyecciones realizadas en el mismo documento, serán cerca de un millón los hogares en países receptores que dejarán de contar con este ingreso; cuatro millones de hogares recibirán 10% menos, y en general el monto por remesas podría disminuir hasta en 5 mil millones de dólares, un 7% con respecto al año anterior.

Durante el 2008 los países latinoamericanos recibieron cerca de 69,000 millones de dólares, en contraste con los 64,000 millones que se espera sean enviados durante el 2009. Esta baja se deberá a la pérdida de empleos, a las disminuciones en los ingresos de los trabajadores inmigrantes, pero también a la reducción en el índice de migración, incluyendo las deportaciones continuas que se prevé continúen este año.

Según la información publicada en el informe, sólo 40% de los inmigrantes actualmente desempleados tendrán alguna manera de seguir enviando dinero; por su parte 25% de quienes están empleados dijeron que enviarán en promedio 10% menos que el año anterior.

Tomemos como ejemplo el caso de México, con más de 5 millones y medio de migrantes enviando remesas a su país de origen, las cuales constituyen el 2.47% de su Producto Interno Bruto (PIB). Durante el 2007 los envíos realizados sumaron los 26,075 millones de dólares, y durante el 2008 bajaron a 25,145 millones. Con el descenso estimado, la cifra en 2009 podría descender a los 23,500 millones de dólares.

Sin embargo hay otros países que, careciendo de ingresos por otros rubros como el petróleo o el turismo en el caso de México, tienen una dependencia mayor de las remesas y por ello se verán aún más afectados. Tal es la situación de El Salvador, con más de 800 mil migrantes enviando dinero a su país, para el cual las remesas constituyen el 18.35% del PIB; o como Honduras, con cerca de un millón de migrantes en la misma situación, cuyos envíos conforman el 21.6% del PIB.

En el caso de México, el mayor impacto podría sentirse en el campo. Durante la última década los gobiernos panistas se han jactado de que los programas asistencialistas implementados en las zonas rurales han logrado un escueto descenso en los índices de pobreza extrema registrado en los últimos años. Investigadores y analistas, en contraste, atribuyen la estabilidad de estas zonas a los dólares que llegan del norte a través de las cadenas de envío de dinero.

Si la baja en el envío de remesas es realmente de la magnitud estimada por ésta y otras organizaciones –incluyendo al Banco Interamericano de Desarrollo, que anteriormente había lanzado un pronóstico similar-, es posible que los niveles de pobreza se eleven durante el siguiente año; tal vez entonces el gobierno mexicano decida implementar políticas de inversión en proyectos productivos para que en el mediano plazo estas comunidades dejen de mandar gente hacia el norte para sortear la crisis del sur.

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El G-20 y las nuevas relaciones internacionales: el rol de América Latina

Posted on 5 diciembre, 2008. Filed under: Domingo Lilón -Pécs, Hungría | Etiquetas: , , , |

Por Domingo Lilón / Pécs

 

Seguramente muchos habrán prestado interés en los esfuerzos de la diplomacia española para lograr que el Gobierno español de Rodríguez Zapatero estuviese presente en la Cumbre de Washington del pasado noviembre. Algunos países participantes, principalmente los asiáticos, no veían con buenos ojos la presencia de España en dicho foro, no por algún tipo de actitud contra ésta, sino que consideraban que Europa estaba más que representada. Y, sin embargo, España estuvo allí gracias, entre otros, a la posición y al apoyo de los países latinoamericanos, principalmente del Gobierno brasileño de Lula, presidente de turno del G-20. Esta señal da muestra de la importancia de Brasil en las nuevas relaciones internacionales, de los cambios geopolíticos que están teniendo lugar, por ejemplo, el G-20 frente al G-8, así como de la autoridad y el equilibrio internacional de países como el llamado BRIC, Brasil, Rusia, India y China.

 

El G-20 y las nuevas relaciones internacionales

 

El G-20, formado por los países del G-7, Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido más Rusia, así como Arabia Saudí, Argentina, Australia, Brasil, China, India, Indonesia, México, República de Corea, Sudáfrica y Turquía y la Unión Europea, parece ser el modelo de las nuevas relaciones internacionales del siglo XXI. Y no sólo en cuestiones financieras y económicas. Este foro (fundado en 1999) del nuevo modelo de relaciones internacionales, basado en el multilateralismo, abarca todos los continentes, representando no solamente a los países industrializados, sino a nuevas economías como China, India, Sudáfrica, entre otros, y en América Latina, Argentina, Brasil y México. Con esto se demuestra el peso económico y político que están teniendo lugar las nuevas economías emergentes, como se las denomina. Y con ello renace el papel de América Latina como objeto y sujeto de las relaciones internacionales.

 

América Latina: ¿Nuevo centro de interés internacional?

 

Yo soy de la opinión de que EE UU dejó de centrar su interés por América Latina ya desde finales de la década de los ochenta del siglo XX, coincidiendo esta época con las transiciones democráticas en Europa central y oriental, en Asia y en la misma América Latina. Con una Unión Soviética en retirada, y más tarde desmembrada en nuevos Estados enfrentados unos a los otros, y con una Unión Europea sin una política exterior común hacia América Latina, los gobiernos norteamericanos no veían entonces competencia alguna por la región: ni económicos, ni políticos y mucho menos, ideológicos. Sí, al contrario, por la Europa del Este, tanto en lo político, como en lo económico ya que las nuevas democracias de la Europa central y oriental buscaban su ingreso en la OTAN y la Unión Europea. Además, a pesar de las profundas transformaciones que los ex-países socialistas de Europa tenían que llevar a cabo, las estructuras socio-económicas con las que contaban eran más favorables que las de América Latina lo cual contribuyó a que prontamente se acoplaran e integraran en la OTAN y la UE. Transcurridas dos décadas de aquellos acontecimientos que marcaron aquel final del “siglo XX corto”, América Latina se perfila como región de interés en las relaciones internacionales, pero esta vez ante nuevos países muy interesados en desarrollar programas de cooperación y comercio con una región rica en materias primas y recursos naturales. Entre ellos destacan China, Rusia y la India. Las recientes visitas de los presidentes chino y ruso, Hu Jintao y Dimitri Medvédev, a la región son pruebas de ese interés. Claro está, estos intereses no son uniformes: mientras China necesita del petróleo y gas latinoamericanos, de sus productos alimenticios y otros recursos naturales, Rusia, poseedor de grandes yacimientos de hidrocarburos también, afianza sus relaciones mediante las relaciones comerciales o militares, principalmente en la venta de armamentos o la cooperación en materia de hidrocarburos. Y a pesar de encuentros y discursos altisonantes, en estas nuevas relaciones hay que tomar en consideración que están exentas del contenido ideológico que caracterizó a la guerra fría. Desde el punto de vista chino ésto se refleja en su pragmatismo, desde la posición rusa se explica mediante la mentalidad de la nueva élite económica y política del país, de la cual el propio presidente Medvédev sería su mejor representante.

 

A la espera de un cambio radical de la política exterior del próximo Gobierno de Obama respecto a América Latina, de un giro también de la política latinoamericana de la Unión Europea surge la incógnita de especular sobre la aparición de una nueva potencia regional latinoamericana en un mundo multilateral: ¿Brasil?

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El “descubrimiento” de Bolivia

Posted on 21 agosto, 2008. Filed under: Invitados | Etiquetas: , |

Miguel Delgado / Caracas

 

Corre el pleno siglo XXI y nos encontramos ante debates que parecían superados. Hoy en Bolivia todavía corre impune la idea del “descubrimiento”, donde el territorio y sus habitantes no existirían sino a través de los ojos de los colonizadores. Parece que en el presente todavía el debate ronda las suposiciones de la ausencia de alma de nuestros aborígenes.

 

Ante las acciones de violencia (golpizas a pobladores simpatizantes del gobierno, dirigentes del MAS, autoridades regionales, entre otros), pero más allá de eso, de desprecio absoluto por el otro, no cabe otra cosa que pensar que existe un total desconocimiento de la otredad, de lo diferente.

 

De repente se dan cuentan que estos otros, estos diferentes, son capaces y deciden darse su propio gobierno, basándose en el pequeño detalle de ser mayoría en el país. Ante esto, surge de repente lo que nunca se planteó: la autonomía,  que en realidad es una independencia. Lo gracioso es que la idea autonomía surge de las discusiones de la nueva constitución a la cual los opositores al proyecto de cambio boliviano le están dando largas. Claro, no solo se estipula la autonomía departamental (la única que les interesa) sino que se plantean tres más (la regional, la indígena y la municipal) que tendrían que interrelacionarse con la antes mencionada.

 

No solo en el campo de las ideas el gobierno de Evo Morales ha propuestos avances conceptuales importantes. En lo material, en lo que algunos llaman lo concreto, el gobierno boliviano también ha dado muestras de avances fehacientes. A pesar de las voces agoreras que en los gobiernos anteriores describían el abismo económico en que caería el país se nacionalizaban los hidrocarburos, ha ocurrido lo contrario. Luis Bitto García nos brinda una breve descripción de ese tan anunciado “abismo”:

 

“…en poco más de dos años el desempleo urbano baja de 8,15% a 7,66%:, el salario mínimo sube de 440 bolivianos a 577,5, la deuda externa baja de 4.940 a 2.900 millones de dólares, las reservas internacionales suben de 3.178 a 7.123 millones de dólares, por primera vez en décadas no hay déficit fiscal”

 

Resulta interesante como los “descubridores” y sus adoradores en la región siguen recomendándonos las soluciones, si se quiere, puramente occidentales (que incluyen mandatarios predestinados) y no llegan a nada, mientras un indígena con el apoyo de sus iguales, sin postgrados en el extranjero ni viajes por el mundo entero logra resultados concretos y propone ideas de avanzada.

 

Se sigue develando el “gran secreto” occidental…

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Los estudios latinoamericanos y la imagen de América Latina en Hungría

Posted on 15 agosto, 2008. Filed under: Domingo Lilón -Pécs, Hungría | Etiquetas: , , |

Domingo Lilón / Pécs

 

La imagen de un país, un gobierno o una nación es hoy en día una de las principales cuestiones de política exterior y tema de estudio e investigación de las relaciones internacionales. Para la Unión Europea es una de sus estrategias en las relaciones internacionales basada, principalmente, en el llamado “poder blando”, algo a lo que indirectamente se refería Deborah en un comentario suyo sobre el caso de Darfur. España, por ejemplo, ha creado un Observatorio Permanente de la Imagen Exterior de España (OPIEX) y en el 2002, el Real Instituto Elcano, la Asociación de Marcas Renombradas Españolas, el Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), el Ministerio de Asuntos Exteriores y la Asociación de Directivos de Comunicación se ocupan del Proyecto Marca España. En este aspecto, el Instituto Cervantes juega un gran papel también como centro difusor de la lengua y la cultura españolas. Hungría ha destinado también enormes esfuerzos en desarrollar su imagen exterior, sea a través de la cultura, creando varios centros culturales en Europa, sea a través del comercio exterior, de su participación en exposiciones internacionales y, cómo no, enviando contingentes militares en misiones de paz auspiciadas por la ONU.

 

En la región que nos ocupa, América Latina, no sé cuál es la situación desde la región misma. Es decir, qué imagen tenemos unos del otro. En un post del 22 de enero de 2008, Mediocracia, teletiranía: el poder de los medios, Mingo hacía referencia al tema. En mi caso, y dado que ahora me ocupo de uno similar, sólo que inverso, “La imagen de Hungría en Iberoamérica”, me gustaría compartir con ustedes algunos puntos sobre la formación en Hungría de una imagen sobre América Latina.

 

Para empezar, uno de los principales obstáculos es la generalización de América Latina. En el caso de Hungría, que nunca ha tenido una política o proyección hacia América Latina, se tiende muchas veces a generalizar en cuanto a la imagen que se tiene sobre América Latina. Y en ésto, un importante papel juegan los estudios latinoamericanos que se dan principalmente a nivel universitario. A falta de una política húngara hacia América Latina, los centros de estudios pasan a ser los centros de difusión de la política, la economía, la cultura latinoamericanas.

 

Hungría comienza a descubrir a América Latina principalmente a partir de la década de los sesenta del siglo XX marcada entonces por un gran elemento ideológico y político. Esto trajo como consecuencia la creación de departamentos (cátedras) de estudios latinoamericanos, principalmente en el área de la historia, la ciencia política, la literatura y la antropología. Las pioneras fueron las universidades de Budapest (ELTE) y la de Szeged. La primera profundizó en los estudios literarios, la segunda, en los de historia. Un papel importantísimo en la creación de una imagen latinoamericana en Hungría lo ha jugado la literatura, principalmente los clásicos del llamado “boom latinoamericano”: García Márquez, Vargas Llosa, Cortázar, Fuentes, Borges, Carpentier y una larga lista más. Y es que tal cual comentaran Papirrín de Berlín (¿es el mismo Yaotzin Botello?) y Javier en comentarios al post de Eileen sobre Libros sin la letra eñe, aquí en Hungría se lee mucho también. Y leen todos los estratos sociales. Y a través de esas lecturas se van formando una imagen, en este caso, de América Latina. Claro, muchas veces subjetiva.

 

Otro aspecto que brindó la posibilidad para la formación de una imagen sobre América Latina en Hungría fue la transición democrática, que en ambas regiones fue paralela.

 

Un factor muy importante en cuanto a la formación de una imagen de América Latina está unida a la enseñanza de la lengua española. América Latina dominó en esta cuestión hasta los cambios de finales de la década de los ochenta del siglo XX. A partir de la década de los noventa del mismo siglo, España tomó ventaja y desbancó a América Latina (en el país existen seis institutos bilingües (escuelas secundarias) públicos en donde el 80% de las asignaturas se enseñan en español. Estas escuelas cuentan con el apoyo de España).

 

Finalizando, podemos decir que la imagen de América Latina en Hungría se mantiene viva y se propaga gracias a los centros educativos a falta de una política gubernamental. En general, una parte de la población, principalmente, la política, la académica, mantiene una opinión semejante a lo escrito en el post ¿Se “latinoamericaniza” Europa del Este? La otra gran mayoría ve a América Latina con buenos ojos, aunque se caiga mucha veces en los típicos tópicos. Y es que a pesar de la distancia que nos separa, de la ausencia de una política gubernamental, Hungría tiene muchos lazos con América Latina, los cuales por cuestión de espacio no fueron presentados aquí. Como final les dejo una prueba de estos lazos. Naturalmente, también el libre albedrío de creerlo.

 

En su obra titulada Magyar múlt Dél-Amerikában (El pasado húngaro en América del Sur) publicado originalmente en Buenos Aires en 1978, László Szabó nos revela la relación de América con Hungría: “Con una corta indagación cualquiera llega a la conclusión de que el nombre Américo en español, Amerigo en italiano, Aiméric en francés, Emery o Amory en inglés y Emmerich en alemán todos provienen de las variaciones del Emericus en latín, nombre que a partir de finales de la Edad Media se hizo muy popular en la población masculina. No hay duda del porqué. El príncipe Imre –el primer “Emericus”–, hijo de San Esteban (975-1038, primer rey cristiano húngaro, fundador del Estado húngaro – D.L.), se convirtió tras su beatificación en una de las figuras más sobresaliente de la Europa caballeresca”. (Traducción del húngaro al español por el autor de estas líneas.) Es decir, nuestro Continente tiene un origen húngaro.

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¿Se “latinoamericaniza” Europa del Este?

Posted on 11 julio, 2008. Filed under: Domingo Lilón -Pécs, Hungría | Etiquetas: , |

Por Domingo Lilón / Pécs, Hungría

En su artículo  “¿Yugoslavia en América Latina?” (publicado en Mundo Abierto el 9 de mayo), Mingus discutía la idea de una “balcanización” del subcontinente, en referencia a la fragmentación política en Europa Oriental. Curiosamente, en Europa Central y Oriental (con este término, limitado, me refiero a los ex-países socialistas que hoy forman parte de la Unión Europea), se está utilizando cada vez con mayor frecuencia el concepto de “latinoamericanización” para ilustrar ciertas tendencias en Hungría y en otros países de  la región. Esta comparación es muy llamativa tanto desde Europa Central y Oriental como desde la misma América Latina, ya que ambas regiones iniciaron paralelamente sus transiciones democráticas a partir de la década de los ochenta del siglo XX, así como varias transformaciones económicas con sus consecuencias sociales.

La comparación con América Latina se da en Hungría a mediados de la década de los sesenta del siglo XX a raíz del triunfo de la revolución cubana y el acercamiento del régimen de Fidel Castro con los países del entonces bloque del Este. Esta comparación tiene tres vertientes:

1) la del historiador húngaro Tibor Wittman (1923-1972), profesor de la Universidad de Szeged y fundador de la Cátedra de Historia de América Latina, hoy Departamento de Hispanística, y autor del clásico húngaro „Historia de América Latina” (1980). Según Wittman, Hungría y los países del entonces bloque del Este podían entender mejor la realidad y la situación de América Latina debido a su propia condición periférica;

2) la economicista del economista húngaro Zoltán Kollár, ex-decano de la Facultad de Economía de la Universidad Corvinus, fallecido hace un par de años atrás, aparecida ya a principio de la década de los noventa del siglo XX, quien en su libro „Bajo la cruz del sur. La latinoamericanización de América Latina” (1996, en húngaro) comparaba ambas regiones, basándose principalmente en las estadísticas de acuerdo al ingreso per cápita que presentaban en la década de los noventa del siglo pasado. Como ilustración, en 1992 el PIB de 19 países latinoamericanos era de unos US$1.750 frente a los US$2.050 de Bulgaria, la entonces Checoslovaquia, Hungría, Polonia, Rumania y Eslovenia (Kollár 1996: 86);

3) por último, una tercera referencia comienza a cobrar mayor impulso a partir de mediados de los noventa del siglo XX y está íntimamente relacionada con los cambios socioeconómicos. Esta nueva comparación tiene un marcado carácter social, puesto que se refiere con el término „latinoamericanización” a la división socioeconómica de la sociedad. En otras palabras, la división entre ricos y pobres, productos de las nuevas políticas económicas aplicadas por los gobiernos.

Una más reciente es la debatida en un coloquio internacional organizado en Varsovia, Polonia, por el Centro Latinoamericano de la Universidad de Varsovia y el Consejo Europeo de Investigaciones Sociales de América Latina (CEISAL) durante los días 26-29 de mayo de 2008. Allí, el profesor polaco Marcin Kula agregaba una visión más a la comparación Europa Central y Oriental-América Latina: el elemento político-militar. En su ponencia, la cual causó una fructífera discusión, el profesor Kula comparaba el Gobierno del general Jaruzelski en Polonia con las dictaduras militares latinoamericanas, principalmente con las del Cono Sur de la década de los sesenta y setenta del siglo XX.

Mas, ¿en verdad se „latinoamericaniza” Europa Central y Oriental? Si analizamos las diversas opiniones arriba expuestas podemos llegar a lo siguiente: sin ser el centro, la mayoría de los países de Europa Central y Oriental están en el centro tras su ingreso a la Unión Europea. Y ésto cambia la visión con que se veía anteriormente América Latina.

En cuanto a la visión economicista, si nos atenemos a las estadísticas vemos que la situación de la mayoría de los países de Europa Central y Oriental se encuentran en mejores condiciones económicas frente a los de América Latina. Por ejemplo, los US$24,235 de la República Checa o los US$19,000 de Hungría PIB PPA per cápita distan mucho de los US$13,936 de Chile o los US$13,307 de Argentina (México US$12,307, Venezuela US$12,166, Brasil US$9,695), más cercanos a los de Rumania (US$11, 386) y Bulgaria (US$11,302), según datos del FMI (abril de 2008), muy semejantes a los datos de la CIA World Factbook. A ésto han contribuido enormemente los fondos comunitarios.

En cuanto a lo social, si nos atenemos de nuevo a las estadísticas, vemos que todos los países de Europa Central y Oriental se encuentran en la clasificación de Desarrollo Humano Alto, según el Informe sobre Desarrollo Humano 2007-2008 (PNUD 2007), al igual que Argentina, Chile, Uruguay, Costa Rica, Cuba, México, Panamá y Brasil (el resto de los países latinoamericanos se encuentran en la clasificación de Desarrollo Humano Medio). Las prestaciones sociales representaban la ventaja que presentaban las llamadas „democracias populares” en su lucha contra el capitalismo. De allí que hoy día muchas de estas prestaciones se mantengan, pero con un alto precio para los gobiernos, que ya no cuentan con sus antiguas propiedades estatales y tienen que recurrir cada vez más al odioso impuesto. Por ejemplo, en Hungría una mujer recién parida tiene derecho a quedarse en casa durante tres años: los dos primeros recibe un 70% de su sueldo del último medio año antes de su maternidad. En caso de no haber estado laborando el último medio año antes de su maternidad, el Estado determina el 70% del sueldo mínimo duplicado, en cifras, 575 euros al cambio de hoy. El último año recibe una cantidad fija de unos 100 euros.

Sin embargo, en algunas cuestiones sí podemos, con ciertas matizaciones, ver ciertos fenómenos comunes entre ambas regiones. En lo político podemos resaltar la aparición y la llegada al poder de líderes populistas y nacionalistas en Europa Central y Oriental, fenómeno muy desconocido en los países de la llamada „democracia popular” (antiguos comunistas) cuando el gobierno lo dirigía el Partido. Uno de sus mejores representantes fue Meciar en Eslovaquia, quien tanto contribuyó a la separación de la antigua Checoslovaquia en 1993 con su discurso populista y nacionalista. O los hermanos Kazcynski en Polonia, un caso único cuando dos hermanos gemelos ocupaban el uno (Lech, actual presidente) la presidencia del país mientras que el otro (Jaroslav) era el primer ministro o Jefe de Gobierno.

Resumiendo, vemos que sólo en ciertos aspectos, y con matices, podemos hablar de la „latinoamericanización” de Europa Central y Oriental. Sin embargo, creo que por el contrario podemos hablar de la „latinoamericanización” de América Latina, tema de otro texto que desarrollarermos más adelante.

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Los muros del capital contra la inmigración

Posted on 26 junio, 2008. Filed under: Domingo Medina -Caracas | Etiquetas: , , , |

Domingo Medina / Caracas

 

Pudiera parecer exagerado, pero una manera de entender la recientemente aprobada directiva europea contra la inmigración ilegal es como la respuesta del capital a la situación mundial originada a partir, precisamente, de la globalización de los mercados. Como todas las respuestas de orden capitalista, es el mercado del trabajo el que tiene que sufrir las consecuencias. Intentaré explicarlo mejor.

 

El término globalización alude a un fenómeno social de tres caras, por así decirlo. Una de ellas es la política, que se expresa en la expansión de la democracia alrededor del orbe. Otra es la tecnológica, que mediante grandes avances, especialmente en el campo de la informática y las telecomunicaciones, ha puesto en duda las nociones de frontera y ha potenciado las posibilidades de intercomunicación e intercambio entre los humanos, sin importar el punto del globo en el que se encuentren. Finalmente, está el aspecto económico del asunto, con el triunfo del (neo)liberalismo como doctrina económica y su hijo predilecto el libre mercado, convirtiendo prácticamente a todo el planeta en un gran mercado mundial.

 

El problema es que a excepción de la Unión Europea ninguno de los espacios mundiales se ha convertido en un libre mercado del trabajo. Sólo en ese espacio europeo hay libertad de movimiento para las personas (por supuesto, sólo para los nacionales de los países de la Unión), además de los capitales y las mercancías. En el resto del planeta, libre mercado se entiende como libertad de circulación para el capital y las mercancías, no para las personas (el trabajo). El funcionamiento de ese sistema así globalizado ha significado la profundización de la brecha entre los países desarrollados y los que no lo son. (No es tan difícil entenderlo si se entiende la lógica del capitalismo, donde la ganancia va al capital y el trabajo se queda sólo con la remuneración. En el capitalismo globalizado los grandes capitales están, por supuesto, en los países desarrollados –principalmente EEUU y Europa-, mientras que los países pobres –de África, Asia y América Latina, en su mayoría- sólo representan mano de obra barata.)

 

Otro dato interesante es que los países desarrolla tienen un muy bajo –nulo y hasta negativo, en algunos casos- índice de crecimiento poblacional, mientras que los países pobres –el sur subdesarrollado- tienen altos índices de crecimiento demográfico. Todo esto, brecha económica y demográfica, ejerce una presión tal que produce los grandes flujos migratorios de nuestro tiempo. Y estos flujos son problemáticos por diversas razones, una de las cuales es que los estados receptores de inmigración tienen que hacer frente a los mismos dedicando recursos cada vez mayores a sus distintas políticas porque su base poblacional se amplía. De allí la directiva europea recién aprobada…

 

Que todo esto tiene un origen económico se puede entender también por las reacciones de distintos gobiernos, especialmente los latinoamericanos. Lula, por ejemplo, ha dicho que “el viento de la xenofobia sopla otra vez su falsa respuesta a los desafíos de la economía y de la sociedad. Hoy, como ayer, el desempleo, el hambre y la inestabilidad financiera reclaman mayor coordinación entre las naciones y mayor solidaridad entre los pueblos.”

 

Chávez ha amenazado con no enviar más petróleo a los países que apliquen la normativa y también con revisar sus inversiones en Venezuela; Correa, de Ecuador, ha dicho que podría bloquear las conversaciones entre la Comunidad Andina de Naciones y la Unión Europea; el Mercosur en pleno ha rechazado la directiva, así como el Secretario General de la OEA y gobiernos como los de Argentina, Bolivia y Nicaragua.

 

España, con muchísimos intereses financieros en la región, ha reaccionado rápidamente, convocando a representantes diplomáticos de más de 20 países de América Latina a una reunión y aclararles que su “política migratoria” no se alteraría por la directiva europea. Por la plata baila el mono y en este caso el organillero le ha dicho al gobierno español que no quiere ver cómo se pierden sus inversiones en América Latina.

 

Es así como trabaja el capital: pone muros en las fronteras –físicos, como el de la frontera gringa con México, o legales, como la norma europea- para evitar los flujos migratorios, mientras pone todo su empeño y el de sus representantes –los estados capitalistas- para asegurarse que los capitales y las mercancías puedan seguir moviéndose libremente por el mundo.

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En serio, el sur ¿hacia dónde camina?

Posted on 30 mayo, 2008. Filed under: Domingo Medina -Caracas | Etiquetas: , , , |

Domingo Medina / Caracas

 

La semana pasada intentaba analizar algunos de los últimos acontecimientos que se suceden por el sur de nuestro continente, tratando de vislumbrar un poco cuál es su derrotero. Un par de días después de aquel post se celebró en Brasil una reunión de presidentes de los países de la América del Sur para dar nacimiento formal a la Unión de Naciones del Sur (Unasur).

 

Es un proyecto ambicioso, por una parte, y también un concepto amplio, por la otra. En primer lugar la Unasur agrupa a países que pertenecen a distintos esquemas de integración, como los de Mercosur y los de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), y otros países como Surinam, Guyana y Chile (que no pertenecen a ninguno de los esquemas mencionados). Nace además como “unión”, lo que supone avanzar en ámbitos más allá de lo meramente comercial. De hecho, ya se ha decidido que Quito (Ecuador) sea la sede de la Secretaría General y Cochabamba (Bolivia) la del Parlamento. Incluye también la Unasur un Consejo de Defensa Suramericano, el Consejo Energético de Suramérica y el Banco del Sur.

 

La Unasur, decía, también es un concepto amplio porque su misma denominación –recogida en sus estatutos fundacionales- abre la posibilidad de que cualquier otro país de la América Latina y el Caribe pueda ser parte de la unión. Por supuesto, tampoco tan amplio como para que “el sur” abarque también a los Estados Unidos. No, más bien todo lo que queda precisamente al sur de ese país.

 

Ahora, si pensamos que los otros esfuerzos de integración suramericana mencionados antes han avanzado, primero, a ritmos distintos, y, segundo, que estos ritmos no han sido precisamente acelerados, pudiera entonces esperarse que la Unasur se encuentre más de una traba en su camino. Como de hecho ya sucedió en Brasil: Colombia ha dicho que no hará parte de la iniciativa de defensa, lo cual, por lo demás, es bastante lógico, dada las actuales circunstancias: sería absurdo pensar que Colombia estaría interesado en pertenecer a una instancia que deja por fuera a su principal aliado militar, Estados Unidos, que no solamente le provee equipos, armas y municiones, sino doctrina. Doctrina que ha rebasado el ámbito militar y ya incluye la política exterior.

 

Por supuesto, Brasil quiere jugar el papel de potencia regional y de hecho, hasta ahora, así ha sido en cuanto a la creación de la Unasur y del Consejo de Defensa Suramericano. Brasil no quiere recibir órdenes, quiere sentarse de tú a tú con los Estados Unidos, cuestión que no debe ser muy del agrado de éstos últimos.

 

México, por su parte, es Estado observador de la Unasur, al igual que Panamá. (México también es Estado asociado del Mercosur; recuerdo que Vicente Fox prometió que sería Estado miembro de pleno derecho antes de finalizar su período pero no sucedió así.) Por el peso de su economía y ya que las puertas de la Unasur están completamente abiertas para los países de la América Latina y el Caribe, se podría esperar que México le disputara a Brasil esa pretensión de potencia regional; incluso el papel que ha jugado en los últimos encuentros regionales pudieran estar indicando que México está consciente de ello. Pero también pudiera ser que lo hace sólo porque eso es lo que se espera que haga y que en realidad no le interese disputarle nada a Brasil, por cuanto que sus intereses, al menos económicamente hablando, miran más bien hacia el norte.

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El Sur… ¿Adónde va?

Posted on 20 mayo, 2008. Filed under: Domingo Medina -Caracas | Etiquetas: , |

Domingo Medina / Caracas

 

Las últimas semanas han estado algo movidas en el sur de nuestro continente. (También en otros lados como Myanmar y China, pero a diferencia de lo que pasó en aquellos lados, aquí no ha sido la naturaleza la protagonista.) Quizás no tanto como para centrar todas las miradas, pero sí para preguntarse por el futuro de la región. En días pasados comentábamos los peligros de que pronto estuviésemos hablando acerca de la balzanización, producto de la situación de Bolivia y los movimientos separatistas que asomaron sus narices en Ecuador y Venezuela.

 

La semana pasada las notas más destacadas por la prensa internacional fueron la cumbre América Latina y el Caribe – Unión Europea, celebrada en Perú, y la presentación del informe por parte de la Interpol sobre las supuestas computadoras de Raúl Reyes. Yaotzin ya había adelantado que la cumbre traería muchas declaraciones, pero muy pocos frutos. No se equivocó. Y dedicarle más espacio del que ya dedicaron las agencias y medios internacionales sería una necedad.

 

Pero el informe de la Interpol es un poco más interesante. No por lo que dijera Mr. Ronald Noble, que ya se sabía qué era lo que iba a decir, sino por las implicaciones para la región, especialmente para los países enredados en el episodio. Para quien no lo tiene claro, lo único que dijo la Interpol fue que desde el primero de marzo los computadores no han sufrido alteración alguna. (No hemos hallado evidencia… en lenguaje técnico.) Pero, a pesar de la aseveración del Secretario General de la Interpol y de la contundencia que quiso imprimirle a sus palabras, lo que no puede hacer el organismo policial internacional –ni el gobierno de Colombia ni el gringo ni otro- es probar que los computadores pertenecían efectivamente al número dos de las FARC. El que no me crea a mi puede ir con Monsieur Google (Marco dixit) y leer el informe por si mismo…

 

Ni hablar de la ruptura de la cadena de custodia –y la forma en la que se obtuvo la evidencia- y las filtraciones a la prensa, que prácticamente invalidan los artilugios electrónicos supuestamente pertenecientes a Reyes como documentos probatorios. Cualquier abogado con dos dedos de frente lo sabe, el gobierno de Colombia lo sabe, Mr. Noble lo sabe, los gringos los saben, Solana –flamante Mr. PESC- lo sabe…

 

Y sin embargo, diría Galileo…

 

Las últimas noticias nos traen sendos reportes según los cuales tropas colombianas cruzaron la frontera con Venezuela y fueron interceptados por efectivos venezolanos; también un avión gringo se pasó “por error” y sobrevoló espacio aéreo venezolano. El Departamento de Estado ha admitido el “error”, pero los colombianos ni siquiera se han querido dar por enterados de la nota de protesta del gobierno venezolano, demostrando que se limpian el trasero con los acuerdos de Santo Domingo y los de la OEA, y que lo de Ecuador quizás sólo fue un ensayo.

 

Con todo lo que está pasando, no somos pocos los que creemos que aquí no hay nada casual ni que haya “errores”. Es probable que los venezolanos exageremos un poco y como dice El Mundo –España- carguemos las tintas por tan poca cosa. Lo que no es poca cosa es que los acontecimientos que hemos reseñado en esta nota tengan, entre otras, estas consecuencias:

 

Aleja las posibilidades de un acuerdo humanitario en Colombia, sacando del juego a Correa y Chávez, interlocutores de confianza para las FARC; obstaculiza los esfuerzos de integración de la región y muy especialmente el Consejo Suramericano de Defensa propuesto por Brasil; Uribe alivia la presión, al menos en lo interno, que significa todo el escándalo de la parapolítica; potencia la tesis gringa de la guerra preventiva y de la lucha contra el terrorismo sin importar fronteras.

 

No es fácil saber cuál es el rumbo de nuestro continente, pero por lo que pinta no parece nada fácil, como nunca ha sido por lo demás.

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