¿Mate a las FARC?

Posted on 4 julio, 2008. Filed under: Domingo Medina -Caracas | Etiquetas: , , , |

Domingo Medina / Caracas

Quiero comenzar agradeciendo a nuestra compañera Eileen Truax por ceder gentilmente su espacio de este viernes para analizar la que sin duda alguna es la noticia más importante de la semana: la liberación de Ingrid Betancourt, excandidata presidencial colombiana, y otras catorce personas que las FARC mantenían secuestradas desde hacía varios años. La “Operación Jaque”, como la denominó el gobierno colombiano, permitió el rescate de los secuestrados mediante operaciones de inteligencia y según se ha revelado hasta ahora sin disparar un tiro. Por muchas razones, es un duro golpe para la guerrilla colombiana, que se une a la muerte de algunos de sus principales líderes (Marulanda, Reyes, Ríos) o la entrega de otros (Karina). En Colombia la opinión se divide entre quienes ya se atreven a anunciar el fin de las FARC y los que piden cautela.

Desde el punto de vista interno, la situación en Colombia parece ganada para la paz, aunque no con las condiciones que la guerrilla demandaba. El gobierno, con este golpe, está ahora en capacidad de hacer exigencias. De hecho, el intercambio humanitario, como había venido insistiendo el grupo guerrillero pudiera decirse que ve su final. Y pudiera ser por dos razones:

La primera, alegada por la mayoría de quienes se han atrevido a analizar la situación en caliente, apuntaría a la debilidad de las FARC, lo que la llevaría a negociar solamente su pacificación. Es decir, el rescate de Betancourt y los otros secuestrados habrían puesto de manifiesto la poca capacidad operativa, logística y comunicacional de la guerrilla. Esto llevaría al Secretariado de las FARC a plantearse su rendición o, en el mejor de los casos para ellos, una negociación para dejar las armas que pasaría por la liberación incondicional de todos los secuestrados, sin garantías de que el gobierno haga lo propio con los guerrilleros que actualmente están en prisión.

La otra razón que atenta contra el intercambio humanitario va por la vía contraria: las FARC intentarían demostrar que no están tan débiles como se piensa y podrían radicalizar el conflicto, intentando algunas acciones más de secuestros o incluso de atentados. Aunque esta opción no se puede descartar del todo, lo cierto es que desde la incursión colombiana en Ecuador –en la que murió Raúl Reyes- se esperaba este tipo de respuesta por parte de la guerrilla y, al menos hasta ahora, no se ha producido.

En todo caso, tal vez sea muy pronto para predecir alguna respuesta por parte de las FARC.

Mientras tanto, también en plano interno, la operación de rescate ha sido un éxito militar y político, fortaleciendo a Uribe y a su ministro Santos. Desde ya se habla de un tercer mandato para el presidente colombiano, avalado incluso por Betancourt, quien al ser interrogada al respecto respondió “¿Por qué no?” De no ser posible ese tercer mandato, el mejor posicionado para suceder a Uribe sería Santos, el más exitoso ministro de la defensa considerando la lucha contra la guerrilla. Gustavo Petro, senador del Polo Democrático Alternativo –opositor a Uribe- consciente del éxito del operativo ha señalado que Uribe “puede escoger entre dos caminos: o perpetuarse en el poder, porque no va a tener contradictor, o terminar su segundo período y quedar en la historia como el hombre que pudo doblegar a las FARC”.

Considerando otros factores, el gobierno de Uribe también ha logrado, con este rescate, alejar a los países que de alguna manera venían manteniendo cierto grado de implicación en las negociaciones con las FARC, especialmente Venezuela y Francia, que sostenían una posición más condescendiente hacia el grupo guerrillero.

Esta es, sin embargo, una noticia positiva, por cuanto significa circunscribir el conflicto colombiano exclusivamente a sus fronteras. Venezuela, Brasil y Ecuador, como vecinos, son los países que más agradecerían el fin del conflicto en Colombia, aunque podrían temer el incremento de la intervención gringa en la región con la excusa del éxito del Plan Colombia.

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El duro pulso por la paz en Colombia

Posted on 11 enero, 2008. Filed under: Domingo Medina -Caracas | Etiquetas: , , , , |

Domingo Medina / Caracas

Finalmente Clara Rojas y Consuelo González se encuentran libres, después de haber pasado más de cinco años en poder de las FARC. Se dice rápido, pero todo ese tiempo en la selva colombiana de seguro no es nada fácil. Su liberación se produce gracias a una “agitada mediación” del presidente venezolano Hugo Chávez y la senadora colombiana Piedad Córdova, tal como reseña la revista Semana (Colombia).

La operación de rescate iniciada a finales del año pasado rindió sus frutos a pesar de dos intensas semanas en las que incluso se temió que fracasara definitivamente. De hecho, no fueron pocos los medios, venezolanos, colombianos y también de otros lados, que se apresuraron a calificar como un fracaso la operación luego de que el gobierno colombiano planteara la hipótesis, confirmada más tarde, de que las FARC no tenían en su poder al niño Emmanuel.  Sin embargo, los tres se encuentran hoy en plena libertad.

El desarrollo de la operación y este desenlace tiene varios aspectos que conviene analizar. Veamos:

Con la presentación de la operación y la conformación de una comisión internacional, el presidente Hugo Chávez intentó arrinconar a Uribe y obligarlo a aceptar no sólo la misión humanitaria de rescate de los secuestrados, sino para iniciar las gestiones para la negociación de un acuerdo con las FARC. La presencia de los delegados y el compromiso de los distintos gobiernos parecían darle solidez a esta posición, ejerciendo una fuerte presión internacional sobre el gobierno colombiano, por un lado, y fungiendo como observadores y garantes de ese eventual acuerdo.

La estrategia de Uribe, que deja muy bien parados a sus servicios de inteligencia, sin duda demuestra que las cosas no son tan fáciles. El gobierno colombiano ha demostrado que el tema de la guerrilla se lo toma muy en serio y que en su lucha –tanto en el plano militar como en el político- no lo van a agarrar descuidado. De hecho, la primera impresión –al mismo tiempo que los grandes medios señalaban el “fracaso” de la operación de rescate- fue que el gobierno colombiano había salido más que fortalecido.

Así lo entendieron en el seno del mismo gobierno. Los primeros anuncios de los voceros más calificados –el canciller, el comisionado para la paz y el ministro de la defensa- señalaban que el gobierno colombiano no toleraría más intervenciones internacionales –mensaje dirigido especialmente al presidente venezolano-, que se incrementarían los operativos militares y que de ninguna manera se permitirían entregas clandestinas (como se pensó que podía ocurrir con Clara Rojas y Consuelo González después de las declaraciones de Uribe el 31 de diciembre pasado).

Las posiciones se fueron moderando y haciendo concesiones cada uno de los actores involucrados finalmente se pudo concretar la liberación de las secuestradas: las FARC reconocieron que el niño que estaba en poder del gobierno era Emmanuel –aunque avanzaron la “hipótesis” de que le gobierno colombiano lo había secuestrado- e insistieron en la entrega de las otras dos rehenes; el gobierno colombiano permitió el ingreso de los helicópteros venezolanos y la misión humanitaria encabezada por el ministro venezolano Ramón Rodríguez Chacín, el embajador de Cuba en Venezuela, Germán Sánchez Otero, y los delgados del CICR, y cesó sus operaciones militares en el área en la que se iba a concretar la entrega; y gobierno venezolano cumplió las condiciones de confidencialidad, prudencia y respeto que solicitó el gobierno colombiano.

Como se ha dicho muchas veces, este quizás sea el primer paso para alcanzar un acuerdo duradero. Insistimos en que no es fácil, pero tampoco imposible. Vale la pena citar aquí unas palabras del ministro venezolano Rodríguez Chacín:

“Vendrán otras liberaciones que son canjes, canje quiere decir intercambio, también saldrán guerrilleros que se encuentran cautivos en las cárceles como presos políticos y saldrán presos políticos también que estén cautivos por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia”.

Quizás es muy temprano para hacer interpretaciones, pero podríamos especular en varios sentidos: 1) el ministro posee información de que las FARC van a proceder a liberar a otros rehenes, especialmente si se considera que su credibilidad ha quedado en duda por lo del niño; 2) podría estar insinuando el ministro que el gobierno colombiano estaría dispuesto a negociar el acuerdo humanitario siempre que se cumpla con las condiciones de confidencialidad, prudencia y respeto; 3) también podría estar insinuando que las FARC y el gobierno venezolano, pese a que la operación no se llevó tal como inicialmente fue planeada, tienen fuerza suficiente como para imponer al gobierno de Uribe esos canjes.

Como dije antes, es muy pronto para hacer interpretaciones. Los próximos días tendremos un panorama un poco más claro y veremos cómo y hacia dónde se puede avanzar en la solución del conflicto colombiano 

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