Yaotzin Botello -Berlín

¿Cómo se encarna el Parlamento Europeo?

Posted on 4 junio, 2009. Filed under: Yaotzin Botello -Berlín | Etiquetas: , , , , , |

Por Yaotzin Botello / Berlín

¿Qué hace un eurodiputado? ¿a quién representa? ¿con quién habla? ¿hace bloque con su país o con sus partidos hermanos de toda Europa? ¿está en Bruselas o en Estrasbrugo? ¿cuántas veces está en contacto con su gente? ¿es más importante que ser diputado en su propio país?

Todas estas preguntas asaltan en diferentes momentos a los ciudadanos alemanes, y me atrevería a decir que a los europeos en general también, sobre las elecciones al Parlamento Europeo que se realizan desde hoy y hasta el domingo 7 de junio. Y, bueno, eso si es que el ciudadano común se hace estas preguntas, porque normalmente llegan cuando un periodista o un spot en internet te pregunta directamente. No me parece que alguien en su vida cotidiana piense en el candidato por el que quiere votar para Bruselas.

Poster hecho un equipo escolar alemán, integrado por Yashar Khosravani, Barbara Lata, Claudia Lo Cicero, Daniel Koerver.

El desinterés es enorme. Si en las elecciones de cada país siempre hay problemas de abstencionismo, para votar por eurodiputados lo es más. Para este año, en los 30 que hay elección directa al Parlamento Europeo, se prevé el promedio de abstencionismo más alto, entre un 60 y hasta un 80 por ciento.

La Fundación Alemana Preguntas para el Futuro entrevistó a 12 mil europeos y concluyó que para estas elecciones el abstencionismo se debe a la desconfianza, insatisfacción y frustración hacia los eurodiputados: “Tres de cada cinco europeos (60 por ciento) ven que las promesas de campaña no son respetadas y por eso no van a votar”, se lee en el estudio. Incluso de manera particular en Finlandia la cifra se eleva hasta el 82 por ciento en lo que concierne el sentimiento de irrespeto a las promesas de campaña.

La insatisfacción europea con los políticos y los partidos representa en Europa un 57 por ciento. “Los electores no tienen la impresión de cambiar algo con su voto”, se lee.

Esa impresión debería de cambiar porque entre el 70 y el 75 por ciento de las leyes que se hacen actualmente en cada país del bloque están dictadas por la Comisión Europea.

En este sentido se pueden distinguir dos tipos de electores: aquellos que se interesan por política europea de cara al mundo, o aquellos que están tan encerrados en sus pueblos que, afectados por las crisis mundiales del tipo que sean, quieren ver resultados locales, rápidos, palpables.

Fue así como la semana pasada participé en un chat con el presidente en turno del Parlamento Europeo, Hans Gert Pöttering. En ese chat, organizado por un medio alemán y uno danés, se nos dijo que había 1,400 participantes. Pensé que era un número alto para el alto escepticismo que se pregona. Las preguntas fueron tantas que en una hora de chat difícilmente se atendió a la mayoría de los participantes. Pero las preguntas fue lo que me llamó la atención.

Me pareció que la mayoría de las preguntas eran de orden general y abstracto, no por ello ínfimo, pero que no concuerda con esa idea de apagar el escepticismo que reina. “¿Por qué el Parlamento Europeo no ha podido vender mejor su proyecto de bloque?”, “¿qué opina sobre integrar a Turquía?”, “¿Habrá una Europa de dos velocidades?”, “¿se podrá lograr un acuerdo para una religión en común?”, “¿hay una identidad europea?”, “¿cuál es el déficit de la Unión Europea?”, “¿tendremos un ejército en conjunto que nos permita negociar mejor con Estados Unidos o Rusia (¡¡¡¡¡!!!!!)?”

Por ahí hubo dos preguntas que, a mi gusto, estaban aterrizando más el tema europeo a los bolsillos y las agendas del ciudadano común: “¿por qué hay tantos subsidios agrícolas y precios artificiales a productos agrícolas que impiden un libre mercado con los países en desarrollo?” y “¿por qué se hacen sesiones plenarias del Parlamento Europeo en Bruselas y Estrasburgo?” Esta última pregunta hecha en torno al gasto que implica tener dos sedes que se paga con impuestos.

Ninguna de las respuestas fue crucial para entender más la problemática de la Unión Europea y mucho menos para animar a nueva gente a votar. Por eso las campañas a eurodiputados, al menos en Alemania, han tratado de aterrizar en los intereses locales. Ahí está un video alemán hecho al estilo hip-hop en donde un joven insta en la calle a otros jóvenes a votar para tener tarifas planas de teléfono a lo largo de la Unión Europea. “¡Esto lo hace la UE!”, dice.

Los partidos socialistas hacen referencias a sexo para que la gente se grabe que debe de ir a votar: “Uuuuh, aaaahhh, uuuuh, aaaah, espero que esta vez sí”, se escucha en un spot de radio. Un candidato a eurodiputado de Baviera hizo un cortometraje dirigido a los productores de leche para atacar a la UE (por la crisis de la leche que se vive en varios países ahora).

¿Cómo se puede integrar a los ciudadanos al bloque europeo? Varios políticos y analistas coinciden en que, de entrada, para el pilar más fuerte, que es la Constitución Europea, es integrar al ciudadano común a hacerla.

“Hay que someter el texto constitucional a los ciudadanos, que los incluya, que lo discutan y que lo voten”, me dijo el candidato a eurodiputado de los izquierdistas, Lothar Bisky. Y en lo que respecta a los alemanes, Bisky no está tan lejos en su opinión porque en Alemania existe un nacionalismo por el país basado en la constitución nacional. La gente ama crear y ser parte de las reglas, y por ello un alemán se identifica como tal afuera de su país. Quizás algo similar puede suceder con la identidad europea.

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Pensar verde en tiempos de crisis

Posted on 14 mayo, 2009. Filed under: Yaotzin Botello -Berlín |

Por Yaotzin Botello / Berlín

En Alemania parece que se respira un aire verde.

Desde hace años se conoce al país como uno de los que tiene más líneas ecológicas que cualquier otro. No sólo es el alma de los alemanes, personas que aunque vivan en las ciudades disfrutan sobremanera ir casi cada fin de semana a alguna zona verde. Es parte de su naturaleza. La gente que se muda a las grandes ciudades como Berlín dice que lo primero que extrañan es la cercanía a los bosques (a pesar de que en Berlín uno llega en 20 minutos con el tren suburbano).

La pasión por la naturaleza ha desatado una conexión con la industria ecológica. Pequeñas cervecerías fabrican ya ‘cerveza solar’, con la que reducen gases de efecto invernadero para mejorar el medio ambiente. No son las grandes cervecerías para las cuales esto podría representar seguir políticas nacionales o ahorrar dinero, son las pequeñas, que representan una conciencia.

Y es esta pequeña conciencia la que ha generado varios puestos de trabajo en dirección a la protección al medio ambiente. Mientras el mundo se debate sobre cómo salvar el sistema financiero, se preocupa poco por lo que afecta directamente a la gente, que es la creación de empleos. Alemania no sólo está identificando el hecho de seguir generando empleos, sino de generarlos en un área que cada vez es más crucial. Cada país está estableciendo o ya estableció políticas ecológicas, lo cual obliga a desarrollar conocimiento, crear empresas y satisfacer necesidades.

Hace un par de meses, cuando la crisis estaba todavía en su apogeo con la creación de los paquetes de rescate, Alemania empezó a fortalecer seminarios sobre el uso de energía solar. Una o dos veces al mes trae a delegaciones de varios países en desarrollo para instruirlos en el área. Todo pagado. Parecería una loca inversión en tiempos de crisis, pero el objetivo real es vender la tecnología de energía solar y recuperación térmica de los suelos que se ha desarrollado aquí en los últimos 20 años. Y los países en desarrollo la están comprando.

Alemania ocupa el tercer lugar mundial en producción de páneles solares, y es sobre todo el Este de Alemania que está floreciendo con esta producción, un área que no sólo ya fue tocada por la crisis actual, sino que ha estado en una crisis de subpoblación y de dinero desde que se cayó el Muro de Berlín. “El Valle de Silicio Alemán”, como se le conoce, podría estar subiendo de lugar en esa lista de producción los próximos meses.

Asimismo, trabajos que podrían verse como normales, como la construcción de edificios, ahora están creciendo porque además de construir edificios, se quiere tener infraestructura que reduzca las emisiones de gases de invernadero o que de plano neutralice la emisión. Así que no sólo se construyen edificios nuevos con esas características, sino que se están renovando para cumplir con esas características.

Mientras que en la industria automotriz o de la maquinaria se están estancando o reduciendo los empleos, las empresas que tienen giros ecológicos como los mencionados arriba están aumentando, y en un estudio reciente declararon que para el 2010 estarían aumentando su planta laboral en 30 por ciento. Esto implicaría casi duplicar la planta de empleos ecológicos. De acuerdo con las cifras, estos serían más de un millón de empleos, los mismos que se prevé perder en el otro tipo de industria en los siguientes dos años.

¿Pensar verde es la solución?

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La Pascua en Alemania o… ¿por qué el conejo esconde los huevos?

Posted on 17 abril, 2009. Filed under: Yaotzin Botello -Berlín |

Por Yaotzin Botello / Berlín

Al principio no fue el huevo.

Al menos no, en lo que a religión se refiere.

Un día de una Pascua no muy lejana, un amigo alemán me invitó a celebrar en su casa. Era la primera vez que yo celebraba una Pascua en Alemania y quería ver cuán diferente era de mi Semana Santa mexicana. Me llevó a una orilla del río que pasaba por su casa, a las afueras de Berlín. Ahí había una fogata enorme, como de unos 3 metros de altura y en su derredor gente. Algunos asaban bombones, pero la mayoría estaba más bien haciendo una especie de pic-nic, charlando o escuchando música de grabadora. Todos tomando cerveza o Glühwein, vino caliente. En realidad la actividad no era muy diferente de otras que he vivido al aire libre en Alemania.

El Fuego de Pascua empero, llamado Osterfeuer en alemán, Easter Fire en inglés, tiene una explicación romántica: quemar el invierno. La gente se pone a su derredor para calentarse y tratar de dejar el frío del invierno atrás, creer que ahora es tiempo de la época de frutos, de la creación, de la procreación. Como la fogata es grande, hecha con troncos de árbol apilados los unos con los otros, calienta varias horas. Pero entre el calor del fuego y de las cervezas, cualquiera olvida el invierno.

El fuego es pagano. La Pascua también. Ya Walter Duer lo mencionó en su post del lunes con la tradición judía, el Pésaj. Esa palabra es uno de los orígenes etimológicos de la Pascua, que se realiza por fechas semejantes. En alemán e inglés, Ostern, Easter, es porque cuando se descubrió la resurrección de Jesús fue con los primeros rayos del sol, que sale del Este. En el caso del Fuego de Pascua tiene orígenes que se remontan a la época de Bronce, cuando se organizaban fuegos en forma de ofrenda para tener comida, para tener calor, y huellas de esto se pueden ver en Dinamarca. La religión toma el fuego en el Siglo 16, algo que a la fecha se puede ver de dos formas: hoy en día hay pequeños pebeteros en las iglesias católicas que, durante la Semana Santa, dan fuego para que cada quien prenda sus velas; además, este fuego de Pascua es también el fuego de la quema de Judas. Pobre. Se hizo de mala fama. En el Evangelio de Judas se dice que Jesús le pidió el favor de traicionarlo. Eran grandes cuates.

Y en los Fuegos de Pascua alemanes también se materializa de alguna forma el Judas porque hasta arriba de la gran fogata se coloca una figurita de bruja hecha de paja, pero no siempre. Como no siempre el fuego de Pascua se hace el Sábado Santo. Antes de la Pascua de este año presencié una pequeña discusión entre alemanes que no se ponían de acuerdo cuando era el Fuego de Pascua. “En mi pueblo es sábado”, dijo uno. “En el mío desde el viernes y cada día hasta el lunes”, dijo otra. “Yo lo conozco de los domingos”, añadió otro.

Qué más da. Yo sólo pensaba en una noticia que había salido ese día. Lugar: una localidad del Estado de México. Jesús se había pegado en la cabeza en la escenificación que se hacía de la crucifixión y Judas lo suplantó. Judas fue crucificado. De nuevo, pobre Judas.

Regreso a Alemania.

La semana pasada se dio el resultado de un estudio: uno de cada cinco alemanes no tiene idea del significado litúrgico original de la Pascua (yo tampoco). Sin embargo, casi todos conocían al conejillo de Pascua (yo también. De hecho, cada vez que voy a México le llevo a mi familia conejillos de chocolate, de Pascua, pero ni se han molestado en preguntarme y yo tampoco en explicarles). Y el conejillo, sí, es el que esconde los huevos.

De acuerdo con la tradición alemana, se cree que el conejillo apareció en lo que ahora es la frontera de Francia con Alemania. Apareció como una forma de hacer felices a los niños. Un conejo pueril. Para los niños católicos la Pascua tenía el significado de volver a comer huevos, de volver a comer los productos que se habían dejado de lado durante la época de Cuaresma. Pero los niños protestantes no hacían Cuaresma y no se les podía decir así nomás que ya se podían comer huevos. Todo el tiempo los hubieron comido. Así que los protestantes, dice la tradición, inventaron que un conejillo traía huevos a las familias religiosas. El conejillo, claro, como todo un símbolo de la fertilidad.

Y hoy el huevo es en toda Alemania un símbolo de la Pascua. Se lo decora, se lo vende, se lo come, para la semana previa a la Pascua y hasta el domingo de Pascua). Los más bonitos son los que hacen los Sorbios, una minoría alemana de origen eslavo que, al parecer, heredó la artesanía de los rusos. Aquí abajo un ejemplo.

 

Huevos de Pascua de los Sorbios

Huevos de Pascua de los Sorbios

 

Pero el huevo no se podía quedar atrás. No fue lo primero pero sí recoge también una tradición milenaria. Simboliza el corazón duro que tenía el faraón egipcio, en aquella época Ramsés II, por haber tenido esclavos judíos que no quería liberar. Los soltó en una época que se conoce justamente como Pésaj, o sea, la Pascua Judía.

También es símbolo de fertilidad. Y el conejillo que viene en la época de Pascua llega y los esconde. Por si no fuera ya poco que tenemos que encontrar el símbolo de la tradición, además esconde los huevos. Es una forma de entretener más a los niños. De darles regalos por encontrarlos. Algo comercial, pues, así como hacen San Nicolás y Santa Clos (son primos), y los Reyes Magos. La verdad es que nunca he visto a niños haciendo un rally para encontrar huevos (ni tampoco a otros persiguiendo a un dulce conejillo para darle una tunda por haberlos escondido).

Y llego al final de esta paganidad con la última variación de la tradición: unos días antes de la Pascua me fui a pasear por un pueblo playero del Este de Alemania. Hacía sol y una temperatura agradable, pero no la suficiente para calentarse: en las tiendas de playa vendían chamarras y suéteres en lugar de bikinis. Así son las playas del Mar del Norte alemán. Después de comer un pescado que estaba de oferta, más por ser un pueblo playero que por ser Semana Santa, vi este árbol:

Huevos de Pascua de plástico en Usedom, playa del Este alemán.

 

Es un árbol adornado con huevos de Pascua, o que eso quieren representar, pero en realidad son huevos de plástico. El verdadero huevo de Pascua, incluso el que está bien decoradito, es uno de gallina madura y está cocido. Estos son como empaques del Kinder Sorpresa que cuelgan, vacíos, inertes, simples en los árboles y arbustos del Este alemán.

¿Será que no hay suficientes niños en el Este para que el conejillo juegue con ellos?

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Berlín, la ciudad inmune a la crisis

Posted on 10 marzo, 2009. Filed under: Yaotzin Botello -Berlín | Etiquetas: , , , , |

Por Yaotzin Botello / Berlín

La otra vez fui a la Oficina de Empleo de Berlín. Me puse a buscar desempleados que hubieran dejado su trabajo por la crisis financiera. Así que me lancé a una de las oficinas de la ciudad. Llegué ahí atrás de la Friedrichstrasse, una calle conocida por sus lujosos comercios y por ser casi el único lugar por donde andan personas con traje y corbata. El resto de Berlín es muy relajado.

Atrás de esa calle está algo que parece una zona de empleo. Está el Job Center, así, en inglés, donde los berlineses solicitan sus ayudas sociales; están unas agencias que lo orientan a uno a comenzar un negocio, y está la Agentur für Arbeit, u Oficina de Empleo. Pasé primero a los primeros dos y la gente me dijo que ahí no podría encontrar personas que hayan sufrido los estragos de la crisis. Todos me señalaron la Oficina de Empleo, porque ahí se presentaban las personas que acaban de perder su empleo y las que están buscando nuevos empleos.

Adentro hay salones donde se organizan seminarios para enseñar a las personas a buscar el empleo correcto, hay libros y folletos sobre el mismo asunto, e incluso internet para checar otro tipo de bolsas de trabajo. La gente que entra ahí entra apurada y sale más apurada e incluso enojada.

Yo estaba en la puerta de la Oficina de Empleo. Ahí estuve parando a casi cada cristiano que salía. Mujer, hombre, alto, chico, apresurada, con varios folders, enojadas, en pareja, con cara de esperanza, y resignados. A esas personas les pregunté si habían perdido su empleo a causa de la crisis económica que generó la crisis financiera. Nadie. También si tenían dificultades de encontrar un nuevo trabajo por la crisis. Tampoco nadie.

Estuve un día. Regresé al siguiente. Pasé uno más y, como empleado que buscaba no ser una víctima de la crisis por no conseguir el testimonio que requería, fui un cuarto día.

Tampoco nada.

Mientras estaba en la puerta hice llamadas de teléfono a otras Oficinas de Empleo. Me entrevisté con expertos. Hablé a todos mis colegas periodistas corresponsales extranjeros. Nadie tenía un caso que presentarme. Nadie podía ayudarme. Yo estaba en crisis.

Ya en mi enfermedad, desde la cama, por correo electrónico estuve en contacto con una amabilísima chica de Fráncfort, una mujer que trabajaba para la Oficina de Empleo ahí. Y ella fue concreta: “Aquí tenemos 120 personas que buscan trabajo porque lo perdieron por la crisis. Son del área de bancos. Pero desgraciadamente no le puedo poner en contacto con ninguno”, me dijo.

Fráncfort del Meno es la ciudad de los bancos. Ahí era claro que había desempleados. Pero no tenía yo presupuesto para viajar, ni la salud o el tiempo suficientes.

¿Dónde carajos se habían metido las víctimas de la crisis en Berlín, la capital de una Alemania que sufría por la contracción económica?¿acaso las cifras de desempleados mentían? ¿la caída del PIB? ¿acaso no había crisis?

La actual tasa de desempleo de Berlín, según me explicaron los expertos, es normal. Siempre hay contratos que terminan en diciembre o enero y eso genera un aumento “natural” en las cifras de desempleo. El invierno ha sido particularmente fuerte, así que la industria de la construcción paró. Y si en algún momento se presentan problemas por la crisis económica, éstos se dejarían sentir hasta dentro de varios meses.

Y a nivel nacional, las empresas realmente afectadas por la crisis han recurrido hasta ahora a paros técnicos y a reducción de horas laborales para evitar cortar empleos.

Todavía medio enfermo salí a las calles de Berlín y hablé con gente que tenía negocios. Me encontré a un tipo que tiene una tienda de vinos. Él me dijo que su negocio va como siempre, que no tenía cancelaciones de pedidos y que, al contrario, el vino era un artículo que formaba casi parte de la canasta básica del alemán, como agua para beber. “No es un artículo de lujo, y sólo los artículos de lujo se vieron afectados ¿no? Sólo la gente con dinero”, me dijo. Después agregó que Berlín es una ciudad en una eterna crisis. Que lleva ya 50 años así y que una crisis más no podría reflejarse mucho más fuerte que las anteriores. Una guerra que destruyó la ciudad. Un gobierno comunista que la dejó sin mantenimiento. Un muro que la dividió.

Berlín es una ciudad donde hay poca industria. Los bancos no se habrían ido a Fráncfort ni los medios a Hamburgo, o Siemens a Múnich, si no hubiera existido la división del Muro. Ahora los servicios es lo principal, quedan algunos medios de información, industria de la construcción, y algo de industria química. Y artistas, muchos artistas.

“Es una ciudad pobre, pero sexy”, como dice el lema instaurado por el actual alcalde de Berlín, Klaus Wowereit. Yo le agregaría “e inmune a la crisis”.

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Todos esperamos que se nos perdone un pecado

Posted on 26 febrero, 2009. Filed under: Yaotzin Botello -Berlín | Etiquetas: , , , , |

Por Yaotzin Botello / Berlín

Quizás por eso en México decimos más vale pedir perdón, que pedir permiso.

Bueno, a lo que voy: La negación del Holocausto está penada en Alemania y el hecho que un Papa alemán haya levantado la excomunión a cuatro obispos lefebvristas, uno de ellos que niega el Holocausto, desató una tormenta en Alemania. ¿Por qué? Porque el Papa es alemán y, antes que nadie, él debería de haber sabido a quién estaba perdonando.

Al menos eso fue el centro de la discusión en Alemania.

“Renuncio a la Iglesia”, dijeron por un lado algunos obispos alemanes. “Que rectifique el Vaticano”, dijeron otros. “Que se retracte Williamson (el ya conocido como obispo negacionista)”, se escuchó por otro lado.

Richard Williamson, quien pertenece a la Fraternidad de Pio X, había estado en Alemania y dio una entrevista a la televisión sueca. Ahí dijo lo siguiente (unos extractos): “Según la información histórica que he estudiado, creo que no hubo nunca cámaras de gases. Y no estoy hablando de acuerdo a los sentimientos”.

(…)

“Creo que, por ejemplo, hay gente que da un giro contra eso que comúnmente se cree como Holocausto, entre comillas. Esta gente, que es identificada como los revisionistas, llega a la conclusión de que seriamente hubo entre 200 mil y 300 mil judíos muertos en los campos de concentración nacionalsocialistas, pero que nadie murió por cámaras de gas”.

En breve, Williamson cree que los seis millones de judíos asesinados fue una estrategia enfocada de Hitler y que nadie pudo haber matado a gente con gas cianuro, pues éste es tan peligroso que la gente que removió los cadáveres se habría muerto.

Esta entrevista fue difundida unos días antes de la absolución de Williamson y los obispos lefebvristas por el Papa.

¿Estaba Benedicto encerrado escribiendo su nueva encíclica o jugando al Facebook (después dio declaraciones de que el Facebook puede provocar el aislamiento social real)?

Angela Merkel toma el teléfono y llama a Benedicto XVI. Después hace un reporte de su conversación y Alemania y dice: “Se trata de que del lado del Papa y del Vaticano debe quedar muy claro que aquí no debe de haber ninguna negación (del Holocausto)”. La política se entromete en los asuntos de la Iglesia pero Merkel asegura que es un caso excepcional. El asunto es grave.

Se anuncia la ruptura de diálogo en las iglesias en Alemania y los judíos hacen declaraciones de que están muy asustados. Mientras tanto Williamson anuncia que no se retractará y que nunca visitará Auschwitz, que más bien tratará de consultar más documentos para tratar de comprobar cuál es la verdad histórica.

Fui a hablar con el director del Comisariado de los Obispos Alemanes, Karl Jüsten, quien representa los intereses de los católicos ante el Gobierno federal alemán, para que explique cómo se ha estado viviendo este problema en Alemania. Ofrezco un extracto:

-La declaración del Vaticano, de que Richard Williamson debe retractarse de sus declaraciones que niegan el Holocausto, llegan una semana y media después de la absolución de Benedicto, ¿no es demasiado tarde?

-Si el Papa me hubiera preguntado, yo le habría dicho que hiciera esa declaración inmediatamente, pero la forma de trabajo en Roma seguramente es un poco más lenta.

-¿Debe Williamson reconocer públicamente que sí hubo un Holocausto?

-Ese no es el punto del debate. El Papa dijo que el Holocausto y la Iglesia no van de la mano, y los creyentes que van a la iglesia lo ven igual. Cierto. Pero la cuestión es más bien cómo el Vaticano pudo haber tomado una decisión que parece no haber sido preparada. Es una cuestión de confianza sobre el actuar del Vaticano. La otra cuestión que interesa a la gente es la restauración de la Iglesia.

-¿No es poco cristiano del Papa absolver a los excomulgados?

-No, todos somos pecadores y todos esperamos ser perdonados en algún momento. Por eso ahora pueden estar ahí personas que alguna vez pecaron. Si sólo hubiera católicos puros, la Iglesia tendría muy pocos miembros en todo el mundo.

-Tiene que entrar Angela Merkel a tratar de solucionar el conflicto en el Vaticano, ¿cómo ve esta intromisión?

-Ella se dio cuenta que el Papa actuó mal, por eso intenta inmediatamente después hablar con el presidente de la Conferencia Episcopal Alemana. Luego habló por teléfono con el Papa (domingo 8 de febrero) para tratar el asunto. Creo que lo que dijo, por su contenido, estaba en la dirección adecuada, que el Holocausto en Alemania es penado, que nadie debe negarlo y que quienquiera que lo niegue debe ser apartado de sus deberes públicos. Creo que un jefe de Estado puede decir esto. Si debió de hacerlo público, no sé. Merkel estaba en una posición de defender el judaísmo después de que ya había sido atacado en dos ocasiones. Está bien que la canciller sea una protectora del judaísmo.

-¿Se desechará el Concilio Vaticano II?

-Ya se había impulsado una reconciliación desde antes con Lefebvre. Lo que sí no se puede decir es que el Papa quiera echar para atrás el Concilio y que quiera poner en marcha una teología restaurativa. De lo que he estudiado de Ratzinger, eso no lo hará.

-¿Cuál es la relación de la Iglesia Católica con el Judaísmo en estos días, no se había roto el diálogo?

-Sí, pero ya está restaurado. Fueron sólo dos o tres días, incluso el Cardinal Lehmann habló en televisión con la señora Knobloch (presidenta del Concejo Central de Judíos en Alemania). Creo que Knobloch quería primero establecer una señal fuerte al romper el diálogo pero aunque sean malos tiempos, no hay rupturas tan fuertes entre las iglesias en Alemania.

En estos días Williamson ya está de regreso en Inglaterra, su tierra natal. Fue expulsado de Argentina pero no necesariamente por sus declaraciones, sino porque tenía problemas legales: no había trabajado en lo que explicó que trabajaría. Visa revocada. En las imágenes de televisión a su salida en el aeropuerto de Argentina insulta a un reportero, bueno, le enseña un puño cerrado a la altura de la nariz (supongo que eso es un insulto, al menos tiene toda la intensión), y a su llegada a Inglaterra no habla con los medios. Se ve sumamente enojado. Londres dijo que ahí Williamson no será investigado pues su ciudadanía es inglesa y ahí no ha cometido ningún delito.

¿Qué pasará, o qué deberá pasar, con Williamson?

  • 19 de enero, el semanario alemán Der Spiegel publica una nota sobre la negación del Holocausto por Williamson.
  • 22 de enero, mensaje del Papa sobre Facebook.
  • 24 enero, el Papa absuelve a los excomulgados.
  • 27 enero, primeras críticas.
  • 4 febrero: el Vaticano pide a Williamson retractarse.
  • 7 de febrero: Williamson niega retractarse.
  • 8 de febrero, Merkel habla con el Papa.
  • 11 de febrero, entrevista con Jüsten.
  • 19 de febrero, Argentina declara a Williamson persona non grata.
  • 24 de febrero, Williamson sale de Argentina.
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Hace 20 años…

Posted on 27 enero, 2009. Filed under: Yaotzin Botello -Berlín | Etiquetas: , , , |

Por Yaotzin Botello / Berlín

Por el hueco del Muro de Berlín, de unos 50 metros de largo, pasan prominentes. Estrellas de cine y políticos con corbatas europeas. Se bajan de sus barcazas hacia el muelle, cruzan el Muro que corre a lo largo del río Spree y van a un concierto a la arena O2. Ou-Tu. El nombre de la arena es el de la compañía de telefonía que patrocinó la construcción de ese gigantesco armatoste multiusos, que se construyó en el 2008 y que, por lo desolado del área donde está, parece más bien una nave extraterrestre que encontró un buen lugar de estacionamiento.

La vista desde el Oeste, del otro lado del Spree, desde donde se puede apreciar el muelle y, como en una foto más abajo, los 50 metros de Muro quitado.

La vista desde el Oeste, del otro lado del Spree, desde donde se puede apreciar el muelle y, como en una foto más abajo, los 50 metros de Muro quitado.

 

 

El Spree en el Oeste y la Ou-Tu en el Este, en el barrio de Friedrichshain.

Pasar por encima de la Cortina de Hierro, qué deseo ardiente para la gente que está arriba. Así se lo imaginaron los dueños de la Ou-Tu (yo hablo a la compañía y les digo O-Tsbai, como sería en alemán, pero siempre me corrigen) cuando mandaron quitar los 50 metros de Muro de Berlín que dividían el Spree del terreno baldío. Como si nada.

 

Los 50 metros de la Ou-Tu

 

Esta es una de las ideas que tienen los alemanes del Este de lo que pasó con ellos después de que se cayó el Muro de Berlín, hace 20 años. El Este, un lugar con espacio y rentas bajas para las nuevas casas, para los nuevos negocios, y donde los beneficiados directos no son los que viven ahí, sino los que llegan del mundo capitalista.

Un último estudio lo dice así: “Muchos ciudadanos de los nuevos estados federados (los que se integraron a la República Federal Alemana con la caída del Muro) se sienten insatisfechos con su situación financiera. Con su vida privada lo están. Por un lado reconocen que con la caída del Muro mucho se ha mejorado como las condiciones de las viviendas, de la infraestructura o de los productos. Un 88 por ciento de los encuestados dice que hay un aumento de la pobreza en los nuevos estados federados”.

 

Niños cruzando la cicatriz del Muro

 

Además, cada aniversario de la caída del Muro se revelan las encuestas en las que se dice que los alemanes quieren el Muro de regreso. A veces son más, a veces son menos. Yo digo que siempre tiene que ver con el momento de la situación financiera. Hace dos años eran 1 de cada 3 alemanes del oeste los que querían el Muro de regreso. Alemania del Oeste paga con las llamadas ‘transferencias’ la reconstrucción del Este, por eso el descontento. Pero también del ‘nuevo’ lado, porque el año pasado eran 1 de cada 5 alemanes del Este los que querían que se erigiera de nuevo una barrera. Las razones que he escuchado describen un mundo de seguridad bajo el régimen comunista, todo gris, monótono, con policía secreta y sin perspectivas, pero con vivienda, comida y sin envidias sociales.

Berlín es ahora inimaginable con Muro, fuera de la zona de la Ou-Tu, así como toda Alemania y otros países lo serán sin su nuevo Cinturón Verde, que se construye a lo largo de lo que ocupara la Cortina de Hierro para celebrar la ecología y conmemorar de alguna forma lo que hubo ahí hace 20 años.

 

Lo que fuera la Cortina de Hierro, empezando por la parte alemana, será transformada en una zona ecológica para mantener especies y para recordar la división

 

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Madame ‘No’

Posted on 9 diciembre, 2008. Filed under: Yaotzin Botello -Berlín | Etiquetas: , , , , |

Por Yaotzin Botello / Berlín

Hasta hace poco, el Gobierno alemán había dicho que la crisis era sólo de Estados Unidos. Se tomó mucho tiempo, ocho meses, para poner en marcha las primeras acciones de rescate. Y cuando lo hicieron, el mundo dijo que éstas no eran tan importantes.

El mundo. Bueno, a decir verdad, fueron algunos líderes europeos, columnistas de periódicos y otros periodistas menos columnistas. En los medios alemanes se retomaron las críticas que se le hicieron a la canciller Angela Merkel. Les fascina, aunque los textos sean pocos y de periodistas que regularmente no se dedican al análisis.

El punto es que la falta de liderazgo de Angela Merkel fue criticada y se dijo que en Bruselas se le dice ya la Madame No. Me gustaría saber quién la bautizó así. Hay mucho de razón en ello porque Merkel tardó mucho en decir algo para sobreponerse a la crisis.

La crisis. En realidad no había pasado mucho en Alemania. Como decía el gobierno alemán, era algo de Estados Unidos. ¿Tenía que hacer algo Angela Merkel?

La industria automotriz alemana empezó a tener problemas, pero poco tenían que ver con la crisis global. Un banco también se infectó del problema hipotecario. Nada más. Pero era el momento de actuar y el gobierno de Merkel ofreció entonces un paquete de rescate. Un bono de 500 mil millones de euros. ¿Y qué pasó? Ningún banco quería tomar la ayuda.

En Bruselas se opuso a un rescate en conjunto, así como ha pasado con las medidas contra el cambio climático. Por ahí viene lo de Madame ‘No’. Y ahora Alemania es el único o uno de los pocos gobiernos que no se cierne a medidas de rescate mundiales.

“La crisis ya cambió a alguien: la canciller. Nunca antes Angela Merkel se había opuesto tan fuertemente contra todos, como ahora lo ha hecho con las medidas coyunturales. O al menos contra todos menos Steinbrück (su ministro de Finanzas). Los británicos están contra ella, los franceses también, la Unión Europea, los consejos de expertos, los medios, el CSU (el partido hermano del CDU de Merkel), también la mayoría callada del CDU y del SPD, y la oposición como sea. Falta de coraje no le falta a esta nueva Merkel. Sólo que ahora mucho se preguntan si de alguna forma se salió de sus casillas o por qué demonios está contra todo el mundo”, escribe el periodista Bernd Ulrich del periódico semanal Die Zeit.

¿Qué es lo que verdaderamente le pasa a Merkel?

Las medidas alemanas se ven muy humildes. Y así lo son. La canciller usa como devisa la precaución. Una nueva deuda no debe de poner en juego la consolidación del presupuesto nacional. Un periodista inglés rescata muy bien la reflexión del consultor británico David Marsh, quien dice que en la sique de los alemanes está el eslogan de campaña electoral del entonces canciller Konrad Adenauer: “Ningún experimento”.

Alemania da cada año más de 100 mil millones de euros para saldar las cuentas de la reunificación. Y eso hasta el año 2019. Una deuda interna que a varios alemanes ya les ha afectado en estos casi 20 años de reunificación porque en las encuestas que se hacen cada año crece la tendencia de regresar a tener el muro, es decir, los del Oeste quieren dejar de dar dinero al Este para disfrutarlo, y los del Este no creen que jamás su situación financiera se vaya a mejorar tanto como cuando tenían un régimen comunista que todo les daba.

La Unión Europa es un poder mundial, y cada país seguramente no es más fuerte económicamente que Texas o California por separado. ¿Por qué debería Alemania tomar las riendas? Sí, es la primera economía de Europa, pero quizás antes de seguir siendo la locomotora, también le gustaría ser un vagón que se deje arrastrar. Y sí, quizás se necesita un empujón sicológico que haga un contrapeso contra las ideas del pequeño hiperactivo Sarkozy, a quien le gustaría quitar el libre mercado, acabar con la competencia y tratar de manipular al Banco Central Europeo.

Quizás por eso.

Madame Merkel tendrá que tener otras respuestas. Los mejores analistas acaban de prever en Alemania la peor recesión para el 2009. Algunos dicen que será la peor desde la caída del Muro y otros la peor desde la creación de la República, a mediados del Siglo 20.

Pero mientras los alemanes salgan a comprar y demuestren que la crisis no les afecta, como pasa ahora en la época navideña, ¿por qué no decir ‘no’ al resto del mundo?

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El fin, efímero, del SIDA

Posted on 19 noviembre, 2008. Filed under: Yaotzin Botello -Berlín | Etiquetas: , , , |

Por Yaotzin Botello / Berlín

Las cifras son variadas: entre unas 5 mil y 8 mil personas estarían muriendo diario a causa de la enfermedad del SIDA. Lo dicen organizaciones no gubernamentales y agencias de Naciones Unidas.

Lo cierto es que la mitad de ellas, o más, se mueren por no tener un tratamiento adecuado. Y también es cierto que hay personas que con seguir su tratamiento retroviral ya pueden vivir mucho más tiempo.

Lo que no es cierto es que el virus pueda ser curado.

En Berlín fuimos alertados con esa noticia de la cura la semana pasada. “Sensación médica mundial”, titulaba uno de los diarios de más circulación. La noticia era, prácticamente, como la del hombre que llega a la luna. Bueno, no sé, quizás exagero, yo no viví en esa época pero supongo que era la misma sensación.

El virus incurable, una maldición de Satán, el destino de la humanidad, el crecimiento exorbitante de enfermos, el exterminio de la humanidad. Así ha sido visto este virus que desactiva las defensas del cuerpo humano y lo deja vulnerable a cualquier enfermedad. Un catarro podría ser mortal.

Y en Berlín, 30 años después del gran descubrimiento del virus, se tenía noticias sobre una cura.

Un médico alemán joven, de apenas 39 años de edad, tuvo la ocurrencia de trasplantar a un infectado por el VIH, el virus del SIDA, una médula que contenía una mutación genética que es inmune a todas las cepas del virus. El trasplante se hizo porque el paciente, además de SIDA, tenía leucemia. Era inevitable cambiarle la médula. Pero entonces el médico, Gero Hütter, del hospital Charité, decidió experimentar con la médula inmune.

“Esta mutación natural es conocida como la delta 32 CCR5. El CCR5 es una molécula que actúa como una puerta de entrada y deja al VIH vía libre para que infecte a las células. Las personas que presentan la mutación -alrededor del 1,5% de la población, principalmente del norte de Europa- son resistentes a la infección”, es la explicación más científica que da a conocer un diario.

El paciente, un gringo de 42 años, ya llevaba más de 10 años tratando la infección del VIH, hasta que hace tres años desarrolló una aguda leucemia y tuvo que ser tratado por ella.

¿El resultado? Después de un año y medio, el paciente se sigue recuperando de la leucemia pero no ha tenido que tomar sus medicamentos retrovirales.

“Estoy muy sorprendido”, reconoció Hütter al diario The Wall Street Journal, y lo dijo porque cuando un seropositivo deja sus medicamentos, el virus se propaga velozmente por el organismo: en días o, cuando mucho, semanas, el virus degenera en SIDA.

El caso atrajo las miradas de médicos de todo el mundo. El joven Hütter de repente era una estrella mundial. Pero también paralelamente salieron argumentos que le quitaban toda la sensación a esta operación, pues se trataría de un caso aislado que no serviría para los 33 millones de infectados por el VIH.

Primero, el paciente estaría sólo “funcionalmente” curado, ya que todavía podría tener restos de VIH. Es algo que no se puede comprobar.

Segundo, no se podrían hacer tantos trasplantes de médula por los riesgos que conlleva.

Tercero, aunque se pudieran hacer, la operación cuesta alrededor de 200 mil euros.

Cuarto, las personas con la mutación que hace a la médula inmune, son muy pocas.

Lo que sí se podría hacer es utilizar a las grandes trasnacionales para distribuir medicamentos. Si más de la mitad de los enfermos de SIDA se mueren por falta de tratamiento, al llevar coca-colas y sabritas a los terrenos más recónditos, también se podrían llevar los tratamientos retrovirales. El financiamiento podría correr a cargo de las mismas compañías y, si no, por pequeñas donaciones como se han hecho hasta ahora.

¿O ya existe esta esperanza?

Virus del VIH (en rosa)

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México a lo lejos

Posted on 24 septiembre, 2008. Filed under: Yaotzin Botello -Berlín | Etiquetas: , , , , , |

Por Yaotzin Botello / Berlín

Todos los que leemos o colaboramos en este blog estamos en una ciudad, como visitantes, residentes o nativos, y siempre que llega el momento de contestar la pregunta ¿cómo es la ciudad donde vives? cada quien da diferentes respuestas, cada quien habla dependiendo de su experiencia.

En Berlín me pasa lo mismo: una ciudad con cicatriz de Guerra Fría, con huellas nazistas, de reconstrucción disneylandesca, de palacios, con gente muy creativa, con playas en un río, a punto de irse a la quiebra, con movimientos ecológicos, en fin una ciudad que parece reinventarse cada día. Y fue aquí mismo donde me encontré un diálogo sobre México que me dejó pensando en esa ciudad, mi natal ciudad.

¿Puede uno definir la ciudad en la que vive?

¿Con qué ojo uno debe de definir la ciudad en la que vive?

¿Debe, de hecho, uno definir la ciudad en la que vive?

El colectivo mexicano Citámbulos fue quien presentó este diálogo a manera de exhibición en el Centro Alemán de Arquitectura. Se trata de una investigación de más de dos años en la que gente de este colectivo, una especie de sonámbulos citadinos, salió a recorrer la Ciudad de México para aspirar experiencias, fenómenos y formas. La idea de hacer estos recorridos es una lucha por romper con adjetivos que estereotipan a la ciudad basados en una mirada de lejos. “De cerca se identifica un orden dentro del caos. En formas que continuamente se renuevan, los habitantes encuentran respuestas creativas que les plantea su ciudad”, dice el colectivo. Entre esos Citámbulos hubo biólogos, matemáticos, artistas, literatos y arquitectos, entre otros, que crearon como resultado el diálogo “Viaje a la megalópolis mexicana”.

Ahí estaba yo, en Berlín, respondiéndome la pregunta de si en verdad uno puede o debe de identificarse con una ciudad por las definiciones de otros, objetivas o subjetivas. Y sin embargo me estaba identificando. Son fenómenos que como mexicano alguna vez interioricé y ahora son parte de mí. Quizás sólo porque los entiendo. La Santa Muerte, las casas que se construyen de acuerdo a modelos gringos, los secuestros, las disputas por el Centro Histórico, promesas políticas, niños de la calle, la escasez del agua… ¿cuál es la mejor definición? Es difícil, con todos estos fenómenos me identifico de alguna forma y no podría decir que uno solo es la Ciudad de México.

¿Se puede definir lo indefinible? ¿se tiene que hacer?

La Ciudad de México parece no tener salvación y a raíz de ello una de las actitudes más pertinentes de muchas personas es documentar lo que pasa, es mostrar al mundo cuánto se puede ahí torcer una regla. No por nada en los últimos 8 años aproximadamente ha crecido el movimiento artístico-literario-musical, Francis Alÿs, Teresa Margolles, Miguel Calderón, Diego Toledo, Alex Dorfsman, Guillermo Fadanelli, Amanditita. De esa cultura de torcer las reglas y prácticamente aceptarlas como se quedan, los berlineses me preguntan “¿de verdad la policía acepta sobornos?”, “¿de verdad secuestran a gente de pocos recursos?”, “¿a poco son policías los criminales?”.

Me gustó hacer este viaje a una ciudad hecha de diferentes conceptos. No son los que yo usaría para definirla, pero me ayudan a hacerme más preguntas sobre una ciudad que está estancada pero parece que se mueve, sobre una ciudad que al mismo tiempo es la más moderna y la más atrasada de las grandes capitales del mundo, sobre una ciudad que da miedo visitar pero más miedo ver de lejos.

¿Alguien tiene una mirada artística, urbana, artístico-urbana, científica o vivencial que compartir sobre la Ciudad de México o sobre su ciudad?

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Nueva patria

Posted on 9 septiembre, 2008. Filed under: Yaotzin Botello -Berlín | Etiquetas: , , , , |

Por Yaotzin Botello / Berlín

¿Qué se necesita saber para poder establecerse en una nueva patria?

¿Quién necesita saberlo?

¿Cuándo?

Hay cosas muy lógicas que uno debe de saber antes de tomar un país como un nuevo hogar. Entre ellas está el idioma, claro, si se trata de un país diferente de América Latina o España.

Claro que uno tendrá que saber, si está en Kenia, cuáles tribus hay para poder entender las diferencias de la gente; si está en Canadá que en invierno con el factor viento hay hasta menos 40 grados centígrados y, si está en México, que cuando un policía pide para el chesco no se refiere al pago de una multa en la Oficina Central de Licencias.

Esto está claro. Y mucho de esto se aprende en la calle, o con los nuevos vecinos, o con la novia, el novio, según el caso. Pero en Alemania el Estado nos viene a poner un examen en el que tenemos que contestar preguntas tipo Maratón (me refiero al juego de mesa) que no sirven ni para hacer una plática de sobremesa.

Hay preguntas que son ridículas, hay preguntas que son difíciles y hay preguntas que no estaría mal saber, pero, en general, repito, ¿ayudan en la vida diaria? No tengo todos los ejemplos aquí, porque además varían en cada Estado Federado. Aquí algunas de Berlín:

Por favor, ¿cuál Estado es Berlín? Dice en español. Cualquiera que haya llegado como inmigrante a Berlín debería de saberlo, lo supongo, no sería necesario ni siquiera recordar los cursos de geografía. Pero, y si no se sabe, ¿hay algún error? Me imagino a una madre turca que no escogió vivir aquí pero que por razones familiares (el marido como trabajador inmigrante) tuvo que venir sin habérsele preguntado.

Uno de los principales fines del examen de ciudadanía, como se lo llama, es hacer a los seres humanos inmigrantes de Alemania en seres políticos, Ton Son Politikon, pero no sé si esto lo estimula o sólo provoca más rechazo. Obviamente un fin secundario de este examen sería lograr una integración (como si por saber dónde está Berlín yo me fuera a integrar más fácilmente con los berlineses).

Una pregunta capciosa:

¿Cuál de los Senadores no hay en Berlín? Finanzas, Interior, Relaciones Exteriores o Educación.

Si uno conoce la capital, que está en el lugar 50 de 500 en la lista de preferencias de inversión (¡de 500! ¡una capital europea!), y que tiene un 15 por ciento de desempleo, yo elegiría la primera opción, “Finanzas”, que no hay un encargado de Finanzas. Aunque la respuesta correcta es la 3, “Relaciones Exteriores”. Eso sí, si ustedes hubieran visto cómo se ha comportado el alcalde actual, Klaus Wowereit (hay que hacer click en la imagen), parecería todo lo contrario. Viajes por todo el mundo, fotos en fiestas, promoción de Berlín.

Al respecto de su ciudad, parece que poco le importan los niveles económicos. El lema de Wowereit sobre Berlín: “Pobre pero sexy”.

En fin, ¿alguien conoce los tests de ciudadanía que hay en otros países? ¿hay algunos que sean más instructivos o útiles?

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