Makieze Medina -D.F.

Las Aristeguis que nos faltan y la lágrima de Hillary

Posted on 14 enero, 2008. Filed under: Makieze Medina -D.F., Témoris Grecko | Etiquetas: , , , , , |

Por Témoris Grecko / Alice Springs, Australia

El noticiero radiofónico mexicano más importante de los últimos años se terminó. Algo con el mismo nombre ocupa su espacio, pero el proyecto que nos tuvo a muchos sintonizados cada mañana estaba ligado a una voz, a una persona, que logró la rara combinación de inteligencia, valentía, ética y buen humor. “Hoy por hoy” con Carmen Aristegui fue a lo largo de este tiempo la mejor manera que tuvimos de enterarnos qué pasaba realmente en el país, de conocer a los protagonistas de todos los sectores, de ponernos al tanto de los sucesos cotidianos y de los de fondo.

Se acabó porque dos de las más importantes empresas de comunicación del mundo de habla hispana, la mexicana Televisa y la española Prisa, decidieron deshacerse de Aristegui mediante la no renovación de su contrato. Su trabajo puso en aprietos a muchos en la política, los negocios y la sociedad, e incomodaba a importantes compañías (entre ellas, directamente, a Televisa, porque Aristegui tuvo el sorprendente e inestimable valor de denunciar los abusos que ésta –dueña de las emisoras para las que ella trabajaba– y otras megaempresas de la comunicación trataron de cometer con la imposición a través del chantaje de leyes con las que prácticamente sometían al sistema político), a gobiernos estatales y al del presidente Calderón.

La periodista aceptó el cese con calma y sin estridencias, imagino que consciente del peligro de que el asunto se politizara. Como ocurrió: otros realizaron manifestaciones públicas, del tipo de las que sólo benefician a sus organizadores, quienes se montaron en la supuesta causa de Aristegui para impulsar las propias. Simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador armaron sus protestas (ignoro si tuvieron la delicadeza de consultar la opinión de Aristegui, pero ella no participó ni envió un saludo) en donde convocaron a actos de la “Presidencia Legítima”, llamaron a oponerse al Tratado de Libre Comercio y vincularon lo sucedido con Aristegui con el movimiento estudiantil de hace 40 años.

O no entienden o –lo que yo creo– no les preocupa confundir política con información. Tienen otros objetivos que creen más importantes.

En un escenario informativo tan cargado hacia un lado, como es el de México, cualquier cosa que esté más centrada en un periodismo ético es interpretada como favorable por los del lado contrario. Por ejemplo, como tendría que haber hecho todo espacio noticioso honesto, el de Aristegui les dio voz a López Obrador y sus seguidores. Es increíble que alguien les haya cerrado los micrófonos, sobre todo cuando su opción política era la preferida por al menos la tercera parte de los ciudadanos, pero una mayoría lo hizo, ya que tales eran las directrices del boicot ordenado por el gobierno de Vicente Fox y las grandes cámaras empresariales. Aristegui se apegó a principios elementales del periodismo y eso hizo que los lopezobradoristas comenzaran a considerarla como propia. Y los antilopezobradoristas, como enemiga. Por supuesto, cuando son los primeros quienes se encargan de organizar demostraciones de “apoyo”, lo que hacen es justificar la histeria y las campañas de descrédito de los segundos. ¿Acaso creen que le hacen un favor a Aristegui al ponerle la etiqueta de pro-López Obrador?

Este tipo de irresponsabilidad estuvo a punto de afectar el movimiento ciudadano contra la decisión judicial sobre el caso Lydia Cacho, en el cual Mundo Abierto ha tenido participación. Durante la Marcha de los Niños, se hizo presente Gerardo Fernández Noroña, un funcionario partidista sumamente conocido por la espectacularidad de sus actos y declaraciones e identificado también con López Obrador. Los reporteros lo buscaron de inmediato para consignarlo en sus notas. Fernández Noroña puso al evento en riesgo de que se los despojara en los medios de sus sustancia civil y se lo redujera a una escaramuza más de la batalla política. Para sorpresa de muchos (y frustración de algunos), Fernández Noroña fue prudente y no abrió la boca, lo que es de agradecerse.

Aristegui es una de las periodistas más importantes del mundo hispano y su trabajo tiene una gran trascendencia para la sociedad, más allá de toda secta política. Existen poderes políticos y económicos dispuestos a hacer lo necesario para cancelar opciones informativas como la de ella, y también los hay que se las quieren apropiar. Tenemos que defenderlas de unos y de otros. En América Latina nos hacen falta más Aristeguis. Y, claro está, conseguir que esas y esos Aristeguis tengan espacios para hacer su trabajo. Hace falta abrirlos.

(Nota: Aristegui continúa en el programa que lleva su nombre en CNN en Español, media hora cada noche.)

La fuerza de las Hillary’s Sisters
A Aristegui la callaron y Hillary Clinton casi soltó una lágrima. No por Aristegui, por supuesto, no creo que tenga idea de quién es. Sino por su campaña. La reacción de molestia a causa de eso me pareció sorprendente: en la tele ni siquiera se ve la tal lágrima, sólo se escucha un quiebre de la voz. Para un latinoamericano, no tiene nada de dramático: que escuchen una canción de tango, de flamenco o una ranchera pa’que vean la que podemos armar. Por eso sentí que abusaban con las críticas.

Pero ellos sabían lo que yo no sospeché en el momento: una lagrimita anunciada, no vertida, puede cambiar la historia contemporánea si acierta en lugar, momento y tono. Las encuestas tenían a Hillary 15 puntos porcentuales de Barack Obama y daban por hecho que él la vencería de calle en las primarias de New Hampshire e iría de ahí, como se dice en México, en caballo de hacienda a conquistar la candidatura demócrata y la Presidencia. A raíz de la lágrima que no cayó, hubo una movilización general: “Sisters act to put Hillary back in the race” (las hermanas actúan para volver a poner a Hillary en la carrera –lo de “hermanas” se refiere a la “sisterhood” o hermandad femenina, la solidaridad entre mujeres), tituló un diario australiano, y miles de mujeres salieron a votar por su compañera de género. Algunas estaban indecisas, otras pensaban en Obama, cuando Hillary habló de las presiones que ella, como mujer, sentía al enfrentar una competencia feroz como ésta. Sus rivales hombres viven algo similar. Pero Hillary, que durante muchos años se había comportado con profesionalismo de jugadora de póker (lo mismo cuando desecharon su proyecto de reforma de salud que durante el largo escándalo por el adulterio de su esposo), habló en esta ocasión como mujer, a las mujeres. Ellas la escucharon. La comprendieron. Y votaron por ella.

¿Truco sucio? Sí. Cuidadosamente calculado. El lugar, el momento y –lo que resalta la precisión histriónica de la candidata– el tono exactos: ni llorona, ni insensible, sino una mujer muy capaz que, sin embargo, tiene sentimientos como cualquier otra. El montaje y la ejecución fueron, simplemente, admirables. Y lo de truco sucio, pues, como sabemos, esto es así: todos están sacando lo que tienen en la guantera. Lo que molestaba a quienes la criticaron es que ella tomó ventaja en una competencia que no es de ideas ni de grandes proyectos, sino de emociones y simpatías. Obama no sería lo que es si no fuera un tipo atractivo y carismático, ¡que hagan candidato a Don King, a ver si sube del -100% de popularidad! Y las emociones y las simpatías tienen un intermediario, la televisión, todo es sound-bytes y catchy-phrases, así que gana el que sepa explotarla mejor y pierde el que enseña su mal lado. Hace cuatro años, Howard Dean iba viento en popa para ganar la candidatura demócrata, pero se le fue por otro quiebre de voz, uno que le llegó en mal momento, mal lugar y en mal tono: un grito de júbilo destinado a motivar a sus simpatizantes se convirtió en aullido de heavy metal, y ese solo sound-byte, repetido cientos de veces en millones de pantallas, acabó con sus aspiraciones.

Así es el electorado de Estados Unidos. Así son las democracias mediáticas de ahora: competencias en technicolor. Y así es posible que una lágrima que no vimos haya cambiado la historia.

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LOS DAÑOS DE LA CENSURA EN EL CASO ARISTEGUI

Por Makieze Medina / Ciudad de México

Cuando compartimos y después perdemos la palabra que revela, reconoce, libera y que lleva a la comunicación racional perdemos todos. Los que escuchábamos el programa de radio de Carmen Aristegui “Hoy por hoy” sabemos que perdimos una de las mejores opciones para informarnos. Con su fin se fue un buen trabajo periodístico, una agenda plural, casos fundamentales, investigación de fondo, Sus seguidores sabemos que privilegiaba los contenidos y no las inconveniencias políticas. Carmen es una profesional para saber comunicar y saber escuchar. Era evidente el trabajo de un equipo para abundar, esclarecer y ofrecer fuentes. Siempre tuvo una política con derecho a réplica de contrapartes, puertas abiertas al ciudadano y de las cosas que más me gustaban: las entrevistas a profundidad que en muy pocas estaciones he encontrado.

“Hoy por hoy” ahora es un ayer. La incompatibilidad editorial que usaron para justificar su salida es –como muchos y la propia Carmen lo comentan- inaceptable. La nueva oferta a grandes rasgos fue que PRISA -al ser la responsable de los contenidos informativos- tuviera injerencia en las funciones disminuyéndole autoridad editorial. La injerencia de la empresa española está por contestarse, resulta contradictorio y cuestionable que le haya retirado su apoyo cuando en el pasado decidió mantenerla en los momentos en que diversos sucesos y discusiones en la opinión pública incomodaban a Televisa y a grupos en el poder.

¿Presión de Televisa, incompatibilidad con el modelo editorial o censura? Ninguna se excluye, y juntas, si las vemos con cuidado, arman la estrategia de acoso que le fueron tejiendo a Carmen desde el 2006 cuando la sacaron de la transmisión en televisión. Los motivos apuntan a incomodidades de Televisa frente a una postura ética y profesional de Carmen que privilegió contenidos en casos contundentes y de extrema importancia política en el país, tocó intereses económicos, políticos, militares y eclesiásticos inconvenientes para los actores en juego, y justo fue esta posición incuestionable de priorizar el derecho de saber de las audiencias la que la dejó fuera.

La falta de renovación del contrato queda en el imaginario, o al menos en el mío, y en el de muchos analistas, como un acto de censura disimulada, como un ajuste de cuentas de una empresa que se tomó el tiempo para hacerse justicia, digamos que difirió su revancha y se está adelantando a no ponerse en aprietos con posturas críticas en temas que vendrán en el futuro próximo, por ejemplo: la discusión de la ley de medios.

La salida de Carmen no debería estacionarnos en la protesta. Una de las grandes inconsistencias que podría llevar a que se repitiera es permanecer en el estado de indefensión en el que se encuentran los periodistas. El término de “incompatibilidad editorial”, al derivarse de un cambio en la postura editorial de W Radio, deja al desnudo varias carencias: los periodistas a pesar de gozar en lo formal de su derecho de libertad de expresión, en la práctica no cuentan con normas y garantías mínimas indispensables que garanticen esta libertad y el ejercicio del periodismo profesional.

Sería bienvenido conocer de manera expresa los principios editoriales, los códigos de ética, la línea ideológica de Televisa Radio y de otros medios para evitarse sorpresas. PRISA ha hecho su trabajo en España, allá promovió que en el diario El País existieran criterios y normas de ética profesional como el Estatuto de la Redacción que reconoció en 1980 los derechos de los periodistas dentro de la empresa y delimitó el poder de ésta en el trabajo profesional; otro más es la cláusula de conciencia que permite al periodista rescindir el contrato cuando el medio de comunicación cambie su orientación informativa o su línea editorial sin perder el derecho a recibir una indemnización, una norma que le hubiese sido útil a Carmen.

Falta pensar también en los derechos de las audiencias, hecho que al parecer ni Televisa ni PRISA consideraron. El programa de Carmen tenía el segundo lugar de audiencia en noticiarios de en la mañana y el primero en la cadena W Radio, y les tuvo sin cuidado. El daño que hicieron con la censura a Carmen, a mi parecer la supera. La alianza Televisa-PRISA no sale bien librada. Televisa no se salva de ser señalada como autora intelectual y PRISA como la parte benevolente que terminó cediendo pero que mantiene incongruencias entre sus políticas y principios orientadores que funcionan bien en España pero no son exportados a México. Dañó a Carmen y puede ser extensivo para cualquier otro periodista que véelimitado su derecho fundamental a la libertad de expresión al no contar con normas que la regulen y que sean coercitivas en caso de violarla. No se salvaron del daño los medios de comunicación porque perdieron un espacio de pluralidad informativa en contextos coyunturales muy criticables, ni tampoco la sociedad que tiene derecho a la información y a elegir entre diferentes espacios, y no a la censura de éstos.

¡Esperamos escucharte pronto Carmen! Un abrazo de solidaridad para ti. .

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¿Cambio de sexo? ¿Transexuales, transgéneros? ¿Qué hay sobre esto?

Posted on 4 enero, 2008. Filed under: Makieze Medina -D.F. | Etiquetas: , |

 Por Makieze Medina / Ciudad de México

 

Orlando cambió de sexo, pero no de identidad.

 

Quizás, y sólo quizás, el tiempo que lleva Orlando, el protagonista de la novela de Virginia Woolf que lleva su nombre, sea un deseo para una persona transexual y/o transgénero que opte por reasignar su sexo. En esta hermosa obra literaria, Orlando se convierte en una mujer de la noche a la mañana y con la misma perfección a la mitad de la obra. A Montserrat, una mujer transgénero del Estado de México, su proceso de cambio de identidad sexogenérica le llevó muchos años.

En realidad, conocí el término de transexualidad a los catorce años pero el cambio de mi imagen comenzó a los diecinueve” me dijo Montserrat soltando una sonrisa al preguntarle ¿cómo había sido su proceso de metabolización entre lo desconocido y lo conocido? “En ese tiempo al ver imágenes femeninas quise ser como ellas”.

No se intimida al contarme el gusto de sus motivaciones: “estaba decidido a cambiar mi imagen me encantaba y super gustaba la idea y el ir a contracorriente con la sociedad. Con mi familia fue muy difícil. Afortunadamente no me importaba lo que dijera la gente, para mí estaba bien. En un año trabajé en mi imagen empezando con las cejas, ojos, barba, físico… Fui adoptando los cambios poco a poco.

¡Me tardé diez años!

Hubo una etapa que lo detuve, pero eso no me hizo cambiar y fui haciendo que mi familia lo aceptara poco a poco y no de la noche a la mañana. Iba a pasar a una etapa femenina, homosexual. Iba a adquirir un término de “joto”, y eso iba a ser un golpe muy crudo, muy rudo para mi familia. Fui preparando el terreno y suavizando las cosas para ellos, mis amigos y vecinos, sin embargo empecé a sentir el ataque, el rechazo. Mi familia acabó por aceptarlo de una manera muy bonita, aunque… a mi mamá le costó cinco años”.

Ser una persona transexual y transgénero no es lo mismo.

La Transexualidad / Transexualismo es el desacuerdo profundo entre el sexo anatómico con el que se nace y aquel otro que la persona siente como propio. No se trata de una elección ni de una decisión. Así, una persona transgénero-transexual es la que por necesidad opta por modificar sus caracteres sexuales de manera permanente a través de reemplazo hormonal y/o intervenciones quirúrgicas u otras. Lo que desea es adaptar su anatomía a su identidad sexogenérica. Pero un guión entre ambas términos no distingue sus particularidades. Hay tamices fundamentales.

Una persona transexual y otra transgénero, antes y durante el proceso de cambios en su cuerpo, asumen una identidad sexogenérica diferente al sexo con el que nacieron. Ambas cambian su imagen e identidad, asumen otros roles de género. Sin embargo, una persona transexual se somete a una cirugía de reconstrucción genital, y una persona transgénero, es la que todavía no se ha sometido a esta cirugía o no desea una adaptación completa al sexo legal contrario.

El Instituto Mexicano de Sexología acepta que no hay una estadística que mida los casos sobre reasignación de sexo; sin embargo, reciben en promedio a una a dos personas al mes.

Sobre su situación, aceptación y reconocimiento de derechos hay un grande camino por recorrer.

Montserrat es una mujer transgénero alta, delgada, morena, con un cuerpo hermoso y un cabello muy largo que destella tonos fuertes. Acepta sin ningún titubeo su homosexualidad: “Fui bastante masculino. Siempre estuve consciente de lo que era y mi etapa masculina me gustó vivirla. Me gustaba ser tranquilo, callado, muy comprensivo. El haber asumido mi rol masculino no me llevo a cambiar nunca mi preferencia sexual, no me llevó a tener relaciones sexuales con mujeres. Siempre viví con la idea de que quería vivir con hombres, me gustaron los hombres Ubiqué bien mis ideas sobre mis preferencias sexuales”.

Ahora con su identidad femenina, su brío y optimismo no disminuyen al contarme: “no he sufrido muchas, ni graves discriminaciones en comparación con sus amigas”. Pero sabemos que esto no es el panorama que puede creerse de este país. México está en el segundo lugar en crímenes sobre homosexuales, sólo superado por un titán latinoamericano, Brasil. La Comisión Ciudadana Contra Crímenes de Odio por Homofobia contabilizó 337 asesinatos en México entre 1995 y 2004: 322 de hombres y 15 de mujeres, pero debido a la falta de información en víctimas transexuales queda pendiente hacer un recuento; la Conapred establece que existen miles de solicitudes de transexuales que piden asilo a otros países por el riesgo a ser personas agredidas.

Lamentablemente, su optimismo tampoco se refleja en la invisibilidad en la que mantiene el Estado a las personas transexuales y transgéneros. No puedo más que suponer que existe una indiferencia política e institucional cuando en lugar de haber estadísticas, hay estimaciones de datos. En el Foro “Derechos Humanos y Discriminación hacia las Personas y los Grupos Lésbicos, Gays, Bisexuales y Transgénero”, realizado en mayo del 2007 en la Ciudad de México, hablaron que existen diez mil ciudadanos mexicanos transgéneros y transexuales, sin embargo el Censo de Población ni siquiera los registra.

 

La protección jurídica sobre sus derechos: el gran pendiente.

El reconocimiento por sus derechos humanos es una garantía que les debe el Estado Mexicano.

Una ley que ampare su identidad representa una necesidad al no haber una regulación jurídica en sus derechos civiles. El caso es que al someterse a un proceso de cambio de sexo, su nombre e imagen ya no coincide más con el sexo con el que nacieron ni con el nombre registrado. Pasan por grandes aprietos al identificarse oficialmente para estudiar, trabajar, rentar, tener derecho a crédito, y la negación viene al enfrentar que sus documentos no coinciden con la personalidad que se es en el presente.

 

¿Cómo exigir la garantía a la salud, a un seguro de vida, a tu nivel de estudios, si te han registrado con un nombre, supongamos en este caso masculino “Pedro” y ahora tu condición sexo genérica es femenina y tu nombre de pila es Montserrat?

“He notado mucha discriminación en el servicio médico” me cuenta Montse, quien no se salvó de la discriminación laboral: “Sí, no falta en la sociedad que no te quieren dar trabajo o rentar un negocio porque te ven “así”… “diferente”…. Como estilista me evité todo ese problema de estar pasando por ese proceso de identidad. Yo dejé de hacer trámites, y pues me evité todo este tipo de broncas. Decidí trabajar en un lado exactamente y no tener que estar lidiando con gente cerrada que no se da cuenta que no importa tu imagen, tu preferencia, y sí tu empeño”. Cambia su tono, expira y me habla más emocionada: “Con la credencial para votar no nos pusieron trabas, les explicamos que nuestro maquillaje es permanente cuando es tatuado, como la pestañas, así que nos tomaron la foto “así como estoy”, y tanto mi nombre como mi sexo se registró como masculino”.

Siento a Montserrat práctica en sus respuestas y en su vida cotidiana, pero no todos tendrán sus mismas condiciones, ni podrán evitar trámites, malos tratos, explicaciones desgastantes, exclusión social, laboral y privación de derechos. Además, las consecuencias de estas faltas de reconocimiento jurídico, los y las lleva a optar por prácticas ilegales, a obtener identidades falsas, a depender de otros que les presten su nombre.

Lo que hubo, lo que falta y lo que hay que entender…

En el 2004, existieron reformas al Código Civil del Distrito Federal. A pesar de que no trataban específicamente de la transexualidad, a través de interpretaciones se reconocería el derecho que tiene una persona transexual a ver rectificada su acta de nacimiento en cuanto a la mención del nombre, sexo e identidad. En marzo del 2007, el Dip. David Sánchez Camacho, del Partido de la Revolución Democrática – PRD, presentó una iniciativa a favor de los derechos de hombres y mujeres transexuales y transgéneros. Básicamente propuso:

Que la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación reconozca como práctica discriminatoria la exclusión de las personas debido a su condición sexo genérica.

Garantizar constitucional y legalmente el derecho humano de todo individuo a ser identificado y tratado de acuerdo su identidad y expresión sexogenérica, independiente de cual sea su sexo con el fueron inscritas ante el Registro Civil.

La posibilidad de modificar su acta de nacimiento con el fin de reconocer jurídicamente su actual identidad sexogenérica y legalizar su condición civil.

Crear una Ley Federal para la Atención de las Personas Transgénero-Transexuales para que no se les restringa el acceso al trabajo, a la educación, a la libertad de expresión, que reciban salud médica integral y que atiendan a las personas transexuales en reclusión dando un trato correspondiente a sus derechos.

 

Las propuestas están en discusión. No avanzaron en diciembre pasado cuando fue presentado el dictamen. Hay puntos torales. Se cuestiona si existen las instituciones y especialistas adecuados y suficientes para dar atención a la salud. Colocaron, entre otros puntos, que no se tienen los protocolos, los reglamentos, ni los sustentos para atender a estas personas.

 

Por otra lado, cambiar jurídicamente de sexo no parece un proceso sencillo. En su “presolicitud” las personas transexuales y transgénero deben presentar: 1) constancia de especialistas o instituciones reconocidas (no se indican cuáles) que los diagnostiquen como transgénero-transexual; b) Constancia de valoración psiquiátrica de salud mental.; c) no estar unido en vínculo matrimonial. d) en caso de tener dependientes económicos, deberán garantizar que cumplirán con la obligación adquirida en el tiempo en que dure ésta; y por supuesto e) el nombre que decidan ponerse.

 

De ser aprobada esta presolicitud, viene la solicitud (efectiva) que te reasignará un sexo diferente y que se puede pedir sólo si se ha iniciado el proceso de reasignación sexogenérica dos años antes. Además de todos los requisitos anteriores se les piden tres más: f) una constancia psicológica de profesional especializado sobre la inserción satisfactoria en el núcleo social acorde con su identidad sexogenérica; g) certificado médico en el que conste la esterilidad permanente y; h) un informe en los casos que no se completó la reasignación genital por razones justificadas, económicas o de salud.

 

Si a alguien no le parecen mucho los trámites, los años sí que son un vía crucis. En caso de ser aprobada una solicitud, a los dos años anteriores en los que se inició el proceso de reasignación sexogenérica, debemos sumarle tres años más, que es el tiempo que lleva el insertar el acta de nacimiento rectificada en todas las dependencias. Si no es aprobada la solicitud en juicio ordinario, vendrán apelaciones, otros tribunales, amparos que llevaron mínimo un par de años más.

 

Cuando leo esterilidad permanente ¿Por qué? ¿Para qué? Entiendo que un cambio de nombre y de sexo lleve cambios en los proyectos de vida, pero este hecho no tendría que lacerar los derechos sexuales y reproductivos.

 

Por otra parte, una inserción satisfactoria en el núcleo social parece un trecho inalcanzable en la actualidad cuando ni siquiera existen estadísticas oficiales, que puedan mapear la situación para elaborar políticas de sensibilización en instituciones de gobierno, privadas, escuelas, grupos y redes sociales que reciban una educación sexual eficiente, oportuna, que abone a alejar la concepción de transexualidad de patologías mentales, vicios y desviaciones. Y que ayuden a que la sociedad entienda y acepte la diversidad sexual. A no ser que un individuo tenga un grado altísimo de soportar las frustraciones, es necesario entender que la inserción social no depende de la visión y disposición unilateral de una persona.

Aún cuando hasta el momento ninguna ley federal está aprobada para defender y preservar su actual identidad sexogenérica, es un avance que existan propuestas en discusión. Me parece necesario, deseable y alcanzable, que su identidad transite de la incompatibilidad, anonimato o clandestinidad a un reconocimiento jurídico e incluyentemente social. El primero es tarea del Estado. El segundo podría ser un esfuerzo de todos. Coloco “podría” no con la intención de pretender que su lucha y compromiso sea tan nuestra como de ellos y ellas, sino con la posibilidad de cuestionar estereotipos y esquemas que encasillan a la sexualidad y le colocan una camisa de fuerza a su diversidad.

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Lydia Cacho y las intermitencias de la Corte

Posted on 5 diciembre, 2007. Filed under: Makieze Medina -D.F. | Etiquetas: , , , , |

Karen Makieze Medina / Ciudad de México

“… creo fervientemente que México puede transformarse, que algún día habrá una real democracia; creo en el papel del periodismo como linterna del mundo, como un derecho de la sociedad para saber y entender; creo que los derechos humanos no se negocian. Aunque se diluyan nuestras historias individuales, los pequeños avances no desaparecerán. Mi caso no es el de una mujer, es el de un país. Y México es mucho más que un puñado de gobernantes corruptos, de empresarios ambiciosos y de criminales organizados” (Lydia Cacho, Memorias de una infamia: 2007)

Muchos sabremos quién es Lydia Cacho. Es en su esencia periodista, feminista y escritora… Es y vive muchas cosas más. La semana pasada tuvo una enorme injusticia.

En 2005 Lydia Cacho fue aprehendida sorpresivamente en Quintana Roo para ser trasladada a Puebla, estado donde el empresario, Kamel Nacif, la acusó por delitos de calumnia y difamación sobre su persona por la publicación de su libro “Los demonios del Edén”. En éste, Lydia va uniendo las hebras, entrelaza una historia fuerte donde presenta la existencia de una red de pornografía infantil y abuso de menores instalada en Cancún, red protegida por políticos, empresarios y poder judicial, entre ellos el empresario Kamel Nacif, el pederasta Succar Kuri y algunos políticos más.

Fueron veinte horas de traslado de Cancún para Puebla. Veinte horas que para cualquier persona que tema por su vida, por su integridad representarían un infierno, o por decirlo con sus palabras, una infamia, como titula su libro “Memorias de una infamia”. En estas horas, dentro de un vehículo con cuatro judiciales, la engañaron, agredieron, hostigaron y maltrataron hasta llegar a Puebla. De un lugar para otro, de una instancia para otra, sujeta a más molestias y abusos: amenazas de violación; presión para desligar a autoridades de violación contra sus derechos; revisión médica desnuda al lado de un cuarto lleno de policías y con una mampara transparente de por medio; y desde luego, una lista de irregularidades en el proceso judicial que enfrentaba.

En abril del 2006 el Congreso de la Unión pidió a la Suprema Corte de Justicia que ejerciera su facultad de atracción e investigara las presuntas violaciones a sus garantías individuales. La Corte aceptó y se creó una comisión investigadora que presidió en su segunda etapa el Ministro Meza Silva. Este hecho marcó una importante hito de la ciudadanía con esta instancia. Por primera vez en la historia de México se realizó en la Suprema Corte de Justicia de la Nación una investigación de violación a las garantías individuales de una ciudadana y periodista. Segundo: la Corte tendría la oportunidad de dejar caer el peso moral y simbólico al poder sugerir sanciones a funcionarios públicos que salieran responsables; finalmente, la Corte podía fijar una resolución que atendiera la red que políticos y empresarios que delinquen con la pederastia.

A pesar de que el libro “Memorias de una infamia” se publica en octubre del 2007, un mes antes de conocer la resolución de la Corte, las expectativas de Lydia Cacho –transcritas al inicio de este post- no se cumplieron en su caso. El problema no fue el dictamen final que elaboró la comisión investigadora, sino la desactivación que algunos Ministros de la Corte hicieron de éste.

El dictamen era claro en lo fundamental: existió contubernio de autoridades para violar derechos fundamentales de Lydia Cacho. Esta violación implicó violar también el principio de la división de poderes entre el Poder Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial en el Estado de Puebla, y violar los principios del federalismo al demostrar que hubo conveniencia entre el estado de Puebla y el de Quintana Roo. Finalmente también reconocía los delitos de pederastia cometidos contra niñas y niños en México.

Como si se tratara de un campo minado, la semana pasada, cada uno de los argumentos fue siendo desactivado por seis de los once Ministros.

En la primera resolución decidieron eliminar del dictamen todo lo relativo al abuso sexual, redes de pederastia y pornografía infantil, al considerar que este asunto no tenía que ver con la investigación la violación a sus garantías individuales y la concertación de autoridades.

Los motivos son decepcionantes. El punto central era hacerle frente a la pornografía infantil, pederastia y explotación sexual para conocer la magnitud y gravedad del problema. Pero no. Para seis de los once Ministros, estos temas no fueron encomendados por el Congreso al mandato de la Corte y punto. La comisión se excedió al incluirlos.

No fue relevante para estos seis Ministros el considerar que en el dictamen, la fiscal especial para la Atención de Delitos relacionados con actos de violencia contra las mujeres de la PGR; Alicia Elena Pérez, había señalado que Sucar Kuri, -el protegido de Kamel Nacif- es la cabeza de una red de trata de mujeres, turismo sexual y pederastia que ha operado en Quintana Roo, Baja California, Veracruz, Puebla, DF, Estado de México y Chiapas y que tiene conexiones internacionales. Todo ello no les habló de un problema mayúsculo de crimen organizado en nuestro país. No, les habló de un exceso al que ellos no pueden inmiscuirse.

Tampoco fue relevante para algunos Ministros entender que los estados implicados y la PGR reportaron para el dictamen 9 mil 85 casos de delitos sexuales cometidos contra menores. El argumento de descalificación estuvo en función de la falta de representación nacional. Es cierto que no fueron considerados todos los estados, pero más de nueve mil casos de diversos delitos sexuales son un problema contundente para el país. Pero en palabras del Ministro Anguiano “la Suprema Corte no es, ni puede, ni debe tratar de constituirse en un súper fiscal”. De manera que, para la Suprema Corte, nueve mil casos no son suficientes, ni son de su incumbrencia.

La segunda resolución que tomó la Suprema Corte por consenso el jueves pasado no deja de ser tan vil como la primera. Los mismos seis Ministros no aprobaron el dictamen que comprobaba que había existido contubernio de autoridades entre el gobernador de Puebla, Mario Marín, el empresario Kamel Nacif y diversos funcionarios para violar las garantías individuales de Lydia Cacho. Ninguna prueba fue lo suficientemente contundente.

En el dictamen, la comisión investigadora pedía la responsabilidad para más de 30 funcionarios y ex-funcionarios de los Poderes Ejecutivo y Judicial de Puebla y Quina Roo, que con Marín a la cabeza resultaron responsables.

La conocida grabación telefónica en febrero del 2006, del “Gober precioso” con Kamel Nacif, donde éste le agradece el gesto de “darle un coscorrón a la vieja cabrona”, es decir de mandarla a arrestar. Ésta era la única prueba en la que se podía imputar directamente al gobernador Marín contra Lydia Cacho, sin embargo no tuvo validez al ser conseguida de manera ilegal. Así que una conversación que reflejaba el tráfico de influencias, la manipulación de un empresario a un gobernador que le montó y prestó un aparato de Estado para su gusto y medida, no pudo ser considerada

El dictamen incorporó 131 expedientes para el juicio y 127 videos que contenían las declaraciones de las autoridades señaladas, con excepción del gober precioso que nunca rindió declaración. Incorporaron también las pruebas obtenidas por las 21 líneas telefónicas intervenidas, entre ellas las del Gobernador Marín, su esposa, Kamel Nacif, y muchos más, que les permitieron concluir a la comisión investigadora que tanto hubo concierto para que las autoridades violaran los derechos de Lydia, como hubo violaciones de derechos en prejuicio de otros menores de edad.

Las pruebas del entramado telefónico fueron refutadas argumentando que las comisiones investigadoras no pueden solicitar a la autoridad intervenir las líneas telefónicas por lo que no podían considerarse con valor probatorio

Uno de los puntos que más ofende la dignidad de una persona es el que no consideren el agravio que ha tenido. Los mismos seis Ministros determinaron que la trasgresión a las garantías de Lydia Cacho no fueron graves, ni leves. Lo más que hubo, para la Ministra Olga Sánchez, fue tortura psicológica. Para ella“estas violaciones podrían ser reparadas por otros medios y otras acciones judiciales”.

Esto significa que se negaron a aceptar la violación de garantías individuales de los artículos 14, 16 y 20 que garantizan a cualquier ciudadano el derecho a ser escuchado en los Tribunales antes de ser juzgado. En este caso, Lydia tenía el derecho de ser notificada antes de ser arrestada, el problema fue que nunca le informaron de la denuncia de difamación que le puso Kamel Nacif ante un Tribunal Electoral en Puebla.

Para algunos Ministros tampoco debió significar una violación a sus derechos el que la Titular de la Procuraduría General de Justicia de Puebla, Villena Martínez, admitiera que si no se le notificó fue para evitar que hiciera un escándalo (La Jornada, 22 de diciembre de 2005)

No fue una violación a sus derechos el que antes de salir de Cancún a Puebla le negaron el derecho de ver a su abogada, de hacer llamadas, de ver al médico legista por una bronquitis de la que se recuperaba y de llevar sus medicamentos.

Significa también que el operativo y el trasladado desproporcionados no fueron asuntos graves, como tampoco fueron graves un gran número de hechos a la que fue expuesta: una pistola a veces colocada en su boca, otras veces entre sus piernas, otras en su pezón. No es grave, ni extraordinario, y desde luego, para la Ministra Olga Sánchez puede ser reparado por otras formas. ¿Cuáles?

Frente a esta ola de violaciones seis Ministros la semana pasada votaron en contra del dictamen. ¿Se da un paso atrás? En mi opinión, sin duda. En esta ocasión creo que la Suprema Corte ha dejado pasar una oportunidad de oro. Ante la posibilidad de señalar objetivamente violaciones que recuperaran y restituyeran la justicia de las víctimas, señalaron subjetivamente niveles.

Ante la posibilidad de señalar claramente la corrupción y punir a funcionarios públicos con toda la fuerza que trajo la denuncia periodística de una ciudadana, por el contrario, se optó por desactivar las acusaciones en su contra. La recomendación que en el plano jurídico pudo dar la Corte para iniciar un juicio político contra el gobernador de Puebla, pasa al plano político donde es sabido que el juicio político que podría desatar el Congreso no sucederá. El cambio repentino de varios Ministros huelen a amarres, a acuerdos a cambio de impunidad. Ante el enfrentamiento de grandes y serios problemas sociales como la pederastia, se optó por ignorarla. Me quedo con la impresión que las élites optaron por seguirla viendo de lejos y bajo la óptica de las patologías personales, sin enfrentar las dimensiones que nos permitirían entenderla a complejidad.

Pienso que este lento, burocrático y dispar Estado de Derecho es aún endeble. Continúa siendo seducido por viejos vicios del sistema político local, donde un gobernador puede entrar como por ósmosis a mandar en otras esferas y niveles de gobierno sin ninguna barrera semipermeable. Veo en este retroceso que la máxima institución de Justicia, al ser tan poco flexible ante sus procedimientos y reglas, marca una tajante y excluyente división: a veces cumple las leyes y otras otorga justicia.

Qué lástima que en el caso Lydia Cacho la Corte no le haya otorgado justicia.

Aquí abajo un video de youtube.

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Mujeres, mutilación y multiculturalidad… mmm….

Posted on 2 noviembre, 2007. Filed under: Makieze Medina -D.F. | Etiquetas: , , , |

Por Makieze Medina / Ciudad de México

Leí el martes 23 de octubre una nota que publicaron en el diario Reforma de Ciudad de México sobre la mutilación sexual en mujeres. Tenía un título desgarrador: “Mutilan genitales de 140 millones”.

Me quedé helada al leerla por entender la mutilación en vida que hacen de algunas partes de su cuerpo y, sin duda, la mutilación también violenta de su decisión para ejercer libremente una vida sexual y reproductiva placentera.

Fue el INED – Institut Nacional d´études démographiques – (www.ined.fr), en su informe: “Las mutilaciones sexuales femeninas: la situación en África y en Francia”, el que expone que entre 100 y 140 millones de niñas y mujeres en el mundo se les extirpan parcialmente el clítoris o se les sutura el orificio vaginal; que las ablaciones se realizan en 28 países de África, principalmente en África Subsahariana, en Oriente Medio y el sureste de Asia (Yemen, Indonesia y Malasia), que del total, 6.5 millones de las víctimas viven en países donde residen importantes migraciones africanas, así como en América del Norte; que el porcentaje varía de de país a país: en los países donde el mayor número de mujeres son castradas, ellas representan el 85% del total, la proporción variará entre 25 y 85% en función de la etnia, la categoría social y la generación, y en aquellos países donde existen minorías étnicas la proporción de víctimas es inferior a 25%.

Explicaban que esta práctica puede ser consecuencia de creencias religiosas, sobre todo del Islam, no obstante no guarda una relación directa entre el número de población creyente y las mutilaciones, por ejemplo: en Etiopía tres cuartas partes de las mujeres sufren mutilación en sus genitales aun cuando un tercio de la población es musulmana, contrario a los casos como: Libia, Tunez y Marruecos, que son mayoritariamente musulmanes y no se practica. El mayor factor de riesgo es la etnia, sin embargo aquí también hay diferencias, en algunas de éstas la mutilación esta relacionada con el rito de iniciación a la edad adulta (en promedio a los 15 años) y en otras no es practicada.

A pesar de ser una práctica anterior a cualquier religión monoteísta, las prohibiciones y sanciones en los países no son tan añejas. Desde 1990 organismos internacionales se han pronunciado en contra y en 2003 la Unión Africana prohibió en un protocolo la mutilación sexual (al fin!) En Francia la mutilación fue prohibida desde 1979 y tratando de reparar las heridas incorporaron posteriormente en el seguro de salud pública la cirugía reconstructiva, donde algunas lesiones pueden ser reversibles. A pesar de las movilizaciones y sanciones, hasta el 2004 existían 50 mil mujeres francesas con mutilaciones sexuales, y éstas se pueden ejercer con algunas de las mujeres emigrantes nacidas en Francia que son descendientes de padres que proceden de países donde esta práctica todavía se ejerce. Fue esta última parte la que más reflexioné.

Intento abrirme a entender dos grupos culturales en medio de un contexto multicultural que no es nuevo y en el que la historia ha demostrado que muchas sociedades han aprendido a convivir y compartir el mismo espacio social. El multiculturalismo deriva de diferentes bagajes culturales pero aquí nos encontramos con fondos profundos. No estamos frente a diferencias como la comida, el idioma, la manera de vestir que no son nimiedades, pero pueden ser superadas con mayor facilidad. Aquí chocan particulares formas de entender y dar sentido a la vida, se enfrentan dos visiones que practican de forma distintiva rituales que conmemoran etapas.

¿Cómo preservar el multiculturalismo cuando se parte de concepciones distintas de la realidad? Cómo encajar prácticas y tradiciones de ciertas etnias que viven en países donde no son practicadas y no guardan sentido con la visión de mundo de aquella sociedad? ¿Cómo engarzar a minorías sin que aparezca la categoría que han sido asimiladas a una cultura “dominante”? ¿Para preservar cultura, ritos y tradiciones debemos aceptar prácticas que provoquen graves consecuencias a la salud física y psicológica de un ser humano, sea hombre o mujer?

Situarnos en el contexto político ayudará a no perder el norte y a reconocer que en una democracia liberal el pluralismo es un valor, pero el respeto y la efectividad por los derechos humanos debe prevalecer en Europa, África y en cualquier parte del mundo. Suena bien en teoría que en una sociedad multicultural se debe vivir el respeto de las diferencias sin oprimir una cultura sobre otra, en este sentido, se esperaría también que una cultura no oprimiera a sus propios miembros.

Así que el multiculturalismo tiene límites… Bien, no soy yo quien los va a señalar. Los miembros de cada grupo cultural son los que podrían ponderar que tradiciones siguen siendo puntos de cohesión, puentes de entendimiento y catalizadores de identidad y estima entre ellos.

Quisiera saber si a alguna de estas mujeres en África, Asia o Francia tuvieron la oportunidad de elegir sobre actos que competen sólo a su cuerpo y a su sexualidad.

Foto de Stephanie Welsh / Amnesty Österreich: “Saita se recupera tras una ceremonia de mutilación genital femenina”. Abajo, foto de Spiegel Photo Gallery: Víctima de mutilación genital en Somalia.

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