Javier Távara -Madrid

Vístase o le multo.

Posted on 8 octubre, 2009. Filed under: Javier Távara -Madrid | Etiquetas: , |

Por Javier Távara / Madrid, España.

El verano en España terminó con la polémica ordenanza del Ayuntamiento de Cádiz que prohibía el nudismo en las playas de su término municipal y facultaba a la policía local a multar a los infractores. Teófila Martínez, alcaldesa del conservador Partido Popular, pretendía con ordenanzas perseguir una práctica que gana adeptos. Los nudistas preguntaron entonces qué es lo que se prohíbe exactamente: ¿el desnudo integral? ¿Ir medio desnudo? ¿La extendida costumbre en las mujeres de tomar el sol sin la parte de arriba del bikini, que los anglófilos llaman topless y las españolas, tomar el sol en tetas? La ordenanza no lo dejaba claro y quedó pendiente una ulterior regulación del asunto.

Como era de esperar, la ordenanza causó revuelo. Cádiz, cuna del liberalismo, donde allá por 1812 se promulgó la primera Constitución de la historia de España, que entre otras cosas, ponía fin a la Inquisición; donde pocos años más tarde el general liberal Rafael de Riego tuvo preso al rey traidor Fernando VII, en un cautiverio que obligó a los valedores del Antiguo Régimen a armar una coalición multinacional –los cien mil hijos de San Luis- para invadir España y restaurar el absolutismo; Cádiz, la ciudad del carnaval que la dictadura de Franco prohibió por pecaminoso, veto que se levantó cuando las “fuerzas vivas” de la ciudad convencieron al régimen nacional-católico de que se trataba de una fiesta folclórica. Cádiz, la ciudad que canta por “alegrías”… En la ciudad liberal por antonomasia se publica un edicto municipal obligando a los vecinos a cubrirse. ¡Vístase o le multo!

El debate de la desnudez no se queda en Cádiz. El gremio hostelero de Barcelona instó al Ayuntamiento a decretar la prohibición de andar descamisado por la Ciudad Condal. Hordas de jóvenes descarados no distinguían que una cosa es estar en la playa de la Barceloneta y otra cosa es andar por las Ramblas. Impropio andar descamisado o luciendo bikini en una ciudad de la categoría de la capital de Cataluña, decían. Habría que multar.

La polémica entre vestidos y desvestidos vuelve con fuerza en los calurosos estíos de la costa española. Además de la costa catalana, las costas Almería y Granada son otras de las zonas donde nudistas y textiles se disputan los territorios playeros y la tentación de la prohibición vuelve a los ayuntamientos. Legalmente los alcaldes no pueden prohibir el nudismo, pues las leyes estatales no lo prohíben. Algunos, como la web ultra conservadora “Hazte oír” esgrimen los derechos de los menores para reclamar playas “familiares” a fin de preservar a sus vástagos de la vista de los cuerpos desnudos. Dicen que la visión de la desnudez es nociva para la psicología de los niños. Los nudistas recuerdan que la legislación dejó hace tiempo de penalizar la desnudez y por lo tanto en España se tiene todo el derecho del mundo a andar sin ropa. Hay quienes se toman esto a rajatabla paseando por ciudades como Barcelona sin más prenda que unas chanclas. Y la policía sin potestad de multar.

Playa del área del Estrecho de Gibraltar. La ropa de baño es opcional.

Playa del área del Estrecho de Gibraltar. La ropa de baño es opcional.

En el litoral de Cádiz, la cosa es menos conflictiva. Las playas sin cuerpos desnudos están al norte de la bahía, entre Sanlúcar de Barrameda y El Puerto de Santa María. Los desnudos se empiezan a ver en el mismo municipio de Cádiz, en Cortadura, y se esparcen hasta el Estrecho de Gibraltar. Los usuarios de bañador y bikini se concentran en las zonas playeras más próximas a edificaciones y caminos, mientras que los minoritarios nudistas se concentran en las zonas más agrestes del litoral. Cada zona está más o menos delimitada por alguna barrera natural, así que no suele haber problemas. De allí la polémica desatada por la ordenanza municipal, que venía a reglamentar -fuera de sus competencias- la pacífica convivencia de los veraneantes vestidos y desnudos.

Finalmente la alcaldesa de Cádiz, tras escuchar opiniones variadas, decretó en otra ordenanza municipal la prohibición del nudismo urbano –se entiende que quedarse sin bañador en el caso de los hombres y sin la parte de abajo del bikini en el caso de las mujeres- en todas las playas del término municipal, a excepción de la alejada playa de Cortadura donde se habilitará una zona destinada a los veraneantes desnudos. Los nudistas, tendrán pues que alejarse de la ciudad de Cádiz y podrán tostar sus traseros en Cortadura o en las playas del sur de la provincia.

Difícil a estas alturas sustraer a los veraneantes naturistas del deleite que supone tomar el sol o darse un baño de mar sin ninguna prenda que luego queda mojada, acumula arena pegadiza y causa irritaciones. Qué les voy a decir… ¡El naturismo es una maravilla!

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Selva o Mercado: El Conflicto Amazónico Peruano.

Posted on 4 agosto, 2009. Filed under: Javier Távara -Madrid | Etiquetas: , , |

Por Javier Távara / Madrid.

Me quedé sorprendido por la explicación de la Presidencia del Perú, sobre los terribles hechos acaecidos hace dos meses en Bagua. Se gastaron un dinerito en publicar su versión en la prensa española, aunque no debieron pagar lo suficiente o no dieron las instrucciones oportunas, por que la nota de prensa se publicó en la sección de deportes, junto al culebrón de los fichajes del Real Madrid…

Lo sucedido a comienzos de Junio en el norte del Perú, es otro episodio más en el extenso historial de masacres que han padecido las poblaciones indígenas del país. Se veía venir. Aún así, no deja de ser chocante que 24 policías y un número indeterminado de nativos hayan resultado muertos durante el patético intento del Gobierno de Alan García de desbloquear una carretera e imponer el orden en una zona que arrastraba un conflicto que ya duraba meses.

Como es de suponer, el gobierno de Lima traslada toda la responsabilidad de las muertes violentas a unos indígenas exaltados. Lo que más me llama la atención de la versión oficial, es que Lima relata un conflicto entre policías y “pobladores”. La palabra “ciudadanos” brilla por su ausencia en el comunicado oficial, de modo que para el gobierno de Lima los indígenas amazónicos dejan de ser sujetos políticos y se limitan a formar parte del paisaje.

El conflicto viene de largo. Año 1974: una Ley de comunidades nativas declaraba inalienables los territorios de los pueblos de la amazonía peruana. En los años 90 la corriente neoliberal llega al Perú de la mano de Fujimori, quien se saca de la manga una nueva Constitución allá por 1993, que suprime la inalienabilidad de estos territorios para ponerlos en el mercado. Allá por el 2006, el entonces presidente Alejandro Toledo firmaba un Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos. Ese año, un Alan García reconvertido a la causa del libre mercado, llega al poder y entre los ejes de su gobierno está impulsar el TLC. Para ello se necesita adecuar la legislación peruana al contenido del tratado, por lo que Alan García solicita al Congreso que le autorice para legislar sobre la adecuación al TLC (Al igual que en otros países, la Constitución peruana permite al Presidente de la República emitir normas con rango de Ley. Éste debe contar con la autorización del Congreso, el cual pone límites de tiempo y de contenido a las normas que puede emitir el Presidente. Son los llamados Decretos Legislativos). El Congreso concede la autorización y Alan García se pone a legislar. Él ya tenía sus planes para la amazonía a la que considera un “recurso” que el país está desperdiciando. El presidente ya había publicado un artículo en el diario El Comercio:

“El primer recurso es la Amazonía. Tiene 63 millones de hectáreas y lluvia abundante. En ella, se puede hacer forestación maderera especialmente en los 8 millones de hectáreas destruidas, pero para eso se necesita propiedad, es decir un terreno seguro sobre 5.000, 10.000 o 20.000 hectáreas, pues en menos terreno no hay inversión formal de largo plazo y de alta tecnología.”

“Ahora solo existen las concesiones que dependen de la voluntad del Gobierno y del funcionario que puede modificarlas. Por eso nadie invierte ni crea un puesto de trabajo por cada dos hectáreas como debería ser; ni hay elaboración de la madera y exportación de muebles. En su mayoría, esas concesiones rapiña solo han servido para sacar la madera más fina, deforestar y abandonar el terreno.”

(…)

“Los que se oponen dicen que no se puede dar propiedad en la Amazonía (¿y por que sí en la costa y en la sierra?). Dicen también que dar propiedad de grandes lotes daría ganancia a grandes empresas, claro, pero también crearía cientos de miles de empleos formales para peruanos que viven en las zonas más pobres. Es el perro del hortelano.”

El Presidente peruano recurre a Lope de Vega para fustigar a quienes se oponen a que la selva amazónica peruana se convierta en una fábrica de maderas.

Y como no procede consultarle nada al perro del hortelano, Alan García lanzó en Junio de 2008 diez decretos legislativos que cambiaban el estatus protegido de la selva peruana para convertir esas tierras en objeto de explotación mercantil sin consultárselo a los ciudadanos que iban a ver trastocadas sus vidas. ¿Para qué? Se diría García. ¿Qué sentido tendría consultarle algo a unos “pobladores” que andan semidesnudos por el bosque? Algo así pensarían los políticos de Lima. No le importó a García que contravenir los convenios internacionales suscritos por el Estado peruano, que obliga a consultar a los pueblos nativos. Total, si la constitucionalidad de estos decretos es dudosa, qué más da ir en contra de los tratados internacionales. Se dirían.

Las comunidades amazónicas, que han preservado los bosques que permiten respirar a este planeta, son además gente organizada y rechazaron en masa unos decretos que a su entender ponían en peligro su forma de vida. Se sucedieron en la selva manifestaciones y huelgas, cortes de carretera y en la lejana Lima se enteraron de que los “pobladores” amazónicos estaban armando un lío del carajo y se habían atrevido incluso a ocupar los yacimientos de gas y petróleo, amenazando con cortar el suministro a la costa. Las organizaciones de la amazonía se hicieron escuchar a través de su representante, el maestro Alberto Pizango y el Congreso accedió en Agosto de 2008 a derogar dos de los decretos que facilitaban la venta a empresas de los territorios de los indígenas.

Las protestas se reinician en Abril de 2009, seis decretos son cuestionados por las comunidades por facilitar la explotación de sus bosques a multinacionales. El gobierno de Lima se ve obligado a negociar y Pizango se reúne con un gabinete desbordado por varios frentes: a comienzos de Junio, la Defensora del Pueblo presenta al Tribunal Constitucional una demanda de inconstitucionalidad contra los decretos. Hay que restaurar el orden, se dijo el gobierno. Y ya se sabe lo que eso conlleva: meter bala. En ese contexto se produjeron las terribles muertes de policías y “pobladores” en Bagua. Ese mes, otros dos decretos son derogados por el Congreso.

Pizango es señalado como el responsable de este brote violento y pide asilo en Nicaragua. Desde Lima se señala al bloque Chávez-Morales-Correa-Ortega como instigadores de las protestas indígenas. Evo Morales lanza duros alegatos contra el gobierno de Lima por la matanza de indígenas.

Pero independientemente de las razones que asistan a unos y otros, lo que resulta innegable es la fragilidad de los bosques primarios amazónicos y la extraordinaria trascendencia de estos bosques para la vida de la tierra. Se trata de una región vital para un planeta ya castigado por el cambio climático, que genera buena parte del oxígeno que respiramos. Los nativos amazónicos han preservado estos bosques a lo largo de los siglos y no puede decirse lo mismo de las multinacionales que pretenden explotarlos. Defendiendo sus tierras, los nativos amazónicos peruanos están defendiendo el pulmón del mundo.

Las protestas en la selva continúan.

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“La Gran Reunión” hace revivir la vieja música de Lima.

Posted on 27 abril, 2009. Filed under: Javier Távara -Madrid | Etiquetas: , , |

Por Javier Távara / Madrid, España.

Permítanme ustedes que hoy les hable de la música de Lima. Y es que andaba yo revisando las noticias en Internet y me encontré un tráiler musical que me llenó de emoción. Se trata del disco “La Gran Reunión” y es una de esas ediciones que se hacen raramente. 19 veteranos cantantes de los barrios más antiguos de Lima interpretan canciones que parecían condenadas al olvido y con ello recuperan las esencias de la música criolla, que como otras, es una música maltratada y herida por la voracidad del mercado discográfico. Pero de todas formas, pido disculpas por la publicidad gratuita.

¿Qué tengo yo que ver con esto? Les canto y les cuento:

Si la reina de España muriera
Carlos V quisiera reinar
correría la sangre española
como corren las olas del mar.

Esta vieja copla española de tiempos de las guerras carlistas y que se cantaba en el segundo tercio del siglo XIX, se perpetuó en el repertorio limeño. Los Troveros Criollos la inmortalizaron allá por los años 60 y quizá por eso fue la primera canción que aprendí a tocar con la guitarra. Andaba yo por los siete añitos y Lucho, mi hermano mayor, decidió que mi oído era lo suficientemente bueno para enseñarme acordes y ritmos. Las primeras canciones que aprendí fueron anacrónicas y graciosas composiciones del repertorio criollo:

Cuando Cristóbal Colón pasó por Lima bendita
Se encontró una jaranita que en Bajo el Puente se dio.
Dijo “tierra americana he de pisar primero
pero palabra que quiero conocer a las peruanas”
Y Cristóbal se coló en la jarana
al compás de guitarra y castañuelas
se enamoró de una morena bien de Triana
y para quedarse en Lima quemó sus tres carabelas.

Durante el Virreinato (1542 -1824) los españoles llevaron la guitarra a Lima. La inquisición prohibió a los esclavos negros que fabricaran tambores, se creía que con ellos invocaban a los demonios, así que los afroperuanos se inventaron el cajón. Con la base de estos dos instrumentos se creó la canción criolla. Las guerras con España se extendieron hasta 1866, los limeños no estaban para coplas, buscaron otras músicas y se quedaron prendados del vals y la polka centroeuropeos. Estas músicas de lejana Europa llegaron a embajadas y palacios para después saltar a los barrios de Lima. Allí los bardos comienzan a inventarles letras y nace la canción criolla. Una mezcla de cante andaluz, compás vienés, ritmo africano y melodía andina.

Con todos estos elementos, el valsesito se institucionalizó en las celebraciones familiares de los limeños de principios del siglo XX. Aquellas fiestas eran cosa seria. Se cerraba la puerta principal de la casa con dos vueltas de cerrojo y la llave se guardaba dentro de una damajuana de pisco. Hasta que no se consumiera la última gota del bendito aguardiente de uva, ninguno de los invitados podía marcharse de la fiesta… La cosa terminaba al alba con un suculento caldo de gallina mientras algunos seguían con canciones a ritmo de guitarra, cajón, castañuelas y palmas. Los músicos criollos -personajes populares en sus barrios- eran requeridos permanentemente para las celebraciones. A veces, cogían el tranvía para ir a otros barrios donde intercambiaban canciones. Cada barrio de la vieja Lima tenía su toque y su ritmo particular. El puerto de El Callao tenía también sus propias formas de interpretar esta música.

El vals criollo empieza a evolucionar cuando la radio y el cine traen otras músicas a Lima. El fox-trot, el tango, la ranchera y el bolero influencian a los compositores, al tiempo que las letras se adentran en la problemática social del país. Los compositores se hacen populares y su extenso repertorio llega hasta nuestros días con el nombre de “La Vieja Guardia”. Entre ellos destaca sobre todos Felipe Pinglo, (1899 – 1936) cuyas canciones han permanecido vivas en la memoria colectiva de los limeños. Por desgracia, la desigualdad de la sociedad peruana ha hecho que “El Plebeyo”, la canción más popular de Pinglo, mantenga su actualidad y sea cantada con fervor en las peñas criollas:

Así en duelo mortal abolengo y pasión
en silenciosa lucha condenarnos suelen a grande dolor
al ver que un querer porque plebeyo es,
delinque si pretende la enguantada mano de fina mujer
El corazón que ve destruido su ideal
reacciona y se refleja en franca rebeldía que cambia su humilde faz.
El plebeyo de ayer es el rebelde de hoy
que por doquier pregona la igualdad en el amor.

En los años cincuenta, una señora divorciada, dotada de una sensibilidad extraordinaria para inventar letras y melodías, se rodeó de músicos criollos y compuso canciones que recorrerían los países hispanohablantes. A pesar de su limitada voz, las grabaciones de María Isabel Granda y Larco (1920 -1983) dieron a la canción criolla una proyección internacional que no había tenido hasta entonces. “La flor de la canela” y “Fina Estampa” se incorporaron al repertorio mundial de los cantantes en castellano. Chabuca Granda también escribió auténticas joyas desconocidas, incluso en el Perú, como “Rosas y Azahar”:

¿Qué más he de entregar?
todo, todo te di,
en una flor de azahar,
que se murió al prender flor.
Mi amor escondido,
mi angustia, mi tristeza,
mi dimensión, mi estrella
y mi silencio herido.

Al igual que la de otros países latinoamericanos, la historia política peruana ha sufrido extensos periodos de gobiernos militares. Sin ser la peor de las muchas desgracias que traen los golpes de Estado, todavía se recuerda el penoso espectáculo de los militares exteriorizando su rol de salvadores de la patria a ritmo de música criolla. Músicos criollos y generales de juntas militares entablaron un matrimonio de conveniencia. Por si fuera poco, los instrumentos eléctricos empezaron a colarse en una música tradicionalmente acústica. La música criolla se convertiría en show que continúa hasta hoy y los éxitos de venta los graban divas como Eva Ayllón que recurren a las mezcolanzas mientras atruenan con voces sin pausas ni matices.

Por todo esto, en mis años de estudiante universitario, andaba yo mucho más interesado en las canciones de Pink Floyd, Silvio Rodríguez y Chico Buarque que en el repertorio de Pinglo y Chabuca. Poco después, en el madrileño barrio de Lavapiés, desempolvé el repertorio criollo para cantárselo a los castizos en tabernas donde los parroquianos aún se animan con guitarras. ¡Qué noches más buenas me dieron las viejas canciones de Lima!

Los años y la lejanía del Perú me hicieron ver la grandeza de la canción criolla, que ahora vuelve a sus raíces con “La Gran Reunión”. He aquí el tráiler de presentación:

El disco recupera el criollismo como una forma de vida. Se trata de un largo proyecto para el cual, los productores seleccionaron a los intérpretes en los centros sociales musicales de los viejos barrios de Lima. Allí encontraron a artistas como Sudapisco, Cabeza de Piedra o Chiquito Rodríguez. Respetados cantores que no graban discos pero que atesoran las esencias más puras de esta música. Los Guardianes de la Música Criolla, una peña de 19 cantantes entrados en años -algunos no llegaron a vivir para ver terminado el disco- dieron lo mejor de sí, interpretando al compás de virtuosas guitarras, añejas canciones que como casi siempre, hablan de amores, de desamores, de placeres y de diversiones… Pero sobre todo, hablan de sus barrios antiguos, añorando los tiempos en los que la canción criolla era lo que alegraba las fiestas en Lima. Aquí van tres pedacitos, a modo de resumen:

Por qué soy uno de ellos con gran amor les canto
¡Vivan mis Barrios Altos! Mi barrio sin par.

Barrio de Mercedarias hoy siento gran nostalgia
Al ver que ya no vienen tus grandes criollos de ayer.

Tuve artísticos afanes, pulsé la guitarra
en complicidad con ella me atrajo la farra.
Dueño de una joven voz en el barrio apreciada
fui trovador obligado de la muchachada.
Hoy que atravieso el invierno de mi edad madura
es mi anhelo retornar pues mi ilusión perdura.

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Los solitarios segovianos

Posted on 6 febrero, 2009. Filed under: Javier Távara -Madrid |

Por Javier Távara / Madrid

Cuando años atrás, la directora de cine Iciar Bollaín -vasca vecina de Lavapiés- mostraba en ‘Flores de otro mundo’ los matrimonios de caribeñas llegadas en caravana de mujeres con campesinos de una zona rural de España, pensé al ver la película que había que adentrarse mucho en el campo para dar con gente así y que esos lugares estarían a varias horas de viaje de Madrid. Me equivocaba. Hace unas semanas pude comprobar que esos rudos campesinos que buscaron el amor en mujeres del Caribe viven a poco más de una hora de la Plaza Castilla.

Resulta que se me ocurrió decirle a Sagra -una gran amiga de mi mujer- que a ver si nos subíamos a Segovia a comer un corderito. Vale, respondió ella, pero no en la capital. “Os voy a llevar a mi pueblo, en la zona de Ayllón. Donde se asa el mejor cordero segoviano”. En un día helador, con seis botellas de Ribera del Duero en el maletero, enrumbamos hacia Riaza, para encontrarnos con Sagra y llegar con ella al pueblito donde comeríamos el cordero. Insistimos de ir al restaurante más auténtico de la zona. Desechamos los espléndidos mesones de la capital segoviana con la foto del Rey saludando al cocinero y descartamos también los restaurantes de los pueblos principales que se llenan de cochazos y donde ni siquiera te atienden bien. Lo nuestro era ir a las esencias del cordero asado, esa delicia de la gastronomía castellana, que en realidad no tiene misterio ni complicación ninguna: simplemente hay que asar el cordero en un horno de leña abovedado, durante cuatro horas, añadiendo sal y agua para tenerlo a punto.

Un primo de Sagra era el encargado del asador y nos mostró el horno del restaurante. Como era de esperar, la comida estaba estupenda. Luego dimos un paseo por otros pueblos vecinos, nos cayó la noche y Sagra preguntó si nos íbamos de cena a otro sitio o si volvíamos al mismo restaurante. Un hermano suyo cena allí, desde hace veinte años, todos los sábados por la noche. Haga calor, lluvia, nieve o truene. Y la cuñada de Sagra insistió mucho para que volviéramos a cenar al mismo restaurante.

A la hora de la cena, comprendimos su insistencia: con Sagra y mi mujer, la cuñada quería aumentar la cuota femenina ya que ella casi siempre cena con su marido y tiene a su alrededor a una docena de amigos solteros que rondan los cincuenta años. Tenía ganas de no ser una vez más, la única mujer de esa gran mesa alargada.

Las frías cifras del Instituto Nacional de Estadística han venido hablando durante los últimos años del despoblamiento de las provincias limítrofes de Madrid en favor de la capital. De lo que no suelen hablar las cifras es de la soledad de los que se quedan.

Por esos campos la vida es bastante dura. Muchos son ganaderos y pasan solos todo el día cuidando sus rebaños. Con las horas que echan entre los establos y el monte les queda muy poco tiempo para hacer vida social. Sólo el sábado por la noche olvidan becerros y corderos, para relajarse cenando con los amigos. La cercanía de Madrid hizo que las mujeres de la zona emigraran a la ciudad a ocuparse en otras actividades,  dejando el campo a cargo de sus padres y hermanos. Sagra, una chica lista, se fue a Madrid. Allí estudió medicina y hoy pasa consulta en un Centro de Salud de la capital. Las comarcas serranas de Segovia y Guadalajara se fueron despoblando y los que se quedaron fueron principalmente varones y ancianos.

En los noventa empezaron a llegar las dominicanas. Al parecer un ganadero adinerado de la zona hizo un viaje a Punta Cana y volvió con una morenaza guapísima que le convirtió en el tío más envidiado por sus vecinos. La pionera consiguió traer a su familia arreglando matrimonios de su parentela con otros pueblerinos. Luego a alguien se le ocurriría, que para qué viajar hasta el Caribe. Mejor traer solteras desde Madrid a que conozcan la zona durante una fiesta popular. Inventaron entonces las caravanas de mujeres. Un pueblo con muchos vecinos solteros montaba una verbena en la plaza principal y fletaba un autobús con todas las solteras que se quisieran apuntar, para pasar un día de fiesta, haciendo amistad con pueblerinos que dejaban caer enseguida la posibilidad de matrimonio si la cosa marchaba. La película de Iciar Bollaín retrata una de estas caravanas. Los pocos matrimonios que surgieron de ellas no fueron especialmente felices. Algunas extranjeras buscaban resolver su situación irregular en España casándose con campesinos solitarios, con los que tenían muy poca afinidad y les dejaron nada más obtener el permiso de residencia. Muy pocos enlaces cuajaron.

Los que permanecieron solteros, hoy están más viejos y con pocas ganas de caravanas de mujeres. Algunos se han apuntado a Internet y resuelven en chats lo que antes había que resolver con una verbena. Y vuelven a aparecer las de fuera. La actual crisis económica empuja a inmigrantes a buscarse la vida en medios rurales. Mujeres venidas de Europa del Este y de Latinoamérica empiezan a asomar por esos pueblos, por lo que más de uno ya sabe lo que es echarse una novia extranjera. Para otros muchos la soledad empieza a hacerse muy dura, pues las madres ancianas van falleciendo y dejan hijos solteros acostumbrados a sus cuidados, a los que no enseñaron a prepararse ni un huevo frito ni a planchar una camisa.

He de decir que la cena con los solitarios segovianos resultó entrañable. Aunque se pasan la vida en el campo no les falta tema de conversación. Mientras pastorean oyen la radio con auriculares durante todo el día y se puede hablar con ellos de cualquier tema de actualidad. Son gente que dice las cosas con mucha franqueza y te aceptan en su mesa con sincera hospitalidad. Mientras discutían desde cuándo Castilla y León son una unidad, las bandejas repletas de comida desfilaban y terminé empachado por temor a no hacer desprecio. El tinto de la Ribera del Duero llenaba permanentemente las copas, así que no puedo recordar con detalle la agradable tertulia con estas buenas gentes. Ustedes me entienden.

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La dignidad de la memoria

Posted on 20 noviembre, 2008. Filed under: Javier Távara -Madrid | Etiquetas: , , , |

Por Javier Távara / Madrid

 

Hace unas semanas, cenando con la familia política, mientras se asaban en la lumbre unos pimientos de Torquemada, la abuela Emilia tomó la palabra. La matriarca familiar, animada quizás por los últimos acontecimientos en España, por el delicioso vino rosado de Cigales o por el olor de los pimientos asados, se decidió a contarnos sin dramatismo el día que presenció los fusilamientos de los mozos de su pueblo.

 

A lomos de una mula, Emilia vio ese día de Julio de 1936 pasar a sus vecinos. Ella aún los recuerda por sus nombres: Zacarías, Anselmo, Miguel… iban arrestados por falangistas que les llevaban maniatados. Les condujeron junto a una tapia y ¡pum pum! Fueron fusilados. Emilia tiró las riendas de la mula y huyó al galope de la escena. El pueblo de Emilia, en la comarca del Cerrato, en el corazón de Castilla, contaba entonces con un centenar de vecinos. Lo peor estaba por llegar. Tres meses después, los falangistas tomaron presos a una veintena de varones. Mataron a 12 y enviaron a otros 8 a prisión, entre ellos al padre de Emilia, quien pasó algunos años en la cárcel. En el pueblo fueron pocos los que se libraron de la represión franquista. Los cuerpos de los asesinados fueron dejados en la cuneta del camino donde les acribillaron. Pocos días después, el alcalde fascista ordenó abrir una fosa en un campo de trigo y enterrarles allí. En esa fosa común permanecieron por siete décadas.

 

Durante la Guerra Civil, el Ejército Nacional y los falangistas repitieron esta misma escena numerosísimos lugares de toda la geografía española. Y los muertos han permanecido malamente enterrados en campos o cunetas. El bando Nacional, ganador de la Guerra Civil, recuperó a sus “mártires de la cruzada” llevándoles a los cementerios y escribiendo sus nombres en las piedras de las iglesias, de modo que los miles de personas que fueron asesinadas por los defensores de la República, están debidamente enterradas. Los muertos del bando perdedor no han corrido la misma suerte y millares de republicanos asesinados por los franquistas continúan desaparecidos.

 

En el año 2000, las Asociaciones para la Recuperación de la Memoria Histórica, empezaron a cumplir las últimas voluntades de los allegados de los represaliados. Gente mayor a la que le angustiaba la idea de morir sin sacar de la fosa común a sus familiares. De forma privada, con la ayuda técnica de arqueólogos, antropólogos, historiadores y médicos forenses se procedió a localizar las fosas, a cavar y a exhumar a los cadáveres con el fin identificarlos para darles una digna sepultura en el cementerio.

 

En pocos años se han recuperado del olvido más de cuatro mil cuerpos. Su labor tropezaba con autoridades poco interesadas en remover el lodo de la barbarie y estaba limitada a la ayuda desinteresada de profesionales. El Congreso aprobó hace un año la Ley de la Memoria Histórica que tenía entre otros fines, suprimir las trabas de las administraciones a la exhumación de represaliados durante la Guerra Civil.  No obstante el desarrollo de la Ley está tardando y varias asociaciones han optado por acudir a la judicatura a fin de que se les permita de una vez por todas recuperar a sus muertos.

 

No todos los familiares de los asesinados por los franquistas están de acuerdo en remover la tierra. En las afueras de Granada fueron a parar a una misma fosa el maestro republicano Dióscoro Galindo y los toreros Francisco Galadí y Joaquín Arcollas. Sus familias llevan años intentando recuperar sus cuerpos, pero sus deseos han tropezado con los de la familia de un cuarto personaje fusilado y enterrado con ellos: el célebre poeta y dramaturgo Federico García Lorca. Ahora, tras la promulgación de la Ley,  los familiares del poeta han dado su brazo a torcer y aseguran que no se opondrán a la reapertura de la fosa.

 

Vista la lentitud del proceso, las Asociaciones por la Recuperación de la Memoria Histórica, han optado por denunciar la detención ilegal de sus familiares y las denuncias han llegado a manos del más conocido de los magistrados de la Audiencia Nacional: el juez Baltasar Garzón. Tras hacerse mundialmente famoso por ordenar en 1998 la detención del dictador chileno Augusto Pinochet, el juez Garzón había sido criticado muchas veces por juzgar dictaduras latinoamericanas y no haber ordenado ninguna diligencia sobre la dictadura franquista. Garzón ha querido terminar con esas críticas abriendo una causa contra Franco y su régimen, dictaminando que su actuación durante la Guerra Civil Española y la posguerra constituye un genocidio en regla. Igualmente el juez imputa a las sucesivas Juntas Militares la desaparición forzada de 114.000 personas en el marco de un plan de exterminio. Entiende el juez que dichas actuaciones están excluidas de las Leyes de Amnistía de 1977 y que la desaparición forzada constituye un delito permanente no sujeto a la prescripción. Se identifica a los responsables y se solicita a los registros civiles la aportación de las partidas de defunción de Franco y otros mandos a fin de declarar extinta la responsabilidad penal. El juez dispone finalmente la autorización de las exhumaciones solicitadas por las Asociaciones.

 

El auto del Juez Garzón, declarándose competente para enjuiciar los crímenes del franquismo ha desatado una gran polémica. Javier Zaragoza, el fiscal jefe de la Audiencia ha recurrido el auto refutando uno a uno los argumentos de Garzón, entendiendo que no pueden juzgarse con el Código Penal vigente, hechos acaecidos hace siete décadas. La actuación del fiscal Zaragoza ha llevado a la paralización de las exhumaciones que se estaban llevando a cabo al amparo del auto del Juez Garzón. Ello ha llevado también a detener los trabajos preliminares para la reapertura de la fosa de Federico García Lorca.

 

Al menos, esta polémica no alcanzó a la fosa de los represaliados de la comarca del Cerrato. Hace un par de años, las Asociaciones de Recuperación de la Memoria Histórica obtuvieron los permisos municipales para exhumar los cuerpos de los vecinos allí asesinados. Con la ayuda de arqueólogos y médicos forenses, los muertos fueron sacados de la fosa y llevados al cementerio con un homenaje popular presidido por sus descendientes. También se editó un libro que resume el acto. La tapa lleva –como no- la bandera tricolor de la República y la abuela Emilia exhibe el librito con orgullo, en el lugar preferente de la estantería del salón de su casa. Sus amigos hoy descansan en paz, en el cementerio del pueblo.

 

Post scriptum

 

Hay noticias recientes en Madrid. El martes 18 de Noviembre, el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón ha ordenado el traslado a los juzgados territoriales de las denuncias presentadas por las asociaciones para la investigación de las desapariciones forzadas durante el franquismo. En consecuencia serán los juzgados de las localidades donde se encuentran las fosas, los que decidirán si se procede a su reapertura.

 

Garzón ha optado por inhibirse tras declarar extinta por fallecimiento la responsabilidad penal de los responsables de los asesinatos, adelantándose así al pleno de la Sala de lo Penal que debía decidir dentro de diez días sobre la competencia de Garzón para juzgar los crímenes del franquismo, atendiendo al recurso del fiscal Zaragoza quien considera que la Audiencia Nacional no es competente para juzgarlos.

 

Serán entonces 62 juzgados territoriales los que deberán decidir la reapertura de fosas, lo cual ha causado verdadera decepción entre las asociaciones demandantes. Algunos juzgados optarán por la reapertura y muchos otros por darle carpetazo al asunto. La actuación de Garzón ha tenido al menos, el efecto simbólico de calificar judicialmente la naturaleza genocida del régimen franquista.

 

 

 

 

 

 

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El lío estival de la lengua

Posted on 2 septiembre, 2008. Filed under: Javier Távara -Madrid | Etiquetas: , , , |

Por Javier Távara / Madrid.

 

Ya me ocurrió el año pasado en Sant Vicent de sa Cala, en la isla de Ibiza. Mi mujer y yo nos sentamos en la terraza de un restaurante playero para comer algo. Tras esperar un rato, cuando al fin pasa por nuestro lado la camarera, ésta nos evade diciéndonos: “I’ll be soon with you”. Mi mujer, que se toma muy en serio eso de ser de Madrid, se niega en rotundo a hablar en inglés para ser atendida. ¡Que estamos en España, coño! ¡Que me niego a hablar en inglés para que me pongan de comer! Entre el escaqueo de la camarera y el enfado de mi mujer optamos por salir del restaurante y buscar otra terraza.

 

Este año, recorriendo las Canarias, me encontré en situaciones parecidas. En el Charco del Palo, un apacible rincón de la isla de Lanzarote, encuentro un restaurante con unas vistas estupendas al Atlántico. A pesar de que tiene el rótulo de una popular marca madrileña de cerveza y que al lado tiene una pizarra anunciando el plato del día, el anuncio no invita a quedarse a comer. Está escrito en alemán. Justo al lado, pensando en la clientela que no entiende la lengua de Goethe, se han tomado la molestia de traducir el menú a la lengua de Shakespeare, de modo que el Rumpsteak Champignonsoβe, pommes mit salad; pasa a ser en inglés un N.Y. Sirloin Steak mushroomsauce chips and salad. No hay noticias del plato en la lengua de Cervantes y a no ser que uno sepa idiomas, sólo quedan claros los euros que cuesta el menú y que debe llevar ensalada.

 

Con todo, entramos a tomarnos el aperitivo. Ya dije que las vistas eran estupendas. Una chica rubia de pelo muy cortito y porte atlético atiende la barra. Le pido educadamente:

 

-¿Me pones dos cervezas, por favor?-

 

La rubia sonríe y se queda petrificada en el sitio. Levanto entonces dos dedos de la mano, como quien hace el saludo hippy y le repito despacio:

 

-Dos cervezas, por favor.-

 

La rubia sigue sonriendo. Deduzco entonces que es una alemana que no entiende ni papa de español y paso al inglés:

 

-Two beers, please.-

 

La rubia ha entendido y me sirve enseguida las cervezas. En una mesa de la terracita mi mujer me espera con la misma queja otra vez: ¡cómo es posible qué haya que hablar en inglés para que te atiendan! ¡Que estamos en España!

 

La rubia del restaurante, no es una excepción, extensas zonas de las costas españolas y también del interior han sido adquiridas por ingleses y alemanes, que pasan allí su tiempo libre y han montado una versión cálida de sus lugares de origen. No son tres o cuatro. Para que se hagan una idea, el Foreign Office del Reino Unido indica que unos 17 millones de británicos visitan anualmente España. Su presencia es tan notoria que ocupan pueblos enteros con sus propios negocios.

 

También en el Charco del Palo, conozco a Mark, un bombero jubilado de Londres. Compró allí una casa y apenas viaja a Gran Bretaña unos pocos días al año. Ni él ni su mujer son capaces de decir una sola frase en correcto español. Hacen la vida en inglés y son los lanzaroteños los que tienen que entenderles.

 

Días después, en la isla de Tenerife, conozco a Kevin. Un inglés de Birmingham. Lleva cinco años viviendo en Santa Cruz y está casado con una tinerfeña que aprendió inglés de jovencita y que pacientemente le sigue traduciendo a su marido lo que no comprende en sus conversaciones con isleños chicharreros y canariones. Él no ha tenido ni la voluntad ni la perseverancia de hacerse con el habla suave de los canarios y ese acento de una calidez caribeña. El español de Kevin se parece sospechosamente al de David Beckham y su recordado mi estar contento equipo jugar buen nivel. Otro inglés que habla español con la sintaxis de Tarzán.

 

A estas alturas alguno se preguntará, qué hago yo contándoles algo tan sabido como que los europeos del norte van en masa a las playas españolas y que no hablan español.

 

Resulta que hay un debate colateral. Allá voy: a comienzos de este verano un grupo de reconocidos intelectuales encabezados por Savater y Vargas Llosa presentó un manifiesto por la defensa del castellano. Dicen que en España hay crecientes razones para preocuparse por la situación de la lengua de Cervantes. ¿Por las dificultades para hacerse entender en los todos esos lugares que los extranjeros han adquirido en España? No señor, no señora. Según estos intelectuales en las comunidades bilingües se hace la vida imposible a los monolingües en castellano. Dicen que se atenta contra sus derechos lingüísticos. La culpa es de todos esos políticos que han hecho del gallego, el euskera y el catalán-valenciano la lengua oficial de sus comunidades y de sus políticas proclives al bilingüismo que están relegando al desuso a la lengua castellana.

 

Algunos de estos intelectuales tienen un honesto hastío de gobiernos autonómicos de corte nacionalista y a su rechazo a la idea común de España. Y efectivamente, las políticas lingüísticas de las comunidades bilingües deben mejorarse para no hacerle más complicada la vida a la gente. Pero el manifiesto ignora olímpicamente que estas comunidades tienen las políticas lingüísticas que sus ciudadanos han elegido democráticamente durante tres décadas. Para la mayoría de ellos el castellano es una segunda lengua, pero su fuerza en la calle y en los medios de comunicación es tal, que el bilingüismo no supone un problema para casi nadie, ya que casi todos dominan el castellano además de su lengua materna.

 

Pero el manifiesto pretende establecer la falsa presunción de que todos los españoles son igualmente hábiles en castellano y en consecuencia los firmantes instan al Parlamento a modificar todas las leyes que haga falta y la Constitución si es preciso, para que se garantice que todos los españoles puedan ser educados y atendidos institucionalmente en castellano, además de obligar a los representantes políticos a utilizar el castellano en funciones estatales. De forma que en pleno siglo XXI, se pretende volver a imponer por Ley el castellano, a pesar de que abundan trágicos precedentes históricos de esta imposición.

 

Como era de esperar, el llamado ‘manifiesto por la lengua común’ ha generado un acalorado debate. Políticos e intelectuales de comunidades con otra lengua oficial consideran el manifiesto como un ataque directo a su cultura. Por otra parte, los numerosos medios de comunicación de derechas lo han aplaudido a rabiar. Según ellos el castellano está siendo perseguido, arrinconado, excluido en las comunidades bilingües. Sostienen estas acusaciones publicando fotos de carteles y avisos en lenguas locales en los cuales el castellano no aparece. Por supuesto que a nadie se le ocurre proponer que todos los españoles reciban en la escuela unos conocimientos básicos de los demás idiomas oficiales. ¡Ni hablar! Para los neoconservadores lo que hay que aprender son otros idiomas europeos y que en toda España impere el castellano. Olvidan que son los monolingües en castellano los que tienen más problemas de comunicación en otras lenguas y que abundan los que no son capaces de entender ni un por favor que no sea dicho castellanamente, ni un si us plau catalán, ni mucho menos un s’il vous plaît francés.

 

La mayor hipocresía es que políticos y periodistas de corte neoconservador exigen a los españoles periféricos que se expresen en castellano, cuando ni a ingleses ni a alemanes se les exige que sepan una sola palabra en el idioma del Quijote, aunque se estén comprando media España. Y mientras dan gran difusión al manifiesto que pretende obligar a gallegos, vascos, catalanes, valencianos y baleares a mantener la utilización del castellano, nada se dice respecto a la desaparición de toda lengua española en amplias zonas de costa e incluso del interior de España. Se ve que nadie considera el alemán ni el inglés como una amenaza a los derechos lingüísticos de los ciudadanos.

 

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El Parlamento Europeo y la máquina del tiempo.

Posted on 30 junio, 2008. Filed under: Javier Távara -Madrid | Etiquetas: , , |

Javier Távara / Madrid

A comienzos de junio, leía una entrevista a Edward Farhi, director del Departamento de Física Teórica del prestigioso MIT, Instituto de Tecnología de Massachusetts, Estados Unidos. En ella, el científico afirmaba que basándonos en Einstein, aunque fuera factible viajar al futuro, era imposible fabricar una máquina del tiempo para viajar al pasado. En ese mismo mes, el Parlamento Europeo de Estrasburgo nos ha hecho retroceder un siglo, sin alardear de conocimientos astrofísicos.

Junio de 2008 será recordado, además de por los goles de la Eurocopa, por dos indignidades que se han perpetrado en Estrasburgo: por una parte, la aprobación de una Directiva de Retorno que vulnera derechos fundamentales y por otra, la revisión de la Directiva de ordenación del tiempo de trabajo, con la que se pretende regular jornadas de hasta 78 horas semanales.

La semana pasada, mi pana Mingus, analizaba aquí el trasfondo político de la controvertida Directiva de Retorno, que fue aprobada el 18 de Junio. Hoy hablaremos del contenido de esta norma, que algunos pocos eurodiputados con sentido de la decencia califican ya como la directiva de la vergüenza, pues se establecen dos categorías de personas: las que tienen derechos fundamentales y las que no los tienen.

Para los que creen que exagero, empiezo por aclarar que no se trata de discutir aquí, sobre el derecho de los Estados europeos a repatriar a los extranjeros que se cuelan por sus fronteras o a los que se quedan sin permiso. Estamos todos de acuerdo en que los países europeos no pueden acomodar en su superpoblado territorio a todos los que quieren instalar en los países de la Unión. Se calcula que 8 millones de personas se han colado o se han quedado en la UE sin contar con las respectivas autorizaciones administrativas. La nueva directiva pretende armonizar las diferentes legislaciones de los socios europeos dotándoles de un marco normativo para repatriar indocumentados. Una sola norma general para los 27 Estados miembros. Hasta allí de acuerdo.

El problema viene con el contenido de la directiva. Para empezar, recupera la potestad de la Administración para decidir sobre la libertad de las personas. La Directiva de Retorno faculta a las autoridades administrativas a ordenar la reclusión de los sin papeles hasta por 6 meses, prorrogables en algunos casos, por doce meses más. La autoridades administrativas, eso sí, deberán comunicar el internamiento al Juez, para que lo confirme y lo revise mensualmente. Y hay más: la nueva directiva faculta a que se delegue en la Administración la potestad de decidir sobre la expulsión de extranjeros. De este modo los extranjeros sin papeles podrían ser expulsados por decisión de un funcionario raso de migraciones. Aunque se mantiene la posibilidad de que los afectados por una orden de expulsión recurran en apelación al Juez, en la práctica, serán muchos los enviados de regreso a su país por una simple decisión administrativa. Sobre las condiciones de internamiento de los sin papeles, mientras esperan su expulsión: deberá encerrárseles en centros especializados. A falta de ellos, podrá enviárseles a centros penitenciarios -a las cárceles de toda la vida- a condición de que se les separe de los presos ordinarios. Llegados a este punto, hay que recordar que la Directiva de Retorno afecta a personas que no han cometido delito alguno y que únicamente han incurrido en una irregularidad administrativa: la de sin ser europeos, estar en el territorio de la Unión, sin permiso. La guinda del pastel: la nueva directiva permite la deportación de menores no acompañados, y agárrense: se les podrá enviar a países distintos de su país de origen. El Parlamento Europeo nos devuelve a los oscuros tiempos en los que el poder político decidía por su cuenta deportaciones y encierros, quedando los jueces para labores de registro.

Por otra parte, el 10 de junio se aprobó la revisión de la Directiva de ordenación del tiempo de trabajo. La Comisión -ese poder ejecutivo de la Unión Europea cuya cara visible es Durao Barroso- pretende que el Parlamento finiquite el límite máximo para la jornada laboral de 48 horas semanales, establecido en otra directiva de 1993. Varios Estados fijan límites menores, llegando hasta las 35 horas de Francia. Ahora, se pretende regular que las distintas legislaciones nacionales puedan establecer jornadas de hasta 78 horas.

En su afán liberalizador, la Comisión pretende que mediante un simple acuerdo entre empresario y trabajador se pueda fijar la jornada laboral en 60 horas semanales. Y este acuerdo podría establecerse tan sólo una semana después de la firma del contrato de trabajo. Hay más. Para determinados colectivos de turnos irregulares, como los servicios sanitarios, la Comisión pretende que mediante acuerdo privado se pueda fijar la jornada laboral en 65 horas semanales y mediante convenio colectivo, la jornada pueda extenderse a 78 horas semanales. Y por si fuera poco, la Comisión pretende también redefinir el tiempo de trabajo, de modo que sólo entraría en el cómputo de horas, el trabajo efectivo a disposición del empresario y en ejercicio de funciones. A los médicos sólo les computarían las horas de atención al paciente. Las horas de guardia, de lectura de informes o de espera de análisis, todas esas horas con el batín puesto, quedarían fuera del cómputo. La propuesta de la Comisión todavía tiene que verse en segunda vuelta en el Parlamento Europeo, pero tal como está el percal, con el peso que han adquirido los neoliberales en Estrasburgo, no resulta inverosímil que la jornada legal de 78 horas semanales muy pronto vea la luz. Dicen que es un logro para los trabajadores. Si ello llegara a ocurrir, el Parlamento Europeo nos devolverá a los tiempos en los que los trabajadores pasaban su vida en los centros de trabajo. Todo un avance.

Según parece, el Parlamento Europeo y sus neoliberales eurodiputados están deseando inventar la máquina del tiempo. Para volver al pasado.

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Relato de una Muerte sin Flores

Posted on 5 mayo, 2008. Filed under: Javier Távara -Madrid | Etiquetas: , |

Por Javier Távara / Madrid

Eran las primeras horas de la mañana y la placita que está junto al mercado municipal de la Puerta del Ángel tenía un aspecto diferente. En vez de los habituales ‘inquilinos’ de la plaza, los indigentes sin techo, el lugar estaba tomado por varios agentes de policía y por personal sanitario del servicio de urgencias. Al principio pensé que a algún abuelete le había dado un soponcio, pero no. Sobre un banco de la plaza yacía un cadáver cubierto con una bolsa metálica. Al verlo entendí por qué había tanta policía.

La fila de trabajadores que habitualmente atravesamos la placita para ir al metro, desfilamos en silencio ante el cadáver y continuamos rumbo al Paseo de Extremadura. Con prisas para no llegar tarde a la oficina. Ninguno de nosotros se detuvo para indagar quién era el infortunado que yacía en el banco ni qué le había pasado. No era difícil de imaginar: un varón de cuarenta y tantos años, alcoholizado, que unos años atrás llevaría una vida como la de cualquier vecino, hasta que la vida le dio un vuelco cuando le sobrevinieron una serie de eventos desfavorables, casi siempre encabezados por la letra d: despido, desempleo, divorcio, desahucio, drogodependencia, depresión… Inconscientemente aprieto el paso cuando llego al lado de los policías que custodian el cadáver, mientras pienso cuál de los inquilinos habituales de la placita será el que está dentro de la bolsa. Los policías y sanitarios platican tranquilamente como si se tratara de cualquier asunto rutinario. Me vino entonces a la mente un tristísimo verso de César Vallejo: Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

No se despisten ustedes y no vayan a creer que esta escena transcurre en algún lugar marginal. Esto ocurre en la capital de España, en Madrid. No muy lejos del Palacio Real, ese espléndido edificio construido a mediados del siglo XVIII como símbolo de la riqueza de la monarquía española y que todavía es utilizado por el rey Juan Carlos para lujosas ceremonias oficiales. Esto ocurre en el mismo año en el que José Luis Rodríguez Zapatero ha sido reelegido Presidente del Gobierno, pasará otro cuatrienio más en el madrileño Palacio de la Moncloa, después de convencer a los electores con su discurso optimista sobre el crecimiento del Estado del Bienestar. En campaña repitió muchas veces el dato de que España ha superado la renta per cápita de Italia y prometió que el siguiente objetivo será alcanzar a Francia. Más precisiones: ocurre esto en la misma semana en la que las autoridades regionales y municipales -Esperanza Aguirre y Alberto Ruíz Gallardón a la cabeza- se gastarán millones de euros en conmemorar el bicentenario de la batalla librada por los vecinos de Madrid contra las tropas napoleónicas, un desdichado 2 de Mayo de 1808. Dentro de unos meses, allá por Diciembre, unos y otros, el Rey, el Presidente del Gobierno, la Presidenta Regional y el Alcalde gastarán otra millonada en celebrar el 30 aniversario de la Constitución Española, la norma fundamental que en su Artículo 47 establece que: Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación.

Pero cuando la vivienda cuesta en barrios de Madrid seis mil euros por metro cuadrado y la vivienda social se sortea como una lotería, a nadie extraña que el número de personas que malvive en las calles se cuente por centenares.

Muy cerca de los espléndidos edificios de la Villa y Corte, en calles y plazas que no ven las altas autoridades del Estado, porque ellos van siempre en coches oficiales, siempre raudos y siempre por avenidas principales; en esos rincones que los mandamases nunca ven, malviven las personas sin techo. Y también mueren. Su presencia se ha hecho tan cotidiana que a nadie extrañó que el pasado diciembre, el último domingo del año un hombre expiraba en pleno Rastro. Mientras, millares de personas paseaban a su alrededor recorriendo ese célebre mercadillo callejero que visitan tropas de turistas apretujándose con los vecinos de Madrid. Horas más tarde, cuando los comerciantes ya habían recogido los puestos de venta, otro indigente compañero de infortunios, cayó en la cuenta que en medio de la calle estaba el cadáver de su amigo. La prensa bautizó al difunto como ‘el muerto invisible del Rastro’.

Los indigentes son invisibles para casi todos (no lo son para las monjas y los trabajadores sociales que se fajan para alimentarles y abrigarles) y reconozco que muchas veces también son invisibles para el suscrito, pero cuando se pasa delante de uno de ellos metido en el envoltorio policial para cadáveres, uno sólo puede sentir rabia y vergüenza de que esto nos ocurra en la orgullosa capital de un país que se precia de ser desarrollado y potencia económica mundial.

Al atardecer, paso de vuelta por la placita y no había en el banco ni una sola flor que recuerde al desdichado. Su muerte tampoco salió en las noticias.

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Tiempos Difíciles para los Inmigrantes en España

Posted on 15 abril, 2008. Filed under: Javier Távara -Madrid | Etiquetas: , |

Por Javier Távara / Madrid

En España, como en muchas partes, las escuelas son el escenario electoral a donde acuden a votar los ciudadanos. Hace unos pocos añitos, cuando todavía vivía en el barrio de Lavapiés, me tocó ir a votar a un colegio que los castizos del barrio llamaban la ONU, por la diversidad de orígenes de los niños que allí estudiaban. Cuando me acerco a votar y empiezo la liturgia de enseñar el carné de identidad a los encargados de la mesa y a saludar por cortesía al personal de los diferentes partidos políticos instalados junto la urna, caigo en la cuenta que el interventor del Partido Popular era un inmigrante nacionalizado de marcados rasgos andinos. Me pregunté cómo un ecuatoriano, peruano o boliviano podía ser militante del PP…

Sorpresas te da la vida y aunque a algunos les pueda parecer increíble que el PP consiga adeptos entre los que se nacionalizan españoles, son muchos los que les votan. Y esto a pesar de las cosas que han dicho últimamente los líderes de la derecha respecto a los inmigrantes. Empezamos por las declaraciones del diputado Arias Cañete, que dijo que la inmigración hacía un trabajo de mala calidad y que ya no hay camareros como los de antes, esos de toda la vida que atendían a los señores con gran diligencia. Luego, la presidenta regional de Madrid, Esperanza Aguirre, que suelta que a España vienen muchos extranjeros a delinquir, pues les sale barato. Así las cosas, a nadie le extrañó que el derrotado candidato Mariano Rajoy dijera en la campaña electoral que no le parecía suficiente la ley de extranjería -promulgada cuando el PP estaba en el gobierno- y que los inmigrantes debían comprometerse por contrato a cumplir las leyes y a respetar las costumbres españolas.

El PP ha mantenido un tono catastrofista en su discurso de oposición al gobierno del PSOE. Y como parte de él ha ido vendiendo la idea que por culpa de la mala gestión del presidente Zapatero, España es un colador y está siendo invadida por millares de inmigrantes que suponen un grave riesgo para el bienestar de los españoles. Según reconoció Elgorriaga, secretario de comunicación del PP durante las pasadas elecciones, lo que se pretendía era sembrar dudas sobre la inmigración en el electorado de izquierdas que vive en barrios obreros, donde más se nota el deterioro de los servicios públicos, consecuencia de la llegada masiva de extranjeros.

La jugada no le ha salido del todo mal al PP, ya que a excepción de la Cataluña nacionalista, el partido de Rajoy arrasó en los lugares donde los inmigrantes son más visibles: Madrid, Murcia y Valencia. Allí los gobiernos regionales del PP optan por grandes obras de infraestructura en detrimento de las prestaciones sociales a los ciudadanos. Servicios públicos como educación o sanidad se han colapsado con la llegada masiva de extranjeros y la opción de los gobiernos regionales del PP ha sido la propiciar la privatización. Quien quiera servicios públicos de calidad, que los pague. Los españolitos con dineros, a estudiar con los curas. Los colegios públicos para los inmigrantes y los más pobres.

La crisis financiera y el pinchazo de la burbuja inmobiliaria han traído este año las vacas flacas a la economía española. El FMI predice que España será el país desarrollado que más notará el frenazo económico. ¿Qué va a pasar ahora con los miles de inmigrantes que se ganaban el jornal en la construcción y que ahora han sido arrojados al desempleo?

Tras la victoria del PSOE, el renovado gobierno de Zapatero está pensando en invitar a los inmigrantes a volver a sus países de origen, con algún dinerillo en el bolsillo. Micro-créditos estatales para que recomiencen su vida en el lugar de origen. De momento el gobierno rumano se ha mostrado encantado con que España financie el retorno de sus emigrantes. Correa, el presidente ecuatoriano también habla de apoyar el retorno de sus compatriotas. Pero la cosa es más difícil cuando se emigra de países en conflicto, como Colombia, o países donde la situación política sigue siendo opresiva, como Marruecos. Así que a muchos colombianos y marroquíes no habrá crédito que les convenza de regresar.

(Hace unos días, el dibujante El Roto ironizaba sobre el retorno voluntario en el diario El País, véanlo aquí).

Otra política del gobierno del PSOE es la de repatriar indocumentados. Además de la deportación sistemática de los africanos que llegan a las costas españolas en embarcaciones precarias, también se procede a la repatriación de los que no tienen los papeles en regla. Ya se ha hecho habitual ver a la policía en los barrios donde se concentran más inmigrantes, pidiendo la documentación a los que salen del metro y ¡qué casualidad! sólo les piden el carné a los que tienen rasgos foráneos.

Tocan tiempos duros para los inmigrantes en España. Quizá el hombre de rasgos andinos que pasó el día como interventor del Partido Popular en una mesa electoral, no iba mal encaminado. Un día, los políticos españoles se darán cuenta de que los inmigrantes ya no son aquellas gentes diferentes a la que encargaban los trabajos más penosos, si no que les verán en sus propios partidos discutiendo sus propuestas.

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Inmigrantes y Elecciones en España: ¿Integración por Contrato?

Posted on 7 marzo, 2008. Filed under: Javier Távara -Madrid | Etiquetas: , , |

Por Javier Távara / Madrid

La escena la presencié hace unos meses en un supermercado de barrio, en una de esas zonas de Madrid que poco interesan a las grandes firmas, pues el vecindario es de españolitos de pocos dineros y de inmigrantes. La única cajera, una chica latinoamericana, lidiaba con una tremenda cola de clientes impacientes. En esas estábamos cuando -¡ay!- una clienta inmigrante de algún país andino empieza a pagar su exigua compra con céntimos de Euro. Las vecinas de toda la vida que estaban detrás de ella montaron en cólera. A gritos le exigieron que se adaptara a las costumbres españolas y que llevara la calderilla de euro a cambiarla al banco antes de venir a fastidiar la cola del súper pagando con moneditas.

Algunos de la cola defendimos a la sudamericana con el simple argumento que los céntimos de euro también son dinero y que la chica está en su derecho a pagar con ellos. Las vecinas exaltadas mantuvieron su queja con un argumento, para ellas definitivo: los últimos en llegar nos están imponiendo sus costumbres a los que llevamos aquí toda la vida. La discusión se calentó, la encargada del súper notó el enfado de la clientela y abrió otra caja con el anuncio acostumbrado: pasen en orden por favor. Allí se armó la marimorena: el hombre chino que estaba al final de la cola, consiguió con una hábil carrerita ponerse el primero de la cola en la nueva caja, saltándose a la torera a los que llevaban más tiempo esperando. El vecindario se terminó de calentar y volvieron a repetir eso de que los recién llegados nos están imponiendo sus costumbres al tiempo que increpaban a la cajera sudamericana por aceptar que le paguen con moneditas.

Hubiera querido decirles de todo a las exaltadas, incapaces de entender que las normas de cobro en un supermercado no las fija la cajera si no sus jefes, unos millonarios que tienen contratada a la muchacha por 600 euros al mes, pero la chica de las moneditas se había esfumado y preferí decirle a la cajera unas palabras de ánimo.

¿A qué viene esta historia en Mundo Abierto? Quería complementar el relato que ofreció aquí Mingus hace unos días, donde nos contaba que el derechista Partido Popular de Mariano Rajoy pretende a exigir a los inmigrantes que se comprometan por contrato a respetar las costumbres españolas. Escrita así la idea resulta ridícula. ¿Cuáles son las costumbres españolas? Pero si hay algo que tiene el PP son asesores, politólogos y toda clase de expertos en escudriñar la realidad social española y el contexto europeo.

Y de Francia les llegó una lección en las penúltimas elecciones presidenciales, aquellas que llevaron al ultraderechista Le Pen a disputarle la presidencia a Chirac. Los barrios obreros que llevaban años votando al partido comunista habían cambiado su voto favoreciendo al ultraderechista. Cosas de la mala convivencia con la inmigración. Le Pen ofrecía mano dura contra los inmigrantes y su propuesta caló en los franceses más desfavorecidos. Chirac ganó las elecciones, pero se aseguró de fichar a un ministro de interior tan implacable como Sarkozy, quien le sucedería en la presidencia y terminaría imponiendo la prueba de ADN a los inmigrantes que deseen traer a sus familiares.

¿Qué pasa hoy en España? El PSOE de Zapatero adelanta por muy poquito al PP de Rajoy en las encuestas. Los asesores de Rajoy están convencidos de que pueden arrebatarles votos a los socialistas en los barrios obreros que tradicionalmente han sido votantes de izquierdas. Creen que es posible obtener el voto de esos españoles de pocos ingresos que compiten con la inmigración por un lugar en las fábricas y en las obras, en las escuelas, en los hospitales o en la cola del súper.

Lo que son las cosas. Ahora Rajoy dirige su discurso a los ‘currantes’. A los trabajadores que madrugan para llegar a tiempo al tajo, los que tienen dificultades para llegar a fin de mes, los que sufren las subidas de precios. El líder del PP denuncia las ‘desigualdades‘ entre españoles que ha creado el PSOE de Zapatero con reformas como el estatuto catalán. El derechista Rajoy pretende adelantar a Zapatero por la izquierda.

Su amigo francés Sarkozy le ha contado a Rajoy algunas de sus ideas y de allí sale el contrato de integración. El PSOE ha respondido que la mayoría de las obligaciones allí contenidas ya están recogidas en las leyes. Y en cuanto a las costumbres… ¿cuáles son las costumbres españolas? ¿Harán un catálogo? Pero en los barrios que han visto cambiar muy rápidamente la composición originaria del vecindario están encantados con esto de acostumbrar a los inmigrantes a sus ‘buenas’ costumbres.

Pero esto del respeto a las costumbres españolas, además de difuso, suena a pura xenofobia. ¿Lo de bailar un bolero pegadito a la pareja es una costumbre española o latinoamericana? Tu me acostumbraste, a todas esas cosas y tú me enseñaste que son maravillosas…

Zapatero tampoco anda muy fino hablando de inmigración. En una reciente entrevista en televisión, el Presidente se dedica a destacar que controla las fronteras mejor que nadie y que expulsa irregulares a tutiplén. En vez de articular un discurso de Derechos Humanos y de desarrollo sostenible, Zapatero se lía a hablar de cifras de indocumentados y expulsiones. Parece que le obsesiona desmentir la imagen que la oposición ha vendido de su Gobierno: que ha sido permisivo con la inmigración irregular. Hay que decir que con datos en la mano, las críticas que hace el PP respecto a la política de inmigración de Zapatero son una gran patraña. Ningún gobierno de España podría blindar las fronteras, como pretenden algunos.

El tema de la inmigración ha ocupado muchas portadas durante los últimos años y no podía estar ausente en estas elecciones. Lamentablemente no se abordan los temas de fondo: el Estado concentra sus esfuerzos en grandes infraestructuras en detrimento de las prestaciones sociales y mientras se sigan deteriorando los servicios que brinda el Estado, con el aumento de la población crecen las fricciones entre nativos y recién llegados. Lo peor es que hay quien pretende ganar las elecciones explotando ese malestar de los que más sufren el retraimiento del Estado.

Como los inmigrantes no votan, es más barato prometer mano dura para ellos que prometer la mejora de los servicios sociales para todos los ciudadanos.

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