Danae Berumen -Exótico Oriente

Pobre Hillary, ¿Qué Va A Hacer?

Posted on 28 febrero, 2008. Filed under: Danae Berumen -Exótico Oriente | Etiquetas: , |

Por Danae Berumen / Koh Samui, Tailandia

A mí la que me preocupa es Hillary: ¿Cómo se va a sentir cuando acepte que ya perdió? Bueno, la verdad es que no sé si será fácil aceptarlo. Yo creo que Obama podría asumirlo bien: es joven, su carrera política tiene todo el futuro, ni él mismo pensó que llegaría tan lejos en esta contienda y no ha sufrido tanto como ella en su aspiración presidencial. Tampoco John McCain, por cierto. Ya sé que luchó en Vietnam, que fue prisionero y lo torturaron, pero eso lo hacía por su país, ¿no?, lo del Poder Ejecutivo le vino después. En cambio Hillary…

Hillary lo ha hecho todo por ser presidenTA (TA, porque lo dice la Cristina y es mujer, digas lo que digas, T.). Primero, casarse con el macho de Bill. Después, soportarlo por décadas: su egocentrismo desmedido, su horrible saxofón, su afición por coleccionar pantaletas… y ésa merece un punto especial, ¡claro!, ¿no aguantó Hillary todo el show de la becaria? ¿No salió sonriente a decir que le creía a él cuando el hombre negó el asunto? ¿No se reía frente a las cámaras de televisión cuando el tipejo afirmó que una arrodilladita de la Lewinsky y una exploración purista de la intimidad femenina no era sexo? Una cosa es perdonarle los deslices a tu hombre (una también los tiene, ¿no?) tras darle un buen apretón de tuercas, y otra muy diferente es sonreír mientras él hace gala de su cinismo en cadena internacional y a lo largo de dos años. Eso, ¡eso!, es sacrificarlo todo por lo que una tiene en el corazón. Más otras cositas, como estar a favor de los palestinos y después de Israel porque Nueva York tiene muchos electores judíos, o apoyar el libre comercio con México y después criticarlo porque a los votantes de Ohio se les fueron muchas fábricas al sur.

Pero aguantar lo de su marido con la Monica es la mayor muestra de amor por la Casa Blanca.

Y ya que hablamos de la Cristina, ella sí que llegó a la Casa Rosada y sin haber sufrido tanto -aunque el Néstor tampoco está para llevárselo a la cama, ella también sacrificó lo suyo. (Y a mí, ¡que también se me reconozca el esfuerzo! Yo podría estar trabajando en una oficina en un décimo piso del Microcentro y saliendo los viernes por la noche con un feo estudiante de derecho que con talento y muchísima suerte alcanzará el poder en 25 años, pero aquí estoy, en una playa del Mar del Sur de China con un surfer de 1.95 y brazos de metal, que nunca será presidente ni dará para una conversación, pero sí que da para no dejarme dormir. ¡He renunciado al poder a cambio de tener sexo en una tabla sobre las olas de Oriente!)

Bueno, decíamos que Hillary lo ha hecho todo por amor de hogar (porque amor a la Casa es amor de hogar, ¿no?, poco importa el color de la mansión.) Y ya perdió. ¡Pobre rubia!, ¿qué va a hacer?

¿Qué vaticinan ustedes, chicos de Mundo Abierto?

1- Va a sonreír como lo hizo cuando lo de Monica (la fuerza de la costumbre), declarará en un discurso que Obama es su candidato y buscará unírsele como aspirante a la Vicepresidencia.

2- Se hartará de sonreír cada vez que un hombre le pasa por encima, le va a hacer la guerra a Obama hasta el final para dividir el Partido Demócrata y hacer ganar a McCain, que a fin de cuentas es el único macho que no le ha hecho nada.

3- Va divorciar a Bill, le va a romper el saxofón en la entrepierna (o la entrepierna con el saxofón) y se va a lanzar como candidata independiente para alertar a sus fellow americans del peligro de que un negro sin experiencia o un viejo sobre-experimentado llegue a la Presidencia.

4- Se va a poner a repartir volantes para Ralph Nader.

5- Va a hacer un retiro espiritista en un rancho de Guanajuato con Martita Sahagún.

6- Se va a venir con Martita a Tailandia para conocer a los amigos de mi Billabong (¡estás invitadísima, Hill! –¡NO, VOS NO, MARTHA, QUEDATE ALLÁ CON TU COWBOY!).

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Ovama, Klinton, Yulani y Maken: duermo con un analfabeta electoral

Posted on 14 febrero, 2008. Filed under: Danae Berumen -Exótico Oriente | Etiquetas: , , , |

Por Danae Berumen / Koh Samui, Tailandia

Yo creo que Billabong ronca tanta sal que se le mete entre las olas. En la madrugada del miércoles me despertó con esos ronquidos granulados que lanza. Me dominó el insomnio con la inquietud de saber que a esa hora ya deberían estar votando allá, en el lado del mundo donde se toman las decisiones globales. ¿Qué tal les habría ido a Obama y a Hillary? Como pensé que mis angustias me daban un buen pretexto para callar al guapo ése, lo desperté con un rodillazo y una pregunta

-¿Por cuál de los demócratas votarías si estuvieras en California?

-Por Yulani-, carraspeó tras unos segundos. Yo tardé otros tantos en entender que se refería a Rudy Giuliani.

-Pero Billa, Giuliani se salió de la carrera.

-¿Ah sí? ¿Cuándo?

-Hace una semana.

-Mmmmmh. Es como si hubiese sido hace un segundo. Estamos en la playa.

Billabong tenía un punto. No podía exigirle estar actualizado al minuto. Aunque…

-Oye, además, Giuliani es republicano.

-¿Ah sí? ¿Desde cuándo?

-Desde siempre, yo creo.

Rezongó antes de regresar a su bongó traqueal. Yo me sentí enfadada, no tanto por sus percusiones sino porque no logré conseguir que compartiera mi angustia, ¿para qué duerme una con hombres si no se van a despertar cuando le entra el desasosiego? Por otro lado, pensé que era mejor así: ¿cómo puede estar tan perdido con la política de su propio país, que tantas consecuencias trae para el mundo? Por eso esta gente elige a quienes elige. Me consoló pensar que, al fin y al cabo, era yo quien había escogido pasar estas semanas con un surfer y no con un intelectual, o al menos con alguien que sepa leer y escribir. Por todo lo bien hecho que está, este chico se las arregla para convertir las faltas de ortografía en una poderosa experiencia sonora. “Vilavon”, dice en lugar de Billabong. Y ya en posesión de ese consuelo, traté de manipularlo para que también me sirviera para suponer que después de meter la pata, el brazo y la cabeza tan profundamente, esta vez los autodenominados americanos al menos abrirán los ojos antes de volver a elegir a un psicópata militarista, por gracia de san Marlon.

Me salió bien: después pensé que las cosas no van tan mal y están a punto de hacer algo grande. Es casi increíble (nadie lo hubiera ni siquiera imaginado hace cuatro años), pero las opciones se han reducido y los estadounidenses, o eligen a una mujer o eligen a un negro como presidente. O sea, ya están casi condenados a producir un hecho histórico. Porque no hay manera de que, frente a tal oportunidad, esta gente termine eligiendo por enésima vez a un macho blanco, ¿verdad?, por nuestra santa virgencita Britney.

¿O la hay?

Ahí sí que de mi desvelo se apoderó la angustia y le di dos rodillazos al pibe durmiente.

-¿Uh? ¿Qué te pasa?

-Billa, ¿vos creés que terminen eligiendo a McCain?

-¿Qué? No me importa, déjame solo.

-Pero Brian, imaginate que Hillary y Barack se hagan pedazos entre sí y McCain gane.

-No importa. Para el trabajo sucio Jilari tiene a Vil.

De nuevo a roncar. ¡Qué inconstancia la de estos hombres! Pero me pareció que esta vez no estaba tan mal. ¡Claro!, Bill es el que se encarga de los golpes bajos. ¡Qué desagradable, otro macho blanco bufando como toro! Pero sería efectivo contra McCain, ¿no?, ya a Obama le descompuso la estrategia y lo presentó como candidato de los negros, para hacerlo inaceptable para los blancos y los latinos. Aunque Hillary también hizo su parte con el show de la lagrimita y, como dice el Chavo, sin querer queriendo les recordó a las mujeres que Obama ni sufre cada mes ni entiende de ciertas cosas, por muy sensible que parezca.

Por un momento, pensé que había esperanza. Hillary y su marido van a despedazar a Obama y después van a hacer lo mismo con McCain. La maldita duda, no obstante, no se hizo esperar. Y si después de convertir a Obama en candidato de los negros lo despedazan, ¿cómo se van a sentir los negros? ¿y los jóvenes y toda esa gente que lo que aprecia de él es precisamente que no es un político carnicero? ¿Pueden ganar los demócratas sin el voto negro y sin el de los independientes obamistas? ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar los Clinton?

Por otro lado, en el supuesto de que Obama resista y le gane la candidatura a Hillary, ¿no lo habrán para entonces dibujado como un peligro aparente contra los latinos y los machos blancos como Bill? Si Hillary insiste en jugar a la guerra de los sexos, ¿no podrían millones de mujeres decepcionadas dejar de acudir a las urnas?

Oprah Winfrey dice que muchas mujeres la han acusado de traidora al género por apoyar a Obama. ¿Harán esas acusadoras campaña contra Obama por haber vencido a una de las suyas, lo pintarán como a un macho abusador más?

¿Y por qué Hillary sería una de las suyas, por cierto, o de “las nuestras”? Una mujer que aceptó años de humillaciones públicas por parte de su marido casquivano, y que trepó por las redes de poder que él -un machote blanco- tejió, ¿es un ejemplo para el género, un motivo de orgullo? Hay que recordar que con el escándalo Lewinsky, Monica no fue la única que se puso de rodillas frente a Vil (aquí sí cobran sentido las incorrecciones de Billabong, no es tan lerdo como parece). Todos vimos cómo, con su enorme sumisión, Hillary se acomodó a su lado sobre la alfombra. Todo valía por el objetivo, ese matrimonio era la escalera a la Presidencia de Estados Unidos, una que yo y millones de personas de ambos sexos desearíamos que pudiera ser utilizada por una mujer gracias a sus méritos propios y no a las relaciones políticas de su marido.

Es como si Obama le debiera todo a un blanco y se hubiera arrodillado públicamente ante él. Pero lo suyo es una carrera construida por sí mismo, y que promete conciliación, no la marrullería y el cinismo que a algunos les da la experiencia. No creo que el presidente deba ser un todólogo, experto en microeconomía y política antártica, en salud infantil y viajes a Marte. Lo que me parece es que debe saber reunir al mejor equipo y hacerlo trabajar en armonía, relacionar a su país con el mundo y hacerlo de una manera respetuosa e inteligente.

Abracé a Billabong y deseé que el calor de su cuerpo, el sonido de las olas y la esperanza de que Obama sobreviva a Hillary y a Vil (y que los blancos y los latinos y las mujeres no se dejen engañar) me pudieran ayudar a dormir. Pero no pude. Empezaron a cantar los pájaros, Billa dio un salto y corrió al mar con su tabla, y yo me puse a escribir sobre insomnios, ronquidos y una elección más en la que no votamos pero padecemos las consecuencias.

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Olvidar a los Italianos

Posted on 4 febrero, 2008. Filed under: Danae Berumen -Exótico Oriente | Etiquetas: , , |

Por Danae Berumen / Koh Samui, Tailandia

A muchas de mis amigas les encantan los italianos. Yo digo que no es más que el lugar común porque lo de ellos es la lengua, y no la que hace dar saltitos, sino los piropos y el coqueteo y el yo-qué-sé de hablar mucho que a final de cuentas no llegan a nada. Muchos están guapos, eso sí (excepción hecha de Tiziano, que a todas nos ofendió -un saludo a las encantadoras mexicanas), pero caminar a solas, en minifalda negra con mallones, por un callejoncito veneciano y que tres guaperas te describan la luna pero no te sigan cuando al final les das una mirada -y hablo de una buena-y-detallada-mi-ra-da-, te deja pensando que estos flacos alardean de una valentía de la que carecen.

Por eso no me sorprende que su gobierno supuestamente de-izquierdas se haya caído tan fácilmente (lo de ellos no es tener gobiernos sólidos ni duraderos, no hay duda, y me pregunto qué nos dice eso de sus hombres), ya se veía venir. Lo que me desespera es lo que van a hacer.

Las izquierdas italianas llegaron al poder, bien. Para ello se deshicieron de Silvio Berlusconi, ¡bárbaro! Berlusconi es todo lo que odio en un italiano: sonrisas falsas, protagonismo desbordado, desesperación desmedidamente exagerada por ser el centro de atención, abuso de la cosmética y un vacío interior tan amplio como el de mi estómago cuando yo era una quinceañera anoréxica que modelaba en Rio. Mi pasión por Ferrari y Gucci (mmm… marcas italianas) no lo revela, pero siempre he deseado que gane la izquierda. Y si además arroja a Berlusconi a comer bazofia al basurero de pizzeria al que pertenece, ¡qué mejor! Pensé que se trataba finalmente de la evolución que tanto esperábamos en los italianos. Incluso me planteé volver a visitar mi querida Florencia, donde tuve un pequeño estudio cuando estudiaba grabado y literatura toscana.

Pero Romano Prodi no consiguió permanecer allí más de 20 meses. Por un lado, es una más de las nos debe la izquierda, siempre tan extremadamente dividida y dada al pleito villero. Miren a los kirchneristas nomás. Por el otro, es como injusto cargarles todas las culpas a los rojos: también son los italianos. El único primer ministro que ha logrado terminar los cinco años de su periodo parlamentario en las últimas seis décadas es, vergonzosamente, Berlusconi. Quien hizo tal cosa en su segunda oportunidad en el gobierno. Esto, permítanme insistir, es relevante, porque los italianos ya lo conocían, sus exhibicionismos y su abierta manipulación de las leyes para beneficio propio (¿cuántas veces no hizo que el parlamento cambiara la legislación para desaparecer los delitos por los que los jueces lo estaban procesando?), y a pesar de ello ¡lo reeligieron! Yo me pregunté muchas veces por la salud mental de esa gente, en serio, y perdí interés por visitar una nación de autistas.

Luego vino Prodi (también por segunda vez), montado en una coalición muy débil y contradictoria (que iba desde los comunistas intransigentes -que por esta vez, para su crédito, más o menos transigieron- hasta la derecha “moderada”) en la que un partiditito de católicos inmoderados, Udeur, con sólo tres senadores, era el que le permitía tener una mayoría. Y entonces pasaron dos cosas: primera, un fiscal abrió una investigación por corrupción contra el capo de Udeur; dos, la izquierda, que se supone que tiene que hacer su trabajo de ser izquierda, puso manos a la obra y obtuvo el apoyo de Prodi al aborto y al matrimonio gay. Resultado: el capo de Udeur se enojó por la investigación y el dulce Papa Benedicto XVI ordenó que los católicos le voltearan la cara a Prodi. El partiditito votó contra Prodi, su gobierno cayó y, santo George Clooney nos coja confesadas, ¡Berlusconi va de nuevo! Y se da el lujo de exigir a los italianos no sólo que lo reelijan, sino que demanda: “Quiero una gran mayoría tanto en el Senado como en la Cámara Baja”. Y podrían dársela.

Con su gran sonrisa, sus oscuros ojos de largas pestañas y sus rulos coquetos, mi querido amigo Giorgio, que lleva estos 20 meses insistiendo en que ahora sí lo visite, se va a tener que quedar esperándome en su casa de Bari (¡si vieran qué bonita es la terraza que tiene frente a la playa!… ¡ah, y cómo cocina el hombre!). O que venga a buscarme a Tailandia (aunque podría crearme una situación incómoda, tal vez no sea tan buena idea), ¡yo no voy más a Italia! Bueno, dejemos el extremismo en stand-by, mejor espero a las elecciones que se acercan.

Pero, si los italianos eligen a Berlusconi por tercera vez (por san Brad, ¡por tercera vez!), en serio que vamos a tener todos que olvidarnos de ellos, quedará claro que son un caso perdido de masoquismo improductivo (porque no es sensual), crónico y patético. Quedémonos con la Italia antigua, la de los césares en campaña y las esposas ninfómanas, e ignoremos a la de ahora, una mega-bota llena de botox. Qué decepción.

Post data: ¡Aquí estoy de nuevo! Ya llevaba un tiempo calladita, una se la pasa tan bien en estas islas tailandesas que le gana el deseo de desligarse de la política global. Pero los chicos de Mundo Abierto no se olvidan de mí y me recuerdan que yo tampoco tengo que olvidarlos a ustedes. A Billabong (se llama Brian pero desde su tabla de surf hasta su ropa interior es de esa marca y a todo el mundo se le fue su nombre, menos a mí) le encanta oírme susurrar en castellano y ahora también quiere aprenderlo, así que leer esta súper revista-blog le servirá de ejercicio. Quiero agradecer a Témoris y a Domingo por la invitación a escribir, y además envío un saludo especial a Mariela, Joserro, Victoria y Chava (¡eeeh, Chavita, si querés entrevistarme para tu revista sólo decime, y podés sacarme fotos!).

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