Vecinos y… ¿amigos? Rusia – Ucrania; Colombia – Venezuela

Posted on 21 octubre, 2009. Filed under: Domingo Lilón -Pécs, Hungría |

Por Domingo Lilón / Pécs Hungría

Rusia – Ucrania

“Al mediodía de la provincia de Smolensko encontráis la provincia de Kiev, que es la pequeña Rusia, la Rusia roja, o Ukrania, atravesada por el Dniéper, que los griegos han llamado Borístenes. La diferencia entre estos dos nombres, uno duro de pronunciar, el otro melodioso, sirve para hacer ver, con otras cien pruebas, la rudeza de todos los antiguos pueblos del Norte y los encantos de la lengua griega. La capital Kiev, en otro tiempo Kisovia, fue edificada por los emperadores de Constantinopla, que hicieron de ella una colonia; se ven en ella todavía inscripciones griegas de mil doscientos años; es la única ciudad que tiene alguna antigüedad en estos países, donde los hombres han vivido tantos siglos sin construir paredes. Allí fue donde los grandes duques fijaron su residencia, en el siglo XI, antes de que los tártaros dominasen a Rusia. Los ukranios, que se llaman cosacos, son un conjunto de antiguos roxolanos, sármatas y tártaros reunidos. Este país formaba parte de la antigua Escitia. Roma y Constantinopla, que han dominado tantas naciones, son países que están muy lejos de ser comparables en cuanto a fertilidad al de Ukrania. La Naturaleza se esfuerza allí en hacer bien a los hombres, pero los hombres no han secundado a la Naturaleza, viviendo de los frutos que produce una tierra tan inculta como fecunda, y viviendo todavía más de la rapiña; enamorados hasta el exceso de un bien preferible a todo, la libertad, y, sin embargo, habiendo servido, una tras otra, a Polonia y a Turquía. En fin, se entregaron a Rusia en 1654, sin someterse demasiado, y Pedro los ha sometido.” (Voltaire, Historia del Imperio Ruso bajo Pedro el Grande.)

Ucrania comparte con Rusia, entre otros, una historia, una extensa frontera, una vecindad, elementos que han influido enormemente en su desarrollo. Ambos pueblos y naciones, junto con los bielorrusos, tienen su origen en las tribus orientales eslavas. Tan estrechas y cercanas son sus relaciones que el primer Estado ruso tuvo lugar con la fundación de la Rus de Kiev (s. IX), con Kiev como su capital. Con la fundación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (1922), Ucrania pasa a formar parte de la URSS como república federada.

La historia reciente de las relaciones ruso-ucranianas se ha visto jalonada por varios desencuentros históricos y geopolíticos. Los ucranianos no olvidan la enorme cantidad de víctimas del periodo de “la gran hambre”, 1932-1933, (algunos investigadores la establecen en cuatro millones de personas), producto de la colectivización forzada del campesinado. Tampoco olvidan la incorporación y la “sovietización” de un gran territorio de la Ucrania occidental llevada a cabo entre 1939-1940. Los rusos, por su parte, no olvidan las relaciones de ucranianos con los ocupantes nazis o las organizaciones nacionalistas ucranianas.

Tras el colapso de la URSS, Ucrania inició su vida política independiente, pero muy marcada por sus relaciones con Moscú. Asuntos de geopolítica. Moscú quiere y prefiere una Ucrania más alejada de Occidente y más cercana a Rusia. Lo había conseguido en gran manera hasta la llegada de Viktor Yushchenko y la “revolución naranja”. Ucrania, al igual que otros países del área, busca su incorporación en la OTAN y la UE. Para ellos, esta incorporación no significa solamente su reencuentro con Europa, sino también su alejamiento e independencia de Rusia. Moscú, por el contrario, lo ve como una interferencia y una intromisión en su “esfera de influencia”. Y qué mejor manera, para Moscú, de influir en los acontecimientos mediante el uso de su mejor arma: los hidrocarburos, especialmente, el gas, tal cual lo acontecido en el 2006 y que con toda seguridad ha de seguir marcando pautas en las relaciones ruso-ucranianas. Con estas medidas Rusia da a demostrar que la energía tiene un precio político también.

Colombia – Venezuela

Al igual que Rusia y Ucrania, Colombia y Venezuela comparten una historia, una lengua, una geografía; un comercio bilateral de varios miles de millones de dólares. Y también un gran héroe de dimensión internacional, Simón Bolívar, nacido en Caracas (1783), Venezuela, y muerto en Santa Marta (1830), Colombia.

Comparten también Colombia y Venezuela, junto con Ecuador, la idea, el intento bolivariano de esa gran integración latinoamericana que fue la Gran Colombia y sobre la cual dijo: “La reunión de Nueva Granada y Venezuela en un grande Estado ha sido el voto uniforme de los pueblos y gobiernos de estas Repúblicas. […] Estos pueblos hermanos ya os han confiado sus intereses, sus derechos, sus destinos. Al contemplar la reunión de esta inmensa comarca, mi alma se remonta a la eminencia que exige la perspectiva colosal, que ofrece un cuadro tan asombroso. Volando por entre las próximas edades, mi imaginación se fija en los siglos futuros, y observando desde allá, con admiración y pasmo, la prosperidad, el esplendor, la vida que ha recibido esta vasta región, me siendo arrebatado y me parece que ya la veo en el corazón del universo, extendiéndose sobre sus dilatadas costas, entre esos océanos, que la naturaleza había separado, y que nuestra patria reúne con prolongados y anchurosos canales. Ya la veo servir de lazo, de centro, de emporio a la familia humana; ya la veo enviando a todos los recintos de la tierra los tesoros que abrigan sus montañas de plata y de oro; ya la veo distribuyendo por sus divinas plantas la salud y la vida a los hombres dolientes del antiguo universo; ya la veo comunicando sus preciosos secretos a los sabios que ignoran cuan superior es la suma de las luces, a la suma de las riquezas, que le ha prodigado la naturaleza. Ya la veo sentada sobre el trono de la libertad, empuñando el cetro de la justicia, coronada por la gloria, mostrar al mundo antiguo la majestad del mundo moderno.” (Discurso de Angostura, 1819.)

Pero comparten también muchos altibajos en el transcurso de su historia. Más que sacar provecho de esa vecindad, las relaciones colombo-venezolanas se han visto salpicadas por grandes y conflictivos encuentros y desencuentros: problemas de fronteras, conflictos armados internos, problemas de integración y, ahora, dos visiones de quehacer político que las colocan en orillas diferentes. De nada ha valido, por el momento, las últimas palabras de Bolívar, escritas en diciembre de 1830, muy pocos días antes de su fallecimiento: “¡Colombianos! […] Mis últimos votos son por la felicidad de la patria. Si mi muerte contribuye a que cesen los partidos, y se consolide la unión yo bajaré tranquilo al sepulcro.”

Bolívar bajó “al sepulcro”, pero la unión de la Gran Colombia no se mantuvo, siendo hoy día las relaciones de sus tres grandes herederos, Colombia, Ecuador y Venezuela, muy tensas: vecinos, sí, pero, ¿amigos?

Anuncios

Make a Comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Una respuesta to “Vecinos y… ¿amigos? Rusia – Ucrania; Colombia – Venezuela”

RSS Feed for Mundo Abierto Comments RSS Feed

Es irónico como esta misma situación se repite en el ancho del globo:
porque el Urdu se escribe con el alfabeto árabe pero están hablando en hindi, o como usted sabe, en los balcánes Serbia con cirílico y Crocia con latin, mas ambos pueblos masticando en la misma lengua.


Where's The Comment Form?

Liked it here?
Why not try sites on the blogroll...

A %d blogueros les gusta esto: