Irán: Poemas de la Azotea

Posted on 13 septiembre, 2009. Filed under: Témoris Grecko |

Por Témoris Grecko / Barcelona

Me han dicho que los iraníes siguen saliendo por las noches a gritar “¡Alá u akbar!”. El gobierno los puede apalear en las calles, pero no puede expulsar su clamor de la atmósfera en la oscuridad. Ni acallar la potente vehemencia de la poesía, tan importante como es para el alma iraní.

Cada noche, desde el fraude electoral del 12 de junio, la gente sale a gritar a las azoteas “¡Alá u akbar!”, dios es el más grande. Se te pone la piel de gallina cuando vas caminando por las calles, en la semioscuridad, y de pronto escuchas una voz que muy cerca, en lo alto, emite ese sonoro llamado. Y si no está cerca, muy pronto lo estará, porque son muchos los noctívagos que los escuchan y salen a sus balcones a responderlo, como un eco poderoso que se acrecienta y multiplica con ritmo, llega junto a ti, te rodea con sus ondas sonoras, patra después alejarse y volver, alejarse y volver.

Si a ti te pone la piel de gallina, a los hombres que dominan Irán los espanta y preocupa. Porque no son religiosos conservadores quienes lo emiten, no es el grito del Islam jameneísta que amenaza al infiel y al traidor. Ese aullido místico-combativo es una paradoja y a la vez una conquista. Una paradoja porque quienes tratan de ponerles límite a las imposiciones religiosas son los que gritan dios es el más grande. Y una conquista porque es una contraseña arrebatada, el lema que usaron los jóvenes revolucionarios de 1979 para advertirle al sha Rezá Pajleví que venían a buscarlo, es el que ahora sirve para recordarles a los envejecidos revolucionarios de 2009 que el poder corrompe y los ha destruido por dentro, que no es para siempre y tendrán que rendir cuentas de lo que han hecho con él.

Ojalá en este momento, cuando lees este texto, estés en un lugar silencioso y oscuro. Si no es así, cierra los ojos. Ahora, aprieta el botón de reproducción. Y escucha:

La mujer que grabó este video te está hablando.

Hay un mensaje, ¿qué te dice?

Es poesía. Los iraníes son un pueblo para el que la poesía tiene un lugar superior. La religión los ha enseñado a peregrinar a los lugares santos. Pero ellos acuden con igual devoción a venerar a sus poetas: a los jardines donde enamoraron mujeres, a los salones donde se embriagaron, a sus tumbas. En Shiraz, por ejemplo, la gente no me preguntaba si ya había visitado las mezquitas y los seminarios, ni siquiera si había ido a la milenaria ciudad de Persépolis: “¿Fuiste a ver a Jafez (Hafez)?”, se intrigaban, orgullosos del gran poeta local. “No puedes irte sin ver el mausoleo de Jafez”.

No es raro que sus conversaciones cotidianas tengan resonancias poéticas. Cuando hablan de algo grave, casi inconscientemente acuden a metáforas y fórmulas literarias. Es parte de su ser. La mujer iraní que te habla, anónima, estaba enviando un mensaje al mundo en su lengua, el farsí. Y lo hizo a través de cuatro poemas, en días diferentes, siempre con el fondo de las voces de las azoteas de Teherán. Alguien más hizo su parte al ponerles subtítulos en inglés a estos videos caseros. Yo hago la mía al explicarte el contexto de cada uno, traducirlos al castellano y ponerlos aquí, para ti.

.

GENTE INDEFENSA

Es el que ya escuchaste. Puedes volver a hacerlo. Lo grabó el 16 de junio, al concluir el cuarto día de protestas y luchas callejeras a raíz del fraude electoral. El gobierno había censurado o interrumpido las comunicaciones en diversos momentos, los mensajes de texto de manera permanente, y otros servicios de forma intermitente. Los perros de la represión ya atacaban gente en las calles.

Los llamados de ‘Alá u akbar’ se elevan de nuevo.

Una de las maneras más simples y efectivas de convocar a la gente a unirse.

Nos pueden quitar nuestros mensajes de texto.

Se pueden llevar nuestro internet.

Se pueden llevar incluso nuestros teléfonos.

Pero con nuestros llamados de ‘Alá u akbar’ les mostraremos

que todavía podemos unirnos.

La gente llama a dios con todo su corazón.

Acaso sus voces harán estremecer el reino de dios.

Gente indefensa que ha sido tildada de maleantes y vagos.

Gente indefensa que ha sido llamada mugre y polvo.

Gente indefensa que se ha expresado mediante la protesta silenciosa y pacífica.

Ahora, de noche,

hasta el reino de dios,

pide ayuda.

.

¿DÓNDE ESTÁ ESTE LUGAR?

El 19 de junio, el líder supremo de la República Islámica de Irán, ayatolá Seiyed Alí Jameneí, descrito en la Constitución como representante de dios sobre la Tierra, encargado de ser un sabio juez que custodia benévolamente a su pueblo, salió a dar un sermón solemne en el que convalidó el fraude electoral y advirtió a quienes no acataran su dicho que ellos serían responsables de la tragedia.

Viernes, 19 de junio de 2009.

Mañana es sábado.

Mañana es un día del destino.

Está noche, los llamados de ‘Alá u akbar’

se escuchan más y más poderosos que las noches anteriores.

¿Dónde está este lugar?

¿Dónde está este lugar en el que cada puerta está cerrada?

¿Dónde está este lugar

en el que la gente está simplemente llamando a dios?

¿Dónde está este lugar

en el que el sonido de Alá u akbar se hace más y más poderoso?

Espero cada noche para ver si los sonidos

de Alá u akbar crecen y se hacen más numerosos.

Me estremecen.

Me pregunto si a dios también.

¿Dónde está este lugar en el que tanta gente inocente está atrapada?

¿Dónde está este lugar al que nadie viene en nuestra ayuda?

¿Dónde está este lugar en el que, sólo con nuestro silencio,

estamos enviándole nuestras voces al mundo?

¿Dónde está este lugar en el que los jóvenes derraman sangre

y después la gente va y reza,

de pie sobre esa misma sangre,

y reza?

¿Dónde está este lugar en el que los ciudadanos son llamados vagos?

¿Dónde está este lugar? ¿Me quieres decir?

Este lugar es Irán.

Tu patria. Y la mía.

Este lugar es Irán.

.

ESCUCHA CON ATENCIÓN

Una vez que el líder supremo consumó su traición, los milicianos basiyíes y la policía se sintieron libres de ir por sus presas. Ese sábado 20, fui testigo en primerísimo plano de la proeza formidable de algunas miles de personas que intentaron recorrer los cuatro kilómetros que hay entre las plazas Revolución y Libertad. Los vi enfrentar los garrotazos, las ofensivas de golpeadores en motocicletas, los gases lacrimógenos, y avanzar casi, casi hasta la plaza Libertad. Pero el gobierno no los iba a dejar llegar a ella. Humillado, superado por gente desarmada en la batalla callejera, ahí se atrincheró y no hubo manera de moverlo.

La lucha dejó saldos. En Irán, como en otros países islámicos, la televisión gubernamental dedica mucho tiempo a exhibir el abuso de las fuerzas isralíes, armadas con lo mejor, contra los palestinos y sus cohetes artesanales. Mucha gente afirma en Irán que lo mismo pasa ahí. La gente sale desarmada y cuando no le queda más alternativa, busca piedras. Los represores usan armas de fuego. Ese sábado 20, por lo menos diez personas murieron a manos de los agentes del “orden”. Entre ellos una chica cuya agonía llegaría a todo el mundo a través de YouTube. Un miliciano que pasaba en moto la mató de un tiro en el pecho, cuando ella estaba parada hablando por teléfono. Con toda su piedad religiosa, el gobierno dijo que los fallecidos eran “terroristas”. Lo que no explicó nunca fue la extraña situación de que los muertos estuvieran todos de un mismo lado.

Las cárceles se estaban llenando de personas inocentes. Y mediante torturas, les sacaban confesiones inventadas. El representante de dios sobre la Tierra había dejado salir los demonios.

20 de junio de 2009, sábado.

Dios todopoderoso, ¡anoche te llamamos tanto!

Gritamos tanto tu nombre.

¿Por qué el de hoy no fue el día?

No he perdido la esperanza aún.

Pero ya no estoy tan esperanzada, tampoco.

¡Escucha! ¡Los gritos son más fuertes!

¡Mucho más fuertes!

¿Por qué estás durmiendo?

¿Por què no dices algo?

¿Por qué no reaccionas de alguna forma?

Hemos puesto nuestras vidas en las palmas de tus manos.

¿Por qué no te muestras?

Estamos todos haciendo lo mejor que podemos.

¡Escucha!

Ésta es nuestra voz.

Una voz que no tiene otro lugar donde expresarse.

Escucha.

Ésta es nuestra voz y viene desde el fondo de nuestras almas.

¡Oh dios!, ¿por qué no has dejado tan indefensos?

Alá u akbar…

¡Oh dios! ¡Te están llamando! ¡Escucha!

¡Escucha! ¡Te están llamando!

Si estás durmiendo, ¡levántate!

No es hora de dormir.

¡Esta vez tienes que escuchar!

Escucha con atención.

¡Escucha y así no tendrás excusa alguna

cuando nos encontremos en el otro mundo!

¡Así no dirás: ‘no escuché sus voces”!

¡No digas que no gritamos tu nombre para que nos escucharas!

¡Escucha con atención!

¡Todos ellos te llaman!

.

NO OLVIDEMOS

El domingo 21 fue el día del desconcierto, de la desazón, del desespero. Amanecimos en un Estado de sitio no declarado, con reglas que nadie había establecido y que se tenían que aprender mediante ensayo y error. El error, que mejor fuera de otros porque el castigo era una golpìza, un arresto y después, no podías saber: con suerte serías liberado tras un par de días de torturas; también podías pasar semanas o meses en prisión, ser sometido a juicio, condenado injustamente; o podías morir.

Las noches eran de terror. La policía tenía listas de gente cuyas puertas tiraba y a quienes capturaba en piyama, frente a sus familias. Iban contra todo tipo de personas: estudiantes comprometidas y chicos desafortunados; antiguos ministros del gobierno y empleados de cuarto nivel; periodistas, intelectuales, artistas, vendedores de diarios, demostradores de ropa, obreros, informáticos. El gobierno no suele dar detalles de sus actividades represivas, pero aunque quisiera, no los podría dar: lo hizo de manera tan masiva y desorganizada que dudo que tuviera control sobre todos los datos. Así era en Teherán. ¿Cómo habrá sido en las ciudadades más pequeñas y alejadas? ¿Y en los áres rurales, donde las etnias minoritarias se había volcado por la oposición?

Domingo, 21 de junio de 2009.

Los ‘Alá u akbar’ acaban de empezar.

No sé cuánto tiempo seguirá esto,

por cuánto tiempo más persistirá la gente con sus ‘Alá u akbar’.

Sólo sé que desde anoche, han estado tocando a las puertas de la gente

para advertir que quien grite ‘Alá u akbar’ será identificado.

¡Ahora han amenazado a la gente para que no llame a dios!

Muchos de nosotros ni siquiera somos musulmanes.

Muchos de nosotros ni siquiera creemos en dios.

Pero ‘Alá u akbar’ ya no tiene que ver con ser musulmán.

Se ha convertido en un llamado a la unidad.

Podemos ser musulmanes, judíos, zoroastrianos,

fieles o sin fe.

Muchos de nosotros ni siquiera creemos en dios.

Pero cada noche venimos a llamar a dios.

Por los otros.

Por los que han muerto.

Por mí.

Por ti.

Por Irán.

Las voces vienen desde lejos.

Te dejan estremecida.

Te dan esperanza.

Pero al mismo tiempo muestran la indefensión.

Muestran que todavía hay gente en busca de justicia.

Y muestran qué tan indefensa está,

que todo lo que le queda es gritar ‘Alá u akbar’.

No olvidemos estas voces.

No olvidemos esta llamada.

Se ha derramado demasiada sangre

para que pudiera elevarse este ‘Alá o akbar’.

Hay demasiados padres que no abrazarán a sus hijos esta noche.

Tú o yo podríamos haber sido

uno de los no destinados a regresar a casa esta noche,

Así es que no olvidemos,

no olvidemos nunca estos días.

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5 comentarios to “Irán: Poemas de la Azotea”

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Querido amigo, no sabes cuanto te he extrañado y lo importante que es para mi tener noticias tuyas. Gracias por compartir estos poemas con nosotros, te aseguro que los he escuchado emocionada y triste de saber que en todos lados las guerras de la ambición continúan sin descanso. Tu frase “El representante de dios sobre la Tierra había dejado salir los demonios,” me hace pensar en la historia de siempre, “representantes” absurdos que se creen en posesión de la ¿verdad

En fin espero tener la fortuna de seguir leyendo historias tuyas y saber de ti con más frecuencia, recibe un gran abrazo.

Amigo, qué bueno tener noticias tuyas… Un abrazo.

Igual de ti, Mingo.
Un fuerte saludo desde Hungría.

Hola, Témoris. Te escribo desde Zaragoza, para darte las gracias (y mi más sana y sincera envidia) por tu libro “Asante, África” q me estoy terminando. Me gusta cómo cuentas y cómo viajas, aunq loq cuentas a veces me pone los pelos de punta. Gracias por tu mirada.


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