Aquel 23 de agosto de 1989

Posted on 19 agosto, 2009. Filed under: Invitados |

Por Domingo Lilón / Pécs, Hungría

En su libro La democracia después del comunismo (Alianza Editorial, Madrid, 1993), Giovanni Sartori empieza su obra con la siguiente cita de Martin Malia: “Nada nos ha asombrado más del comunismo que el modo en que ha salido de la historia”. Unos muy pocos años antes, la idea del colapso del “socialismo real” era más que atrevida, incluso impensable: “[…] qué ocurriría en el mundo si la comunidad socialista desapareciera. […] si eso fuera posible –que no lo creo posible”– decía Fidel Castro en un discurso en Camagüey el 26 de julio de 1989 (Granma, 6 de agosto de 1989). Ésto a pesar de los acontecimientos que tenían lugar en la URSS y los países de la entonces Europa del Este durante ese 1989: mesa redonda de negociaciones entre el Gobierno, la oposición y la Iglesia en Polonia, legalización de Solidaridad; transición hacia el multipartidismo en Hungría; evacuación de las tropas soviéticas de Afganistán, elecciones legislativas en la URSS con la participación de varios candidatos; conflictos en Yugoslavia y un largo etcétera.

En primavera de 1989 Mijail Gorbachov visitó Cuba. En su discurso ante la Asamblea Nacional del Poder Popular el líder soviético hizo alusión a los nuevos vientos que soplaban en la Europa del Este y la URSS: “¿Por qué en el cosmos hacemos milagros, mientras que en la vida cotidiana no garantizamos en ocasiones lo más imprescindible? ¿En qué radica la causa de que, a la par con los grandes logros en una serie de importantes direcciones, nuestro movimiento de avance se tornó lento? ¿Y cómo, finalmente, ocurrió que en la sociedad surgieran fenómenos de corrosión moral, apatía y egoísmo, ajenos al socialismo?” En parte porque, según las mismas palabras de Gorbachov, se subestimó “[…] la importancia de los intereses inmediatos de las personas, de su iniciativa e independencia”. Precisamente esto último era lo que caracterizaba el fantasma de los cambios que rondaba en Europa del Este. El problema era que tanto en Occidente como en el “Este” se tenía la convicción de que estos cambios tenían que darse primero en la URSS. El mismo Gorbachov así pensaba: “[…] de cómo marchen en nuestro país las cosas, dependerá mucho la autoridad internacional del socialismo y su influencia sobre el desarrollo de los procesos en el mundo” (Granma, 9 de abril de 1989). Y sin embargo…

Los cambios que originaron grandes transformaciones en el campo socialista y que contribuyeron a su colapso se dieron en Europa del Este. Muchos fueron éstos. Entre ellos, los tenido lugar en Hungría aquel agosto de 1989, hace ya dos décadas. Desde la primavera de 1989 se empezó a notar un aumento (15%) del número de ciudadanos de la República Democrática de Alemania (RDA) en Hungría (de una media anual de unos 1,5 millones de alemanes orientales que visitaban Hungría). Entre el 1 y el 17 de agosto de aquel 1989 más de 1,100 alemanes orientales habían logrado traspasar la frontera austro-húngara y de allí trasladarse a la República Federal de Alemania (RFA). Su llegada era transmitida en los medios de comunicación. Aún más, los recién llegados invitaban a sus compatriotas a seguir dicho ejemplo. Esta situación conllevó al arribo de miles de alemanes orientales a Hungría. El 19 de agosto se celebró el llamado Picnic Paneuropeo durante el cual se abrió, simbólicamente, la frontera. Muchos alemanes orientales lo aprovecharon para pasar a territorio austriaco. Hasta que el domingo 10 de septiembre de 1989, el entonces ministro de Exteriores húngaro, Gyula Horn (más tarde primer ministro, 1994-1998), en un programa de televisión anunció que el Gobierno húngaro iba a abrir su frontera con Austria para los ciudadanos de la RDA. La noticia corrió y ya ese lunes 11 de septiembre 5,100 alemanes orientales habían pasado la frontera; el martes 12 ya eran 10,500. En un día. En total fueron unos 60,000 alemanes orientales que en cuestiones de días pasaron de Hungría a Austria. Para llevar a cabo ésto fueron necesarios otros acontecimientos: el 23 de agosto caía, en un confuso accidente, la última víctima de esa política del Telón de Acero. Ya con anterioridad, las autoridades húngaras habían dado órdenes a su guardia fronteriza de no hacer uso de la violencia contra aquellos ciudadanos de la RDA que intentaban traspasar la frontera. Una causa directa de esta actitud del Gobierno era la adhesión de Hungría a la Convención de Ginebra sobre Refugiados que entró en vigor el 12 de junio de 1989. Además, el 31 de agosto de 1989, el ministro Horn hacía saber en Berlín a la dirección de la RDA que Hungría iba a permitir el paso de los alemanes orientales en su camino hacia Austria para alcanzar sus “intereses inmediatos” a los que hacía alusión Gorbachov.

El resto lo conocemos… El 1989 concluyó con un encuentro histórico entre Mijail Gorbachov y el papa polaco Juan Pablo II, con la dimisión de Husak en Checoslovaquia y de Krenz en la RDA, con la ejecución de Ceaucescu y su esposa Elena en Rumania y con la elección de Havel como presidente de Checoslovaquia. La URSS tendría que esperar un par de años más para ver la caída de Gorbachov y del “socialismo real”.

Make a Comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

4 comentarios to “Aquel 23 de agosto de 1989”

RSS Feed for Mundo Abierto Comments RSS Feed

Hola Domingo y a todos, ahora que leo esto recuerdo que un profesor de Sociología comentó tajante en una ocasión comentó tajante que el Socialismo como tal no había existido nunca, me puse a pensar y no estoy de acuerdo, pienso que talvez nunca fue llevado a su plenitud por la ambición de los hombre pero no que fuera mal concebido o no existiera. Disculpa si me salgo del tema pero recordé esa anécdota.

Una preguntita ¿alguien sabe dónde esta nuestro querido Temores? Hace mucho que no sé de él y lo extraño.

Saludos.

Ups! Una disculpa por redactar mal el comentario anterior (no sé como borrarlo), lo que quise decir es que: “Un profesor de Sociología comentó en una ocasión tajante que el Socialismo como tal no había existido nunca”

Disculpa

Teresita,

tu pregunta no se sale del tema; al contrario, es clave para el desarrollo de este post.

Las opiniones y análisis sobre el socialismo soviético, de los países de la “Europa del Este”, de Cuba y Chile (en su momento), de Yugoslavia y de China, pero también de Vietnam o Corea del Norte, así como sus manifestaciones en África, son inmensas y variadas.

Tras el colapso del régimen soviético y el de los países del “Este” de Europa se empezó una serie de debate sobre qué socialismo fue el que existió o si en verdad se llevó a cabo. Unos son de la opinión que el socialismo no existió (como la de tu profesor), otros que sí existió, otros que fue un experimento eso del “socialismo real”, otros que aún no se ha establecido el verdadero socialismo, y así sucesivamente. A pesar de que la URSS intentara establecer regímenes políticos, económicos e ideológicos similares al suyo en los países de la “Europa del Este”, partido único, propiedad estatal, industria pesada, etc., los sistemas imperantes en cada uno de esos países tenían sus diferencias. Por ejemplo, una particularidad del régimen polaco era la enorme influencia del catolicismo y de la Iglesia católica; Yugoslavia se caracterizó por tener un régimen económico más flexible, al igual que Hungría; las entonces Checoslovaquia y la RDA tenían un sistema ideológico muy estricto, al contrario de los húngaros. Las realidades de estos países difería enormemente. Para diferenciar se utiliza, generalmente, el término de “socialismo real” como sinónimo de los regímenes que sí tuvieron lugar en una gran parte del mundo, especialmente aquí en Europa. (Yo sigo escribiendo entre comillas el término “Europa del Este” por la connotación política que tenía.)

Tras el colapso del “socialismo real” muchos auguraron la muerte del marxismo como ideología, no como filosofía. El tiempo ha refutado esta opinión. Hoy día, después de dos décadas, el debate sigue vivo.

Un abrazo desde Hungría,

Domingo Lilón

PS: Témoris está en Barcelona; luego de su arriesgada estancia en Irán viajó a Barcelona donde terminó un libro sobre este tema. Ahora se prepara para seguir su viaje (creo que a África). Puedes seguirlo o mantener contacto con él a través de Facebook.

Muchas gracias Domingo por aclarar mis dudas, ahora entiendo porque el argumento del profesor y también la forma de saber de Temoris.
Que todo esté por allá.


Where's The Comment Form?

Liked it here?
Why not try sites on the blogroll...

A %d blogueros les gusta esto: