El “¡sí se puede!” de Raúl Castro

Posted on 11 agosto, 2009. Filed under: Domingo Lilón -Pécs, Hungría | Etiquetas: |

Por Domingo Lilón / Pécs, Hungría.

Todos sabemos del impacto y la influencia del “Yes, we can” del presidente Obama. Mas, grande fue mi sorpresa al leer un “¡sí se puede!” en un reciente discurso del presidente cubano Raúl Castro (Holguín, 26 de julio de 2009). Al igual que Obama en su momento, Raúl Castro llama a los cubanos a “vencer todas las dificultades, por grandes que sean”, dificultades ocasionadas por los efectos de la crisis económica mundial, pero también por la mala política económica del régimen.

La anterior temporada ciclónica afectó enormemente a Cuba, a tal punto que las pérdidas estipuladas por el Gobierno la sitúan en alrededor de “10,000 millones de dólares, el equivalente al 20% del Producto Interno Bruto”. Igualmente, la crisis económica afecta la economía cubana que ha visto reducir sus ingresos por concepto de turismo (debido a la tasa de cambio). A ello habría que agregarle los enormes gastos por concepto de importación de alimentos (según fuentes, Cuba importa un 60% de los alimentos que consume, lo que significa un gasto de unos 2,000 millones de dólares). Sobre este problema, Raúl Castro fue muy explícito en su discurso del 26 de julio pasado: “[…] es un tema de seguridad nacional producir los productos que se dan en este país y que nos gastamos cientos y miles de millones de dólares -y no exagero trayéndolos de otros países.”

Sobre este “problema de seguridad nacional”, Raúl Castro centró una gran parte de su discurso en Holguín, apelando a los cubanos a “la imperiosa necesidad de volvernos hacia la tierra, hacerla producir más”. En el 2007, “[…] casi la mitad del área cultivable estaba ociosa o deficientemente explotada. Llamamos en ese momento a generalizar con la mayor celeridad posible y sin improvisaciones cada experiencia de los productores destacados del sector estatal y campesino, y estimular la dura labor que realizan, así como solucionar definitivamente los dañinos impagos por el Estado en el sector. […] Volando, sobre todo en helicóptero, a lo largo y ancho del país, a veces ordeno al piloto desviarse y darle una vuelta a cualquier poblado, ciudad, etcétera. Puedo asegurarles que en la mayoría de todos sobra tierra y de buena calidad, pegada a nuestros patios, que no se cultiva; y por ahí es por donde se está haciendo un plan para avanzar, con cultivos intensivos, poniéndoles riego donde sea posible que exista agua y que existan los recursos para ponerlo. Si un día faltara el combustible en este mundo tan cambiante y alocado, que la comida la tengamos cerca, que la podamos traer en un carretón con caballos, con un buey o empujándola por nosotros mismos.”

Precisamente en este aspecto es donde podemos ver algunas novedades en la gestión de Raúl Castro frente a los problemas de la economía cubana: “¡La tierra está ahí, aquí están los cubanos, veremos si trabajamos o no, si producimos o no, si cumplimos nuestra palabra o no! No es cuestión de gritar Patria o Muerte, abajo el imperialismo, el bloqueo nos golpea y la tierra ahí, esperando por nuestro sudor. A pesar de que los calores son cada vez mayores, no queda más remedio que hacerla producir. […] Tierra que no sirva para producir alimentos, debe servir para sembrar árboles que es, además, una gran riqueza. Y quien les habla ha experimentado durante muchos años, y sobre todo en los últimos años, sembrando pequeños bosques, y he tenido el placer y la satisfacción de verlos crecer, y según el tipo de árbol, a veces en cinco años ya he formado un pequeño bosque con varios cientos de diferentes tipos; pero cada vez que hablamos del tema se aparecen los funcionarios del Ministerio de la Agricultura -del actual y de todos los demás anteriores ministros de Agricultura- con un listado interminable de millones de pesos o divisas solicitados para la tarea que se asigna, y si no aparece una bolsita de nailon no se puede sembrar. Yo no sé con qué diablo nuestros abuelos sembraban árboles, y por ahí están, y estamos nosotros comiéndonos los mangos que sembraron ellos.”

En su discurso de Holguín, Raúl Castro apela tanto a la actitud que se debe tener ante el buen uso y cultivo de la tierra, así como a la actitud en cuanto a la gestión por parte de los organismos de lugar. Es decir, toda una transformación, de cuerpo y de espíritu, ante la realidad cubana. Sobre ello matizaría en su discurso del 1 de agosto al decir que “[…] Son muchas las necesidades y hay que saber priorizar las principales. Su solución dependerá de que trabajemos más y mejor. Lo que sí debemos desterrar definitivamente es la irresponsable actitud de consumir sin que nadie o muy pocos se preocupen de cuánto cuesta al país garantizarlo y sobre todo si puede realmente hacerlo.”

En su discurso ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, del 1 de agosto de 2009, Raúl Castro fue mucho más explícito respecto a la actual situación cubana. Además de mencionar de forma más detallada los problemas de la economía cubana, admitió que para el 2009 “pensábamos crecer un 6%, ya en abril, cuando nos vimos obligados a realizar el primer ajuste del plan, rebajamos nuestra expectativa al 2,5% y hemos constatado que en el primer semestre, el crecimiento del PIB ha sido de un 0,8%. A pesar de ello, calculamos que terminaremos el año en el entorno del 1,7%.”

En ese mismo discurso volvió a los problemas arriba mencionados: “Hemos sido consecuentes con la necesidad de ajustar los gastos en correspondencia con los ingresos. No soy economista, ni me ha correspondido en los años de Revolución dedicarme a los detalles del desarrollo de la economía, pero parto de la lógica de que, como ya dije en la pasada sesión del Parlamento, nadie, ni un individuo ni un país, puede gastar indefinidamente más de lo que ingresa. Dos más dos siempre suma cuatro, jamás cinco. Hoy añado, como expresé hace tres días en el Pleno del Comité Central, que en las condiciones de nuestro socialismo imperfecto, a causa de insuficiencias propias, muchas veces dos más dos da como resultado tres.”

Naturalmente, estas alocuciones al pueblo cubano no significan un cambio radical del régimen. Raúl Castro lo deja muy claro en su discurso del 1 de agosto: “A mí no me eligieron Presidente para restaurar el capitalismo en Cuba ni para entregar la Revolución. Fui elegido para defender, mantener y continuar perfeccionando el socialismo, no para destruirlo.”

En un artículo publicado en Foreign Policy, Susanne Gratius escribe que “la transición de Castro a Castro representa un cambio. Transformó un régimen autoritario carismático en un régimen autoritario burocrático”, agregando que “la salida de Otto Rivero representó el fin de la campaña ideológica de la Batalla de las Ideas y, con ello, del Fidelismo. El régimen se dirige, cada vez más, hacia un autoritarismo burocrático que recuerda los últimos días del PRI [en México], pero con el ingrediente militar ruso.” (http://www.fp-es.org/apertura-y-cierre-de-cuba)

Será, acaso, el determinante “¡Sí se puede!” o el tímido “¿Sí? ¿Se puede?” O, tal vez, una jugada más de esa política de “Apertura y cierre de Cuba” de la que Susanne Gratius escribió.

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3 comentarios to “El “¡sí se puede!” de Raúl Castro”

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Siempre he estado de acuerdo con varias posturas del socialismo, creo que está mal entendido y pésimamente aplicado, por eso no tengo fue en que el régimen cubano dure gran cosa aun, la consigna es “evolucionar o morir.”

Saludos Tony, yo soy amigo de tu familia
desde hace muchos anos, en el 1973 estuve de visita en Nagua en casa de ustedes cuando tenian el bar hotel cerca de la playa, yo era para entonces companero de estudios de tu hermano mayor que estudiaba en Santiago, mi nombre es Francisco Espinal, no se si tu me recuerdas, luego los visite en la capital
cuando vivian en la parte oriental de la
ciudad, Alexandra visito mi hermana en Puerto Rico hace como doce anos y tuve la
oportunidad de conversar con ella por telefono, desde entonces no habia sabido mas nada de la familia Lilon, Alexandra me dijo que Dominguito vivia en New York para ese entonces, mi cunado es de Nagua,
el conoce tambien la familia de ustedes el
me dijo que no ha vuelto a saber mas nada
por que ellos viven permanentemente en Puerto Rico, yo vivo en Atlanta, Georgia
mi esposa es dominicana, tengo un hijo de
17 anos ya llevo 32 de vivir en diferente
partes de USA si puedes dile a los hermanos tuyos que yo te escribi mi telefono es 678-333-5687 he aqui tambien mi e-mail. Yo soy un estudioso de la historia, por eso te encontre online, me
da mucha alegria tu exito en Europa, que te siga llendo bien hermano. SUERTE

Hola Francisco,

sí, me acuerdo muy bien de ti y me alegra esta retoma de contacto. Envié tu mensaje a Dominguito; puedes escribirme a mi correo electrónico (tonylilon@yahoo.com). Un abrazo.


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