Selva o Mercado: El Conflicto Amazónico Peruano.

Posted on 4 agosto, 2009. Filed under: Javier Távara -Madrid | Etiquetas: , , |

Por Javier Távara / Madrid.

Me quedé sorprendido por la explicación de la Presidencia del Perú, sobre los terribles hechos acaecidos hace dos meses en Bagua. Se gastaron un dinerito en publicar su versión en la prensa española, aunque no debieron pagar lo suficiente o no dieron las instrucciones oportunas, por que la nota de prensa se publicó en la sección de deportes, junto al culebrón de los fichajes del Real Madrid…

Lo sucedido a comienzos de Junio en el norte del Perú, es otro episodio más en el extenso historial de masacres que han padecido las poblaciones indígenas del país. Se veía venir. Aún así, no deja de ser chocante que 24 policías y un número indeterminado de nativos hayan resultado muertos durante el patético intento del Gobierno de Alan García de desbloquear una carretera e imponer el orden en una zona que arrastraba un conflicto que ya duraba meses.

Como es de suponer, el gobierno de Lima traslada toda la responsabilidad de las muertes violentas a unos indígenas exaltados. Lo que más me llama la atención de la versión oficial, es que Lima relata un conflicto entre policías y “pobladores”. La palabra “ciudadanos” brilla por su ausencia en el comunicado oficial, de modo que para el gobierno de Lima los indígenas amazónicos dejan de ser sujetos políticos y se limitan a formar parte del paisaje.

El conflicto viene de largo. Año 1974: una Ley de comunidades nativas declaraba inalienables los territorios de los pueblos de la amazonía peruana. En los años 90 la corriente neoliberal llega al Perú de la mano de Fujimori, quien se saca de la manga una nueva Constitución allá por 1993, que suprime la inalienabilidad de estos territorios para ponerlos en el mercado. Allá por el 2006, el entonces presidente Alejandro Toledo firmaba un Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos. Ese año, un Alan García reconvertido a la causa del libre mercado, llega al poder y entre los ejes de su gobierno está impulsar el TLC. Para ello se necesita adecuar la legislación peruana al contenido del tratado, por lo que Alan García solicita al Congreso que le autorice para legislar sobre la adecuación al TLC (Al igual que en otros países, la Constitución peruana permite al Presidente de la República emitir normas con rango de Ley. Éste debe contar con la autorización del Congreso, el cual pone límites de tiempo y de contenido a las normas que puede emitir el Presidente. Son los llamados Decretos Legislativos). El Congreso concede la autorización y Alan García se pone a legislar. Él ya tenía sus planes para la amazonía a la que considera un “recurso” que el país está desperdiciando. El presidente ya había publicado un artículo en el diario El Comercio:

“El primer recurso es la Amazonía. Tiene 63 millones de hectáreas y lluvia abundante. En ella, se puede hacer forestación maderera especialmente en los 8 millones de hectáreas destruidas, pero para eso se necesita propiedad, es decir un terreno seguro sobre 5.000, 10.000 o 20.000 hectáreas, pues en menos terreno no hay inversión formal de largo plazo y de alta tecnología.”

“Ahora solo existen las concesiones que dependen de la voluntad del Gobierno y del funcionario que puede modificarlas. Por eso nadie invierte ni crea un puesto de trabajo por cada dos hectáreas como debería ser; ni hay elaboración de la madera y exportación de muebles. En su mayoría, esas concesiones rapiña solo han servido para sacar la madera más fina, deforestar y abandonar el terreno.”

(…)

“Los que se oponen dicen que no se puede dar propiedad en la Amazonía (¿y por que sí en la costa y en la sierra?). Dicen también que dar propiedad de grandes lotes daría ganancia a grandes empresas, claro, pero también crearía cientos de miles de empleos formales para peruanos que viven en las zonas más pobres. Es el perro del hortelano.”

El Presidente peruano recurre a Lope de Vega para fustigar a quienes se oponen a que la selva amazónica peruana se convierta en una fábrica de maderas.

Y como no procede consultarle nada al perro del hortelano, Alan García lanzó en Junio de 2008 diez decretos legislativos que cambiaban el estatus protegido de la selva peruana para convertir esas tierras en objeto de explotación mercantil sin consultárselo a los ciudadanos que iban a ver trastocadas sus vidas. ¿Para qué? Se diría García. ¿Qué sentido tendría consultarle algo a unos “pobladores” que andan semidesnudos por el bosque? Algo así pensarían los políticos de Lima. No le importó a García que contravenir los convenios internacionales suscritos por el Estado peruano, que obliga a consultar a los pueblos nativos. Total, si la constitucionalidad de estos decretos es dudosa, qué más da ir en contra de los tratados internacionales. Se dirían.

Las comunidades amazónicas, que han preservado los bosques que permiten respirar a este planeta, son además gente organizada y rechazaron en masa unos decretos que a su entender ponían en peligro su forma de vida. Se sucedieron en la selva manifestaciones y huelgas, cortes de carretera y en la lejana Lima se enteraron de que los “pobladores” amazónicos estaban armando un lío del carajo y se habían atrevido incluso a ocupar los yacimientos de gas y petróleo, amenazando con cortar el suministro a la costa. Las organizaciones de la amazonía se hicieron escuchar a través de su representante, el maestro Alberto Pizango y el Congreso accedió en Agosto de 2008 a derogar dos de los decretos que facilitaban la venta a empresas de los territorios de los indígenas.

Las protestas se reinician en Abril de 2009, seis decretos son cuestionados por las comunidades por facilitar la explotación de sus bosques a multinacionales. El gobierno de Lima se ve obligado a negociar y Pizango se reúne con un gabinete desbordado por varios frentes: a comienzos de Junio, la Defensora del Pueblo presenta al Tribunal Constitucional una demanda de inconstitucionalidad contra los decretos. Hay que restaurar el orden, se dijo el gobierno. Y ya se sabe lo que eso conlleva: meter bala. En ese contexto se produjeron las terribles muertes de policías y “pobladores” en Bagua. Ese mes, otros dos decretos son derogados por el Congreso.

Pizango es señalado como el responsable de este brote violento y pide asilo en Nicaragua. Desde Lima se señala al bloque Chávez-Morales-Correa-Ortega como instigadores de las protestas indígenas. Evo Morales lanza duros alegatos contra el gobierno de Lima por la matanza de indígenas.

Pero independientemente de las razones que asistan a unos y otros, lo que resulta innegable es la fragilidad de los bosques primarios amazónicos y la extraordinaria trascendencia de estos bosques para la vida de la tierra. Se trata de una región vital para un planeta ya castigado por el cambio climático, que genera buena parte del oxígeno que respiramos. Los nativos amazónicos han preservado estos bosques a lo largo de los siglos y no puede decirse lo mismo de las multinacionales que pretenden explotarlos. Defendiendo sus tierras, los nativos amazónicos peruanos están defendiendo el pulmón del mundo.

Las protestas en la selva continúan.

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3 comentarios to “Selva o Mercado: El Conflicto Amazónico Peruano.”

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Además de los problemas que resalta Javier en este interesante post (defensa de la Amazonía, los derechos de los nativos, los intereses de las multinacionales, etc.), un punto a tomar en cuenta es la práctica “medalaganaria” de los gobiernos centrales, muy bien ilustrado en el caso aquí comentado del Gobierno de Alan García. Una situación semejante está teniendo lugar en la República Dominicana: a pesar del clamor de diferentes sectores nacionales e internacionales, el Gobierno del presidente Leonel Fernández no da su brazo a torcer para la construcción de una cementera cerca del Parque Nacional de Los Haitises. Es por ello que América Latina y el Caribe necesita de una mayor práctica de la gobernanza, mayor presión y participación de las organizaciones sociales.

A propósito, Javier, qué participación tuvo en el caso peruano el bloque Chávez-Morales-Correa-Ortega, si lo tuvo, por supuesto.

Un abrazo desde Hungría.

Domingo,

Hubo participación en actuaciones y declaraciones. También hay acusaciones sin demostrar. El gobierno de Nicaragua concedió asilo político a Alberto Pizango, portavoz de las asociaciones indígenas y señalado por el gobierno peruano como instigador de la trágica asonada en Bagua. Desde Bolivia, Evo Morales se prodigó en críticas a García por reprimir a los indígenas. Por su parte, el gobierno de García acusa veladamente a Morales y Chávez de estar detrás de los conflictos sociales peruanos.

En la prensa internacional también cunde la idea de que Colombia y Perú son las piezas que faltan en el ajedrez político de Hugo Chávez, que desde Venezuela se intenta implantar un régimen afín en estos dos países y que el movimiento bolivariano promueve las protestas sociales. No se aportan pruebas.

Un abrazo desde Madrid.

Javicho

Y no creo que paremos hasta terminar con todo lo bueno que existe en esta pobre tierra y los motivos siempre son los mismos, ambición y falta de respeto.


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