¿Cómo se encarna el Parlamento Europeo?

Posted on 4 junio, 2009. Filed under: Yaotzin Botello -Berlín | Etiquetas: , , , , , |

Por Yaotzin Botello / Berlín

¿Qué hace un eurodiputado? ¿a quién representa? ¿con quién habla? ¿hace bloque con su país o con sus partidos hermanos de toda Europa? ¿está en Bruselas o en Estrasbrugo? ¿cuántas veces está en contacto con su gente? ¿es más importante que ser diputado en su propio país?

Todas estas preguntas asaltan en diferentes momentos a los ciudadanos alemanes, y me atrevería a decir que a los europeos en general también, sobre las elecciones al Parlamento Europeo que se realizan desde hoy y hasta el domingo 7 de junio. Y, bueno, eso si es que el ciudadano común se hace estas preguntas, porque normalmente llegan cuando un periodista o un spot en internet te pregunta directamente. No me parece que alguien en su vida cotidiana piense en el candidato por el que quiere votar para Bruselas.

Poster hecho un equipo escolar alemán, integrado por Yashar Khosravani, Barbara Lata, Claudia Lo Cicero, Daniel Koerver.

El desinterés es enorme. Si en las elecciones de cada país siempre hay problemas de abstencionismo, para votar por eurodiputados lo es más. Para este año, en los 30 que hay elección directa al Parlamento Europeo, se prevé el promedio de abstencionismo más alto, entre un 60 y hasta un 80 por ciento.

La Fundación Alemana Preguntas para el Futuro entrevistó a 12 mil europeos y concluyó que para estas elecciones el abstencionismo se debe a la desconfianza, insatisfacción y frustración hacia los eurodiputados: “Tres de cada cinco europeos (60 por ciento) ven que las promesas de campaña no son respetadas y por eso no van a votar”, se lee en el estudio. Incluso de manera particular en Finlandia la cifra se eleva hasta el 82 por ciento en lo que concierne el sentimiento de irrespeto a las promesas de campaña.

La insatisfacción europea con los políticos y los partidos representa en Europa un 57 por ciento. “Los electores no tienen la impresión de cambiar algo con su voto”, se lee.

Esa impresión debería de cambiar porque entre el 70 y el 75 por ciento de las leyes que se hacen actualmente en cada país del bloque están dictadas por la Comisión Europea.

En este sentido se pueden distinguir dos tipos de electores: aquellos que se interesan por política europea de cara al mundo, o aquellos que están tan encerrados en sus pueblos que, afectados por las crisis mundiales del tipo que sean, quieren ver resultados locales, rápidos, palpables.

Fue así como la semana pasada participé en un chat con el presidente en turno del Parlamento Europeo, Hans Gert Pöttering. En ese chat, organizado por un medio alemán y uno danés, se nos dijo que había 1,400 participantes. Pensé que era un número alto para el alto escepticismo que se pregona. Las preguntas fueron tantas que en una hora de chat difícilmente se atendió a la mayoría de los participantes. Pero las preguntas fue lo que me llamó la atención.

Me pareció que la mayoría de las preguntas eran de orden general y abstracto, no por ello ínfimo, pero que no concuerda con esa idea de apagar el escepticismo que reina. “¿Por qué el Parlamento Europeo no ha podido vender mejor su proyecto de bloque?”, “¿qué opina sobre integrar a Turquía?”, “¿Habrá una Europa de dos velocidades?”, “¿se podrá lograr un acuerdo para una religión en común?”, “¿hay una identidad europea?”, “¿cuál es el déficit de la Unión Europea?”, “¿tendremos un ejército en conjunto que nos permita negociar mejor con Estados Unidos o Rusia (¡¡¡¡¡!!!!!)?”

Por ahí hubo dos preguntas que, a mi gusto, estaban aterrizando más el tema europeo a los bolsillos y las agendas del ciudadano común: “¿por qué hay tantos subsidios agrícolas y precios artificiales a productos agrícolas que impiden un libre mercado con los países en desarrollo?” y “¿por qué se hacen sesiones plenarias del Parlamento Europeo en Bruselas y Estrasburgo?” Esta última pregunta hecha en torno al gasto que implica tener dos sedes que se paga con impuestos.

Ninguna de las respuestas fue crucial para entender más la problemática de la Unión Europea y mucho menos para animar a nueva gente a votar. Por eso las campañas a eurodiputados, al menos en Alemania, han tratado de aterrizar en los intereses locales. Ahí está un video alemán hecho al estilo hip-hop en donde un joven insta en la calle a otros jóvenes a votar para tener tarifas planas de teléfono a lo largo de la Unión Europea. “¡Esto lo hace la UE!”, dice.

Los partidos socialistas hacen referencias a sexo para que la gente se grabe que debe de ir a votar: “Uuuuh, aaaahhh, uuuuh, aaaah, espero que esta vez sí”, se escucha en un spot de radio. Un candidato a eurodiputado de Baviera hizo un cortometraje dirigido a los productores de leche para atacar a la UE (por la crisis de la leche que se vive en varios países ahora).

¿Cómo se puede integrar a los ciudadanos al bloque europeo? Varios políticos y analistas coinciden en que, de entrada, para el pilar más fuerte, que es la Constitución Europea, es integrar al ciudadano común a hacerla.

“Hay que someter el texto constitucional a los ciudadanos, que los incluya, que lo discutan y que lo voten”, me dijo el candidato a eurodiputado de los izquierdistas, Lothar Bisky. Y en lo que respecta a los alemanes, Bisky no está tan lejos en su opinión porque en Alemania existe un nacionalismo por el país basado en la constitución nacional. La gente ama crear y ser parte de las reglas, y por ello un alemán se identifica como tal afuera de su país. Quizás algo similar puede suceder con la identidad europea.

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6 comentarios to “¿Cómo se encarna el Parlamento Europeo?”

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Me parece difícil comprender que en países tan civilizados no les interese salir a defender su derecho a votar. Reconozco que no soy conocedora del tema pero desde aquí me pregunto ¿Estará el sistema democrático entrando en decadencia?, no me puedo responder pero ojala algún amigo pueda ayudarme. Saludos Yaotzin

Yo no creo que tenga que ver con la falta de defender el derecho a votar, es simplemente que no hay una liga entre una institución muy grande que es que la Unión Europea y los ciudadanos.

Me parece que el voto europeo es un espacio que queda entre la utopía que implica un bloque continental y un sistema democrático que no ha terminado de tomar forma.

A ver cuál lectura podemos dar después del domingo de las últimas votaciones.

Estoy de acuerdo con Yaotzin respecto a la distancia entre la UE y la sociedad en general. En Hungria la espectativa de participacion es muy baja, a pesar de la activa campana. Muchos no conciben como puede alguien en Bruselas defender los intereses nacionales. Es una falla de las instituciones comunitarias (o de los politicos nacionales): no acercar la sociedad a las instituciones de la UE. Yo tampoco votare el 7 de junio, aunque esta vez este justificado (me encuentro en Republica Dominicana). Pero aun estando en Hungria me hubiera cuestionado las preguntas que menciona Yaotzin.

Un saludo y perdon por la ausencia de tildes, pero apenas me la apano en este laptop.

Buen post, Yaotzin. Yo fui a votar hoy por primera vez en una elección europea. Lo hice por Europe Écologie (después de años de abstención forzada tanto en México como aquí, no ir a votar no es una opción para mi). Aquí en Francia las campañas no suscitaron tampoco mayor interés hasta el viernes en que se organizó un debate televisivo con los dirigentes de los partidos en lid. Ahí, el tono injurioso que predominó (el centrista Bayrou acusando de apologista de la pedofilia a Cohn-Bendit, ex lider del 68 francés y cabeza de lista de Europe Écologie, por un libro de hace 35 años, y la respuesta de éste llamando miserable y pobre diablo a Bayrou) levantó polémica. Pero ni eso parece haber despertado a algunos electores apáticos: 60% de abstención en Francia según estimaciones.
Me parece que Europa no conecta con la gente porque falta divulgación de sus logros y no hay una narrativa amplia e incluyente que delínee un futuro común deseable.
Saludos.

Pensé que el abstencionismo y la poca confianza en los políticos era propio de los países latinos, pero ya veo que no, sucede en todas las latitudes.
Excelente artículo, muy esclarecedor sobre esa realidad tan compleja que es la Comunidad Europea.

Dónde estás querido amigo?? Y tiene un buen que no sabemos de ti.


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