La Piratería en Somalia

Posted on 29 abril, 2009. Filed under: Invitados | Etiquetas: |

Por Pedro Elizalde Monteagudo* / Barcelona, España

Los medios de comunicación de los Estados Unidos comenzaron a enfocar su atención hacia los actos de piratería de las Costas de Somalia, a partir del secuestro del capitán estadounidense Richard Phillips, en abril de 2009. Sin embargo, la comunidad internacional ya había adoptado medidas para combatir los actos de piratería en los mares frente a las costas de Somalia.

Desde el año 2005, la Organización Marítima Internacional alertó a los Estados y las Naciones Unidas sobre el problema de piratería en Somalia. El mar frente a las costas de Somalia ha sido escenario de varios actos de piratería contra embarcaciones de recreo y buques mercantes. Los buques piratas somalíes han afectado la seguridad en las rutas comerciales marítimas, dañado la economía de la región y dificultado el suministro de ayuda humanitaria destinada a millones de somalíes. Durante el año 2008 se registraron un total de 120 ataques, de los cuales 35 finalizaron en la captura de buque y/o su tripulación.

La piratería en Somalia tiene sus antecedentes en el vacío de poder presentado por Somalia en 1991. La falta de gobierno en Somalia, permitió la explotación abusiva de los recursos marítimos somalíes, por parte de barcos extranjeros. Los pescadores locales comenzaron a detener o ahuyentar a los pesqueros foráneos, con apoyo del armamento bélico procedente de las milicias locales. Las confrontaciones entre pescadores locales y buques extranjeros hicieron evidente la vulnerabilidad de los pesqueros foráneos, lo cual fue aprovechado por los atacantes somalíes para comenzar a secuestrar los buques pesqueros con el fin de negociar un rescate por ellos.

Además, Somalia ha sufrido décadas de poder autocrático, conflictos internos étnicos y religiosos, falta de desarrollo económico y la presencia de pobreza extrema. El Gobierno Federal de Transición no tiene la capacidad de gobernar en el territorio somalí, lo cual es aprovechado por los piratas para establecer sus bases en las costas de ese país y actuar libremente en las aguas colindantes. Esta vacío de gobernabilidad ha sido bautizado por la comunidad internacional como los “mares fallidos” de Somalia.

Los acontecimientos violentos suscitados en la costa de Somalia no son los únicos actos de piratería perpetrados en la actualidad. El estrecho de Malaca y los mares del sur de China han sido escenario de actos de piratería desde la década de los ochenta. Sin embargo, los Estados ribereños han implementado operaciones navales conjuntas, con el fin de prevenir y reprimir la piratería en la zona. Estas acciones militares han logrado reducir considerablemente el bandalaje en la zona.

Los piratas africanos persiguen otros fines en relación a sus antecesores, ya que no están interesados en robar la mercancía del buque, sino en negociar rescates con las empresas navieras, los consignatarios de la carga o los países interesados. Además, los piratas modernos presentan un nuevo modus operandi, en virtud de los siguientes factores: los ataques son más agresivos y violentos; los piratas utilizan armamento más sofisticado; los atacantes pueden permanecer en el buque durante días; y los pitaras cuentan con un respaldo marítimo y terrestre.

Los piratas han modificado barcos pesqueros para que sirvan como naves nodrizas. Estas naves se emplean para transportar el armamento y las lanchas rápidas hasta aguas profundas. Algunos capitanes secuestrados han señalado que existe un lapso de 15 minutos, entre el avistamiento de los atacantes y la toma y control del buque por parte de ellos.

Una vez capturado el buque, los piratas negocia el rescata a través de llamadas realizadas por teléfono satelital o por medio de mensajes de texto SMS. Posteriormente, los propietarios de los buques o países afectados realizan el pago del rescate por medio de transferencias bancarias electrónicas.

El Gobierno Federal de Transición de Somalia no puede reprimir la piratería. Por tal motivo, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha aprobado varias resoluciones, por las cuales ha autorizado a los Estados afectados la utilización de buques de guerra y aeronaves militares dentro de las aguas territoriales de Somalia. Estas naves militares tienen la misión de escoltar los suministros de ayuda humanitaria, evitar más actos de piratería y confiscar el armamento o barcos utilizados por los piratas.

Las acciones del Consejo de Seguridad han sido criticadas por las organizaciones humanitas desplegadas en Somalia, ya que este organismo internacional actúo con rapidez para asegurar los intereses comerciales, dejando de lado la crisis humanitaria somalí.

Los atentados terroristas del 2001 hicieron evidente la vulnerabilidad presentada por el sistema de transporte mundial. Los Estados Unidos encabezaron los esfuerzos para la creación de un nuevo marco normativo internacional en materia de seguridad del transporte marítimo. Asimismo, el presidente estadounidense en turno, declaró la guerra contra el terrorismo, desencadenando las consecuencias ya conocidas. Actualmente, la comunidad internacional se ha concienciado de las nuevas amenazas en contra del transporte marítimo. Sin embargo, los países han concentrado sus esfuerzos en acciones militares, las cuales no solucionan el problema de fondo, el “Estado fallido” de Somalia.

* Maestro en Derecho Internacional por el Tecnológico de Monterrey. Becario MAE de la AECID.

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5 comentarios to “La Piratería en Somalia”

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Yo, que nací frente al Mar Caribe y crecí frente al Océano Atlántico, nunca imaginé que aquellas historias de piratas que me contaban cuando era un niño y que más tarde leí siendo un adolescente, serían alguna vez realidad. Cuántas veces busqué en las kilométricas playas del Atlántico dominicano los tesoros de los piratas Cofresí o Pedro el Cruel! En las noches de luna nueva (o llena?) temblaba de miedo, porque entonces, según la leyenda, salía Pedro el Cruel en su caballo blanco.
Hoy, pasadas varias décadas desde aquellos tiempos, leo con detenimiento estos actos de piratería, pero ya no con la emoción de la ficción.

Verdaderamente que la piratería se está convirtiendo en un asunto muy difícil. Para su solución se necesita la cooperación internacional y su enfrentamiento en todos los ámbitos, incluido el militar (aunque suene ésto un poco fuerte). Pero es que, según mi opinión, el asunto se está escapando de las manos: Somalia, como “Estado fallido”, no es capaz de ofrecer la seguridad necesaria; la comunidad internacional, por su parte, debe buscar los mecanismos que contribuyan a la solución del problema dentro de las normas y actividades que contribuyan al mismo país, a Somalia. Por otra parte, hay que dar una respuesta convincente a los piratas que esta forma de delinquir no es la mejor manera de enfrentar los diferentes problemas que padecen. Además, tal y cual lo expuso esl autor de este post, los piratas tienen armas y equipos cada vez más modernos y sofisticados. Es decir, esto se está convirtiendo en un gran negocio para algunos. Es un problema muy difícil, principalmente desde el Derecho Internacional.

Como bien señalas Domingo, debe haber acciones militares contra los piratas, pero coordinadas desde el Estado ribereño. Existen antecedentes recientes, entre ellos los piratas del Estrecho de Malaca y los mares del sur de China, en ambos casos, los países ribereños disminuyeron los actos de piratería, a través de acciones coordinadas por ellos. Además, en un país en donde existe un negocio tan lucrativo e impune, es difícil parar el incentivo por participar en él. Hay otros ejemplos de negocios ilícitos e impunes en otras latitudes del mundo, aunque esos actos ilícitos no ocurren en el mar. Lo primero es fortalecer al Estado.

Piratas modernos! y yo que pensé sólo en el ciberespacio y Tepito se aparecían. Estoy totalmente de acuerdo contigo Pedro, si este problema tiene sus raíces en la pobreza derivada de los problemas en la debilidad del Estado, es necesario empezar por ahí la restauración y solución del conflicto.

Después de los hechos ocurridos en recientes fechas y, como siempre, difundido en medios internacionales debido a la afectación de intereses económicos y dejando a un lado el aspecto social, se puede observar que la supresión definitiva de la piratería pasa a ayudar al proceso de rehabilitación del Estado, que no había contado en muchos de los casos con perspectivas para fortalecerse como mecanismo de coerción institucional a largo plazo.

Asimismo, no parecen viables de esta manera, tanto el acceso a alternativas que hagan desistir a los propios piratas de su actividad, como la puesta en marcha de una fuerza marítima estatal que garantice la ley y el orden en las aguas territoriales y en la zona económica exclusiva de cada país, mucho menos a corto plazo.

La fragmentación del poder estatal en muchos países se da en todos sus niveles lo cual ayuda, desafortunadamente, a promover en algunos sectores la corrupción y la complicidad con el negocio pirata –amén de otros tráficos ilícitos– son una realidad, llevan a cuestionar su capacidad real y voluntad de reprimir la piratería. Y como se menciona, los riesgos para la entrega de cualquier ayuda y para la libertad de navegación ponen a los estados afectados en la agenda internacional concitando una atención que no tendría sin la piratería.

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