“La Gran Reunión” hace revivir la vieja música de Lima.

Posted on 27 abril, 2009. Filed under: Javier Távara -Madrid | Etiquetas: , , |

Por Javier Távara / Madrid, España.

Permítanme ustedes que hoy les hable de la música de Lima. Y es que andaba yo revisando las noticias en Internet y me encontré un tráiler musical que me llenó de emoción. Se trata del disco “La Gran Reunión” y es una de esas ediciones que se hacen raramente. 19 veteranos cantantes de los barrios más antiguos de Lima interpretan canciones que parecían condenadas al olvido y con ello recuperan las esencias de la música criolla, que como otras, es una música maltratada y herida por la voracidad del mercado discográfico. Pero de todas formas, pido disculpas por la publicidad gratuita.

¿Qué tengo yo que ver con esto? Les canto y les cuento:

Si la reina de España muriera
Carlos V quisiera reinar
correría la sangre española
como corren las olas del mar.

Esta vieja copla española de tiempos de las guerras carlistas y que se cantaba en el segundo tercio del siglo XIX, se perpetuó en el repertorio limeño. Los Troveros Criollos la inmortalizaron allá por los años 60 y quizá por eso fue la primera canción que aprendí a tocar con la guitarra. Andaba yo por los siete añitos y Lucho, mi hermano mayor, decidió que mi oído era lo suficientemente bueno para enseñarme acordes y ritmos. Las primeras canciones que aprendí fueron anacrónicas y graciosas composiciones del repertorio criollo:

Cuando Cristóbal Colón pasó por Lima bendita
Se encontró una jaranita que en Bajo el Puente se dio.
Dijo “tierra americana he de pisar primero
pero palabra que quiero conocer a las peruanas”
Y Cristóbal se coló en la jarana
al compás de guitarra y castañuelas
se enamoró de una morena bien de Triana
y para quedarse en Lima quemó sus tres carabelas.

Durante el Virreinato (1542 -1824) los españoles llevaron la guitarra a Lima. La inquisición prohibió a los esclavos negros que fabricaran tambores, se creía que con ellos invocaban a los demonios, así que los afroperuanos se inventaron el cajón. Con la base de estos dos instrumentos se creó la canción criolla. Las guerras con España se extendieron hasta 1866, los limeños no estaban para coplas, buscaron otras músicas y se quedaron prendados del vals y la polka centroeuropeos. Estas músicas de lejana Europa llegaron a embajadas y palacios para después saltar a los barrios de Lima. Allí los bardos comienzan a inventarles letras y nace la canción criolla. Una mezcla de cante andaluz, compás vienés, ritmo africano y melodía andina.

Con todos estos elementos, el valsesito se institucionalizó en las celebraciones familiares de los limeños de principios del siglo XX. Aquellas fiestas eran cosa seria. Se cerraba la puerta principal de la casa con dos vueltas de cerrojo y la llave se guardaba dentro de una damajuana de pisco. Hasta que no se consumiera la última gota del bendito aguardiente de uva, ninguno de los invitados podía marcharse de la fiesta… La cosa terminaba al alba con un suculento caldo de gallina mientras algunos seguían con canciones a ritmo de guitarra, cajón, castañuelas y palmas. Los músicos criollos -personajes populares en sus barrios- eran requeridos permanentemente para las celebraciones. A veces, cogían el tranvía para ir a otros barrios donde intercambiaban canciones. Cada barrio de la vieja Lima tenía su toque y su ritmo particular. El puerto de El Callao tenía también sus propias formas de interpretar esta música.

El vals criollo empieza a evolucionar cuando la radio y el cine traen otras músicas a Lima. El fox-trot, el tango, la ranchera y el bolero influencian a los compositores, al tiempo que las letras se adentran en la problemática social del país. Los compositores se hacen populares y su extenso repertorio llega hasta nuestros días con el nombre de “La Vieja Guardia”. Entre ellos destaca sobre todos Felipe Pinglo, (1899 – 1936) cuyas canciones han permanecido vivas en la memoria colectiva de los limeños. Por desgracia, la desigualdad de la sociedad peruana ha hecho que “El Plebeyo”, la canción más popular de Pinglo, mantenga su actualidad y sea cantada con fervor en las peñas criollas:

Así en duelo mortal abolengo y pasión
en silenciosa lucha condenarnos suelen a grande dolor
al ver que un querer porque plebeyo es,
delinque si pretende la enguantada mano de fina mujer
El corazón que ve destruido su ideal
reacciona y se refleja en franca rebeldía que cambia su humilde faz.
El plebeyo de ayer es el rebelde de hoy
que por doquier pregona la igualdad en el amor.

En los años cincuenta, una señora divorciada, dotada de una sensibilidad extraordinaria para inventar letras y melodías, se rodeó de músicos criollos y compuso canciones que recorrerían los países hispanohablantes. A pesar de su limitada voz, las grabaciones de María Isabel Granda y Larco (1920 -1983) dieron a la canción criolla una proyección internacional que no había tenido hasta entonces. “La flor de la canela” y “Fina Estampa” se incorporaron al repertorio mundial de los cantantes en castellano. Chabuca Granda también escribió auténticas joyas desconocidas, incluso en el Perú, como “Rosas y Azahar”:

¿Qué más he de entregar?
todo, todo te di,
en una flor de azahar,
que se murió al prender flor.
Mi amor escondido,
mi angustia, mi tristeza,
mi dimensión, mi estrella
y mi silencio herido.

Al igual que la de otros países latinoamericanos, la historia política peruana ha sufrido extensos periodos de gobiernos militares. Sin ser la peor de las muchas desgracias que traen los golpes de Estado, todavía se recuerda el penoso espectáculo de los militares exteriorizando su rol de salvadores de la patria a ritmo de música criolla. Músicos criollos y generales de juntas militares entablaron un matrimonio de conveniencia. Por si fuera poco, los instrumentos eléctricos empezaron a colarse en una música tradicionalmente acústica. La música criolla se convertiría en show que continúa hasta hoy y los éxitos de venta los graban divas como Eva Ayllón que recurren a las mezcolanzas mientras atruenan con voces sin pausas ni matices.

Por todo esto, en mis años de estudiante universitario, andaba yo mucho más interesado en las canciones de Pink Floyd, Silvio Rodríguez y Chico Buarque que en el repertorio de Pinglo y Chabuca. Poco después, en el madrileño barrio de Lavapiés, desempolvé el repertorio criollo para cantárselo a los castizos en tabernas donde los parroquianos aún se animan con guitarras. ¡Qué noches más buenas me dieron las viejas canciones de Lima!

Los años y la lejanía del Perú me hicieron ver la grandeza de la canción criolla, que ahora vuelve a sus raíces con “La Gran Reunión”. He aquí el tráiler de presentación:

El disco recupera el criollismo como una forma de vida. Se trata de un largo proyecto para el cual, los productores seleccionaron a los intérpretes en los centros sociales musicales de los viejos barrios de Lima. Allí encontraron a artistas como Sudapisco, Cabeza de Piedra o Chiquito Rodríguez. Respetados cantores que no graban discos pero que atesoran las esencias más puras de esta música. Los Guardianes de la Música Criolla, una peña de 19 cantantes entrados en años -algunos no llegaron a vivir para ver terminado el disco- dieron lo mejor de sí, interpretando al compás de virtuosas guitarras, añejas canciones que como casi siempre, hablan de amores, de desamores, de placeres y de diversiones… Pero sobre todo, hablan de sus barrios antiguos, añorando los tiempos en los que la canción criolla era lo que alegraba las fiestas en Lima. Aquí van tres pedacitos, a modo de resumen:

Por qué soy uno de ellos con gran amor les canto
¡Vivan mis Barrios Altos! Mi barrio sin par.

Barrio de Mercedarias hoy siento gran nostalgia
Al ver que ya no vienen tus grandes criollos de ayer.

Tuve artísticos afanes, pulsé la guitarra
en complicidad con ella me atrajo la farra.
Dueño de una joven voz en el barrio apreciada
fui trovador obligado de la muchachada.
Hoy que atravieso el invierno de mi edad madura
es mi anhelo retornar pues mi ilusión perdura.

Anuncios

Make a Comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

3 comentarios to ““La Gran Reunión” hace revivir la vieja música de Lima.”

RSS Feed for Mundo Abierto Comments RSS Feed

Javier,

sería interesante comparar la relación de los presidentes-militares y gobiernos militares latinoamericanos con la música criolla, tal cual lo expones en el caso de Perú. El caso dominicano es muy ilustrativo: nuestro merengue, la música criolla dominicana, logró su mayor éxito durante la dictadura de Rafael L. Trujillo M. (1930-1961), tan bien descrito en la novela “La fiesta del chivo” de Mario Vargas Llosa. Antes de Trujillo, el merengue no ocupaba el lugar de baile de salón hasta que el dictador lo introdujo. Era un baile del pueblo y no de la élite, y Trujillo no provenía de ésta. Además, como otros presidentes-militares o gobiernos militares latinoamericanos, Trujillo era un nacionalista. Y el merengue ocuparía un lugar importante en el desarrollo de esa dominicanidad que el dictador pregonaba.

No conozco varias de las canciones que mencionas, pero “la flor de la canela es una joya”.

PS: El tonylilon del comentario soy yo, domingo.hu (por mi segundo nombre, Antonio).
Parece ser que no había salido de la sesión de MundoAbierto.

Me encanta la versatilidad de este blog, me gusta esa canción de La Flor de la Canela y remontarme a los tiempos de la bohemia porque en México cada vez hay menos tiempo para eso. ¡Vientos! Javier


Where's The Comment Form?

Liked it here?
Why not try sites on the blogroll...

A %d blogueros les gusta esto: