Pequeños ciudadanos de dos clases

Posted on 24 abril, 2009. Filed under: Eileen Truax -Los Ángeles | Etiquetas: , , , |

Eileen Truax/Los Ángeles

 

Conmovedora, la imagen: los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y de México, Felipe Calderón, caminaban por una alfombra roja en Los Pinos durante la visita del primero a México el pasado 16 de abril, mientras decenas de niños agitaban banderitas de ambos países y aplaudían, y saludaban al visitante.

Un poco más tarde, mientras Obama daba su discurso, se supo que los niños elegidos para presenciar la llegada del mandatario eran alumnos del Colegio Americano y del Westhill Institute, ambos en la Ciudad de México. Muchos de estos niños son nacidos en Estados Unidos o hijos de padres estadounidenses, por lo cual cuentan con esta ciudadanía. Durante el evento, los niños escucharon el Himno Nacional de Estados Unidos con la mano colocada sobre el pecho, como es la costumbre en este país.

Sin embargo otros niños, también estadounidenses, no tuvieron un sitio de honor durante la visita de Obama. Fueron aquellos que participan en el movimiento encabezado por la activista migrante Elvira Arellano, deportada en 2007, y su hijo Saúl, ciudadano estadounidense; niños y jóvenes en la misma situación, hijos de padres deportados, quienes realizaron una protesta frente a la Embajada de Estados Unidos en México mientras Obama visitaba Los Pinos. 

El grupo, conformado por integrantes de las organizaciones Familia Latina Unida sin Fronteras, Movimiento Migrante Centroamericano, y Nuestros Lazos de Sangre, entregó una carta dirigida a Obama en la cual los niños pidieron que, en nombre de la unidad familiar, cesen las redadas y las deportaciones en Estados Unidos mientras llega el momento de que el Congreso discuta una posible reforma legislativa en materia de inmigración, ofrecida por la propia Casa Blanca hace apenas unos días. 

Un reporte del Pew Hispanic Center dio a conocer a principio de este año que más de 112 mil padres de familia migrantes han sido deportados desde Estados Unidos hacia sus países de origen durante la última década, lo que ha dejado sin un padre, o sin los dos, a más de medio millón de niños estadounidenses.

De acuerdo con datos del Departamento de Seguridad Interna (DHS), 37% de estos padres de familia ya habían sido deportados alguna vez, pero habían reingresado al país ilegalmente para poder estar con sus hijos. Otro reporte, éste realizado en 2007 por The Urban Institute, indica que los niños cuyos padres han sido arrestados durante redadas en centros de trabajo, quedando abandonados en guarderías y escuelas, o al cuidado de familiares y amigos, presentan daños psicológicos y emocionales irreversibles.

El tema de los derechos de los niños nacidos en Estados Unidos a vivir en su nación en compañía de sus padres ha sido largamente debatido. En aras de mantener la unidad familiar, los grupos activistas han exigido que se instauren mecanismos que permitan a los padres indocumentados permanecer en el país, para que los niños que tienen el derecho a vivir en él por nacimiento, no queden fuera del núcleo familiar. Como respuesta, los grupos conservadores han impulsado medidas radicales en el sentido opuesto, buscando que se elimine el derecho a la ciudadanía estadounidense para los hijos de inmigrantes indocumentados nacidos en Estados Unidos.

Mientras los jaloneos políticos y legislativos siguen su curso, como lo han hecho durante años, estos chicos continúan siendo los afectados. Sus opciones son dos: o permanecer en el país que los vio nacer y crecer, el único que conocen, el que les puede brindar la estabilidad y seguridad a la cual tienen derecho, o renunciar a éste para ir a vivir al lado de sus padres en los países que los obligaron a migrar un día por la falta de oportunidades, y en los cuales, en la mayoría de las ocasiones, la situación es igual o peor que cuando decidieron abandonarlo.

Este último es el caso de la familia Arellano. Tras haber vivido durante 11 años en Chicago, y permanecido durante un año en Santuario, esto es, viviendo en un templo de esa ciudad para evitar ser detenida por los agentes de inmigración una vez girada su orden de deportación, Elvira Arellano decidió salir y fue entonces que la detuvieron. El arresto se hizo en Los Ángeles, en presencia de su hijo; Elvira fue llevada a Tijuana, en donde las cámaras de los medios mexicanos captaron la imagen de esta mujer saliendo sola, en medio de la noche y sólo con lo puesto, por la puerta trasera del país en el que dejó el trabajo de sus años productivos.

Hoy Saúl Arellano, de once años de edad, vive en Michoacán, en donde va a la escuela y trata de adaptarse a un país que lo ha acogido con cariño pero que aún le resulta extraño. Como los otros niños en su situación, Saúl no es bienvenido en las ceremonias oficiales estadounidenses, ni es invitado a agitar banderitas cuando llega Obama.

A diferencia de esos niños de los colegios para hijos de estadounidenses, si Saúl regresa a su país, no puede hacerlo con su madre. Y a diferencia de quienes aplauden a los presidentes caminando sobre alfombras rojas, lo que Saúl y los otros niños presentaron ante ambos gobiernos no fue un aplauso, sino un reclamo de que cualquier negociación entre naciones considere primero el bienestar de todos los niños con doble nacionalidad, independientemente del estatus migratorio de sus padres. Porque en las democracias, se supone, no existen ciudadanos de dos clases.

 

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5 comentarios to “Pequeños ciudadanos de dos clases”

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Siempre es triste que los niños paguen las consecuencias de nuestros conflictos. Saludos Eileen

ya escucharon sobre el seguro para el migrante que saco Banorte? esta super bien porque seas legal o ilegal en USA y en Canada el seguro te cubre y si algo te pasa le pueden dar a tu familia en Mexico hasta 50mil pesos, creo que el seguro cuesta 600 pesos anuales y este servicio empieza para los que somos de Zacatecas

ese seguro para migrantes que lola menciona es justo lo que nosotros los familiares de migrantes necesitamos, yo pienso que asegurar a mi papa seria lo mejor

Porque sera que cada vez que Estados Unidos tiene nuevo presidente no pasan unos cuantas semanas cuando el presidente en turno de Mexico va a vistarlo, dicen que por las relaciones internacionales, pero yo pienso que vamos a que nos digan las reglas a seguir. Cuando quitaron a evita peron los que entraron al poder fueron inmediatamente a USA a ponerse a la orden para que les reconocieran su gobierno y esto ya paso hace rato. Esto me dice quien manda desde hace mucho, asi que esto de la inmigracion lo haran como le convenga a USA, la verdad es que cada quien tiene derecho a meter a su casa a quien se le antoje, aunque no nos guste, esto es solo mi opinión y tengo derecho a equivocarme y ustedes a no estar de acuerdo conmigo.

[…] La otra alternativa que les queda a las familias es, tras el retorno forzado de los padres a sus países de origen, llevar a los niños con ellos, pero, ¿es justo que un ciudadano estadounidense sea obligado a dejar su país porque las leyes del mismo im…? […]


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