Berlín, la ciudad inmune a la crisis

Posted on 10 marzo, 2009. Filed under: Yaotzin Botello -Berlín | Etiquetas: , , , , |

Por Yaotzin Botello / Berlín

La otra vez fui a la Oficina de Empleo de Berlín. Me puse a buscar desempleados que hubieran dejado su trabajo por la crisis financiera. Así que me lancé a una de las oficinas de la ciudad. Llegué ahí atrás de la Friedrichstrasse, una calle conocida por sus lujosos comercios y por ser casi el único lugar por donde andan personas con traje y corbata. El resto de Berlín es muy relajado.

Atrás de esa calle está algo que parece una zona de empleo. Está el Job Center, así, en inglés, donde los berlineses solicitan sus ayudas sociales; están unas agencias que lo orientan a uno a comenzar un negocio, y está la Agentur für Arbeit, u Oficina de Empleo. Pasé primero a los primeros dos y la gente me dijo que ahí no podría encontrar personas que hayan sufrido los estragos de la crisis. Todos me señalaron la Oficina de Empleo, porque ahí se presentaban las personas que acaban de perder su empleo y las que están buscando nuevos empleos.

Adentro hay salones donde se organizan seminarios para enseñar a las personas a buscar el empleo correcto, hay libros y folletos sobre el mismo asunto, e incluso internet para checar otro tipo de bolsas de trabajo. La gente que entra ahí entra apurada y sale más apurada e incluso enojada.

Yo estaba en la puerta de la Oficina de Empleo. Ahí estuve parando a casi cada cristiano que salía. Mujer, hombre, alto, chico, apresurada, con varios folders, enojadas, en pareja, con cara de esperanza, y resignados. A esas personas les pregunté si habían perdido su empleo a causa de la crisis económica que generó la crisis financiera. Nadie. También si tenían dificultades de encontrar un nuevo trabajo por la crisis. Tampoco nadie.

Estuve un día. Regresé al siguiente. Pasé uno más y, como empleado que buscaba no ser una víctima de la crisis por no conseguir el testimonio que requería, fui un cuarto día.

Tampoco nada.

Mientras estaba en la puerta hice llamadas de teléfono a otras Oficinas de Empleo. Me entrevisté con expertos. Hablé a todos mis colegas periodistas corresponsales extranjeros. Nadie tenía un caso que presentarme. Nadie podía ayudarme. Yo estaba en crisis.

Ya en mi enfermedad, desde la cama, por correo electrónico estuve en contacto con una amabilísima chica de Fráncfort, una mujer que trabajaba para la Oficina de Empleo ahí. Y ella fue concreta: “Aquí tenemos 120 personas que buscan trabajo porque lo perdieron por la crisis. Son del área de bancos. Pero desgraciadamente no le puedo poner en contacto con ninguno”, me dijo.

Fráncfort del Meno es la ciudad de los bancos. Ahí era claro que había desempleados. Pero no tenía yo presupuesto para viajar, ni la salud o el tiempo suficientes.

¿Dónde carajos se habían metido las víctimas de la crisis en Berlín, la capital de una Alemania que sufría por la contracción económica?¿acaso las cifras de desempleados mentían? ¿la caída del PIB? ¿acaso no había crisis?

La actual tasa de desempleo de Berlín, según me explicaron los expertos, es normal. Siempre hay contratos que terminan en diciembre o enero y eso genera un aumento “natural” en las cifras de desempleo. El invierno ha sido particularmente fuerte, así que la industria de la construcción paró. Y si en algún momento se presentan problemas por la crisis económica, éstos se dejarían sentir hasta dentro de varios meses.

Y a nivel nacional, las empresas realmente afectadas por la crisis han recurrido hasta ahora a paros técnicos y a reducción de horas laborales para evitar cortar empleos.

Todavía medio enfermo salí a las calles de Berlín y hablé con gente que tenía negocios. Me encontré a un tipo que tiene una tienda de vinos. Él me dijo que su negocio va como siempre, que no tenía cancelaciones de pedidos y que, al contrario, el vino era un artículo que formaba casi parte de la canasta básica del alemán, como agua para beber. “No es un artículo de lujo, y sólo los artículos de lujo se vieron afectados ¿no? Sólo la gente con dinero”, me dijo. Después agregó que Berlín es una ciudad en una eterna crisis. Que lleva ya 50 años así y que una crisis más no podría reflejarse mucho más fuerte que las anteriores. Una guerra que destruyó la ciudad. Un gobierno comunista que la dejó sin mantenimiento. Un muro que la dividió.

Berlín es una ciudad donde hay poca industria. Los bancos no se habrían ido a Fráncfort ni los medios a Hamburgo, o Siemens a Múnich, si no hubiera existido la división del Muro. Ahora los servicios es lo principal, quedan algunos medios de información, industria de la construcción, y algo de industria química. Y artistas, muchos artistas.

“Es una ciudad pobre, pero sexy”, como dice el lema instaurado por el actual alcalde de Berlín, Klaus Wowereit. Yo le agregaría “e inmune a la crisis”.

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5 comentarios to “Berlín, la ciudad inmune a la crisis”

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Hola Yaotzin>
Como bien cuentas, el actual desempleo en Berlín no es consecuencia de la crisis económica. Por lo que veo alrededor, la bronca gruesa está en la precariedad del empleo: contratos basura con claúsulas abusivas y sueldos bajísimos, contratos de prácticas dirigidos a profesionales con experiencia y dominio de hasta cuatro idiomas, o simplemente la abundancia del trabajo en negro, muchas horas, poco dinero y ningún contrato. En el momento esta situación es sostenible, ya que el Estado puede compensar un poco con ayudas sociales, la cuestión es hacia dónde nos dirigimos, que consecuencias va a tener esta precariedad en un futuro no tan lejano.

Como lo veo en todos lados está cañón.
Muy interesate tu post.
Saludos

Yaotzin, date por afortunado por vivir en una ciudad en la que no son visibles los efectos de la crisis. Aquí en Madrid los efectos son más que evidentes y el exagerado carácter español hace el resto. Se pasa de la euforia a la depresión muy rápidamente. Un domingo soleado las calles están repletas de gente tomando cervezas y el lunes te encuentras las calles desiertas.

En Alemania todavía se puede compensar el estado precario del mundo laboral. Pero no sé qué es peor, porque hay gente precaria que se aprovecha de las ayudas sociales para hacer su vida, sin jamás entrar al mundo laboral, aunque éste sea de negro y mal pagado, y destruye el Estado de bienestar.

No sé en qué momento empezó el trabajo mal pagado pero, al menos en México, éste se ha logrado establecer aprovechando las forzadas necesidades de la sociedad, hasta que se crea un estatus de legal. Ahí están los vendedores ambulantes y los viene-viene (ayuda humana externa que dirije con sonidos y ademanes el buen estacionar de un auto en el DF), por poner dos burdos ejemplos.

La pregunta es, ¿de dónde vienen los trabajos precarios que hay en Berlín, o en Alemania, donde supuestamente rige el Estado de bienestar?

En Berlín se puede encontrar una respuesta en eso que ponía en el post, al decir que es una ciudad de eterna crisis, ergo inmune a la crisis, donde se escriben renglones humanos al dictado del ideal Estado de bienestar.

Y, eso sí, definitivamente no veo una actitud como de los españoles que vayan de la euforia a la depresión en instantes. Si hay algo que queda en Alemania, o no que queda, sino que más bien ayuda, es la idea del orden. Quizás es un ingrediente para sobrepasar las crisis.

Veremos.

Gracias por sus retroalimentaciones.

Tu artículo me parece tan riguroso como una historieta contada por Carmen La Veneno o el tipo de Raticulín (Carlos Jesús).

La tasa de desempleo en Berlín alrededor del año 2010 fue de casi un 20 por ciento y sigue creciendo. Lo que abunda en Berlín es mucho trabajo (y contrato) basura. Entre los inmigrantes hay casi un 50% de desempleo y pocos de ellos pueden acceder a un empleo relacionado con su cualificación (si es que la tienen o se la reconocen), Y eso que las estadísticas no cuentan (deliberadamente) a personas en cuyas familias se reciben ayudas como el Hartz 4 para parados de larga duración, si no, sería mucho mayor.

Me parece una soberana irresponsabilidad el cuadro que has pintado sobre Berlín, fomentando un efecto llamada entre gente desesperada que mejor podría irse a Munich o Braunschweig (lugares con un 2% de desempleo).

Lo malo de las opiniones es que son como los traseros, y todo el mundo tiene uno, pero “meine Meinung nach ist” que tu artículo es una patraña.


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