México en Hungría

Posted on 21 febrero, 2009. Filed under: Domingo Lilón -Pécs, Hungría |

Por Domingo Lilón / Pécs, Hungría

Entre agosto y septiembre de 2005, mi colega y amigo húngaro Gyula Horváth, profesor titular de la Universidad Pannon de Veszprém y yo pasamos un tiempo en Morelia, en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, invitados por los colegas y amigos que tenemos allí. Para ambos fue muy agradable identificar el ambiente festivo que se respiraba en México en aquel septiembre (y todos los septiembres) con los colores patrios mexicanos (verde, blanco, rojo), los mismos que los húngaros (rojo, blanco, verde). Para mí, dominicano, el espectáculo era doble, dada la enorme influencia cultural mexicana de la que fui objeto durante mi niñez y  mi juventud: yo crecí viendo las películas de Jorge Negrete y de Santo, el enmascarado de plata (aunque al final mi ídolo fuera Tinieblas), escuchando las canciones de Javier Solís y leyendo las tiras cómicas de Aniceto y Hermelinda Linda.

Y a pesar de que la distancia entre México y Hungría es enorme, siempre ha habido temas, acontecimientos históricos o personajes que de una forma u otra los interrelacionan. Aquí en Hungría se destaca mucho el origen húngaro del apellido Kahlo (o Miklos, del joven escritor mexicano David Miklos), o el origen húngaro de la escritora Susana Wein (“En tiempo mexicano… cuentos húngaros”, 1985; “La abuela me encargó a sus muertos”, 2001). Un tema de investigación aquí en Hungría ha sido el imperio de Maximiliano, ya que entonces Hungría estaba ligada a Austria, la tierra de los Habsburgo. Pero también motivo de investigación ha sido la participación de músicos (por ejemplo, el Cuarteto Léner; algunos de ellos profesores de música, como József Smilovits o Imre Hartmann); arquitectos, como Géza Maróti, muy ligado al Palacio de Bellas Artes de México, y futbolistas o entrenadores de fútbol húngaros en México, como Árpád Fekete, el de mayor éxito y popularidad. Estos temas han sido investigados por Mónika Szente Varga, ella misma muy ligada a este país (un esposo mexicano y dos niños húngaro-mexicanos) y muy bien documentados en su libro “Migración húngara a México entre 1901 y 1950” (México, 2007).

Por su parte, varios han sido los húngaros que han contribuido a divulgar la imagen de México aquí en el país. Entre éstos cabe destacar a Pál Rosti (1830-1874), un fotógrafo y etnógrafo que recorrió Cuba, Venezuela y México entre 1857-1858. Tras su retorno a Hungría escribió un libro titulado “Memorias de un viaje por América” (1861), que le abrió las puertas a la Academia Húngara de Ciencias. Sus impresiones sobre México acerca de diferentes temas abarcan 19 capítulos de su obra.

Pero quien sin duda alguna ha sido uno de los principales contribuyentes en la difusión del interés sobre México aquí en Hungría, y en otros lugares, ha sido el escritor László Passuth (1900-1979), quien en 1939 escribió la novela histórica “El dios de la lluvia llora por México”, un best-seller que aún hoy día se sigue editando (la última edición es de 2008). La novela narra la conquista de México. Lo interesante de ésto es que Passuth no era historiador, pero tampoco dominaba la lengua española. Estudió derecho y una gran parte de su vida trabajó como funcionario bancario. Su interés hacia México, y más tarde hacia todo lo hispano, tiene su origen en la adquisición de los libros de Willian Prescott (“Historia de la conquista de Perú” e “Historia de la conquista de México”) que compró en Londres. Tras su lectura empezó a estudiar español, así como a interesarse por la historia de España y América Latina. Su ansia de saber le llevó a investigar no sólo en bibliotecas de Hungría, sino en Austria también, en donde tuvo acceso a varias fuentes primarias. A pesar del éxito obtenido, tanto en Hungría como en el extranjero, y reflejo de los cambios políticos ocurridos en Hungría después de finalizada la II Guerra Mundial, no sería hasta 1970 cuando László Passuth pudo visitar México mediante invitación del Gobierno mexicano. Como él mismo diría más tarde “hasta 1970, México era para mí más bien una tierra imaginaria que un verdadero lugar geográfico” (citado por Salvador Bueno, “Cinco siglos de relaciones entre Hungría y América Latina”, Budapest, 1977, p. 222). Resultado de esta visita a México fue la redacción del libro de viajes “Mi encuentro con el dios de la lluvia” (1972), cuya versión al español apareció en 1976.

En el centro de Budapest se encuentra la calle México, que, a la vez, es una parada de la línea M1 del metro. Esta línea M1, declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad, es una de las dos más viejas de Europa, contemporánea del metro de Londres, y cuya construcción se inició en 1860. Para 1863 ya estaba funcionando en superficie, siendo la primera línea de metro subterráneo de la Europa continental, cuyo funcionamiento data de 1896 en conmemoración de las festividades húngaras del Milenio. Y, por último, no hay ciudad grande en Hungría que no tenga uno, o más, restaurante o bar mexicanos, con sus peculiaridades, pero mexicanos. México en Hungría.

Make a Comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

3 comentarios to “México en Hungría”

RSS Feed for Mundo Abierto Comments RSS Feed

Domingo que post mas interesante, me hiciste sumergirme en un viaje imaginario fantastico que desperto en mi la curiosidad de conocer Hungria, ese pais que -al igual que Passuth con Mexico- a veces me parece un lugar imaginario.
No estoy muy familiarizada con Hungria y lo poco que ahora conozco es gracias a ti y tus relatos.
Gracias por acercarme.
Un saludo.

Muy interesante artículo. Yo soy un mexicano que ha radicado en Hungría. Tengo un altísimo aprecio a la nación y cultura húngara pero también he sentido el afecto de muchso húngaros hacia México y los mexicanos. Creo qeu los lazos entre nuestros países deben fortificarse porque seguramente brindarán buenos frutos.

Gracias por esta buena investigación,
ahora tendré más bases para juzgar el carácter hospitalario que percibí en Pécs.
Esa semana que estuve por allá , me sentía como en el bajío Méxicano con los arboles ficus custodiando las caminatas, los colores de la bandera de Méxicana volando por doquier, y aún los tonos del estandarte de la ciudad de Pecs, son los mismos que los de mi estado: Jalisco, azul y oro.
Si uno es Tapatío y por casualidades del destino de toca estar en la plaza Széchenyi de Pécs, se siente como en plena plaza de Armas.


Where's The Comment Form?

Liked it here?
Why not try sites on the blogroll...

A %d blogueros les gusta esto: