Anticuerpo del ‘Sistema’

Posted on 15 febrero, 2009. Filed under: Invitados |

Por Catalina Gayà

El Saló de Cent, la sala más noble del Ayuntamiento de Barcelona, está abarrotado de periodistas y de público, afuera, en la plaza de Sant Jaume, la cola de gente que quiere ver a al escritor y periodista Roberto Saviano (Nápoles, 1979) da la vuelta a la plaza. La imagen es impresionante porque pocas veces un escritor levanta tanta expectación en Barcelona. Hace frío, pero no importa. Nadie se mueve de la cola aunque casi todo el mundo sabe que no podrá entrar porque la sala es demasiado pequeña para que quepan todos y porque las medidas de seguridad que rodean a Roberto Saviano hacen que todo movimiento sea lento, controlado. La Camorra, la organización mafiosa que controla la región de Campania (Italia), lo condenó a muerte hace tres años por la publicación de Gomorra y la sombra de esta amenaza lo ha convertido en prisionero.

La Camorra está en todos lados y la visita de Saviano a Barcelona, donde acude a recoger el premio Vázquez Montalbán de periodismo internacional, es de extremo riesgo. “Está en Barcelona, hace negocios en la ciudad” es algo que Saviano repetirá varias veces en el Saló de Cent, frente a la mirada del acalde de Barcelona, Jordi Hereu.

La mayoría de los que hacen la cola llevan bajo el brazo Gomorra y muchos de ellos confiesan que lo han regalado varias veces. A mí me lo regaló un amigo y yo, por mi parte, pienso regalarlo a otro y supongo que este a otro. Esa es la fuerza de libros como Gomorra y lo que, en un rato dirá Saviano, lo mantiene con vida.

En Gomorra, Saviano documenta con nombres y apellidos y lugares, los entresijos de los negocios delictivos de la principal organización mafiosa de la región de Campania y la ciudad de Nápoles y, sobre todo, explicita que la Camorra campa en todo el mundo y ya se ha introducido en la banca europea, en las calles de las ciudades españolas, inglesas, en las ceremonias de Hollywood, en las tiendas a las que todos acudimos para comprar un abrigo, una gorra, controla el cemento que levanta nuestras casas, está detrás del queso que compramos.

Debo confesar antes de entrar al Saló de Cent y quedar prendada (y horrorizada) por las palabras de Saviano, que la lectura de Gomorra me ha costado muchísimo. Es un libro extraño, tiene la virtud de poner la piel de gallina aunque a veces no sepas muy bien hacia dónde va o incluso qué te está contando en ese momento. Es un libro de varias lecturas y es un texto que pone en jaque cualquier idea, noción que antes tuvieras sobre el concepto de mafia. La Camorra en Italia es conocida como el Sistema y algo está claro cuando lees el libro: o estás con el Sistema –en sus dos modalidades: o formas parte de él o callas–  o estás en contra, es decir, hablas.

Regresemos al Saló de Cent. Entra Roberto Saviano, rodeado de su escolta, y el público y los periodistas se levantan y lo aplauden. Si pocas veces había habido una cola tan larga en la entrada del Ayuntamiento, el hecho de que los periodistas lo aplaudan con tanto fervor aún es más inaudito en Barcelona. Yo, como mínimo, nunca lo había visto antes.

Él ha publicado lo que muchos de sus colegas no nos atrevemos ni a investigar ni a publicar. La primera frase de Saviano es impresionante: “Si un hombre no está dispuesto a arriesgar nada por sus ideas, o sus ideas no valen nada o el que no vale nada es él”.

Escuchando a Saviano, me viene a la memoria Lydia Cacho. Los dos defienden la libertad de expresión, los dos se atreven a poner en palabras, casi de manera obsesiva, lo que está pasando a su alrededor aunque esto los lleve a perder su propia libertad, a temer por su vida, a sufrir atentados.

El Saló de Cent está en silencio absoluto. “Me gustaría decir que no me he arrepentido de escribirlo, pero no sé si ha valido la pena”, confiesa el escritor. Acto seguido reconoce que fue cuando vendió los primeros 100.000 ejemplares cuando “sucedió el desastre” y la mafia lo fijó como objetivo.

Los escoltas que lo rodean tiene la mano en la chaqueta; nunca dejan de empuñar el arma aunque lo hacen de manera discreta. La presencia camorrista en Barcelona ha hecho redoblar el blindaje de seguridad que ha recibido: “Son más inteligentes de lo que parece: no dejas sangre donde quieres hacer negocios”, dice Saviano.

Saviano remarca que el Sistema está cada vez más internacionalizada y que “es un problema europeo y específicamente español”. El auditorio enmudece. El problema, continúa Saviano, se puede agravar con la actual crisis económica: “Los capitales líquidos de las organizaciones criminales pueden entrar en la banca y determinar el curso financiero de los estados”. 
“Si no se ve el capital criminal como un problema, cuando nos demos cuenta ya será tarde. No solamente puede condicionar el presente, sino también hipotecar nuestro futuro”.

Las detenciones de camorristas en territorio español, una noticia cada vez más habitual en los periódicos, refuerzan las palabras de Saviano y a la vez son un vaso de agua fría: es tomar consciencia de que el Sistema está en todos lados.

Barcelona no es solo un lugar donde Saviano ha recibido un reconocimiento público y oficial poco habitual, es también un lugar donde a los camorristas se les detiene mientras juegan al black-jack, frecuentan locales de la Rambla que la policía italiana le recomendaba a Saviano que evitase (cuando aún paseaba por la calle) y tienen abogados que llaman al móvil de Saviano para darle la bienvenida a la ciudad (le sucedió el 2007).  “Aquí no hay conciencia de ello, pero en mi barrio los chicos ya decían hace años que España era un territorio apetecible, una ‘zona nuestra’, decían, de la misma manera que a la Costa del Sol se le llamaba la Costa Nostra. Las organizaciones tienen la convicción de que es un lugar seguro para hacer negocios”, recuerda.

En uno de los capítulos de Gomorra, Saviano narra la historia de Pasquale, un modisto que creó uno de los vestidos que lució Angelina Jolie en una gala de Hollywood. Mientras trabajaba, Pasquale no sabía para quién era ese vestido perfecto hasta que vio a la actriz luciendo su obra de arte. Cenaba frente a la tele con su familia cuando una cámara enfocó a la actriz. Ese día Pasquale dejó la alta costura y se convirtió en camionero. Las manos de artesano, de artista, se llenaron de callos. Pasquale entendió que no había esperanza.

Yo que no sé qué cara tiene Pasquale, pero lo imagino con la cara que ha puesto Saviano al finalizar la charla: ojos tristes, pose cansada y no solo por el cansancio físico, con un peso indescriptible sobre sus espaldas y sobre todo con un halo de desesperanza incluso cuando sonríe. En un momento de la charla el escritor ha dicho que “la gente emigra de Italia para ser felices”. La frase es muy fuerte y, lo peor, es que la he escuchado en boca de muchos italianos: “En Italia no hay esperanza”, “En Italia no se reconoce el talento”.

Saviano ha acabado su comparecencia con un verso de una canción napolitana: “Lo contrario de la muerte es el amor y no la vida”. Silencio y, de nuevo, aplausos. Este es el título de su segundo libro, que acaba de aparecer en las librerías.

Un italiano que estaba entre el público le ha recordado que la imagen que daba de Italia es negativa. El resto del público ha cuchicheado en su contra y Saviano le ha recordado que en Italia también hay gente como él que se atreve a decir las cosas por su nombre: son los anticuerpos del sistema.

La charla de Saviano acaba y en el aire hay un ambiente agrio. Saviano tiene que salir por la puerta de atrás, rodeado de sus escoltas. Dormirá en algún hotel de la ciudad y mañana en otro quizá de otra ciudad diferente. Dan ganas de invitarlo a una copa de vino, de llevarlo a visitar el Gótico…No se puede, ni siquiera se puede entrevistarlo ni acercarse a él. Él se va por la puerta de atrás.

Nosotros salimos a la calle por la puerta grande. Saviano ha dicho que lo que les molesta a los capos es que cada vez más gente sepa qué está pasando realmente. La gente que ha seguido la charla desde la calle o a través de una pantalla gigante va despareciendo de la plaza. Siguen con Gomorra bajo el brazo, lo lucen orgullosos y seguro lo regalarán varias veces. Es lo único que se puede hacer: boca a boca, libro a libro.

 

Foto: Mattia Insolera

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5 comentarios to “Anticuerpo del ‘Sistema’”

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Maldito crimen organizado. Muy interesante lo que escribiste.
Saludos

Jamás había escuchado hablar de ese hombre, pero tras leer tu artículo no cabe duda que buscaré sus libros.

Saviano me parece una muestra de que el periodismo y la literatura de investigación siguen siendo una pieza-clave de la democracia. En el panorama desgastado y sin esperanzas de Italia, Saviano y otros escriptores/periodistas representan uno de los pocos señales de vitalidad: con sus frágiles medios (las palabras), han expresado la reacción más lúcida y eficaz al desadtre italiano.

Catalina, ¡Qué bueno leerte nuevamente por aquí y con este tema! La verdad es que en nuestra ladrillocracia hispánica resulta preocupante el aterrizaje de tantas organizaciones criminales. Saviano es un tipo excepcional: tiene una capacidad de análisis que corta como bisturí y saca a la luz los intereses más oscuros. Hace unos días escribió un artículo sobre el caso Eluana donde destapa la utilización del dogmatismo religioso contra la moral cívica. Todo un artículo de referencia. Saludos desde Madrid.

Catalina, un articulo fantástico. Como siempre. Me llama la atención cuanto profundamente has entendido el drama de Italia y de los italianos.


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