Venezuela: entre el voto duro, el voto sofisticado y el voto de clase

Posted on 2 diciembre, 2008. Filed under: Domingo Medina -Caracas | Etiquetas: , , , |

Por Domingo Medina / Caracas

 

Los venezolanos acudieron a las urnas electorales el domingo 23 de noviembre una vez más. Esta vez para elegir autoridades regionales y locales. Como ya se está haciendo costumbre, la jornada estuvo marcada por el civismo y la participación popular, por un lado, y por el despliegue logístico y tecnológico del Consejo Nacional Electoral, por el otro. También ya es costumbre que los dos grandes bandos en los que electoralmente se halla dividida Venezuela reclamen el triunfo. Pero también hay algunos elementos nuevos y otros que no lo son tanto pero que parecieran estarse consolidando y que conviene estudiar más a fondo.

 

El voto duro

 

Algunas de estas cuestionas ya las adelantaba en el análisis del referéndum constitucional del año pasado. Las voy a recordar brevemente para luego proceder a comentar los elementos que a mi juicio –y desde un punto de vista estrictamente politológico- son más resaltantes. Entre otras cosas, en aquel post yo señalaba que la derrota de Chávez en el referéndum “no significa la caída del gobierno ni […] un deterioro significativo de su base de apoyo popular”. De hecho, en términos electorales las elecciones del domingo 23 de noviembre representaron para el gobierno de Chávez poco más de cinco millones y medio de votos, 17 gobernaciones (de 22 que se disputaban), 265 alcaldías (de 327) y alrededor de 178  (de 233) legisladores estadales que le dan la mayoría en 19 estados.

 

Con respecto a la oposición, en aquella oportunidad yo sostenía que los resultados del referéndum auguraban que “se privilegiará el recurso de la vía electoral para dirimir sus diferencias con el gobierno y se abandonarán las vías extraconstitucionales. Los resultados le han mostrado que es posible vencer al gobierno en el terreno electoral; y las perspectivas para el año próximo, cuando se celebran elecciones para gobernadores y alcaldes y se abre la posibilidad de convocar referendos revocatorios para los diputados de la Asamblea Nacional, son alentadoras: podrían recuperar espacios políticos que por diversas razones –su propia torpeza, entre otras- habían perdido. Los resultados también le han confirmado a la oposición que la voluntad popular ha sido respetada en elecciones anteriores y le garantiza que lo mismo se hará en las elecciones que se sigan celebrando en Venezuela. Cantar fraude ya no es un recurso válido.”

 

En términos electorales, la oposición obtuvo poco más de cuatro millones doscientos mil votos, que le valieron para hacerse con los otros cargos en disputa (cinco gobernaciones, la alcaldía mayor de Caracas, 62 alcaldías, 55 legisladores estadales, siete concejales metropolitanos), resaltando el hecho de ganar estados como Miranda, Carabobo y Zulia.

 

El voto sofisticado y el voto de clase

 

De modo que este año nos encontramos con una situación que ya se comenzaba a visualizar en diciembre de 2007: el gobierno sigue contando con su base de apoyo popular y la oposición ha recuperado espacio político, elementos de primerísima importancia para el juego democrático venezolano. Pero los resultados del domingo 23 también nos permiten visualizar dos elementos que ya los teóricos comenzaban a señalar hace algunos años: el voto de clase y el voto sofisticado.

 

Desafortunadamente no tango a la mano un excelente trabajo de Manuel Hidalgo sobre el caso venezolano, pero este analista señalaba que el voto de clase comenzaba a ser importante en las elecciones venezolanas de finales de los 90 y principios de siglo. Lo que el voto de clase o clivaje de clase quiere decir es que cada clase social vota de un modo particular y distinto al de las otras. En el caso venezolano, aunque falta corroborar con investigaciones más profundas, los resultados indican que las clases medias y altas votan mayoritariamente por la oposición, mientras que las clases medias-bajas y bajas lo hacen por Chávez y sus aliados. Por supuesto, eso también significa que al gobierno le cuesta conseguir el apoyo de los sectores socialmente más favorecidos, mientras que a la oposición se le resisten los sectores populares. Esta situación se observa de manera especial en las grandes ciudades (Caracas, Maracay, Valencia, Maracaibo, Barquisimeto).

 

El otro fenómeno del que hemos hablado tiene que ver con la capacidad que tienen los electores para diferenciar los distintos tipos de elecciones y seleccionar y votar por sus preferencias según sea el caso. Así, los venezolanos distinguen claramente una elección presidencial de un referéndum constitucional y de unas elecciones regionales. Ello explicaría, junto con otras variables, las diferencias en los porcentajes de apoyos y votos totales obtenidos, por ejemplo, por Chávez y las fuerzas que lo apoyan en las elecciones celebradas los últimos tres años. Vistos los números agregados (y nuevamente a riesgo de incurrir en la falacia ecológica) este fenómeno no pareciera afectar mucho a la oposición, que ha mantenido una votación más o menos constante (4.300.000 en 2006, 4.500.000 en 2007, 4.200.000 en 2008).

 

Reitero que habrá que realizar investigaciones con muchísima mayor profundidad y echar mano a los distintos enfoques de análisis del comportamiento electoral para corroborar (o desmentir, si es el caso) lo que yo señalo aquí, pero en Venezuela pareciera estarse estabilizando el juego democrático con la cristalización de las lealtades partidistas, la consolidación del voto de clase y la existencias de esos electores sofisticados.

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8 comentarios to “Venezuela: entre el voto duro, el voto sofisticado y el voto de clase”

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Me parece importante y sano que la oposición regrese al juego electoral y que confirme que tiene algo qué ganar en ello. Las mayorías absolutas son muy dañinas para la democracia. El papel de una oposición es generar balances de poder y accountability (rendición de cuentas… pero no tenemos una traducción exacta… será por eso que la hay tan poco en el mundo hispanoparlante). Los cuales no son necesario, sino una molestia, para los revolucionarios extremistas que creen en la dictadura del proletariado. Pero para un demócrata son indispensables.

Y nuevamente, el régimen se reivindica al ofrecer un proceso electoral limpio.

En donde, para variar, Chávez la vuelve a perder es con su inmensa bocota. Carece por completo de la gracia del vencedor. Carece del más elemental sentido de cortesía democrática. Carece del menor respeto a su propia inveastidura presidencial. Y se puso a llamar fascistas a los opositores que ganaron gobernaciones, y adelantó que uno no terminará su periodo porque lo meterá a la cárcel. Es ahí cuando vuelve a lastimar el ambiente democrático, lo cual es su pasatiempo preferido.

Es interesante lo que argumentas sobre el voto sofisticado. Aunque me pregunto qué interviene en ello. Ya que la votación opositora se mantiene más o menos constante, parece que las diferencias se dan en la capacidad de movilización del chavismo. En el referéndum, varios gobernadores del movimiento estuvieron en desacuerdo con las modificaciones propuestas (acaso porque un Chávez eternizado en el poder bloquea su acceso personal a la presidencia), y sospecho que esto impactó en una convocatoria más flaca. Si eso fuera así, la decisión sofisticada habría estado en un grupo de dirigentes y no en el electorado. Pero puede no ser así, claro está.

Ahora Chávez va de nuevo en su megalomanía de seguir en el poder hasta el 2021, según dijo. Que se vea en el espejo de Robert Mugabe.

Y para el ultraizquierdista que viene aquí a hacer propaganda y batir a los disidentes, y que aseguraba que la política chavista de dispendiar los ingresos petroleros porque no era previsible que el precio del petróleo volviera a bajar tanto, ¿qué nos dirá ahora? Como sostuve antes, la maldición de los recursos nos persigue y los venezolanos (chavistas y opositores) han sido víctimas voluntarias de ello. ¿Qué les queda a los venezolanos, además de barriles de petróleo que un año valen 180 dólares y el siguiente 40? Todavía está por sentirse lo peor de la crisis y tendremos la oportunidad de ver qué tan sólido es el chavismo sin la cartera llena.

Lo del voto sofisticado tiene que ver, principalmente, con los recursos de los electores: tiempo, dinero, educación, etc. Se supone que los recursos le proporcionan información y capacidad para discernirla. En mi opinión, pareciera lógico que esto afecte más a una parte del electorado chavista ya que grandes sectyores de la población antes excluidas ahora están alfabetizadas (lo que da capacidad para leer periódicos, por ejemplo, y no quedarse sólo con imágenes), viven en situiaciones menos precarias (lo que permite dedicar atención a la política y no sólo a la manera de ver cómo se hace para comer), y así un largo etcétera. Lo de la movilización en el referéndum y la postura de algunos partidarios de Chávez con respecto a la reforma no excluye lo del voto sofisticado. Yo creo que más bien se complementan. Por supuesto, yo no afirmo que los tres millones de votos de diferencia etre 2006 y 2007 sean debidos sólo a votantes sofisticados.

Lo de Chávez era un tanto previsible. Él simplemente saca sus cuentas y ve que el techo de la oposición es de 4.500.000 y que el suyo está más arriba. Ahora, además, cuenta con gobernadores y alcaldes que se suponen trabajarán a favor de la reforma (y no como sucedió en 2007 y que tú comentas); también está el PSUV, partido más organizado y en mejor disponibilidad (organizacional y logística) para encarar unas elecciones. Ahora, que Chávez crea que va a ganar no significa que efectivamente vaya a suceder así; las elecciones de 2007 son el mejor ejemplo. Tal como están las cosas hoy 2 de diciembre, yo creo que ganaría, pero siempre hay que esperar el día de las votaciones.

Lo de las amenazas y los insultos a los recién electos de la oposición quizás tenga que ver con lo que dices, pero también con ataques a sedes de clínicas populares y otras instituciones u organismos de programas sociales del gobierno, perpetradas por seguidores de estos gobernadores y alcaldes. Como dijiste tú una vez, hay que ver el panorama completo, no sólo la boca de Chávez… El otro va a terminar en la cárcel si los tribunales comprueban que incurrió en actos de corrupción. El tipo no tenía ni un clavo y ahora posee fincas, empresas en EU y un montón de propiedades. Yo diría que ser opositor a Chávez no es salvoconducto para robar. En todo caso, Chávez puede decir lo que quiera, pero hay que esperar lo que digan los tribunales.

El último tema: el petróleo. no hay manera de negar que está bajando. Pero tampoco hay que creer que ese es el fin de Chávez. Como dicen en los Llanos venezolanos, deseos no empreñan…

En otro post le comentaba a D. Lilón cómo estaba preparada Venezuela para enfrentar la crisis. Aquí nadie puede decir que no nos va afectar, pero estamos mucho mejor preparados que muchos otros países de la región. Voy a tratar de recuperar ese comentario y lo subo aquí para que lo tengamos…

Aquí parte del comentario que citaba más arriba:

“…ya desde hace tiempo el gobierno venezolano vanía tomando medidas. Por ejemplo, las reservas internacionales no están en Estados Unidos, sino en Suiza. Por otro lado, tambié desde hace un buen tiempo en Venezuela existe el FONDEN (Fondo de Desarrollo Nacional) que se capitaliza con los ingresos exedentarios del petróleo. Este año, por ejemplo, el precio del barril se cacluló en el presupuesto nacional a 60$. Todo lo que se venda por encima de se precio va al FONDEN (ahora mismo tiene unos 7000 millones de dólares). Así mismo, el precio promedio del barril venezolano este año sigue estando muy por encima de esos 60 dólares presupuestados (recordemos que hubo momentos en los que estuvo muy por encima de los 100 dólares). Es decir, no es que la crisis no nos va a afectar, pero tenemos un colchón…

“La bajada de los precios del petróleo y la baja de la demanda por supuesto que afectan las previsiones y los ingresos del país. Pero hay que considerar dos cosas: la primera, ver hasta dónde bajan realmente los precios, ya que es opinión de algunos analistas que esta bajada, así como la subida que lo llevó a los 150 dólares, es meramente especulativa. Lo otro tiene que ver con los recortes de la OPEP (el aprobado la semana apasada y los que eventualmente pueda aprobar más adelante) intenta equilibrar el mercado, manteniendo los precios en una banda de 70-90 dólares. Claro, la influencia de la OPEP es limitada porque este organismo es responsable solamente del 40 % de la producción; hay otro 60 % que depende de países que no son de la organización.

“En cuanto al sistema financiero venezolano, desde mayo más o menos, el gobierno venezolano emitió una proidencia administrativa para que los bancos venezolanos vandieran las notas estructuradas que tenían, entre otros, en papeles de los bancos gringos. Así, salieron de esos paples tóxicos antes de que se desatara el contagio.

“Lo demás ya más o menos lo dijo Luis, con respecto a los créditos a Pymes, inversión en infraestructura, subsidios y, en el caso venezolano, control de precios y control de cambio.

“De modo que, en mi opinión, nosotros aguataremos bien esta crisis. Nos afectará, por supuesto, pero no nos va a arrasar como tal vez hubiese sucedido si, por ejemplo se hubiese firmado y puesto en marcha el ALCA y nuestras economías estuviesen ancladas a la de los Estados Unidos.”

Estimado Mingo,

he releído varias veces el post y me ha quedado una duda referente a la intención (clase)social del voto en Venezuela que quisiera me aclararas: según las informaciones encontradas sobre la composición social venezolana (corrígeme si me equivoco), en el 2006 el porcentaje de la clase alta (AB) era de un 3% de los hogares venezolanos, de la clase media (C) un 16% de los hogares, de la clase pobre (D) un 37% de los hogares y de la marginal (E) un 44%. Esto significa que para el 2006 un 81% de los hogares venezolanos lo constituían los pobres y los marginales. No sé si la situación ha cambiado, aunque en dos anyos no hay posibilidad de grandes
cambios.

Y aquí viene mi inquietud: si como escribiste arriba sobre la intención del voto, entonces la oposición ha salido muy vencedora en estas elecciones. Me explico, con una participación del 65%, la oposición alcanzó los cuatro millones doscientos mil votos (un 40%?) frente a los cinco millones quinientos mil del gobierno, lo que significa, por lógica, que más de ese 19% de clase alta y media que compone la sociedad venezolano dio su voto a la oposición. Entre ellos, una gran parte de los pobres y marginados. Como bien dices, el proceso electoral venezolano es muy interesante.

Por otro lado, comparto también la actitud de Témoris respecto a la postura y lenguaje de Chávez frente a la oposición. No hay que olvidar que él no representa solamente al partido en el gobierno, sino que él es el presidente del país, cuya opinión influye con toda seguridad incluso en el funcionamiento del Poder Judicial.

Un saludo desde Hungría,

Domingo Lilón

Tocayo:

En primer lugar, me gustaría conocer la fuente de los datos que tú citas. No quiero decir que no sean correctos, no los descalifico. Sólo me gustaría saber de dónde los tomas.

Varias cosas sobre el clivaje de clase. Y ya para entrar en el tema, fíjate que yo no he dicho que la totalidad de las clases media y alta vota a la oposición o que la totalidad de las clases bajas votan al gobierno. Tampoco he afirmado que la oposición haya salido muy vencedora. Sí digo que ha recuperado espacio político y que eso es muy importante para el juego político en Venezuela. Voy a mostrar unos datos para ilustrar mejor mis hipótesis (que, por otra parte, las afirmaciones del post son sólo eso, hipótesis que deben ser confirmadas o refutadas con investigaciones mucho más profundas). Los datos son del municipio Sucre, Estado Miranda, que hace parte de la Gran Caracas.

En este municipio resultó vencedor el candidato de la oposición –Carlos Ocariz- con 146.226 votos (55,60 %), mientras el candidato del gobierno –Jesse Chacón- sacó 115.356 votos (43, 86 %). Sin embargo, cuando uno mira con más detalle se encuentra con los siguientes resultados a nivel de las distintas parroquias que conforman el municipio (parroquias como división política, no religiosa o eclesiástica):

En las parroquias de mayor concentración de población de clases bajas y medias-bajas:

Parroquia Caucagüita: Jesse Chacón 11.128 votos (64,63 %); Carlos Ocariz 5.992 votos (34,80 %).
Parroquia Filas de Mariches: Jesse Chacón 7.980 (75,86 %); Carlos Ocariz 2.453 (23,32 %).
Parroquia La Dolorita: Jesse Chacón 8.501 (71,82 %); Carlos Ocariz 3.256 (27,51 %).

Y en las parroquias de mayor concentración de población de clases media, media alta y alta:

Parroquia Leoncio Martínez: Carlos Ocariz 31.123 (81,65 %); Jesse Chacón 6.876 (18,04 %).
Parroquia Petare: Carlo Ocariz 103.402 (55,80 %); Jesse Chacón 80.871 (43,64 %).

En el caso de la parroquia Petare es particular, porque tiene sectores que son mayoritariamente de clases bajas y otros de clases medias. Y allí se sigue repitiendo el patrón del clivaje. Por ejemplo, en la Biblioteca José Félix Ribas (sector popular), Jesse Chacón 931 votos (70,58 %) y Carlo Ocariz 373 (28,27 %); Colegio San Agustín (sector clase media, media-alta) Carlo Ocariz 4.471 (87,46 %) y Jesse Chacón 628 (12,28 %).

En el municipio Libertador (Distrito Capital) también parce seguirse este patrón. De las 22 parroquias, el candidato del gobierno ganó en las 18 de los sectores populares, mientras que el candidato de la oposición ganó en las cuatro de sectores clase media o más pudientes. Los resultados de todo el país se pueden ver en la página del Consejo Nacional Electoral (http://www.cne.gov.ve/divulgacion_regionales_2008/index.php). En las grandes ciudades la situación es más o menos parecida.

Más datos, la oposición ganó en el Estado Carabobo, pero perdió 12 de los 14 municipios del Estado, incluyendo la capital. Sólo ganó dos municipios, ¿adivinamos cuáles y cómo es la composición de la población allí? En el Estado Lara ganó el candidato del gobierno la gobernación (con más del 70 %, lo que quiere decir que todo el mundo votó por él; el de la oposición sacó apenas un 12 %) y todas las alcaldías. En Barquisimeto, la capital del Estado el candidato a gobernador por supuesto ganó, pero en los sectores populares u votación estuvo incluso por encima del 80 %, mientras que en los sectores de las clases medias y altas su votación “apenas” llegó al 50 %.

Si entras a la página del CNE y ves un poco más también verás que la abstención fue mayor en los sectores populares que en los otros. Claro, hay que ver las causas de ello porque no hay una sola causa y se pueden cometer errores a la hora de analizar el fenómeno.

Saludos.

Domingo:

Había entendido mal una parte de tu comentario; tú señals que la oposición salió muy vencedora, a juzgar por los resultados. Yo había entendido que tu decías que era yo quien lo afirmaba. Pero ahora ya lo entendí bien…

Saludos.

Estimado Mingo,

esto es una verdadera guerra de números y porcentajes:-)

Los datos que aparecen en mi primer comentario los saqué de Datanalisis (www.scribd.com/doc/12373/ingreso-venezolano-2007), éstos, a su vez basados en la Evolución de los ingresos por nivel socio-económico 2006. Estos datos me parecieron más claros que los que ofrece Andrés de Chene D. en un escrito suyo del 08/07/07 titulado “La brecha entre ricos y pobres en Venezuela, Excelentísimo Papa Benedicto” y publicado en Aporrea (www.aporrea.org/actualidad/a37944.html). Según este autor, para el 2007 el porcentaje de pobres (D) y de marginales (E) en Venezuela es de 20% y 44% respectivamente (frente al 41% y 23% de 1999). Habría que explicar ese cambio en ocho anyos. Sin embargo, en su informe de la Cepal 2002-2006 (www.pnud.org.ve) se establece que en el 2002 Venezuela tenía un 48,2% y un 22,2% de pobres y marginales; para el 2005, un 37,9% y un 15,9%, mientras que para el 2006 ya era de un 30,2% y un 9,9% respectivamente.

Si estos datos los comparamos con la intención del voto se da un cuadro muy interesante: con más de 14 millones de electores (corrígeme si es un error) y con una abstención del 34,55%, si tomamos los datos de De Chene vemos que parte de ese 64% de pobres y marginales habrá votado a la oposición. Si tomamos los datos de la Cepal podemos concluir que gran parte de la clase media habrá votado a Chávez, ya que los pobres y marginales serían sólo el 40,1%. Lo interesante sería determinar qué clase fue la que mayoritariamente se abstuvo (34,55%) y qué porcentaje representa la clase alta (AB), así como la media hoy día, si tomamos los datos de la Cepal. Así que, mi querido Mingo, a trabajar.

Por otro lado te comento que entendí muy claramente tu post. Sólo que el mismo me dio de pensar en la cuestión planteada: la inclinación del voto en Venezuela.

Un saludo desde Hungría,

Domingo Lilón

En el caso mexicano mi percepción es muy parecida a lo acontecido durante el largo gobierno priista, pues los sectores más pobres y marginados con oportunidad de votar, la hacían (¿hacen?), por el partido en el poder, mientras que, el resto lo hacia por la oposición. ¿Tendrán algo que ver la escasa educación y el poco acceso a medios de comunicación confiables?


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