Corrupción 19.41

Posted on 2 noviembre, 2008. Filed under: Catalina Gayà -Barcelona | Etiquetas: , |

Por Catalina Gayà / Barcelona

 

Escribo este artículo el día que sale publicado que en España que cada día entran 2.400 españoles en las colas del paro y que la cifra de parados ya es de 2.598.800 personas. La cifra contrasta con el boom económico que había vivido España en los últimos años. Entre julio del 2007 y julio de este año, se terminaron en España más de 640.000 viviendas. Ahora la cifra de nuevas construcciones ha caído en picado (48,4%) y muchas viviendas de nueva obra exhiben el cartel de “Se vende” durante meses y sin que aparezcan compradores. España está en crisis. Ya es un hecho.  Hace solo dos semanas estaba en Mallorca reporteando varios escándalos de corrupción de exaltos cargos del Partido Popular. Quizá la frase que más me horrorizó fue la que me dijeron explicó una de las imputadas. Justificó el robo de 1,5 millones de euros con la siguiente afirmación: “Ya pasamos mucha hambre”. Me quedé helada. Por supuesto, nunca pude comprobar si la frase era cierta, pero la fuente que me lo dijo me parece del todo fiable. En Mallorca, mediterráneos e isleños, hasta hay chistes en los que la moraleja es “a ellos no les afectará la crisis”.

 

Entre la frase de la imputada y los chistes me quedé pensando que quizá haya una relación entre los casos de corrupción política y las crisis económicas. Aviso que solo lo apunto; no tengo una respuesta clara.

 

Primero los hechos.

 

Hace dos semanas en Mallorca…

 

En Mallorca, tienen claro que hay un antes y un después de que la Fiscalía Anticorrupción  –en realidad dos únicos fiscales, Juan Carau y Pedro Horrach–  actuara en la isla. “La Fiscalía acabó con la Mallorca siciliana y el respaldo de jueces y tribunales sensibilizados tras décadas de abulia”, explica un conocido periodista de la isla. “Ahora sí se va a hacer justicia”, confía otro político del Govern del Pacte de Progrés que también prefiere no dar su nombre.

 

Lo cierto es que el cobro de comisiones ilegales, fraude público, creación de empresas ficticias y desviación de fondos fueron prácticas habituales entre exaltos cargos del Partido Popular durante los cuatro años del Gobierno de Jaume Matas, presidente del Gobierno balear entre 1996 y 1999 y entre 2003 y 2007 y ministros de Medio Ambiente del Gobierno de José María Aznar, entre 2000 y 2003. Jaume Matas estrenó su segunda presidencia prometiendo “una acción de orden moral” y resumió su acción de gobierno en un “aviat i sense por (deprisa y sin miedo)”. Tras perder las elecciones, en el 2007, huyó, dicen muchos, a Washington y sigue ahí sin dar señales de vida.

 

Mallorca tiene una larga historia de casos de corrupción que quedaron en agua de borrajas. El  más sonado: el Túnel de Soller.  “El caso del Túnel de Sóller no se pudo juzgar a Cañellas porque el delito había prescrito”, dice el mismo político. Otro, el Caso Rasputín, en el que el gerente de Instituto Balear de Turismo, Juan Carlos Alia, cargó a Hacienda los gastos hechos en un puticlub de Moscú y que se descubrió por casualidad. Entonces, la Fiscalía no consideró que el caso fuera punible penalmente porque podía tratarse de un error. Luego, vendría el caso Bitel –espionaje del correo electrónico del político socialista Francesc Quetglas por parte del PP. “Jaume Matas se sacó de la manga a un perito que convenció al juez para que no lo imputara”, dice el político. “Con el caso Andratx, las cosas cambiaron”, explica la misma fuente.

 

Noviembre del 2006. El exalcalde de Andratx, Eugenio Hidalgo, fue condenado a cuatro años de prisión por prevaricación administrativa y un delito contra la ordenación del territorio. Hidalgo convirtió un almacén agrícola ubicado en suelo rústico en una vivienda unifamiliar. Tuvo la ayuda del exdirector general de Ordenación del Territorio, Jaume Massot, sentenciado a tres años y medio de cárcel y del excelador del Ayuntamiento Jaume Gibert, al que le cayeron cuatro meses de prisión. El ingreso de Hidalgo y Massot en prisión supuso un antes y un después en la historia de la isla. Primero, porque era la primera vez que la Guardia Civil registraba un despacho del Govern (el de Massot) y, segundo, porque un cargo cercano al presidente –Jaume Massot ocupaba el cargo de director autonómico de Ordenación del Territorio—acababa entre rejas. Otro cambio: Gibert empezaría a confesar, a hablar y a señalar a otros imputados. Eso rompería la unidad de discurso que hasta ese momento había habido en el Partido Popular. 

 

Marzo del 2008. Una auditoría detectó la malversación de unos 50.000 euros con una tarjeta de crédito utilizada por el exconcejal de Urbanismo, Javier Rodrigo de Santos. Al parecer, el exedil hacía el gasto en clubes de alterne, en procurarse servicios sexuales y en consumo de estupefacientes. Rodrigo de Santos se enfrenta a un delito de abusos sexuales a menores que le han confinado en prisión. Durante la investigación también salió a la luz que el exedil presuntamente habría cometido prevaricación en la compra de un equipamiento infantil por el valor de 1,5 millones de euros.

 

En abril, el virus de la corrupción se colaba de lleno en la empresa informática del Govern Balear, Bitel. Su exgerente, Damià Vidal, desvió 700.000 euros para cubrir gastos personales. Vidal pagó una fianza de 200.000 euros y salió en libertad con cargos. Vidal era un hombre de confianza de Matas y, como perito informático, le había cubierto en el  Caso Bitel.

 

En agosto, la Fiscalía Anticorrupción actuaba de nuevo con contundencia. La detención de 11 personas  –entre ellas a Juan Francisco Gozálbez, el exjefe de servicios de Turismo, Damián Amengual, exgerente de Turismo Joven, y Juan Francisco Gálvez, exdirector de Juventud–, de las que tres presuntamente están involucradas en malversación de fondos públicos y el cobro de comisiones ilegales por servicios y por obra que se cifra en unos tres millones de euros en el Consorcio de Turismo Joven, puso de relieve una nueva trama de corruptelas. Era el primer caso que no solo afectaba a políticos si no también a empresarios.

 

En octubre, saltó a la luz el caso que ha logrado acabar con la tolerancia mallorquina hacia la corrupción política. La imagen de Antónia Ordinas, exdirectora y gerente del Consorcio para el Desarrollo Económico de las Islas Baleares (CDEIB) durante la legislatura de Matas, mientras señala el lugar en su jardín donde tenía escondidos parte del botín –unos 240.000 euros– que había acumulado manipulando las cuentas del consorcio del que era gerente fue la gota que colmó el vaso para la sociedad mallorquina.

 

Desde abril, los servicios jurídicos de la consejería de Comercio, Industria y Energía investigaban una presunta malversación de fondos del CDEIB por parte de Ordinas, y del exdirector general de Promoción Industrial, Kurt Viaene. Ordinas, junto con su esposa Isabel Rosselló, había logrado acumular más de un millón y medio de euros manipulando las cuentas del consorcio público. Además, Ordinas dejó en el consorcio un agujero de impagados de 3, 5 millones y un déficit de ocho millones sobre un presupuesto de 13.

 

¿Cómo lo hizo? Falsificando facturas en chino (literalmente). Para promocionar los productos de las islas Ordinas viajaba constantemente a china, entonces presentaba facturas que ella misma falsificaba. Por si esto fuera poco, presentaba facturas en las que su pareja –la soprano Isabel Rosselló—cobraba cifras estrafalarias.

 

La portavoz del PP, Catalina Soler, imputada en el Caso Cavallistes, me insistía durante una entrevista que la opinión pública sigue apoyando al PP. “Yo misma estoy imputada en un caso, pero lo cierto es que conseguí la mayoría absoluta en mi pueblo (Felanitx) en las pasadas elecciones”, declara  el viernes a este periódico. En el caso Cavallistes, 11 alcaldes del Partido Popular presuntamente falsificaron certificados municipales  para cubrir las irregularidades urbanísticas de uno de ellos.

 

A mediados del mes de octubre estallaba el caso Son Oms, en el que están implicados el portavoz de Unió Mallorquina en el Parlament, Bartomeu Vicens, y el expresidente del Parlament, Maximilià Morales (UM), escandalizaba de nuevo a la opinión pública.

 

Ya sé que el artículo es largo, pero no podía dejar de mencionar los casos. Lo cierto es que España –no sólo Mallorca— vivió un boom económico, urbanístico, dicen ahora, desmesurado. En septiembre, trabajé en un proyecto por el que me tocó repasar la historia de España y del mundo. Entonces vi que una crisis económica siempre iba acompañada por escándalos de corrupción política. Varios ejemplos. Entre 1990 y 1995, en las portadas de los periódicos españoles había dos noticias que se disputaban la foto: las colas frente a las oficinas del paro y los casos de corrupción de altos cargos políticos y empresarios que llegaron a hacer leyenda. Aquí solo expongo algunos:

 

Caso Kio. Suspensión de pagos por valor de de 1.803 millones de euros. El gerente Javier de la Rosa habría robado, según la acusación particular, 180 millones de euros.

 

Entre 1987 y 1983, el caso de los fondos reservados, es decir, el desvío de partidas destinadas a la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico por valor de 5 millones de euros para uso privado, enriquecimiento personal y pago de sobresueldos y gratificaciones a siete altos funcionarios del ministerio del Interior.

 

Caso Rumasa. Expropiación, venta y liquidación de este holding en una operación que supuso su quiebra total.

 

Entre 1988 y 1990, Caso Filesa. Financiación ilegal del PSOE a través de las empresas tapadera Filesa, Malesa, Time Export, que cobraron importantes cantidades de dinero en concepto de estudios de asesoramiento para destacados bancos y empresas de primera línea que nunca llegaron a realizarse. Entre las personas vinculadas a estas operaciones se encontraban el diputado socialista por Barcelona, Carlos Navarro, y el responsable de finanzas del PSOE, Guillermo Galeote.

 

Caso Guerra, llamado así por Juan Guerra, hermano del vicepresidente, Alfonso Guerra, procesado por los delitos de cohecho, fraude fiscal, tráfico de influencias, prevaricación, malversación de fondos y usurpación de funciones.

Caso Ibercorp. Especulación bursátil con valores bancarios por parte de Mariano Rubio, entonces gobernador del Banco de España.

 

¿Es coincidencia? Esta semana entrevistaré a un economista y a un sociólogo para que nos den la respuesta y será el tema de esta columna el próximo domingo. ¿Pasa en otros países? ¿A qué se debe?. Mientras cierro el artículo, consulto los periódicos mallorquines el caso de Son Oms comparte portada con la cifra de parados en Baleares.

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5 comentarios to “Corrupción 19.41”

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Ayer le comentaba a Mingo mi opinióm sobre la realidad de la crisis financiera en Hungría. Y aquí yo veo ciertas similitudes con el texto de Catalina Gayà. Al menos en Espanya muchos si no están en las cárceles cumpliendo condena están en procesos judiciales. En Hungría muchos como ellos están viviendo la gran vida.

Un saludo desde Hungría,

Domingo Lilón

Erratum: opinión, naturalmente, y no opinióm.

Aclaración: lo del título Corrupción 19.41 fue un error. Es la hora en la que acabé de escribir el artículo y, a veces, los guardo así…

Felicidades a Catalina Gaya por su excelente
articulo sobre la corrupcion en Baleares.
Quiero añadir, que Baleares segunnel estudio
realizado por la consultora Ernst Young, es la
primera comunidad español en indices de corupcion
seguida de Catalunya y Andalucia.
En Baleares, desde noviembre del 2.006 tenemos un imputado cada tres semanas. La legislatura pasada, supuso
un enduedamiento de la CAIB que en plazo supera
los 35 años. El broche de oro de la lesgislatura
fue la “huida del Presidetn Matas, a U,S,A, a los
pocos dias de perder las elecciones.
Numerosos ayuntamientos del P.P. estan implicados en caso de corrupcion y otros lo seran pronto.
De nuevo felicidades por el articulo.

¿SOBORNO O EXTORSIÓN?

Rafael del Barco Carreras

13-02-09. Yo afirmaría sin dudar que en España domina la EXTORSIÓN. Lo sabemos muy bien quienes hemos ejercido de empresarios. Un servicio público, un contrato o venta, una concesión, un auto y hasta sentencia, a menudo tiene un precio ajeno al impuesto o la tasa, que se pagará si se pretende o necesita el bien, derecho, servicio o venta. Jamás he oído de nadie en mi entorno que sobornara a algún cargo público, y por docenas los empresarios que han pagado lo que les exigían, y normal quienes hasta de generaciones atrás tienen establecido en negro la comisión, incluso especie de sueldo mensual fijo, al jefe de compras, jefe de servicio o firmón y tramitador correspondiente. Lo he vivido en persona, he pagado, pero nunca se me ha ocurrido la oferta directa, se hubieran carcajeado, “roto las vestiduras”, o peor. Un despistado ignorante, un fuera de lugar, y encima peligroso por su atrevimiento.
El gran March decía que quien no tiene precio es que no vale nada. Le diría que el precio lo fijan de antemano los corruptos funcionarios públicos, a miles, a través de sus sofisticados canales, o no sofisticados. El “Lo sabía toda Barcelona” de Pascual Estevill y Piqué Vidal, o los Delegado e Inspectores de Hacienda. El 3% de Maragall. O el ¡colmo! en la Modelo del 80, yo mismo (preso-ordenanza-contable en Economatos y Suministros) rellenaba las facturas y recibos en blanco de los proveedores, una docena, y “todos con la misma máquina de escribir”, aun se podría comprobar en los estados de cuentas bimensuales perfectamente cuadrados, etc…etc…
Se podría generalizar que en Obra Pública las comisiones en negro son normales, por lo tanto no se puede hablar de ni extorsión ni soborno, y lo que viví para SALIR DE LA CARCEL es extorsión en su grado más duro, amoral y sucio.
La falacia y la hipocresía reina en España, y la ley y léxico perpetúan una mecánica donde el funcionario público o político de turno no se vende, o se deja sobornar, sino que es el dueño y señor del feudo y cobra su peaje. Difícil descubrir y probar el montaje para la recaudación con bufetes, consulting o simples familiares o amigos canalizando clientes. La figura del Conseguidor que tanta estafa ha propiciado. Descubrir a los corruptos o sus intermediarios, tratarlos, y pagar, centra el éxito de mucho empresario, diría, la mayoría en ciertos sectores. En situaciones de difícil discernir si uno es un empresario o simple “hombre de paja” recaudando y pagando, caso en la Burbuja Inmobiliaria entre ayuntamientos, inmobiliarios y banqueros-cajeros.


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