Nuevos ciudadanos, nuevas esperanzas

Posted on 29 octubre, 2008. Filed under: Eileen Truax -Los Ángeles | Etiquetas: , |

Eileen Truax/Los Ángeles

Hace unos días, mientras adentro de un auditorio cerca de 2,700 personas juraban ante el gobierno estadounidense como nuevos ciudadanos americanos, afuera decenas de voluntarios de los partidos políticos preparaban sus materiales para ofrecerlos. Y es que en una elección en la que cada voto cuenta, 2,700 nuevos votantes no son nada despreciables.

Las ceremonias de entrega de certificados de naturalización son eventos más o menos comunes en las ciudades más grandes de Estados Unidos: varias veces al año, se da la bienvenida a los nuevos ciudadanos que han adquirido ese estatus por casarse con otro ciudadano o por haber vivido durante algunos años en el país siendo un residente permanente.

Sin embargo existe también un número importante de personas que, habiendo sido residentes por años, en ocasiones por décadas, no se deciden a dar el siguiente paso y convertirse en ciudadanos. Las razones son diversas: el trámite tiene un costo y hay que aprobar exámenes, entre ellos el de inglés; las personas no siempre se sienten completamente integradas al nuevo país, por lo que la ciudadanía no es algo que deseen, y el hecho de que la residencia permanente les permita gozar de derechos y servicios hace que la obtención de la ciudadanía no siempre sea una meta.

Pero hay un derecho que sólo puede ser ejercido por el ciudadano: el derecho al voto. Y volvemos a la elección en la que cada voto cuenta; por cada ciudadano potencial que no se naturaliza, hay un voto que no se ejerce.

Desde hace décadas, cientos de organizaciones activistas latinas buscan revertir esta tendencia y motivar a los residentes hispanos para que se conviertan en ciudadanos. El hecho de que haya más latinos votando representa, desde luego, la posibilidad de que lleguen a los puestos de elección popular políticos que impulsan la agenda que beneficia a estos latinos, lo cual deriva en leyes en pro de esta comunidad.

Si bien en las últimas décadas ha habido notables avances en este sentido –tal vez el caso más reciente y uno de los más sonados sea el del alcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa-, fue sin duda en 2006 cuando propios y extraños se dieron cuenta del potencial del voto latino: ante la amenaza de la propuesta de ley conocida como Ley Sensenbrenner, cuya aprobación hubiera resultado en la criminalización de los inmigrantes indocumentados, los latinos descubrieron que los derechos obtenidos podían revertirse, y que a los políticos se les pone y se les quita en las urnas.

Una fuerte campaña por la ciudadanía circuló entonces en los medios, en las organizaciones, a través de funcionarios hispanos, de boca en boca. La gente empezó a ir a los cursos de ciudadanía y a solicitar sus exámenes. De acuerdo con la Asociación Nacional de Funcionarios Electos y Designados (NALEO), organización que encabezó la campaña de ciudadanía más importante, más de un millón de residentes solicitaron la ciudadanía durante el 2007; tras ese proceso empezó uno más: el de registrar para votar a los nuevos ciudadanos.

“Yo quería votar por el cambio porque es muy importante en estos momentos”. Eva, originaria de Oaxaca y residente de Estados Unidos por más de 30 años, me platicaba sus razones para “hacerse ciudadana” después de tanto tiempo, mientras se registraba para votar minutos después de recibir su certificado de naturalización.

“Yo lo hice para que se escuchara mi voz”, me dijo un poco más tarde un hombre llamado Horacio, repitiendo el eslogan de una de las campañas. Horacio era residente desde 1988. Veinte años después decidió que era el momento de actuar. “Porque estando las cosas como están, uno no sabe si siendo nada más residente al rato nos sacan del país”, comentó.

Un caso similar es el de Fermín. Este hombre originario de Michoacán agitaba una  banderita estadounidense mientras se registraba para votar. “Por Obama”, me dijo sonriendo, sin titubeos. “Ahora me siento más atado, soy más libre de expresarme. ser ciudadano es un privilegio que no todos pueden tener; el orgullo de formar parte de este país”.

De acuerdo con un reporte del Centro de Políticas de Inmigración (IPC), de las elecciones de 1996 a las de 2004, el porcentaje de “nuevos estadounidenses” representó el 31% del incremento del padrón electoral; son en gran medida los inmigrantes que se han naturalizado recientemente, y los hijos de inmigrantes nacidos en Estados Unidos que cumplieron 18 años, quienes se han sumado a las filas de votantes.

Hasta 2004 había 12.6 millones de inmigrantes latinos y asiáticos registrados para votar, el 9.3% del padrón. Sin embargo, con al menos tres millones de naturalizados más desde las pasadas elecciones presidenciales, se espera que el voto de esos “nuevos” ciudadanos tenga un impacto en estados como Nuevo México, Florida, Colorado y Nevada, donde el porcentaje de latinos y asiáticos registrados para votar es superior a los márgenes de victoria que obtuvo el ganador en 2004.

Haciendo un corte limitado sólo a los votantes latinos, son cerca de 14 millones los que en esta ocasión se encuentran registrados para votar en la elección presidencial, frente a los 9.3 millones registrados en 2004. Se estima que el 4 de noviembre podrían acudir a las urnas 9.2 de esos 14 millones de votantes latinos, lo que supondría un 20% más que los 7.6 millones que votaron en la elección anterior.

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18 comentarios to “Nuevos ciudadanos, nuevas esperanzas”

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“Ciudadanos” esa palabra que a mi juicio resume lo que se necesita para resolver todos los problemas de orden político. Ciudadanos que incidan. Siento que ahí la llevamos, siempre las cosas van mejores. ¡Felicidades Mundo Abierto!

Sin duda creo que el voto latino sera fundamental en esta eleccion. Y no creo que pueda haber un ganador que no cuente con el. Bien por todos ellos que decidieron hacer oir su voz por aquellos que no la tienen.

Felicidades Mundo Abierto!!!

Felicidades para todos los que forman parte de Mundo Abierto! Gracias por abrirme los ojos a tantos temas que desconocía.

La baja participación electoral de los latinos en EU favorece que los políticos los desprecien y que sea más rentable hacer campaña sobre el miedo al inmigrante que sobre los derechos de los migrantes. Es muy importante este proceso que nos describes, una mayor actividad electoral latina introducirá cambios en la agenda política de EU en favor de los latinos.

Sólo discrepo en una cosa: no veo cómo pueden hacerse ciudadanos “americanos” personas que nacieron en América. Como cualquier mexicano, chileno o brasileño, yo soy ciudadano americano y no necesito el pasaporte estadounidense.

Besos Eileen!

Jojo, la eterna comezón con el término “americano”.

Témoris, tu pregunta retórica está basada en un uso del término que va más allá de lo legal, un poco entendido como la descripción de “ciudadano” que hace Enrique. No tienes que corregirme la plana en ese sentido, creo que la mayoría de los latinos coincidimos con esa idea, que ni es nueva, ni suele ser rebatida.

Lamentablemente en términos legales no todos los americanos nacidos en el continente América pueden votar en Estados Unidos de América, porque más allá del rollo ideológico, no tienen la ciudadanía americana, no son “american citizens”. A mí tampoco me gusta que legalmente se llame así su ciudadanía, pero pues esa no es mi culpa: la escencia de este artículo es justamente esa, la diferencia entre ser un residente y tener ser ciudadano de este país. Que no nos guste que el nombre oficial de esa ciudadanía sea “american citizen” y no “unitedstatesofamerican citizen” es otra cosa, pero utlimadamente cada quien tiene el derecho de ponerle a su ciudadanía como se le de la gana. Nuestra nacionalidad no es “estadounidomexicanos”, aunque el nombre formal de nuestro país se Estados Unidos Mexicanos. Bajo ese criterio nominal, cuando nos referimos a un ciudadano “estadounidense”, ahí podríamos encajar los mexicanos, porque ese también es el nombre de nuestro país.

Así que vuelvo a tu pregunta: ¿de verdad “no ves cómo se pueden hacer ciudadanos americanos”? ¿De verdad no se entiende en mi artículo? Porque si sí lo entiendes, era más fácil decir “siempre me ha molestado que se hayan apañado el término ‘americano’ para su ciudadanía”, y punto.

Hola Eileen:
Una pregunta: ¿Allá basta con haber nacido en suelo gringo para obtener la nacionalidad? Los hijos de inmigrantes sin papeles nacidos en los States no están registrados, supongo. ¿Coóño le hacen para obtener la nacionalidad y votar a los 18?
Saludos.

Manuel, sí, si naciste en territorio estadounidense eres ciudadano americano.
Ese es uno de los enormes berrinches de la comunidad antiinmigrante, ya que el hijo de un indocumentado, una vez que cumple 21 años, puede pedir la residencia legal para sus padres. Ha habido muchos intentos por revertir esta disposición, afortunadamente sin éxito.

Esta fue también una de las razones por las que las movilizaciones de 2006 fueron tan exitosas: la ley Sensenbrenner criminalizaba a los inmigrantes indocumentados y a todo aquel que les brindada cualquier tipo de servicio. Era tan absurdo como esto: si un joven nacido en Estados Unidos llevaba en el auto a su padre indocumentado al médico, el joven habría estado violando la ley. Contrariamente a lo que se piensa, una gran parte de quienes marcharon en las calles ese año, no fueron indocumentados; fueron ciudadanos: sus hijos, amigos, jefes, compañeros de trabajo. Un gran número de anglosajones, maestros, bomberos, enfermeras, salieron también, ya que la ley los incluía; en términos estrictos, un bombero, por ejemplo, habría estado violando la ley si le prestaba el “servicio” a un indocumentado. Así de absurdo.

Luego luego te sulfuras, ya ves?

Las preguntas retóricas son lo que son. Y si en inglés ellos nos ganan porque no es nuestra lengua, no hay ninguna ley de EU escrita en español que establezca que su ciudadanía es “americana”. Nosotros, los hispanohablantes, tenemos el derecho y la responsabilidad de traducir sus normas a lo que mejor se ajuste a los usos del español, y en ese sentido, podemos establecer un debate sobre el asunto. Un “Westbanker”en inglés es un cisjordano en español, y hay más ejemplos que ahora no recuerdo, pero si los pides, te los busco. Tú consideras que es correcto traducirlo como “ciudadanía americana”. Yo discrepo y propongo “ciudadanía estadounidense”, porque creo que somos más los americanos que no nacimos en Eu y que no tenemos por qué aceptar un monopolio del término.

¿Tú te sientes mexicoamericana? Genial, porque yo y más de cien millones también.

Tu amigo que te quiere como siempre, uses o no pasaporte gringo, o Temoriçao.

(Perdon, estoy en una computadora con la cual no puedo poner acentos ni “enies” -ni con las clavecitas).

Temoris,

Se que la traduccion “aceptada” en espaniol para “american citizens” es “ciudadanos estadounidenses”. En La Opinion asi lo traducimos. Yo use “american citizens” porque me parecio que en este articulo en particular interpretaba de manera mas directa la diferencia entre ser un residente y ser un ciudadano en Estados Unidos. Lamento que mi interpretacion no se adecue a lo que tu y otros americanos del continente americano consideren lo adecuado. A mi, a estas alturas, ese tipo de reivnidicaciones me parcen loables pero no son mi prioridad cuando el mensaje que quiero dar es otro; se que forma es fondo, pero mucho fondo hemos descuidado por cuidar formas que no ayudan en nada.

Sobre la segunda parte de tu comentario: yo no me siento mexicoamericana porque se cual es el significado de ese termino para los mexicoamericanos en Estados Unidos y respeto esa parte de su identidad, que les ha costado mucho trabajo reivindicar. Quienes en un conato de chauvinismo se quieran llamar a si mismos “mexicoamericanos” porque “viven en Mexico y tambien en America” podran hacerlo, pero seria conveniente que leyeran algo sobre la historia del movimiento chicano para entender la profundidad del uso de ese nombre en Estados Unidos.
Yo si me siento parte del mundo a pesar de que sea cada vez mas complejo, y estoy convencida de que las ciudadanias (desde el punto de vista legal) solo sirven para votar; pero mi identidad sin duda es y seguira siendo mexicana.

Y yo te quiero igual, pero ya no te lo digo porque luego ni quien te aguante.

Yo he jugado varias veces con el término aquí en cuestión. América es sinónimo de Norteamérica en Hungría. Lo otro es América Latina. Y a veces, cuando me han preguntado mi origen he contestado: de América! “Ah! Nueva York? Miami?” “No, República Dominicana (Dominikai Köztársaság en húngaro).

Un saludo desde Hungría,

Domingo Lilón

PS: Mingo, te contestaré el domingo sobre los efectos de la crisis en Hungría. Hoy estuve todo el día en la universidad y manana vamos al cementerio por lo del día de todos los santos, de mucha tradición aquí en Hungría.

Pues ahora tendrías que explicar porqué soy chauvinista, guapa…

Sigo esperando saber por qué es chauvinismo reivindicar la americanidad de todos los americanos.

No Temoris, no es eso lo que dije.

Estimada Eileen, me suele dar dolor de ojos cuando leo en prensa inglesa, francesa o italiana la palabra ‘americans’, ‘américains’ o ‘americani’ para referirse a los estadounidenses. Pero leerlo en español me produce verdadero escozor. Entiendo que los hispanohablantes que viven el los EE.UU hayan optado por esa traducción de ‘ciudadanía americana’; pero ese apropiamiento por un solo país del gentilicio de todo un continente no deja de ser un gesto de prepotencia. Lo riguroso a todos los efectos sigue siendo hablar de estadounidenses. ¿Que hay otros países federales con el prefijo de Estados Unidos? Pues sí, los hay. Pero éstos llevan además el nombre que identificaba al país con anterioridad al proceso federalista. Y ese es el gentilicio que utilizan sus ciudadanos. Salvo este enojoso detalle, muy bueno el artículo.

Javier,

No’mbre, lo del escozor ha quedado clarísimo. Como lo mencioné en una de mis respuestas, en el periódico donde trabajo tenemos por norma utilizar “estadounidenses” como gentilicio, supongo que en consideración a las personas que sienten dicho escozor. Yo estoy acostumbrada a utilizarlo en mis notas y ya expliqué lo que me llevó a utilizar “americano” aquí, (creo, porque como no lo hice con una carga ideológica, tuve que obligarme a revisar el proceso mental que me llevó a usarlo). A mí el escozor me lo provocan muchas otras cosas antes que uno de estos términos, pero respeto a quienes lo sienten y no me quita nada dejar de usar una palabra que molesta a otros.
Lo que me desconcierta un poco es que por el tono usado en algunos comentarios parecería como si tuviera que ofrecer una disculpa por la osadía de utilizar un término que provoca escozor. En ese sentido, me parece tan ridículo como aquellos que se ofenden por el uso de la palabra “negro” en lugar de “afroamericano”; sin embargo alcaro que, también para evitar el escozor, desde que vivo en este país he aprendido a usar la segunda.

Gracias por tu comentario sobre el contenido del artículo; creo que el problema cuando entramos en discusiones como esta es que se pierde el sentido de lo que el autor quería decir. A veces me preocupa que estemos cayendo en esa dinámica con demasiada frecuencia.

Eileen, no puedo, como sugieres, simplemente llegar a decir “esto no me gusta” y ya (dices que diga que no me gusta lo de americano “y punto”), porque creo que es importante argumentar, no sólo decir no me gusta y ya.

Escribiste “Quienes en un conato de chauvinismo se quieran llamar a si mismos “mexicoamericanos” porque “viven en Mexico y tambien en America””… Y yo acababa de escribir que soy mexicoamericano porque soy mexicano y por lo tanto americano… o sea, según tú, cometí un conato de chauvinismo… y yo creo que eso es una acusación injusta, por eso insisto en que debes explicar lo que dices.

Como sabes, en política la forma es fondo y utilizar el término “americanos” para referirse en exclusiva a los habitantes de un solo país de América tiene una carga simbólica e ideológica muy importante, que tú conoces bien. Si tú lo utilizas de cierta manera y a mí me parece incorrecto, es legítimo que yo someta el punto a debate. Y además es bueno, porque todos estamos de acuerdo con lo demás que escribiste y no está de más que alguna idea sea discutida.

Nadie quiere que pidas una disculpa, aunque tú tal vez lo sientas así. Javi y yo hicimos una crítica y eso se vale, ¿no? Por otro lado, no se pierde el sentido de lo que el autor quiere decir. Cuando escogemos las palabras que vamos a usar, nuestra elección no sólo tiene un carácter semántico, sino político. Al escoger “ciudadanos americanos” en lugar de “ciudadanos estadounidenses” (no está en discusión el uso de estadounidense, sí lo está el de americano), lo que dijiste adquirió un sentido muy concreto que a algunos nos llamó la atención. Si yo uso la palabra “ilegales” en lugar de indocumentados, como autor estoy diciendo algo y si alguien lo cuestiona, no podría alegar que eso no es lo que quería decir.

En todo caso, si crees que americano es correcto, estás en tu derecho. Yo estoy también en el mío al criticarlo.

Témoris, responder tus comentarios a veces me resulta desgastante porque tengo la sensación de que no lees -o entiendes, lo cual hablaría mal de mí- lo que escribo, y tengo que dar vueltas sobre lo mismo una y otra vez.

En mi respuesta a Javi dije claramente que el uso que yo hice de “americano” NO tenía carga ideológica, que de hecho tuve que volver atrás a revisar el proceso por el cual usé esa palabra -y lo expliqué en mi primer respuesta a tu observación-, y que YO usualmente uso estadounidense. Ya lo dije, no me pidas que argmente otra vez porque siento que le estoy hablando a los sordos.
El ejemplo que pones de “ilegal” e “indocumentado” es el mismo que YO puse sobre “afroamericano” y “negro”. O sea, coincidimos en el punto, pero insistes en discutir sobre algo en lo que no hay diferencia.

Si lo que quieres es que defienda el uso de la palabra “americano”, no lo voy a hacer. No voy a debatirlo porque no hay debate; ya dije que, al igual de los dos casos anteriores, no tengo bronca en usar “estadounidense” en lugar de “americano”. Ya lo dije, ya lo dije, ya lo dije. ¿Qué más quieres?

Sobre el comentario del conato de chauvinismo, es por el tono que usas para arroparte en la bandera americana, fuisonarla con tu mexicaneidad y autonombrarte “mexicoamericano” porque tú eres americano y supongo que por ese orgullo regional asumes que tienes el derecho a llamarte así. Muy bien, estás en tu derecho. Yo lo que dije -nuevamente, tengo que repetir algo que ya dije allá arriba porque al parecer no me lees- es que hay un grupo que ostenta ese nombre, con una historia de lucha muy concreta, y que por respeto a ese grupo y a su historia, yo no osaría llamarme a mí misma mexicoamericana, aunque sea mexicana y aunque sea americana. Forma es fondo.

Lo que sigue ahora es que vendrás a hablar sobre cómo tu derecho a llamarte mexicoamericano no es chauvinismo. Bueno, te aviso desde ahora que yo ya no tengo más que argumentar; lo que tenía que decir lo dije ya, y es muy saludable que la gente pueda compartir espacios a pesar de sus diferencias.

Una cosa más: no compares tu comentario con el de Javi. Una cosa es decir “el uso de la palabra me produce escozor” (o sea: sé lo que dijiste, o quisiste decir, no comparto la idea, listo), y otra cosa usar el sarcasmo y la retórica para decir “tú estás equivocada”. Es un estilo que te gusta utilizar para demostrar que los otros están mal; y luego dices que los demás somos implacables.

Pues a mí me parece que tú estás de implacable, precisamente.


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