Cinco formas de paranoia fronteriza (incluso si usted no cruza la frontera)

Posted on 17 octubre, 2008. Filed under: Eileen Truax -Los Ángeles | Etiquetas: , , |

Eileen Truax / Los Ángeles

Pocas cosas más fascinantes que circular por frontera entre México y Estados Unidos. Una larga, larga cicatriz que por momentos es río, por momentos es montaña, y en muchos tramos empieza a ser muro de acero con alambre de púas. Por ella transitan los sueños de miles de indocumentados que cruzan cada año de manera ilegal, pero también los de millones de personas que cruzan legalmente. Esto, en medio de la paranoia yanqui post 9/11, puede convertirse en una pesadilla para ambas partes.

En febrero de 2007 mi esposo Diego y yo partimos con la organización Ángeles de la Frontera en la caravana que tuvo por nombre Marcha Migrante II: 16 días recorriendo la frontera entre México y Estados Unidos, empezando por el cruce San Ysidro-Tijuana en el Pacífico, y terminando en Brownsville-Matamoros, en el Golfo de México. El objetivo, recoger historias y testimonios de migrantes y gente que vive en la frontera, para llevarlas a Washington, en donde se debatía la Reforma Migratoria que no ocurrió. Nosotros fuimos a documentar el recorrido. A continuación, algunas de las perlas fronterizas que encontramos.

Vigilados

Yuma, Arizona. Por cuestiones que no vienen al caso, Diego y yo tuvimos que salir a medianoche de esta ciudad para llegar de madrugada a Phoenix, en donde habría un evento con el resto del grupo al día siguiente. Manejar por la línea fronteriza en Arizona de día es lindo, los paisajes son bellísimos; pero de noche es alucinante. Pasas por áreas rodeadas de montañas rocosas que no ves debido a la obscuridad, pero que puedes sentir a pesar de ella. En un punto vimos una imagen digna de programa de ovnis: allá arriba avanzaban unas luces como haciendo olas, rapidísimo, arriba y abajo. Nos tardamos un rato en descubrir que no eran ovnis (chin!), sino vehículos de la Border Patrol, la Patrulla Fronteriza, la “migra”, con unas luces como para dejar ciego a Dios, recorriendo las montañas rocosas. “Buscarán indocumentados cruzando”, pensamos. De pronto, un retén. Dos agentes de inmigración nos empiezan a cuestionar, a pedir nuestros documentos. “Oye, pero si no estamos cruzando la frontera”, se me ocurre decirle a Diego en español. El agente evidentemente entendió; me lanzó una mirada filosa y la luz de su linterna en la cara. Esa noche descubriríamos que si vas bordeando la frontera, aunque no la cruces, debes pasar por retenes de inmigración cada 30 millas. Los agentes tienen derecho a interrogarte, a pedirte tus documentos, y a retenerte si les pareces sospechoso. Sí; aunque seas estadounidense y sólo andes recorriendo tu país. Les llaman “operativos de vigilancia”.

Vergüenza

Víctor y Ruth son ciudadanos estadounidenses; ambos viajaban en el mismo auto como parte de la caravana. Al llegar a un retén de la Patrulla Fronteriza, el agente les preguntó a ambos si eran ciudadanos americanos, y los dos contestaron que sí. A Víctor, quien es de origen mexicano, le pidieron un documento que lo comprobara. Víctor entregó su licencia de conducir; el agente la deslizó por una computadora y le preguntó el apellido de soltera de su madre, una de las preguntas de confirmación de identidad usadas en Estados Unidos. A Ruth, de origen –y aspecto- anglosajón, no le pidieron nada.

“Es tan ofensivo, tan doloroso, tan anticonstitucional”, me dijo Ruth más tarde. “Me dio mucha pena ver el trato que le dieron a Víctor sólo porque ‘parece’ mexicano. Los dos hemos vivido el mismo tiempo en este lugar. Me sentí muy avergonzada de mi país”.

Hielera

Nuevo México. Otro retén. Uno por uno, revisan a los autos que van en la caravana. Le toca al nuestro. Para ese momento, casi una semana después de haber salido, llevamos nuestras cosas hechas un desmadre. Nos ven con miradas sospechosas. Nos piden abrir la cajuela. Se asoman a nuestras maletas. Abren las puertas traseras del auto. Intentan asomarse bajo los asientos. En el colmo del absurdo, un agente me pide abrir una hielera. Me da un poco de pena que vea que va llena de jugos abiertos y muffins aplastados. No es cierto: la verdad es que me da risa. En ningún momento hemos salido del país, pero sí: nos vuelven a pedir nuestros documentos.

Delincuentes

Lajitas, Texas. Si buscan el nombre en el mapa, tal vez no lo encuentren; pero si buscan entre los 100 mejores hoteles del mundo, ahí está. En el exclusivo resort Lajitas, ubicado en un terreno justo sobre la frontera –en este caso el Río Grande-, todos los trabajadores vienen de los pequeños poblados vecinos en México. Del lado estadounidense no hay pueblos en varias millas a la redonda, así que la relación beneficia a ambas partes: del un lado no hay empleo, del otro se necesitan los servicios. El problema es que tras los cambios en los reglamentos post 9/11, está prohibido que la gente que vive en el lado mexicano cruce a Estados Unidos por puntos que no sean una garita oficial; y la más cercana para esta comunidad está a dos horas por tierra. Es decir, en lugar de cruzar en quince minutos, los empleados tendrían que desplazarse casi cuatro horas para ir a trabajar, y de regreso. Por supuesto nadie lo hace: la gente sigue cruzando el río por donde siempre, como lo ha hecho por décadas; la diferencia es que eso, hoy, los convierte en delincuentes.

El cruce

Tres veces cruzamos hacia México durante la Marcha Migrante. Una de ellas fue con un grupo de activistas de Eagle Pass, Texas, que se oponen a la construcción del muro fronterizo en la zona. Como parte de las actividades del grupo, fuimos a una reunión de trabajo con el alcalde de Piedras Negras, Coahuila, del lado mexicano. Uno de los dirigentes propuso que fuéramos en un solo vehículo: una de esas camionetas blancas como para trasladar monjas, donde cupimos catorce personas. Sin problemas cruzamos hacia México, vimos al alcalde, cenamos. De regreso, nos preparamos para cruzar la garita.

El conductor pregunta entonces: “¿Todo el mundo trae sus documentos?”. Empiezo a buscar el mío, le digo a Diego que busque el suyo. Todos palpan nerviosos bolsas y bolsillos. Se empieza a sentir tensión en el aire. Me asalta una duda: ¿Y si alguno de los que viene no trae papeles? ¿Y si en la revisión alguien les parece sospechoso? ¿Qué pasaría con los demás? ¿Acabaríamos todos fichados como “smugglers”? ¿Por qué nos provoca tanta ansiedad la revisión? Son casi las dos de la mañana y me preocupo un poco: para ese entonces me veo peor que en la foto de mi pasaporte. ¿Pensarán que soy terrorista?

Llegamos al cruce, el conductor explica quiénes somos y a dónde vamos. El agente lanza la luz de su linterna, echa una ojeada y nos deja pasar sin pedir documentos, sin revisarnos siquiera. Cruzamos. El ambiente se relaja dentro de la camioneta y se escucha una voz: “De haber sabido, nos hubiéramos traído a unos paisanos”.

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11 comentarios to “Cinco formas de paranoia fronteriza (incluso si usted no cruza la frontera)”

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Si alguno de ustedes todavía tiene el interés y el estómago suficientes, las notas publicadas en La Opinión sobre la Marcha Migrante II se pueden leer aquí: http://www.laopinion.com/caravana/
Para los más valientes, la bitácora del viaje y algunas fotos se encuentran en mi blog personal: http://tinyurl.com/mchamig

Saludos!

Algo así se siente dentro de México cuando pasas un retén militar, ¿no? Hay un ejercicio de poder de la autoridad que te deja en cierta forma inerme, es descortés, abusivo, descarado en su amenazas de que ahí te pueden fregar, aunque no te lo digan directamente. Sientes que no tienes garantías, que estás a merced de la buena voluntad del servidor público que pagas con tus impuestos.

Indigna y duele vivir como delincuente, cuando los que en verdad lo son pasan en aviones de lujo, invitados y llenos de privilegios. Un abrazo Eileen

Hijole pues yo tambien tengo mis anecdotas en la garita de Reynosa-Hidalgo TX y ya que lo menciono Temoris con un reten militar en la carretera Reynosa-Nvo Laredo :S en las 2 ocasiones fue mas el susto al final pero el mal rato quien te lo quita, en el reten militar iba con mi hijo de 4 años el cual no dejaba de preguntarme delante del “soldado” porque nos apuntaban si nosotros no eramos “los malos” yo no sabia que contestar, hasta la fecha no tengo la respuesta.
En el cruce de Reynosa a Hidalgo TX iba con mi pareja, hijo de mexicanos nacido en Texas, el enseño su licencia junto con su acta de nacimiento (antes de que hicieran oficial lo del pasaporte) y no saben la que nos armo la vieja de migracion porque ibamos en carro mexicano y el era “gringo”, lo bajo, lo revisaron, se la hicieron de pedo mundial, lo amenazaron con quitarle el carro y hasta de quitarle la ciudadania -se puede? que el pais donde naciste te quite la ciudadania? y si, si, que haces? pides a otro pais que te adopte?- mientras tanto yo seguia en el auto, por supuesto asustada, pensando si eso le hacen a el que es “gringo” que me van a hacer a mi que soy mexican-mexican por supuesto me temblaba todo y ya para entonces yo lo unico que queria era regresarme. Al final la vieja solo le advirtio que esa era un verbal warning pero que a la siguiente le quitaba el carro y la ciudadania. Pasamos, a mi ni siquiera me pidieron mi visa ni me preguntaron nada, tal vez con la palidez que me dio me confundieron con gringa o a lo mejor me volvi invisible, ya ni se :-S

Navegando por ahí me acabo de topar con la noticia de que Roterdemm será a priemra ciudad europea en tener un alcalde musulmán. la noticia la pueden hallar en la edición digital de El Mundo (España).

Eileen, como siempre un excelente post.

Saludos.

Muy interesante lo de Rotterdam. Y también que el alcalde de Ámsterdam, judío, esté defendiendo al musulmán de Rotterdam de las agresiones de la derecha.

Pues muy bien por lo de Rotterdam, porque precisamente en este país se están dando brotes de radicalismos, tanto desde la derecha como de la comunidad islámica. En La Haya se encuentra, según sé, el mayor mercado musulmán, y da gusto ver el barrio musulmán de allí. Qué quiero decir con esto? Simplemente que se puede ser musulmán (en este caso concreto) e integrarse y participar como un ciudadano más. Sarkozy es de origen judío-húngaro y es el jefe de Estado de Francia.

En cuanto a anécdotas de fronteras: en el 2002 organizamos en nuestra Universidad de Pécs un congreso internacional de poesía americana. Al mismo asistieron más de 200 poetas americanos. Entre ellos, Manuel Cuatle, de México, profesor de la UNAM, junto con su esposa argentina, historiadora ella, Sara Ortelli. Si bien recuerdo, la historia fue la siguiente: ellos llegaron a Europa vía Barcelona, de donde compraron un inter-rail. Planificaron el arribo a Hungría tras pasar por la República Checa y Eslovaquia. En este último país, Manuel no pudo seguir el camino, porque no tenía la visa de tránsito y en la frontera no la podía comprar. Sara sí podía seguir, pero decidieron dar una vuelta y llegar a Hungría a través de Eslovenia. Esto le costó un gasto adicional. Entonces Meciar, un populista-nacionalista eslovaco, uno de los precursores de la separación de Eslovaquia de la antigua Checoslovaquia, era el presidente. Y según recuerdo, o al menos, así lo guarda mi memoria, esta disposición eslovaca fue derogada después de Meciar visitar a un primo suyo creo que en Brasil y comprobar que los latinoamericanos son “buena gente”. A lo mejor esta historia la inventé, pero se la cuento tal cual la recuerdo.

Un saludo desde Hungría,

Domingo Lilón

PS: Si alguno conoce a Manuel o a Sara, pídanle la historia verdadera, si esta no es tal cual la presenté aquí.

Yo he escuchado esa historia varias veces: el tren de Praga a Budapest cruza hoy por un pedacito de un tercer país, Eslovaquia, que cuando fue construida la línea no existía, pues estaba unido con Chequia. Ni Hungría ni Chequia les pedían visa a los mexicanos, pero los eslovacos, antes de entrar en la Unión Europea (supongo que ya siguen normas similares a las de Schengen), sí. Y según estas historias, los mexicanos, que no imaginaban que pasarían por Eslovaquia, eran despertados en horas de la madrugada, metidos en una celda y devueltos en el próximo tren.

La dinámica en la frontera México-EU es nefasta tanto para indocumentados como para turistas; una vez en la frontera de Matamoros, llevando mi visa vigente, me dijeron en la garita que sólo me permitirían pasar si les mostraba una cantidad de documentos que por supuesto no llevaba, así que no me permitieron pasar más que unas cuantas millas, por lo que tuve que quedarme sólo en McAllen, y en otra ocasión, cuando viajé por avión México-LA, me obligaron en el aeropuerto, estando embarazada, a tomarme la botella de agua de un litro que traía en la mano para que constataran que no era ningún líquido ‘extraño y peligroso’.

mi pregunta es, tengo un audi con placas de el estado de mexico, cuales son los tramites para un permiso de USA, mi familia y yo queremos viajar a houston por carro, pero no sabemos cuales son los tramites, sistema_toxiko_4@msn.com gracias

putaderas¡¡¡¡¡¡


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