De cómo descubrí que México sí pertenece a Estados Unidos

Posted on 16 octubre, 2008. Filed under: Témoris Grecko |

Por Témoris Grecko / Ciudad de México

Definitivamente, mi conocimiento empírico sobre la física está muy, muy mal. Según yo, estar adentro y salir afuera era llegar a afuera. Más todavía cuando entre adentro y afuera están construyendo un muro con tecnología súper-moderna para asegurarse que los que están afuera no puedan entrar adentro. Pero según Estados Unidos (más concretamente, sus autoridades de migración), estar adentro, volar sobre el muro y salir afuera no es salir afuera, sino seguir adentro. O tal vez crean que lo que hay del otro lado del muro no es afuera afuera, sino poquito afuera, así que ellos quieren que la gente salga muchote afuera. Hay que salir salir.

En todo caso, según nos dijeron los empleados de la aerolínea estadounidense Delta en Barcelona, que no nos dejaron abordar el avión, para las autoridades de Estados Unidos, México y Canadá son parte de ese país. No para efectos de estar adentro, pero sí para no estar afuera. Y por lo tanto, esas mismas autoridades tienen autoridad para imponerse autoritariamente sobre las decisiones de las ‒hemos descubierto‒ sub-autoridades mexicanas y canadienses. Al César lo que es del César, y a los súbditos, callar y obedecer.

El 5 de octubre, Vivienne ‒australiana‒ y yo ‒mexicano‒, estábamos en Barcelona a tiempo para volar con Delta rumbo a México, vía Atlanta. Ya sabemos que volar vía Estados Unidos es un coñazo. No es como los grandes aeropuertos de otros países, donde uno pasa directamente al siguiente avión: aunque la conexión sea de menos de una hora, hay que bajar, pasar migración, poner cara de gente decente (eso se me dificulta un poco, pero alguna vez estudié actuación), con frecuencia hay que recoger el equipaje, pasarlo por la aduana y volverlo a facturar, después pasar la revisión de seguridad y finalmente presentarse en el mostrador para el segundo vuelo, mostrar el pasaporte y entregar el cartoncito de migración que te dieron para que deambules un ratito por el aeropuerto (y hagas compras).

Ya nos habíamos resignado a ello. Pero la sorpresa fue que a Vivienne le pidieron que demostrara que tenía un boleto (billete) de salida de México. ¿Requisitos de la migración mexicana? Sí tenía uno, pero en su buzón de e mail (era un boleto electrónico), y ¿cómo obtenerlo cuando estábamos ahí, en facturación? Acompañada por mi querida amiga Catalina, mientras yo guardaba el equipaje las dos corrieron a buscar cómo acceder a internet. Tardaron, lo consiguieron, y después… ¡no había cómo imprimir! Y el tiempo se acababa, la supervisora de Delta quería cerrar ya la facturación. Discutimos y logré que pasaran nuestro equipaje e imprimieran pases de abordar, que nos entregarían sólo si Vivienne mostraba el boleto. A Vivienne se le ocurrió una idea que jamás imaginé que colara: a falta de impresora, ¡tomó una foto de la pantalla de la computadora con su teléfono celular! Regresó con él, la mostró a los de Delta, pensé que se reirían y… ¡sí! ¡Les pareció bien! Nos dieron los pases y muchas gracias.

Nos pusimos en la fila para pasar seguridad, nos estábamos despidiendo de Catalina cuando los de Delta llegaron de nuevo: “¡Oye! ¿Y a dónde va ese billete que nos has mostrado?” A Nueva York. “¿Pero no tienes uno que diga que vas a Australia, o a otro país de Sudamérica? (Hay tanta gente en España que no comprende que la división entre América del Norte y Sur está miles de kilómetros al sur de México.) ¡Tienes que salir de Estados Unidos!” Ese boleto es ida y vuelta, va a Nueva York y de vuelta a México. “¡Pero tienes que salir de Estados Unidos!” Por eso, voy a México. “¡Eso sigue siendo Estados Unidos!”

Cara de mega-what! Pero sin tiempo para discutir, el vuelo salía en 40 minutos. Interrumpí, dije que Viv tenía otro boleto fuera de lo que fuera que ellos imaginaran que era Estados Unidos, corrimos a otro lado y con la laptop, cambié los datos de un viejo boleto electrónico e improvisé un billete para Australia. Tomamos una foto con el celular y ¡listo!

¡Pero faltaban 20 minutos para el despegue! ¡Ya iban a cerrar la puerta de embarque! Teníamos todavía los pases y con ellos cruzamos seguridad como un viento antártico, ni siquiera volteamos a decirle adiós a Catalina, empujamos gente, tiramos ancianitas y niños de pecho, hicimos rodar un puesto callejero de frutas ‒vale, no los hay en los aeropuertos, pero siempre pasa en las pelis‒, el oficial de migración apenas pudo ojear nuestros pasaportes, corrimos los 200 metros planos hasta la puerta número 2,545 (o al menos me pareció que tenía ese número), y la gente de -Delta nos vio llegar con enorme alivio. “¡Es que ya se va, ya se va!”, dijeron, “¿traéis el billete?” Sí, Vivienne en su móvil… ¿Vivienne? No estaba. La supervisora ordenó cerrar la puerta de embarque. ¡No! Pero Viv apareció de pronto: casi se había caído en la carrera porque tenía las cintas de los zapatos desabrochadas, y debió detenerse a arreglarlas. Sacó el celular, mostró la foto, ¡oh qué bien! Pero… mi fama global de falsificador se fue al piso. Todo estaba perfecto, había tenido el cuidado de buscar vuelos reales a Australia por si los querían comprobar, parecía correcto, pero… ¿y qué día sale tu vuelo, guapa? ¡Había olvidado poner la fecha!

Chau.

Un día más en casa de Catalina. Viv compró un billete a Australia. Y fuimos al día siguiente. Muy sonrientes. Ahora sí traemos todo. Impreso, para que no haya problema. Sí, mira, sale a Australia en febrero. “Muy bien”, dijo la chica, “¿cuándo dices que sale? ¿En febrero? ¿Cuándo se cumplen los 90 días?”, preguntó a su supervisora. “El 5 de enero”. “No puede volar”. Pero, ¿por qué? “Tiene que salir de Estados Unidos antes de 90 días”. ¡Pero no va a Estados Unidos, va a México! “Eso sigue siendo Estados Unidos, de acuerdo con la legislación de Estados Unidos”. ¡Pero no con la de México, y México le da permiso de quedarse 180 días! “No podemos dejarle [nótese el leísmo] abordar si no cumple los requisitos de Estados Unidos”.

Pues ya, pensé. Tendremos que modificar su salida a Australia. Que se vaya cuando Bush quiera. Pero Viv escogió sacar los guantes, pelear, gritar en inglés, castellano y lenguaje gutural, la supervisora y otros discutieron, llamaron por teléfono con no sé quién, y de algún lugar del mundo salió una autorización. De los australianos no se ha sabido que amenacen la seguridad nacional de Estados Unidos. Que la dejen pasar.

***

Llegamos a Atlanta. Pasamos migración, qué lata, sin problemas para Viv, no tuvimos que sacar nuestro equipaje porque Delta nos hace el gracioso favor de liberarnos del trámite, seguridad, el mostrador de Delta, todo. Por fin íbamos a abordar el segundo vuelo a México. Pero la fila estaba exageradamente lenta. Cuando entramos en el gusano de acceso al avión, vimos que guardias de seguridad habían montado un operativo sorpresa e interrogaban con detenimiento a cada uno de los dos centenares de pasajeros. A un mexicano, uno de ellos le gritaba: “¡Así que has pasado 11 años de ilegal en Estados Unidos!” Sí, pero ya me voy. “¿Y me enseñas esta green card falsa?” Sí, pero ya me voy. El guardia no parecía dispuesto a dejarlo regresar tan fácilmente, con éxito y sin consecuencias. Al fin y al cabo, el chico sólo iba a salir poquito, México es el afuera interior de Estados Unidos. No pudimos saber más porque otro se plantó frente a nosotros. A mí me hizo poco caso. Fue contra la australianita. Qué iba a hacer a México, si vivía allí, si era ilegal, y sobre todo: “¿Qué clase de relación tienen ustedes dos?” Si de verdad quería saberlo y tenía tiempo, podíamos salir a tomar un café, quizás nos pudiera hablar de su experiencia también y darnos algunos consejos. Pero el vuelo se iba, los pasajeros presionaban, Viv no tuvo la cortesía de invitarlo al café y él, ofendido, nos dejó ir.

Make a Comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

11 comentarios to “De cómo descubrí que México sí pertenece a Estados Unidos”

RSS Feed for Mundo Abierto Comments RSS Feed

Nunc a imagine que llegáramos a esos extremos, veo por las experiencias tuyas y Walter de que los aeropuertos serian excelentes proveedores de culebrones dignos de Televisa, igual hasta mejorarían y se volverían creativos

No entiendo, los que decian que Mexico era parte de EEUU eran los empleados de Delta en Barcelona? eran españoles o gringos? tanta ignorancia es intolerable, no pueden meter una queja o algo? no se de donde salio esa idea que somos parte de EEUU me paso que por unos amigos holandeses me entere que a los mexicanos nos dicen gringos porque somos iguales (me indigne!) en Canada tambien piensan que somos parte de Gringolandia y en muchos paises de Europa se sorprendieron cuando les dije que en Mexico hablabamos español y no ingles como EEUU :S

No, eran españoles pero no es por ignorancia, ellos están siguiendo los procedimientos establecidos de su empresa. Y la empresa sigue los lineamientos de la migración gringa, que se los friega si ellos aceptan que suba un pasajero raro a sus aviones.

Algo similar pasó en Sydney en febrero, aunque sólo entendimos de qué se trataba hasta ahora. Viv venía para México, vía L.A., y los de Qantas, aerolínea australiana, querían ver un boleto que la sacara de América del Norte. Por suerte, como ellos no pertenecen a EU y también están molestos por tanta lata que dan en EU, al ver que ella no tenía ese boleto, ellos mismos le hicieron una reservación y la imprimieron, aunque no la tuviera que pagar, sólo para cubrir el requisito.

En otras palabras: ésta es la política oficial de migración de EU, asegurarse que todos los ciudadanos de países de fuera del área de Norteamérica salgan de Norteamérica, que no se queden cerca de sus fronteras. México y Canadá sólo son un colchón y, para EU, sus decisiones son tan importantes como las de tu colchón cuando te recargas sobre él. Si un turista europeo quiere venir a México por seis meses, como lo autoriza la migración mexicana, o quiere empezar en México su viaje y después seguir por tierra hacia el sur, tiene que volar por cualquier lado menos EU, porque si su vuelo hace escala en EU, entonces tendrá que sujetarse a las reglas de EU.

ah que pin*&es gringos, perdon Temoris pro la expresion tan vulgar en este blog decente pero es que de plano, y yo que pense que los mas odiados por los gringos eramos nosotros, nunca pense que le hacian esto a los australianos o europeos, pobre de Viv tener que estar pasando por estas cosas cada que salga de Mexico y quiera regresar.

Y no hay manera de quejarse? no se en Mexico porque mal que bien nos estan espantando a nuestros visitantes, “nuestros” que quede claro, ellos van a Mexico y si nosotros no les pedimos visa ni nada mas porque habrian de pedir ellos, ja! era lo que nos faltaba.

jajajajaja qee entretenidoo relatooo !!!!! y quee engorrososs tramitess!!! tramitess legislados con las patas porsupuesto !! jajaja un besoo y todo mi carinñoo!! claudia alegre

La terrible burocracia es igual en todo el mundo pero los aspectos de seguridad impuestos por el gobierno de los EEUU son incomprensibles sobre todo considerando que lo del 11 de septiembre fué orquestado por el mismo gobierno norteamericano como has quedado al descubierto por diversas evidencias de algunos investigadores y periodistas. Saludos de su amigo Alberto Diaz

inaudito. muda.

no lo puedo creer!! no sabia que llegaban a tal extremo!

jajajajaja es la cosa mas graciosa ke el leido en mi vida jajajaja pero asi pasa en todos lados y no me refiero a paises, me refiero a cualkier situacion burocratica jajaja y mas si tiene algo ke ver con algo de relaciones exteriores. pero por lo ke leo creo ke se el problema se debio a ke las zonas del aeropuerto no son precisamente mexico es como una zona libre no? y la aerolinea con la vuels se hace responsable de ti, ene ste caso delta,, bueno yo supongo por experiencias jejeje bueno saludos y ya no viajes con delta jajaja

No me sorprende mucho la burocracia de los tramites de entrada a “territorio americano” como se consideran los aviones de compañias gringas. Lo que si me dejo pasmada es la idea de que, para ellos, Mexico es territorio-USA. Es el colmo de ser “the backyard” de USA.

Felicidades por tu blog, por el nuevo viaje de la Ruta de la Seda y por compartirnos comentarios inteligentes sobre tus viajes. Y te agradezco que respetes nuestro maravilloso idioma y no te hayas sumado a la incontrolable ola de escribir el español mutilado (ke, cualkier, kien, etc) con el pretexto de agilizar la escritura electronica.

Saludos desde Durango, Mexico

Delicioso artículo, no tiene desperdicio!


Where's The Comment Form?

Liked it here?
Why not try sites on the blogroll...

A %d blogueros les gusta esto: