El absurdo del impasse presupuestal en California

Posted on 19 septiembre, 2008. Filed under: Eileen Truax -Los Ángeles | Etiquetas: |

Eileen Truax/Los Ángeles

Delgadita, morena, con gesto serio y marcadas ojeras, Berenice da la impresión de ser una persona triste; pero cuando empieza a relatar su historia aparece una jovencita decidida a salir adelante, gracias al apoyo que ha recibido en el Women’s Transitional Living Center (WTLC).

Esta organización, ubicada en el sur de California, ofrece albergue a mujeres víctimas de violencia doméstica y tráfico de personas. Durante 31 años ha operado con financiamiento público, en su mayoría proveniente del estado. Sin embargo en unos cuantos días, el centro podría cerrar dejando en la calle a jóvenes como Berenice.

En junio pasado, la Asamblea de California –de mayoría demócrata- y el gobernador republicano Arnold Schwarzenegger, iniciaron un absurdo juego de vencidas en torno a la aprobación del presupuesto estatal. Reconociendo ambas partes la necesidad de tomar medidas drásticas para subsanar el déficit presupuestal que asciende a 15 mil millones de dólares, la disputa ha girado en torno al mecanismo idóneo para lograr este objetivo: las posturas de ambos bandos han ido como péndulo, de medidas que podrían desembocar en un endeudamiento aún mayor a largo plazo, a recortes en programas vinculados con áreas tan sensibles como la salud y la educación; la última, proveniente de la mesa del gobernador, ha sido tan absurda como presupuestar por adelantado los impuestos a recibirse durante el próximo año fiscal.

Sin entrar en los detalles del debate, me limito a sintetizarlo en que durante tres meses el congreso local ha rechazado las propuestas de Schwarzenegger, y éste ha ejercido su derecho al veto en las iniciativas aprobadas por los legisladores. El año fiscal, que inicia en julio, llegó sin presupuesto aprobado y las semanas empezaron a transcurrir. Y ya vamos para tres meses.

Las agencias que dependen completamente o en gran medida del dinero público, como clínicas de atención gratuitas o de bajo costo; centros de cuidado infantil para padres que trabajan; centros de apoyo psicológico, y refugios como el WTLC, primero echaron mano del dinero que tenían ahorrado; después empezaron a pedir dinero prestado, y hace dos semanas,algunos empezaron a cerrar.

Cada día se escuchan decenas de historias: padres que están indecisos entre seguir trabajando o quedarse en casa con los hijos porque no pueden pagar una guardería privada; personas que deben cesar un tratamiento médico, y que probablemente terminarán yendo en algún momento a la sala de emergencias de un hospital público, a recibir un servicio que le costará cinco veces más al propio estado; personas desempleadas que han dejado de recibir el seguro de desempleo, porque el dinero está ahí, pero sin presupuesto no fluye.

Pero de todas las historias, la del WTLC es la que más me ha impactado, por la enorme vulnerabilidad de quienes ahí son atendidas.

Berenice, joven mamá de un niño de 2 años y otro de 7 meses, llegó al centro en medio de una crisis personal que incluía violencia doméstica, consumo de drogas y el riesgo de perder la custodia de sus dos hijos.

“Iba a ser arrestada y me iban a quitar a los niños si no entraba a un programa, y no quería perderlos”, dice sobre el motivo que la llevó a buscar ayuda. Cuatro meses después, Berenice atiende a sus hijos; el más grande la conoce poco, ya que desde los tres meses de edad lo cuidaron por ella. El tiempo que ha estado en WTLC ha servido para crear un lazo con él, lo cual, dice, la hace sentir que está haciendo bien las cosas.

“Mucha gente me dijo que tenía mucho que probar, pero tan sólo en los últimos dos días siento que lo he hecho; no estoy en la cárcel, no estoy usando drogas, y mi niño ahora ya me dice mamá”, dice con una paz que contagia.

En el sitio viven 61 mujeres y 61 niños, 23 de los cuales son menores de 5 años; la mayoría de los ahí refugiados son hispanos. Además de los casos de violencia doméstica, el albergue aloja a mujeres que han sido víctimas de tráfico de personas con fines de explotación sexual o laboral, muchas de las cuales tienen necesidades especiales de seguridad debido a que han aceptado testificar en contra de los traficantes. Si el albergue cierra sus puertas, las mujeres indocumentadas sólo tienen dos opciones: o regresar a sus países, donde los traficantes las tienen ubicadas, al igual que a sus familias, o quedar en custodia de las autoridades de inmigración.

Para quienes son víctimas de violencia el asunto tampoco es sencillo; podrían enfrentar la situación de tener que ir a la calle, o en un caso peor, de regresar con la persona que abusa de ellas. Para alguien como Cora, otra de las mujeres refugiadas ahí, este sería el peor escenario. A sus 48 años de edad, y en medio de una crisis por uso de drogas, Cora tuvo que recurrir al programa de WTLC para escapar de quien abusaba de ella. Hoy está a punto de finalizar la primera etapa del programa de rehabilitacieon y aspira a, en dos años, estar completamente reincorporada a su vida, sin dependencias, con un empleo y un ingreso sólido.

“Yo pienso que ellos tendrían que pensar en las consecuencias que tiene para las personas el que no nos den recursos”, dice Cora sobre los legisladores estatales y el gobernador. “No somos números; en algunos casos, como el mío, estar aquí es cuestión de vida o muerte”.

 

* Este texto es una adaptación de una historia publicada originalmente en el diario La Opinión de Los Ángeles. Los nombres de las entrevistadas fueron cambiados por motivos de seguridad.

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3 comentarios to “El absurdo del impasse presupuestal en California”

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Ese “tipo” sigue pensando que la vida es una película cuyo guionista resolverá los problemas de un plumazo o peor aun es un egoísta enfermo de poder.

Ah pero eso si, seguimos pagando la guerra aunque tengamos que sacrificar educacion, salud y programas sociales, total esos ni son tan importantes como el petroleo…

Perdón Eileen, pero este comentario es una prueba. Resulta que intento enviar un comentario a Témoris al post “El descubrimiento de Bolivia”, pero me responde con un “discarded”. A lo mejor es por la cantidad de comentarios…

Un saludo desde Hungría,

Domingo


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