El aborto en la corte: el juez decide contra el derecho a decidir

Posted on 25 agosto, 2008. Filed under: Témoris Grecko | Etiquetas: , , |

Por Témoris Grecko / Tucson, Arizona

 

A partir de hoy, lunes, la Suprema Corte de Justicia de México discutirá las acciones de inconstitucionalidad presentadas por la Comisión Nacional de Derechos Humanos y la Procuraduría General de la República en contra de las reformas a leyes locales aprobadas por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (Ciudad de México), que despenalizan totalmente la interrupción del embarazo, si se realiza antes de las primeras trece semanas (el DF es la única demarcación de América Latina, fuera de Cuba, donde el aborto está despenalizado).

 

El debate empieza mal, porque el ministro encargado de presentar la ponencia, Sergio Salvador Aguirre Anguiano, decidió reinterpretar y tratar de rescribir la Constitución mexicana con base en su fe, no en la razón, la ciencia, la salud pública ni la ley. Esto significa que el derecho de la mujer a elegir, que por fin fue reconocido legalmente en 2007, podría ser abrogado por las convicciones espirituales de una persona. Mal asunto para el Estado laico, que ha logrado resistir tantas ofensivas políticas y legislativas de la ultraderecha católica, ser herido por la daga de quien debe defender su virtud.

 

Cuando la ALDF votaba la reforma, en abril de 2007, los obispos amenazaban con excomuniones y manifestaciones impactantes para evitar lo que habían llamado, sin sentido de la moderación, un “nuevo holocausto”. Pero esas amenazas, que tan bien funcionaron en el pasado, sirvieron para poco frente a una sociedad, la del Distrito Federal, que pese a sus numerosos fallos se ha liberalizado mucho en sus actitudes y convicciones. La excomuniones no espantaron y no había poder de convocatoria para tales manifestaciones masivas. Los caminos viables para emprender acciones estaban en otro lado: en el Poder Ejecutivo Federal, a través de la Procuraduría General de la República, y, por contraste, en la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), un órgano autónomo del gobierno (aunque no de la fe). En el primer caso, se trataba de hacer efectivo el respaldo del presidente Calderón, quien anteriormente se había manifestado contra el aborto, como lo hizo también su esposa, Margarita Zavala, dos días antes de la votación.

 

En el caso de la CNDH, se daba una circunstancia especialmente favorable: en 1999, la ultraderecha había logrado colocar al frente de ella a uno de los suyos, José Luis Soberanes, señalado por su cercanía al Opus Dei y confirmado en su puesto en 2005, por seis años más. No había duda de su posición: en 2002, por ejemplo, había entregado todos los reconocimientos anuales de la Comisión a grupos de la extrema derecha católica, como el Comité Nacional Provida, la Asociación Nacional Cívica Femenina, la Unión Nacional de Padres de Familia, A Favor de lo Mejor, Vida Humana Internacional y la Asociación Mexicana de Malta. En su discurso, había afirmado que “el derecho a la vida (desde la concepción)” es el primero de los derechos humanos. Luego le había cedido el micrófono al líder pro vida Jorge Serrano Limón, quien describió la práctica del aborto como “un verdadero genocidio en el mundo moderno”.

 

Así, el 25 de mayo de 2007, una dependencia gubernamental y un órgano autónomo coincidieron al presentar sendas acciones de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia. La CNDH argumentó que las reformas “rebasan el ámbito local” y que por lo tanto no son competencia de la ALDF, sino del Congreso de la Unión; que “existen contradicciones entre las leyes locales aprobadas” y los convenios internacionales signados por el país; que se les otorga capacidad de decidir a mujeres menores de edad, que por definición carecen de ella; y que hay “imprecisiones, lagunas y dudas entre la población” sobre los servicios que brindan los servicios del DF y los federales, lo cual afecta el derecho fundamental de la seguridad jurídica. Y como para disipar dudas sobre sus motivaciones, la Comisión afirmó que “el debate no puede centrarse en razones religiosas o de Estado laico, lo que deberá analizarse es si las reformas aprobadas son correctas, y eso le compete definirlo a la Corte”.

 

Muchos no se lo creyeron. El escritor Carlos Monsiváis comentó: “Así que las razones del Estado laico son prescindibles en un Estado laico, precisamente el mismo que emplea a Soberanes”. El experto en religión Roberto Blancarte, quien se precia de ser amigo del presidente de la Comisión, escribió que entendía que Soberanes no estuviera personalmente de acuerdo con la despenalización del aborto, “lo que no concibo es que haya arrastrado a la CNDH a una posición moralista, escudándose en argumentos legalistas. (…) Todos tenemos creencias y opiniones, pero no podemos utilizar a las instituciones que están bajo nuestra responsabilidad para empujarlas; éstas deben responder únicamente al interés público, que es el de todos y no el de unos cuantos”. Y se dijo sorprendido porque él creía que las comisiones de derechos humanos “trabajan para ampliar los derechos de las personas, no para limitarlos”.

 

La PGR, por su lado, centró su alegato en el principio de que una norma no puede “permitir la privación de la vida del producto de la concepción, ni discriminar su protección por determinadas características, como sería la temporalidad de gestación”. Monsiváis lo describió como “un planteamiento estrictamente religioso”.

 

Se trata de un argumento que cae sobre un aspecto fundamental del debate religioso-jurídico-científico sobre el aborto: saber en qué momento aparece un individuo. Lo jurídico está en medio de los otros dos, porque el legislador tiene que decidir si le dará más peso al dogma religioso o a la evidencia científica. El Vaticano asegura que hay un individuo desde el instante en que el espermatozoide fecunda el óvulo y, por lo tanto, interrumpir el embarazo es llanamente asesinato. La perspectiva de la PGR asume que esto es cierto, que se está privando de la vida a un ser humano y no se le da protección a causa de una discriminación por la temporalidad de su gestación.

 

Sería distinto si el fiscal de la nación atendiera la evidencia científica. Julio Muñoz Rubio, profesor de biología celular de la Facultad de Ciencias de la UNAM, publicó en La Jornada en las semanas previas a la despenalización un artículo en el que trata de exponer en términos sencillos cuándo hay un individuo y cuándo no. Afirma que el Vaticano tiene una “completa confusión entre lo que es vida y lo que es un individuo biológico”. Muñoz se basa en la teoría celular de Theodor Schleiden y Mattias Schwann, aceptada por la ciencia desde hace ya dos siglos (como la teoría de la evolución, pero a la Iglesia le toma un poco tiempo procesar esas cosas), para explicar lo siguiente:

 

“Cuando un espermatozoide fecunda a un óvulo, se forma una nueva célula, distinta a las dos que le dieron origen, pero sigue siendo una célula. La diferencia fundamental es que esa nueva célula contiene la información genética de los dos potenciales progenitores del individuo que está por producirse, pero que aún no lo es. El hecho de que esa célula-huevo sea el resultado de esa fecundación del gameto femenino por parte del masculino, no le confiere el estatus de individuo biológico, pues no puede sobrevivir de manera independiente a quienes sí son individuos biológicos: la madre y el padre. Solamente los individuos biológicos pueden desarrollarse y sobrevivir de manera independiente a otros de su misma y de otras especies, gracias al proceso de diferenciación y especialización de sus partes. En el caso de los vertebrados superiores, grupo al cual pertenece el ser humano, ni embriones ni fetos pueden considerarse individuos biológicos pues carecen del desarrollo que les permite alcanzar esa independencia en su existir, aunque estén compuestos de células y, por lo tanto, haya vida en ellos, pero no individuación. Por esa sencilla razón, la destrucción de una célula o un conjunto de células cualquiera del ser humano no puede ser considerada un homicidio”.

 

Añade que si la tesis de los pro vida “fuera correcta tendríamos que extenderla a cualquier modalidad de pérdida celular. Cualquier hemorragia sería un asesinato de células del tejido sanguíneo y tendría que ser sujeto de persecución legal, en algunos casos con la atenuante de la involuntariedad del ‘homicidio’, como en la menstruación, pero no lo sería así en el caso de la pérdida de células del tracto bucal expulsadas en un escupitajo, o en la extracción de una muela, menos aún en la amputación de un miembro”.

 

Además del argumento científico, está el argumento social: el de las madres adolescentes, el de los abortos clandestinos, el de las mutilaciones y las muertes que esto provoca. El aborto es un problema de salud pública y como tal debe ser tratado. Y la ley que garantiza el derecho a la vida no se refiere a la vida celular ni a los cigotos. Es por ello que la Iglesia, el gobernante Partido Acción Nacional y los grupos extremistas católicos han realizado (y fracasado en) numerosos intentos de añadir “desde la concepción” a la garantía constitucional del derecho a la vida.

 

Pero al ministro Aguirre Anguiano no le importa. Ni la ciencia, ni la ley, ni la salud pública son para él más importantes que su fe. Y por la fe que niega a la razón, plantea en la ponencia que ahora discute la Corte que las reformas aprobadas por la ALDF deben ser declaradas anticonstitucionales y que las mujeres que aborten deben recibir una condena de cárcel por un periodo de tres a seis meses. Todo esto con el objeto de garantizar la protección del “bien jurídico tutelado”, que es precisamente el feto o el cigoto. Su dictamen evade por completo cualquier discusión científica sobre en qué momento el producto del embarazo es individualmente viable y adquiere derechos constitucionales, y propone imponer sin más argumento que el peso de su cargo lo que los legisladores de derecha han fracasado en conseguir: que la ley fundamental consagre el derecho a la vida “desde la concepción”.

 

No le será fácil, sin embargo. Para que la ponencia tenga éxito, debe ser apoyada por el voto de 8 de los 11 ministros. En quienes esperamos que prevalezca la razón, no la fe.

 

NOTA: “El vocero de Dios. Jorge Serrano Limón y la cruzada para dominar tu sexo, tu vida y tu país”, libro de Salvador Frausto y Témoris Grecko que tiene mucho que ver con este tema y que será publicado por la editorial Random House Mondadori, será presentado en octubre.

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29 comentarios to “El aborto en la corte: el juez decide contra el derecho a decidir”

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Información que desconocía: el ministro Aguirre Anguiano fue regidor en Guadalajara por el derechista PAN en 1985 y después fue candidato panista a diputado, pero perdió.

Sus posturas como juez de la Corte han sido fiel reflejo de las del PAN. Desde su puesto actual, protegió al gobernador panista de Morelos, favoreció a Fox, colaboró en el intento de desaforar a López Obrador, sugirió que la periodista Lydia Cacho (perseguida por los poderosos pederastas a los que denunció) es una mentirosa, desprotegió a las personas con VIH seropositivos discriminadas en el Ejército y las llamó “severo problema bacteriológico”…

Más en http://www.eluniversal.com.mx/nacion/161896.html

Hola Témoris:

Me gustaría saber si la actual ley que permite el aborto es viable en la vida real, es decir, si se cuentan con los servicios médicos rápidos y eficientes, así como con el apoyo psicológico que las madres requieren. De lo contrario, estaríamos presenciando una vez más el blablabá de siempre…
saludos!!!

Un artículo bueno, que da un panorama amplio de la controversia que, desafortunadamente, tenemos que presenciar los mexicanos. Gracias a Témoris.

Margarita, las instalaciones para los abortos que se tienen en el DF, no son, ni con mucho, los hoteles de lujo a que están acostumbrados los ricos de este país, pero son, ni duda cabe, muy dignos, limpios y seguros. Además de eso, hay un apoyo psicológico antes y después del aborto, lo que lleva calificar este sistema, como único (Cuba es caso a parte) en América Latina.

Saludos desde esta brumosa ciudad de México.

es increible lo hipocritas que son los catolicos…

Mi Querdio Témoris: Desafortunadamente por razones de tiempo hasta el día de hoy tuve oportunidad de leer tu artículo. En público y en privado he sostenido mi postura a favor del derecho de la mujer a decidir sobre el ser o no madre. Sin embargo disiento de tu postura respecto de lo que se debió o no ponderar en el proyecto presentado por la ponencia del ministro Aguirre… “Su dictamen evade por completo cualquier discusión científica sobre en qué momento el producto del embarazo es individualmente viable y adquiere derechos constitucionales, y propone imponer sin más argumento que el peso de su cargo lo que los legisladores de derecha han fracasado en conseguir: que la ley fundamental consagre el derecho a la vida “desde la concepción”,ya que lo que la corte está discutiendo no es, al menos formalmente, si el aborto es bueno o malo, sino si la Asamblea Legislativa excedió o no sus facultades constitucionales al legislar en materia de salud, concluyendo el día de ayer, afortunadamente en mi sentir, que no lo hizo.

Yo quisiera saber qué argumento científico sostiene la afirmación de que un individuo biológico se constituye cuando una realidad biológica es viable de manera independiente. Empíricamente se demuestra sin duda alguna que el embrión no puede vivir de manera independiente. Pero la ciencia no consiste en simples demostraciones empíricas. Siempre hay un paradigma de interpretación que no se demuestra empíricamente, mediante el cual se da significado a los hechos. Sobre eso estoy preguntando:¿de dónde se deduce que la viabilidad es el criterio de la individualidad biológica?. Sería esa una interpretación un tanto confusa, puesto que todos los seres vivos dependen de algún modo del entorno. ¿No es un individuo biológico una persona que depende de una máquina para respirar?. No hace falta profundizar demasiado en el panorama de la biología actual para observar que la individualidad o la autonomía de un ser vivo tiene más que ver con el hecho de que existe una clausura organizativa y un funcionamiento coherente de un todo. El comportamiento del sistema está determinado por las propias operaciones del sistema. La interacción con el entorno puede modificar la estructura del sistema pero es el sistema modificado el que explica los cambios que se observan. Por poner sólo un ejemplo de tantos, mencionaré la teoría de la autopoiesis de Maturana y Varela. Son muchos los científicos y pensadores que están a favor del aborto y sin embargo reconocen que el embrión es necesariamente un individuo biológico para poder explicar lo que se observa durante el desarrollo. No sé si éstos serán una mayoría, pero si puedo decir que lo d la viabilidad como criterio de individualidad sólo lo escucho en el contexto del debate del aborto y nunca en contextos de discusión científica. Aún en el contexto de la discusión sobre el aborto observo que la mayoría de las veces, los que defienden la legalidad del aborto argumentan que el embrión es un individuo biológico aunque no una persona. Lo que ocurre es que para defender esa tesis se suele recurrir a argumentos metafísicos sin relación con paradigma científico alguno. Por lo mismo desconozco por completo en qué ciencia se basan para definir la individualidad como un sinónimo de viabilidad autosuficiente. Y lo que más me sorprende es que se pueda considerar esa idea como demostrada científicamente y sin posibilidad de controversia.

Arché tiene toda la razón; de hecho, si la viabilidad independiente fuese el criterio para determinar si se trata o no de un ser humano, no tendríamos por qué considerar a un recién nacido como un ser humano. Por eso hay que tener cuidado cuando utilizamos estos argumentos pseudocientíficos. Al usarlos queremos hacer creer que la ciencia está de nuestro lado, cuando en realidad no entendemos lo que la ciencia puede determinar y lo que no. Científicamente podemos observar el desarrollo de un embrión, feto, bebé, niño, adulto; pero no existe una definición científica de en qué momento se trata de un ser humano.

Con lo que dices, rolva, no estoy muy seguro de hasta qué punto podemos estar de acuerdo. Entiendo que quieres decir que la ciencia puede contestar a ciertas cuestiones pero no a otras. Por otro lado dices que la ciencia puede “observar” el desarrollo pero no demostrar cuándo el embrión se convierte en una persona. Científicamente se puede hacer una descripción pero no una interpretación de lo que se describe con respecto al surgimiento de un nuevo ser humano. Si lo que quieres decir con esto es que la ciencia responde a un tipo de preguntas y la filosofía o la teología a otro tipo de preguntas no estaré de acuerdo contigo. Yo pienso que la pregunta que nos ocupa de cuando surge un ser humano, debe contestarse utilizando los elementos que proporciona la ciencia como fundamento. Lo que digo es algo así como hacer filosofía con los datos científicos(aunque no es exactamente eso). Como dices, no debemos dar por supuesto qué es lo que la ciencia puede aportar y lo que no. Pero no se si esto significa para ti que es imposible saber qué debemos hacer con lo que aporta la ciencia y entonces debemos recurrir a una fuente filosófica ajena a la ciencia. Yo lo que creo es que puede y debe realizarse ese trabajo de averiguar qué es lo que puede aportar la ciencia. Y si este trabajo no podemos definirlo como científico, llámese filosofía o epistemología o como sea, creo que cualquier tipo de conocimiento debe ser coherente con la ciencia.
Por otro lado la ciencia ya no se entiende como un conocimiento construido sobre hechos empíricos. Cuando dices que la ciencia sólo puede “observar” me sugiere que es eso lo que piensas. Sin embargo la mayoría de filósofos de la ciencia ya no piensan de esa manera. La ciencia ya no sólo maneja unos datos supuestamente objetivos, sino también un conjunto de criterios en cuyo contexto se da un significado a los hechos. Lo que hacen los científicos es parecido a lo que hace un ciego al golpear con el bastón para reconocer su entorno. Utiliza una herramienta que al interaccionar con aquello que no ve, recibe unos sonidos ordenados. Lo que se recibe depende tanto de lo que está “ahí fuera”, como de la herramienta que utiliza. Por eso hace falta algo más que “observar” pasivamente para reconocer qué información podemos extraer de esa actividad. En el caso de la ciencia el bastón puede ser mucho más sofisticado que una simple vara rectilínea. El paradigma de consenso es esa herramienta. Se puede decir que la parte teórica es inseparable de los hechos empíricos. Ese paradigma es el que dirige la actividad de un colectivo de científicos. No existe en absoluto esa base teórica para la suposición de que la viabilidad es el criterio de individualidad. Sí existe sin embargo esa base para afirmar que desde el momento en que se constituye la unidad coherente del embrión tenemos un individuo biológico cuyas transformaciones están subordinadas a mantener esa coherencia y unidad que lo convierten en un individuo.
El elemento que puede aportar la ciencia es en mi opinión, que la persona y el adulto son una y la misma entidad. Y esto, independientemente de los distintos conceptos filosóficos de lo que es una entidad. Ya se mire como una sustancia real o como una actividad, el organismo que se desarrolla es una sola “cosa” espaciotemporal entre la fecundación y la muerte, o bien una actividad autoreferida. No voy a decir que entonces queda demostrado “científicamente” que el embrión es un ser humano o que la vida de una persona empieza con la constitución de la unidad coherente del embrión. Pero sí diré que la ciencia ha fundamentado esa conclusión. No puedo decir lo mismo de las razones o argumentos que se esgrimen cuando se defiende que en algún momento del desarrollo surge una persona.
En general, se suele argumentar ésto mediante reflexiones filosóficas que no contaban con el conocimiento científico que hoy tenemos sobre el desarrollo. Lo más gracioso es que esas filosofías tiene su origen en concepciones metafísicas de carácter religioso. Por ejemplo, la capacidad de razonar o la conciencia que tan importante fue para justificar el plan especial de Dios para el ser humano, se consideran como las cualidades esenciales que hacen a una persona ser lo que es, y que por tanto el embrión no puede serlo. De otro lado los creyentes, como es lógico, defienden esa misma tesis (ya dije que es de origen religioso), sólo que consideran que esas cualidades están en potencia en el embrión. Sin embargo los nuevos conocimientos no admiten que esa potencia esté en el embrión.
En cualquier caso resulta curioso observar que los religiosos se aferran a la ciencia como fundamento mientras los no creyentes se aferran a fundamentos metafísicos de origen religioso para justificar la desprotección de la vida embrionaria. Es el mundo al revés. ¿No les llama la atención que el Vaticano contrate a científicos para investigar sobre el estatuto del embrión? ¿No llama la atención que los no creyentes defiendan que la decisión de abortar debe resolverla la mujer porque se trata de una cuestión moral que no puede tratarse desde la ciencia?
En mi opinión, puesto que el asunto es una cuestión muy compleja y además la ciencia del desarrollo está en cierto sentido empezando, las posiciones están siendo definidas, más por las motivaciones personales que por el sentido común. Por un lado la igualdad de hombres y mujeres ante el problema de un embarazo no deseado, el control de la natalidad, el derecho a la intimidad en el ámbito del cuerpo de la mujer, la libertad de tener hijos cuando no se puede o de no tenerlos cuando no se quiere o la utilidad de las células embrionarias para investigar nuevas terapias; y por otro lado el respeto al orden natural creado por Dios, puede explicar que de repente los más materialistas se conviertan en auténticos místicos, y que los más religiosos se conviertan en fanáticos del saber científico.

Arché, muy buenas reflexiones…

Arché,

comparto con otros tus reflexiones, principalmente la última “los más materialistas se conviertan en auténticos místicos, y que los más religiosos se conviertan en fanáticos del saber científico.” Un gran amigo mío, físico, me comentó una vez que mientras más se adentraba en la ciencia, más se acercaba a Dios.

Un saludo desde Hungría,

Domingo

Arche,
Excelente comentario! con alto valor agregado dada la complejidad del tema; igual que los demas comparto tus reflexiones.

Saludos.

Arché, tal vez no estemos del todo de acuerdo. Efectivamente, creo que hay ciertos tipos de preguntas que la ciencia no puede contestar y para lo cual nos basamos en otras cosas como la moral o la filosofía. Un ejemplo es precisamente el tema del aborto; ¿es un embrión un ser humano? Si es así entonces, ¿es aceptable matarlo (si así lo deseamos) dado que se encuentra invadiendo el cuerpo de otro ser humano (la madre)? Y si no es humano entonces, ¿en qué momento se transforma en humano? Creo que este es el tipo de preguntas que no podemos contestar de manera puramente científica. Aún conociendo todos los aspectos físicos del desarrollo del embrión, no podremos contestar las preguntas a menos que utilicemos otra base (filosofía, moral, etc.). Al decir que necesitamos otra base no estoy diciendo que desechemos lo que la ciencia sí puede aportar. En otras palabras, la respuesta a la que lleguemos debe ser consistente con las observaciones y razonamientos científicos. Por poner un ejemplo en otro contexto; no sabemos cómo comenzó el Universo, pero decir que un dios lo creó en unos cuantos días va completamente en contra de toda evidencia y razonamiento científico y es, por lo tanto, una respuesta inaceptable.

Fuera de eso, y no dije que la ciencia “sólo puede observar”. Es claro que los científicos utilizan no sólo observaciones empíricas sino también razonamiento lógico (lo cual se facilita utilizando el lenguaje matemático). Pero ultimadamente, una teoría sólo es considerada ciencia si existen maneras de refutarla mediante experimentos u observaciones. Por ejemplo, Edward Witten (por muchos considerado el Einstein de nuestra era) podrá formular toda una teoría unificadora que se basa en que las partículas más fundamentales son pequeñas cuerdas. Matemáticamente la teoría podría ser descrita como elegante y hasta bella. Pero en tanto no se puedan hacer experimentos que pudieran refutar la teoría no es claro que pueda ser considerada más que una idea y no una teoría científica.

En cuanto a tu conclusión de que el embrión es un ser humano, hay algunos científicos que estarían en desacuerdo. Por ejemplo, he oído a un neurólogo decir que un ser humano se distingue por su actividad cerebral y que esta no se desarrolla sino hasta cierto momento en el feto (no recuerdo exactamente en qué momento). Entonces, desde su punto de vista, un embrión no es un ser humano. El biólogo que menciona Témoris en su post sugiere que el criterio es la viabilidad independiente. ¿Quién está en lo correcto, tú, el neurólogo o el biólogo? Los tres dicen basarse en los hechos científicos. Lo que sucede, de nuevo, es que la ciencia no puede fijar un criterio sobre cuándo un ser humano “surge”. Necesitamos otra base para decidir. Una base que no contradiga los hechos científicos, pero que utilice otros criterios más allá de la ciencia.

Mi posición personal se acerca más a la tuya que a la del neurólogo o el biólogo citados arriba. Ya sea que el embrión es o no un ser humano, en todo caso sabemos que se puede desarrollar para formar un ser humano. Por lo tanto es, por lo menos, un ser humano en potencia. Y de la misma manera que consideramos a los niños humanos aunque no han desarrollado plenamente sus capacidades físicas y mentales, un embrión también debe considerarse digno de consideraciones humanas. Dicho esto, eso no quiere decir que el aborto debe ser prohibido, sino que ahora se requiere otra base, ya sea ética o filosófica o lo que sea, para debatir si el aborto debe permitirse o no.
Algo que me llamó la atención en tu comentario es cuando dices que los nuevos conocimientos no admiten que en el embrión existe la potencialidad del razonamiento y la conciencia. ¿Podrías elaborar sobre este punto? Es decir, si un embrión puede desarrollarse hasta formar un ser humano que razona y tiene conciencia, entonces ¿cómo es que el embrión no tiene esa potencialidad?

En lo personal lo que no entiendo es estas afirmaciones sobre de utilizar otra base explicativa y cosas por el estilo para desligar las decisiones filosóficas de las científicas. La ciencia se monta sobre una base filosófica explicativa. Si un científico elige investigar sobre un tema y no sobre otro, lo hace desde sus preconceptos sobre la existencia humana. Toda acción humana tiene una matriz epistemológica que nos remite a la posición filosófica o a las preguntas trascendentales sobre nuestra existencia. Hasta las posiciones que dicen basarse en una postura científica, es en su esencia una postura filosófica.

Solo aportar esto porque me llama demasiado la atención estas separaciones que hoy, en las universidades (templos de la ciencia) a través de las teorías de los pensamientos complejos y los diálogos de saberes se están superando, sobre todo mediante el cuestionamiento de aquellas entelequias llamadas “disciplinas”.

Saludos a tod@s

Rolva,
Estoy de acuerdo contigo en lo personal, mi pregunta seria en que momento el feto puede sentir dolor? sufre cuando se realiza el aborto? ha determinado la ciencia esto? quizas eso es lo que me acusa a mi, en lo personal, mas conflicto sobre el tema.

Mikele,
Me hice bolas cuando te lei jeje

Saludos!!!

Sencillo María,

Todas las posiciones que asumimos ante todos los temas son filosóficas. Estamos atravesados por nuestra manera de entender el mundo, en como entendemos nuestra existencia en este mundo (algunos dirían “si es que existimos” pero eso es otro tema).

Nuestras decisiones son tomadas sobre una base integral (sobre una posición política, ideológica, epistemológica, religiosa, etc) pero todas se remiten a una matriz filosófica…

ahora si me quedo bien claro y estoy de acuerdo.

gracias por tomarte la molestia de la explicacion Mikele.

Saludos :)

Quiero aprovechar para corregir una errata. Cuando dije en el segundo comentario que “El elemento que puede aportar la ciencia es en mi opinión, que la persona y el adulto son una y la misma entidad” quería decir “el embrión y el adulto”.
Respecto a tú comentario Rolva, si no te entiendo mal, deduzco de lo que dices que cuando se realizan preguntas como “cuándo empieza la vida de un ser humano”, están implicados unos fundamentos que la ciencia no puede resolver. Es decir, que, teniéndolos en cuenta, no son suficientes los datos científicos aunque sí necesarios. Supongo, corrígeme si no es así, que eso que la ciencia no puede proporcionar, es lo que debemos entender por ser humano. Así, antes de que la ciencia pueda responder a la pregunta de cuando empieza la vida de un ser humano, primero debe definirse qué entendemos por ser humano. Y la “base” para definirlo es un conocimiento de naturaleza distinta al que puede proporcionar la ciencia. Llamémoslo a esa otra clase de conocimiento lógica, filosofía, moral, teología… Lo que yo intento decir es que esa filosofía debe ser coherente con la ciencia, debe contar con ella y de hecho necesariamente lo hace aunque no seamos conscientes de ello. Sospecho que cuando te preguntas cuándo empieza la vida de un ser humano, tienes en mente un determinado concepto de ser humano y consideras que ese concepto tiene un origen filosófico. Entonces admitirás que otros tengan conceptos distintos y que ninguno puede tener la pretensión de estar demostrado “científicamente”. Sin embargo creo que ese concepto que tengas ha sido construido de forma coherente con lo que la ciencia nos permitía conocer hasta ahora. Pero ni la ciencia ni la filosofía son estáticas. Si miras la Historia de la Filosofía verás que, tarde o temprano, los progresos en el conocimiento científico han sido asimilados por la filosofía. Teniendo en cuenta que hasta hace bien poco el desarrollo embrionario parecía poco más que un milagro incluso para los científicos, es de esperar que ahora que empezamos a comprenderlo nuestros conceptos de ser humano pueden necesitar una nueva revisión. No lo doy por hecho, pero digo que podría ocurrir. Tu me dices que las preguntas que nos hacemos no dependen sólo de la ciencia sino también de la filosofía. Y yo lo que digo es que la filosofía también se construye sobre el conocimiento científico. Y llega Mikele y nos saca a los dos de este círculo vicioso afirmando que el conocimiento tiene una sola naturaleza y que se construye igualmente mediante las actividades que solemos llamar ciencia y filosofía. Pero Mikele no está siendo coherente con su idea al afirmar que la ciencia es en esencia una filosofía. Sospecho que aquí está utilizando el mismo concepto de filosofía entendido como separable de la ciencia, (entendida esta desde el paradigma positivista). Tampoco estoy de acuerdo en que la ciencia pueda considerarse como filosofía porque el científico decide qué es lo que quiere investigar basándose en su antropología personal. En primer lugar, el conocimiento científico no es el resultado de la actividad de cada individuo. Y siempre se da el caso de que muchos individuos deciden investigar lo mismo y con la misma base teórica (que quizá sea la que te lleva a decir que la ciencia es filosofía). En segundo lugar no podrá investigar más que lo que permita el conocimiento alcanzado hasta ese momento y pueda disponer de las herramientas conceptuales, preceptúales o tecnológicas necesarias.
Al final de todo esto, lo que creo es que todos damos una importancia suficiente al conocimiento científico(sea lo que sea), para el asunto que nos ocupa. Y creo que el nuevo conocimiento en el campo del desarrollo puede transformar nuestro concepto de persona. Por ejemplo, la idea de que la persona es un ser pensante, consciente de sí mismo, con capacidad de sentir placer o dolor y de relacionarse con otros seres, puede cuestionarse si nuestra comprensión del desarrollo depende de que consideremos al embrión y al adulto como la misma entidad relevante. No olvidando que esa imagen de lo que es un ser humano también era coherente con la ciencia. Pero como decía, el conocimiento científico no es estático. En realidad lo que yo estoy proponiendo es prestar mucha atención a lo que la ciencia pueda aportar en el naciente campo del desarrollo, al la vez que se flexibilizan nuestras antropologías para que no funcionen como un prejuicio a la hora de construir los planteamientos.
Lo que me preguntabas sobre la potencialidad del embrión, Rolva, tiene mucho que ver con los nuevos conocimientos en el campo del desarrollo. Durante mucho tiempo el misterio del desarrollo parecía que podía resolverse si encontrábamos en el interior de las células una estructura compleja que explicara el despliegue de complejidad que observamos. Al descubrir la estructura del genoma pareció resolverse el problema. Desde entonces se difundió ampliamente la idea de que el zigoto, al contener la información genética, tendría la potencia para llevar a cabo todo el desarrollo. Pero esa idea nunca llegó a constituir un paradigma científico. Se quedó en una mera especulación. Nadie puede coger un trozo de genoma y decir: “mira, el orden que ves aquí son las instrucciones para construir un corazón”. El error se hace más evidente cuando entiendes por qué se pensó aquello. La lógica reduccionista funciona así: yo anulo un gen, observo la diferencia de resultado con el caso en el que no está anulado, y entonces concluyo que ese gen ha sido responsable del carácter que ha cambiado de uno a otro caso. Cogemos todo el genoma y así será el responsable de todos los caracteres fenotípicos. Se ha confundido una correlación con una relación causal. Ahora sabemos que los cambios que se producen no se explican parte a parte por el orden del genoma, sino por las interrelaciones que hay entre las distintas partes del embrión en un momento dado. La consecuencia es que en el desarrollo no sólo interesa el orden del genoma sino también el orden del embrión como un todo en cada momento. Para explicar cómo se forma el corazón, es necesario que antes se hayan formado las distintas estructuras que constituye el embrión cuando empieza a formarse el corazón. Es decir que la explicación o causa se va constituyendo con el tiempo. Luego el embrión, al principio no tiene el potencial para desarrollarse. El camino se hace al caminar. Date cuenta de lo importante que puede ser esto para la idea tan arraigada de que el embrión es una masa sin forma que va adquiriendo forma por virtud del orden del genoma. Ahora es la “forma” del embrión (analizada en determinada manera) la que explica el desarrollo. ¿Qué significaría entonces que el embrión está incompleto o que no es todavía un ser humano?. ¿Falta completar la ejecución de un programa genético cuando no existe tal programa?. Por otro lado un aspecto importante de ese orden macroscópico del embrión es que sea un sistema organizativamente clausurado, distinguible de su entorno, al igual que lo es el individuo adulto. Esto puede tener consecuencias importantes al analizar en qué consiste nuestro existir y en consecuencia cuándo comienza. Creo que todo esto se debe tener en cuenta, sin presuponer qué es ser humano. Al final de todo esto cada uno sacará sus propias consecuencias seguramente sin que exista un acuerdo total. Pero el consenso no debe suponer necesariamente un acuerdo total. El valor compartido de la confianza en la ciencia puede dar como resultado un “fondo” de consenso con la fuerza suficiente para que decidamos moderar nuestro comportamiento respecto al embrión mediante leyes. Así hemos progresado hasta ahora. Pero de momento, parece que hay demasiadas razones para no acometer frontalmente lo que la ciencia puede aportar a este problema.Perdón por la extencsión. Le he robado un poco el el blog a Témoris.

No has robado nada, Arché, para esto es Mundo Abierto. Yo estoy hasta las narices de trabajo y con un viaje encima, así que no he podido comentar, pero me parece muy interesante, sigan que los estamos leyendo.

Saludos!

Arché, buena e interesante reflexión científica
Solo unos detalles en relación al parafraseo.

“Y llega Mikele… afirmando que el conocimiento tiene una sola naturaleza y que se construye igualmente mediante las actividades que solemos llamar ciencia y filosofía”.

Falso Arché.
Lo que dije fue:

“La ciencia se monta sobre una base filosófica explicativa”.
La ciencia que conocemos es la ciencia moderna, que tiene unas premisas bien definadas de acuerdo a un modo de ver el mundo. Algunos llaman a esto la “matriz epistemológica”, y otros van más allá y la remiten a los modos, no solo de ver el mundo sino de explicar la existencia.

De las premisas modernas nace la idea de “aprehender la realidad”, a través de una serie de pasos, que si se estructuran bien, lograran tal cometido (metodología). Así nace el famoso “método científico”, hoy tan cuestionado. Esto le da sustento a la visión positivista que asomaste por ahí y que, para nada, intento sustentar.
(Alguna aproximación intenté dar con esto: http://mundoabierto.info/2008/01/25/odiseo-las-sirenas-y-la-modernidad/)

“…al afirmar que la ciencia es en esencia una filosofía”
“…está utilizando el mismo concepto de filosofía entendido como separable de la ciencia”
Esto también es falso Arché. Yo no he dicho esto:

A parte de la evidente contradicción (por un lado SUPUESTAMENTE sostengo que filosofía y ciencia son lo mismo, y por otro digo que son separables ¿¿¿???), lo que sostengo es casi lo mismo que sostiene tú en tu último comentario. Lo primero que digo en la crítica es: “lo que no entiendo… cosas por el estilo (como) desligar las decisiones filosóficas de las científicas”.
Si mi crítica es a esa disgregación, no puedo después sustentar que están separadas. De hecho en el segundo comentario digo: “Nuestras decisiones son tomadas sobre una base integral… pero todas se remiten a una matriz filosófica” evidentemente todo guarda relación… relación dialéctica esta.

Efectivamente como dices, todo lo que hacemos (no solo lo científico) es derivado de un contexto social. En ese mismo contexto nos hacemos unos preconceptos, nos socializamos de manera integral. Pero todo a lo que nos adherimos tiene una matriz filosófica que lo sustenta. Por eso nos adherimos al paradigma científico moderno que hoy se encuentra en cuestionamiento. Tomas Kuhn llamaría a este cuestionamiento la crisis del paradigma.

De hecho la ciencia pasa a ser uno de los eslabones (que aunque a su vez se cruza transversalmente con los demás escalones de manera compleja y dialéctica) más superficiales del sustento del pensamiento. Antes están las posiciones filosóficas, ideológicas, políticas y culturales- sociales. La ciencia moderna nace precisamente de un contexto político y filosófico.
Existen otras versiones (la de Johannes Fried por ejemplo) que relacionan el inicio de la ciencia con la idea de pronosticar efectivamente el Apocalipsis.
En cualquiera de los casos resalta el afán que subyace a la acción científica… EL PODER EXPLICAR LA EXISTENCIA HUMANA EN EL MUNDO.

Saludos

Mikele, creo que si vamos afinando en el sentido de las palabras que usamos acabaremos por entendernos. Yo de momento no entiendo por qué te he interpretado mal. Precisando un poco, yo no quería decir que ciencia y filosofía fueran lo mismo o que tú lo dijeras. Tú dices que todo guarda una relación dialéctica. Me imagino que te refieres a la ciencia, la filosofía, la política, etc. Si no damos por sentado que el conocimiento implica , ¿me admitirías que eso que se construye dialécticamente pueda llamarlo conocimiento, a secas? Es ese conocimiento que sale de la relación dialéctica el que he supuesto que no tiene ni naturaleza científica, ni filosófica, etc, ya que surge íntegramente de todas ellas. Por eso interpreté que, mientras yo apostaba por ver la ciencia como base de la filosofía y rolva por ver la filosofía como base de la ciencia, tú nos sacabas del circulo vicioso con la unidad que se desprende de la relación dialéctica entre ambas. La relación es bidireccional entre la ciencia y la filosofía. ¿No te he entendido bien en esto? Si es así, encuentro contradictorio que digas que “La ciencia se monta sobre una base filosófica explicativa”. Para que algo sea la “base” de una cosa, tiene que ser distinto de esa cosa. Si no, sería como agarrarse de las orejas para no caerse. Esa “base filosófica” tendría que ser ajena a la ciencia para poder funcionar como su “base”. Y parece entonces que la relación dialéctica fuera unidireccional. Creo que todo este lío se forma porque tendemos a hablar de ciencia y filosofía en sus sentidos tradicionales para explicar algo distinto. Ya sabes…. la incomensurabilidad.
Si cuando dices que “La ciencia se monta sobre una base filosófica explicativa” te estás refiriendo al paradigma de Kuhn vamos a estar totalmente de acuerdo. Pero en tal caso, a esa base explicativa no la calificaría de filosófica para evitar confusiones, porque esa “matriz epistemológica” es parte integral de la ciencia. A esa “matriz disciplinar”, como la llama Kuhn, no la calificaría como científica, sólo si lo científico se entendiera en el sentido del positivismo. Quizá por eso tú la consideras como una base filosófica; porque no es científica en el sentido positivista.¿No?
Hay otro punto en el que no nos hemos entendido. No sé que parte de mis planteamientos te han sugerido que “todo lo que hacemos (no solo lo científico) es derivado de un contexto social”. He hablado de contextos en relación a los distintos ámbitos de discusión y sobre todo en relación al contexto teórico en el que se desenvuelve la ciencia. En esto sí que voy a estar en total desacuerdo contigo. No creo que el contexto social determine en modo alguno el conocimiento. Por ejemplo, el concepto positivista de la ciencia no hizo que la ciencia fuera realmente positivista. La ciencia siempre fue la misma, a pesar de que pensáramos que consistía en una construcción lógica erigida sobre hechos objetivos y cuyo resultado debía ser una representación de lo real. Toda la teoría epistemológica de Kuhn se construye sobre un análisis histórico. Lo que propone Kuhn versa sobre un mecanismo de progreso que se ha dado desde la antigüedad. La “crisis del paradigma” desvela que el concepto que se tenía de lo que era la ciencia y su producto, estaba, en una expresión de Kuhn, “en cierto modo desviada”. Y sin embargo, la actividad científica de entonces no se distingue de la de ahora ni era menos eficaz. Creo que es discutible que el conocimiento se conforme a partir del contexto social o cultural. Kuhn lo discute ampliamente.
Es sólo una intuición, pero yo diría que tú prestas más atención a lo que sucede en la mente de un individuo que a lo que sucede a nivel colectivo. Es cierto que cada individuo funciona como una marmita donde se cocinan todos los ingredientes (ciencia, filosofía, religión, psicología, influencias del entorno…), y el plato que resulta sería el conocimiento. Kuhn considera que es importante explicar cómo es posible que ante la heterogénea respuesta de los individuos surja un paradigma de consenso. La respuesta a esa pregunta ayudará a reconocer el mecanismo por el que progresa la ciencia. Propone como una de las razones importantes el hecho de que existan valores compartidos por el grupo como la capacidad de predicción o la simplicidad. Pienso que de modo similar, ante la diversidad de posiciones en la sociedad puede desvelarse un sustrato común. Por ejemplo la nueva corriente epistemológica que representa Kuhn. Si se analiza en profundidad, nadie dice lo mismo que otro. Y sin embargo hay algo común que se puede reconocer en el colectivo. Algo parecido creo que pasa con el conocimiento. Es algo que surge del grupo. Y creo que es aventurado suponer que tiene las mismas características de lo que observamos individualmente.

Ups, lo puse entre corchetes….Si no damos por sentado que el conocimiento implica “aprehender la realidad”, ¿me admitirías que eso que se construye dialécticamente pueda llamarlo conocimiento, a secas?

Arché,
Buen debate, nos vamos entendiendo.
Creo que en los primeros párrafos hasta lo pusiste en redacción y palabras más entendibles, gracias.

“Si es así, encuentro contradictorio que digas que “La ciencia se monta sobre una base filosófica explicativa”. Para que algo sea la “base” de una cosa, tiene que ser distinto de esa cosa”
Efectivamente son cosas distintas, una sirve de base a la otra y se relacionan dialécticamente. Para usar tú lógica, para que haya una relación dialéctica también tiene que ser entre cosas distintas… si son lo mismo tal relación (dialéctica) no existe. Por tanto, creo que no hay nada contradictorio en lo que propongo.

Lo que Kuhn llama “matriz disciplinar” dista mucho de lo que yo llamo “matriz epistemológica”, no son lo mismo y si di a entender eso pues, no es así. La matriz epistemológica se refiriere a la postura que se asume ante el otro. En términos investigativo, es como se construye la relación entre sujeto y el objeto.
Kuhn con lo disciplinar se refiere a otra cosa un poco más superficial.

Aquí sería pertinente decir que use UNA categoría conceptual de Kuhn, pero dejo claro que no acompaño toda la línea analítica de Kuhn. No creo que el conocimiento sea producto generado solamente por acumulación, precisamente, para mi a Kuhn le falta un desarrollo más profundo sobre la participación del contexto social.

“La respuesta a esa pregunta ayudará a reconocer el mecanismo por el que progresa la ciencia. Propone como una de las razones importantes el hecho de que existan valores compartidos por el grupo como la capacidad de predicción o la simplicidad”
¿Esto no es el contexto social?

Si dejo alguna otra pregunta sin contestar avísame…

Saludos a tod@s

Mikele, ahora ya entiendo mi error de interpretación. Fíjate lo que son las sutilezas del lenguaje. Cuando comenzabas mostrando tu desacuerdo en “desligar las decisiones filosóficas de las científicas”, yo interpretaba que lo que te incomodaba era separar lo científico y lo filosófico como cosas de distinta naturaleza. ¡Cuántas veces oímos lo que queremos! Ahí creí estar de acuerdo contigo porque pienso que sólo hay un “conocimiento a secas” y que las categorías de ciencia y filosofía apenas significan una especialización en el trabajo o un modo de operar. Ahora entiendo que te referías a algo más obvio: que no deben separarse porque están ciertamente ligadas. Ahora lo que discuto es si la clase de relación que las une implica que tengan una naturaleza distinta o no. Así que, como te entendí aquello, creí que te contradecías porque al establecer una relación unidireccional considero que la diferencia entre ciencia y filosofía parece ser sustancial por la clase de relación que tienen. Creo que este enredo lógico no va a llevarme a ningún sitio, pero aún así voy a ser un poco pesado y voy a insistir. Lo que tengo en mente es algo así como que lo que tu dices pone debajo una cosa y sobre ella se construye la otra. Digamos que hay un molde previo y rígido, que recibe un material moldeable que sería lo científico. Sin embargo yo siempre he imaginado una relación dialéctica como la de dos elementos al mismo nivel; no uno debajo de otro sino uno al lado del otro. Ambos se necesitan mutuamente en igualdad. El molde también es moldeado si es blando. Y entonces ya no merece la pena distinguir entre el molde y lo moldeado. Y para mí eso es distinto a que uno sólo de ellos dependa del otro. A lo que voy, es a que en tu afirmación de que “La ciencia se monta sobre una base filosófica explicativa”, faltaría mencionar cuanto de esa “base filosófica explicativa” ha sido promovido o depende de lo científico. El resultado de obviar una de las direcciones de la relación dialéctica es que debemos distinguir dos tipos de conocimiento: el que funciona como molde y el que funciona como moldeado.
Quizá ahora entiendas mejor cuando digo que hay una relación dialéctica entre ciencia y filosofía, y que no estoy afirmando que sean una sola cosa. Son distintas en el sentido débil de que cada una es la actividad que se realiza por separado y poco más. Lo que digo que es una sola cosa es el “conocimiento a secas”, que surgiría de la interacción entre la lógica(filosofía) y su aplicación en la experiencia (ciencia).
Dicho todo esto, creo que tú estas considerando muchas cosas que ni se me habían pasado por la cabeza. Ahora que me dices que tu “matriz epistemológica” o “base filosófica explicativa” no es la estructura teórica que acompaña al conocimiento científico, me he perdido por completo. Aunque ya iba sospechando que no teníamos lo mismo en mente. Imagino que te refieres a que en cada uno existen unas motivaciones para aceptar o no aceptar el valor del conocimiento científico, o para pensar qué significado se da a lo científico. Me gustaría que profundizaras en lo que consisten para ti, y si es posible, poniéndolo en relación con la ciencia.
Respecto a la pregunta que me haces debo contestar rotundamente que los valores compartidos que mencioné son contexto social (una pequeña parte de él). En lo que no estaré de acuerdo y Kuhn tampoco, es que ese contexto dé forma al conocimiento en ningún sentido. Para Kuhn el contexto social no es ajeno a la producción de conocimiento. Por lo menos interviene en tres sentidos: uno es que el contexto social es el medio en el cual se desarrolla la actividad científica, otro es que los individuos que participan no lo hacen desligados de ese contexto social y otro es que el conocimiento sólo se manifiesta a nivel colectivo o social. Pero nada de esto implica que el producto de la actividad científica tome una forma derivada del contexto social. Precisamente la Estructura de las Revoluciones pretende ser una explicación de cómo, desarrollándose en el medio social, no depende de él.
“Claro está que mi libro tiene poco que decir sobre tales influencias externas, pero ello no debe interpretarse como negación de que éstas existan. Por el contrario, debe entenderse como un intento de explicar por qué la evolución de las ciencias más desarrolladas ha ocurrido con relativa independencia del medio social…” (Kuhn, La Tensión Esencial)
En cuanto a los valores compartidos de la predicción, la precisión, la simplicidad, la adecuación a la naturaleza… , son elementos fundamentales en la explicación del progreso científico. Pero son relevantes no porque sea valores compartidos, sino porque se trata de esos valores y no de otros. Existen otros muchos valores compartidos, y no compartidos, ante los que no podría haber ciencia. Por ejemplo, dice kuhn que si se prescinde del valor de la adecuación a la naturaleza, obtendríamos algo más parecido a la filosofía o el arte. Si se incorpora un valor como la utilidad, la ciencia se parecerá más a la ingeniería o la medicina. Por otro lado, ese conjunto de valores sólo es una parte de la Estructura de las Revoluciones. Los individuos que comparten esos valores, aún tienen que construir un paradigma de consenso y después tiene que ponerse en práctica y desarrollarse. Y yo diría que incluso el conocimiento no se manifiesta en toda su extensión hasta que una crisis pone en evidencia las limitaciones del paradigma. El resultado de todo ese proceso ya tendrá poco que ver con los valores que hicieron que un colectivo concentrara la atención según un mismo paradigma. Y menos aún con otros valores, aún cuando fueran compartidos por la sociedad.

“sólo hay un “conocimiento a secas” y que las categorías de ciencia y filosofía apenas significan una especialización en el trabajo o un modo de operar”
Absolutamente de acuerdo.

Efectivamente, la relación que establezco no es unidireccional, es dialéctica. Hay una base, es sólida y previa pero no rígida o inamovible (parece, pero no es lo mismo). En mi interpretación sostengo que el contexto social es lo fundamental, desde él uno se construye una visión de la vida que configura una filosofía de vida, que es de las primeras cosas que se instituyen en el individuo y en el colectivo y que ocurre a consecuencia de los procesos de socialización. De ahí parten las posteriores formaciones. Es así como los preconceptos están basados en la filosofía de vida que nos configuramos.

Precisamente, el decir que solo hay un “conocimiento a secas” implica que si es uno tiene una base común. Indiscutiblemente lo que ocurre a posterior, en las subsecuentes formaciones, modificará la base filosófica, pero sin embargo, es muy difícil que esta formación cambie sustancialmente la filosofía de vida de un individuo o un colectivo.

Ejemplifico: es muy difícil que una persona cambie su concepción sobre la vida, sobre lo que es su existencia a partir de formaciones posteriores. Aun cambiando radicalmente su comportamiento, podemos observar que sus valores ante la vida cambian levemente, si es que cambian. Personas que cambian de religión siguen arrastrando las mismas visiones sobre su existencia en la tierra, muy pocas cambian eso que llame la base epistemológica (como se relaciona el con los demás… y como debe ser esta relación).

Si hay casos muy contados de cambios radicales… pero son contados con los dedos de una mano. Ni hablar de cambios en el colectivo, son rupturas que se pueden encontrar sólo en siglos de historia. Precisamente esa relación que mencione, entre filosofía y ciencia, es parte de este ejemplo y ocurre en colectivo. La ciencia en un individuo ocurre como una búsqueda de reafirmarse en sus convicciones de vida, en lo que cree para buscar esa seguridad del modo de vida moderno. La ruptura se puede dar en colectivo y a través de mucho, mucho, demasiado tiempo.

A ver, para responder un poco lo de la ciencia. Si el conocimiento es uno solo, a secas, lo que denominamos ciencia no es más que disecciones o fragmentaciones propias de la vida moderna. En sentido estricto, no es más que una entelequia, una creación humana imaginaria, una abstracción para entendernos a partir de una cierta forma de ver el mundo. Insisto en que lo esencial aquí sería el contexto social, el cual permite operar al conocimiento científico. La crisis de la modernidad se expresa en la ciencia, por ejemplo (y volviendo al tema de la fragmentación y que ya asomé en otro comentario) que aquello en lo cual confiamos que era el diseccionamiento del conocimiento… las disciplinas. Es ahora que esto está en cuestionamiento y tratamos de ponerle parches a nuestro modo de entender el mundo, dándole la denominación de transdisplinariedad e interdisciplinariedad sin detenernos a pensar que la disciplina nunca existió en sentido estricto. Ahora es cuando los neurólogos se dan cuenta que tienen que trabajar con los psicólogos, y estos a su vez relacionarse con los trabajadores sociales, etc. Aun hoy (por lo menos en Venezuela) graduamos a bachilleres en ciencias y bachilleres en humanidades.

No digo que no utilice el lenguaje científico… sin duda que sí, pero siempre advierto desde donde y por qué lo utilizo. Hay un ambiente caracterizado por la incertidumbre de no saber adónde vamos ni adónde deberíamos ir. Hasta ahora es el instrumental conceptual que nos permite comunicarnos y por eso lo utilizó… pero con una posición crítica.

(Sobre la influencia del contexto social) “Pero nada de esto implica que el producto de la actividad científica tome una forma derivada del contexto social”.
Si decimos que el conocimiento es uno solo ¿Esto no resultaría contradictorio?
Creo que está clara mi posición… pero no entiendo la tuya.
Para mi Kuhn lo que plantea es precisamente la fragmentación de la que venimos hablando, entre la comunidad científica y el resto de la sociedad. Un invento más que en lo personal no comparto.

Por último (por ahora) tendría que decir que el conocimiento y, más específicamente la ciencia, han respondido a poderes establecidos para los cuales “evolucionan”. Si esto no es contexto social… no se qué lo sea.

Celebro el intercambio
Saludos

Bueno Mikele, está visto que tenemos perspectivas distintas respecto a cómo se construye el conocimiento en la sociedad y en el individuo. A mi me cuesta identificarme con un individuo en el que se “imprime” una “filosofía de vida” por un proceso de socialización. Y quizá sea apresurado suponer que a los demás tenga que ocurrirles lo mismo que a mí. También puede que no quiera reconocer que he sido socializado. El caso es que yo no logro distinguir una etapa de mi vida en la que se haya construido una “filosofía de vida”, que en adelante va a ofrecer cierta resistencia a los cambios. Más bien lo veo como una evolución constante y que desde luego no ha terminado…, ni lo hará. En esa evolución hay cambios discretos donde un elemento nuevo puede incidir de manera crítica de tal modo que una buena parte sino todo, tenga que reestructurarse. Como ves esto es semejante a como explica Kuhn la evolución del conocimiento científico. Seguramente conocerás la relación entre Kuhn y Pieget. Ambos se sorprendían de la gran semejanza entre el desarrollo infantil y el desarrollo de la ciencia.
Tampoco veo eso del proceso de socialización como si primero me dieran forma y luego comenzara a actuar. Creo que siempre estoy actuado como individuo, eso sí, en medio de una sociedad. Por otro lado creo que trasladas lo individual a lo colectivo muy directamente. Me cuesta creer que los resultados de los procesos en una sociedad se parezcan a los resultados de los procesos individuales.
Dicho todo esto, diría que si las cosas funcionan como tu dices, sólo haría falta una condición para que se parezca mucho a lo que yo digo: que realmente la solidez no sea sinónimo de rigidez, que la filosofía de vida del colectivo se caracterice por la flexibilidad, la apertura al cambio, y se valore el producto de esa actividad que llamamos ciencia. Si la filosofía de vida colectiva se caracteriza por estas cosas tu posición y la mía, a efectos prácticos, tendrán similares resultados.

Témoris:

Primero que nada, una felicitación por este excelente artículo. Sin embargo, creo que hay dos cuestiones que deberían tratarse con mayor profundidad (y que, espero, se encuentren en el libro que será presentado, hecho del cual estaré pendiente): la primera de ellas, el juego maniqueo (o circular, dependiendo de cómo se examine) que se establece en torno a la legislación sobre el cuerpo ajeno, que en el tema que atañe a tu artículo en concreto implica que cualquier sujeto pretenda instituir cualquier tipo de norma legal sobre el único bien perdurable de la persona, esto es, su propio cuerpo, bajo el argumento de que, de no hacerse así, la propia persona estaría en posibilidad de disponer sobre otro cuerpo ajeno, sin considerar los argumentos científicos (que son una excelente herramienta retórica desde ambos extremos de la discusión) que invalidarían la postura.

El segundo de ellos reside en la, a mi parecer, impropiedad de proseguir los debates como el que aquí se esteblace a partir de la división de los sujetos en “izquierda” y “derecha”, visto que la posmodernidad ha tendido a borrar las fronteras entre ambos y, en cambio, ve surgir al pragmatismo como el más firme punto de sujeción en la práctica política.

Reitero mis felicitaciones, y ojalá sean difundidas la fecha y el lugar en que se presentará tu libro. En caso contrario, queda mi correo electrónico a tu disposición por si gustaras participarme el evento. Mando un cordial saludo.


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