Sociedad Zombi: Hola, ¿Viajas solas?

Posted on 24 agosto, 2008. Filed under: Catalina Gayà -Barcelona |

Catalina Gayà. Barcelona

Hace poco escribí un artículo sobre mujeres que viajan solas, es decir, que emprenden un viaje sin compañía alguna, ni de un hombre ni de otra mujer. Tras acabar el artículo, en el que básicamente se daban consejos a mujeres que emprenden viajes en solitario, no supe responder a la pregunta de por qué viajamos solas (lo pongo en plural porque me incluyo entre ellas). Entrevisté a mujeres que han dado la vuelta al mundo, que han vivido años en países tan alejados de España como Afganistán y la India, a mujeres que han hecho del viaje su vida.

Por supuesto, todas me dijeron que el mundo aún no está preparado para las mujeres que viajan solas, empezando por el propio: el de la familia. Aun así, todas me explicaron apasionadamente –y lo comparto totalmente—que tras el primer viaje en solitario hay un antes y un después. Se gana confianza, se gana en poder de decisión, se aprende a sobrevivir a cualquier adversidad o circunstancia y, sobre todo y aunque suene a topicazo, una se conoce mucho mejor . Tras publicar el artículo, la dichosita pregunta seguía rodando en mi cabeza: por qué viajamos solas.

¿Forma parte del proceso de liberación, ¿es una forma de cortar con las reglas patriarcales? ¿nos gusta?, ¿es por soledad?, ¿por egoísmo?… Una de las entrevistadas, tras más de dos horas de charla en la que me explicó mil y una aventuras, acabó diciendo que ella viajaría con más gente, pero que nunca había encontrado a nadie con el que poder compartir su pasión viajera y eso había hecho que cogiera la mochila en solitario.

Algo me quedó claro tras entrevistarlas: hay un momento decisivo en la vida en el que una mujer decide emprender un viaje y que este significa cortar con todo. La decisión suele ser inquebrantable y supone una lucha con una misma y con el entorno. Solo o sola es un adjetivo que, a veces, asusta y casi siempre provoca incertidumbre. Si se trata de viajar sola es decir, si es una mujer la que toma la iniciativa de irse sin compañía, la decisión suele generar una ola de inquietud entre los otros: los que se quedan aquí y los que se encuentra por el camino.

Una amiga me comentaba que estuvo más de una hora esperando a que un camarero se acercar a ella en El Cairo (Egipto) simplemente porque el hombre no sabía qué hacer con una mujer sola.

Aunque cada vez hay más mujeres que viajan solas, el mundo sigue sin entenderlas. Lo de: “Mamita, ¿por qué estás sola?” o ¿Sola?…es el hilo musical para cualquier viajera. El mercado de viajes sí ha encontrado todo un nicho en las viajeras. Hay guías, hoteles, taxis…todo un mundo preparado para mujeres que viajan solas. Y, aquí, la otra duda.¿Es necesario aislarse para viajar sola? ¿No es esta una forma más de perpetuar la llamémosle celda de cristal en la que, a veces, nos meten o nos metemos como mujeres?

Hasta hace solo 30 años las mujeres viajeras eran, como dice Ana María Briongos –viajera desde que en 1968 se fue a Afganistán y ahora una autoridad en el mundo musulmán del este– “bichos raros”. Tras 40 años de viajes, 10 años de trabajo y vivencias en Irán y Afganistán, la publicación de libros –Negro sobre negro. Irán, cuadernos de viaje (1996), Un invierno en Kandahar (2000), La cueva de Alí Babá. Irán día a día (2002), ¡Esto es Calcuta! (2006)–, Briongos dice con sinceridad que nunca ha tenido un problema por ser mujer en sus viajes. “Ni me lo he planteado, quizá tiene algún inconveniente, pero tiene atractivos como la complicidad de las mujeres del lugar”, dice.

Las palabras de Briongos fueron como luz para mi artículo y para mis preguntas. En el viaje, lo primero que aprendes es que las limitaciones están en la cabeza y quizá por eso es por lo que se emprende el viaje: para cortar con ellas. Aquí va una posible respuesta. Vivimos años y años con reglas que son impuestas –entre ellas las de: Cuídate por ser mujer—y el emprender una viaje SOLA es un modo de cortar con ese mundo impuesto. Con la rutina diaria, esas reglas funcionan para nosotras y para nuestro círculo (social, familiar…), lejos es cuando las ponemos en duda.

El año pasado me encontré con los libros de Cristina Morató, una periodista que ha escrito varios libros sobre mujeres viajeras en la historia, y, por supuesto, me zambullí en la vida de esas mujeres. Son mujeres que vivieron en el siglo XIX y sus dudas eran las mismas que las mías cuando acabé mi artículo. Ellas tampoco sabían por qué lo hacían, pero tenían una necesidad y habían tomado una decisión inquebrantable de viajar solas. Se movían por intuición y llegaban a todos lados. Lo mismo que decían mis entrevistadas del siglo XXI. Quizá ahora seamos más las que viajamos solas –antes eran mujeres burguesas o de la aristocracia–, pero seguimos dando miedo cuando decimos que viajamos solas.

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4 comentarios to “Sociedad Zombi: Hola, ¿Viajas solas?”

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Yo he conocido muchas mujeres bien experimentadas en el viaje solitario. Principalmente anglosajonas: de Inglaterra, Canadá, EU y mi adorada australianita Viv. También europeas, una india (de la India) y unas pocas latinas. No me parece que ninguna de ellas prefiera viajar sola. En general, creo que no es fácil hallar acompañantes adecuados: que tengan tiempo y recursos, que tengan intereses similares, que les aguanten el ritmo, que sean autosuficientes y no terminen convirtiéndose en una carga (uno quiere ser compañero de viaje, no guía de turistas).

Como eso no es fácil de conseguir, hay dos alternativas: o se quedan en casa bien portaditas, con su frustración, o se van solas. Y aunque para las chavas sea más difícil (y hay países, como México, en los que los hombres y la sociedad se lo hacen muy difícil), terminan sobreponiéndose y disfrutándolo. Viajar solo también tiene magia.

I agree with Temoris – traveling solo hasn’t always been by first choice – but it has certainly given me my most poignant travel experiences, opened me to places in a way that doesn’t happen when I’m with others, and forced me to face aspects of self, hone my instincts, and to discover what I like and what I don’t about myself, and the world.
Women, myself included, have a tendency to be ‘consensual’ when traveling with others, meaning they don’t always make choices based simply on what they want to do, but try to please or fit in with their travel mates. Finding the balance is hard – solo travel takes away that pressure, and puts you squarely in charge of your own destiny.

Muy interesante!, justamente hoy cogí de la estantería el libro de Cristina Morató que tenía apresado entre otros volúmenes. Y ahora encuentro tu artículo. ¿Coincidencia? Gracias, muy interesante. Esther.

Hola cómo estas??? Soy Bárbara de Argentina, actualmente me encuentro muy interesada sobre el tema de esta tendencia de viajar sola, estoy realizando mi tesina de grado me gustaria preguntarte cuales son los libros de mujeres viajeras o cual me recomendarias. Gracias


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