Río Claro, centro del universo

Posted on 8 agosto, 2008. Filed under: Domingo Medina -Caracas | Etiquetas: , |

Domingo Medina / Caracas

 

La semana pasada viajé a Río Claro, mi pueblo natal. Claro que cada día mucha gente va y viene de Río Claro, pero cuando uno cuando uno se va poniendo viejo esos viajes se vuelven un poco extraordinarios. No tanto porque sucedan cosas extraordinarias (que en Río Claro suceden, advierto), sino porque los viajes son cada vez menos. Al final uno termina viajando cuando tiene un compromiso ineludible: una boda, un cumpleaños, una graduación. Pues, la semana pasada era la graduación de bachillerato de Julianna, mi sobrina mayor. Y yo no podía faltar, así que…

 

No sé cómo será en otros lados (del mundo y de Venezuela), pero las graduaciones de secundaria en Río Claro son bastante sencillas y humildes, aunque sin dejar de lado la seriedad y solemnidad que la gente de los pueblos pequeños le da a este tipo de actos. Para mi, además, la graduación de mi sobrina tenía un detalle muy especial: ella apenas estaba naciendo cuando yo me gradué de bachiller, un lejanísimo 1991. El tiempo, el implacable, el más feroz, diría Silvio…

 

Como mi hermano y papá de Julianna era el padrino honorario de la promoción –y estaba en el presidium del acto-, yo me senté junto a ella y su mamá en e sitio donde los graduandos esperan a ser llamados para recibir su diploma, su medalla y demás reconocimientos. No fue difícil regresar esos diecisiete años que me separaban de 1991 y verme otra vez en el mismo sitio, con menos panza y unos bigotitos que alcanzaban para sentirme orgulloso de la estirpe de “Los Bigotes”.

 

Comenzó el acto y los muchachos, por supuesto, se encargaron de darle alegría y emoción al asunto. Primero cuando los padrinos les dirigieron palabras muy sencillas y muy sentidas a la vez; luego cuando Enmanuel, en representación de los graduandos, se dirigió a los presentes. Sus palabras, como aquellas de 1991, dejaban ver todo un mundo de nostalgias y de sueños que comenzaba a hacerse paso. “Ya no estaremos más en estos pasillos, ya no tendremos la palabra amiga y el regaño oportuno de nuestros profesores. Comienza una nueva etapa para nosotros, pero siempre volveremos aquí al liceo, a nuestra casa”, dijo Enmanuel. A mi casi se me salen las lágrimas…

 

Luego una sorpresa para los padres: la entrega de un pequeño escrito por parte de cada uno de sus hijos en los que daban gracias por hacer posible ese día, por soportarlos, por amarlos. Julianna fue la encargada de leer para todos los asistentes esas palabras. Pinche escuincla, casi lo logra, pero no lloré. Ni madres…

 

También entregaron placas de reconocimientos a los padrinos honorarios, por su aporte, por iluminarles el camino, por el consejo amigo, por su perseverancia. El momento más emotivo, sin embargo, fue cuando los muchachos del coro dedicaron una canción a la Dra. Claret, médico que había llegado desde Valencia (Venezuela) unos años atrás y se quedó allí en el pueblo, hasta que una penosa enfermedad se la llevó de este mundo “para convertirla en el ángel que nos cuidará siempre”, como dijo la niña que, con lágrimas en los ojos, leyó aquella dedicatoria. Yo no tuve la oportunidad de conocerla mucho, pero por las palabras de los muchachos se ve que ella los quiso mucho y ellos a ella…

 

Después de las canciones la maestra de ceremonia dio por concluido el acto y los muchachos se fundieron en un abrazo con sus padres y también entre ellos mismos. Igual que 1991. Y también como en aquel año, había risas y lágrimas por igual: felicidad por lo logrado, tristeza por los que no pudieron llegar, nostalgia por lo que ahora quedaba atrás y miedo por lo que venía de ahora en adelante…

 

Yo fui a saludar a algunos de los profesores que 17 años atrás me habían dado clases. Momentos agradables que aprovecho para seguir en 1991 y constatar que igual que aquella vez y al menos por un día Río Claro era el centro del universo.

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6 comentarios to “Río Claro, centro del universo”

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Mingo que placer leer tus relatos!
Me transportaste a esa ceremonia en Rio Claro y al mismo tiempo revivi la mia propia, tambien en 1991, tambien con 17 años, esa edad en la que se tienen tantos sueños e ilusiones por el futuro venidero.
Felicidades a Julianna y un abrazo fuerte para ti!!!

Yo también disfruté mucho con su lectura gracias a la redacción tan personal e íntima que Mingo hiciera. Y no regresé al pasado de mi graduación, que fue hace ya tantos anyos, exactamente en 1979, sino que viajé al futuro, imaginando tal evento el próximo 2009 cuando mis dos hijos mayores terminarán el bachillerato. Buena lectura un día que amenaza con tormenta de verano.

Un saludo desde Pécs, Hungría,

Domingo

No sé si fue por vivir en una ciudad muy grande, pero mi graduación no fue tan emotiva, ni creo poder volver a ver a mis profesores, pero viajar contigo al pasado fue muy padre, gracias por este lapso tan humano entre las tragedias cotidianas.

Esto me orecordó cuando mi generación de la prepa (instituto, en las españas) se graduó… yo no estuve allí, porque los dueños de esa escuela no me querían (es un negocio privado y nosotros les habíamos armado una huelga contra el aumento abusivo de colegiaturas que tuvo éxito y les hizo perder un platal) y porque las inquietudes que se me hicieron vicio ya me habían arrastrado fuera y en aquel momento trabajaba como mucamo en Alemania.

Meses después, al regresar a México, vi el video del evento, y me di cuenta de que, a final de cuentas, sí había participado de la ceremonia, pues muy a pesar de la opinión de los directivos, mi hermanito Maitor, orador por parte de nuestra generación, recordó a “mi amigo que está del otro lado del océano”, palabras más o menos.

En fin, la barba me blanquea y tengo que preocuparme por planear la ruta de mañana, no de echar nostalgias con mi buen Domi.

mingo yo si pude estar ahi en esa graduación y hablando con jennipher que en mi graduación en ese minmo escenario en el año 2004 no llore y que aunque me dio nostalgia no me salieron las lagrimas, pero apenas comenzaron a cantar esos tripones no pudimos contenernos ni jennipher ni yo, por lo de la dra. claret que yo si gracias a dios pude convivir mucho con ella, que bueno que escribas sobre ese pequeño macondo de domingo. besos tqm.

QUE TAL DOMINGO YA VIENE EL CUMPLE DE LA NENA…

MUY BUENA LA REDACCIÓN TENEMOS UNA VENTAJA RIO CLARO NO ES IMAGINARIO COMO MACONDO UNASE A UN GRUPO EN FACEBOOK LLAMADO RIO CLARO DONDE SE PUEDE ENTERAR DE TODO LO QUE ALLI SUCEDA


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