Un Paztel para Darfur

Posted on 6 agosto, 2008. Filed under: Invitados | Etiquetas: , , |

Deborah Ruiz Verduzco / La Haya

 

El pasado 1 de agosto los 9,563 militares, policías, civiles y voluntarios que componen UNAMID, la misión de asistencia de Naciones Unidas en el devastado, paupérrimo y extenso Darfur, casi del tamaño de España, se despertaron con la buena noticia de que el Consejo de Seguridad de la ONU les había renovado para un segundo año el mandato que cumplen protegiendo a civiles y a quiénes proveen asistencia humanitaria y vigilando ceses al fuego.

 

Aunque uno podría creer que el Consejo de Seguridad despliega misiones de paz donde le venga en gana, la realidad es que la ONU requiere de consenso entre sus miembros, del acuerdo de países que contribuyen con dichas tropas, así como del consentimiento del gobierno en cuestión, en este caso del de Sudán, el país más grande de África. Lograr el primer año de UNAMID fue difícil, especialmente porque Sudán impuso límites importantes al número máximo de tropas,  a la nacionalidad de las mismas, al tiempo de despliegue y a su mandato. Para este segundo año la amenaza a la continuación de la operación de paz más grande de la ONU era mayor pues se añadieron los cálculos de los países involucrados sobre los efectos que tendrá el análisis que los jueces de la Corte Penal Internacional (CPI) están realizando de la evidencia presentada por el Fiscal de que el Presidente de Sudán es responsable de genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra en Darfur.

 

Si bien los 15 miembros del Consejo de Seguridad coincidían en la necesidad de incrementar las tropas, y la calidad y la efectividad de UNAMID, la compilación en la negociación se desató cuando Libia y Sudáfrica pidieron que el Consejo discutiera o al menos reconociera la petición de la Organización de la Conferencia Islámica, de la Unión Africana, y del Movimiento de Países no Aliados de que se  suspendieran las acciones de la CPI. Y por otro lado estaban aquellos como Francia que pedía que no se mezclaran los dos temas, o como Costa Rica y Estados Unidos que pedían la inclusión en la resolución del principio de no impunidad y de la responsabilidad por los ataques sufridos por tropas de UNAMID hace dos semanas. Aunque finalmente UNAMID fue renovada con un incremento de tropas y un flamante negociador conjunto ONU-Unión Africana, el debate ocurrido tanto en el seno del Consejo como en los medios internacionales advierte que el mal-llamado dilema  ‘Justicia vs. Paz’ seguirá sobre la mesa dándoles agruras a los miembros de la ONU, juristas internacionales, negociadores de paz, militares, socorristas, y sobre todo al gobierno de Al-Bashir.

 

Los argumentos son generalmente ilógicos y especulativos, pero las implicaciones son serias para la vida de darfurianos, la integridad territorial de Darfur, la coherencia del Consejo de Seguridad quién en 2005 y consternado por la forma en la que la impunidad alimentaba el conflicto dio a la CPI competencia para investigar en Darfur, la democracia internacional dadas las peticiones de los mencionados organismos internacionales que apoyan al gobierno de Sudán en contra de la acción de la CPI, así como la capacidad de la CPI de lograr eventualmente el arresto de quién esté acusado de crímenes internacionales.

 

Pero en esta contribución, su servilleta, quisiera referirse específicamente a las posiciones planteadas tanto por aquellos que se oponen a las órdenes de arresto porque dicen debilitan la confianza necesaria para negociar la paz (posición de China por ejemplo), como las de las voces entusiastas a la amenaza de orden de arresto que promueven los prospectos que ésta trae a las negociaciones como han mostrado los casos de Milosevic o Charles Taylor.

 

Y es que ambas posiciones ignoran, confunden o abusan del papel que juega la justicia penal internacional en el marco de negociaciones de paz. Primero hay que considerar que las herramientas disponibles para negociar paz son utilizadas por los actores involucrados, generalmente descoordinados, con base en cálculos sobre la posibilidad de lograr sus intereses en un contexto incierto. Por ejemplo, las partes del conflicto no se sientan a negociar hasta que dentro de sus cálculos reconocen que negociando ganan más que disparando. Y los actores marginales o centrales, como las industrias petroleras o las agencias humanitarias estarán dispuestos a diversas estrategias de paz también con base en el análisis de sus intereses. Este comportamiento balanceando entre lo posible y lo deseable es una cualidad de la toma de decisiones tanto de actores legítimos, quienes deben justificar a sus ciudadanos las decisiones de política exterior que toman, como de actores autónomos que valoran económicamente las opciones que tienen.

 

Este comportamiento conlleva a que esto de hacer paz sea casi lo mismo que hacer guerra, es decir un juego de cálculos en un contexto incierto dónde las decisiones tomadas implican un análisis de riesgos sobre un abanico de alternativas u opciones, dónde la mayor parte de las acciones son optativas y no mandatorias, dónde las reglas son mínimas o inexistentes, y dónde el objetivo es mantener nuestra opciones abiertas y reducir las alternativas de nuestra contraparte.

 

Pero a diferencia de la guerra que con estudios como los de Maquiavelo y Clausewitz y los tantos manuales militares es casi una ciencia, la paz es como un arte, casi como la repostería.  Precisamente, construir la paz como lo hace la comunidad internacional es encontrar formas para convencer a los que se están aventando tomates a que entren a una cocina a preparar juntos un pastel para los comensales del teatro de su guerra. Y no sólo no existe receta para convencer a los tomateros, sino que ellos cocinarán sin receta alguna. En esto del pastel obviamente habrá quién quiera la mayor parte, pero cabe aclarar también que por más que nos encante soñar en la paz como algo suntuoso, el pastel de la paz no es cómo los que le gustaban a María Antonieta, sino  es más bien una torta delgada, raquítica e insípida que se tarda mucho en estar lista para ser comida.

 

Aún así sin recetas, en los últimos años de repostería desinflada y tomatazos interminables hemos aprendido dos cosas fundamentales. La primera lección es sobre las operaciones de mantenimiento de la paz y es que éstas proveen, cuando menos, un ambiente seguro para por poder cocinar. Las discusiones del 31 de julio comprueban que el despliegue completo y efectivo de UNAMID es sine qua non de los prospectos de paz en Darfur, casi como que sin un horno no podemos esperar un pastel.

 

Pero la segunda lección es la que parece se nos olvida, el hecho de que en el pasado los cocineros del pastel no se habían lavado las muy muy sucias manos antes de cocinar. Y no es que se requiera ser santo para preparar el pastel de la paz, ya que después de una guerra de tomates es difícil sacarte todo lo rojo. Pero la comunidad internacional reconoció que hay una cierta mugre que simplemente es inaceptable no sólo para cocinar, sino para poder convivir en todo lo que viene después de partir el pastel. Esta mugre se pega cuando uno comete crímenes internacionales -genocidio, de lesa humanidad y de guerra cometidos como parte de planes o a gran escala. Para prevenir esta mugre recurrente y dolorosa, que nos atrapa en ciclos de violencia, resolvimos en 1998 cuando se creó la Corte Penal Internacional que había que acabar con la impunidad de quienes traen mugre a través de un juicio justo.

 

En el prospecto de una paz negociada en Darfur, si UNAMID es el horno, la justicia internacional es la higiene que quiénes cocinen deben cumplir para evitar indigestiones y más tomatazos motivados por estas indigestiones. La CPI, creada de la convicción moral en la higiene es también resultado de lo posible y lo deseable. Pero a diferencia de los ingredientes de un pastel como lo son las soluciones territoriales, co-habitación de gobierno, desmilitarización, elecciones, acuerdos constitucionales y fondos de reconstrucción que pueden ser utilizados dependiendo de la sazón y antes o después de otros ingredientes, el horno-UNAMID y la higiene-la justicia penal son precondiciones a la confección.

 

Y es ahí donde surge el problema de los comensales darfurianos. El gobierno de Sudán sigue protegiendo a dos individuos identificados para que se presenten y defiendan en el lavadero de La Haya, y con ayuda de numerosos gobiernos, a quienes no les gusta mucho el agua, amenaza de no permitir se instale el horno si no lo dejan cocinar con las manos sucias. Quiénes apoyan la intervención del Consejo para detener la investigación de la CPI están básicamente abogando por una indigestión mundial en aras de tener paz-tel. Su posición pareciera alentar el ambiente inseguro e incierto donde negociación equivale a mantener las opciones abiertas. Por su parte quiénes se les contraponen alegando que el uso de Maestro Limpio contribuye al buen merengue no se dan cuenta que el argumento se trunca pues sabemos que la higiene no logra por sí sola que un pastel salga. Este último argumento sin embargo, es entendible pues intenta responder a la lógica mundial que opera únicamente cuando los beneficios son identificados y los riesgos son minimizados, en el corto plazo.

 

En este supuesto dilema higiene-pastel que es tan sólo una miopía, la pregunta no es qué ganamos si Al-Bashir se lava o no se lava las manos, pues con tanto tomatazo no quedará algún darfuriano vivo para comerse la inmundicia que les estamos preparando. La pregunta es cómo incorporamos a nuestros antiguos mecanismos de construcción de la paz un elemento nuevo que existe y que no podemos manipular.

 

Si los jueces de la CPI deciden que el Fiscal tiene evidencia y bases razonables en sus alegatos, emitirán una orden de aprensión con el Presidente Al-Bashir que debe ser ejecutada por los miembros de la ONU. El Consejo, como órgano político responsable de la paz tendrá que seguir negociando temas costo-beneficio con Sudán y las otras partes. Pero si el Consejo de Seguridad interviene en las operaciones de la CPI sin fundamentar de manera coherente que la intervención de la CPI constituye una amenaza a la paz internacional, abrirá la puerta para que muchos otros puedan escapar a la justicia, amenazándonos a discreción con tomates en una mano y mugre en la otra. De lo que decida el Consejo en este tema depende no sólo la salud de Darfur y la calidad de su paztel, sino también la posibilidad de que poco a poco, todos nosotros, aprendamos que lavarse las manos ya no es optativo.

 

 

La mesa donde se cocina el pastel de la Paz.

Fuente www.undispatch.com. El enlace original a la foto aquí.

 

(Dedicado a María, quién inspiró la metáfora repostera con el comentario de la cereza en el post de Karadzcic.)

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15 comentarios to “Un Paztel para Darfur”

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Quisiera comenzar pidiendo disculpas a los lectores de Mundo Abierto, ya que este post estaba programado para salir el viernes pasado. Una serie de inconvenientes que no vala la pena mencionar me impidieron subirlo. Sin embargo, espero que hoy puedan disfrutar de esta excelente descripción de la situación de Darfur que nos ha hecho Deborah.

Saludos a todos.

Me encanto, MUY BUENO!!!

Deborine!!!! Fantástico, Felicidades!! y gracias por el break academico de una vida de Pepe el Toro. Amortz

Querida Debora, como siempre, profundo conocimiento y creatividad en lo que haces y escribes. Admiracion y afectuosos saludos desde DC.

El símil según mi criterio es extraordinario, fu capaz de entender muy bien lo que pretendes trasmitir. Valió la pena esperar. Estoy totalmente de acuerdo en la gran importancia que tiene que sea la justicia quien se imponga en beneficio de los ciudadanos primero de Darfur y luego del mundo.

Deborah,

Antes que todo, mil gracias por la dedicatoria de un post tan bien escrito y de tanto interes para muchos de nosotros.

Ojala que Darfur, nos enseñe que no solo ya no es optativo lavarnos las manos, sino quedarnos indiferentes a lo que sucede en otras latitudes creyendo que no nos afecta y que no es asunto nuestro. De sobra sabemos que si no hay petroleo, uranio, o algo de interes $$$ no es asunto de las grandes potencias. Al final, el paztel que se cocine nos lo comeremos todos, bueno o malo, asi que se cocine donde se cocine, lo mejor es echarle ganas y hacer un paztel de calidad!

Esperemos que el Consejo asi lo decida, por Darfur, por todos.

Saludos Deborah, Mingo un abrazo!

María, saludos y abrazos también para ti.

Que bueno tu articulo Deborah! Felicitaciones!

Pues vaya ejemplo que nos diste, buenísimo!

Aunque me faltó información sobre la foto. Busqué en la página de referencia y no encontré el contexto.

Bienvenida!

Deborah, excelente post, qué buena información y qué bien escrito.
Una delicia leerlo.

Es muy interesante y esclarecedor el post de Deborah sobre el conflicto en Darfur, el cual, al igual que el de la antigua Yugoslavia, presenta una serie de complicaciones de muy difícil resolución.

Al menos Deborah es más clara en su postulado al respecto que aquellos en quienes descansa, a lo mejor, la solución del conflicto. Y lo hace, abogando por una mayor participación de la Corte Penal Internacional (CPI), para lo que fue creada. Parece paradójico la esencia del post de Deborah al conflicto que podría generar la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU respecto a la CPI en el caso de Darfur. Paradójico, porque la CPI nace como iniciativa de la Asamblea General (AG) de la ONU (y a la cual está vinculada de acuerdo al Artículo 2 del Estatuto de la CPI), en cuyo conferencia constitutiva (Roma, 1998) participaron delegaciones de 160 Estados miembros, y cuyo Estatuto entró en vigor en el 2002.

Desgraciadamente, el derecho, incluido el internacional, no va siempre muy ligado a “la convicción moral, lo posible o lo deseable” (las persecuciones en Alemania, más tarde en otros países europeos, a los judíos se basaron en las Leyes de Nuremberg de 1935 o el “apartheid” era una separación (su significado en afrikaans), una segregación legal, que no legítima). Y parece ser que la humanidad no quiere aprender del pasado reciente.

Al primer ministro francés Clémenceau se le atribuye la frase de que “la guerra es un asunto demasiado grave para confiárselo a los militares”. Qué guerra no ha terminado en la mesa de negociaciones? Claro, para algunos, los vencidos, con imposiciones. Pero absurdo es destruir, como en Sarajevo, para luego donar para su reconstrucción. Es mi punto de vista, laico e ingenuo, a lo mejor.

Pero Darfur es complicado, porque en el origen del conflicto se mezclan elementos económicos (petróleo y gas natural), políticos (el Norte contra el Sur, pero también el Sur contra el Sur), religioso (el islam del Norte y la Sharía de Jartum contra un sur también musulmán, cristiano y animista), étnico (el Norte árabe contra dinkas, nasir, etc. Y naturalmente, la internacionalización del conflicto que incidirá en la decisión del Consejo de Seguridad y cuyo principal obstáculo podría ser China (miembro permanente y con derecho al veto) debido ésto a los enormes intereses económicos que ésta tiene en Sudán, principalmente en el área energética.

El otro problema para la comunidad internacional es de índole jurídico ya que podría crear precedentes, aunque sea de la convicción que hay que atreverse y dar pasos. Y es que según el Artículo 1 del Estatuto de Roma sobre la Corte Penal Internacional, ésta podrá “ejercer jurisdicción sobre personas respecto de los crímenes más graves de trascendencia internacional de conformidad con el presente Estatuto y tendrá carácter complementario de las jurisdicciones penales nacionales”. Los Estados, mejor dicho, sus representantes directos, los gobiernos, toman medida de acuerdo a esos cálculos políticos que menciona Deborah. Como ilustración, Hungría reconoció a Kosovo, mientras que Espanya no. A ésto me refería en cuanto a las complicaciones.

De todas formas hay que ser optimista. Como escribiera anteriormente respecto a Karadzic, Carla del Ponte seguro que se alegró con su detención y con el juicio que se llevará a cabo. A al Bashir seguro que le llegará su hora, si ésto no se enreda como fue el caso Pinochet, aunque ésta fuera otra historia en otro contexto.

Un saludo desde Pécs, Hungría,

Domingo

Erratum: en lugar de esa “carita” debe aparecer un 8. Es la segunda vez que me pasa y no sé cuál es la causa de este error.

Domingo

Deb
me encanta la analogía del paztel. Sin horno, no hay paztel, pero sin manos limpias, podríamos pensar que sí, a pesar de la indigestión y de peores consecuencias. Por eso hay actores que siguen intentando saltarse el lavadero, esquivar la CPI. De ahí la importancia de pugnar por aumentar el número de países que la reconozcan, para que haya menos maneras de evadir el trámite de la higiene pre-paztel.
Gracias por el texto, te voy a citar en mi clase.
besos

Muchas gracias a todos los que han comentado sobre el paztel. Qué alegría da cuando las notas vienen de amigos y de grandes plumas como las de Eileen! Siento no haber respondido antes pero estuve sin acceso a internet desde el jueves pasado.

Quisiera aclarar que si bien la metáfora es una propuesta para pensar en secuencias y precondiciones, el conflicto como dicen María y Domingo es mucho más complejo. Así que espero no haber ofendido a ningún darfuriano, o no, sobre la miseria que seres humanos viven, no sólo en Sudán sino en todo el mundo, y en el pasado por la curiosa convicción de líderes y poderosos de que es eficiente militarmente, o moralmente justo, o políticamente posible, utilizar mecanismos como matar de hambre campamentos enteros de refugiados, o violar mujeres, o secuestrar civiles, o bombardear desde grandes alturas calculando no ser derribados pero a la vez arriesgando el blanco. Cierto que hay muchos intereses, como en todos los conflictos. Y no me atrevo a apuntar solo a los Chinos como culpables, sino al resto, que permitimos también que esto pase. las opciones no son fáciles, pero sí creo que todos tenemos de alguna forma, responsabilidad.
Ayer re-leí como la guerra fría fue llamada una guerra de extremos. Se podría decir que la que vivimos actualmente es una de dudas/inacción/mediación/miedo? Yo creo que si, veo que los países, cuando no están obsesionados con algo, como EU con Iraq y Afghanista, Rusia con Chechnia o Abhkazia, China con Tibet, India con Paquistan, EU con los migrantes, tienden a dudar, a temer equivocarse, a no ser contundentes con sus acciones, y por ende prolongan acciones que podrían decisivamente resolver una situación. Por otra parte y para ser justos, desde que EUA cayó en un esquizofrenia anti-terrorista, el peso de la paz ha caído considerablemente sobre los países europeos. Y por eso me pregunto, que papel podría jugar américa latina en esto de la paz mundial. De entrada, y no supe como meterlo al paztel, pero Bolivia y Guatemala contribuyen con individuos, no sé si militares o civiles, a UNAMID.

Temoris, aquí abajo el link, no a la fuente original, sino a la referencia de la foto en el post del 6 de marzo escrito por John Boonstra. La foto del pueblo de Abu Surouj, en Darfur, parece que fue tomada por Lydia Polgreen en Feb/Marzo de este año.
http://www.undispatch.com/archives/2008/03/index.php

Asertiva y determinante la creatividad para manifestar un evento tan complicado como la reposteria mundial , quien tiene la Receta del Paztel, y quien se reparte el mejor pedazo. Felicidades¡¡¡


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