¿Se “latinoamericaniza” Europa del Este?

Posted on 11 julio, 2008. Filed under: Domingo Lilón -Pécs, Hungría | Etiquetas: , |

Por Domingo Lilón / Pécs, Hungría

En su artículo  “¿Yugoslavia en América Latina?” (publicado en Mundo Abierto el 9 de mayo), Mingus discutía la idea de una “balcanización” del subcontinente, en referencia a la fragmentación política en Europa Oriental. Curiosamente, en Europa Central y Oriental (con este término, limitado, me refiero a los ex-países socialistas que hoy forman parte de la Unión Europea), se está utilizando cada vez con mayor frecuencia el concepto de “latinoamericanización” para ilustrar ciertas tendencias en Hungría y en otros países de  la región. Esta comparación es muy llamativa tanto desde Europa Central y Oriental como desde la misma América Latina, ya que ambas regiones iniciaron paralelamente sus transiciones democráticas a partir de la década de los ochenta del siglo XX, así como varias transformaciones económicas con sus consecuencias sociales.

La comparación con América Latina se da en Hungría a mediados de la década de los sesenta del siglo XX a raíz del triunfo de la revolución cubana y el acercamiento del régimen de Fidel Castro con los países del entonces bloque del Este. Esta comparación tiene tres vertientes:

1) la del historiador húngaro Tibor Wittman (1923-1972), profesor de la Universidad de Szeged y fundador de la Cátedra de Historia de América Latina, hoy Departamento de Hispanística, y autor del clásico húngaro „Historia de América Latina” (1980). Según Wittman, Hungría y los países del entonces bloque del Este podían entender mejor la realidad y la situación de América Latina debido a su propia condición periférica;

2) la economicista del economista húngaro Zoltán Kollár, ex-decano de la Facultad de Economía de la Universidad Corvinus, fallecido hace un par de años atrás, aparecida ya a principio de la década de los noventa del siglo XX, quien en su libro „Bajo la cruz del sur. La latinoamericanización de América Latina” (1996, en húngaro) comparaba ambas regiones, basándose principalmente en las estadísticas de acuerdo al ingreso per cápita que presentaban en la década de los noventa del siglo pasado. Como ilustración, en 1992 el PIB de 19 países latinoamericanos era de unos US$1.750 frente a los US$2.050 de Bulgaria, la entonces Checoslovaquia, Hungría, Polonia, Rumania y Eslovenia (Kollár 1996: 86);

3) por último, una tercera referencia comienza a cobrar mayor impulso a partir de mediados de los noventa del siglo XX y está íntimamente relacionada con los cambios socioeconómicos. Esta nueva comparación tiene un marcado carácter social, puesto que se refiere con el término „latinoamericanización” a la división socioeconómica de la sociedad. En otras palabras, la división entre ricos y pobres, productos de las nuevas políticas económicas aplicadas por los gobiernos.

Una más reciente es la debatida en un coloquio internacional organizado en Varsovia, Polonia, por el Centro Latinoamericano de la Universidad de Varsovia y el Consejo Europeo de Investigaciones Sociales de América Latina (CEISAL) durante los días 26-29 de mayo de 2008. Allí, el profesor polaco Marcin Kula agregaba una visión más a la comparación Europa Central y Oriental-América Latina: el elemento político-militar. En su ponencia, la cual causó una fructífera discusión, el profesor Kula comparaba el Gobierno del general Jaruzelski en Polonia con las dictaduras militares latinoamericanas, principalmente con las del Cono Sur de la década de los sesenta y setenta del siglo XX.

Mas, ¿en verdad se „latinoamericaniza” Europa Central y Oriental? Si analizamos las diversas opiniones arriba expuestas podemos llegar a lo siguiente: sin ser el centro, la mayoría de los países de Europa Central y Oriental están en el centro tras su ingreso a la Unión Europea. Y ésto cambia la visión con que se veía anteriormente América Latina.

En cuanto a la visión economicista, si nos atenemos a las estadísticas vemos que la situación de la mayoría de los países de Europa Central y Oriental se encuentran en mejores condiciones económicas frente a los de América Latina. Por ejemplo, los US$24,235 de la República Checa o los US$19,000 de Hungría PIB PPA per cápita distan mucho de los US$13,936 de Chile o los US$13,307 de Argentina (México US$12,307, Venezuela US$12,166, Brasil US$9,695), más cercanos a los de Rumania (US$11, 386) y Bulgaria (US$11,302), según datos del FMI (abril de 2008), muy semejantes a los datos de la CIA World Factbook. A ésto han contribuido enormemente los fondos comunitarios.

En cuanto a lo social, si nos atenemos de nuevo a las estadísticas, vemos que todos los países de Europa Central y Oriental se encuentran en la clasificación de Desarrollo Humano Alto, según el Informe sobre Desarrollo Humano 2007-2008 (PNUD 2007), al igual que Argentina, Chile, Uruguay, Costa Rica, Cuba, México, Panamá y Brasil (el resto de los países latinoamericanos se encuentran en la clasificación de Desarrollo Humano Medio). Las prestaciones sociales representaban la ventaja que presentaban las llamadas „democracias populares” en su lucha contra el capitalismo. De allí que hoy día muchas de estas prestaciones se mantengan, pero con un alto precio para los gobiernos, que ya no cuentan con sus antiguas propiedades estatales y tienen que recurrir cada vez más al odioso impuesto. Por ejemplo, en Hungría una mujer recién parida tiene derecho a quedarse en casa durante tres años: los dos primeros recibe un 70% de su sueldo del último medio año antes de su maternidad. En caso de no haber estado laborando el último medio año antes de su maternidad, el Estado determina el 70% del sueldo mínimo duplicado, en cifras, 575 euros al cambio de hoy. El último año recibe una cantidad fija de unos 100 euros.

Sin embargo, en algunas cuestiones sí podemos, con ciertas matizaciones, ver ciertos fenómenos comunes entre ambas regiones. En lo político podemos resaltar la aparición y la llegada al poder de líderes populistas y nacionalistas en Europa Central y Oriental, fenómeno muy desconocido en los países de la llamada „democracia popular” (antiguos comunistas) cuando el gobierno lo dirigía el Partido. Uno de sus mejores representantes fue Meciar en Eslovaquia, quien tanto contribuyó a la separación de la antigua Checoslovaquia en 1993 con su discurso populista y nacionalista. O los hermanos Kazcynski en Polonia, un caso único cuando dos hermanos gemelos ocupaban el uno (Lech, actual presidente) la presidencia del país mientras que el otro (Jaroslav) era el primer ministro o Jefe de Gobierno.

Resumiendo, vemos que sólo en ciertos aspectos, y con matices, podemos hablar de la „latinoamericanización” de Europa Central y Oriental. Sin embargo, creo que por el contrario podemos hablar de la „latinoamericanización” de América Latina, tema de otro texto que desarrollarermos más adelante.

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10 comentarios to “¿Se “latinoamericaniza” Europa del Este?”

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Super interesante perspectiva, aunque así como en América Latina los procesos internos de transición son muy específicos como para poder hablar de tendencias regionales o subregionales. Sin embargo, por ejemplo con sus debidos matices, la transición política de Rusia antes de la llegada al poder de Vladimir Putin tenía elementos muy parecidos a la de México, justamente antes de la llegada de Fox. La herencia de las respectivas (y contemporaneas) revoluciones en el sistema político, relaciones entre élites y sectores sociales son muy parecidas. El desenlace de las dos elecciones cruciales, la de Putin en 99 y la de Fox en 00 separan enormemente a los países, sin embargo los factores y retos presentes para ambas naciones en esa transición son muy comparables.
Felicidades por esta nota!
Saludos,

Domingo, en dos ocasiones hablas de “latinoamericanización de América Latina”, la primera de ellas cuando citas el libro de Zoltán Kollár. A riesgo de parecer ignorante, te pregunto si querías decir más bien “balcanización”. En caso de que no sea error, sino que efectivamente quieras hablar de latinoamericanización de América Latina, ¿podrías abundar un poco más en el asunto? Lo digo porque, por lo menos a mi, así de buenas a primeras me resulta un poco extraño.

Saludos.

Estimado Mingus,

ni es ignorancia por parte tuya, ni error por parte mía. Más o menos la misma pregunta me la formuló Témoris cuando le envié el primer texto sobre el tema. E intencionalmente no quise aclarar lo de la “latinoamericanización” de América Latina para que diera lugar a una futura colaboración. Pero ahora sí paso a explicar lo de la “latinoamericanización” de América Latina, que a primera vista parece una incongruencia.

La “latinoamericanización” de América Latina fue un término que se puso en boga en Hungría, pero también en otros países de la antigua Europa del Este, a principio de la década de los noventa del pasado siglo cuando estos países entraban en un periodo de grandes reformas económicas y políticas. Con ello se intentaba llamar la atención a los gobernantes y a la sociedad para que estos procesos no conllevaran a una situación como la de América Latina, con su consecuente subdesarrollo, dependencia, crisis políticas y, principalmente, las desigualdades sociales. Si analizamos un poco podemos entender la lógica de dicha advertencia, es decir lo de “latinoamericanización”: estos nuevos países no estaban (ni están hoy día tampoco) al nivel de desarrollo económico de la entonces Europa Occidental, EE UU, Canadá, Japón, etc. Ellos, en su búsqueda de nuevas políticas, no veían hacia el Este, principalmente hacia la entonces Unión Soviética, no sólo por motivos históricos recientes, sino también, porque en ciertos aspectos la situación allí era parecida. Tampoco se reflejaban en África, principalmente por cuestiones políticas, económicas y sociales muy obvias, pero tampoco con Asia en general. De allí que América Latina fuera una región en la que podrían verse reflejado, pero la que había que evitar en el proceso socioeconómico y político que se estaban dando entonces. Por ello un grupo de especialistas se puso a investigar el por qué de esa situación de subdesarrollo, dependencia, desigualdades, crisis políticas, etc., que impiden el avance de América Latina, es decir, por qué América Latina se “latinoamericaniza”.

Un saludo desde Hungría,

Domingo

Deborah,

veo que estás familiarizada con el tema, porque, con sus matices, la comparación es de lugar. Yo le propuesto este tema para una investigación a varios de mis estudiantes, pero el desconocimiento de la lengua rusa de ellos (yo no, yo hablo ruso, viví seis anyos en Kiev, Ucrania), les ha motivado en no aceptarlo. Pero creo que es un tema muy interesante la comparación, así que esperamos tus comentarios.

Un saludo desde Hungría,

Domingo

Yo estaba igual que Migo, me preguntaba que era “latinoamericanización” de América, el termino me era extraño, gracias por la aclaración. Me quedo con la idea de que en esos países sí muestran interés por sus gobernados y se preocupan de no caer en nuestros errores, ojala aquí en lugar de pelear como perros por su hueso y luego sólo pensar en conservarlo se preocuparan por hacer el trabajo para el que les pagamos. Saludos.

Teresita,

gracias a tu mensaje me acordé de una nota que había tomado ya cierto tiempo y que había pasado por alto: el 13 de febrero de 2007, Charles Shapiro, subsecretario de Estado para América Latina, dictó una conferencia en la Central European University (CEU) de Budapest y allí explicó que “los EE UU se latinoamericanizan paulatinamente”. Claro, su concepto de “latinoamericanización” se refería a la ola migratoria latinoamericana hacia los EE UU, y no al concepto en Europa Central y Oriental.

Un saludo desde Hungría,

Domingo

Domingo, gracias por tu respuesta. estudié un semestre de mi carrera en Georgetown donde tuve un super profesor de Política en Rusia. Tomé esa materia porque mi plan de estudios en México en Relaciones Internacionales (aprobado en el 91) tenía una materia de política exterior de la Unión Sovietica, así que en el 1999 tomé la equivalencia en EU con Thane Gustafson y escribí un paper final sobre este tema…escribeme a mi emai… y te cuento más!

Una de las características de lo que en Europa Central y Oriental se llama “latinoamericano” es esta enorme brecha entre los niveles de vida de la población. Cuando pensamos que varios de nuestros países están ubicados entre los de “desarrollo humano alto”, es inevitable no acordarse de las millones de personas que están en niveles de vida muy bajos. La Ciudad de México, por ejemplo, está entre las diez más ricas del mundo por su PIB. Sin embargo, hay zonas periféricas de pobreza desesperante, caóticas, sin servicios e incluso sometidas a dominios caciquiles, como en Chimalhuacán, al oriente.

En Santa Fe, un barrio al poniente que era uno de los basureros más grandes de América Latina, en 15 años se levantó uno de los distritos de negocios más importantes de América Latina, que rivaliza sólo con Saô Paulo, pero unos cuantos metros de sus brillantes rascacielos, todavía viven en cuevas (¡en cuevas!) muchos de quienes antes se ganaban la vida hurgando en la basura, y que ahora han tenido que buscarse otra manera de sobrevivir.

Hola Domingo gracias, y sí me imagino a lo que se refería el subsecretario, lo que me hace recordar el artículo de Temoris referente al comercial que causo revuelo y dio motivo a armar un relajo porque los ortodoxos ya miraban la invasión por un simple ron.

“Latinoamerizcanización” = “subdesarrollización”
Van bien muchachos… excelente


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