Políticos negros: entre el entusiasmo y el temor

Posted on 18 junio, 2008. Filed under: Eileen Truax -Los Ángeles | Etiquetas: , , |

Eileen Truax/Los Ángeles

Se les podía ver desde varias cuadras atrás: ellas, con el mejor atuendo, zapatos altos, bolsas y accesorios vistosos; ellos con traje, corbata, alguno más con un chaleco brillante y varios con sombrero y pañuelo en el bolsillo. Era fácil adivinar a dónde iban. En el sur de Los Ángeles, la comunidad afroamericana estaba de fiesta desde hacía algunas semanas, cuando Karen Bass, activista, política y ahora representante de este barrio ante la Asamblea estatal de California, asumió la presidencia de este organismo el pasado 13 de mayo.

Bass es la primera mujer afroamericana en ocupar el cargo. Durante la ceremonia de toma de protesta realizada en Sacramento, la capital del estado, la asambleísta hizo alusión al peso de la Historia claramente colocado sobre sus hombros y al compromiso de cumplir dignamente en la representación de su comunidad: la angelina, por supuesto, pero específicamente la afroamericana.

Sin embargo dicha ceremonia no bastó y Bass decidió venir a Los Ángeles, caminar por su barrio, visitar un colegio comunitario en la zona y ahí repetir la ceremonia simbólicamente en su distrito, con su gente. A cargo de la toma de protesta estuvo el alcalde Antonio Villaraigosa; al habla varias mujeres líderes, y a cada momento los discursos que hicieron alusión a la profunda desigualdad que sufren las minorías, sean éstas conformadas por negros o por latinos.

Cada vez que se mencionó el nombre de un personaje de la comunidad negra, el auditorio vibró. Aplaudieron rabiosos cuando se mencionó a Martin Luther King, lloraron cuando Bass levantó la mano derecha, y gritaron eufóricos en todas las ocasiones –varias- en las que fue mencionado el otro gran “primer” de la comunidad: el candidato demócrata Barack Obama.

De pronto tanta emoción me pareció extraña. En un estado como California, en donde la manera de hacer política es predominantemente progresista –sí, a pesar de estar gobernado por el Terminator-, sentí que esto no tendría que ser un “logro”. ¿No es que desde hace mucho era tiempo de que una mujer negra llegara a ese sitio? ¿No es que el candidato negro tendría que ser algo común, como uno alto, como uno calvo, como uno del sur? ¿No será que esta comunidad se había tardado?

Cuando comenté el asunto con un colega, éste me respondió con los números. En California apenas el 7% de la población es negra; en ciudades como Los Ángeles esta cifra se eleva al 11% y, a nivel nacional, los afroamericanos conforman apenas un 13% del censo (los latinos, por ejemplo, representamos el 15% a nivel nacional y el 47% en ciudades como Los Ángeles). Numéricamente, pues, se podría decir que no tienen un peso importante. Es comprensible entonces, me dijo, que los espacios apenas se vayan abriendo. Es comprensible el miedo de algunos. Y es comprensible, por tanto, la euforia de todo un grupo cuando uno logra marcar un parteaguas.

Justo al día siguiente de que sostuve esta conversación, me llegó un correo electrónico. Earl Ofari Hutchinson, un conocido líder de la comunidad negra angelina, escribió un artículo sobre el temor de un posible asesinato de Barack Obama. Comparándolo con los hermanos Robert y John F. Kennedy, y con el propio Martin Luther King, hablaba de la esperanza de justicia racial representada en el candidato; un candidato con una posibilidad real de convertirse en el presidente del país más poderoso del mundo.

Según Hutchinson, existe evidencia de que tan pronto Obama anunció su deseo de competir por la candidatura, las amenazas de muerte comenzaron a aparecer, lo que llevó a que tempranamente le fuera asignada la protección del Servicio Secreto en sus recorridos de campaña. Conforme los eventos fueron creciendo en el número de seguidores, también lo hicieron el número de elementos de seguridad y la cantidad de denuncias sobre ataques de tipo racial en contra de los simpatizantes del candidato. El temor está ahí.

Pensé en las ocasiones en las que he podido ver a Obama, o a su esposa, dominando la escena. Pensé en Karen Bass, caminando muy confiada entre su gente, en su barrio. Imaginé el miedo corriendo por sus venas. Me recordaron a mi propia gente, a la minoría latina que cada día sale a poner su cara de valiente aunque por dentro se muera de miedo.

Entendí la euforia, los rostros de orgullo, los ojos llenos de lágrimas de la gente que fue recibir a Bass. Recordé las palabras que me dijo al finalizar su evento en el sur de Los Ángeles: “Ciertamente es un momento importante; pero será maravilloso cuando llegue el día en que esto no sea un parteaguas, sino algo que se da de manera natural. Cuando el hecho de que una mujer pueda aspirar a ser presidenta de la Asamblea, o un afroamericano a ser presidente del país, como parte de la normalidad, no de la excepción”.

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2 comentarios to “Políticos negros: entre el entusiasmo y el temor”

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El día que los hombres puedan ser libres del miedo al odio racial, me gustaría verlo; por eso yo también me emociono hasta las lágrimas al oír mencionar a Luther King,

Hace poquito veía algunos videos en donde les preguntaban a algun@s demócratas que que harían en caso de que Obama llegara a ser el candidato demócrata, y muchos decían que ellos siempre habían sido demócratas, pero que no votarían por Obama. La mayoría de los entrevistados eran personas “de edad”. Creo que aunque aun falta mucho, se va avanzando en este sentido de que los cargos mas relevantes puedan ser ocupados por las minorías SIN que deje de ser visto extraordinario, y tal vez lo que estamos viviendo en estos tiempos y en el futuro cercano sea ese parteaguas.

Tu nota también me recuerda los innumerables casos en donde las sentencias para delincuentes “de las minorías” son generalmente mayores que para delincuentes blancos que han cometido el mismo delito.


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