Bombas de Racimo sobre Dublín -La Batalla por la Prohibición

Posted on 27 mayo, 2008. Filed under: Témoris Grecko | Etiquetas: , |

Por Témoris Grecko / Ciudad de México

Mientras lees esto, en Dublín, Irlanda, se está llevando a cabo un debate clave para el esfuerzo por prohibir las bombas de racimo. El 30 de mayo sabremos si más de cien naciones firmarán un acuerdo útil o papel mojado.

En 1992, la Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Antipersonales (ICBL) lanzó una iniciativa que ganó el patrocinio del gobierno canadiense, el Premio Nobel de la Paz, en 1997, y la firma de una Convención por la que los países firmantes se comprometen a no usar, almacenar, producir ni transferir esos instrumentos bélicos. 155 naciones lo han signado y ratificado, 40 sólo lo han firmado y sólo países de la categoría de Estados Unidos, Israel, Cuba, Irán, Pakistán y Rusia siguen produciendo minas.

Pero hay un arma de alta tecnología de efectos todavía peores llamada “bomba de racimo”, que en realidad es una especie de garapiñado de centenares de pequeñas bombas o “municiones de racimo”. Cuando los aviones la arrojan, la bomba de racimo cae hasta una altura en la que revienta para desparramar cientos de explosivos en un área similar a la de un estadio de fútbol. La mayoría de ellos estalla -todo el mundo muere: soldados, campesinos, paseantes–. Pero entre un 10% y un 40% de ellas no truena: los objetos mortales quedan dispersos en el suelo, ocultos bajo las piedras, sumergidos en los arroyos o cubiertos por la yerba que con los años se recupera de la quemazón y crece. Poco a poco, la gente regresa al área de conflicto, la vuelve a poblar, rehace su vida. Hasta que la vaca patea el explosivo. O la mujer que limpia. O los niños lo encuentran y creen que es un juguete.

La organización británica Handicap International (HI) estima que las víctimas de este tipo de armas suelen ser civiles en un 90%. Muchas en el momento del ataque, pero hay todavía más después, a lo largo de los años y las décadas en que permanecen “durmientes” las municiones. .El uso de estas bombas “que son indiscriminadas por naturaleza” es evidencia de que cuando Israel invadió Líbano, en agosto de 2006, violó los acuerdos de Ginebra, que obligan a “tener precauciones constantes durante las operaciones militares para evitar a la población civil”, se establece en el informe de Amnistía Internacional. Los cálculos iniciales de Handicap International indicaban que 494 personas perecieron por efecto de las municiones de racimo, sólo durante la etapa de acciones bélicas. Actualmente, un promedio de entre dos y tres personas más mueren o son mutiladas cada mes. Según la ONG estadounidense Human Rights Watch, el 90% del millón de fragmentos explosivos que quedaron sin detonar en campos libaneses fue arrojado en las últimas 72 horas del conflicto, cuando las partes ya habían pactado un cese al fuego con la ONU. Israel se esforzó por dejar un goteo de muertes de inocentes para el futuro.

JUGUETES MORTALES

Las minas antipersonales fueron prohibidas hace casi una década, pero las municiones de racimo “son mucho más peligrosas”, me dice Cristian Wittmann, un joven abogado ambientalista que luchó contra las minas antipersonales y ahora representa a la campaña brasileña contra las bombas de racimo. “La mina necesita que alguien la active al pisarla, en tanto que las municiones de racimo ya están activadas”. “¡Cualquier cosa las hace explotar!”, interrumpe Simona Beltrami, integrante italiana de ICBL. Ambos participan en la Coalición Municiones de Racimo, una alianza de grupos civiles que impulsa el llamado Proceso de Oslo, destinado a crear una convención similar a la que prohibió las minas. “Además, el costo de limpieza es mayor”, insiste Cristian, “como son más sensibles y se camuflan mejor (uno no puede estar seguro de si están en el suelo, entre la hierba, detrás de una piedra o atrapadas en la rama de un árbol), son más peligrosas, hay que tener más cuidado y causan más muertes entre quienes tratan de eliminarlas”.

Sobre todo, tienen un maligno atractivo para los niños, sus principales víctimas, y alrededor del mundo, donde han sido utilizadas estas armas, se repiten los casos.

En Laos, un paisito del sudeste de Asia donde estuve en 2006, la gente todavía muere por una guerra de hace cuarenta años que, por cierto, no existió… oficialmente. Es conocida como la “guerra secreta”, porque el gobierno de Washington la llevó a cabo durante casi una década, de 1964 a 1973, sin que supiera el pueblo de Estados Unidos que la pagaba y en cuyo supuesto interés se hacía. Además de crear y armar un ejército local de 9,000 hombres, Washington lanzó operaciones aéreas masivas de tal dimensión (580,944 vuelos en total) que superó en 50% las que realizó en 15 años en Vietnam. En promedio, a lo largo del conflicto dejó caer sobre Laos el cargamento completo de un avión bombardero cada ocho minutos. Al final, había arrojado 1.9 millones de toneladas de metal, el equivalente a media tonelada por cada hombre, mujer y niño que vivía allí (tenía una población apenas mayor que la de la Delegación Iztapalapa). Más enormes cantidades de armas químicas, herbicidas y defoliantes.

Todavía hoy, la inmensa mayoría de los estadounidenses no está enterada de lo que hicieron sus generales allá. Para los lao, por supuesto, la guerra no tuvo nada de secreta ni entonces ni ahora, cuando todavía hay entre 21 y 62 millones de municiones sin explotar y los niños siguen saltando en pedazos a causa de ellas. Como el pequeño Dam, a quien a los 9 años, en 2003, le estalló una submunición BLU-63 con la que estaba jugando. Sus heridas fueron las típicas de este tipo de incidentes: traumatismo abdominal mayor, heridas por las esquirlas, una pierna y un brazo fracturados. Cuando yo estaba en ese paisito, muy bonito pero muy rústico, me sentí medio desesperado porque no podía hallar quien me hiciera algo tan sencillo como quitarme un tapón de cerilla de un oído: un “doctor” poliomielítico con camiseta y pantalones rotos me “examinó” con una lámpara de mano y yo salí corriendo cuando vi que buscaba las pinzas sucias con las que le habían arrancado algo a un pobre niño llorón. Así que no me extrañó saber que el tratamiento que le dieron a Dam en la pequeña ciudad de Savannakhet le provocó una infección que pudo haberlo matado. Tuvo muchísima suerte, en verdad, porque un equipo de Handicap International estaba ahí y organizó la evacuación a Tailandia. En septiembre de 2006, los miembros de HI volvieron a visitar a Dam y descubrieron que el niño no los recordaba a ellos ni nada de lo que pasó: el trauma se le había escondido en las pesadillas que lo despertaban cada noche.

DEBATE EN DUBLÍN

Entrevisté a Cristian y a Simona en México, en abril, durante una reunión latinoamericana y del Caribe preparatoria para la conferencia de Dublín. Ellos se encuentran allá ahora, con representantes de más de cien países que discuten el lenguaje que tendrá la Convención que se espera que prohíba las municiones de racimo.

A pesar de todos los vaivenes que sufre México, y de que a veces se lo ve como un subordinado de Estados Unidos, es importante señalar que su servicio exterior sigue siendo muy activo en promover activamente causas importantes en el mundo, como parte de una política de Estado que no debe depender de los cambios de orientación de los gobiernos de turno. En este caso, México, con Noruega y Nueva Zelanda, está en el grupo de cinco naciones que es el núcleo impulsor de esta iniciativa, junto con las organizaciones de la Coalición sobre Municiones de Racimo.

Pero en este cuento también hay malos, obviamente, que son los principales usuarios y productores de estas armas: Estados Unidos, China, Rusia, India, Pakistán e Israel. Países democráticos y supuestamente civilizados envueltos con otros autoritarios y supuestamente atrasados. Bravo.

Pero ya la mayoría de los usuarios, productores y almacenadores se han integrado al proceso. Algunos replican que no tiene sentido firmar un acuerdo que no incluya a los seis países más involucrados. Pero esos países tampoco son signatarios del tratado contra las minas antipersonales, a pesar de lo cual han reducido su uso enormemente: el objetivo es estigmatizar el uso de las bombas de racimo como se ha estigmatizado el de las minas, que quien las use sepa que va a ser objeto de condena internacional. “Sirve para crear un consenso de rechazo”, me dijo Simona, que incluso los que se niegan a prohibirlas no se atrevan a utilizarlas porque estarán bajo la mirada del mundo”. Y los efectos de eso se están viendo ya mismo: en un principio, Israel trató de negar que había usado bombas de racimo en Líbano y acusó a quienes lo denunciaron de mentirosos, precisamente porque trataba de evitar el estigma. La siguiente vez, esperamos, se lo va a pensar dos veces antes de usarlas, y más si ya está vigente un acuerdo de prohibición firmado por la mayor parte de la comunidad internacional. Otros instrumentos internacionales que han sido obstaculizados por estados parias como Estados Unidos y China, han ganado legitimidad y fuerza con su actuación e incluso estas naciones colaboran de una forma u otra, como la Corte Penal Internacional y el acuerdo para prohibir el uso de niños soldados.

El pacto al que se llegue sobre las bombas de racimo, sin embargo, podría tener graves limitaciones. Hay países europeos con un pasado o presente militarista que están tratando de introducir excepciones que le restarían efectividad a la convención y que incluso podrían convertirla en inútil. Gran Bretaña, Francia, Alemania, Holanda, además de ¡Suiza! y Japón, han propuesto diversas limitaciones. Quieren quedar bien ante su propia opinión pública, que les demanda ser parte de “los buenos” y sentar el ejemplo, pero quieren escaparse un poco del asunto al proponer excepciones. Por ejemplo, que sean permitidas las bombas que tengan menos de 10 submuniciones, las que sean disparadas con “fuego directo” (o sea, las que se lanzan desde helicópteros que pueden ver al enemigo, lo que según ellos reduce las víctimas civiles), las que tengan un porcentaje de fallos menor al 1% y posean mecanismos de autodestrucción, y las que vengan equipadas con tecnología “sensor fuzed” para detectar al enemigo.

Los argumentos en contra de la Coalición son los siguientes: hay 9 submuniciones en un cohete, 19 cohetes en una “plancha de cohetes”, y cuatro “planchas de cohetes” en un helicóptero, o sea 684 submuniciones que provocan igualmente efectos indiscriminados durante los ataques y contaminación post-conflicto. La posibilidad de ver al enemigo no excluye los efectos indiscriminados y la contaminación. Los análisis del efecto en campo de la bomba israelí M85, la más avanzada tecnológicamente, con menos de 1% de fallos en laboratorio y mecanismos de autodestrucción, y empleada en Líbano, dan porcentajes de fallo mayores de 10% en condiciones reales. Y sobre la tecnología “sensor fuzed” no se pueden pronunciar porque los países que la promueven simplemente no han dado detalles de cómo funciona, pero es posible que sea tan dañina como el fuego directo.

Sobre todo, aceptar estas “excepciones” sería equivalente a “legitimar” el uso de ciertas bombas de racimo, a que los ejércitos crean que es correcto y hasta humanitario emplearlas, y debilitaría en general la intención de estigmatizar todos los tipos de bombas de racimo.

Una objeción más tiene que ver con las alianzas militares, en particular la OTAN: ¿qué va a pasar si los británicos, por ejemplo, firman la prohibición pero participan en acciones bélicas en las que un aliado –Estados Unidos, claro– emplee bombas de racimo? Una posibilidad es que se establezcan previsiones para liberar de responsabilidad al soldado que se encuentre en esa situación. Pero Simona se va al ejemplo del tratado antiminas: “Los europeos siguen peleando junto a Estados Unidos, que no lo firmó, pero tampoco las ha usado desde la primera guerra del Golfo (1990-91), antes de que fueran prohibidas”. En el fondo, se espera que los aliados de alguna forma presionen a EU para que deje de usar las bombas de racimo, al menos en las operaciones conjuntas, aunque no se comprometa a prohibirlas formalmente.

En este video, un voluntario australiano nos muestra una zona saturada

con mortales submuniciones de la bomba M85,

cuyo porcentaje de fallo en laboratorio es menor a 1%

y está equipada con mecanismo de autodestrucción.

AMÉRICA LATINA SIN BOMBAS DE RACIMO

Wanda Muñoz, integrante mexicana de Handicap International, señala que América Latina, hasta ahora, “no tuvo que experimentar de primera mano los efectos de las municiones de racimo” y, como han asumido “un papel de liderazgo” en la promoción de la causa, se están asegurando “de que nunca tendrán que confrontarse con el sufrimiento que provocan estas armas indiscriminadas”. (Simona comenta que un general colombiano, en privado, reconoció que años atrás usaron bombas de racimo en una zona muy apartada y poco poblada de los Andes, a donde no pueden llegar para limpiarla.) Sin embargo, no todos los países están de acuerdo: Colombia, en seguimiento a la negativa de Estados Unidos, y Brasil, el único productor regional de bombas de racimo.

El gigante sudamericano prefiere reglamentar el uso de estas armas en lugar de prohibirlo. Aparentemente, el motivo no es proteger su industria militar: “Hay cuatro empresas en Brasil que las producen”, dice Cristian, “aunque se rumora que hace años que no tienen pedidos y la producción está parada”. En realidad, analiza, su país quiere “ser una potencia global y tener los mismos instrumentos que las demás potencias. Los militares entienden que las bombas de racimo son importantes para proteger la seguridad nacional y dicen que un ejército responsable debe mantener abiertas todas las opciones”. Brasil es el único país latinoamericano que mantuvo un proyecto serio para producir armas nucleares, en tiempos de la dictadura militar, pero lo abandonó al sumarse al Tratado de No Proliferación Nuclear. “El secretario general del Ministerio de Defensa, Samuel Pinheiro Guimaraes, cree que fue un error firmarlo”, señala Cristian.

Su tarea es crear conciencia en su país, lo cual no es fácil porque “el tema del conflicto armado está muy lejos del imaginario social y es difícil ponerlo en el debate”. Pero están generando atención y el objetivo es movilizar a la opinión pública para que presione al gobierno y eventualmente sumarse a la prohibición.

Para ello, claro está, primero tiene que haber un pacto eficaz y comprehensivo. Y del resultado nos vamos a enterar a fin de mes.

MÁS INFORMACIÓN SOBRE LAS BOMBAS DE RACIMO, LA CONFERENCIA DE DUBLIN Y EL PROCESO DE OSLO:

Greenpeace España

Stop Bombas de Racimo

Di No a las Bombas de Racimo

Handicap International

En este video, un idiota arriesga su vida

para mostrarnos cómo son las submuniciones.

 

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12 comentarios to “Bombas de Racimo sobre Dublín -La Batalla por la Prohibición”

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No hay palabras que describan la sensación de coraje contra quienes se atreven a poner así en riesgo la vida e integridad de sus semejantes; valió mucho la pena este post aunque estuvo un poco largo pero te agradezco querido amigo la información, únicamente me alegra saber que estamos entre los países que luchan por evitar el uso de estas porquerías.

No tiene nada que ver con el tema (o sí), pero si no me equivoco ¡Feliz cumpleaños!

Un abrazo.

Oye, y que es lo que dicen quienes justifican el uso de estas armas? Cuales serian las “ventajas” (que barbaridad, que palabra) de utilizar una cosa de estas en lugar de otro tipo de armamento?
Sabes si hay organizaciones en los paises que se oponen a la firma? En esta ciudad que se especializa en darle la contra al resto del pais, yo no habia escuchado sobre el tema…

Temoris
Hace cinco años en el avión que nos trasladaba de Alemania a Jordania, leí por primera vez sobre la existencia de estas bombas. Nosotros íbamos a Irak y El País informaba, gráfico incluido, que EEUU estaba utilizando este tipo de arma en Irak. Me acuerdo de que lo que me pareció más fuerte es que era información pura y dura. Esto es lo que lanzan, así funcionan, así matan. Nunca más se volvió a decir nada o yo no volví a leer nada. Creo que hay que difundir al máximo las conclusiones que saquen en Dublín. La guerra de las minas antipersonas la ha librado la población civil, desde los personajes conocidos (Angelina Jolie, Diana de Gales…) a fotógrafos que tienen muy buen trabajo sobre el tema.

No sé porque salió la carita. Era un paréntesis.

Su es tu cumpleaños (o fue) recibe un gran abrazo y muy fuerte y mis mejores deseos de que cumplas muchos más, gente tan valiosa es difícil de encontrar. TQM.

Si fue mi cumple, gracias!

Eileen, ‘ta raro lo de Greenpeace USA. Estoy checando su página y no encuentro nada sobre el tema, que en inglés es “cluster munitions” o “cluster bombs”. En otras páginas nacionales de Greenpeace es asunto principal

El argumento principal para no ceder las bombas de racimo es que son efectivas y renunciar a ellas es ceder ingenuamente una ventaja militar frente a tipos que sí las van a usar. Por eso se trata de que nadie las use.

Besos!

Podríamos hablar de bombas de “raciSmo” también.
Lo único que justifica el uso de estas armas es la búsqueda de exterminio de una población, en consecuencia, estamos hablando del profundo desconocimiento del otro.

El caso del bombardeo de Israel contra el Líbano se explica ante la necesidad de despoblamiento de parte del territorio libanés para el paso de un gaseoducto que viene del norte por el lado de la costa.

Es el mismo desconocimiento del otro que funciona en el conflicto palestino- israelí. Ya hasta los periódicos de la (http://www.elpais.com/articulo/internacional/Olmert/advierte/Israel/seguira/politica/asesinatos/selectivos/elpporint/20060623elpepuint_3/Tes/) reconocen los asesinatos cada vez más selectivos contra la población palestina. Mujeres y niños son los favoritos de nuestros amigos del gobierno israelí.

Ayer eran minas antipersonales, hoy son bombas de racimo, mañana serán armas biológicas (puede que sea hasta el pan nuestro de cada día y no lo sepamos todavía –en lo personal estoy a punto de pensarlo en algunas regiones-) entre otras. Hasta que no se entienda que la vaina no está en los utensilios sino en los usuarios, no estaremos ni cerca de la solución de la muerte de inocentes.

Aunque no desmerito las acciones que se describen arriba, digo que sino se empieza por conectar estas acciones con una estrategia política y de análisis integral, me parecen iniciativas medio sin sentido. Como bien lo dice el escrito, hasta se da reconocimientos a los firmantes únicamente por ser firmantes… la mayoría de las veces importa un bledo si se cumple el acuerdo o no.

Para cerrar y en el mismo orden de ideas, otro desenmascaramiento de la política israelí (http://espanol.news.yahoo.com/s/reuters/080526/internacional/internacional_israel_nuclear_carter_sol)

Saludos

PD. En Venezuela hay un video llamado “El fntasma de la libertad”. Trata del bombardeo de Israel contra el Líbano. No se si esta en youtube, lo cierto es que hay una buena parte dedicada a las bombas de racimo que recomiendo ver.

LO acabo de ver ahora:
Una conferencia internacional compuesta por más de 100 países, entre los que no se encontraba EEUU, ha acordado hoy el borrador de un tratado para prohibir el uso de las municiones de racimo.
“Es una fuerte y robusta prohibición sobre todas las municiones de racimo conocidas”, ha explicado sobre el documento un miembro de la delegación noruega, Christian Ruge.

El primer ministro británico, Gordon Brown, ha presionado a sus reticentes mandos militares para que prohíban el uso de este tipo de municiones y ha ordenado un informe al Ministerio de Defensa a principios de este mes.

“Para asegurar una convención tan fuerte como sea posible, en las últimas horas de negociación hemos emitido instrucciones para que apoyemos una prohibición sobre todas las bombas de racimo, incluidas aquellas que están actualmente en funcionamiento en Reino Unido”, ha manifestado Brown en un comunicado antes de que la conferencia acordara el borrador.

Por su parte, Estados Unidos dice que ve “cierta utilidad militar” en estas armas, y no ha asistido a la reunión.

Además, ha sido acusado por activistas de presionar a países aliados como Reino Unido, Canadá, Francia, Alemania y Australia para intentar debilitar el tratado.

Que sucedera con las minas que estan en el inventario de los paises que firmen el tratado? Espero que no terminen en manos equivocadas, vendidas baratas a los paises que no lo firmaron o, peor aun, a grupos terroristas o guerrillas.

hola! felicidades por hacer cobertura a este evento que terminó en final feliz, al menos a nivel de la conferencia diplomática. hay mucho que hablar del tema. eileen preguntó cuál es la ventaja o el argumento de quiénes se niegan a aceptar la prohibición a las armas de racimo. el argumento jurídico es complejo pero más o menos va por la linea de que los estados (todos) están obligados a limitar sus medios y métodos de combate a ciertos principios que inluyen la proporcionalidad, la distinción y la ventaja militar.
las reglas son más o menos que el Derecho internacional humanitario no proscribe la guerra, sino la forma en la que la conduces. tus respuestas militares deben ser proporcionales al objetivo que queires obtener, deben distinguir entre dos categorias de personas, las protegidas y los combatientes (solo puedes atacar a los combatientes),y tus ataques deben estar justificados en que constituyen una ventaja militar. así que si un estado puede probar que un medio (arma) al ser usado cumple con estos principios, el arma es legal. y el argumento de israel por ejemplo, o de otros estados es que las armas de racimo pueden discriminar. y aqui se deriva una discusión técnica sobre daño ‘colateral’ y precisión. esa es la realidad del derecho de guerra.
la convención es un gran paso porque impone una prohibición asoluta que indica que sin importar cuanta precisión las armas de racimo tengan (para cumplir con el principio de discriminación y ventaja), están prohibidas por el sufrimiento innecesario y por otros elementos que son superiores a los 3 principios del dih que permiten la guerra.
el otro punto importante de la convención o de las negociaciones de la convención es que se continúa la tendencia iniciado en roma con el estatuto de la cpi, de tratados rigidos en los que estados han concedidos a imperfecciones progresivas y no, para un fin común último. y esto es de felicitarse.
es importante notar que ahora sigue que el tratado sea ratificado, para entre en vigor. y para eso se necesita mucha movilización.

no se donde dejar más comentarios pero siguiendo la tradición de mundo abierto de cubrir los desarrollos internacoinales más importantes, espero que estén planeando cubrir el informe ante el Consejo de Seguridad del Fiscal de la Corte Penal internacional la próxima semana , sobre la situación en Darfur y las órdenes de arresto no cumplidas por el gobierno de Sudan para juzgar a dos individuos acusados de crimenes de guerra y crimenes de lesa humanidad. chequense Justice4Darfur.org
En mi opinion es el highlight de la semana…. junto con el Arresto de Jean Bemba… un miliciano multimillonario, senador en el Congo, para ser juzgado por crimenes internacionales que incluyen violaciones masivas y abuso sexual en la república centro africana….!!!
saludos y felicidades!

Órale!, ya Deborah nos dejó un buen de tarea.

Gracias a ella, ya sabemos que si hubo acuerdo y que todas las excepciones que impulsaba varios estados no fueron aprobadas. Excepto una: a diferencia de lo que ocurrió con el tratado sobre minas antipersonales, aquí no hubo manera de impedir que se aceptara la interoperabilidad, es decir, que los Estados firmantes pueden participar en actividades militares con Estados no firmantes (Estados Unidos) que usen bombas de racimo…

De cualquier forma, se espera que la estigmatización de estas armas conduzca a una veda de facto de su uso, que emplearlas sea tan vergonzoso que los países prefieran guardárselas…

Y ojalá que eso pese también en Brasil, por cierto. Más allá de que compartamos o no sus ambiciones de ser y comportarse como potencia regional, reservarse el derecho a usar estas amas es una vergüenza para un país que quiera actuar constructivamente en América Latina.


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