¿Yugoslavia en América Latina?

Posted on 9 mayo, 2008. Filed under: Domingo Medina -Caracas | Etiquetas: , , |

Domingo Medina / Caracas

Balcanización es el término que se ha venido utilizando para designar procesos de fragmentación territorial, tanto de una región como de un Estado. Como todos saben, tiene su origen en los Balcanes, región europea de particular conflictividad. El término se ha utilizado con bastante insistencia en la América Latina a raíz de la situación creada en Bolivia y la autonomía reclamada por cuatro de sus provincias -las más ricas, vale destacar-. Esta semana, algunos movimientos en Venezuela y Ecuador han alzado su voz para reclamar autonomía en las regiones de Zulia (Venezuela) y Guayaquil (Ecuador).

Pero no basta que se reclame autonomía para hablar de balcanización: para ello hay un elemento que es particularmente importante: la conflictividad, que aún no se ha mostrado como conflictividad armada en los países mencionados pero que está latente. Hasta ahora los movimientos autonomistas no han hablado abiertamente de secesión o independencia, pero la consulta realizada el pasado domingo en Bolivia y las que pretenden realizar otras provincias del mismo país apuntan en esa dirección. Voy a explicarlo mejor.

El referéndum de Santa Cruz fue en realidad una caricatura, en el mejor de los casos. Para empezar, no estaba sustentado en norma constitucional o legal alguna, los organizadores eran a la vez parte interesada en el resultado, no había un registro electoral confiable, quienes fungieron como observadores son miembros de una ONG neoyorkina creada sólo hace un par de años y una empresa privada contó los votos; aparte de ello, las irregularidades del día de la votación, como las urnas con papeletas marcadas a favor del sí –es decir, a favor del estatuto autonómico-. Tan es así que ninguna organización multilateral –OEA, MERCOSUR, ALBA, Grupo de Río, etc.- dio su visto bueno a este referéndum y mucho menos reconoció los resultados.

En otras palabras, un referéndum que ni siquiera tiene valor como encuesta de opinión y que menos aún podría tener consecuencias vinculantes para el Estado boliviano. Eso lo saben los autonomistas y también el gobierno de Evo Morales. ¿Cuál es la jugada entonces?

La respuesta es simple: provocación. Hasta ahora el gobierno boliviano ha sido prudente y ha evitado el uso de la fuerza –recordemos la noción clásica de Max Weber: el Estado es el monopolio de la violencia legítima- para evitar encuentros que pudiesen derivar en enfrentamientos armados entre los dos bandos en disputa. El día de la consulta en Santa Cruz hubo algunos hechos de violencia, incluyendo uno que causó la muerte de un señor de unos sesenta y tantos años, pero afortunadamente para el país andino no pasaron a mayores.

Hay quien no cree en la tesis del secesionismo y menos de la balcanización de la región por la situación boliviana –y la venezolana y ecuatoriana que hemos apuntado antes-; están en su derecho y de seguro tendrán sus argumentos. Sin embargo, algunos elementos más si bien no diremos que podrían abonar a la tesis de la balcanización, sí que es bueno tenerlos presentes a la hora de hacer análisis, especialmente los de orden geopolítico:

Bolivia es la mayor reserva de gas natural del continente, gas que ahora enciende en gran medida el motor de las industrias argentina y brasileña; Venezuela cuenta con las mayores reservas probadas de hidrocarburos del mundo; Ecuador si bien no tiene los niveles de reserva de hidrocarburos Venezuela y Bolivia es país productor de petróleo y miembro de la OPEP; los presidentes de estos países son de izquierda y han iniciado procesos radicales de transformación que incluyen nacionalizaciones de la energía; en Paraguay acaba de ganar un obispo de izquierda, lo que en modo alguno puede ser buena noticia para las trasnacionales, el gobierno de los Estados Unidos y los propulsores de tratados de libre comercio. Y la guinda del pastel: el embajador gringo en Bolivia ha sido embajador en ¡Los Balcanes!

Yo no digo nada. Ahí están esos elementos, que cada quien saque sus propias conclusiones.

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14 comentarios to “¿Yugoslavia en América Latina?”

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Mingus, la historia de secesiones en América Latina es larga. Como primer punto hay que decir que las fronteras no se configuraron basándose en barreras geográficas o criterios étnicos. Bolívar y Sucre se inventaron Bolivia en 1825. (durante siglos el altiplano había sido una unidad cultural y geográfica, durante la dominación española pertenecía al Virreynato del Perú, hasta que Carlos III en 1776 lo incorpora al Virreynato del Río de la Plata) La cosa no quedó allí. El intento de reunificar Perú y Bolivia, allá por 1837, duró dos años y fue abortado por la oposición de oligarcas norperuanos, argentinos y chilenos. Nueva secesión.

La situación no es equiparable con los Balcanes, ya que en América Latina los mapas se dibujaron por avatares políticos, al dictado de los poderes cambiantes. En cambio, en Yugoslavia se redibujó el mapa con criterios étnicos y religiosos. En Bolivia lo único que hay es interés económico (aunque el oriente boliviano sea étnicamente distinto del occidente, esto no justifica la partición de un país esencialmente indígena y mestizo). Pero la partición puede prosperar. Estados Unidos ya se ha inventado más de un país por interés económico: hace 100 años decidió que Panamá dejara de ser parte de Colombia y lo convirtió en país independiente para construir allí su canal. Ya ves que el embajador gringo, además de experiencia en los Balcanes, tiene un bagaje histórico en la partición de países.

Pana: Yo también veo claro el nexo causal, independencia-nueva constitución-energía no nacionalizada.

Muy didáctia tu información.

Un beso a los tres.

No pueden los poderosos vivir si intentar mover peones.

Yo creo que tiene razón Javier al señalar que el divisionismo está enraizado en la historia de AL y que tiene una relación estrecha con las disputas entre oligarquías.

Pero también creo que donde hay paja se puede echar chispa, y esa chispa no necesariamente tiene que venir de adentro del granero.

Creo que la relación de coincidencias entre los tres países que nos presenta Domingo (reservas de hidrocarburos, proyectos radicales y otra ficha de dominó que cae para el lado izquierdo) sí aporta indicios relevantes, aunque no suficientes (todavía), para sugerir que no son casualidades.

Javier, jamás se me ocurriría equiparar la situación de Bolivia con la de Los balcanes; sólo hago uso de un concepto -balcanización- que los analistas internacionales han puesto en boga. Por otra parte, muy pertinentes tus comentarios acerca de la situación étnica en ambos casos.

Saludos, también para vos, Alex.

Teresita es un troll

[…] región. En días pasados comentábamos los peligros de que pronto estuviésemos hablando acerca de la balzanización, producto de la situación de Bolivia y los movimientos separatistas que asomaron sus narices en […]

Un saludo a todos desde Hungría. Tiene razón Mingus cuando se refiere al término “balcanización”. Es muy interesante que en América Latina se utilice cada vez más este término como sinónimo de política secesionista, tal cual ha mostrado la historia de los Balcanes, mientras que aquí en Europa Central y Oriental, específicamente en Hungría, se ha acunado el término de “latinoamericanización” de la sociedad. Con este término se intenta mostrar las dieferencias socio-económicas de la sociedad húngara. A éste propósito he invitado a un colega de la Universidad Megatrend de Belgrado, Serbia, para hacer una investigación sobre “la balcanización de América Latina y la latinoamericanización de Europa Central y Oriental. Por otro lado, y para no ser tan pesado ni abusar de su tiempo, quisiera agregar que desgraciadamente la formación de los nuevos Estados surgidos tras la I Guerra Mundial y las fronteras de éstos no se llevó a cabo según ese criterio étnico-lingüístico que se mencionó. Este criterio se tomó como una excusa. Si no, véase, en le caso de los Balcanes, la situación de Kosovo, dentro de Serbia, la Vojdovina húngara, dentro de Serbia. En Bosnia-Herzegovina hay zonas serbias, croatas y bosnia. Rumania está separada de Hungría tras un colchón “históricamente húngaro” como es la Transilvania. El tema es muy largo y no tengo intención de extenderme en ello, pero sí quiero dejar claro que en el caso de Europa que nos ocupa es muy complicado, incluso hoy. Recientemente hemos publicado un artículo con un colega mexicano realativo a la pérdida de territorio en México siglo XIX y en Hungría siglo XX. A propósito, mi nombre es Domingo Lilón y soy profesor de relaciones internacionales en la Universidad de Pécs, Hungría, capital de la Provincia de Baranya y muy cerca a la frontera croata, es decir, a la puerta de los Balcanes. Un saludo y mis disculpas por la extensión de este mensaje.

Domingo, saludos y bienvenido a Mundo Abierto. No siempre tocamos aquí los temas de tu investigación, pero seguro te interesan los otros temas. Fíjate que no sólo somos tocayos, puesto que yo soy profesor de Geopolítica en la Universidad Bolivariana de Venezuela (aunque a tiempo convencional). Te dejo mi email por si quisieras algún tipo información (domingo.medina@gmail.com).

Saludos

También te doy la bienvenida, Domingo, y estás invitadísimo a pasarte por aquí a debatir cuando quieras.

Aunque no estoy de acuerdo en ciertos datos, como decir que Transilvania (parte de Rumanía) es históricamente húngara, ni menos que la Voivodina (parte de Serbia) sea húngara. Sería como decir que media Polonia es “históricamente alemana” o que el Tirol italiano y Eslovenia son “históricamente austriacos”. Existe un movimiento nacionalista húngaro que exige igazságot Magyarországagnak!, ¡justicia para Hungría!, e interpreta que hacerle justicia a Hungría sería devolverle los territorios que ocupaba antes de la primera guerra mundial: Transilvania y Voivodina, Eslovaquia, parte de Ucrania, Bosnia y Croacia. Pero esos eran territorios que obtuvo haciendo la guerra contra la gente que vivía allí y que se rebeló cuando tuvo oportunidad. Pero esos territorios no son parte de una nación húngara, sino del mito expansionista de un imperio que desapareció como se formó: mediante la guerra. El que a hierro mata, a hierro muere.

La gente que vive en Transilvania se opone a decir que es históricamente húngara. Hay una minoría húngara, equivalente a un 20% de la población, a la que se debe respetar, eso sí. Lo mismo ocurre en la Voivodina, donde sólo el 14% de los habitantes tiene origen húngaro.

Históricamente, Hungría fue el poder colonial que sometía a Transilvania cada vez que los transilvanos se descuidaban. Cuando estuve en Cluj-Napoca, en el consulado húngaro no ondeaba la bandera húngara moderna, sino la monárquica, del tiempo en que Hungría mandaba en toda esa zona. El nacionalismo húngaro es muy agresivo y eventualmente, si un día para desgracia se vuelve a echar a perder Europa, podría salir en busca de presa.

Domingo (el de Hungría), muy bueno tu comentario. Por aquí un profesor de la Universidad Central de Venezuela ha puesto a rodar un término muy interesante que enuncia (creo yo) mejor lo de la “latinoamericanización de Europa”, el crea la noción de “Tercer mundo a domicilio”, donde fenómenos sociales que se adjudicaban únicamente al mal llamado “tercer mundo”, aparecen hoy con mucha fuerza en los países del “primer mundo”.
Te dejo un escrito por aquí: http://www.sociologando.org.ve/pag/index.php?id=33&idn=161
Saludos

Estimados todos: muchas gracias por sus palabras de bienvenida, especialmente las de Mingus, con quien me pondré en contacto directo (mi e-mail: tonylilon@yahoo.com), Témoris y Mikele (ya busqué la referencia que me indicas y la subí a mi e-book). A pesar de recién haber encontrado esta página les confieso que me ha gustado mucho por la variedad de temas que tratan. Al igual que lo que hago, porque mis pesquisas y docencia se relacionan con América Latina y Europa, principalmente, Europa Central y Oriental.

Sin intención de entrar en largos debates, ni tampoco monopolizar la atención, sí me gustaría reflexionar sobre el último mensaje de Témoris y compartir con ustedes algunos pensamientos que podrían ser útiles o interesantes.

Primeramente, creo que los nacionalismos están por doquier. Y ésto es muy importante, según mi opinión, ahora que estoy escribiendo un libro (en húngaro) sobre América Latina en las actuales relaciones internacionales. Con ésto quiero ampliar la expresión de Témoris sobre el nacionalismo húngaro, que existe, sin duda alguna, y que en ciertos círculos es “feroz”. Una prueba de ello es la recién formada “Guardia húngara” que guarda, valga la redundancia, cierta similitud con los representantes del fascismo húngaro de los “cruzflechistas” que fueron gobierno en Hungría entre 1944-1945 tras el golpe del ejército nazi a su antiguo aliado húngaro Horthy. Pero igual reacción la encontramos en toda Europa. Un caso muy ilustratativo es el del ex-presidente eslovaco Meciar cuando le propuso a su homólogo húngaro de entonces, Gyula Horn (1994-1998) hacer el simple traspaso de las minorías, el más de medio millón de húngaros en Eslovaquia frente a los 17 mil que se consideran como tales (eslovacos en Hungría) según el censo de 2001. O, por ejemplo, la recién decisión del ministro de Educación eslovaco de prohibir el nombre húngaro de varias poblaciones (pueblos, aldeas) húngaras en territorio eslovaco. Esta misma política la llevó a cabo Ceauseuscu en su intención de “rumanizar” Transilvania: varias poblaciones húngaras fueron transplantadas y en su lugar reubicadas nuevas poblaciones rumanas. A ello me refería anteriormente cuando hablaba del colchón rumano en Transilvania. En caso (imposible, según mi parecer) de una reivindicación húngara de Transilvania, de por medio habría un corredor rumano que la separara de Hungría. Esta política se llevaba a cabo durante la época comunista rumana con Ceauseuscu y con Kádár en Hungría (una especie de Kaliningrado en Europa central y oriental). Quizá sea por ello que el Gobierno húngaro fuera uno de los primeros que viera con buenos ojos y apoyara el ingreso ed Rumania a la Unión Europea. Hoy en día las relaciones entre ambos países son muy buenas. No así con Eslovaquia, caso muy interesante si tomamos en cuenta que el Gobierno eslovaco de Fico y el húngaro de Gyurcsány son socialistas ambos. Los nacionalismos son más fuertes que las posiciones partidistas.

En húngaro (a propósito, felicidades Témoris por tus conocimientos del húngaro, una lengua muy difícil) hay una palabra “honfoglalás” que marca el momento, el imaginario de la llegada de los húngaros a la Cuenca de los Cárpatos (hay incluso una película húngara protagonizada por Franco Nero en el papel de Árpad, uno de los héroes nacionales). Sin embargo, y ésto le explico a mis estudiantes, la etimología de la palabra es “hon” lugar de origen y “foglalás” ocupación. Y, sabiendo que los húngaros tienen un origen urálico, asiático (los Urales), cómo es posible “ocupar su lugar de origen”. Los húngaros no son indígenas, aborígenes, autóctonos de la Cuenca de los Cárpatos. Llegaron aquí y a la fuerza, mediante la guerra, tal cual mencionó Témoris, impusieron su poder y se quedaron. Sin embargo, Transilvania ocupa un enorme lugar en el imaginario húngaro. Durante muchos siglos, a partir del s. XVI, Hungría estuvo dividiva en tres grandes regiones: el norte-noroeste dirigido por los Habsburgo, el suroeste por los turcos (quieres duraron en el país más de 150 anyos. Pécs, donde vivo, tiene muchos monumentos históricos de esa época) y la región de Transilvania, cuna de la nobleza húngara. De allí que para los húngaros, Transilvania representa la esencia de la hungaridad. Pero Transilvania es cuna de otras culturas y lenguas también. El mejor ejemplo es el Premio Nobel de la Paz Elie Wiesel.

Bueno, aquí corto, porque esto ha salido muy largo. De verdad les pido disculpa por abusar de su confianza y paciencia. Este es un tema muy amplio y que se puede aplicar a la realidad latinoamericana, tema original de este debate.

Un gran saludo desde Pécs.

Domingo

Hay, no sé por qué, un erratum: donde aparece la figurita sonriente debería aparecer un 8, es decir, 1994-1998. No tengo idea de por qué y cómo apareció la figurita.

Domingo

[…] su artículo  “¿Yugoslavia en América Latina?” (publicado en Mundo Abierto el 9 de mayo), Mingus discutía la idea de una […]


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