¿Tons qué, semos o no semos emos?

Posted on 25 abril, 2008. Filed under: Invitados | Etiquetas: |

Por Ira Franco / Ciudad de México

Es un tema sobado, pero en tanta caricia no hemos sabido profundizar en él. No es que quiera darles más importancia de la que tienen, es sólo que la descalificación del emo -esta tribu urbana tan en boca de todos los últimos días– en automático por darketos, punketos, patinetos, intelectualetos y hasta periodisquetos ya me hizo dudar. Ese nivel de consenso es sospechoso: a los emos se los persigue en España como Frikiflequilludos y como Pokemones en Chile; en Querétaro como pinches putos y en el Chopo como copiones de mierda. Se los persigue principalmente por Internet (a través de Frikipedia o de Urban Dictionary), ahí donde la fronteras ideológicas convertidas en número de visitas y comentarios aberrantes se vuelven dictadura.

¿Será verdad aquello de que los Emos realmente no tienen agenda política? Tal vez no la tengan. Tampoco es como si fueran una ‘tribu urbana’ articulada; no presentan un ideario y no nacieron de una lucha social (como bien lo señaló Heriberto Yépez en su columna sabatina del diario Milenio hace unas semanas), aunque en mi opinión, Yépez perdió de vista lo que por oposición ha dejado al descubierto: el horror a reconocer que, 1. a los hombres del siglo XX les quedaron debiendo su ‘liberación emocional’ (aunque fuera una patito como la liberación sexual juvenil o LA supuesta liberación de las mujeres) y 2. hace tiempo que debimos salir del clóset también de los roles de género. (Ah, y 2½, de pura pasada, también nos está descubriendo la clase de ratas conservadoras e intolerantes que nunca dejamos de ser como sociedad, por mucha izquierda de chocolate que hayamos practicado en otras décadas.)

Así que: XX, color rosa, llanto, delineador, pero sobre todo expresión de emociones=mujer.

En tanto que XY, color azul, coches, futbol, estoicismo=hombre.

Es ahí, en esa llaga dogmática que define los límites de este mundo binario, donde están echando su polvito rosa los Emos. Y nos arde… nos arde mucho o no habría frases jocositas y cabronas como “mata un Emo (de todas formas se iban a suicidar)” circulando por la red.

Hace tiempo que no veo a nadie expresarse (abiertamente) en contra de los homosexuales, sin embargo, contra los Emos parece que hay un acuerdo: nadie entiende bien a bien qué son (sospecho que ellos tampoco lo saben) pero los odiamos. ¿Quién no ha llegado a una reunión de gente ‘civilizada’ a escuchar cosas como “da gusto que se los madreen. Son unos chillones”. Nos molestan estos rositas, estos escuincles sensibles, ¿por qué están tan deprimidos? Que crezcan, que tengan desos.

¿Pero por qué nos molestan tanto?

Como muchas otras tribus, los emos también se identifican en la música -en México es “Panda”, desafortunadamente una banda de escritorio, creada como productito prefabricado la que sirve de pobre estandarte para los emos–, en la forma de vestir, en el peinado, en los vicios: algunos desorientados se cortan quesque pa’sentirse vivos, otros mucho más orientados aprovechan ser emo pubescente y soñador para ‘mamasear’ (besuquearse a cuanto ser humano esté disponible, hombre, mujer o quimera). En fin, nada nuevo bajo el sol.

Entonces, ¿ por qué nos molestan tanto?

Quizás los emos que aparecieron en el Canal Once hace un mes tengan la respuesta. Le decían al entrevistador, un tal Ricardo Raphael, que había otras formas de sentirse hombre. “A lo mejor a nosotros nos gusta sentir, antes que otra cosa”, dijo el Sugu (¿qué no era el Sugus?). “Nos gusta sentir como sólo se les permite sentir a las mujeres y eso no tiene nada que ver con nuestra preferencia sexual”. Tómela.

¿Aquí, en esta tierra donde hasta un gay se precia de ser machín? ¡Jamás! “A mí me gustan los hombres, no los maricas”, se oye decir a esos hombres gay de oficina, que ya gozan su preferencia sexual desde la barrera de la normalidad, con traje corbata y Mini Cooper.

En mi opinión, odiamos a los emos porque se permiten la bisexualidad que a todos se nos antojó en alguna época o porque se permiten ser quejicas como a todos se nos antoja de vez en cuando. No que sea algo loable, pero la profundidad de nuestras emociones en esta ciudad enferma a veces no da para más.

Sobre todo, los odiamos por ensayar esa cosa extraña de vivir una masculinidad femenina o una feminidad masculina, o todas esas combinaciones que quedan en medio.

Emos, siento descorazonarlos: quizás todavía sea demasiado pedir, regresen en una década.

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9 comentarios to “¿Tons qué, semos o no semos emos?”

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No me queda clara la filosofía de los Emos,-si es que acaso la tiene- pero este artículo me ha servido para ir aclarando mis conocimientos, pobres, acerca de este grupo. gracias.

Hasta hace unos días ni conocía el término, pero una amiga me contó, investigue encontrándome lo primero con una página muy divertida por lo tanto no los odio por descontado, de hecho no acostumbro juzgar sin conocer, así que me reservo hasta que conozca uno de verdad.

¡Amo cómo escribes carajo! Cuando te leo pienso: ¡exactamente! :)

Según Edgar González Ruiz, uno de los académicos que más ha investigado a la derecha en México, la violencia contra los emos es parte de una guerra sucia de la derecha:

“Aunque se trata directamente de enfrentamientos entre grupos de adolescentes, el odio contra los emos ha sido atizado también por blogs y personas de la derecha que impulsaron los ataques en su contra desde hace dos años, en la época del conflicto electoral.

“En el plano político y conceptual, esas confronraciones vienen a ser una secuela de la guerra sucia contra la izquierda y de la militarización auspiciada por la derecha en el poder. Lo peor de todo es que en la web están anunciadas nuevas afrentas contra los emos.”

Chequen el artículo completo aquí: http://www.quehacerpolitico.com.mx/articulo.php?art_id=3710

Así ha sido siempre, el hombre suele atacar lo distinto, lo que no entiende; me parece deplorable que la gente, lejos de intentar comprender qué pasa por las cabecitas de los emos, tome el camino fácil y se dedique a denostarlos y etiquetarlos como chamacos chillones, atizando la violencia que hay en su contra.

A mí me parece que sólo es una moda. Tal como vestirse a la REBELDE. Aunque esta emoda quizá se sustente en la necesidad de expresarse con un aullido legítimo. Lo que me llama la aención es que en general he visto que las chicas son algo llenitas y los hombres muy flacos, lo cual parece mentarle la madre a los patrones mediaticos actuales de belleza, donde la mujer bella es espiritifláutica y los hombres retemusculosos.

Gracias todos los que comentaron esta nota.
Que bien Carmen, Teresa. Que gentiles Lluvia,
Temoris, Eliesheva.
Cascabelera, tu observacion es fantastica.

Teresita:
MMMMM como que me late que tu próxima “víctima”
será un pobre “EMO”, que buen pretexto!! :)

Que buena manera de contextualizar y ubicar lo que no se entiende… que sólo es.


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