Perra vida

Posted on 2 abril, 2008. Filed under: Invitados | Etiquetas: , |

Por Victoria Fernández / Caracas

Hace algún tiempo leí aquí en Mundo Abierto un post muy divertido y muy serio a la vez acerca de los protectores de los animales. Allí Javier Távara ponía al descubierto las incongruencias de esta gente, que quiere más a los animales que a los humanos. Más o menos lo mismo hizo el artista costarricense Guillermo Vargas, mejor conocido como Habacuc, aunque su método fue muy distinto.

Resulta que en agosto del año pasado Habacuc decidió agarrar un perro callejero y utilizarlo en su Exposición Nº 1, en Managua. Habacuc puso al perro, flaco, hambriento y enfermo, amarrado en una de las esquinas de la sala de exposiciones. La exposición incluía, entre otras cosas, la frase “Eres lo que lees”, que el artista había escrito con alimento de perro. Después de un día de exposición, el perro murió. Y a Habacuc le llovieron las acusaciones, especialmente de los amigos y protectores de los animales, que lo acusaban de crueldad y llamaban a boicotear las futuras exposiciones del particular artista.

“Me reservo decir si es cierto o no que el perro murió”, dijo Habacuc. “Lo importante para mí era la hipocresía de la gente: un animal así se convierte en foco de atención cuando lo pongo en un lugar blanco donde la gente va a ver arte pero no cuando está en la calle muerto de hambre. Igual pasó con Natividad Canda [un nicaragüense que murió luego de ser atacado por dos rottweilers], la gente se sensibilizó con él hasta que se lo comieron los perros”.

“Nadie llegó a liberar al perro ni le dio comida o llamó a la policía. Nadie hizo nada”, también dijo el artista. Cuando se le preguntó por qué no había usado otro medio para expresarse, respondió que el recogía lo que miraba y que el perro estaba más vivo que nunca porque seguía dando de qué hablar.

Vistas así las cosas, la verdad es que no le falta razón a Habacuc. Nadie se preocupa por los perros callejeros -ni por los indigentes- sino cuando estos se hacen visibles, es decir cuando se muestran –o los muestran- en los espacios que no les “corresponden”. Un indigente no molesta a nadie mientras sólo se dedique a hurgar entre la mierda y la basura; pero apenas se le ocurre aparecerse por alguna urbanización o por un centro comercial las alarmas de la sociedad saltan.

Los protectores de animales y los que han satanizado al artista costarricense se molestan no porque Habacuc sea cruel –y puede que lo sea-, sino porque les muestra lo miserables e hipócritas que son. Un perro callejero, flaco, hambriento y enfermo en una exposición hiere la sensibilidad, pero en la calle está bien. Un perro como el de Habacuc jode bastante, pero lo que más jode es la conciencia.

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8 comentarios to “Perra vida”

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Me parece excelente la forma en que Victoria expone el problema. Lo más sencillo es escandalizarse, negar el argumento y dar por hecho que el perro fue dejado morir inhumanamente. Sólo hay que escribir “perro” y “habacuc” en internet para encontrar cientos de artículos, articulitos y articulotes llenos de improperios contra Habacuc. Yo mismo estaba muy molesto con el “artista”, aunque también con este linchamiento global (porque estos artículos están escritos en todos los idiomas y expuestos en páginas web de todo el mundo) que se hacía sin mostrar las pruebas.

Tras leer este artículo, caigo en la cuenta de que NO SABEMOS si el perro murió. Nadie lo vio, ni el suceso ni el cadáver, ¿dónde está? No es más que una presunción. Y Habacuc, deseoso de subrayar su argumento, se niega a decir qué pasó con él. Es osado, impertinente acaso, tal vez innecesariamente peligroso, pero no me cuesta trabajo imaginar a un autor que se rehusa a exhibir la prueba que lo exculpa sólo para demostrar lo que trata de decir.

Y lo que hace aquí Victoria es darle voz, lo que casi todo el resto del mundo le niega. Y lo que Habacuc dice, hay que admitir, es un argumento poderoso y real, que va al fondo de la hipocresía y la insensibilidad social. Como la conciencia jode, entonces hay que acallarla con el escándalo.

Curiosamente, quienes lo han estado linchando son todas buenas conciencias, sensibles y adoloridas por la inhumanidad de dejar morir al perro. Pero, ¿dónde está la evidencia? He leído mucho sobre el asunto y en ningún lugar he visto que alguien diga “yo vi el cadáver”. Todo es una mera presunción, un linchamiento en el que se lincha a alguien por suposiciones y sin siquiera concederle la gracia de las últimas palabras. Tal vez porque esas palabras despertarían la conciencia real, la que sabe que el hombre tiene razón.

Nos hizo falta (o al menos a mí) que llegara Victoria a disipar la gritadera para que pudiéramos oír. Y si apareciera el cadáver, diríamos “qué hijo de puta”. Pero aún así: Habacuc tiene razón.

Yo difiero. No me importa si el perro murio o sigue vivo y famelico o fue dado en adopcion a una bonita familia blanca de ohio. Eso no es importante pues no es parte del evento artistico. El evento artistico fue, simplemente, exponer a un perro en dolor en una galeria de arte.

Yo no creo que halla que asustarse por ello, pero creo que si me preocupa en el sentido mismo de la naturaleza del arte. Como artista, creo firmemente que el arte y los procesos visuales son procesos de poder que requieren un uso etico pues generan consecuencias serias. Habacuc no ha inventado nada nuevo y no creo que su produccion sea relevante pues compite directamente con el trabajo de Santiago Sierra.

Dicho artista ibero-mexicano ha argumentado que es necesario mostrar la hipocresia y la crueldad del capitalismo. El procedimiento casi siempre es similar, se trata de pagar dinero a trabajodores pobres y exponerlos a trabajos humillantes durante la exhibicion a cambio de un salario infimo que nunca rebasa lo que el asalariado esta acostumbrado a ganar, no dudando en meter migrantes a sotanos de barcos mientras los amantes del arte se toman una copa en proa, o bien contratar albanhiles para que carguen una pared durante las cuatro o cinco horas de la inauguracion de la exposicion.

No me cabe la menor duda de que los argumentos conceptuales de Sierra -y por lo tanto de Habacuc quien para mi es un imitador del primero- son solidos y ponen de manifiesto las estructuras del poder sobre el cuerpo y la tierra. Sin embargo, me parece que este procedimiento artistico puede ser sumamente peligroso al convertirse en un mero espectaculo y retar al artista a cometer el siguiente paso.

Para mi, el arte debe ser generoso y debe ser etico, porque, al final, nada diferencia el trabajo de Sierra al de cualquier explotador, pues, las piezas de Sierra generan una plusvalia enorme de la cual el artista no duda en disfrutar.

Quiza, lo importante no sea juzgar ni a Sierra ni a Habacuc ni a ningun artista, sino sentarnos a discutir que pasa en una sociedad que genera discursos artisticos de esta naturaleza.

Aqui el link a la obra de Santiago

http://www.santiago-sierra.com/index_1024.php

Casi siempre los innovadores encuentran detractores, pero imagino q la gran mayoría de los que tiene Habacuc nunca han recogido un animal o peor aun a un niño abandonado para darle un porvenir mejor, y como yo tampoco lo he hecho no lo critico y me jodo la conciencia.

Hola,

Creo que ya tenemos demasiados argumentos para darle justificaciones a la crueldad humana.

Sabemos también que hay muchas maneras de expresar ideas a través del arte sin hacer uso de estos ejemplos.

Veo el tema muy sencillo: es el abuso de un ser vivo, que en esas condiciones no tenía manera de defenderse.

¡Quiero ver que el inútil ese quiera hacerle lo mismo, por ejemplo a un “carapintada” argentino de 2mts de altura completamente armado y enfurecido! (siendo éste un ejemplo absoluto, extremo y algo ridículo).

El hacer uso de estos modos para hacerse de la atención de los medios expresa una ética muy pobre.

Hay que ganar buen prestigio y fama de otras maneras ¿no creen?…

No podemos tomar toda la responsabilidad sobre cosas que están fuera de nuestro alcance…

Les dejo el link de una amiga que se esfuerza en aportar algo de ayuda a estos animales. http://www.corazoncanino.blogspot.com

Saludos!

Memo.

Victoria, te agradezco la lectura de mi artículo y la propuesta que ahora nos haces. Coincido en tu crítica a las miserias e hipocresías de quienes tienen la panza llena y sólo denuncian injusticias humanas y perrunas cuando se las exhiben. Pero con todo, discreparé contigo y con Témoris, en que Habacuc se vaya de rositas. No soy partidario de andar provocando la ira de los que piensan diferente.

De lo que soy partidario es de decirle a los defensores de los animales que tal como están planteando el debate, sus tesis nos hacen retroceder más dos siglos, a los tiempos previos a la ‘déclaration des droits de l’homme et du citoyen’ de 1789. Al pretender darle a los animales los mismos derechos que a las personas volvemos a los tiempos –no muy lejanos- en que se vendían negros, caballos y vacas en el mismo lote. Las luchas sociales cambiaron ese orden de cosas, pero todavía queda mucho camino por recorrer en materia de Derechos Humanos.

Larisa, honestamente entiendo muy poquito de arte moderno, performances y esas historias. De museos por Madrid, voy veinte veces más al Prado que al Reina Sofía… respecto a tu comentario, considero que no son comparables las barbaridades de Sierra con la provocación perruna de Habacuc. Sierra atenta contra la dignidad de los trabajadores y lo vende como arte: las estructuras de heces humanas pueden quedar lindas en su galería si las trabajó él mismito con sus manos, pero pagarle a unos pobres de la India para que se las fabriquen, es cosa de un verdadero miserable. Por el enlace que colgaste me enteré que la galería en la que expone sus atrocidades queda en Lavapiés. Si me lo encuentro algún día le diré un par de cosas.

Este post me hizo recordar a uno que dijo que mientras más conocía al hombre más quería a su perro. Luis Britto García, escritor venezolano, replicó que a quien dijo tal cosa había que tratarlo como a un perro.

bueno, encontre este otro articulo que comenta el caso desde opticas mas reflexivas y menos enjuiciatorias, no es precisamente mi punto de vista, pero creo que les interesara leerlo

http://www.foromexicanodelacultura.org/node/808

Perdona pero “los protectores de los animales” o como tu nos llamas, SÍ que nos preocupamos de los animales callejeros los 365 días del año, invirtiendo nuestro tiempo y dinero de nuestro propio bolsillo, mientras gente como tú llena el blog escribiendo cosas como ésta. ¿A cuantos animales abandonados y mendigos has ayudado en tu vida? Yo a tantos que ya he perdido la cuenta, guapa…


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