Archive for 27 abril 2008

Sociedad Zombi. “Nada es fácil ni tampoco difícil”

Posted on 27 abril, 2008. Filed under: Catalina Gayà -Barcelona | Etiquetas: |

Por Catalina Gayà / Dajla, Sahara Occidental

Acabo de aterrizar de los campamentos de refugiados saharauis en el desierto del Sahara. Acabo de ver cómo la desidia de la ONU y de los gobiernos occidentales ha marcado la historia de un pueblo, de más de 200.000 personas exiliadas, que llevan 33 años en un desierto (en una hamada) porque los expulsaron de su tierra, el Sahara Occidental. Unas 80.000 siguen resistiendo en su país. Hacía años que escuchaba hablar sobre ese pueblo, sobre ese conflicto y la verdad era siempre de pasadita. “Ah, sí, claro los saharauis”, pero no sabía nada. Solo que en verano los niños son acogidos por familias españolas.

Me dijeron que viajar a los campamentos era una lección de humildad y con toda la arrogancia del mundo pensé: “No será peor que Irak o que ciertas zonas de México”.

Para mí, lo es. La historia de los saharauis es la historia de la desidia de los políticos, de la espera sin fin, del secuestro por intereses de los poderosos, del capitalismo.

Hace dos jueves, el 17 de abril, cumplí 33 años y lo celebré en una haima. Los saharauis llevan 33 años viviendo de la ayuda humanitaria y fuera de su tierra. ¡Los mismos que tengo yo!

Hay un dicho saharaui que me persiguió todo el viaje: “Nada es fácil ni tampoco difícil”. Creo que ese dicho resume su manera de enfrentar la vida. No sé si sea anterior a la persecución contra los que se han visto sometidos o si nació precisamente entre 1974 y 1975, cuando Hasan II, rey de Marruecos, manifestó la intención de incorporar el Sahara Occidental, hasta ese momento colonia española, a su reinado y en contra de la opinión internacional.

La muerte de Franco, la desidia o incertidumbre del futuro del Gobierno español y las ansias colonialistas de Marruecos –que veía mermar sus ingresos por los fosfatos y la pesca que explotaba España en la zona– acabaron con la independencia del Sahara Occidental y con la forma de vida de los saharauis.

Los saharauis se levantaron y pidieron un referendo. Llevan esperando 33 años y la semana pasada la ONU se pronunció desfavorable a este. Decían en los campamentos que si no hay referendo habrá guerra.

El 16 de octubre de 1975, Marruecos inició la llamada Marcha Verde y centenares de niños y mujeres marroquíes marcharon sobre el Sahara. Empezó la represión contra el pueblo saharaui, los bombardearon, torturaron a los que se resistían. Los saharauis que pudieron se exiliaron en Mauritania y en la hamada (desierto de piedras) argelina. Ahí siguen todavía.

Ésa, más o menos, era la historia que conocía antes de aterrizar en Tindouf y coger un todoterreno que me llevara a Dajla, uno de los campamentos, el más alejado.

Sin luz, con agua pero contaminada, con comida humanitaria y con un pueblo que sigue proclamando y luchando por su dignidad.

Vivir en la hamada es vivir en el infierno, dice otro dicho. Hay uno peor. “Que Dios te mande a la hamada”, es el peor insulto que puede hacerte un saharaui. Ahora ellos están allí. Muchos han nacido en esa no-tierra de arena, calor, polvo.

Ese no lugar ha hecho que como pueblo hayan desarrollado una capacidad de supervivencia y solidaridad insospechables. Desde 1976 hasta 1989, los saharauis lucharon. Ellos en el frente y en los llamados territorios liberados y ellas en los campamentos. En 1989 se firmó un Plan de Paz. Ahora está a punto de romperse y, a pesar que las mujeres recuerdan que hubo viudas, huérfanos, todos están hartos.

“Nada es fácil ni tampoco difícil”. En Dajla, en estos días aprendí que ese pueblo había sobrevivido gracias a ese dicho. Crean huertos, hacen escuelas, viven con la tuisa –trabajo comunitario—como norma. En algún momento, me sonrojé pensando que me había dado “síndrome de Estocolmo”. Ver cómo viven y que sigan luchando me pareció casi heroico. Es más: los que han estudiado en Argelia o en Cuba regresan porque creen en su causa.

La verdad no sé si yo regresaría por una causa y se lo planteé a un saharaui. Me miró extrañado. “¿Y si invadieran Mallorca qué harías?”, me preguntó. Era el día que cumplía 33 años. Visité una escuela para niños con síndrome de down que una mujer saharaui había creado de la nada, comí en una pizzería creada por un italiano que enseñó a unas muchachas a hacer masa, visité un huerto en el desierto y acabé en una matanza de camellos a la que fui en un todoterreno sin luces. No acabó ahí. El fotógrafo necesitaba luces para ver algo y un amigo, de un amigo del de la tienda, no se sabe cómo arregló las luces del todoterreno. “Nada es fácil ni tampoco difícil”.

Anuncios
Leer entrada completa | Make a Comment ( 4 so far )

¿Tons qué, semos o no semos emos?

Posted on 25 abril, 2008. Filed under: Invitados | Etiquetas: |

Por Ira Franco / Ciudad de México

Es un tema sobado, pero en tanta caricia no hemos sabido profundizar en él. No es que quiera darles más importancia de la que tienen, es sólo que la descalificación del emo -esta tribu urbana tan en boca de todos los últimos días– en automático por darketos, punketos, patinetos, intelectualetos y hasta periodisquetos ya me hizo dudar. Ese nivel de consenso es sospechoso: a los emos se los persigue en España como Frikiflequilludos y como Pokemones en Chile; en Querétaro como pinches putos y en el Chopo como copiones de mierda. Se los persigue principalmente por Internet (a través de Frikipedia o de Urban Dictionary), ahí donde la fronteras ideológicas convertidas en número de visitas y comentarios aberrantes se vuelven dictadura.

¿Será verdad aquello de que los Emos realmente no tienen agenda política? Tal vez no la tengan. Tampoco es como si fueran una ‘tribu urbana’ articulada; no presentan un ideario y no nacieron de una lucha social (como bien lo señaló Heriberto Yépez en su columna sabatina del diario Milenio hace unas semanas), aunque en mi opinión, Yépez perdió de vista lo que por oposición ha dejado al descubierto: el horror a reconocer que, 1. a los hombres del siglo XX les quedaron debiendo su ‘liberación emocional’ (aunque fuera una patito como la liberación sexual juvenil o LA supuesta liberación de las mujeres) y 2. hace tiempo que debimos salir del clóset también de los roles de género. (Ah, y 2½, de pura pasada, también nos está descubriendo la clase de ratas conservadoras e intolerantes que nunca dejamos de ser como sociedad, por mucha izquierda de chocolate que hayamos practicado en otras décadas.)

Así que: XX, color rosa, llanto, delineador, pero sobre todo expresión de emociones=mujer.

En tanto que XY, color azul, coches, futbol, estoicismo=hombre.

Es ahí, en esa llaga dogmática que define los límites de este mundo binario, donde están echando su polvito rosa los Emos. Y nos arde… nos arde mucho o no habría frases jocositas y cabronas como “mata un Emo (de todas formas se iban a suicidar)” circulando por la red.

Hace tiempo que no veo a nadie expresarse (abiertamente) en contra de los homosexuales, sin embargo, contra los Emos parece que hay un acuerdo: nadie entiende bien a bien qué son (sospecho que ellos tampoco lo saben) pero los odiamos. ¿Quién no ha llegado a una reunión de gente ‘civilizada’ a escuchar cosas como “da gusto que se los madreen. Son unos chillones”. Nos molestan estos rositas, estos escuincles sensibles, ¿por qué están tan deprimidos? Que crezcan, que tengan desos.

¿Pero por qué nos molestan tanto?

Como muchas otras tribus, los emos también se identifican en la música -en México es “Panda”, desafortunadamente una banda de escritorio, creada como productito prefabricado la que sirve de pobre estandarte para los emos–, en la forma de vestir, en el peinado, en los vicios: algunos desorientados se cortan quesque pa’sentirse vivos, otros mucho más orientados aprovechan ser emo pubescente y soñador para ‘mamasear’ (besuquearse a cuanto ser humano esté disponible, hombre, mujer o quimera). En fin, nada nuevo bajo el sol.

Entonces, ¿ por qué nos molestan tanto?

Quizás los emos que aparecieron en el Canal Once hace un mes tengan la respuesta. Le decían al entrevistador, un tal Ricardo Raphael, que había otras formas de sentirse hombre. “A lo mejor a nosotros nos gusta sentir, antes que otra cosa”, dijo el Sugu (¿qué no era el Sugus?). “Nos gusta sentir como sólo se les permite sentir a las mujeres y eso no tiene nada que ver con nuestra preferencia sexual”. Tómela.

¿Aquí, en esta tierra donde hasta un gay se precia de ser machín? ¡Jamás! “A mí me gustan los hombres, no los maricas”, se oye decir a esos hombres gay de oficina, que ya gozan su preferencia sexual desde la barrera de la normalidad, con traje corbata y Mini Cooper.

En mi opinión, odiamos a los emos porque se permiten la bisexualidad que a todos se nos antojó en alguna época o porque se permiten ser quejicas como a todos se nos antoja de vez en cuando. No que sea algo loable, pero la profundidad de nuestras emociones en esta ciudad enferma a veces no da para más.

Sobre todo, los odiamos por ensayar esa cosa extraña de vivir una masculinidad femenina o una feminidad masculina, o todas esas combinaciones que quedan en medio.

Emos, siento descorazonarlos: quizás todavía sea demasiado pedir, regresen en una década.

Leer entrada completa | Make a Comment ( 9 so far )

El ombligo del mundo

Posted on 23 abril, 2008. Filed under: Walter Duer -Buenos Aires | Etiquetas: , |

Por Walter Duer / Hanga Roa, Isla de Pascua

Un misterio aún sin resolver en medio de una geografía que maravilla. Esa es, en pocas palabras, la propuesta de Isla de Pascua, un pequeño territorio aislado del resto de los sitios habitados del planeta, de un poco más de 160 kilómetros cuadrados y que sólo alberga unos 3.500 habitantes.

Cuenta la tradición oral que el pueblo rapanui llegó a esta isla hacia el siglo IV de la era moderna, liderado por Hotu Matu’a, su primer akiri, o rey. Desde entonces, la Isla de Pascua, como la llamó el explorador holandés Jacob Roggeween en 1722 (es que justo llegó un día de pascua) comenzó a escribir una historia repleta de leyendas y misterios que, aún hoy, deja muchos puntos que no han sido descubiertos.

El más conocido de estos secretos es también el más visible y el que atrae a mayor cantidad de visitantes de todo el mundo: el perímetro completo del territorio está custodiado por tótems de entre 1 y 11 metros de altura que reciben el nombre de moais. Estas estatuas están hechas de piedra volcánica, pesan varias toneladas y hablan de la gran habilidad que tenían los aborígenes de Rapa Nui (tal el nombre que le dan localmente a la isla) para tallar en la piedra y para trasladar estos gigantes a su morada final.

Los moais son sólo uno de los atractivos que tiene esta isla, que pertenece a Chile desde el punto de vista administrativo y a la Polinesia desde un punto de vista geográfico. Se habla tanto en español como en rapanui y para decir “hola” es necesario pronunciar “iorana”. Ubicada a más de 2.000 kilómetros de las islas más cercanas de Oceanía y a más de 3.000 de la costa chilena, es uno de los puntos más insulares del planeta.

Tiene un único núcleo urbano, Hanga Roa, que es donde se concentran los restaurantes, los hoteles (cómodos, modestos y muy limpios) y las casas de artesanías. También es aquí el único sitio de la isla en el que el teléfono celular tendrá señal y en el que habrá acceso a Internet. El concepto de “desconectarse” en vacaciones, aquí llega al límite. La gastronomía es de buen nivel, pareja en los distintos establecimientos, y los visitantes no pueden dejar de probar el atún, la máxima delicia del lugar.

Un viaje a la historia
Recorrer la isla no es del todo sencillo: en ciertos lugares la señalización es escasa y uno puede pasar de largo una atracción importante. Las alternativas para visitar todos sus rincones son muchas: desde micros turísticos con excursiones programadas hasta cabalgatas, pasando por caminatas, bicicleta o autos de alquiler.

La primera parada, casi obligada, es Orongo, en el sur de la isla. Es el único sitio en el que se cobra una entrada (de 10 dólares), que da acceso a todos los parques naturales y atracciones de la isla. Además, aquí hay guardaparques especializados que pueden contestar preguntas y que otorgan a cada visitante un mapa detallado de la isla, que ayudará bastante en los recorridos.

Orongo es una aldea reconstruida que permite revivir algunas de las costumbres cotidianas de las tribus locales. Se ven unos modelos habitacionales, petroglifos (dibujos rituales hechos en piedra) y el impresionante cráter del volcán Rano Kau: 1.500 metros de diámetro y 220 metros de profundidad.

Luego, el recorrido por los ahus (los altares donde se ubican los moais) variará según el gusto de cada visitante. Algunos de ellos son imperdibles: Te Pito Kura (con un moai recostado de 11 metros de altura, el más alto encontrado en su emplazamiento final), Tongariki (con quince estatuas y muy bien restaurado) y la zona de Tahai, que alberga tres ahus con una hermosa vista del mar como fondo. Uno de los altares ubicados aquí, el Ahu Ko Te Riko, es el único que conserva los ojos originales, cuyas córnea se hacían de coral y los iris de obsidiana. El mismo trayecto, no obstante, irá mostrando al viajero otros moais. Es importante tener a mano una guía detallada que ofrezca algo de información sobre lo que se está viendo.

Te Pito o Te Huane
Otros paseos asombrosos son los que pueden hacerse a las “fábricas” de moais. El volcán Rano Raraku es una cantera que se utilizaba para tallar estos gigantes. En sus laderas descansan unas 300 estatuas, algunas apenas tallándose, otras en medio del traslado hacia un destino final que nunca verían. Aquí puede verse un moai de más de 20 metros de altura que no llegó a sacarse de su emplazamiento. Se supone que el estallido social que llevó al casi exterminio de las tribus originales fue una situación urgente, que los obligó a abandonar sus tareas, lo que explicaría todo el “trabajo a medio hacer” que hay en este volcán.

Los moais tienen una especie de sombrero, llamado pukao, que se hacía con otra piedra, la escoria, de color rojizo, en una cantera diferente: Puna Pau. De nuevo, quien llegue hasta ese lugar verá cientos de estos “sombreros” desparramados aquí y allá. También se pueden visitar cavernas (Ana Kananga, Ana Te Pahu) o sitios arqueológicos con petroglifos (gráficos hechos en la piedra, el mejor es Papa Vaka).

En el Ahu Te Pito Kura hay una atracción adicional: una piedra perfectamente redondeada cuyo nombre original es “Te Pito o Te Huane”, que se traduce como “el ombligo del mundo”, el otro nombre que lleva la isla.

Los amantes de los deportes náuticos estarán en un sitio mágico para hacer buceo, porque la luminosidad en las profundidades es muy alta, casi como si uno estuviera en la superficie. En cuanto a playas, hay tres. La de Hanga Roa se usa más que nada como embarcadero. En el extremo norte, la de Anakena es un verdadero paraíso de arena muy blanca con un mar azul profundo (como se lo ve desde toda la isla), coronada por dos ahus: el Nau Nau, con siete moais, y el Ature Huki, que tiene otra estatua. A un kilómetro se ubica Ovahe, más solitaria, encerrada por una montaña de piedra negra.

Por la noche, la actividad termina temprano. Se destacan los shows con danzas típicas, como el sau sau, o recitales de grupos locales. En febrero se celebra la piesta de la Tapati, una celebración nacional que involucra canciones, bailes, tatuajes, vestuarios, competencias deportivas y otras tradiciones antiguas.

El viaje a Isla de Pascua, el “ombligo del mundo”, no implica únicamente un traslado geográfico, sino también una travesía a través del tiempo.

Leer entrada completa | Make a Comment ( 6 so far )

Historieta de dos Cínicos: el cardenal Rivera y el presidente Uribe

Posted on 21 abril, 2008. Filed under: Témoris Grecko | Etiquetas: , , , , , |

Por Témoris Grecko / Ciudad de México

Cínico número 1: En 1987, Nicolás Aguilar, un párroco poblano fue acusado de abusar sexualmente de niños. Su jefe, el hoy cardenal y arzobispo primado de México Norberto Rivera Carrera, le pidió al cardenal Mahony, arzobispo de Los Ángeles, que se llevara a Aguilar a su diócesis. Éste lo hizo y Aguilar repitió sus maldades allá. Con los años, y tras las demandas de los niños que sufrieron abusos en Estados Unidos, esto se volvió un dime y direte judicial entre los dos jerarcas católicos: Mahony dice que nunca fue advertido del mal comportamiento de Aguilar. Rivera replica que envió una carta en la que le dijo a Mahony que Aguilar debía irse “por motivos familiares y por motivos de salud”, y que en la jerga eclesial esto significa que tiene “problemas de homosexualidad” (o sea, nos informa de que la iglesia usa eufemismos para desentenderse de sus vergüenzas). Mahony dice que nunca recibió esa misiva y que si hubiera sabido que ésa era la causa, obviamente no hubiera recibido a Aguilar.

Mahony aceptó que la diócesis de Los Ángeles pagara millones en indemnizaciones. Pero Rivera se salió con la suya porque las causas judiciales en contra de un obispo, pues en un país como éste, simplemente no van a ningún lado. No vale eso de la igualdad ante la ley. Es más, “casualmente”, agentes de migración, dependientes claro está del gobierno conservador de México, hostigaron al abogado gringo que representaba a las víctimas y le prohibieron entrar en el país. Bendita justicia. Rivera está muy a gusto porque, según él, cumplió con llevarse a Aguilar y avisarle a Mahony. Ajá. ¿Y las víctimas de aquí? ¿Los niños que sufrieron abusos en México? ¿Por qué no puso a Aguilar en manos de la policía, en lugar de enviarlo con engaños fuera del país, donde además siguió con sus tropelías? Pues el hombre sigue ahí con su buena conciencia, dice.

Todo esto viene al caso porque acabo de leer que Benedicto XVI visitó Estados Unidos y se reunió con las víctimas de los muchos abusos sexuales cometidos allá. Y no es que yo quiera traer al papa a México (juro de rodillas que no, cada una de las cinco veces que vino su predecesor causó efervescencia de fanáticos fundamentalistas y muchos problemas de tráfico), pero si lo hace, yo me pregunto: ¿Se reunirá también con las víctimas? ¿O las ignorará para verse con Rivera, príncipe de la iglesia mexicana? ¿O juntará a unas y a otro para que se den la mano y ‘ai muere?

Cínico número dos: Está de moda llamar a todo terrorista. Hay algunos que se emocionan abusando del término, como el presidente colombiano, Álvaro Uribe, que insiste en que los guerrilleros de las FARC son terroristas. Está claro que son secuestradores y criminales socios del narco (como mucha de la gente cercana a Uribe, e incluso él mismo fue colaborador del cártel de Medellín hasta los 90, según la inteligencia de estadounidense, citada en este reportaje de primera plana de El Universal), pero lo de terroristas es estirar mucho la palabra. Ya está mal que la utilice tan arbitrariamente allá de donde viene. Pero invadir ilegalmente otro país para hacer una operación militar, matar a ciudadanos de una tercera nación, ir a esa misma tercera nación a reunirse con su presidente y llamar terroristas –sin pruebas, sin generosidad para el fallecido, sin cortesía para su anfitrión, sin educación alguna– a los ciudadanos que mató y que ese presidente tenía que proteger, es imbécil y una grosería de alto calibre y mala precisión. Me pregunto por qué habrá creído que podía venir aquí a decir esas cosas, en un acto oficial con el presidente Calderón. Tal vez será porque el mismo Calderón había optado por nadar de muertito en el caso de sus compatriotas asesinados, evadir el bulto, bajarle el tono a las cosas y tratar de contentar a todos con un arreglo económico –lo que no aceptaron los padres de los caídos–. Uribe acaso pensó que podía venir a decir su batiburrillo de estupideces ante un Calderón calladito y regresarse a su país contento por su hazaña de justiciero de cártel . Pero Calderón, esta vez sí, tenía que decir algo, Uribe se pasó tres pueblos y era demasiado. El Congreso habló más alto y exigió al gobierno una protesta formal y la intervención de la OEA (El diputado que presentó la propuesta preguntó: “¿Qué hubiera pasado si en lugar de ciudadanos mexicanos hubieran sido ciudadanos estadounidenses?”). El rector de la Universidad Nacional, ése sí, le dijo las tres cosas que se merecía con toda claridad. Y aún así me quedo con la sensación de que no puede haber tanto cinismo, tanta exhibición de impunidad y desdén.

No digo que llevemos las tropas a la frontera (porque para empezar los guatemaltecos no tienen nada qué ver) ni que hagamos un show de autoconsumo que termine en sonrisas y apretón de manos, como ocurrió vergonzosamente en Dominicana. Pero exigir investigaciones serias con suficiente energía, presentar una protesta formal y demandar satisfacciones plenas, disculpas incluidas, es lo mínimo que hay que hacer ahora. Mientras no se demuestre que los mexicanos muertos (y la herida) empuñaron armas y atacaron a Colombia, no se les puede calificar ni siquiera de guerrilleros –mucho menos de terroristas–. Todo indica que no hacían más que turismo revolucionario, algo que está de moda en México desde 1994, que muchos hemos hecho y que no es ningún crimen. Y en todo caso, esos ciudadanos fueron asesinados en territorio en paz de otro nación, no en zona de combate colombiana.

La actitud del gobierno mexicano es muy distinta, lamentablemente. Fuera de la presión de los reflectores, Calderón volvió a su disciplina olímpica favorita, nadar de muertito, y su canciller, Patricia Espinosa, declaró al día siguiente que no problem, sir, no se pedirá recitificación alguna, y por si hubiera dudas de la firmeza de la posición nacional, agradeció a Uribe “que reconociera que el reclamo del presidente Calderón es muy legítimo”… ¿Así nomás? ¿Y el insulto? ¿Y los asesinatos? ¿No quieren da paso invitar a Uribe a comer a la UNAM, la universidad donde estudiaban los muertos?

No lo corrimos ni lo declaramos persona non grata, pero algo sí se llevó Uribe de México: la segunda mayor rechifla del año (ta-ta-ta-tata), después de la de Hugo Sánchez (aunque tal vez pronto será la tercera, porque la del PRD aún no termina y va in crescendo).

————————————————————————————-

Hemos estado tratando el conflicto entre Colombia, Ecuador, Venezuela y, ¡oh!, México también, en los siguientes posts:

¿Guerra en la Gran Colombia?

¿Quiso Colombia asesinar mexicanos en Ecuador? ¿Y qué hace el gobierno mexicano?

¿La OEA arrinconada?

Uribe y su ministro de la Defensa: Santos, pero no mucho

Leer entrada completa | Make a Comment ( 8 so far )

“Una bici, una play, una wii, mamá”: Madres Migrantes en Españ

Posted on 20 abril, 2008. Filed under: Catalina Gayà -Barcelona | Etiquetas: , |

Por Catalina Gayà / Barcelona

Me topé con el eslabón más triste, o mejor dicho viví este reportaje como uno de los más tristes que he escrito sobre inmigración. Ya sé que algunos dirán que peor es cruzar Centroamérica y México con 10 pesos o con nada en el bolsillo. Que más jodido es emprender una caminata suicida atravesando África y embarcarse en una patera para llegar a una sociedad hostil. Lo son; lo sé.

Aun así, confieso que yo viví las historias de las madres que tienen a sus hijos en su país y ellas trabajan en países ricos con muchísima tristeza. Mujeres rotas: con el corazón a un lado del mundo y con el cuerpo en el otro, en el mundo rico. Mujeres que con los años se sienten sólo cuentas corrientes para sus familias y unas desconocidas para unos hijos que sólo les reclaman cosas materiales: “Una bici, una play, una wii, mamá”, y lo de mamá por costumbre.

Estuve una semana recorriendo locutorios en Barcelona. Siempre era lo mismo: una mujer con una tristeza que no le cabía en el cuerpo, mirada triste y marcas de haber llorado dentro de la cabina. Era una madre. Luego, el desahogo cuando empezaban a hablar conmigo. Más lágrimas y una historia de miedos, fuerza y pobreza.

En todo el mundo dos millones de mujeres emigran cada año dejando a sus hijos en sus países de origen. En España, residen 1.700.000 mujeres inmigrantes, con una media de 34 años, el 80% de ellas empleadas en servicio doméstico, el comercio y la hostelería y muchísimas sin papeles. Los expertos explican que en ciudades como Madrid y Barcelona las extranjeras se emplean en sectores rechazados por las autóctonas como, por ejemplo, en el sistema del servicio doméstico como internas (de planta). “Es la respuesta del estado-nación a una prospectiva de demanda laboral que siempre ha supuesto que dicha ocupación es un trabajo de mujeres”, se lee en un artículo de Natalia Ribas, doctora en sociología y especialista en migración femenina.

El peso empieza en sus países. Su viaje fue acordado por consenso familiar: ellas trabajarían afuera porque para las mujeres es más fácil encontrar trabajo en la economía sumergida, los familiares (esposo, madre, hermanas) se quedarían con sus hijos y los criarían. Estarían tantos años fuera como hiciera falta para arreglar la casa y para que los hijos estudiaran o hasta que uno de sus hijas (siempre mujeres) las remplazara.

Estas mujeres acaban ocupando el papel que las mujeres han tenido tradicionalmente y que si no hubieran emigrado ocuparían, en parte, en sus países: cuidan a niños y a abuelos. “Yo me agarré a las dos niñitas que cuidaba como si fueran mi hijo. Lo acababa de dejar en Guayaquil con mis padres”, explica Nancy. “Salimos para cuidar a niños y nosotros dejamos a los nuestros en nuestro país”, dice Lybia María.

Contradicciones: la mujer en Europa busca espacios y esos lugares los ocupan otras mujeres que se encuentran en situación, la mayoría de las veces, de explotación. La sociedad o el Estado del Bienestar no es capaz de generar sustitutos sin tener que explotar a otros, a otras mujeres.

Aquí hay parte de las historias que publiqué en El Periódico de Catalunya. Salió un domingo y durante la semana siguiente, recorrí los locutorios para dejar ejemplares. Los que me conocen saben que yo soy bien vaga para eso, pero esta vez no pude no hacerlo.

UNA HISTORIA, UNA CABINA. En la cabina 5 está Nancy Ramos enganchada a un teléfono del locutorio desde hace 20 minutos y discutiendo con su madre el tiempo que el hijo de Nancy, Simon Jesús, debe jugar con la playstation ahora que está de vacaciones. Su madre, Dora, y su hijo están en Ecuador; Nancy vive en L’Hospitalet y lleva físicamente separada de su hijo dos años. A su lado, en la cabina 6, una mujer boliviana intenta explicarle a alguien que los 50 dólares que envió eran para comprar un regalo para su hijo y no para malgastarlos. “¡Es su cumpleaños!”, grita al auricular. La mujer de la cabina 6 empieza a llorar con desespero. En la 5, a Nancy también le resbalan las lágrimas. Simon Jesús hoy no está muy hablador. Tiene 5 años y le dice a su mamá que quiere jugar a la play. Nancy sabe que “es normal”, pero eso no quita lo triste. Hoy le ha dicho: que se portara bien, que hiciera caso a la abuela, que si se tomaba las vitaminas de naranja, que lo llamaba mañana. El niño ya se había escapado. El locutorio de L’Hospitalet se llena poco a poco de mujeres que acuden a hablar con sus hijos. En España, son las 20.00 horas, en Ecuador, las 13.00. En Bolivia y Paraguay, las 14.00. En Colombia, las 13.00.

Lo primero que mira Lybia María cada vez que cambia de trabajo -y ya ha pasado por varias casas cuidando ancianos y niños– es si en el barrio hay locutorios. Desde el martes, trabaja interna en una casa cuidando a un anciano en la zona de Sant Adrià. Está contenta: hay locutorios cerca de la casa porque es un barrio más popular. Hace unos meses trabajaba en La Bonanova -un barrio de clase alta– y buscar cada noche un locutorio desde donde poder llamar a sus dos hijas en Colombia era una larga excursión. Claro que no dejaba de llamar religiosamente entre las 19.00 y las 20.00 horas. Escuchar a Daniela, de 11 años, y Alejandra, de 15, le da fuerza para seguir en España. Por ellas está aquí; es a ellas a las que manda el dinero para que “no les falte de nada y puedan tener una buena educación en Colombia”.

Nancy Ramos y María Lybia son madres transoceánicas. Trabajan en España, pero tienen sus hijos al otro lado, en sus países natales. Esa hora, media hora, a veces 15 minutos y otras veces hasta dos horas que pasan en el locutorio les permite seguir ejerciendo de madres a la distancia. Algunas como Argentina, de Santo Domingo, dejaron a sus bebés hace nueve años; otras como Gloria, de Paraguay, hace solo ocho meses. Todas están convencidas de que ellas tienen que estar aquí, en Europa, para darles una mejor educación a sus hijos allá. Aseguran que eso solo se consigue enviando dinero a sus países y aunque consideran la posibilidad de traerlos lo ven como algo lejano, muy lejano. Mantener el contacto con los suyos es la única manera de seguir presentes y eso lo hacen a través de los locutorios. El mensaje electrónico es frío; el teléfono es la mejor vía y el locutorio, lo más barato.

Lybia María tiene 42 años y cada mes manda entre 600 y 700 euros a Colombia. Así mantiene a su esposo, que gana el equivalente a 6 euros por cada jornada de 16 horas de trabajo, y puede educar a sus dos hijas. Nancy tuvo a su niño en España, pero aquí no podía educarlo. Madre soltera y extranjera no le daban ni el sueldo ni las horas para poder estar con su hijo. Lo llevó con su madre, pero habla de él como si supiera que hace cinco minutos hubiera bostezado. En Guayaquil, pusieron una foto enorme de ella en el salón. Simón Jesús sabe que la de la foto es su mamá que está en España trabajando.

Nora Rodríguez, pedagoga y autora de Educar desde el locutorio. Ayuda a tus hijos que sigan creciendo contigo, explica que lo primero que la sociedad y estas madres deben aprender es que “no hay un único modo de vivir en familia”. “La madre sigue educando desde la distancia y ellas mismas sacan unas fortalezas que desconocían y que por haber dejado a sus hijos se elevan”, explica. Para Rodríguez, lo más importante es que no pierdan ni el vínculo ni el apego y que no se conviertan en papá Noel, es decir, ni solo les envíen regalos ni les pinten un panorama en el aquí todo es un paraíso. Lybia María lo tiene claro. “Durante los dos años que llevo aquí, yo les soy sincera les digo que trabajo muchas horas y que no es fácil. A veces, me gustaría que mi marido me dijera que me necesita a su lado, pero eso no es posible”, dicen.

“Me pierdo el ver crecer a mis hijas. La pequeña me dice que está creciendo y eso yo no lo veo. No sé si vale la pena”, dice.

EL DESAHOGO. La voz ha corrido. Al empezar el reportaje, acudí a varias asociaciones de mujeres inmigrantes para que nos pusieran en contacto con madres transoceánicas. Desde las asociaciones, pasaron el reclamo. Mi teléfono empezó a sonar. Algunas mujeres solo llamaban para decir que ellas también han tenido que venir a España sin sus hijos y que no se sienten bien por ello, pero que no han tenido más remedio y que esto no las hace “malas madres”. “Lo hago por mis hijos para que tengan una mejor educación”, dicen. Una mujer anónima explicaba que sus hijos solo la ven como una fuente de dinero y que solo le piden cosas. Otra decía que ella no se podría haber ido sin sus hijos. Nada más.

En los locutorios, si una mujer hablaba, las otras empezaban. En algún momento, todas lloraban. Argentina es de Santo Domingo hace tres años que no viaja a su país, donde dejó a tres hijos. Ahora ya es abuela y acude a hablar con su familia desde un locutorio cercano al mercado de Santa Caterina Está convencida que allá estaba mejor que acá, pero no sabe cómo arreglarlo porque la familia necesita el dinero. Llama cada semana y dice casi no puede hablar con sus hijos porque cuando se ponen al auricular no para de llorar. “Les digo que los quiero mucho y que se cuiden. Ellos están con su papá y con su abuela paterna. Quizá si hubiera estada allá, ahora no sería abuela, ¿quién sabe?”, se pregunta.

Gloria es paraguaya y saca la foto de su niña de seis años muy bien guardada en un sobre blanco dentro de su bolsa. La dejó hace ocho meses y no puede hablar porque las lágrimas le tapan las palabras. “Lo hice por ella. Ella no quería, pero qué remedio tenía. La dejé con mis padres. Ella está bien”, afirma. Su hermana la consuela. En cada cabina se vive una historia. “La mayoría vienen los fines de semana. Muchas salen llorando por eso se nota que tienen hijos allá”, dice el dueño de un locutorio en la calle de Sant Pau, en el Raval. De lejos, detecta a las madres. Sabe quién entra a hablar con sus hijos y quién no y hasta las conoce. Nancy ha pasado tantas horas en el locutorio que en uno de tantos conoció a su pareja. “A veces me gustaría que mi marido me dijera que me necesita a su lado, pero no se puede. Vas a escribir una historia triste, pero es que nuestra historia es triste”, dice Lybia mientras chatea con su hija y su marido.

El reportaje acabó. Unos días después Lybia me dijo que era la primera vez que les daban voz y que así la gente sabría que no solo sirven para trabajar. Una de las presentadoras de una emisora latina en Barcelona me dijo que ahora faltaba la otra parte: la de los hijos que se quedan allá. Los mayores, como era su caso, se asumen como adultos y crían a sus hermanos.

Leer entrada completa | Make a Comment ( 3 so far )

Refugiados y desplazados: emigrantes colaterales

Posted on 18 abril, 2008. Filed under: Domingo Medina -Caracas | Etiquetas: , , , |

Domingo Medina / Caracas

 

Para finales de 2006, el Alto Comisionado de  las Naciones Unidas (ACNUR) contabilizaba más de 32 millones de refugiados, desplazados, solicitantes de asilo y otros tipos de emigrantes forzados en el mundo. Es mucho más que la población de Venezuela y más o menos un tercio de la de México, para que nos hagamos una idea. Esta migración no ocupa mucho espacio en los medios, lo que de alguna manera contribuye a hacer su situación más penosa porque significa que ni los gobiernos ni las sociedades le prestan mucha atención.

 

Refugiados y desplazados internos son víctimas de conflictos bélicos, aunque pocas veces esto se reconoce. Para no ir tan lejos, el número de desplazados por la guerra de Iraq, según algunas estimaciones, se ubica entre millón y medio y tres millones (ACNUR contabiliza 1.834.000). Pero ni el ejército de ocupación ni sus aliados lo mencionan cuando nos informan que se está ganando la guerra al terrorismo. El drama no es pequeño si consideramos que esta gente lo pierde absolutamente todo: hogares, bienes y medios de vida, y muchas veces puede ser objeto de nuevos ataques –que los obligará a desplazarse nuevamente- o represalias.

 

Entre refugiados y desplazados internos hay diferencias: según la definición de ACNUR, “cuando un civil que huye cruza la frontera internacional de su país, él o ella se convierte en un refugiado y como tal recibe protección internacional y ayuda; pero si una persona en circunstancias similares es desplazada dentro del país, se convierte en desplazado interno”. Por supuesto, no basta que crucen la frontera para que se conviertan en refugiados: el país que lo acoge debe reconocerlo como tal. Por otra parte, quien recibe el trato de refugiado no puede volver a su país de origen.

 

Nuevamente según el ACNUR, los países con más desplazados son Sudán, Colombia, Iraq, Uganda, Turquía, República Democrática del Congo y Argelia, con cifras que van desde poco más de cinco millones de Sudán al millón de los últimos tres países.

 

Además del drama que supone perderlo todo, los desplazados son víctimas de discriminación y muchísimas veces de estafas. Inescrupulosos ofrecen trasladarlos a otros países o lograr reasentarlos en el propio a cambio de dinero, cosa que nunca hacen. Los refugiados, en ese sentido, lo tienen sólo un poco más fácil porque se supone que el país que les otorga ese status se hace cargo de ellos (Venezuela es uno de los países que mejor trato da a los refugiados, valga la cuña). Lo malo es que nadie quiere hacerse con un millón de personas más, porque para los Estados eso prácticamente significa un millón de problemas más. Sólo pensemos cómo se cierran los Estados Unidos y los países europeos ante la migración “normal” –la que emigra por razones económicas- y quizás podamos entender lo que piensan de la migración forzada (desde cierto punto de vista, la migración africana a Europa o la mexicana y centroamericana a los Estados Unidos también es forzada).

 

¿Debo agregar que de toda esa población obligada a emigrar por los riesgos muy ciertos de perder la vida si no hacen la mayoría son niños y mujeres?

Leer entrada completa | Make a Comment ( 2 so far )

Cuando Ser Inmigrante Es Ser Criminal

Posted on 17 abril, 2008. Filed under: Eileen Truax -Los Ángeles | Etiquetas: , , |

Por Eileen Truax/Los Ángeles

Cuando llegué a vivir a Los Ángeles, hace cuatro años, me topé por primera vez con la noticia: en un barrio cercano a mi casa se había realizado una redada. Hasta ese momento no entendía bien el concepto, y posiblemente la idea de que agentes detuvieran a inmigrantes indocumentados y los enviaran de vuelta a su país de origen no me sonaba tan terrible. Fue hasta que me tocaron de cerca las historias derivadas de una deportación cuando entendí la magnitud del problema. Familias en las que ambos padres han sido detenidos y deportados sin tener oportunidad de contactar a un abogado, mientras sus niños, ignorantes de lo que ocurre, salen de la escuela y descubren que nadie llega a recogerlos. Mujeres que se quedan a cargo de la familia, tres, cuatro hijos, sin experiencia laboral y sin hablar inglés, tras la deportación del marido que era el sostén de la casa. Parejas que son separadas y que para verse se mudan lo más cerca de la frontera: ella se queda viviendo en Tijuana, él se muda a San Diego y los fines de semana se ven a través de la reja colocada en la frontera. Las historias se repiten, las redadas también, y el miedo se respira durante ciertas épocas del año.

Ahora es una de esas épocas. En lo que va del año se han registrado al menos cinco redadas en Los Ángeles y tan sólo ayer, 16 de abril, hubo una redada en cinco estados del país en la que detuvieron a 280 trabajadores inmigrantes.

En Los Ángeles, la temporada empezó el 7 de febrero en el área de Van Nuys, al norte de la ciudad, en la fábrica de una empresa productora de insumos para computadoras, Micro Solutions Enterprises. Cerca de 150 trabajadores fueron detenidos.

Sin embargo el caso de Van Nuys marcó una diferencia con respecto a redadas anteriores: 138 trabajadores, la mayoría de origen mexicano, decidieron no aceptar la salida voluntaria que se ofrece como opción a la deportación, y quedarse en el país a pelear su caso ante un juez de inmigración.

La mayoría sabe que tiene el caso perdido; son muy pocos los que cuentan con elementos para pedir la residencia o un asilo político; sin embargo un juicio de inmigración, si es bien llevado por la defensa, puede durar hasta tres años: la esperanza de algunos de ellos es que en ese lapso, y tras el cambio de presidente en enero del próximo año, pueda aprobarse una reforma migratoria que les dé posibilidades de quedarse en el país.

Mi primera entrevista con los trabajadores detenidos tuvo lugar en el departamento de dos de ellos. La puerta se abrió y encontré a un hombre de unos 60 años sentado en medio de la estancia. De la toma de corriente salía un cable que conectaba con un grillete electrónico que portaba en el tobillo. El hombre me volteo a ver con una mirada vacía.

Como parte de un programa piloto, la Oficina de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) decidió, en vez de asignarles una fianza para que enfrenten el juicio de deportación en libertad, colocarles estos dispositivos de monitoreo electrónico vía satélite. El grillete, que tradicionalmente se usa en el caso de criminales que han pagado condenas en prisión y salen bajo palabra, consta de un brazalete de plástico ajustado al tobillo y un dispositivo de tamaño y forma similares a los de una pila de computadora portátil que emite una señal electrónica cada tres minutos. Cada trabajador tiene que cargar el grillete en la corriente eléctrica diario durante tres horas. En el caso de que alguno se quite el dispositivo, automáticamente entraría en la categoría de fugitivo.

“Nos pusieron esta cosa como si fuéramos criminales”, me dijo el hombre. “Cuánta gente anda en la calle robando, haciendo cosas malas, y ellos andan libres, como si nada. Y a nosotros nos pusieron esto sólo por estar trabajando”.

Virginia Kyce, portavoz del ICE, me dijo que el uso del grillete en estos casos, lejos de ser una acción represiva, es una “medida humanitaria” que permite a los trabajadores esperar el tiempo que dure el proceso fuera de un centro de detención. Pero esta explicación no es suficiente para los portadores de los grilletes, quienes enfrentan una situación apremiante tras haber perdido su trabajo y teniendo pagos pendientes por realizar.

Por ejemplo, Norma Morales, quien enviaba dinero a México para el sustento de sus padres y de sus dos hijos pequeños. Desde la detención le ha sido imposible conseguir un empleo. “Uno va a pedir un trabajo en donde paguen en efectivo, pero si se dan cuenta de que traes el brazalete en el pie, te discriminan”, me dijo sobre su fracaso al tratar de encontrar empleo limpiando casas. “Aunque les digas que lo traes porque te detuvieron en una redada, no te creen: piensan que hiciste algo deveras malo”.

“Un día se me ocurrió salir con shorts”, me contó Gaby Pérez. “Todo el mundo me volteaba a ver como si fuera delincuente. Te hacen sentir como criminal, cuando tu único delito ha sido estar trabajando”. Como si la dificultad para encontrar empleo fuera poco, algunos trabajadores también se han visto rechazados por familiares o amigos que son indocumentados y temen a ser detenidos. “Saben que traigo el grillete y que en cualquier momento puede llegar inmigración porque saben dónde estoy. Mi familia habló conmigo y me explicó que no se quieren poner en riesgo. Y yo los entiendo, pero sí duele”, me dijo conteniendo el llanto.
Para algunos este rechazo ha implicado problemas de vivienda. A Juan, quien vivía con dos compañeros en un apartamento, éstos le pidieron que se cambiara de domicilio para evitar problemas con la ley. Ahora vive en un apartamentito con cinco de los trabajadores detenidos.

Al peso del grillete se ha sumado una nueva restricción impuesta por el ICE: los trabajadores deberán permanecer en sus casas al menos 12 horas durante el día, de 7:00 PM a 7:00 AM. Esto ha venido a desalentar aún más a quienes no encuentran empleo.

Algunos han empezado a tener molestias por el uso del grillete. A Norma, por ejemplo, se le hincha el pie; a Claudia, otra de las trabajadoras, le han salido ampollas alrededor del tobillo. Uno de los trabajadores fue sometido a un procedimiento quirúrgico y no consiguió el permiso para que le fuera removido momentáneamente el grillete. Quienes sí lo consiguieron fueron las mujeres embarazadas, a quienes a pesar de su estado les había sido colocado; se los retiraron cuando una de ellas sufrió un aborto. Esto, sin embargo, no fue suficiente para que el grillete les fuera retirado a dos mujeres que están amamantando.
Hace dos semanas iniciaron las audiencias en la corte de inmigración y la mayoría de los abogados de los trabajadores han pedido el retiro de los grilletes. Mientras se evalúa la petición, la empresa Group 4 Securicor, encargada de la operación de los dispositivos, recibe del gobierno un pago sustancioso por sus servicios de monitoreo a los “peligrosos” trabajadores inmigrantes de Van Nuys.

Leer entrada completa | Make a Comment ( 9 so far )

Tiempos Difíciles para los Inmigrantes en España

Posted on 15 abril, 2008. Filed under: Javier Távara -Madrid | Etiquetas: , |

Por Javier Távara / Madrid

En España, como en muchas partes, las escuelas son el escenario electoral a donde acuden a votar los ciudadanos. Hace unos pocos añitos, cuando todavía vivía en el barrio de Lavapiés, me tocó ir a votar a un colegio que los castizos del barrio llamaban la ONU, por la diversidad de orígenes de los niños que allí estudiaban. Cuando me acerco a votar y empiezo la liturgia de enseñar el carné de identidad a los encargados de la mesa y a saludar por cortesía al personal de los diferentes partidos políticos instalados junto la urna, caigo en la cuenta que el interventor del Partido Popular era un inmigrante nacionalizado de marcados rasgos andinos. Me pregunté cómo un ecuatoriano, peruano o boliviano podía ser militante del PP…

Sorpresas te da la vida y aunque a algunos les pueda parecer increíble que el PP consiga adeptos entre los que se nacionalizan españoles, son muchos los que les votan. Y esto a pesar de las cosas que han dicho últimamente los líderes de la derecha respecto a los inmigrantes. Empezamos por las declaraciones del diputado Arias Cañete, que dijo que la inmigración hacía un trabajo de mala calidad y que ya no hay camareros como los de antes, esos de toda la vida que atendían a los señores con gran diligencia. Luego, la presidenta regional de Madrid, Esperanza Aguirre, que suelta que a España vienen muchos extranjeros a delinquir, pues les sale barato. Así las cosas, a nadie le extrañó que el derrotado candidato Mariano Rajoy dijera en la campaña electoral que no le parecía suficiente la ley de extranjería -promulgada cuando el PP estaba en el gobierno- y que los inmigrantes debían comprometerse por contrato a cumplir las leyes y a respetar las costumbres españolas.

El PP ha mantenido un tono catastrofista en su discurso de oposición al gobierno del PSOE. Y como parte de él ha ido vendiendo la idea que por culpa de la mala gestión del presidente Zapatero, España es un colador y está siendo invadida por millares de inmigrantes que suponen un grave riesgo para el bienestar de los españoles. Según reconoció Elgorriaga, secretario de comunicación del PP durante las pasadas elecciones, lo que se pretendía era sembrar dudas sobre la inmigración en el electorado de izquierdas que vive en barrios obreros, donde más se nota el deterioro de los servicios públicos, consecuencia de la llegada masiva de extranjeros.

La jugada no le ha salido del todo mal al PP, ya que a excepción de la Cataluña nacionalista, el partido de Rajoy arrasó en los lugares donde los inmigrantes son más visibles: Madrid, Murcia y Valencia. Allí los gobiernos regionales del PP optan por grandes obras de infraestructura en detrimento de las prestaciones sociales a los ciudadanos. Servicios públicos como educación o sanidad se han colapsado con la llegada masiva de extranjeros y la opción de los gobiernos regionales del PP ha sido la propiciar la privatización. Quien quiera servicios públicos de calidad, que los pague. Los españolitos con dineros, a estudiar con los curas. Los colegios públicos para los inmigrantes y los más pobres.

La crisis financiera y el pinchazo de la burbuja inmobiliaria han traído este año las vacas flacas a la economía española. El FMI predice que España será el país desarrollado que más notará el frenazo económico. ¿Qué va a pasar ahora con los miles de inmigrantes que se ganaban el jornal en la construcción y que ahora han sido arrojados al desempleo?

Tras la victoria del PSOE, el renovado gobierno de Zapatero está pensando en invitar a los inmigrantes a volver a sus países de origen, con algún dinerillo en el bolsillo. Micro-créditos estatales para que recomiencen su vida en el lugar de origen. De momento el gobierno rumano se ha mostrado encantado con que España financie el retorno de sus emigrantes. Correa, el presidente ecuatoriano también habla de apoyar el retorno de sus compatriotas. Pero la cosa es más difícil cuando se emigra de países en conflicto, como Colombia, o países donde la situación política sigue siendo opresiva, como Marruecos. Así que a muchos colombianos y marroquíes no habrá crédito que les convenza de regresar.

(Hace unos días, el dibujante El Roto ironizaba sobre el retorno voluntario en el diario El País, véanlo aquí).

Otra política del gobierno del PSOE es la de repatriar indocumentados. Además de la deportación sistemática de los africanos que llegan a las costas españolas en embarcaciones precarias, también se procede a la repatriación de los que no tienen los papeles en regla. Ya se ha hecho habitual ver a la policía en los barrios donde se concentran más inmigrantes, pidiendo la documentación a los que salen del metro y ¡qué casualidad! sólo les piden el carné a los que tienen rasgos foráneos.

Tocan tiempos duros para los inmigrantes en España. Quizá el hombre de rasgos andinos que pasó el día como interventor del Partido Popular en una mesa electoral, no iba mal encaminado. Un día, los políticos españoles se darán cuenta de que los inmigrantes ya no son aquellas gentes diferentes a la que encargaban los trabajos más penosos, si no que les verán en sus propios partidos discutiendo sus propuestas.

Leer entrada completa | Make a Comment ( 2 so far )

El Castillo de la Pureza : Europa según Sarkozy

Posted on 14 abril, 2008. Filed under: Manuel Ulloa -París | Etiquetas: , |

Por Manuel Ulloa / París

La escena se ha vuelto de lo más común en Francia: un hombre se brinca el torniquete de salida del metro o del tren suburbano y enseguida le caen unos agentes de la Brigada Anticriminal (BAC) del Ministerio del Interior para efectuarle un control de identidad, para pedirle sus papeles, vamos. En ocasiones ni siquiera esperan a que la infracción tenga lugar y se van sobre la víctima potencial nada más por tener pinta de inmigrante. Si no tiene documentos procede la expulsión y se avanza en el objetivo de la política sarkozysta de cuotas de expulsión sarkozista que consiste en deportar 26’000 inmigrantes en situación irregular por año.

El activismo xenófobo del gobierno francés ha sido denunciado por una miriada de ONGs y por los partidos de oposición sin ser escuchados. Hasta que llega un día como el pasado 4 de abril en que la angustia que viven a diario miles de « sin papeles » se cristaliza en un caso particularmente trágico : Un hombre de nacionalidad malí se brincó el torniquete en una estación de los suburbios de París y fue detenido. Cuando los agentes de la BAC revisaban en la base de datos su situación, el hombre se dio a la fuga y tras una persecusión de 400m. se aventó a un afluente del Sena. Los bomberos lo rescataron inconsciente y horas después murió en un hospital. Después se supo que sobre el occiso pesaba una orden de reconducción a la frontera. Era su última alternativa : dejarse esposar y ser deportado a Mali o darse a la fuga. Al final encontró la muerte. Casos como éste ya no son raros. ¿Cuál será el grado de desesperación en el que se encuentra un hombre para preferir poner en riesgo su vida antes que regresar a la miseria que le espera en su país de origen ?

Por otra parte, los extranjeros que deciden transitar por la vía legal no la tienen más fácil. En las prefecturas donde se realizan los trámites de residencias se han intensificado los arrestos. El que ha hecho una solicitud de regularización es convocado para una revisión de su expediente, le piden su pasaporte y lo invitan a pasar detras de las ventanillas. Ahí, al abrigo de las miradas y para evitar aspavientos, lo están esperando los agentes que lo acompañarán de regreso a su país.

En París hemos presenciado escenas desgarradoras de arrestos de padres de familia cuando van a recoger a sus hijos afuera de las escuelas, en las que otros padres y maestros tienen que intervenir frente a los policías mientras un pequeño llora en un rincón sin entender por qué se quieren llevar a su papá.

La caza de inmigrantes y los abusos de autoridad se multiplican por todo el territorio francés. Simultáneamente, dos organizaciones independientes y un grupo de investigadores publicaron informes sobre el tema, revelando un verdadero « frenesí policiaco y judicial» contra importantes segmentos de la población.

Las « básculas » o registros corporales sin justificación y la banalización del uso de las esposas son los recursos de moda entre las fuerzas del órden. Las condiciones de los centros de retención de extranjeros en vías de deportación son inhumanas y poco se sabe de lo que ocurre ahí dentro. Una huelga de hambre que tuvo lugar recientemente en uno de esos centros, atrajo los reflectores mediáticos a ésta que es una de las más grandes vergüenzas de países europeos como Francia e Italia.

Pasa también que los policías se curan en salud. Un fenómeno que va en aumento es el de las denuncias por difamación por parte de los mismos policías. Un ciudadano que intervino al presenciar el trato violento que recibía un inmigrate que estaba siendo deportado en el aeropuerto de Tolosa, recibió un citatorio para encarar una denuncia, acabó pagando 100 euros de multa y fue obligado a presentar una carta disculpándose con los agentes por haberse involucrado.

La nota halagüeña es que la sociedad ya se dio cuenta de la gravedad de la situación y del peligro que representa para la democracia. Este sábado 5 de abril, por primera vez, un conglomerado de cientos de asociaciones civiles y colectivos de inmigrantes se unió para salir a las calles de las grandes ciudades para pedir el fin de la caza de inmigrantes. También se unieron a ellos funcionarios públicos que llevan expedientes de extranjeros, dirigentes de oposición y asociaciones de cooperación con países en vías de desarrollo. « ¡Alto a la xenofobia de Estado ! », « Si quieres un país, toma el mío » o « Déjenlos crecer aquí » (en alusion a los hijos de inmigrantes escolarizados expulsados junto con sus padres) eran algunas de las frases que se podía leer en las pancartas de una manifestación inédita, que reunió a miles de personas en París, Lyon y Marsella.

Un rayo de esperanza para frenar una política de inmigración y una visión de Europa que Sarkozy espera exportar a países vecinos cuando reciba la presidencia de la Unión Europea.

Leer entrada completa | Make a Comment ( 6 so far )

Uribe y su ministro de la defensa: santos, pero no mucho

Posted on 11 abril, 2008. Filed under: Domingo Medina -Caracas | Etiquetas: , , |

Por Domingo Medina / Caracas

Esta semana se conmemoraron 60 años del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, hecho que dio lugar a lo que se conoció y se conoce como el Bogotazo. Desde entonces Colombia se encuentra sumida en un terrible conflicto armado que parece no tener fin y que recientemente ha involucrado a otros países, no solamente vecinos: la incursión de unidades de la policía nacional y el ejército de Colombia en territorio ecuatoriano el pasado 1° de abril creó una difícil situación con el mismo Ecuador, Venezuela, Nicaragua y México.

En el desarrollo de todo esta crisis regional se ha destacado Juan Manuel Santos, ministro de la defensa de Colombia, primero por el morbo con el que anunció el ataque (en el que murió el número dos de las FARC), y después por el cinismo con el que justificó la operación misma y la muerte de ciudadanos mexicanos y de uno ecuatoriano. En más de una ocasión el presidente Uribe salió a enmendarle la plana, a tratar de componer lo que su ministro parece gozar con destruir a patadas. No es la primera vez que Uribe tiene que salir a desdecirlo, especialmente en lo que toca a sus relaciones con los vecinos.

Tanto en medios colombianos como internacionales se especuló acerca de un enfrentamiento entre los dos políticos colombianos. Se ha dicho que incluso Uribe se habría molestado muchísimo por la utilización de paramilitares en operaciones contra la guerrilla y por el supuesto desvío de fondos hacia actividades no precisamente relacionadas con su despacho; aparte de ello, Santos se habría reunido con John Negroponte y funcionarios de la CIA a espaldas del presidente. ¿Por qué se mantiene entonces en el gobierno?

Algunos analistas señalan que la reunión con Negroponte puede dar luz sobre el asunto: Santos sería el gallo de los gringos en las próximas elecciones. Como se sabe, los aportes y la participación de los Estados Unidos en Colombia en materia militar gracias al Plan Patriota (antes Plan Victoria, antes Plan Colombia) no son nada desdeñables. Y Uribe no se puede lanzar nuevamente: aunque hay un movimiento para reformar la constitución y permitirle presentarse a las elecciones, esto le daría argumentos a Hugo Chávez en el país vecino y le restaría fuerzas.

El enfrentamiento entre Uribe y su ministro estaría buscando sería posicionar a este último. Parece que los regaños del presidente sólo logran hacerlo subir algunos puntos en las encuestas. Tal como el gobierno colombiano ha manejado el asunto de la operación militar en territorio de Ecuador –desde la misma planificación- hace pensar que no es descabellado creer que todo es una componenda y que Uribe y Santos actúan muy concertadamente. La política guerrerista y la visión de una solución militarista al conflicto en Colombia no sólo tendrían continuidad, sino que de seguro se profundizarían más. Los halcones de Washington celebrarían, pero los cincuenta años de violencia que vaticinó Gaitán si lo asesinaban quizás se extiendan por unos cincuenta años más.

Leer entrada completa | Make a Comment ( 3 so far )

« Entradas anteriores

Liked it here?
Why not try sites on the blogroll...