Inmigrantes y Elecciones en España: ¿Integración por Contrato?

Posted on 7 marzo, 2008. Filed under: Javier Távara -Madrid | Etiquetas: , , |

Por Javier Távara / Madrid

La escena la presencié hace unos meses en un supermercado de barrio, en una de esas zonas de Madrid que poco interesan a las grandes firmas, pues el vecindario es de españolitos de pocos dineros y de inmigrantes. La única cajera, una chica latinoamericana, lidiaba con una tremenda cola de clientes impacientes. En esas estábamos cuando -¡ay!- una clienta inmigrante de algún país andino empieza a pagar su exigua compra con céntimos de Euro. Las vecinas de toda la vida que estaban detrás de ella montaron en cólera. A gritos le exigieron que se adaptara a las costumbres españolas y que llevara la calderilla de euro a cambiarla al banco antes de venir a fastidiar la cola del súper pagando con moneditas.

Algunos de la cola defendimos a la sudamericana con el simple argumento que los céntimos de euro también son dinero y que la chica está en su derecho a pagar con ellos. Las vecinas exaltadas mantuvieron su queja con un argumento, para ellas definitivo: los últimos en llegar nos están imponiendo sus costumbres a los que llevamos aquí toda la vida. La discusión se calentó, la encargada del súper notó el enfado de la clientela y abrió otra caja con el anuncio acostumbrado: pasen en orden por favor. Allí se armó la marimorena: el hombre chino que estaba al final de la cola, consiguió con una hábil carrerita ponerse el primero de la cola en la nueva caja, saltándose a la torera a los que llevaban más tiempo esperando. El vecindario se terminó de calentar y volvieron a repetir eso de que los recién llegados nos están imponiendo sus costumbres al tiempo que increpaban a la cajera sudamericana por aceptar que le paguen con moneditas.

Hubiera querido decirles de todo a las exaltadas, incapaces de entender que las normas de cobro en un supermercado no las fija la cajera si no sus jefes, unos millonarios que tienen contratada a la muchacha por 600 euros al mes, pero la chica de las moneditas se había esfumado y preferí decirle a la cajera unas palabras de ánimo.

¿A qué viene esta historia en Mundo Abierto? Quería complementar el relato que ofreció aquí Mingus hace unos días, donde nos contaba que el derechista Partido Popular de Mariano Rajoy pretende a exigir a los inmigrantes que se comprometan por contrato a respetar las costumbres españolas. Escrita así la idea resulta ridícula. ¿Cuáles son las costumbres españolas? Pero si hay algo que tiene el PP son asesores, politólogos y toda clase de expertos en escudriñar la realidad social española y el contexto europeo.

Y de Francia les llegó una lección en las penúltimas elecciones presidenciales, aquellas que llevaron al ultraderechista Le Pen a disputarle la presidencia a Chirac. Los barrios obreros que llevaban años votando al partido comunista habían cambiado su voto favoreciendo al ultraderechista. Cosas de la mala convivencia con la inmigración. Le Pen ofrecía mano dura contra los inmigrantes y su propuesta caló en los franceses más desfavorecidos. Chirac ganó las elecciones, pero se aseguró de fichar a un ministro de interior tan implacable como Sarkozy, quien le sucedería en la presidencia y terminaría imponiendo la prueba de ADN a los inmigrantes que deseen traer a sus familiares.

¿Qué pasa hoy en España? El PSOE de Zapatero adelanta por muy poquito al PP de Rajoy en las encuestas. Los asesores de Rajoy están convencidos de que pueden arrebatarles votos a los socialistas en los barrios obreros que tradicionalmente han sido votantes de izquierdas. Creen que es posible obtener el voto de esos españoles de pocos ingresos que compiten con la inmigración por un lugar en las fábricas y en las obras, en las escuelas, en los hospitales o en la cola del súper.

Lo que son las cosas. Ahora Rajoy dirige su discurso a los ‘currantes’. A los trabajadores que madrugan para llegar a tiempo al tajo, los que tienen dificultades para llegar a fin de mes, los que sufren las subidas de precios. El líder del PP denuncia las ‘desigualdades‘ entre españoles que ha creado el PSOE de Zapatero con reformas como el estatuto catalán. El derechista Rajoy pretende adelantar a Zapatero por la izquierda.

Su amigo francés Sarkozy le ha contado a Rajoy algunas de sus ideas y de allí sale el contrato de integración. El PSOE ha respondido que la mayoría de las obligaciones allí contenidas ya están recogidas en las leyes. Y en cuanto a las costumbres… ¿cuáles son las costumbres españolas? ¿Harán un catálogo? Pero en los barrios que han visto cambiar muy rápidamente la composición originaria del vecindario están encantados con esto de acostumbrar a los inmigrantes a sus ‘buenas’ costumbres.

Pero esto del respeto a las costumbres españolas, además de difuso, suena a pura xenofobia. ¿Lo de bailar un bolero pegadito a la pareja es una costumbre española o latinoamericana? Tu me acostumbraste, a todas esas cosas y tú me enseñaste que son maravillosas…

Zapatero tampoco anda muy fino hablando de inmigración. En una reciente entrevista en televisión, el Presidente se dedica a destacar que controla las fronteras mejor que nadie y que expulsa irregulares a tutiplén. En vez de articular un discurso de Derechos Humanos y de desarrollo sostenible, Zapatero se lía a hablar de cifras de indocumentados y expulsiones. Parece que le obsesiona desmentir la imagen que la oposición ha vendido de su Gobierno: que ha sido permisivo con la inmigración irregular. Hay que decir que con datos en la mano, las críticas que hace el PP respecto a la política de inmigración de Zapatero son una gran patraña. Ningún gobierno de España podría blindar las fronteras, como pretenden algunos.

El tema de la inmigración ha ocupado muchas portadas durante los últimos años y no podía estar ausente en estas elecciones. Lamentablemente no se abordan los temas de fondo: el Estado concentra sus esfuerzos en grandes infraestructuras en detrimento de las prestaciones sociales y mientras se sigan deteriorando los servicios que brinda el Estado, con el aumento de la población crecen las fricciones entre nativos y recién llegados. Lo peor es que hay quien pretende ganar las elecciones explotando ese malestar de los que más sufren el retraimiento del Estado.

Como los inmigrantes no votan, es más barato prometer mano dura para ellos que prometer la mejora de los servicios sociales para todos los ciudadanos.

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5 comentarios to “Inmigrantes y Elecciones en España: ¿Integración por Contrato?”

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Ojala solo sufrir las normas de cobro fuera lo único con lo q tuviera q lidiar la cajera, si aquí en México los grandes supermercados obligan a las cajeras a pagar lo q se roban los clientes abusivos.

Lo raro es precisamente lo que apuntas Javier: que Rajoy ha hablado a los obreros y Zapatero, a los satisfechos. Los discursos durante la campaña han sido de juzgado de guardia. Rajoy atacando y Zapatero, muy incómodo porque sabía que podía perder votos. Lo más rocambolesco es que 4.000.0000 de personas que viven y trabajan en ESpaña no pueden votar. Si lo hicieran, unos y otros tendrían que modificar su discurso, quizá y por fin volverlo más real.

He vivido en España y ahora en Bélgica, cuando estuve en España tuve que descubrir casi todo por mi misma, desde las cuestiones más simples (como el funcionamiento del transporte, los “modos” locales) hasta los intrincados hilos de un país dividido.
Cuando vine a Bélgica fui dirigida al Centro de Atención de Inmigrantes, ahí me explicaron que todos los que llegan deben firmar un contrato en el que se comprometen a iniciar dos cursos básicos para la integración: el aprendizaje de la lengua oficial, y el curso para extranjeros (seis semanas) en el que se explican todos y cada uno de los aspectos de la sociedad belga y su funcionamiento.
Una vez firmado el contrato se cuenta con 6 meses para iniciar ambos cursos. El costo es cubierto por el gobierno local.
Esto además de parecerme justo me ha hecho mi llegada al país mucho más fácil, he aprendido a que instancia dirigirme para cada cosa que requiero, puedo comunicarme y acceder a los servicios, me siento más confiada de encontrar un trabajo adecuado a mi perfil y sobre todo me hace sentir parte de mi nuevo lugar de residencia.
Una vez concluidos los primeros cursos tendré la oportunidad de homologar mis estudios (de cualquier nivel) y de seguir alguna formación si así lo decido.
No he sentido en ningún momento atisbo de xenofobia, marginación o xenofobia en estas obligaciones, por el contrario, creo que los belgas están en su dereco de regular y condicionar la estancia de los extranjeros.
Es tan sencillo como tener invitados en casa, deben seguir tus reglas y respetar la forma en como la manejas.

Durante la campaña, entrevisté al escritor peruano Santiago Roncaglialo para que saber qué opinaba sobre el trato que estaban recibiendo los inmigrantes. Ahí va parte de la entrevista que publiqué en El Periódico. Me parece interesante!

–Es escritor, peruano y tiene la nacionalidad española. Convenza al presidente de que los inmigrantes han de poder votar.
–Mire, esto no es por ser buena gente con los inmigrantes, sino porque estás aislando al 10% de la población que paga impuestos y no vota.

–¿Cuál es el peligro?
–Creas un gueto que no va a ser tan grave ahora, pero que va a prolongarse a sus hijos, que va a ser ciudadanos españoles, como eran ciudadanos franceses los que estaban quemando coches en la banlieu extrarradio francesa.

–¿Y en las urnas?
–Cuando los inmigrantes no votan, crece la extrema derecha porque esta puede culparlos de todo y la gente preocupada por los servicios sociales va y la vota.

–¿Cómo ha visto la campaña?
–Sinceramente, yo tengo la sensación de que ni la derecha ni la izquierda ha hablado nunca con un inmigrante.

–¿Qué piensa del contrato de integración?
–Risas. ¿Vamos a tener que hacer otra cola?. Los inmigrantes suelen ser pragmáticos y lo que quieren es que les dejen trabajar. No creo que ningún inmigrante dude de lo que ponga el contrato. Quieres que lo firme, lo firmo.

–Entonces hay interferencias.
–Hay un debate falso. El discurso de Mariano Rajoy, que es el que se cree mucha gente, es que los inmigrantes tienen muchos derechos y pocas obligaciones. La gente debe saber que esto es mentira.

–Argumente.
–Un inmigrante no tiene el mismo derecho al paro que un español. Si tienes más tiempo parado que trabajando, te quitan el permiso de residencia y te vas. Un inmigrante no tiene el mismo derecho a cambiar de lugar de residencia ni de trabajo porque durante el primer año, tu permiso es para lo que te lo han dado y no te puedes mover.

–¿Cómo resolver la distorsión?
–La gente que va a votar tendría que saber que los inmigrantes no son buena gente o chorradas de eslogan. Tienen que saber que los inmigrantes tienen sus derechos porque pagan por ellos. Pagan su Seguridad Social, impuestos…

–Aun así, la alarma social existe.
–Claro que la gente está preocupada por los inmigrantes. Los que lo están son los pobres porque son ellos que sienten que hay una nueva competencia para sus colegios, hospitales. La derecha con su discurso les dice: ‘Nosotros nos preocupamos’. Mientras que la izquierda elude el tema.

–¿Alguien resuelve algo?
–La derecha tiene un discurso bastante agresivo contra los inmigrantes, pero la izquierda no tiene ninguno. Dice que somos buena gente, que hay que ser solidario. El plan de Rajoy no cambia nada, pero les dice a estas personas que se está preocupando. Claro que la izquierda hace más actos sociales, pero habla de valores más sofisticados.

–Si en el futuro, los inmigrantes pueden votar.
–Creo que los políticos se sorprenderían. Cambiaría su discurso, no podría ser tan agresivo, y, lo más sorprendente, buena parte de los inmigrantes votaría a la derecha porque lo que esta propone es el libre mercado.

–Regresemos al discurso pragmático.
–Creo que hay que hablar con cifras y demostrar que estaríamos mucho peor sin inmigrantes; así que cuidado con los que dicen que quieren acabar con la inmigración porque esto no va a pasar.

–Haga ese discurso, por favor.
–Deberíamos apuntar cuánto dinero ingresaron esta gente en la Seguridad Social, cuánto se ingresó en impuestos y cuánto consumo se generó con cuatro millones de consumidores nuevos.

–¿…?
–¿Por qué cree que el Estado trae inmigrantes? No lo hace por caridad. Los trae porque es un gran negocio, que tiene aspectos conflictivos, claro. Mire, este país importa pobres y esto genera conflictos. Es gente vive en situaciones sociales difíciles y esto provoca violencia, aquí y en todos lados. Aun así, los beneficios son mucho mayores. Si quieres inmigrantes con educación superior, tendrás un problema de desempleo que te mueres.

–¿Cómo consiguió los papeles?
–Como empleado doméstico.

Me gustó la entrevista, Catalina. Lo que no se ha hecho en estos años, como bien señala el Ronca, es una pedagogía social para explicarle a los españoles que los inmigrantes pagan con sus impuestos las prestaciones sociales que reciben. En fin, menos mal que el contrato de integración tras el 9-M va quedar en agua de borrajas.

Teresita y Beba C. Gracias por escribir. Sobre lo que comentas, Beba, te comento que por toda España también existen oficinas de asesoría gratuita a inmigrantes, financiadas por las Comunidades Autónomas y por los Ayuntamientos. El problema que planteaba el contrato de inmigración propuesto por Rajoy es que los inmigrantes ya cuentan con una extensa lista de obligaciones contenidas en la Ley de Extranjería y su Reglamento, que les puede llevar a perder la residencia, si por ejemplo no comunican a la policía un cambio de domicilio. Sobre pedirles que respeten las costumbres españolas ¿cuáles? Por último, el considerar a los trabajadores extranjeros como invitados a una casa, omite un dato importante que es la riqueza que generan. Los invitados son improductivos, ocasionan gastos cuando se les ofrece café y galletitas y no se les envía a cosechar los campos, ni se les sube al andamio a poner ladrillos ni mucho menos, se les encomienda el cuidado de niños y ancianos. Los trabajadores extranjeros contribuyen de forma importante al crecimiento económico del país y en consecuencia tienen los derechos y obligaciones específicas que establecen las leyes.


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