El Submarino y el Absurdo en Derechos Humanos

Posted on 20 febrero, 2008. Filed under: Alejandro Pérez Corzo -D.F. |

Por Alejandro Pérez Corzo / Ciudad de México

Hace unos días Goerge W. Bush anunció enfáticamente, con la simple y sencilla justificación de ser legal, que las fuerzas de seguridad e inteligencia de los Estados Unidos seguirían usando la “técnica de interrogatorio” denominada por ellos “ahogamiento simulado” y que los más rústicos agentes de la seguridad del Estado Mexicano hubieren “bautizado” en la década de los setenta con el nombre de “submarino”. La técnica consiste en sumergir la cabeza del sujeto a interrogar en un balde de agua hasta el punto en que sienta que está a punto de morir ahogado para inmediatamente sacarlo del agua y darle la “oportunidad de cooperar con la justicia”. Lo anterior penosamente no es nuevo ni sorprendente viniendo de quien viene.

Los acontecimientos del 9-11 y posteriores han dado la oportunidad a determinados grupos y sujetos para acotar a su antojo los derechos humanos fundamentándose en el miedo y en el orden jurídico novedoso emanado del mismo.

Pero todo lo anterior, pese a que invita a un debate intenso, no es el objeto de estas líneas, solo lo uso como punto de partida para la reflexión sobre una deficiencia común en la discusión sobre la protección de los derechos humanos enfrentada contra otros valores que las sociedades deciden defender y sopesar contra los primeros a causa de algún fenómeno social determinado, llámese delincuencia, terrorismo, etc.

El defecto en cuestión es la falta de información con la que se llega a los debates sobre la protección o no de determinado derecho fundamental por encima de otros bienes jurídicos tutelados. Me explico, antes de discutir si el “submarino” debe aplicarse o no, es necesario saber si sirve, saber cuántas vidas ha salvado esta técnica y porqué, si cuantitativa y cualitativamente se considera mejor que otras menos brutales. Primero la información y luego la discusión. No se puede hacer un juicio sobre que valor es más relevante para una comunidad sin información, si el “submarino” sirve (que me atrevo a dudarlo) y se cuantifica cuantas vidas potencialmente ha salvado entonces como comunidad se habrá de discutir que bien jurídico tutelado vale más, el derecho a no ser torturado o el derecho a la vida potencialmente amenazado por los terroristas, pero si se demuestra que no sirve, o no sirve más que otras técnicas, pues entonces ni siquiera cabe la discusión, no al submarino y ya.

Otro ejemplo útil es la reciente propuesta de un legislador local de la Ciudad de México consistente en castrar químicamente a los violadores. El debate comenzó de inmediato, de un lado los defensores de los derechos de las víctimas de otro lado los de los derechos del violador quien en cualquier caso es humano. Al margen de todos los argumentos de ambas partes en muchos casos dignos de consideración, una vez más se inició un juicio de valores, los derechos de las víctimas frente a los de los victimarios sin haber agotado el paso previo. ¿Sirve la castración química? Los muy pocos estudios al respecto parecen señalar que no, la violación no es una situación de placer sexual sino de poder, por lo tanto los violadores aun castrados químicamente arremeten contra sus víctimas evolucionando a otros tipos de violencia sexual diversos a la penetración de la que no son capaces. Sin saber si sirve o no, ¿Para qué discutirlo?

Un ejemplo más es el debate constante, que aunque no es nuevo, fue atizado por la presencia de la Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en México respecto a la cotidiana presencia del Ejercito Mexicano en el combate de la delincuencia, el ejército en tareas civiles vamos. Otra vez la misma carencia analítica en el debate, no se puede discutir lo que no se conoce. ¿Ha servido la ayuda del ejercito?, ¿Cuánto y cómo?, ¿Lo que hace el ejercito no lo puede hacer la autoridad civil en el corto plazo? Respondidas esas preguntas ya cabrá entonces el juicio de valor, Derecho al libre transito, a no ser detenido arbitrariamente, a no ser detenido sin la orden de un juez Vs. El derecho a la seguridad e integridad personales y la necesidad del Estado de prevalecer sobre el hampa.

En discusión sobre la defensa o desestimación de un derecho humano por parte de una comunidad a causa de un fenómeno social determinado no es mas que un juicio de valor entre un bien jurídico tutelado y otro, juicio que no puede darse efectivamente sin la información pertinente respecto a la política estatal que pretende acotar algún derecho fundamental.

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5 comentarios to “El Submarino y el Absurdo en Derechos Humanos”

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ME GUSTARIA CONOCER SU PUNTO DE VISTA SOBRE LAS REFORMAS JUDICIALES EN DISCUSION DONDE SE INCLUYE LA FACULTAD DE POLICIAS DE LOS 3 NIVELES DE GOBIERNO PARA ALLANAR HOGARES SIN ORDEN JUDICIAL PREVIA Y SU IMPACTO EN LOS DERECHOS HUMANOS DE LA POBLACION.

Muy buen artículo. Estoy absolutamente de acuerdo en la necesidad del llevar a cabo un debate “real” en la búsqueda del bien común para que nuestras sociedades puedan ir avanzando en el terreno de las libertades, los derechos y las obligaciones, pero desgraciadamente están tan manipuladas, dirigidas y polarizadas las opiniones, que al tratar de enfrentarnos a polémicas como las que comentas, es prácticamente ineludible el caer en generalizaciones que poco ayudan a la búsqueda de las soluciones que urgen; esa palabrita: “tolerancia”… tan mencionada y tan poco practicada, poca cabida tiene ante ideas preconcebidas que, como bien dices, muchas veces no tienen ningún fundamento racional y que sin embargo están muy bien arraigadas en nuestras mentes y son utilizadas vilmente con fines electorales y de manipulación.
En cuanto al uso de la tortura por parte de un Estado, creo que es demasiado frío para mí el intentar cuantificar sus consecuencias benéficas, entiendo que pueda ser una herramienta jurídica, pero en mi punto de vista, un Estado que legitima la violencia para la búsqueda de un fin esta también legitimando la utilización de ésta por parte de otras fuerzas que puedan no estar de acuerdo o que difieran en la definición que un gobierno determinado tenga de conceptos tales como “bien común”, “seguridad” etc. No tiene ninguna autoridad –moral ni real- para condenar la violencia quien hace de ésta una herramienta para gobernar. La violencia será violencia sin importar de donde provenga, y tratar de dar la razón a uno u otro bando es una cuestión muy delicada cuya resolución dependerá en mayor o menor medida, del lado en que nos encontremos… difícil.

Hasta donde tengo conociemiento, dicha reforma ya fue eliminada del proyecto original en el que solo subsiste el proyecto de un sistema penal acusatorio y jucios orales, caso aparte, en lo referente a la posibilidad de que hasta un policía de crucero pueda entrar a mi casa cuando el “crea” que estoy en “peligro de muerte” o se está cometiendo un delito en flagrancia (me pregunto cuantos policías a nivel nacional entenderán la amplitud y complejidad del concepto de flagrancia)desde luego que no solo creo que es violatorio de prácticamente todas las garantías individuales sino que, volviendo al punto original del post, dudo que pudiera servir absolutamente de nada.

Mi querido Juan:

Precisamente lo que caracteriza un estado es el monopolio del ejercicio de la fuerza. Es mediante la representación política que la sociedad decide que jerarquía dar a unos derechos frente a otros. El derecho penal en general se basa en la privasión de derechos, ya sea la libertad, la propiedad y en algunas sociedades incluso la vida.

En efecto el problema en las sociedades, como la mexicana, cuyos ciudadanos tienen un promedio de instrucción formal de 8 años en promedio y una casi nula politización. Es muy fácil caer en las propuestas efectistas y populistas, en muchos casos implementadas por la “mediocracia” recomiendo ampliamente el artículo que mi gran amigo el polítologo venezolano Domingo Medina publicó en este mismo espacio intitulado “Mediocracia, teletiranía: el poder de los medios.

Saludos

Orangutanes intentando reformar orangutanes nomás faltaba. En el caso de los violadores mi opinión puede ser tajante pero si son sorprendidos en flagrancia no estoy de acuerdo con la castración química porq preferiría la física.


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