Calderón en California: Los Señordones y el Besamanos de Exportación

Posted on 19 febrero, 2008. Filed under: Eileen Truax -Los Ángeles | Etiquetas: , , , , |

Por Eileen Truax, Los Ángeles

A mí me chocan los títulos. Cuando alguien se pone el título antes del nombre con cualquier pretexto, tiendo a desconfiar. Y si son políticos, peor. En México hay esta idea -aunque yo pensaba que cada vez era menos popular- de que mientras más títulos tenga uno, más respetable es. Así que es común que un tipo que rutinariamente sería Juan, acabe siendo el “señor ingeniero” cuando lo presentan con algún otro, tal vez un Pedro que pide hacerse llamar “señor licenciado”. En ambos casos existe una alta probabilidad de que ninguno de los dos tenga un título universitario.

Si Juan y Pedro se encuentran, digamos, en el Congreso, el título se convierte en “señor diputado” o “señor senador”. Es importante la palabra “señor”, que probablemente sea un intento de compensar la falta de duques, condes y marqueses en mi país. En el colmo del besamanos, hay quienes usan el “señor”, acompañado del cargo y seguido por la palabra “don”: “Señor Embajador de México en Estados Unidos, Don Arturo Sarukhán”.

Había olvidado cuánto me irrita el uso de titulejos hasta la semana pasada, cuando el dream team de la burocracia mexicana, léase el equipo de la Presidencia de la República, arribó a tierras angelinas con motivo de la visita del “Excelentísimo Señor Presidente de México, Don Felipe Calderón”, a esta ciudad. Una muestra de que México es capaz de exportar burocracia, arbitrariedad, servilismo y paranoia de la más alta calidad, y de que los señordones de medio pelo sobreviven al cruce de ríos y fronteras cuando de besar la mano a un señordón mayor se trata.

Los primeros preparativos tuvieron lugar hace unas semanas. Los miembros del Estado Mayor presidencial, acompañados por tres o cuatro señordones de la Presidencia mexicana, otros tres o cuatro del Consulado de México en Los Ángeles, más el Servicio Secreto estadounidense, hicieron un recorrido por los sitios que visitaría Calderón durante su brevísima estancia de menos de 24 horas en la ciudad.

Hoteles y salones fueron evaluados minuciosamente. Las entradas fueron controladas. Los recorridos se verificaron una y otra vez. El grupo visitó la casa del alcalde Antonio Villaraigosa para revisar el espacio físico en donde se reuniría con Calderón. El equipo del alcalde trató de cuadrar los horarios para la celebración de una conferencia de prensa; los señordones de Presidencia decidieron que el Señor Presidente no estaría disponible para ello: Los Ángeles es el último punto del recorrido por Estados Unidos, dijeron; no queremos exponernos a que hagan una pregunta que deje una mala imagen de toda la gira.

Ese cuidado de la imagen del Señor Presidente fue constante. Calderón habló sólo lo indispensable y sólo en espacios donde el aplauso estaba garantizado. Se sintió cómodo entre la cúpula financiera de Nueva York, pero evitó permanecer más tiempo que el necesario entre grupos de mexicanos “de a pie”. En el valle de Napa visitó una casa productora de vino y platicó con los dueños, quienes llegaron hace 20 años de Michoacán. Calderón bebió, platicó, rió, pero no salió a conversar con los trabajadores que piscan la uva; los señordones de Presidencia lo consideraron riesgoso.

La agenda para el evento en Los Ángeles se manejó con secrecía absoluta. La lista de invitados se elaboró con los nombres de 500 personas, entre ellos líderes sindicales, representantes del clero, empresarios estadounidenses y de origen mexicano. Y también contenía nombres de “representantes de la comunidad mexicana” que, se dijo, le harían llegar al Señor Presidente las inquietudes, las necesidades y, por qué no, los reclamos de quienes tuvieron que salir de su país gobernado por señordones que les negaron la oportunidad de labrar un futuro en su propia tierra.

Sin embargo los nombres incluidos fueron aquellos que bajo ninguna circunstancia incomodarían al visitante. Dirigentes de agrupaciones migrantes “fantasma” que durante el conflicto poselectoral en México en 2006 expresaron su apoyo a Calderón, y que hoy pasan una facturita consistente en un saludo de mano. Pseudolíderes migrantes que salieron de su pueblo con lo puesto, y que años después aspiran a regresar a él convertidos en diputados migrantes por el PAN, el partido del presidente -convertidos en señordones, pues. Presidentes de agrupaciones de oriundos a los cuales el gobierno panista les dio apoyos a través del programa 3×1 para construir una escuela en su pueblo, y que hoy continúan agradecidísimos como si ellos no hubieran tenido que poner una parte del costo, como si esa no fuera una obligación gubernamental. Reinas de belleza con títulos como “Señorita mi lindo Tupúmbaro USA 2008”. Aplaudidores profesionales, “licenciados” e “ingenieros” a la mexicana, sacando sus celulares con camarita, estirando la mano para rozar los dedos del mandatario, cubriéndose de un halo señordón. Reminiscencias del viejo estilo priísta, del besamanos presidencial.

Las invitaciones se entregaron personalmente y a los invitados se les pidió discreción con respecto al lugar del evento. Debían llegar tres horas antes y pasar una revisión de seguridad, mientras un señordón del Consulado Mexicano palomeaba sus nombres en una lista, tal como se hacía en los acarreos del PRI de los años setenta. Adentro la espera fue de una hora más, para escuchar hablar a Calderón durante 25 minutos.

A la prensa no le fue mejor. No todos los medios fueron aceptados, y los que sí, fueron confinados al extremo posterior del salón. De 34 actividades en la gira, sólo 8 fueron abiertas a medios. Calderón dio poquísimas entrevistas, la coordinación de las mismas fue una locura. “No puedes grabarlo todo”. “No puedes llevar fotógrafo”. “Si vas a citar algo, avísale que lo vas a citar”. “Por favor, llega una horas antes”. Y el colmo: “¿Te puedes poner de pie cuando entre el Señor Presidente?”.

No se vio en el evento de más de 500 personas una sola muestra de disidencia. No hubo un solo cuestionamiento. Un mariachi entonó “Caminos de Michoacán” mientras el presidente entraba y los aplausos llenaban el lugar. A través de los cristales se alcanzaban a escuchar las protestas en la acera de enfrente, cruzando una muralla de vehículos negros y patrullas y motocicletas y policía y Servicio Secreto y Estado Mayor Presidencial. Como un eco se escuchaba a los Juanes, Pedros, Luises y Marías que gritaban “No a la venta de Pemex”, “Libertad a los presos políticos”, “Justicia en Oaxaca y Atenco”, “Presidente espurio” y “Ni una muerta más”. Pero los señordones de medio pelo se encargaron de que nada de eso fuera escuchado por el Señor Presidente, Don Felipe Calderón.

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8 comentarios to “Calderón en California: Los Señordones y el Besamanos de Exportación”

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Me recordaste un viaje a Chiapas en 2006, cuando “ya había ganado” Calderón. Entre paisajes y la fortaleza de esa gente me di cuenta que era imposible que gobernara todo eso, que pór supuesto, no es “eso” que viste. Excelente crónica, me dejó feliz, me queda clarísimo que es un montaje y que la neta estaba enfrente.

Excelente. No se te escapó nada.Escuché a un supuesto líder migrante de Chicago entrevistado en programa de radio: ¿Qué le vas a pedir al señor presidente? -Que siga haciendo en México todo lo que está haciendo- Pero, ¿para ustedes, los migrantes? -Ah, puss… que nos siga defendiendo.

El minimaximiliano vino a que lo legitimaran, ya que en poco mas del año de espuriato, no ha conseguido convencer “que gano” las elecciones. Con mas penas que gloria, regresa a México, haciendo mal uso del erario publico, para que los medios reaccionarios, sigan inflando el gigante ego de este enano pelele.

no se si me enamoré de ti o del estilo pero esto es tan cruelmente cierto… mi respeto para ti

¿Por que nunca antes he leído este tipo de crónicas en un periódico de México, ni siquiera en La Jornada ?

Gran crónica. Gracias.

Válgame Dios y no les pasara por la mente recordar q son simples servidores públicos electos “vía democrática” y q se deben al pueblo y lo peor, q ni siquiera sirven para nada en la mayoría de los casos

Enrico, lo triste es que la mayoría de los medios en México, que se supone que conocen de cerca nuestra realidad, vendieron el mismo discurso arreglado sobre la visita.

Beti, así es; esas son escenas que se repitieron una y otra vez.

Alfonso, mal uso del erario y de las relaciones, de los hilos del poder al estilo priísta, de las cuotas acostumbradas de cinismo, pero esta vez más descarado…

Messy Blues, mil gracias por el comentario y por la visita!

Ian, porque los periodistas mexicanos viajan con él, asisten a los mismos eventos arreglados, ven y oyen lo mismo que él. Ninguno osa poner un pie sobre la acera afuera del hotel.

Teresita, creo que en caso concreto de Calderón, parte del problema es que el proceso democrático de elección está en duda desde su origen…

Saludos!!

Hola Eileen Truax.
Que gusto encontrarte por estos caminos
felicidades por tu articulo
coincido contigo, y tu lo sabes !
D.SANTIAGO ( la D es por Daniel),
no por el Don,ok.


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