Ovama, Klinton, Yulani y Maken: duermo con un analfabeta electoral

Posted on 14 febrero, 2008. Filed under: Danae Berumen -Exótico Oriente | Etiquetas: , , , |

Por Danae Berumen / Koh Samui, Tailandia

Yo creo que Billabong ronca tanta sal que se le mete entre las olas. En la madrugada del miércoles me despertó con esos ronquidos granulados que lanza. Me dominó el insomnio con la inquietud de saber que a esa hora ya deberían estar votando allá, en el lado del mundo donde se toman las decisiones globales. ¿Qué tal les habría ido a Obama y a Hillary? Como pensé que mis angustias me daban un buen pretexto para callar al guapo ése, lo desperté con un rodillazo y una pregunta

-¿Por cuál de los demócratas votarías si estuvieras en California?

-Por Yulani-, carraspeó tras unos segundos. Yo tardé otros tantos en entender que se refería a Rudy Giuliani.

-Pero Billa, Giuliani se salió de la carrera.

-¿Ah sí? ¿Cuándo?

-Hace una semana.

-Mmmmmh. Es como si hubiese sido hace un segundo. Estamos en la playa.

Billabong tenía un punto. No podía exigirle estar actualizado al minuto. Aunque…

-Oye, además, Giuliani es republicano.

-¿Ah sí? ¿Desde cuándo?

-Desde siempre, yo creo.

Rezongó antes de regresar a su bongó traqueal. Yo me sentí enfadada, no tanto por sus percusiones sino porque no logré conseguir que compartiera mi angustia, ¿para qué duerme una con hombres si no se van a despertar cuando le entra el desasosiego? Por otro lado, pensé que era mejor así: ¿cómo puede estar tan perdido con la política de su propio país, que tantas consecuencias trae para el mundo? Por eso esta gente elige a quienes elige. Me consoló pensar que, al fin y al cabo, era yo quien había escogido pasar estas semanas con un surfer y no con un intelectual, o al menos con alguien que sepa leer y escribir. Por todo lo bien hecho que está, este chico se las arregla para convertir las faltas de ortografía en una poderosa experiencia sonora. “Vilavon”, dice en lugar de Billabong. Y ya en posesión de ese consuelo, traté de manipularlo para que también me sirviera para suponer que después de meter la pata, el brazo y la cabeza tan profundamente, esta vez los autodenominados americanos al menos abrirán los ojos antes de volver a elegir a un psicópata militarista, por gracia de san Marlon.

Me salió bien: después pensé que las cosas no van tan mal y están a punto de hacer algo grande. Es casi increíble (nadie lo hubiera ni siquiera imaginado hace cuatro años), pero las opciones se han reducido y los estadounidenses, o eligen a una mujer o eligen a un negro como presidente. O sea, ya están casi condenados a producir un hecho histórico. Porque no hay manera de que, frente a tal oportunidad, esta gente termine eligiendo por enésima vez a un macho blanco, ¿verdad?, por nuestra santa virgencita Britney.

¿O la hay?

Ahí sí que de mi desvelo se apoderó la angustia y le di dos rodillazos al pibe durmiente.

-¿Uh? ¿Qué te pasa?

-Billa, ¿vos creés que terminen eligiendo a McCain?

-¿Qué? No me importa, déjame solo.

-Pero Brian, imaginate que Hillary y Barack se hagan pedazos entre sí y McCain gane.

-No importa. Para el trabajo sucio Jilari tiene a Vil.

De nuevo a roncar. ¡Qué inconstancia la de estos hombres! Pero me pareció que esta vez no estaba tan mal. ¡Claro!, Bill es el que se encarga de los golpes bajos. ¡Qué desagradable, otro macho blanco bufando como toro! Pero sería efectivo contra McCain, ¿no?, ya a Obama le descompuso la estrategia y lo presentó como candidato de los negros, para hacerlo inaceptable para los blancos y los latinos. Aunque Hillary también hizo su parte con el show de la lagrimita y, como dice el Chavo, sin querer queriendo les recordó a las mujeres que Obama ni sufre cada mes ni entiende de ciertas cosas, por muy sensible que parezca.

Por un momento, pensé que había esperanza. Hillary y su marido van a despedazar a Obama y después van a hacer lo mismo con McCain. La maldita duda, no obstante, no se hizo esperar. Y si después de convertir a Obama en candidato de los negros lo despedazan, ¿cómo se van a sentir los negros? ¿y los jóvenes y toda esa gente que lo que aprecia de él es precisamente que no es un político carnicero? ¿Pueden ganar los demócratas sin el voto negro y sin el de los independientes obamistas? ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar los Clinton?

Por otro lado, en el supuesto de que Obama resista y le gane la candidatura a Hillary, ¿no lo habrán para entonces dibujado como un peligro aparente contra los latinos y los machos blancos como Bill? Si Hillary insiste en jugar a la guerra de los sexos, ¿no podrían millones de mujeres decepcionadas dejar de acudir a las urnas?

Oprah Winfrey dice que muchas mujeres la han acusado de traidora al género por apoyar a Obama. ¿Harán esas acusadoras campaña contra Obama por haber vencido a una de las suyas, lo pintarán como a un macho abusador más?

¿Y por qué Hillary sería una de las suyas, por cierto, o de “las nuestras”? Una mujer que aceptó años de humillaciones públicas por parte de su marido casquivano, y que trepó por las redes de poder que él -un machote blanco- tejió, ¿es un ejemplo para el género, un motivo de orgullo? Hay que recordar que con el escándalo Lewinsky, Monica no fue la única que se puso de rodillas frente a Vil (aquí sí cobran sentido las incorrecciones de Billabong, no es tan lerdo como parece). Todos vimos cómo, con su enorme sumisión, Hillary se acomodó a su lado sobre la alfombra. Todo valía por el objetivo, ese matrimonio era la escalera a la Presidencia de Estados Unidos, una que yo y millones de personas de ambos sexos desearíamos que pudiera ser utilizada por una mujer gracias a sus méritos propios y no a las relaciones políticas de su marido.

Es como si Obama le debiera todo a un blanco y se hubiera arrodillado públicamente ante él. Pero lo suyo es una carrera construida por sí mismo, y que promete conciliación, no la marrullería y el cinismo que a algunos les da la experiencia. No creo que el presidente deba ser un todólogo, experto en microeconomía y política antártica, en salud infantil y viajes a Marte. Lo que me parece es que debe saber reunir al mejor equipo y hacerlo trabajar en armonía, relacionar a su país con el mundo y hacerlo de una manera respetuosa e inteligente.

Abracé a Billabong y deseé que el calor de su cuerpo, el sonido de las olas y la esperanza de que Obama sobreviva a Hillary y a Vil (y que los blancos y los latinos y las mujeres no se dejen engañar) me pudieran ayudar a dormir. Pero no pude. Empezaron a cantar los pájaros, Billa dio un salto y corrió al mar con su tabla, y yo me puse a escribir sobre insomnios, ronquidos y una elección más en la que no votamos pero padecemos las consecuencias.

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Una respuesta to “Ovama, Klinton, Yulani y Maken: duermo con un analfabeta electoral”

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Yo pienso q si Obama se queda en el camino los demócratas se alinearan tras las filas de Hillary por conveniencia.


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