El Factor Obama

Posted on 29 enero, 2008. Filed under: Eileen Truax -Los Ángeles | Etiquetas: , , , |

Eileen Truax / Los Ángeles

Faltaban unos minutos para las dos y media, y en la calle ya estaban los dos grupos: de un lado, sobre la acera, decenas de vecinos curiosos, sobre todo mujeres, entusiasmados; en medio de la calle, con el estricto traje negro, elementos del Servicio Secreto impidiendo el paso de los primeros. Y es que en la otra acera, en una casita típica de suburbio californiano, estaba por celebrarse el evento de campaña.

De pronto llegó. Dos camiones de paramédicos con las sirenas encendidas precedían la caravana de autos negros. De uno bajaron cuatro trajeados, del segundo dos más, y finalmente él: alto, esbelto pero fuerte, guapo, con las mangas de la camisa dobladas, erguido y sonriente. Bajó del auto justo frente al lugar de la cita; pero no, tenía que hacer enojar a los trajeados. Rodeando el vehículo se dirigió al otro lado, a donde estaba la gente que gritaba como si acabara de ver a un actor de cine. Los trajeados, nerviosos, se hablaban por intercomunicadores y se reacomodaban. Él ni se inmutó: siguió caminando hasta llegar a la primera persona, extendiéndole la mano, viéndola a los ojos.

Después saludó al de al lado, y al que siguió. La cámaras de televisión no estaban ahí; los camarógrafos, que habían llegado dos horas antes, esperaban adentro. Eran él y la gente –y los trajeados, por supuesto. Se tomó su tiempo. Habló con cada una de las personas, pero además escuchó. Cuando habla ve a la gente directamente; cuando escucha gira un poco la cabeza, poniendo la oreja cerca de quien habla, y voltea hacia el piso, se concentra; después se yergue y responde. Agradeció cada cosa amable que le dijeron. Accedió a tomarse todas las fotos que le pidieron. Respondió todas las preguntas: sobre sus hijas, sobre su esposa, sobre la campaña, sobre por qué votar por él, sobre cómo ayudar.

“Y aquí, ¿hay alguien indeciso?”, preguntó de pronto. “Yo”, respondió una mujer entre la gente. “Ok”, dijo él, acercándose, “¿qué quieres saber para decidirte?”. La mujer le explicó que su familia representa al Estados Unidos de hoy: ella es anglosajona, su esposo es musulmán y tienen un hijo latino. “Quiero saber cómo va a hacer para lograr una convivencia pacífica con el medio oriente, qué va a hacer diferente”. Él habló de su origen étnico y de la necesidad de hablar con los dirigentes de otros países, “aunque no nos agraden”. Ella quedó satisfecha.

Antes de entrar al evento, alcanzó a escuchar a un hombre hablando por teléfono. “En verdad, aquí está, enfrente de mí”. Él se detuvo. “¿Es tu esposa?”, preguntó. El hombre respondió que sí. “Pásamela”, dijo con su voz de barítono, y tomó el teléfono. “Buenas tardes, este es Barack Obama. Me dice su esposo que usted me apoya en la campaña. Le quiero dar las gracias y le quiero decir que puede confiar en mí, que estoy trabajando muy duro y que yo voy a ser presidente”.

El resultado de los caucus de Iowa, en donde Barack Obama resultó victorioso por el lado demócrata, fue la gran sorpresa para el equipo de Hillary Clinton. Conocedora de los entretelones de Washington y portadora del visto bueno del establishment demócrata estadounidense, Clinton parecía tenerlo todo para ganar. De pronto aparece este senador de Illinois, neófito en la política federal, que con apenas tres años en el Senado decide lanzarse por la candidatura de su partido. Y lo hace así, a su manera: espontáneo, hablando sin muchos tapujos, haciendo una campaña desde abajo.

Parecería que hasta antes de eso, los cálculos de la campaña Clinton no habían tomado en cuenta el factor Obama: un hombre que ha despertado un sentimiento de esperanza, de que algo se puede hacer diferente en este país, de que la política aún puede voltear los ojos al ciudadano ordinario y puede ser la herramienta para solucionar los grandes males. Los jóvenes se vuelcan en los programas de voluntarios de su campaña, y los indecisos cada vez más lo ven con buenos ojos. En Iowa un joven me dijo: “Tengo 20 años; desde que tengo uso de razón este país ha sido gobernado, o por un Clinton, o por un Bush. Yo creo que es tiempo de que las cosas cambien”.

Sin embargo en medio de esta euforia es preciso escuchar a quienes cuestionan la falta de experiencia de Obama. Cuando los analistas indagan quién podría ser el candidato a la vicepresidencia que haría mancuerna con el senador, pocos se atreven a dar una respuesta. No se sabe mucho de sus alianzas políticas, no se han hecho proyecciones sobre quiénes serían parte de su gabinete. Y para gobernar se requiere de un equipo que trabaje desde el primer día, tal como lo ofrece Clinton.

Un elemento adicional radica en el hecho de que el candidato demócrata debe ser, preferentemente, aquél que tenga la mayor posibilidad de derrotar en las elecciones de noviembre a quien resulte el candidato republicano.¿Tendrá Obama la fuerza suficiente para lograr que los indecisos, o que los republicanos inconformes con la actuación de Bush, voten por él? ¿Alcanzará la esperanza de una nueva generación para compensar la experiencia que le sobra a la otra? ¿Será el factor Obama suficiente para regresar a los demócratas a la Casa Blanca?

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7 comentarios to “El Factor Obama”

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No entiendo gran cosa de política (menos estadounidense) poro me encantaría (por Bush) q ganara Obama solo por la ironía de q cambiando una sola letra tendrían como presidente a un “Osama”

Me gustó mucho el relato. Lástima que después haya que caer en cuenta y decir que todo el que llega a estas instancias del juego político gringo tiene comprometida ya su actuación.

El origen afrodescendiente no es garantía de nada. Ya lo vimos con la Rice.
Además, estas características fenotípicas cada vez más están siendo utilizadas como simple ventaja en el mercadeo.

Muchas esperanzas de cambios no espero.

Teresita, y no solo eso: el segundo nombre del tipo es Hussein. Hussein Obama, echale.

Mikele, en efecto la cuesion racial no es garantia de nada y es sorprendente como, a pesar de que las campañas no estan usando dicho factor, los medios tanto en EU como fuera de este pais insisten en que es la batalla de “el negro” contra “la mujer”, cuando el verdadero trasfondo es la continuidad del establishment democrata contra el ascenso de un nuevo grupo politico al poder.

Bueno las cosas ahora estan muy parejas por aca, todo el mundo esta esperando ansioso el super martes, incluida yo, que todavia no puedo votar. Hillary gano Nevada y Florida a pesar que esta ultima no le represento delegados pero es una victoria “simbolica”. Los debates entre estos 2 candidatos incluso se han puesto algo subidos de tono entre acusaciones mutuas. Habra que ver quien llega al final de la carrera por la candidatura democrata. Ojala pudieras escribir otro post despues del “super martes”. Saludos.

Considero to Obama a Excellence Future President. de USA For The is to People of
Interesting I Talking For The Peoples of Inmigrations America y of The México.

Un ejemplo del fanatismo por Obama:

Y.

¿Por qué fanatismo? Yo sólo veo un video de campaña…


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